martes, 29 de septiembre de 2015

¿Y qué pasó con "Bastión Esperanza"...?

Planeta parecido a la Tierra, publicado por bbbeto en DeviantArt.
Como ya lo hemos señalado en otros lugares de la Guillermocracia, Bastión Esperanza se ha transformado en una de las naves insignia de este país, por el minuto virtual, pero país a fin de cuentas. Y sin embargo, en las dos últimas semanas, y con ésta tres, no ha habido nuevos episodios, y su lugar ha sido tomado por otros posteos. Por lo que los lectores habituales deben estarse preguntando qué ocurrió con la blogoserie. ¿Seguirá publicándose? O por el contrario, ¿ha quedado inconclusa? ¿He invertido todo ese tiempo en leer sus nuevos episodios, para nada?

Tranquilos, que todo tiene una explicación. En realidad, Septiembre de 2.015 ha sido un mes intensivo para el Padre de la Guillermocracia quien esto escribe, y ha sido la Guillermocracia quien ha pagado las consecuencias. Esto significa que no ha habido tiempo para sentarse a corregir con calma los nuevos episodios, y si hay algo que no hacemos por acá, es lanzar arriba un texto horneado a medias.

Es por eso que, en el intertanto, hemos rellenado con un par de posteos individuales cuya publicación estaba programada para bastante más adelante (uno para Noviembre y otro para Diciembre), pero que por los motivos antedichos, los adelantamos. Y no parece que los lectores se hayan quejado en demasía de este premio de consuelo.

Pero ahora que un par de compromisos han sido liquidados, volveremos a la producción habitual de la Guillermocracia, incluyendo los nuevos episodios de Bastión Esperanza. De manera que, salvo inconvenientes de última hora, a partir del próximo martes 6 de Octubre de 2.015 deberían haber nuevos episodios de la blogoserie que la está rompiendo en la Guillermocracia.

Se agradece a los lectores la paciencia y amabilidad, por supuesto, y esperamos que queden satisfechos con la continuación de esta historia, porque que en los siguientes capítulos la trama se aproxima cada ve más a un punto crucial en su desarrollo. De manera que quedan cordialmente invitados a seguir adelante junto a Bastión Esperanza, aquí en la Guillermocracia.

domingo, 27 de septiembre de 2015

Por qué el Tribunal de La Haya se declaró competente en el caso de Bolivia contra Chile.

El Palacio de la Paz en La Haya, lugar en donde sesiona la Liga de la Justicia la Corte Internacional de Justicia, llamada de manera informal también como el Tribunal de La Haya.
El pasado Jueves 24 de Septiembre de 2.015, quedó zanjada una nueva batalla entre Chile y Bolivia, cuando la Corte Internacional de Justicia, vulgarmente llamada el Tribunal de La Haya, se declaró competente para seguir conociendo de la demanda boliviana en contra de Chile. Lo que ha desatado la tormenta. Los bolivianos se pusieron a celebrar como si ya les estuvieran entregando Antofagasta sobre una bandeja de plata y con una enorme cinta de regalo, mientras que los chilenos han reaccionado de manera dividida. Es decir, los bolivianos se sienten triunfadores, y los chilenos perdedores, y esto aunque la Corte no ha zanjado todavía el conflicto, y no lo zanjará sino probablemente hasta 2.017. Pero, ¿es realmente de este modo? Porque si fuera el caso, no habría necesidad de seguir el juicio. Pero el juicio sigue. ¿Por qué...?

Como la ocasión ha propiciado un incremento en el consumo de elementos alucinógenos por parte de los comentaristas de turno, que en consecuencia han lanzado opiniones más cercanas a la mescalina que a la verdad jurídica, es que acá en la Guillermocracia hicimos lo que casi ningún analista barato de café suele hacer: nos tomamos la molestia de leernos la decisión. Si saben inglés, ustedes también pueden hacerlo. La decisión está contenida en varios documentos, que en total suman cerca de 60 páginas en PDF, cuyos enlaces ponemos a disposición: La decisión misma, la declaración separada del juez Bennouna, la declaración separada del juez Cançado Trindade, la declaración del juez Gaja, y la opinión disidente del juez ad hoc Arbour. A partir de estos antecedentes, es que nosotros vamos a aclararles un poco qué fue lo decidido por la Corte, por qué lo decidió, y si es beneficioso o no para Bolivia o para Chile. Así, esperamos que nuestros lectores al referirse después sobre el tema, lo hagan con calma y mesura, y no repitan el montón de estupideces que acá hemos tenido la bendita suerte de tener que soportar, incluyendo cierto provecto político chileno que estaba poco menos que haciendo un llamado a las armas. Y para hacerlo todavía más fácil, lo iremos diciendo punto por punto, desarrollado en un cómodo formato de preguntas y respuestas, de manera que absolutamente nadie se pierda en la cadena de razonamientos. Y una nota adicional, antes de empezar. El idioma oficial de los textos es el inglés; las citas en castellano que ofrecemos, son traducciones hechas acá en la Guillermocracia, y por lo tanto, no tienen carácter oficial, y sirven sólo para propósitos informativos. Dicho lo cual, podemos comenzar a desarrollar la cuestión.

1.- ¿Qué demanda Bolivia?

En sentido técnico, lo que Bolivia demanda es que Chile se siente a negociar. En su demanda escriben que lo demandado es la supuesta obligación chilena "de negociar de buena fe y de manera efectiva con Bolivia en orden a alcanzar un acuerdo garantizando a Bolivia un acceso soberano al Océano Pacífico". Incluso la carátula del caso lo dice. Dentro de la Corte Internacional de Justicia, el caso se llama "Obligación para negociar un acceso al Océano Pacífico (Bolivia versus Chile)"["Obligation to Negotiate Access to the Pacific Ocean (Bolivia v. Chile)"], y no como sobre si Chile debe en efecto entregar a Bolivia una salida soberana al mar. El reclamo boliviano es que Chile habría hecho a Bolivia varias promesas reiteradas a lo largo de décadas, de entablar negociaciones para entregarle una salida soberana al mar a dicho país, que Chile no habría cumplido, y que por tanto la Corte debería declarar que deben cumplirse. Bolivia no está atacando en ningún minuto al Tratado de Límites de 1.904, que formalizó el dominio chileno sobre el territorio reclamado por Bolivia, y así lo escriben al contestar la objeción preliminar chilena: "Bolivia enfáticamente rechaza la caracterización de su reclamo como buscando la revisión o anulación del Tratado de 1.904" (contestación boliviana a la objeción preliminar chilena, párrafo 50). Y esto establece un matiz importante, y no siempre bien entendido.

Por supuesto que esto tiene un subtexto. La verdadera intención de Bolivia, por supuesto que no se agota en la negociación. Si así fuera, la demanda sería inútil, porque aunque se concediera, bastaría con que ambas partes se sentaran a la mesa de negociaciones, charlaran un rato, vieran que no hay acuerdo posible, y la supuesta obligación chilena estaría cumplida. La única manera de que la demanda sea útil para Bolivia, es que dicho país quiere lisa y llanamente que se le haga cesión de territorios soberanos chilenos, so pretexto de que fueron bolivianos hasta 1.879. Así, Bolivia busca estrangular a Chile por la vía diplomática y judicial internacional: si se condena a Chile a negociar una salida soberana boliviana al mar por territorio chileno, y de las negociaciones terminan abortadas por cualquier razón, entonces Bolivia podría reclamar que el fallo no ha sido cumplido por Chile, de manera tal que puede mantener un chantaje perpetuo hasta obtener lo que reclama.

2.- ¿Son fundadas las demandas de Bolivia?

Veamos los dos aspectos de la cuestión: la supuesta obligación de negociar, y la cuestión territorial. En lo territorial, Bolivia perdió territorios a manos de Chile de manera oficial y jurídica en 1.904, por un Tratado que está firme porque se ha cumplido a lo largo de más de un siglo, y que no tiene vicios porque fue celebrado veinte años después del término de la guerra y por lo tanto no fue a punta de pistola, y que además queda fuera de la competencia de la Corte Internacional de Justicia por una cuestión de fecha. Y fin del asunto. Así, cualquier acto de cesión territorial de Chile a Bolivia sería un acto nuevo, no la corrección de una infracción cometida en 1.879 o en 1.904. La alegación boliviana de su (jurídicamente inexistente) derecho a una salida soberana al mar, adolece del mal propio de todos los irredentismos: proclamar que una situación territorial determinada es injusta, y que el remedio es hacer volver la Historia al momento en que la situación territorial sí era justa. Y con los irredentismos sucede que la situación territorial justa es siempre, qué casualidad, aquella en la que el irredentista saca la máxima tajada. Porque con el mismo criterio irredentista, Perú podría sostener que la situación justa no era la de 1.879 sino la de 1.825, y reclamar a Bolivia que renuncien a su soberanía y se anexen al Perú. O México podría reclamar Texas a Estados Unidos, España reclamar a toda Latinoamérica que entreguen sus soberanías, e Italia reclamar lo propio a la mitad de Europa que alguna vez estuvo bajo el Imperio Romano. Chile mismo podría reclamar que se regrese la situación a 1.881, y que Argentina le devuelva la Patagonia, sin ir más lejos, alegando que el Tratado de 1.881 fue hecho a punta de pistola porque Chile estaba militarmente ocupado luchando contra Perú. Al final del camino, el pensamiento irredentista no tiene que ver con realidades jurídicas internacionales sino con misticismo mesiánico e irracionalista, y por lo tanto, el irredentismo es más propio de la mentalidad de la Edad de las Tinieblas, de una sociedad democrática y racional.

Por otra parte, si descartamos el tema del irredentismo y nos quedamos con apenas la idea de la existencia de una obligación de negociar, entonces, ¿en qué consiste dicha obligación? Técnicamente, la obligación estaría cumplida con apenas hacer una proposición y recibir una respuesta. Irse a un juicio únicamente por eso es un absurdo, y de hecho, nadie lo hace. Incluso, yendo más al fondo en la lógica, los juicios existen únicamente como mecanismo para resolver controversias que no pueden resolverse por una negociación directa, de manera que reclamar ante un juez de una supuesta obligación de negociar una situación que ha requerido de un juez en primer lugar, es un sinsentido, puesto que los jueces no se necesitan allí donde sí hay voluntad de negociar la solución de un conflicto. Por supuesto, una obligación de negociar es una obligación de hacer, y todo el mundo sabe lo difícil que es obligar jurídicamente a alguien a hacer algo que no quiere; en los hechos, cuando se trata de ejecutar a alguien por una obligación de hacer que no quiere hacerse, al final el asunto termina yéndose al pago de una indemnización de perjuicios por parte del infractor, indemnización cuyo pago no es una obligación de hacer sino una obligación de dar, que es más fácil de exigir. Por lo tanto, esta demanda boliviana, más que carecer de fundamento, es un absurdo y un sinsentido.

3.- ¿Qué significa la objeción chilena a la competencia de la Corte Internacional de Justicia?

Chile ha olido lo que hemos dicho anteriormente, que demandar una negociación es un absurdo, y ha planteado que en realidad la demanda boliviana tiene un fondo enmascarado, y dicho fondo es conseguir la salida soberana al mar, dándole un rodeo al Tratado de 1.904. Desde un punto de vista jurídico, dicho tema está resuelto por el Tratado de Paz y Amistad de 1.904, el cual cae fuera de la competencia de la Corte Internacional de Justicia porque la misma sólo puede ejercerse sobre asuntos posteriores al Pacto de Bogotá de 1.948. Por tanto, argumentó Chile, la Corte Internacional de Justicia no tendría competencia porque, muy en el fondo, lo que Bolivia está pidiendo es la salida soberana al mar, y ese asunto ya está zanjado.

