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jueves, 21 de enero de 2016

Block40busters (3 de 6).


Y hemos llegado al punto de esta serie que hemos llamado Block40busters, que repasa a los blockbusters más influyentes desde 1.975 a la fecha, en donde ingresamos a la década de 1.990. Una que, paradojalmente, resultó en un cierto retroceso de la cultura de los blockbusters. De tanto ir de menos a más, el ridículo inherente a muchas premisas hizo que el cine de la década intentara dejar un tanto de lado el legado blockbustero de la década anterior, o al menos los aspectos más extravagantes del mismo, al mismo tiempo que floreció con fuerza el cine independiente, como reacción justamente a la cultura del blockbuster. En la década de 1.980, los nuevos cineastas soñaban con ser el nuevo Steven Spielberg, y en la de 1.990, el nuevo Quentin Tarantino, para que hablemos más claro. Y aún así, hay películas que, siendo blockbusters o al menos fronterizas con éste, influyeron de manera decisiva en el cine de los años que vendrían después. De manera que partimos con el cambio de década, y con...

25.- ¿Quién engañó a Roger Rabbit? (1.988).

No se puede decir que ¿Quién engañó a Roger Rabbit? sea una película tan influyente como otras en esta serie de posteos aquí en la Guillermocracia. En buena medida porque su concepto es de ejecución técnica un tanto difícil: la mezcla de animación con actores de carne y hueso siempre ha sido negocio complejo, incluso con los avances de la animación actual por computadora. La idea en realidad es vieja. Ya se hacía en la década de 1.940, e incluso Fantasía de Walt Disney tiene algunas escenas que apuntan a esa tendencia. Pero ninguna de estas películas se transformó en tan icónica como ¿Quién engañó a Roger Rabbit? Este sentido homenaje tanto al cine noir estilo Humphrey Bogart como a la animación Looney Tunes posterior, se transformó en el modelo a seguir para otras películas que intentaron subirse al carro. Ralph Bakshi intentó tener su propio ¿Quién engañó a Roger Rabbit? con Cool World, y la Warner lo intentó dos veces por falta de una, con Space Jam en 1.996 y Looney Tunes: De vuelta en acción en 2.003, con resultados más bien tibios. De este modo, el legado de esta película es relativamente menor, pero muy consistente: es seguro que, en los próximos años, cualquier película que mezcle animación y actores de carne y hueso, sea comparada con ¿Quién engañó a Roger Rabbit? Excluyendo a las películas que se ruedan con pantalla verde y se le insertan fondos vía CGI, por supuesto, lo que a estas alturas viene a ser casi todas, en realidad.

26.- ¿Y dónde está el policía? (1.988).

¿Y dónde está el piloto? ayudó a sepultar el género del cine de catástrofes, además de codificar el moderno cine de parodias. ¿Se puede rizar aún más el rizo? Sí, sí se puede. Por ejemplo, se puede rodar ¿Y dónde está el policía?, película tan exitosa que engendró dos secuelas. Los responsables fueron, una vez más, los ZAZ, es decir, Jerry Zucker, Jim Abrahams y David Zucker. Esta película es la directa responsable de que Leslie Nielsen se haya transformado en el gran protagonista del cine paródico posterior, porque las parodias de películas protagonizadas por Leslie Nielsen son casi un subgénero cinematográfico en sí mismo. Aunque no siempre con buenos resultados. Porque cuando la búsqueda de un cheque te lleva a actuar en una cosa llamada Spanish Movie, es que podemos irle extendiendo certificado de defunción al cine como forma artística digna de algún respeto.

27.- Batman (1.989).