Esto es una objeción preliminar, lo que en Derecho se llama un problema de forma. Chile en ningún minuto atacó el fondo del asunto. En Derecho interno existe una figura similar, que es la excepción de incompetencia, a través de la cual se intenta conseguir que un tribunal determinado se declare incompetente para conocer de un asunto, porque la ley le asigna la competencia a otro tribunal diferente. Todo fallo judicial debe pronunciarse sobre todas las cuestiones promovidas, pero si llega a declararse incompetente, como debe decir algo sobre el fondo de la discusión de todas maneras, generalmente añade un: "Sobre el fondo de la cuestión, este tribunal no se pronuncia por carecer de la competencia necesaria para ello". Eso significa que un tribunal asumiendo su incompetencia, si es el caso, no le da la razón ni al demandante ni al demandado: no podría hacerlo, porque al no ser competente de conocer un asunto, no puede decidir el mismo ni a favor ni en contra de alguna de las partes. Si la Corte Internacional de Justicia se hubiera declarado incompetente, hubiera sucedido lo mismo: no habría existido pronunciamiento sobre la demanda boliviana, ni a favor ni en contra, y por lo tanto, todo el magnífico asunto hubiera muerto ahí. Como sabemos, no sucedió así.

4.- ¿Qué alegó Bolivia frente a la objeción?

El escrito boliviano en el cual se refirió a la objeción de Chile, en lo esencial remarca que la supuesta obligación chilena de negociar nace de declaraciones y actos jurídicos unilaterales de Chile que son posteriores a 1.948. Es decir, la Corte Internacional de Justicia sí sería competente para conocer el fondo del asunto. Bolivia incluso llega a declarar que respeta el Tratado de 1.904, y no lo está cuestionando de ninguna manera. Y no podría hacerlo: si hubiera dejado la más leve duda al respecto, hubiera abierto un flanco para que la Corte se hubiera declarado incompetente. Lo que sí Bolivia pone en tela de juicio, es que el Tratado de 1.904 haya zanjado el asunto en definitiva, basado en las declaraciones chilenas que ofrecen negociaciones con potencial salida soberana de Bolivia al mar, y que Bolivia interpreta como verdaderas promesas unilaterales.

Esto tiene como resultado que el Tratado de 1.904 en sí mismo no corre peligro. Bolivia reconoce de manera expresa su validez, y en consecuencia, que los límites territoriales, tal y como han sido fijados en 1.904, son válidos. Lo que Bolivia alega no es que se le devuelvan los territorios en razón de invalidar el Tratado de 1.904, o por la ilegitimidad de la invasión de 1.879, sino en razón de las promesas que Chile supuestamente habría hecho a Bolivia, con fecha posterior a 1.948, y que tendrían algún valor jurídico en calidad de actos unilaterales chilenos.

5.- ¿Qué fue lo realmente decidido por la Corte Internacional de Justicia?

Primero que nada, digamos lo que no decidió. La Corte Internacional de Justicia no se refirió, el pasado 24 de Septiembre de 2.015, a la cuestión de fondo, a si Chile tiene o no una supuesta obligación de negociar. Y menos se refirió a si Chile debe entregarle territorio a Bolivia. De manera que todas esas reacciones histéricas en el campo chileno, son injustificadas. El pasado 24 de Septiembre, la Corte Internacional de Justicia se refirió únicamente a si era competente o no. Para decidir, la Corte Internacional de Justicia tenía tres grandes textos: la demanda boliviana, la objeción preliminar chilena, y la respuesta boliviana a la objeción preliminar. Lo que la Corte Internacional de Justicia no tenía a la mano, era la respuesta chilena a la demanda boliviana propiamente tal. Y no podía tenerla tampoco porque Chile no la había presentado; y Chile no la había presentado porque, acogiéndose a la tesis de la incompetencia presentada en la objeción preliminar, de aceptarse ésta (lo que no sucedió, por supuesto, pero la intención era ésa), sería innecesario hacer semejante presentación de fondo que la Corte de todas maneras no hubiera entrado a conocer.

Frente a la objeción preliminar chilena, la Corte Internacional de Justicia tenía tres opciones: declararse competente de plano, declararse incompetente de plano, o considerar que la cuestión está demasiado relacionada con el fondo de la cuestión y por tanto postergar la decisión hasta el fallo definitivo. Lo que la Corte Internacional de Justicia no decidió, ni tampoco podía decidir, es si debe concederse o no la demanda boliviana sobre la supuesta obligación chilena de negociar. Y su decisión fue que sí tiene competencia.

6.- ¿Por qué la Corte Internacional de Justicia se declaró competente?

A la luz de todo lo expuesto, debería ser evidente, pero lo diremos de todas maneras, para que no quede ningún cabo suelto. Toda la cuestión giraba en torno la base que tenía Bolivia para hacer sus peticiones. Como dicha base estaba en hechos posteriores a 1.948, la Corte Internacional de Justicia se declaró competente. Y considerando los antecedentes, en realidad era difícil que la decisión fuera distinta. El Gobierno chileno tenía que decir otra cosa, para salvar la cara, pero en verdad, ningún jurista bien informado podía dar por ganada la objeción de competencia. Lo que no quiere decir que intentarla haya sido un despropósito. Cuando se lleva adelante un juicio, se utilizan todas las armas a disposición, y la objeción preliminar era una, por improbable que fueran sus resultados.

Eso sí, debe tenerse presente los dos fallos disidentes. Usted puede reconocer a un hablador que dice estupideces sin saber de qué está hablando, porque en esta materia enarbola el 14-2, como si los catorce votos fueran favorables a Bolivia y los 2 votos fueran favorables a Chile. A esa gente hay que recordarle que esto es un juicio en donde se exponen hechos, opiniones y razonamientos, no un partido de fútbol en donde se lleva la gloria el que consigue la mayor goleada. En realidad, los 14 votos declararon competente a la Corte, pero técnicamente no fueron decisiones a favor de Bolivia, porque el día del fallo definitivo, bien pueden votar a favor de Chile en la cuestión de fondo. Y los dos fallos disidentes en realidad no votaron por la incompetencia, lo que hubiera favorecido a Chile, sino porque olieron lo mismo en lo que se basó Chile para plantear su objeción: que Bolivia en realidad está tratando de tirar un gancho. Los fallos disidentes argumentan que en realidad, la obligación de negociar parece ligada de manera indisoluble a la demanda territorial, porque en ningún minuto se ha hecho alcance de qué quiere decir Bolivia con la expresión "negociar de buena fe", y por tanto, si el concepto de "buena fe" implica la entrega territorial sí o sí, entonces podría ser que la Corte Internacional de Justicia fuera incompetente, pero para averiguarlo, había que esperar al resultado del juicio. O sea, en realidad el fallo no fue un 14-2 sino un 16-0 a favor de no declarar incompetente de plano a la Corte, aunque por razones distintas: 14 por declararlo competente, y dos porque la decisión estaba demasiado ligada al fondo del asunto, y por lo tanto, hubiera sido preferible postergar la misma hasta la sentencia definitiva.

7.- ¿Cómo incide el fallo en la cuestión de fondo?

La resolución de la Corte Internacional de Justicia lo dejó bien en claro, por escrito y en letras de molde. En el párrafo 33 dice: "A la aserción chilena de que la Aplicación [la demanda, N. de la G.] presenta un marco artificial del tema objeto de la disputa, porque [...] llevaría a negociaciones con un resultado judicialmente predeterminado y una modificación del Tratado de Paz de 1.904, la Corte hace presente que Bolivia no pide a la Corte declarar si tiene derecho a un acceso soberano al mar ni pronunciarse sobre el estatus legal del Tratado de Paz de 1.904. [,..] Incluso asumiendo arguendo que la Corte encontrara la existencia de tal obligación [de negociar una salida soberana al mar, N. de la G.], no sería la Corte quien determinaría el resultado de cualquier negociación que pudiera tener lugar como consecuencia de tal obligación". Así, la Corte ha dejado bien en claro que la cuestión de fondo se referirá únicamente a la supuesta obligación de negociar, porque si fuera más allá y determinara que dicha obligación comprende también un resultado predeterminado, que sería la cesión de territorios chilenos a Bolivia para construir una salida soberana de este país al mar, con ello estarían pasando a llevar el régimen jurídico de 1.904, que para la Corte, por declaración propia, es intocable. Y la Corte remata la faena en el párrafo 36 de su resolución: "[...], la Corte enfatiza que el uso en este juicio de las frases "acceso soberano" y "negociar un acceso soberano" no deberían ser entendidas como expresando cualquier opinión por la Corte sobre la existencia, naturaleza o contenido de cualquier obligación de negociar por parte de Chile".

Por supuesto, la Corte puede cambiar de opinión durante el debate de fondo. Pero hacerlo sería casi obrar como un tribunal canguro. Todo el debate en adelante se va a centrar acerca de si Chile tiene con Bolivia una obligación de negociar que no está cumplida, no sobre si Chile debe ceder o no territorio a Bolivia. Pero, eso sí, vale lo observado por los jueces disidentes: Bolivia considera que la obligación es "negociar de buena fe", y el contenido mismo de lo que se considera "buena fe", no está precisado. Por supuesto, semejante indefinición es muy conveniente para Bolivia, que puede rellenarla de contenido según se le antoje. Una manera de entenderlo es que "buena fe" sería el obrar de manera leal, con plazos idóneos, hablando con la verdad, etcétera, lo cual por supuesto es plenamente razonable. Pero si entendemos por "buena fe" que hay un resultado final predeterminado, cual es la entrega soberana de territorios, y que lo único a negociar en realidad sería cuáles territorios y a cambio de qué, entonces sí que la Corte estaría conociendo más allá de su competencia, porque Bolivia no le ha pedido concesiones territoriales... y no podría haberlo hecho porque, de lo contrario, la Corte hubiera tenido que declararse incompetente en el acto. Si por lo tanto Chile es condenado a negociar, y de las negociaciones no emerge una salida soberana al mar para Bolivia, y Bolivia reclama esto como un signo de mala fe chilena, entonces serían los propios bolivianos los que estarían obrando con la mala fe que acusan a los chilenos, porque estarían dándole al fallo un contenido que ellos mismos no demandaron (ni podían hacerlo) en primer lugar. Así, aunque esta resolución en la superficie parece favorable a Bolivia, en realidad acota bastante su campo de acción futuro, y en los hechos prácticamente vacía de contenido sus verdaderas pretensiones: la expansión territorial a costa de territorio que ha sido chileno durante más de cien años.

8.- ¿Qué estrategia debería seguir Chile para defenderse de Bolivia?

En lo principal, y sin descartar otros posibles argumentos, Chile debería profundizar aún más en este punto abierto por la resolución de la Corte, respecto de que la misma no puede tocar asuntos de límites. Debería insistir y remachar en la relativa (y muy conveniente para los intereses bolivianos) indefinición de la demanda respecto de cuál es el contenido de la buena fe en la supuesta obligación de negociar. Debería dejar bien en claro que, supuesto de que exista dicha obligación, la tal buena fe sólo puede alcanzar a la negociación en cuanto tal, y no al resultado de la misma. Y debería añadir que la sola invasión militar de 1.879 sobre territorio boliviano no alcanza a configurar mala fe para Chile, porque esa situación quedó saneada por el Tratado de 1.904 primero, y por el paso de más de un siglo de tiempo después, en que todas las conversaciones y arreglos se han planteado sobre la base de reconocer el Tratado de 1.904 como el régimen territorial de base, y cualquier cesión de territorio chileno como una modificación del régimen de 1.904, no como un regreso al estado anterior a 1.879. Por supuesto que esto implica reducir la demanda boliviana a un completo sinsentido, pero eso es lo que hemos venido remachando de manera cansina una y otra vez a lo largo de este texto: que la única manera en que la demanda boliviana pueda tener algún sentido práctico, es entenderla como un recurso solapado para conseguir de manera mañosa que Chile le ceda territorios soberanos, y tal cosa no sólo es contraria a Derecho, sino que además la propia Corte en su resolución sobre la objeción preliminar, la ha advertido a pesar de declararse competente.