En 1.978, Superman probó de sobra que las películas de superhéroes eran viables; de hecho, esa iteración de la franquicia consiguió la cifra entonces récord de cinco películas estrenadas en los cines en apenas una década, contando las cuatro de Superman y el spin-off dedicado a Supergirl. Los estudios decidieron entonces comprar derechos sobre otros personajes para ver si podían explotarlos, pero la estupidez cerril de un montón de viejos carcamales que no sentían el más mínimo de los amores por el material de base, hizo que el siguiente gran impacto se tardase una década entera y algo más, algo risible en una época como la actual en donde cada año tenemos por lo menos tres o cuatro blockbusters con superhéroes en el cine. Fue necesario que Tim Burton se hiciera cargo, para que se estrenara finalmente Batman en los cines. El parto fue dificultoso, en buena medida porque Tim Burton quería un Batman moderno y oscuro, un verdadero héroe gótico, es decir, una película digna y no un mamarracho, mientras que los ejecutivos que ponían el dinero querían un Batman camp en la vena de la serie televisiva de Adam West. Dichos ejecutivos, ya se darían el gusto con las dos películas de Joel Schumacher, y el mundo y la recaudación de taquilla probarían cuán equivocados estaban. Pero el caso es que, volviendo a Batman, la película se transformó en uno de los exitazos de 1.989, uno de los años más reñidos en la historia de la taquilla. Sus algo más de 400 millones de dólares de recaudación, una miseria para la actualidad, en su tiempo hicieron historia, y de hecho, sólo Indiana Jones y la última cruzada, que venía de una franquicia ya bien asentada, recaudó más. Con Batman, de hecho, es la primera vez que las cifras de recaudación llegaron hasta las páginas de los periódicos en calidad de noticia, tendencia que hoy en día ha alcanzado un paroxismo ridículo con noticias respecto de cuál película hizo un mejor fin de semana, o una mejor primera semana, o un mejor primer mes, o cuál cruzó la línea de tal o cual monto de recaudación en menos tiempo. Batman probó sin lugar a dudas que lo de Superman no había sido un simple pelotazo, y que una película de superhéroes bien hecha puede dar mucho de sí, tanto en lo artístico como frente a la crítica y la taquilla. Además, su carácter gótico informó a toda una generación, y fue necesario el batacazo monumental de Spawn en 1.998 para que esta moda finalmente terminara, en su encarnación original por lo menos.

28.- La sirenita (1.989).

La Disney en la década de 1.980 fue lisa y llanamente un desastre. Es como si se hubieran tomado como deporte, el encadenar fracaso tras fracaso. En realidad, sus mayores éxitos salieron más bien de Touchstone Pictures, el sello que crearon para lanzar un material más adulto, y a través del cual estrenaron Splash, por ejemplo. ¿Su cine para niños? Irremisiblemente condenado por sus intentos de seguir siendo relevantes. El Zorro y el sabueso es una buena película, pero demasiado clásica para su propio bien, mientras que con El caldero mágico trataron de subirse al carro de la Fantasía Epica de moda con los entonces florecientes juegos de rol, lograron un cierto éxito con Policías y ratones, y se estrellaron con la también muy infravalorada Oliver y su pandilla, cuyo peor pecado es tratar por todos los medios de hibridar el legado Disney clásico con actitud cool ochentera. ¿Qué podía esperarse entonces de un ñoño musical que parecía un regreso a la periclitada fórmula de la década de 1.950, basada en un por ese entonces olvidadísimo cuento germánico del siglo XIX, salvo un fracaso monumental? Así es como nadie daba un pimiento por La sirenita, y... Novena película más taquillera de 1.989, así por las buenas, haciendo morder el polvo a franquicias en ese entonces sólidas como Star Trek o James Bond. Más allá de ser un clásico imperecedero del cine Disney, lo cierto es que esta película le enseñó a sus ejecutivos qué era exactamente lo que el público esperaba y quería de los estudios: su estilo clásico. Se abre entonces el espacio para el llamado Renacimiento Disney, que luego del relativo y un tanto inmerecido bache de Los rescatadores en Cangurolandia, dieron paso a bienamados clásicos como La bella y la bestia, Aladino y El rey león, o a películas que sin alcanzar el mismo nivel de calidad, se hicieron su huequito en el corazón de las audiencias, o por lo menos, de las que en la época integraban el sector infantil del público: Pocahontas, El jorobado de Notre Dame, Hércules, Mulan y Tarzán. Claro, después vino una nueva edad de porquería, pero una década al tope de la bandera con películas que, varias de ellas, hoy en día son consideradas entre lo mejor que ha salido desde Hollywood en toda su Historia, eso no es menor.

29.- La caza del Octubre rojo (1.990).

Después de una ocupadísima década, la de 1.970, en donde el thriller como género cinematográfico sirvió como vehículo para hacer una profunda crítica de la corrupción de las instituciones y de los problemas que estaban larvados en los intersticios del sistema, en la década de 1.980 el género pasó por una travesía en el desierto. Vale la pena mencionar la película Martes 13 de 1.980, que de hecho es un thriller puro y duro, muy deudor de Psicosis de Hitchcock, pero que engendró una franquicia que fue por otros derroteros, el del Slasher, demostrando así que ya no quedaba espacio para el thriller clásico. Otro tanto podemos decir de las películas de James Bond, ahora acción pura y dura. Sí, el thriller clásico parecía muerto, pero ¿muerto y enterrado? No. En 1.990 se estrenó La caza del Octubre rojo, basada en un technothriller del hace unos poquitos años fallecido Tom Clancy, y de pronto, la mezcla de acción, alta tecnología y subtexto político volvió a ponerse de moda. Esta película en sí ha caído en un relativo olvido, injusto si se considera el estupendo trabajo de Sean Connery como capitán de un submarino ruso, o la ciclópea banda sonora de un Basil Poledouris en estado de gracia, pero en su minuto marcó tendencia: durante la siguiente década veríamos montones de películas de héroes contra villanos corriendo, tiroteándose o persiguiéndose en cochecitos chocones, contra un trasfondo del terrorismo irlandés o la mafia rusa. De hecho, no puede decirse que esta vena de thriller noventero haya tenido una fecha de defunción muy definida. Podríamos fijar como hito la paupérrima El chacal de 1.997, en sí mismo un anémico remake de uno de los grandes hitos del thriller setentero, que fue El día del chacal de 1.971. Pero lo más probable es que haya terminado por venirse abajo simplemente por el ascenso en colateral de otros dos géneros muy distintos a comienzos del siglo XXI, cuales son el cine de superhéroes por un lado y la Fantasía Epica estilo Harry Potter o El Señor de los Anillos por el otro.

30.- Dick Tracy (1.990).

Al año siguiente del exitazo de Batman, se estrenó Dick Tracy. Existe una cierta leyenda de que esta película fue un fracaso de taquilla, pero esto simplemente no es cierto, ya que recaudó entre tres y cuatro veces sus costos de producción. El problema es que tanto ésta como Batman costaron entre 45 y 50 millones de dólares, sin contar publicidad, valores risibles en la actualidad pero estratosféricos para la época, pero Batman recaudó 400 millones y ésta apenas pasó la barrera de los 160 millones; Un policía en el kindergarten, la décima película más taquillera de 1.990, consiguió más o menos 200 millones, para que comparemos. Esto, sumado a la pelea por los derechos cinematográficos sobre el personaje, entre el protagonista Warren Beatty y los estudios, sellaron la suerte de la franquicia, que no ha regresado al cine en el siguiente cuarto de siglo, aunque Dick Tracy es uno de los personajes más icónicos e influyentes del cómic de todos los tiempos. Aún así, esta película dejó un pequeño legado tras de sí: la idea de llevar más héroes pulp al cine. Porque Dick Tracy como personaje es un héroe de cómic, cierto, pero no es un superhéroe sino un personaje pulp, un policía recio como un roble, en eterna lucha contra el gangsterismo. De manera que le dieron vía libre a otros proyectos basados en otras franquicias pulp. Sin embargo, tanto el intento de rodar un Batman a medias pulp y a medias camp que fue La Sombra, acabó siendo un rotundo fracaso; sobre La Sombra como precedente de Batman en la década de 1.930, ya nos referimos acá en la serie Batman 75 años aquí en la Guillermocracia, y al posteo respectivo nos remitimos. Luego pusieron a Billy Zane como el protagonista de El Fantasma, una adaptación bastante decente del personaje, pero que no terminó de calentar al personal, más allá de los mohínes de complicidad sáfica que una joven y desconocida Catherine Zeta Jones le ponía a la novia del protagonista. Mientras que Dick Tracy tenía una ambientación un tanto atemporal, en una especie de ciudad tipo Chicago de Al Capone en versión postmodernista, tanto La Sombra como El Fantasma eran respetuosas de la ambientación original de los personajes en la década de 1.930, y esto ayudó sobremanera al fracaso de estos personajes entre unas audiencias para quienes dicho período de tiempo lisa y llanamente no les decía nada.