En definitiva, de todo lo anterior debería quedar claro que el triunfalismo de Bolivia es prematuro, y la reacción divisiva en Chile es injustificada. Considerando la respuesta boliviana a la objeción, la decisión de la Corte era casi predecible. Y más aún, no es desfavorable a los intereses chilenos, sino que por el contrario, reafirma la idea de que la soberanía territorial chilena no ha estado, no está ni estará tampoco en juego. No es un triunfo completo para Chile, de todas maneras. Los juicios no son otra cosa sino guerras civilizadas, y en las guerras, civilizadas o de otra clase, no hay manera de saber quién va a ganar sino hasta observar quién fue el último que quedó en pie. Así, pronosticar en qué va a acabar es imposible. Pero por el minuto, el portafolios chileno se ve bien aspectado en la contienda. Ahora, para los chilenos, todo queda en manos del Ministerio de Relaciones Exteriores; aunque considerando el penoso historial de dicha cartera, eso debería ser un cierto motivo de preocupación.

jueves, 24 de septiembre de 2015

Marvel 75 años (2 de 6): Explosión.

Portada de The Fantastic Four número 1, con fecha de portada de Noviembre de 1.961: el cómic que inició la era moderna de los superhéroes.
16. A finales de la década de 1.950, después de la implosión que había significado la crisis en la distribución, Atlas Comics vivía días negros, pero en ellos se estaba gestando la semilla de algo grande, sin que sus protagonistas lo supieran todavía. Pero para ello, faltaba que la tragedia golpeara una vez más. En la época, uno de los principales hombres de Stan Lee era Joe Maneely, un tipo con una reputación enorme, cuya velocidad y calidad de trabajo bien podían haberlo convertido en el próximo Jack Kirby. Pero es muy probable que de él, usted jamás haya oído hablar, porque su promesa y potencial jamás llegó a despegar: el 7 de Junio de 1.958, unos días después de haber perdido sus lentes, Maneely cayó entre dos vagones de un tren en movimiento; tenía apenas treinta y dos años. Aparte de la dimensión personal, porque Maneely y Lee eran buenos amigos, esta muerte dejaba a la editorial en un muy mal pie, ya que su ritmo y nivel de trabajo eran muy difíciles de reemplazar. Lee entonces llamó a un joven dibujante llamado Steve Ditko, cuya familia tenía raíces eslovacas, y que rondaba la treintena. También llamó de regreso a Jack Kirby. En años anteriores, éste había abandonado Timely Comics junto con Joe Simon (que no regresó); Kirby había trabajado para DC, además de intentar emprender su propio proyecto, la Editorial Mainline, que había resultado en un fracaso por un problema de timing: había nacido justo en la era de la caza de brujas contra los comics, que había rematado en el famoso Comics Code Authority. Para Kirby y Lee, era un tema de oportunidades mutuas: Lee necesitaba a alguien que dibujara rápido y bien, y Kirby necesitaba trabajo. Pero a la larga, estos movimientos terminaron de ensamblar un verdadero equipo soñado: la tríada compuesta por Lee, Kirby y Ditko estaba a punto de hacer época.

17. Con todo, durante algunos años, las cosas no fueron estimulantes. Lo que se vendía eran los cómics de monstruos. La editorial había llegado a una fórmula: se inventaba a un monstruo de nombre grotesco, se lo dibujaba, y luego se lo utilizaba para una historia en donde el monstruo atacaba, los civiles corrían, el héroe de turno le hacía frente, y el monstruo era derrotado. Las únicas verdaderas variaciones en esta plantilla eran el nombre y el aspecto del monstruo. Irónicamente, por afán de trivia, mencionemos que uno de estos monstruos, con fecha Noviembre de 1.960, se llamó Hulk... no el Hulk más famoso de todos, por supuesto. Seguían publicándose revistas como Strange Tales y Journey into Mystery, y a ellas se les sumó Tales of Suspense y Tales of Astonish, y todas ellas estaban en mayor o menor grado dedicadas al cómic de monstruos. Por supuesto, con estos títulos genéricos y su formato de antología, ellas eran básicamente intercambiables. En medio de eso, es que llegó el día de 1.961 en que Martin Goodman, el jefe máximo de la editorial, hizo un encargo extraño a Stan Lee. Reza una leyenda, probablemente apócrifa, que Goodman había jugado un partido de golf con un alto mando de DC Comics, que se había vanagloriado de lo bien que vendía la Liga de la Justicia. Sea esto verdad histórica o leyenda piadosa, el caso es que Goodman encargó a Lee el crear un equipo de superhéroes. Lo ideal es que este equipo estuviera integrado por los viejos valores de la casa: el Capitán América, la Antorcha Humana, Namor... Stan Lee era ahora un casi cuarentón que se la había pasado dos décadas trabajando para la editorial, y por recomendación de su esposa, se decidió por una vez en la vida a darse el gusto de probar algo personal. Habría un grupo de superhéroes, pero ellos serían personajes nuevos. El resultado llegó a los kioskos el 8 de Agosto de 1.961, aunque con fecha de Noviembre del mismo año debido a las prácticas editoriales de Estados Unidos, y era The Fantastic Four número 1. Con una portada muy curiosa: el monstruo de la semana bien nítido en primer lugar, y los cuatro civiles que iban a combatirlo con sus supertrajes, dibujados muy chiquitos alrededor. Es decir, la portada de The Fantastic Four número 1 no era la propia de un cómic de superhéroes sino apenas otra portada más de un cómic de monstruos; de hecho, era muy similar a la portada de Strange Tales número 99, publicada más o menos al mismo tiempo, y que presentaba en portada a Orrgo el Inconquistable. Y no: con la excepción de la Antorcha Humana, que de todas maneras no era la misma que la presentada en 1.939, los héroes de los Cuatro Fantásticos no eran los viejos valores de la casa. La Antorcha Humana original de 1.939 volvería recién en Fantastic Four Annual número 4, fechada en Noviembre de 1.966, para un duelo entre las dos Antorchas, la original y la de los Cuatro Fantásticos. Por detrás de las justificaciones argumentales, el motivo de este duelo era bastante prosaico: la Antorcha Humana original no había aparecido en varios años y los derechos estaban por regresar a su creador original, Carl Burgos, de manera que al reutilizarla, Marvel siguió conservando los derechos. La rabieta de Carl Burgos fue doble: por la triquiñuela, y además porque en el cómic de marras, la Antorcha Humana original era destruida...

18. Pero volviendo a los Cuatro Fantásticos y su primera aparición de 1.961: éstos probaron ser revolucionarios. Ellos eran un cuarteto de héroes científicos que, debido a un accidente en el espacio exterior provocado por el sabotaje de un espía comunista, obtenían superpoderes. Hasta ahí, nada fuera de lo habitual. Pero el público jamás había leído un cómic como éste. Estos superhéroes no tenían identidades secretas, y además operaban como una especie de familia disfuncional, siempre peleándose entre ellos por un quítame allá esas pajas. Pero el personaje verdaderamente rompedor fue la Cosa, cuyo superpoder era la fuerza sobrehumana que le daba el estar hecho de roca; sin embargo, su aspecto físico espantaba a la gente, le costaría a su novia, y en general sólo le ocasionaba inconvenientes y sinsabores. La Cosa era un superhéroe que no quería ser un superhéroe, que sólo quería ser normal, y esto le hizo de inmediato un personaje muy popular entre los jóvenes e incluso los universitarios de la época, con el eterno sentimiento que tienen los adolescentes de ser alguien especial por un lado, pero a la vez, que ese algo especial los convierte en seres incomprendidos e incapaces de controlar su propio cuerpo. En muchos aspectos, dentro de un cómic de superhéroes, la Cosa era más bien un protagonista de un cómic de monstruos... sólo que ahora el monstruo no era la amenaza sino un ser incomprendido. Fiel a su talante publicitario, a sabiendas de que estaba intentando incursionar otra vez en un género en horas bajas, como lo eran los superhéroes en esos años, Stan Lee trató de reforzar este lanzamiento con todavía otro cambio más en la imagen corporativa; el nombre de Atlas Comics, desteñido y años sin ser usado, se marchó para siempre, y se creó un sello nuevo, basado en el nombre del primer cómic publicado jamás por la editorial: así, Atlas Comics daba paso a Marvel Comics.

Portada de The Incredible Hulk número 1, de Mayo de 1.962, con arte de portada por Jack Kirby. El primer Hulk era gris, pero en ediciones posteriores, por un tema de técnica de impresión, adquirió su característico color verde.
19. El concepto de la Cosa funcionó tan bien, que pronto intentaron replicarlo. Rescataron así el nombre que habían usado para un monstruo anterior, Hulk, pero usándolo en un personaje nuevo, el cual vio la luz en The Incredible Hulk número 1, de Mayo de 1.962. Bruce Banner era un científico que trabajaba en las aplicaciones armamentísticas de los rayos gamma, hasta que por salvar a un adolescente que se había metido de manera inadvertida en un campo de pruebas nucleares, termina bañado con una dosis de esa radiación, que lo convierte en un gigantesco monstruo. Hulk es, en efecto, una variante de la Cosa en la que el protagonista es un monstruo apenas la mitad del tiempo... y no siempre es capaz de controlar su propia fuerza o poderes. Si la Cosa había conseguido captar el espíritu adolescente de su época, Hulk lo hizo aún más. Además, había una interesante lectura política: por ser un monstruo, Hulk era perseguido por el Ejército de los Estados Unidos. En una época en donde los adolescentes estaban comprometiéndose de manera cada vez más activa en política, y en los años subsiguientes en que éstos se movilizarían en contra del establishment, a favor de los derechos civiles y en contra de Vietnam, este retrato villanesco de militares como defensores del status quo transformó a Hulk en un héroe casi a la par del Che Guevara. Tanto, que para evitarse problemas con el Comics Code Authority, que prohibía representar a los funcionarios públicos como villanos, Stan Lee debió dulcificar el retrato del Ejército en entregas posteriores, retratándolo como héroes que perseguían a Hulk simplemente por desinformación. Todo esto resulta algo irónico si se piensa que las primeras críticas sobre el cómic de Hulk fueron deprimentes, no sabiendo los críticos o los lectores qué hacer con una historia a medio camino entre los superhéroes y los monstruos; de hecho, el cómic en sí acabó cancelado durante algún tiempo. Y que Hulk fuera un personaje más cercano a la dinámica del monstruo que la del superhéroe le convertiría un poco en el patito feo del Universo Marvel, como lo prueba la suerte más bien extraña que ha tenido el personaje en la gran y pequeña pantalla después, en comparación a otros personajes Marvel.

20. Para esta época se había cimentado una peculiar manera de gestionar las historias, que venía desde el tiempo del regreso de Kirby, y antes de que los superhéroes volvieran a saltar a la palestra. Urgido por la velocidad a la que debían salir las nuevas publicaciones, y aprovechando que Jack Kirby tenía experiencia con guiones, Stan Lee le pasaba apenas la sinopsis de la historia y algunas directrices artísticas; Kirby después creaba los dibujos a partir de ellos, con los globos o bocadillos en blanco, que después Lee rellenaba con diálogo. Esta dinámica de trabajo, Lee la replicó después con otros dibujantes, algunos de los cuales se adaptaron, y otros de los cuales prefirieron marcharse. Con todo, esta sinergia creativa fue una de las claves de la Explosión Marvel, ya que funcionaba casi como una verdadera tormenta cerebral en donde se creaban nuevas ideas a partir de otras ideas que ya de por sí eran nuevas, centrándose principalmente en el dibujo y la acción. Y era posible, irónicamente, gracias a que el trato de distribución con Independent News los restringía a apenas ocho cómics al mes, una cantidad manejable a través de este sistema; ocho títulos que en 1.963, ante el éxito, se vieron ampliados a catorce, y en fecha posterior, a dieciséis. También, esta dinámica representó una fuente mayúscula de dolores de cabeza posteriores, respecto del tema de la autoría, porque al final, ¿quién era el verdadero creador de las historias y los personajes? ¿Stan Lee? ¿Los dibujantes? ¿Cuánto pusieron cada uno de ellos en cada cómic, personaje o trama en particular? La polémica respecto del tema está servida incluso hasta el día de hoy, y es muy posible que, en medio del fuego de las declaraciones cruzadas entre los involucrados, jamás lleguemos a conocer del todo la verdad. Eso sí: el mito del Bullpen, del alocado grupo de escritores y dibujantes reunidos en una única habitación, creando esos maravillosos personajes para ustedes los lectores, era eso, apenas un mito, creado por la maquinaria propagandística de Stan Lee. Tales reuniones apenas existían. En el aspecto práctico, todo se limitaba a que los dibujantes concurrían a las oficinas de Lee una vez a la semana, más o menos, y no siempre se cruzaban entre sí, mientras que el grueso del trabajo lo hacían en sus respectivas casas. Uno de los grandes enemigos de este sistema de trabajo era Martin Goodman, el jefe máximo de todos y el hombre ante el cual debía responder Stan Lee, debido a que esta dinámica concentraba demasiado poder en este último como editor, y lo convertía en alguien demasiado indispensable, algo que siempre es malo para los negocios. La división de cómics seguía siendo secundaria para Goodman, cuya principal fuente de ingresos eran las revistas para hombres, pero aún así, esa situación le preocupaba, y presionó para que Lee contratara guionistas adicionales, cosa que éste hizo con el tiempo, aunque con renuencia, y delegando sólo lo justo y preciso para tener contento a su jefe. Para la trivia vale la pena rescatar el nombre de uno de estos guionistas, un tal Joe Carter, que en realidad era nada más y nada menos que Jerry Siegel, uno de los dos creadores de Superman; sin embargo, los guiones de Siegel eran demasiado serios y adustos, demasiado anticuados para lo que era el nuevo espíritu de la Marvel, y la colaboración no duró demasiado.

21. Esta dinámica de trabajo tenía un importante punto a favor: al concentrar Stan Lee todos los hilos de las diversas publicaciones en sus propias manos, le era posible armonizar a todos los personajes entre sí. Ya desde el mítico enfrentamiento entre la primera Antorcha Humana y Namor, corría la noción de que todos los personajes Marvel integraban una misma continuidad; y con los personajes introducidos desde 1.961, este sueño se hizo posible. Stan Lee, el hombre cuyo sueño era escribir la gran novela americana, inconscientemente estaba creando una en clave fantástica a través de los cómics de cuya edición era responsable, y cuyo alcance narrativo iba creciendo cada vez más. En pocos años, la mitología marveliana creció con la incorporación de una tonelada de personajes icónicos: los Cuatro Fantásticos en 1.961, Hank Pym, los Skrull, Hulk, el regreso de Namor, el Doctor Doom, Spiderman, Thor y Loki en 1.962, Iron Man, Uatu el Vigilante, el Sargento Furia, la Avispa, el Doctor Octopus, el Doctor Extraño, Charles Xavier, Cíclope, Bestia, Magneto y el Hombre de Arena en 1.963, el Mandarín, la Bruja Escarlata, Mercurio, el regreso del Capitán América, la Viuda Negra, Daredevil, el Duende Verde, Ojo de Halcón, Kang el Conquistador, Kraven el Cazador y Dormammu en 1.964, Medusa, el regreso de Ka-Zar, Mary Jane Watson, Juggernaut, Hércules, los Centinelas, Harry Osborn, Gwen Stacy y los Inhumanos en 1.965, Sharon Carter, Galactus, Estela Plateada, Pantera Negra, Ego el Planeta Viviente y Rino en 1.966, Banshee, Lady Sif, la Abominación y Kingpin en 1.967, Escorpio, Ultrón y Mefisto en 1.968, los Guardianes de la Galaxia y el Halcón en 1.969... Todo esto, apoyado con cruces de los diversos personajes visitándose entre sí de una publicación a otra. Así, en Amazing Spider-Man número 1, Spiderman trataba de unirse a los Cuatro Fantásticos, Hulk aparecía en The Fantastic Four número 12, Hank Pym aparecía en Fantastic Four presentando a la Avispa, con una nota invitando a acercarse más a ella en las páginas de Tales of Astonish número 44... Andando el tiempo, se incorporó todavía otro importante miembro del equipo creador de Marvel, encargado de llevar el rastro a todo este imaginario mitológico, a fin de evitar que los dibujantes y guionistas se perdieran: una pizarra en donde se iban anotando los cambios y el estatus de cada personaje en cada momento.

Portada de The Avengers número 1, de Septiembre de 1.963, con los héroes del nuevo grupo de superhéroes plantándole cara a Loki.
22. Para consolidar este imaginario mitológico, se llevó a cabo un nuevo paso: congregar a todos los grandes nombres de la casa en un único equipo de superhéroes. Así nacieron los Vengadores (The Avengers), a semejanza de la Liga de la Justicia de DC Comics, y que aparecieron desde el inicio en su propia revista, The Avengers número 1, de Septiembre de 1.963. Pero, ¿por qué detenerse ahí? ¿Por qué no traer de regreso a los viejos valores de la era dorada? Ya lo habían hecho con la Antorcha Humana, que ahora ya no era un androide como su versión clásica en la época de Timely Comics, sino uno de los Cuatro Fantásticos, y aprovechando el tirón, habían incorporado a la continuidad del cuarteto de marras a otro viejo héroe, Namor, ahora privándolo de su reino gracias a las pruebas nucleares de los hombres de la superficie, y creando entre Sue Storm y él una relación romántica que, si bien no llegó al adulterio, si extendió bastante el elástico de lo que era permisible para los estándares morales de un cómic de superhéroes de la época. Pero no se detuvo ahí. Una década después del frustrado regreso del Capitán América, el personaje fue traído de regreso en The Avengers número 4, de Marzo de 1.964, pero ahora con un giro: había permanecido congelado dentro de un témpano desde finales de la Segunda Guerra Mundial. El Capitán América no era ahora un héroe patriótico sin más, sino también un héroe patriota a la antigua, cuyos valores pasados de moda colisionaban de frente con unos Estados Unidos que ya no era capaz de reconocer. Este giro le dio una profundidad inesperada al personaje, y lo hizo muy popular. La jugada salió tan bien, que la repitieron en The X-Men 10, trayendo de regreso a Ka-Zar. Sin embargo, volviendo a los Vengadores, esto originó problemas de continuidad cuando los lectores empezaron a preguntar, vía correspondencia, cómo era posible que un héroe estuviera al mismo tiempo en los Vengadores y en su propia revista, viviendo aventuras diferentes. La respuesta de Stan Lee fue drástica: en The Avengers número 16, de Mayo de 1.965, sacó de la alineación a Thor, Iron Man, la Avispa y el Hombre Gigante (en realidad Hank Pym el Hombre Hormiga, que en el intertanto había descubierto como agrandarse), e introdujo a Ojo de Halcón, Mercurio y la Bruja Escarlata; sólo el Capitán América se mantuvo como líder del grupo. Esto sentó un precedente: la formación de los Vengadores no tenía por qué ser necesariamente estable, y de hecho, cambiaría varias otras veces a lo largo del tiempo.

23. Una característica interesante de la época, y que parecía casi un regreso a la explosión de superhéroes entre 1.938 y 1.945, es que muchos de ellos no vieron la luz en sus propias revistas, sino en las publicaciones de antología. Los Cuatro Fantásticos y Hulk tuvieron sus propias revistas desde el inicio, pero considerando lo importantes que llegaron a ser después como personajes, resulta extraño desde la óptica moderna que no ocurriera lo mismo con valores tan consagrados de la casa como Thor, Iron Man o Spiderman. Sin embargo, a la luz de todo lo expuesto en Marvel 75 años aquí en la Guillermocracia, la razón debería ser obvia. Como decíamos, desde 1.958 que el trato de Marvel Comics para su distribución los encajonaba en apenas un puñado de títulos mensuales, y esto iba a ser así durante los diez años que duraba el contrato, por lo que darle una revista en exclusiva a un personaje nuevo significaba cancelar otra revista que ya estuviera vendiéndose, y lo que es peor, que pudiera estar vendiéndose bien. Marvel Comics estaba probando con numerosos personajes nuevos, y no había garantía de que fueran a resultar exitosos; de hecho, con cada personaje introducido que llegó a ser leyenda, hay varios otros que yacen hoy por hoy en el más profundo de los olvidos. Seguir manteniendo revistas de antología para ir probando personajes era así una decisión lógica desde el punto de vista de la supervivencia editorial pura y dura. Es por eso que Thor vio la luz por primera vez en Journey into Mystery número 83 (Agosto de 1.962), el Doctor Extraño en Strange Tales número 110 (Julio de 1.963), Iron Man en Tales of Suspense número 39 (Marzo de 1.963), Hank Pym en Tales of Astonish número 27 (Enero de 1.962), y Spiderman en Amazing Fantasy número 15 (Agosto de 1.962). Con el paso del tiempo, algunos personajes siguieron el mismo movimiento que Superman en la casa editorial de la competencia, que de un personaje más de la revista Action Comics, pasó a ser su protagonista. Así, Thor se posicionó tan al centro de Journey into Mystery, que dicha revista fue derechamente convertida en la publicación de Thor. Pero el caso más extraordinario fue el de Spiderman, el primer héroe que obtuvo que se publicara más de una revista al mismo tiempo con sus aventuras: The Amazing Spider-Man en Marzo de 1.963, y The Spectacular Spider-Man Magazine en Julio de 1.968.

24. Y hablando de Spiderman. Dentro de los personajes del ahora creciente Universo Marvel, éste fue uno de los más revolucionarios. El concepto básico hasta la fecha era que el adolescente no podía ser un superhéroe, sino apenas el sidekick, el colaborador del verdadero héroe que es el adulto: Robin lo era de Batman, Bucky lo había sido del Capitán América, etcétera. Pero de pronto vino la gran pregunta: ¿y si el adolescente ahora ya no era el sidekick sino el héroe propiamente tal? El concepto era tan alienígena, que Spiderman apareció apenas a título de prueba en Amazing Fantasy número 15, de Agosto de 1.962, una publicación que iba a ser cancelada en ese número de todas maneras, debido a que en ella se publicaban historias de monstruos, y las mismas estaban pasadas de moda, ahora que la onda eran los superhéroes. Pero Spiderman prendió entre los adolescentes, que se fanatizó con un personaje que, siendo un superhéroe salvador de la ciudad y el mundo, tenía los mismos problemas cotidianos que su público lector: impopularidad, falta de personalidad, escasez de dinero, problemas con las chicas... El personaje fue llevado durante algunos años por Steve Ditko, un tipo un tanto retraído a quien le disgustaba todo lo que no fuera dibujar cómics, incluyendo las ferias y eventos con los fanáticos; acudió sólo a una de ellas, en 1.964, y se comportó frío, distante y quejumbroso. En realidad, Ditko era un seguidor de las ideas libertarias del Objetivismo de Ayn Rand, e impregnó a Spiderman de las mismas: así, Spiderman respondía al concepto del hombre creativo cuyo trabajo benéfico para la sociedad lo convierte en un eterno explotado por parte de los parásitos indignos de su talento. Por supuesto, esta línea de pensamiento colisionaba de frente con la mentalidad algo más progresista de Stan Lee, en particular respecto del tema de los conflictos sociales, los derechos civiles, y la construcción de una sociedad más solidaria. Parece ser que había también una arista más personal: se venía advirtiendo la tendencia por la cual Stan Lee trabajaba cada vez menos en los cómics mismos, y se dedicaba en lo principal a la publicidad, o sea, a complacer a otras personas, lo que desde un punto de vista randiano, lo convertía en un parásito más, explotando a los verdaderos creadores como Ditko. Finalmente, después de que las relaciones entre Ditko y Lee se enfriaran hasta un punto glacial, el primero acabaría marchándose de la Marvel Comics en la segunda mitad de 1.966, por motivos en verdad nunca ventilados en público, dejando atrás a Spiderman y al Doctor Extraño, personaje al que también dibujaba. El reemplazo de Ditko en Spiderman fue John Romita Sr., un dibujante que ya había trabajado para la editorial en décadas anteriores, y que ya había dibujado a Spiderman por encargo de Stan Lee en un cruce de personajes, en Daredevil 16 y 17, de la primera mitad de 1.966, sin saber que era una prueba secreta para ver qué tan bien podía trabajar con Spiderman si Ditko se marchaba, como terminó sucediendo. Una vez a cargo de Spiderman, Romita Sr. rebajó la carga objetivista y la vena melancólica del personaje, y le confirió una mayor alegría de vivir; así, puede afirmarse que Ditko puso las bases del personaje, pero Romita Sr. fue quien terminó de redondearlo y darle forma al Spiderman que conocemos hoy en día. En cuanto a Ditko, fue a trabajar para Charlton Comics, para quienes dibujó un héroe todavía más objetivista si es que cabe: The Question. Años después, DC Comics compró a Charlton Comics, y The Question pasó a vivir aventuras con Superman, Batman y sus otros héroes; pero eso es parte de otra historia, por supuesto.