31.- El silencio de los inocentes (1.991).

En materia de terror, la década de 1.980 fue claramente el reinado glorioso del Slasher, con criaturas como Michael Myers, Freddy Krueger o Jason Vorhees caminando sobre la faz de la Tierra. Pero llegó un minuto en que la sobreexplotación de estas franquicias, las innumerables imitaciones basurientas, y los más que discutibles valores de producción, terminaron cansando a todo el mundo. Y en medio de todo eso, casi desde la nada, apareció en el cine un nuevo asesino serial: Hannibal Lecter. Estrictamente hablando, la primera aparición de Lecter en el cine fue en la hoy en día olvidada película Cazador de hombres de 1.987, sobre la cual se haría un remake en 2.003 bajo el título de Dragón rojo; en Cazador de hombres, Lecter venía interpretado por Brian Cox. Pero en El silencio de los inocentes, Hannibal Lecter fue interpretado por Anthony Hopkins de una manera tan carismática que galvanizó a las audiencias; de hecho, batió un récord al llevarse el Premio Oscar al Mejor Actor por aparecer apenas la miseria de un cuarto de hora en pantalla. Nada mal para una película estrenada en febrero, habitualmente considerado la zona muerta en materia de estrenos cinematográficos y a donde van a parar todas las películas en las cuales el estudio no tiene ni la más mínima fe. Pero el mayor triunfo de El silencio de los inocentes fue haberle dado muerte con alevosía al Slasher ochentero, y darle paso al cine de terror psicológico de la década de 1.990. La diferencia estriba en que en el Slasher, el asesino serial es mostrado en toda su gloria y en medio de asesinatos ojalá tan estrafalarios como se pueda, mientras que en este tipo de terror psicológico, se prefiere privilegiar la espera y la expectativa, el retrato de la mente criminal por encima del gore directo, que suele reservarse para escenas claves y puntuales. El silencio de los inocentes abrió la puerta a Los siete pecados capitales y a otros imitadores de menor calaña, además de ser una influencia capital en la televisión de la época; es difícil no ver la influencia de esta película en Los expedientes secretos X o en Millennium, por ejemplo.

32.- Bajos instintos (1.992).

Dice una leyenda, a saber si cierta o falsa, que Joe Eszterhas, guionista cuyo mayor éxito había sido Flashdance, se hizo a sí mismo la apuesta de que podía escribir un thriller inverosímil y basuriento, con montones de sexo para el mínimo común denominador, y venderlo. Sea como sea, el caso es que no sólo consiguió venderlo, sino que además, Bajos instintos se transformó en la cuarta película más taquillera de 1.992. El guión fue considerado tan escandaloso, que numerosas actrices consultadas para el rol de Catherine Tramell lo rechazaron con asco, lo que por supuesto hizo la fortuna de Sharon Stone, que hizo lobby para el papel y lo consiguió. Las agrupaciones de derechos de los homosexuales llamaron a boicotear la película porque según ellos promovía la idea de que los homosexuales son pervertidos y maníacos sexuales, pero como incluso la mala publicidad es publicidad, eso más bien ayudó que perjudicó a la película. Como sea, Bajos instintos inauguró una breve moda de películas eróticas de alto presupuesto. La mayor parte de las cuales tuvieron un paso simplemente discreto por la taquilla: El cuerpo del delito con Madonna, El color de la noche con una novel y fugaz Jane March... Pero aunque unos cuatro años después el cine erótico había desaparecido de la primera línea de Hollywood, gracias a los fenomenales batacazos de Showgirls con Elizabeth Berkley y Striptease con Demi Moore, la idea de thrillers con escenas lúbricas en el intertanto se abrió paso hacia el softcore, gracias a Scorned con Shannon Tweed, y ahí consiguió mantenerse con vida en respiración artificial hasta los primeros añitos del siglo XXI inclusive. Por razones cuya obviedad no merece enunciación, claro está.