La portada de Amazing Fantasy número 15, de Agosto de 1.962, presentando por primera vez a un personaje cuyo éxito parecía demasiado dudoso como para asignarle una revista propia de entrada: Spiderman.
25. Para mediados de la década de 1.960, Marvel Comics había conseguido salir sobradamente de la situación crítica en que había caído después de la crisis de 1.957, y de hecho, Independent News le daba cada vez más manga ancha para publicar títulos. Las ventas no llegaban a los niveles de DC Comics todavía, pero se habían ganado su reputación: había un circuito tácito en que el lector infantil de cómics partía con DC Comics, y cuando maduraba haciéndose adolescente, dejaba a DC de lado y empezaba a leer el material de Marvel Comics. Parte importante del éxito se debía a que los personajes de Marvel estaban mucho más trabajados y tenían más matices éticos y psicológicos, mientras que los personajes de DC Comics eran mucho más de una pieza. Pero otra parte del éxito se debía a que los héroes de DC Comics luchaban contra amenazas un tanto fantásticas e irreales, mientras que los héroes de Marvel Comics se movían, siguiendo la estela de la Antorcha Humana y el Namor de 1.939, en un universo más o menos reconocible como nuestro mundo real. Una preocupación constante de los héroes de la época era, curiosamente para unos cómics que se jactaban de ser progresistas, la paranoia anticomunista. ¿El accidente de los Cuatro Fantásticos? Un saboteador comunista. ¿Los tipos que hicieron prisionero a Tony Stark y de los cuáles éste escapó convirtiéndose en Iron Man? El Vietcong. ¿La Abominación, el enemigo de Hulk? Espía soviético. ¿La patria de origen de la sexy superespía Viuda Negra? La Unión Soviética, aunque después defecciona y pasa al servicio de SHIELD. Pero en general, las historias de Marvel Comics parecían ajustarse muy bien a los impulsos de la época. En pocos lugares encontró mejor plasmación el tema de la lucha de los derechos civiles, que en un nuevo grupo de personajes que eran mutantes luchando por defender a una sociedad que les teme y les desprecia: los X-Men, que aparecieron en The X-Men número 1, de Septiembre de 1.963. Empero, hubo un tema que quedó casi sin tocar: la Guerra de Vietnam. Mientras que los superhéroes habían marchado gallardos a la Segunda Guerra Mundial y se habían dedicado a aporrear nazis con gusto, ahora parecían tímidos y temerosos de meterse con el Vietcong. En general, rondaba una cierta idea de que la Guerra de Vietnam era un derroche inútil de recursos y vidas, y aún peor, era una guerra injusta; y Marvel Comics se negó a enviar a sus héroes a luchar allá en la jungla. El resultado está a la vista: Estados Unidos perdió la guerra.

26. Quizás la plasmación definitiva del espíritu a la vez comprometido, gamberro y grandilocuente de la Marvel de la época, fue Jim Steranko. Nacido en 1.938 y por tanto siendo una a dos décadas más joven que Lee, Kirby y Ditko, el propio pasado de Steranko ya algo indicaba: había sido gimnasta, trabajador de circo, ilusionista, escapista y delincuente juvenil cuando apenas se empinaba en la veintena. En muchos aspectos, Steranko fue el primer gran rockstar de los cómics. No es que el fenómeno no existiera antes: ya Stan Lee en esos años promovía a Jack Kirby como el Rey, aunque comenzaran también las fricciones que terminarían por separarlos. Pero Steranko se hizo cargo del cómic Nick Fury: Agent of SHIELD a partir de su número 1, de Junio de 1.968, y se concedió una libertad creativa nunca antes vista. Eso sí, Steranko estaba en una posición inmejorable para experimentar: tenía ingresos externos y por ende su trabajo para los cómics era una especie de hobby, y además, no tenía una familia que mantener, por lo que si sus raros experimentos narrativos no se vendían, entonces no pasaba nada. En realidad, Nick Fury había comenzado su andadura como el Sargento Furia en el cómic bélico Sgt. Fury and his Howling Commandos en Mayo de 1.963, ambientado en la Segunda Guerra Mundial, y en Nick Fury: Agent of SHIELD, que técnicamente venía a ser un spin-off, aparecía en la actualidad de la década de 1.960 reconvertido en espía internacional. En muchos sentidos, el personaje fue trabajado como una especie de respuesta al fenómeno de las películas de espías, que con el éxito de James Bond, hacían furor en los cines. Resulta incluso interesante observar los paralelos entre los Simulacros Dotados de Vida que es capaz de fabricar la agencia SHIELD., y la idea plasmada en Los diamantes son eternos, película Bond de 1.971, de que el supervillano Blofeld tiene dobles de sí mismo hasta un punto que es imposible saber si el verdadero y original sigue ahí, o si por el contrario está muerto y ha sido reemplazado por algún doble. Pero más allá de la temática del espionaje, la tecnología a todo trapo, y el tema de seducir a chicas que son letales agentes enemigas, Steranko dio un paso más allá, e importó un montón de recursos visuales desde otros lugares entonces ajenos al cómic, incluyendo al Surrealismo de Salvador Dalí, y el Op-Art. El resultado fue un cómic densamente psicodélico, que causó furor a todos los niveles, tanto entre los lectores más conservadores que les gustaba la idea de una agencia de espionaje defendiendo el status quo del mundo libre, como de los más liberales que se apuntaban a la moda de las drogas como medio para ampliar la percepción de la realidad. El estilo de Steranko era tan reconocible, que se transformó en el más famoso de todos los dibujantes de cómics de su época.

27. En la época comenzó también, aunque de manera tímida por el minuto, otra política de Marvel Comics: comprar franquicias ya existentes y lanzar cómics de las mismas. El primer gran ejemplo fue la adquisición de los derechos para editar cómics basados en 2001: Odisea del espacio. El trabajo fue encargado a Jack Kirby, quien, aficionado a las historias de corte cosmológico, y ya bien entrenado por sus años de trabajo dibujando a Thor, hizo más bien caso omiso de la película o de la novela, y se lanzó a contar su propia desbocada historia cosmológica. Lo interesante del caso, es que muchas veces los guionistas y dibujantes se las arreglaron para introducir guiños de manera tal, que hicieron ver a estas franquicias como parte de la continuidad regular del Universo Marvel. A la larga, esto quiere decir que con el correr de los años, técnicamente hablando, es canónico afirmar que 2001: Odisea del espacio, Godzilla, los Transformers, el Doctor Who, Conan el Bárbaro, Fu Manchú y Doc Savage, entre otros, todos ellos existen en algún rincón o esquina del Universo Marvel y forman parte de su continuidad, por mucho que Marvel Comics haya después perdido los derechos sobre varios de esos personajes y por ende no pueda reutilizarlos. Ayuda mucho, por supuesto, que poco a poco, para permitir los cruces entre personajes sin destruir la continuidad por las inconsistencias entre éstos, se haya implementado la idea de que el Universo Marvel contiene una enorme cantidad de universos o realidads paralelas, en donde podemos encontrarnos con versiones alternativas de los personajes canónicos.

Portada de Nick Fury: Agent of S.H.I.E.L.D. número 1, de Junio de 1.968, con la introducción de Jim Steranko al estilo psicodélico de dibujo que lo convertiría en una celebridad.
28. De todas maneras, los superhéroes seguían encajonados en el mundo de los cómics, y éstos eran para niños, o bien para adolescentes contraculturales. ¿Se podía hacer algo mejor? La cadena televisiva ABC apostó por darle luz verde a Batman, y los resultados fueron más allá de todo lo imaginado: la batmanía invadió al mundo. En respuesta, se puso en marcha el proyecto para la primera serie televisiva animada que se iba a basar en personajes de la Marvel. The Marvel Super Heroes fue una producción hecha directamente para la sindicación, y era una serie tipo antología que incluía a varios héroes Marvel, cada uno con su propia serie dentro de la serie: el Capitán América, Hulk, Thor, y Iron Man. Se iba a añadir Spiderman debido a su éxito, pero debido a dicho éxito precisamente, se optó por guardarlo en reserva, y por ende, el quinto cupo fue asignado a Namor. Los responsables de la serie fueron Gantray-Lawrence Animation, estudios animados que en su breve vida no se habían caracterizado jamás por sus valores de producción, ínfimos incluso para la época. Para The Marvel Super Heroes, no se molestaron demasiado con las animaciones, y se limitaron a fotocopiar directamente imágenes de los cómics, dándoles un mínimo de movimiento para que se viera en efecto como lo que se suponía, tenía que verse: como animación. La serie vio la luz a finales de 1.966, y tuvo el éxito suficiente como para que Gantray-Lawrence Animation lanzara en 1.967 la primera temporada de una serie animada dedicada a Spiderman, corriendo dicho héroe en solitario; empero, después de que Gantray-Lawrence Animation quebró, la segunda temporada pasó a manos de Ralph Bashki, el hombre tras Fritz el Gato, y la película animada de El Señor de los Anillos, lo que incidió por supuesto en un cambio radical en el estilo de animación, girando el dial de manera decidida hacia la psicodelia. Lo que no impidió, eso sí, que Spiderman reciclara metraje de una producción anterior de Gantray-Lawrence Animation, en concreto de Rocket Robin Hood, y muy en particular el villano Infinata, el amo del universo paralelo conocido como Demencia 5. También en esos años debutó una tercera serie animada, ésta dedicada a los Cuatro Fantásticos, que emitió veinte episodios de media hora entre 1.967 y 1.968.

29. Curiosamente, el gran triunfo que significó llevar los héroes de la Marvel a la televisión, significó también el comienzo del fin para la época dorada de mayor creatividad en la Marvel. Los tratos para las series animadas fueron gestionado por supuesto por Stan Lee, el editor, y Martin Goodman, el dueño de la empresa, y por lo tanto, es natural que éstos se llevaran los pagos, no sólo por la serie misma, sino también por los derechos sobre el mercadishing adicional, incluyendo el lucrativo mercado de los juguetes. Los dibujantes a sueldo de la Marvel no vieron un centavo por regalías, aunque como ya hemos dicho, se había creado una serie entera de 65 episodios de media hora a base de fotocopiar sus dibujos, en el caso de The Marvel Super Heroes. Esto puede ser de un valor moral discutible, pero desde el punto de vista jurídico, bajo las leyes de copyright de la época, era perfectamente legal: el dibujante vendía sus dibujos a la editorial, y ahí se agotaba todo el trato entre ambos. Si esos dibujos contenían personajes que podían ser reutilizados, los beneficios de esto iban a parar a la editorial, no al dibujante. En la época ya se hablaba del trato injusto que Siegel y Shuster, los creadores de Superman, habían recibido por parte de DC Comics, lo que significó varios juicios posteriores por las utilidades de Superman, pero en vano. En ese tiempo, tanto Carl Burgos el creador de la Antorcha Humana original como Joe Simon preparaban sendas demandas en contra de Marvel. De Burgos, se desembarazaron incluyendo a la Antorcha Humana original en un duelo contra la nueva Antorcha Humana de los Cuatro Fantásticos, lo que permitió renovar sus derechos, como ya hemos detallado; para añadir injuria al dolor, dentro del cómic, después de que los Cuatro Fantásticos literalmente destruyen a la antigua Antorcha Humana, la Cosa comenta que "no siempre se gana", mientras que la nueva Antorcha Humana añade: "Intentó derrotarme... ¡pero no me siento capaz de odiarlo". Con Joe Simon el asunto era más delicado: no en balde, Joe Simon y Jack Kirby eran los creadores del Capitán América, y Simon había tenido la precaución de guardar muchos originales de su propio trabajo. Por si acaso, Martin Goodman convenció a Jack Kirby de que firmara una declaración acerca de la creación del Capitán América, que contaba una historia conveniente para los intereses de la Marvel, por supuesto; Kirby estaba convencido de que era apenas un hombre a sueldo y no veía nada de malo en que la Marvel mantuviera los derechos sobre el personaje, y además era un personaje que tenía esposa y cuatro hijos, y no podía darse el lujo de decir que no, de manera que firmó.

30. Pero de todas maneras, aunque alineado con los intereses de la Marvel, Jack Kirby seguía siendo el más perjudicado por el tema de las regalías. No en balde, era a Kirby a quien Stan Lee le pedía crear bocetos de personajes a los dibujantes nuevos en un título cualquiera para que éstos usaran tales bocetos como guías, en parte para que su estilo siguiera siendo marca de la casa, y en parte para que al difundirse el estilo Kirby, el propio Kirby fuera un poquito menos imprescindible para la compañía. Además, los afanes de showman de Stan Lee estaban creando fricciones: el 9 de Enero de 1.966 apareció un artículo en el New York Herald Tribune, que pintaba a Stan Lee como el gran genio detrás de Marvel Comics, y enviando a Jack Kirby a un inmerecido segundo plano. La sangre había llegado al río en esa ocasión, y al final, el conflicto interno se solucionó cambiando los créditos de Fantastic Four y Thor, de "escrito por Stan Lee" a "una producción de Stan Lee y Jack Kirby". Pero el daño ya estaba hecho. La lealtad de Kirby empezaba a resentirse. Poco a poco, al igual que empezaron a hacer otros dibujantes en paralelo, Kirby empezó a guardarse ideas y conceptos para sí, a la expectativa de si podría sacarles mejor partido en otra parte que no fuera la Marvel. En consecuencia, la lluvia de ideas que había creado tantos y tan gloriosos personajes, mundos y conceptos, empezó a secarse. Además, Stan Lee estaba consciente de que el lector esperaba ciertas cosas: le gustaba promover la ilusión del cambio, no el cambio mismo. Había promovido eventos como la boda de Reed Richards y Sue Storm en los Cuatro Fantásticos, pero estos cambios de estatus iban a hacerse cada vez más raros. Kirby fue uno de los damnificados por esto. Dibujando a Thor, Kirby había insertado numerosas referencias a un evento apocalíptico futuro, el Ragnarrok, que iba a destruir toda su realidad. Pero Lee vetó esta línea de trabajo, que podía significar un cambio de status quo demasiado grande para los lectores, y en consecuencia, dicho arco narrativo acabó abortado. En secreto, Kirby había comenzado a preparar nuevos personajes que iban a aparecer después de dicho evento, pero luego de que su idea se viera rechazada, se guardó tales personajes para sí, no deseando entregarlos a la Marvel por bolitas de dulce. El concepto que Kirby se estaba guardando, era que después del Ragnarrok surgirían dos mundos, con dioses heroicos y dioses villanescos, estos últimos comandados por un dios llamado Darkseid. Efectivamente: el Cuarto Mundo iba a ser inicialmente parte del Universo Marvel, y el trato displiscente que Kirby recibió de la editorial, hizo que el Cuarto Mundo acabara al final viendo la luz en DC Comics, algunos años después. Pero antes de que Kirby acabara por marcharse de Marvel Comics, otro gran nombre lo haría primero: nada menos que Martin Goodman, el creador de la editorial. La infancia de la Editorial Marvel estaba llegando a su fin, y la adolescencia iba a ser realmente turbulenta.

Próxima entrega: Bildungsroman.

Stan Lee, editor de Marvel Comics durante cerca de un cuarto de siglo, y uno de los hombres más influyentes en el mundo de los cómics de todos los tiempos.

martes, 22 de septiembre de 2015

Cinco mentiras cochinas de Facebook.


La vida es la vida que la gente tiene, y los perfiles de Facebook es la vida que les gustaría tener. O lo que es lo mismo, una vida demediada. Porque a Facebook se suben las alegrías, pero se esconden las tristezas, se muestran los éxitos, pero se tapan los fracasos, se vociferan los halagos, pero se silencian las humillaciones, y en general, toda la gente procura mostrar que es más exitosa y feliz que tú. Aunque hay un aspecto positivo de todo ello: acá en la Guillermocracia hemos lucrado a lo bestia criticando, ironizando y en general quedando como entes superiores, respecto del espíritu posero que se anida en el corazón de todo feisbuquero promedio. Porque el día en que la gente sea honesta y decente, no tendré más material del cual escribir, y la Guillermocracia morirá de inanición.

El caso es que la gente miente en Facebook como un bellaco. Y lo que es peor, no parecen darse cuenta de que nosotros vemos transparentemente a través de sus mentiras. Porque ya conocemos un poco a la Humanidad para saber qué resortes son los que saltan tras determinadas conductas. Hay incluso ciertas mentiras que son arquetípicas. Tanto, que incluso los propios mentirosos en cuestión muchas veces se autoengañan hasta olvidarse de que están mintiendo en primer lugar. A continuación, acá en la Guillermocracia, reseñamos cinco de esas grandes mentiras tópicas que has leído en Facebook. O, peor aún... que tú mismo has escrito. Para que estés sobre aviso, si no te habías dado cuenta.

1.- "Estoy feliz".

Cada vez que leo eso en el perfil de Facebook de alguien, sé que no es verdad. O al menos, sé que no es ciento por ciento verdad. Porque la felicidad es ante todo un asunto interno, y tiene que ver con sentirse a gusto en la vida propia y personal. Dicho en otros términos, la felicidad no se comenta, sino que se vive. Déjenme explicarlo de la siguiente manera. ¿Recuerdan en Forrest Gump, que el protagonista decía algo en la línea de "estúpido es el que hace cosas estúpidas"? Es más o menos lo mismo con la felicidad: feliz está el que hace cosas que lo hacen feliz. No el que las dice.

La verdad verdadera: Una persona que vocea que "es feliz", quiere que los demás le hagan caso, y ese refuerzo positivo lo haga feliz. Pero una persona que ya es feliz, no piensa en acaparar más felicidad porque no necesita más de lo que tiene. Ese acaparar es codicia, y la persona codiciosa nunca es feliz porque siempre está deseando más.  Ergo, al momento de escribir "soy feliz", no lo es de verdad porque le falta algo substancial para serlo: el reconocimiento ajeno. Queda entonces demostrado.

2.- "La estoy pasando muy bien con mis amigos".

Si la estás pasando muy bien con tus amigos, ¿por qué pierdes tiempo entonces escribiendo cosas en Facebook? Supongamos que me voy de copas con unos amigos, y la conversación está entretenida. Entonces, lógicamente, yo no interrumpo la conversación entretenida para escribir algo en Facebook. No se trata en estricto rigor de un tema de respeto hacia los amigos sentados en mi misma mesa, aunque también eso es un tema, por supuesto. Se trata de asignación de prioridades: o conversas con tus amigos, o te conectas a Facebook. Una cosa o la otra. Lo que priorices más, te hace feliz. Si priorizas conectarte a Facebook, entonces no lo estás pasando tan bien con tus amigos. Así de simple.

La verdad verdadera: En realidad, no has ido para juntarte con tus amigos, sino que has ido para que tus amigos se junten contigo. Parece un truco dialéctico, pero ese matiz hace toda la diferencia del mundo. Hay gente que se refuerza a sí mismo siendo populares, y eso significa que los vean siempre acompañados. Reunirse con amigos interesantes es algo que uno puede hacer en público, en un pub o bar, o en la intimidad del hogar, porque lo interesante es la compañía. Reunirse para lucirse con la popularidad es algo que sólo puede hacerse en público, por razones obvias. Por eso, si estás en un pub, te refuerzas publicando en Facebook que estás en un pub, y si estás en una casa particular, es decir, en un territorio privado, lo vuelves público voceándolo en Facebook o subiendo las fotos. En última instancia funciona igual que el caso anterior: con tus amigos deberías tener toda la cuota de felicidad que necesitas en el minuto, por lo que si además de eso necesitas vocearlo en Facebook... ya adivinan hacia donde va el razonamiento.

3.- "Estoy terminando de escribir mi tesis".

Una de mis favoritas. Puede reemplazarse tesis por memoria de grado, tarea de colegio, papeleo del trabajo, etcétera, pero el asunto es el mismo. La cuestión es que si uno trabaja en algo que requiere escribir, se necesita una concentración absoluta. Las palabras interfieren unas con otras, y por lo tanto, si estás pendiente de los hilos de conversación de Facebook o Twitter o cualquier otra cosa, estás distrayendo recursos mentales de tu trabajo.

La verdad verdadera: No estás terminando de escribir tu tesis. Lo que estás haciendo es haraganear. Desconéctate de Facebook, y pasa del "estoy terminando de escribir..." al "ya la terminé". Prioridades son prioridades.

4.- "Estoy viendo una película buenísima".

La misma que la anterior, pero con cine. Veamos. Se puede escuchar música, y hacer otra cosa, porque la música funciona de manera omnidireccional: si uno está a la distancia necesaria del parlante, uno la escucha sin necesidad de estar mirando el parlante. Con el cine o la televisión, en cambio, debes mirar de manera fatal. Hay cosas que no necesitan mirarse necesariamente, como un programa de entrevistas, pero las películas no suelen ser entrevistas. Y si son entrevistas ficcionalizadas, al ser una película, no sólo se debe captar el diálogo, sino también los matices y gestos no verbales de los personajes. Pero, ¿qué estás haciendo? Estás poniendo tu vista en el QWERTY (el teclado, o los botones del Guasáp, cualquiera sea), no en la película. Si de verdad quieres comentar la película, espera a que termine, y luego lo voceas por Facebook.

La verdad verdadera: Tu autoestima anda baja por estos días, por cualquier razón, y estás reafirmándote. Ver tales o cuales películas no sólo es cuestión de gustos, sino también una señal de identidad: no es lo mismo decir que uno ve películas de acción, que de terror, que comedias románticas, que cine europeo postexistencialista. Lo que quieres en realidad es que la gente te responda, y así sentirte un poco menos solo en tu empresa de reafirmarte. Para eso, mejor no hubieras visto la película en primer lugar, y hubieras preferido juntarte con tus amigos, ¿no?

5.- "Ahora aprendí a ignorar a la gente que antes me afectaba".