33.- Parque Jurásico (1.993).

Aunque más conocido hoy en día como escritor, en sus buenos días el ahora fallecido Michael Crichton se hizo también sus pinitos como cineasta. Uno quizás no demasiado notable, pero que legó para la posteridad una película llamada Westworld, en donde la tecnología siembra el infierno en un parque temático, cuando la misma falla y los robots se rebelan y empiezan a matar a los humanos. Años después escribió una novela en donde la tecnología siembra el infierno en un parque temático, cuando la misma falla y los robots dinosaurios se rebelan y empiezan a matar a los humanos, y la llamó Parque Jurásico. Steven Spielberg vio potencial en una adaptación, y dirigió la primera entrega de una serie de películas que, un poco a lo tonto, se las ha arreglado de lo más bien para mantenerse en las pantallas, en medio de otras franquicias con mayor lustre y esplendor. Pero en lo que sí fue revolucionaria Parque Jurásico, es en el campo de los efectos especiales por computadora. En la época, las películas más punteras en materia de efectos especiales todavía debían depender de muñequitos, alambres, marionetas o stop-motion, casi como si no hubiera pasado el tiempo desde el venerable Harry Harryhausen, mientras que los efectos por computadoras todavía se veían falsos o irreales. Más allá de otros méritos que tenga o no tenga Parque Jurásico como película, nadie duda de que en materia de efectos especiales, los dinosaurios que Spielberg mostró en esta cinta fueron el asombro de las audiencias de 1.993, que convirtieron a este filme en el más taquillero de la Historia hasta su minuto, sin ajustes por inflación, récord que mantuvo hasta Titanic cuatro años después. Y en el mismo apartado, también dentro del mismo año, vale la pena mencionar El cuervo, por conseguir gracias a los efectos por computadora el milagro de que el malogrado Brandon Lee terminara todas sus escenas a pesar del pequeñísimo y cruel detalle de que acabó muerto por el camino. Entre ambas películas, comenzó la era de los personajes digitales, que nos han dado grandes alegrías como el memorable Gollum de Andy Serkis, u horrores sin cuento como el Jar Jar Binks de esa Trilogía Precuela.

34.- Fachada (1.993).

¿Alguien hubiera creído, a inicios de la década de 1.990, que podían hacerse blockbusters con casos judiciales? Está Se presume inocente con Harrison Ford, pero esa película parecía un caso aislado. Hasta que de pronto, algún ejecutivo tuvo la genial idea de fijarse en las novelas de un escritor llamado John Grisham, antiguo abogado devenido ahora en escritor de thrillers con abogados. La fórmula Grisham es vieja como el polvo: un abogado por regla general joven e idealista, enfrentado a intereses poderosos en una arena judicial. Lo que Grisham puso sobre la mesa, fue por supuesto su experticia legal, no en balde había trabajado en tribunales. Los ejecutivos pasaron de su primera novela, Tiempo de matar, y se fueron recto a la segunda, a Fachada, que protagonizada por Tom Cruise, puso prácticamente sobre la mesa el thriller legal. Dentro de esta cola, Tiempo de matar obtendría su propia adaptación, así como El informe pelícano, El cliente y otras más que no consiguieron el mismo nivel de relevancia. La moda duró su sólida década completa, hasta que el relativo fiasco de Tribunal en fuga de 2.003 terminó por enterrarla. Por el minuto al menos, porque tiempo al tiempo hasta que algún iluminado decida hacer un remake que al mismo tiempo sea el reboot que le de inicio a una nueva franquicia... Prohombres de Hollywood, ahí tienen su nueva idea de los mil millones de dólares: remakes de Fachada, Tiempo de matar, El informe pelícano y El cliente, y luego, unir a los cuatro protagonistas en una quinta película que será Avenger Lawyers, que luego origine una Fase 2 en que nuevos abogados se sumarán a la lucha contra el crimen organizado, incluyendo un abogado que será un mapache con ametralladora y que habla. Total, si hicieron una serie de televisión llamada El cliente, tomando a la abogada de la película, cambiando a Susan Sarandon por JoBeth Williams, y creándole nuevas aventuras...