Wittgenstein entra por la puerta trasera, señores. El núcleo de su trabajo filosófico radicó en el problema de lo que puede ser dicho (los límites del lenguaje), y lo que no puede ser dicho sino sólo mostrado. Para Wittgenstein, lo que sólo puede ser mostrado pero no dicho porque el lenguaje no lo puede expresar, es por definición un sinsentido. El problema con esto, es que siempre podemos inventar palabras para expresar lo inexpresable, y por lo tanto, no existen verdaderos límites del lenguaje, o al menos, no hay límites que podamos descubrir con nuestra mente, porque siempre podemos rebalsarlos si llegamos a suponerlos. ¿A dónde quiero llegar con esto? Que la persona supuestamente ignorada, en realidad no lo está siendo. Supongamos que la persona que antes me afectaba se llamaba Dolores de Barriga, porque está casada con un señor de apellido Barriga, por supuesto. Si yo digo "ahora estoy ignorando a Dolores de Barriga", entonces en verdad no la estoy ignorando, porque me estoy refiriendo a ella; en términos wittgenstenianos, ella no sólo puede mostrarse, sino que además estoy hablando de ella. La única manera de ignorar a alguien, es lisa y llanamente no decir nada de ese alguien. Podemos reemplazar a Dolores de Barriga con un término genérico como por ejemplo "falsos amigos", "gente en la que confiaba" o "gente que antes me afectaba", etcétera, pero el resultado sigue siendo el mismo. Al asignarles etiquetas, automáticamente les estoy dando una corporeidad en mi vida. Es como la paradoja de Harry Potter: tratan de no hablar de Voldemort, y para hacerlo recurren al eufemismo "El Que No Debe Ser Nombrado"... y lo único que consiguen es en realidad darle otro nombre a Voldemort para seguir hablando de él.

La verdad verdadera: Si necesitas hablar de esa gente que antes te afectaba, entonces es que te sigue afectando. El verdadero y único dejar atrás es el olvido. Es como la paradoja de las lenguas muertas: si existe a lo menos una persona capaz de hablarla y entenderla, entonces no está muerta por muy en desuso que haya caído. Lo que en realidad estás voceando, es que necesitas desesperadamente de ayuda para que otras personas te refuercen en salir de la adicción que te provocaban esas personas que te enfermaban. No tengas miedo: admitir que eres un adicto es el primer paso para la recuperación.

En conclusión...

Sé honesto contigo mismo, porque se te ve el plumero. Usa Facebook con responsabilidad. Y sobretodo... deja de utilizar las redes sociales como sustituto de la vida de verdad. Si quieres hacer algo, házlo en vez de vocearlo en Facebook. Si eres una persona de bien, entonces seguro que con eso, el mundo será a la larga un mejor lugar para vivir.

domingo, 20 de septiembre de 2015

Blockbusters genéricos: El guión tipo.


En las últimas cuatro décadas, el cine ha experimentado la revolución del blockbuster. Admitámoslo, los productores siempre tenían en mente ganar dinero, pero antaño había además un cierto orgullo en eso que genéricamente puede llamarse la calidad artística. Una película como Lo que el viento se llevó, por ejemplo, aunque diseñada para arrasar con la taquilla, lo hacía desde ciertos valores de producción, que a su vez eran un mínimo de exigentes con el público. Lo que descubrieron Tiburón primero, y La guerra de las galaxias después, es que era posible arrasar con la taquilla creando un cine mucho más relajado, con menos ideas. Hoy en día, ambas películas son un prodigio de creatividad, pero para los estándares de la década de 1.970, eran filmes poco comprometidos, con una muy baja carga ideológica, y en donde el espectador promedio debía pensar muy poco para asimilar la experiencia. Llegaron inevitablemente los clones, y los estudios descubrieron que habían dado con la fórmula. La idea es acostumbrar al público a una determinada fórmula que sea poco exigente, que aporte muchas emociones superficiales, y que no haga pensar, todo eso revestido de lo último en efectos especiales para disimular la pobreza de ideas. Entra aquí entonces... el guión tipo. Estándar. Que verás repetido en estas producciones una y mil veces, porque la idea es que el espectador esté entrenado para salivar de manera pavloviana, y sentir que valió la pena invertir su dinero (el cual ahora está en el bolsillo de la poderosa megacorporación, claro). Acá en la Guillermocracia repasaremos cuáles son los ingredientes para escribir este guión tipo. Los cuales son, sin más preámbulos...

1.- El pseudoescenario.

De entrada, hay un dilema. El público quiere un escenario distinto que el último blockbuster, pero por otra parte, quiere lo mismo de siempre. ¿Cómo satisfacerlo? Simple: crear un escenario que tenga una cosmética distinta, pero que el trasfondo sea el mismo. Dicho trasfondo será, de una u otra manera, la sociedad de Estados Unidos del siglo XXI, porque es en el Estados Unidos del siglo XXI en donde se recauda la mitad de la taquilla de un blockbuster promedio. El lugar de ambientación es así sólo un decorado. Sea en la Francia de los Tres Mosqueteros o la Grecia de Hércules, siempre los protagonistas buscan ese valor tan estadounidense que es la libertad; poco importa que en otros tiempos y lugares, por tales o cuales circunstancias, la gente tendiera a asumir con cierta resignación que los gobiernos absolutos e incluso despóticos forman parte de la naturaleza. En definitiva, se asume que todas las sociedades de todos los lugares y todas las épocas tienen una única escala de valores, la estadounidense conservadora tradicional de la actualidad, y por ende, todas las gentes quieren exactamente lo mismo. Al final, en consecuencia, cualquiera de estas películas en el fondo se transforman en versiones épicas e hipertrofiadas del viejo esquema de Los magníficos en donde los héroes llegan hasta un pueblo perdido de Dios en donde el matón de turno aflige a los buenos pueblerinos, y los héroes les ponen las peras a cuatro. Y he escrito película allí donde en algunos casos deberíamos escribir trilogías, porque en espíritu y esencia, la Trilogía del Hobbit se parece tanto a la novela tolkieniana original como la investigación de Rambo sobre qué pasó con los prisioneros de guerra en Vietnam, a las investigaciones policíacas del Sherlock Holmes original de Conan Doyle.

2.- La ciudad sin nombre ni identidad.

Dentro de ese pseudoescenario, tenemos la ciudad en la cual los protagonistas tendrán sus aventuras. Parte de la trama puede tener lugar en la naturaleza salvaje, de preferencia en un bosque para evocar un cierto aire de épica germánica, porque ninguna película épica que se precie de tal, tiene escenas en un desierto en donde no se pueda lucir el CGI. Pero al principio o al final, al menos, la trama va a llevar a la ciudad. Como esta ciudad está dentro de un pseudoescenario, entonces no debemos esperar que presente características sociales determinadas de ninguna clase. Nunca sabremos si su principal actividad económica es la pesca, el comercio de pescado, la industria de arpones para cazar pescados, o el dinero que deje el turismo del Museo de Dragones Comepescados. Tampoco tendremos demasiadas noticias sobre su régimen de gobierno. Por lo general, todo el sistema político, económico y social se reduce a alguien que gobierna, sea un alcalde o un rey, su bella hija, algún funcionario que quiere ser califa en lugar del califa, y algunos tenderos de alguna clase que serán la ayuda indispensable del héroe. Pero como una ciudad sin nombre ni identidad no tiene demasiada chicha, hay que darle algo de personalidad, y para ello, nada mejor que los monumentos históricos: por eso es que no importa por qué ventana de París mires, siempre y de manera teseractiana terminarás por ver la Torre Eiffel. En algunos casos, por eso de la personalidad, meterán alguna escena chusca en donde se mencione al pasar alguna curiosa costumbre de esos salvajes necesitados de un héroe que los salve del tirano de turno. Como la costumbre de quemar santos, en la España mitológica de Misión Imposible II. Porque sólo faltó una española que se llamara Isabela, Lupe o Remedios, y ya tenemos el exotismo asegurado, de cara al mercado anglosajón.

3.- El protagonista atormentado por su pasado.

El héroe cuya motivación para luchar por la justicia es el simple y puro amor a la justicia, está pasado de moda. Si llegamos a ver alguno en un blockbuster actual, es en el tono más paródico que se pueda, como por ejemplo en Capitán Sky y el Mundo del Mañana. ¿Quién, en estos tiempos, quiere ver a un tipo recto, responsable y amable que ayuda a los más débiles por pura generosidad? Hoy en día sabemos muy bien que existen dos clases de gente sinceramente generosa: los imbéciles y los perdedores, siendo ambas categorías no por necesidad excluyentes una de la otra. Pero como tener un protagonista egoísta y pesado que se ríe en la cara de la gente es algo que da asquito, entonces debemos darle una motivación para ser un egoísta y pesado que se ríe en la cara de la gente. Entra aquí entonces... el trauma de infancia. Dicho trauma será casi siempre la muerte de una figura paterna; por regla general es el propio padre, aunque también puede ser un hermano mayor o un mentor. Tenemos aquí una carta ganadora: el protagonista tiene un obstáculo psicológico que superar, tenemos definido el malo malísimo, y tenemos una venganza que rematará en una cruel y merecida muerte. Por cierto, esa figura muerta no será casi nunca la madre: vengar al padre o hermano mayor tiene un componente viril del niño que se hace hombre, mientras que vengar a la madre por el contrario hace ver al héroe como un pobre diablo ridículamente edípico. George Lucas no tomó nota de esto último en El ataque de los clones, cuando mató a la mamá de Bambi de Anakin, y ya ven. En algunos casos, eso sí, si queremos hacerlo más profesional, podemos poner como trauma, el haber fracasado en una determinada misión, que le costó la vida a la esposa, al compañero de misión, al mejor amigo, o como brillantemente parodia Ralph el demoledor con la Teniente Callahan, a alguien que combine las tres juntas (suponemos que el prometido de ella era también el mejor amigo, ¿por qué no?). Esta última opción narrativa es muy recomendable si el protagonista es alguna clase de figura encargada de hacer cumplir la ley y el orden: un policía por supuesto, un soldado, un espía, un hombre del servicio secreto, un crítico de cine, etcétera.

4.- El protagonista es especial.

Pero todavía falta algo. Vale que el protagonista a lo mejor es un pesado, y tiene un pasado tormentoso, pero bien podría ser que el espectador no terminara de identificarse con él, por un factor bastante sencillo llamado sanidad mental. Nosotros en nuestra vida cotidiana queremos estar rodeados de gente que sume, no que reste, ¿verdad? Es decir, queremos estar al lado de los ganadores, no de los perdedores traumados. Entonces, ¿cómo conseguir que aceptemos a ese pringado como nuestro nuevo mejor amigo? Fácil. Lo hacemos... EL ELEGIDO. Así, con mayúsculas. El decorado es lo más fácil del mundo: hacemos entrar una profecía en juego, o alguna misteriosa regla cósmica que justo, ni que cortada la tela por un sastre, le encaja como guante en el dedo al protagonista. Entonces, estás obligado a amar al protagonista porque después de todo es EL ELEGIDO. Si fuera un humano común y corriente, podrías odiarlo y no pasaría nada. Pero como él es EL ELEGIDO, entonces si lo odias, eres malo y además quieres la destrucción del mundo. Pero con eso, ni siquiera te sientes forzado a amarlo, porque en el fondo ya lo amas. Después de todo es EL ELEGIDO... igual como te gustaría serlo a ti. Te gustaría poder mentirte a ti mismo y decir que el mundo sería un mejor lugar si todos hicieran lo que tú quisieras. Y te gustaría que toda la gente que te tiene mala, te la tuviera no por ti o por cualquier motivo, sino porque son malvados. Es decir, el protagonista de la película tiene que ser EL ELEGIDO porque tú quieres ser también EL ELEGIDO. Y ya que no puedes serlo en la vida real, por lo menos que el cine te proporcione esa experiencia vicaria, que para eso pagamos entrada en esta sala, y no la de la otra sala en donde están exhibiendo algún latazo del pesado de Ingmar Bergman.

5.- La chica tonificada pero fría.

Y ya que estamos en un blockbuster puesto para llenar fantasías, ¿por qué no darle lugar a la fantasía más apetitosa de todas, que es echarse entre pecho y espalda a la chica más poderosa del mundo? Porque yo lo valgo, por supuesto. Y por poderosa queremos decir alguna o varias de las siguientes: prominente, voluptuosa, curvilínea, tonificada, atlética, etcétera. Porque para chicas a mitad de camino, que se llevan a patadas con el gimnasio al tiempo que se hinchan a carbohidratos, para eso ya está la vida real. De manera que todo buen blockbuster debe contratar a una de estas chicas poderosas para ser la compañera del héroe. Ahora bien, ahora que el CGI de humanos todavía le faltan un par de afinaciones, todavía es necesario que alguna actriz satisfaga esos criterios. Y esto significa que éstas deben matarse veinte horas diarias en el gimnasio y una a la semana en clases de actuación, e ingerir y tragar a saber qué clase de brebajes verdosos pasados por la juguera, y confeccionados con hortalizas cocinadas de maneras que en lo gastronómico tienen más bien poco que ver con la cocina francesa, aunque en eso, puede incluso que tengan gusto a escargot. El caso es que esta chica... no se lanzará directamente a los brazos del héroe. Porque eso significa que es una chica fácil, y quedaría instalada la duda acerca de que con cuántos ha estado antes. Por el contrario, es necesario dejar bien en claro la masculinidad del héroe, que es EL ELEGIDO porque es como tú, haciendo que la chica lo rechace y lo rechace y lo rechace... hasta que se deja seducir y convencer, y lo acepta en exclusiva a él. Y como esto podría ser, quizás, algo insultante para las chicas de la platea, por la insinuación de que, muy en el fondo, ella es una arribista que no se conforma con menos que EL ELEGIDO, entonces es necesario crearle un trasfondo dramático. El villano mató a la gente de su aldea, su primer novio es el villano, su primer novio fue asesinado por el villano, o simplemente es la mejor de la mejor y por lo tanto es tan buena como quisiera serlo la chica de la platea, todo vale para que ella tenga el pretexto necesario para despreciar al héroe, hasta que descubra que él es EL ELEGIDO y decida que quiere casarse con él y ser la madre de su prole.

6.- Mamporro tras mamporro tras mamporro.

De manera que tenemos el pseudoescenario, el héroe, y la chica del héroe. Ya estamos listos para empezar la aventura. Y lo importante de la aventura son... los mamporros. ¿Progresión dramática? ¿Intrincadas conspiraciones en la trastienda? ¿Diálogos con sutilezas? ¿Personajes con finas psicologías e interesantes dilemas morales? Todo eso es para idiotas que se queman el coco con tonterías. Lo importante es que se debe llevar la historia desde el momento en que EL ELEGIDO se embarca en su búsqueda o misión, hasta el duelo final, que es el MAMPORRO FINAL. Y como hay que rellenar entre una hora con treinta hasta tres, se hace con... mamporros. Los protagonistas van a un lugar, y se lían a mamporros. En ese lugar descubren que el siguiente enemigo está en otro lugar... y van hasta ese lugar y se lían a mamporros. A su vez, en ese lugar descubren que el siguiente objeto a recolectar está en un tercer lugar, y van a ese tercer lugar y se lían a mamporros. Y luego descubren que la clave del misterio está todavía en otro lugar, y van hasta ese todavía otro lugar y, adivinen... se lían a mamporros. El argumento es un pretexto para hilvanar mamporro tras mamporro tras mamporro, pero... ¡qué importa! ¡Se ve tan bonito en pantalla! Y esto no es para tomárselo a broma. Michael Bay ha generado una saga entera de robots que se lían a mamporro tras mamporro tras mamporro, y ninguna de estas películas baja de las dos horas con treinta, llenándose los bolsillos de dinero de paso. Pero queda apenas de virrey frente al rey absoluto que es Peter Jackson, quien con la filosofía del mamporro tras mamporro tras mamporro consiguió sacar tres películas de tres horas sobre una novela de trescientas páginas, lo que significa dedicarle casi dos minutos de metraje a cada página. O de cómo consiguió la alquimia de transformar a El Hobbit de Tolkien en Dragon Ball Z. Pero como todo esto podría ser demasiado monótono, entonces pasamos al...

7.- ¡Todo está perdido!

Como los héroes ganando siempre se torna aburrido, en algún minuto es necesario que pierdan. Usualmente la derrota épica va más hacia el final, como seña hacia el espectador de que ahora se pone serio. En este punto muere el mentor, o el mejor amigo, o la mascota heroica, o capturan a la chica del héroe, o incendian la ciudad, o cualquier cosa por el estilo. O bien, si el mejor amigo ha conseguido sobrevivir hasta el minuto, misteriosamente y de la nada se va a enojar y se va a marchar, lo que hace preguntarse cómo es que el protagonista ha considerado amigo a esa porquería que lo abandona en la hora de mayor necesidad. Solitario, abatido, derrotado y apaleado, el protagonista se deja vencer por el desaliento, se queda mirando al horizonte con la mirada extraviada, y en general, desarrollaría una actitud catatónica propia de psiquiátrico, si los psiquiátricos existieran en estos mundos de fantasía. Incluso hasta la orquesta de fondo, que hasta el minuto suena alegre y vibrante, con muchos instrumentos de viento, particularmente trompetas, se toman su minutito de descanso, y dejan a un único y solitario violín sonando de manera plañidera, y tocando la melodía del protagonista, pero ahora en tono menor. Pero en prevención de este momento, porque las chicas son más sabias, una de ellas (la madre, la hermana, la chica, la mascota hembra) le ha pasado un medallón que le recuerda al protagonista por qué lucha: por la Patria, por la venganza, por la justicia, für Wurst mit Sauerkraut... Y entonces entran los otros instrumentos musicales en un crescendo, con una música solemne pero más alegre, hasta llegar al estallido de instrumentos con los tambores y timbales retumbando a toda máquina y los instrumentos de cuerdas al ritmo, mientras el héroe se pone de pie de manera dosmiluniana, y empieza a caminar con rumbo hacia la batalla final, con el corazón henchido de voluntad y determinación. Como tú la última vez que fuiste a dar tus exámenes de final de semestre en la Universidad, sin ir más lejos.

8.- El discurso para el bronce.

Sin embargo, aunque tenemos al protagonista yendo recto al encuentro con su Destino porque es EL ELEGIDO, aún falta algo. Puede que acontezca cuando el protagonista reúne un ejército para ir a la batalla final. O antes de empezar ésta. Pero como los antiácidos y los anticonceptivos, nunca después. Nos referimos al discurso en el cual, de manera infalible, levantará la moral alicaída de los suyos, inspirándoles hasta el punto que conseguirá sacar lo mejor de ellos en la hora decisiva, etcétera. Ahora bien, por ejército puede ser todo Gondor en plan MacArthur, o el puente de mando compuesto por compañeros y no por simples asalariados, o bien los cuatro pringados que han seguido con el héroe hasta el final. En cualquier caso, el héroe se encomendará a los manes de Demóstenes, y lanzará el discurso más épico de toda su vida, un verdadero Guionista ex machina en términos intelectuales. Primero se referirá a cómo la cosa está castaña tirando a color carbón, y de cómo la desesperanza ha invadido los corazones, para luego, una de tres opciones: o le pide a sus camaradas un último y heroico esfuerzo por salvar la cara con dignidad, o bien les promete que si no lo siguen irá a luchar solo, o por último, con toda la cara del mundo, declara que esta noche cancelamos el Apocalipsis porque somos lo más de lo más. En cualquier caso, la petición es tan entrañable, o el ejemplo del sacrificio es tan inspirador, o la convicción casi maníaca en la victoria final es tan emotiva, que los que secundan no pueden menos que levantar sus brazos gritando como posesos, para luego ir hacia el Destino. Si son los compañeros de la banda del héroe, es probable que todos o casi todos sobrevivan, pero si es un ejército conformado por chaquetas rojas, van a caer como moscas, víctimas de un discurso que para ellos, al final, ha resultado engañoso. Pero no importa. Se habrán dado el gusto de aplaudir y gritar frente al discurso. Porque llegarán días en que los blockbusters se acaben, y el valor de los discursos falle... ¡pero ese día no es hoy día!

9.- La batalla decisiva.

Por regla general, la batalla final ha comenzado antes de que arribe el héroe. Si al villano le faltaran todavía dos o tres semanas por delante para ejecutar su plan maligno, entonces el héroe tendría tiempo para planificar una estrategia. Pero las planificaciones son aburridas, y además en ese período no veríamos escenas de destrucción masiva que justifiquen los efectos especiales y el abuso de infrasonidos que hagan retumbar la sala hasta hacer temer al público que las paredes cedan a la fatiga estructural y se vengan abajo. Por lo que ponemos al villano ya ejecutando su plan diabólico. Que no consiste en un asesinato selectivo o un ingenioso plan para robarse el Koh-i-Noor sin derramamiento de sangre, sino en algo que involucre mucha, realmente mucha destrucción, y si es con genocidio, tanto mejor. El héroe por lo tanto siente la urgencia de derrotar cuanto antes al villano porque, bueno, es el héroe y también EL ELEGIDO. En este momento, actúa de común acuerdo con la chica, que a estas alturas se está ablandando, o ya se ha derretido del todo por el héroe. Además aparece el mejor amigo con el cual se había peleado, quien reaparece a tiempo para matar a alguien que estaba a punto de acabar con el héroe por la espalda y a traición. A lo que el héroe dirá algo en la línea de: "Pensaba que te habías ido". Y el mejor amigo responderá con mucha bebida gaseosa: "Yo también pensaba". Y el público bicurioso se derretirá ante tanta masculinidad desatada, por supuesto. Juntos, el terceto conformado por EL ELEGIDO, la chica y el mejor amigo, plantarán cara al mal, y lo derrotarán y sobrevivirán, salvo que el mejor amigo sea negro, en cuyo caso su probabilidad de supervivencia es significativamente menor. Pero, ¡momento! Parecía que el villano había sido derrotado, pero no, porque resucita y activa un nuevo y más mortífero plan. En este punto el héroe se desata por completo, y el villano termina baleado, empalado, descuartizado y quemado hasta las cenizas. Ante lo cual el héroe lanzará una frase de tipo: "Estás como para morirse", u otra frase igual de idiota y supuestamente chistosa. Algunas veces, tocan un par de minutos más para desactivar la máquina del villano, que tiene un reloj muy visible señalando cuántos segundos faltan; por lo general se desactiva en el segundo 001 e incluso en el 000, salvo que se trate de cierta franquicia en la cual sea más gracioso que el reloj se detenga en el segundo 007.

10.- El premio final.

Por lo general, el héroe que es EL ELEGIDO ha venido de un pasado atormentado, y no tiene mayores ambiciones sobre la Tierra. De manera que no le pagarán por sus servicios, y si lo hacen, él rechazará virilmente el pago, porque la justicia es su única recompensa. La tecnología o magia peligrosa con la cual el villano ha estado a punto de cargarse la ciudad, el reino o el mundo, si no es destruida, entonces quedará en manos de los aliados del héroe, que como son los buenos, jamás de los jamases discurrirán algo tan mala clase como usarla para propósitos nefandos, sus ambiciones incluidas. Pero aunque el héroe no se lleve oro, dinero, diamantes o la corona (incluso aunque se la ofrezcan), sí se lleva a la chica. Si la película es Todo Espectador, la historia se cerrará con un muerdelabios, mientras que si es para público adolescente, habrá escena de sexo, aunque con los dos protagonistas con los cuerpos tapados por las sábanas desde los talones hasta el bulbo raquídeo, y conversando en el momento anterior o posterior al coito, jamás en el momento mismo de la consumación de las pasiones lúbricas. En este minuto ustedes deben aprovechar de echarle un buen vistazo a la chica, porque será la última vez que aparecerá: si se rueda una secuela, ella estará por completo ausente y habrá otra chica con la que reiniciar el ciclo de pelearse y encamarse, o bien ella aparecerá en la primera escena para morir de manera ignominiosa, y darle motivos al protagonista para vengarse, al lado de otra chica que iba pasando por ahí, y con la que reiniciar el ciclo de pelearse y encamarse. Y así, hasta que la franquicia deje de ser redituable, en cuyo caso pasarán algunos años, y luego vendrá el reboot, y...

La gente de Hollywood, ellos sí que saben.

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