35.- La máscara (1.994).

Pocos actores pueden presumir de que ellos en sí son un género cinematográfico aparte. Jim Carrey es sin lugar a dudas uno de esos pocos. No en balde ha sido comparado con Jerry Lewis, que también era un género cinematográfico en sí mismo. ¿Cómo definirían, de qué manera catalogarían ustedes una comedia de Jim Carrey? Nos referimos a esas comedias desatadas con gesticulaciones imposibles, cuyo nombre técnico sería... comedia de Jim Carrey, no se me ocurre otro. Jim Carrey ya había rodado infamias como Mordiscos peligrosos o Las chicas de la Tierra son fáciles, pero la fórmula de Jim Carrey haciendo morisquetas, quedaría consagrada con La máscara. Basada en un cómic independiente publicado por Dark Horse, la película lanzó al estrellato tanto a Jim Carrey como a una joven modelo llamada Cameron Díaz, quizás nunca tan bella como acá. Para bien o para mal, películas como Tonto y retonto, o Mentiroso mentiroso, son parte del mapa cinematográfico de la década de 1.990, tanto o más que las películas estetizantes de James Ivory, o los dinosaurios de Steven Spielberg.

36.- Los siete pecados capitales (1.995).

La religión siempre ha sido un tema espinoso dentro de Hollywood. Por un lado, el tema vende. Por el otro, la industria se ha obligado a un tratamiento más o menos respetuoso porque una película demasiado irreverente puede suscitar la ira de los mastines de los grupos de presión, que pueden llamar a un boicot de la película por ofender sus creencias. Quizás lo más cercano a un asesino en serie con motivaciones directamente religiosas sea El abominable Dr. Phibes con Vincent Price, de 1.971, en donde el asesino mataba siguiendo las diez plagas de Egipto... y esa película era una británica de bajo presupuesto. Pero en la descreída y agnóstica década de 1.990, se abrió un poco la trinchera para rodar una película como Los siete pecados capitales, que retoma esta idea de la película de Price, y la hibrida con el legado psicológico y visual de El silencio de los inocentes. Los resultados fueron instantáneos: el director David Fincher fue lanzado bruscamente a la primera línea de los grandes directores de Hollywood, y más aún, surgieron películas de asesinatos psicópatas con contenido religioso como callampas. La desesperación de estos clones, más allá del presupuesto por lo general ínfimo, es haberse quedado con la superficie, es decir, con el gore y la temática religiosa, en vez de escarbar en los hallazgos de Fincher sobre la atmósfera, por no hablar de la interesantísima lectura de existencialismo religioso cristiano que hace esta película, con su agudo contraste entre el muy zorro detective veterano, y el muy imprudente joven oficial de policía que, por su propia arrogancia, terminará pagando un altísimo precio, en uno de los finales más descorazonadores que ha producido el cine comercial de Hollywood en toda su Historia.

Y así, como quien no quiere la cosa, hemos llegado en esta serie de posteos hasta la mitad de la década de 1.990. En la cuarta parte de esta serie, nos abocaremos a lo que resta de la década, incluyendo por supuesto la segunda oleada del cine de desastres, y el renacimiento del cine de terror...

3 comentarios:

Cidroq dijo...

De esta si he visto la mayoria, y concuerdo con el lugar que les corresponde en esta serie.

Elwin Álvarez Fuentes dijo...

Otro listado de filmes que recuerdo en su mayoría con mucho cariño, siendo que muchas de ellas hace rato que están en mi colección privada.

Guillermo Ríos dijo...

@Cidroq, me alegra que concordemos. Más de alguno en la lista va a ir a parar al eternamente postergado ciclo de posteos sobre los 90s.

@Elwin_Alvarez_Fuentes, el grueso de ellas, si no todas, son para atesorarlas.

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