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jueves, 3 de diciembre de 2015

Marvel 75 años (6 de 6) - Eternidad.

Ejemplar de 75 Years of Marvel, libro conmemorativo por Roy Thomas, publicado en 2.014 por Taschen.
76. A mediados de la década de 1.990, la Editorial Marvel estaba yéndose por el despeñadero, en lo que podría ser considerado un gran cataclismo. En cierto sentido, era el final de una era. Durante las tres décadas anteriores, el Universo Marvel era ante todo un gigantesco contenedor de historias. El aspecto de negocio estaba ahí, por supuesto, ya que ni los propietarios, ni los editores, ni los guionistas o dibujantes, ninguno de ellos eran las hermanitas de la caridad; pero sin embargo, existía una cierta conciencia de que la bisagra para el éxito era tener a un buen equipo de trabajo, empleado en contar buenas historias. En la década de 1.990, eso iba a cambiar. Los guionistas y dibujantes de la nueva generación tendían a preferir ahora el estilo por sobre la substancia, y en los hechos, la propia deriva editorial los obligaba a ello, ya que no podían contar historias que alteraran demasiado el status quo, ahora que los personajes eran franquicias... lo que no obstaba a que se sacaran de la manga cualquier truco efectista en la narración, enfocados en la venta, las cifras contables y las metas en utilidades mes a mes, por sobre la construcción de universos a largo plazo. El foco desde los dibujantes y guionistas hacia los personajes se había dado ya con Secret Wars, pero en años sucesivos, esta tendencia sólo se incrementaría. El personal era desechable, tanto como los vendedores de una multitienda: si un equipo no alcanzaba sus cuotas de producción, vender una cantidad determinada de ejemplares al mes como fuera, podía considerarse despedido y reemplazado por el siguiente que sí cubriría la cuota, se esperaba.

77. Toda esta serie de fenómenos quedaron crudamente de manifiesto durante la vilipendiada Saga del Clon, cuya gestión fue un compendio de todas las lacras que se habían apoderado de la Editorial Marvel por aquellos años. Para darle un giro a Spiderman, los forenses de la Marvel abrieron el baúl de las reliquias arqueológicas, y recuperaron a un personaje llamado Ben Reilly, que era un clon de Spiderman que en la década de 1.970 había muerto después de una breve aventura. Ahora, aplicando retrocontinuidad a mansalva, los guionistas se sacaron de la manga que el verdadero Peter Parker había estado perdido, no muerto, y todas las aventuras de Spiderman que los lectores conocían en las dos décadas intermedias, en realidad habían sido de Ben Reilly. Indignación de los lectores, que se sintieron estafados por supuesto, ya que a ellos les interesaba Peter Parker, no Ben Reilly, además de que la promesa era disolver el matrimonio de Peter Parker con Mary Jane, y volver a hacer correr aventuras de soltero a Spiderman porque, en el concepto de los editores, un Spiderman casado era aburrido. Pero con indignación y todo, la Saga del Clon se vendió, y muy bien. De manera que los editores resolvieron alargarla desde unos seis meses contemplados, hasta un total de dos años, añadiendo giro tras giro de trama para mantenerla artificialmente andando. Además, aprovecharon la ocasión para que Ben Reilly se transformara en la Araña Escarlata, una versión antiheroica de Spiderman como tantos otros antihéroes con ametralladoras, dientes apretados y mala leche que andaban pupulando por esos años. Ante lo que parecía cada vez más una tomadura de pelo, los lectores indignados se retiraron en masa, y las revistas del personaje estuvieron al borde de la cancelación. Al final, el status quo no fue tocado, todo siguió como siempre, el verdadero Peter Parker era el de siempre, y por lo tanto, las promesas de que la Saga del Clon iba a revolucionarlo todo en torno a Spiderman, quedaron en agua de borrajas.

78. Mientras la Saga del Clon se las arreglaba para ganarse la ira de los fanáticos, la Editorial Marvel empezó a tomar algunas decisiones financieras extraordinariamente torpes. A finales de 1.994, e inicios de 1.995, vino una oleada de despidos que iba en vías de transformar la situación en una catástrofe como la crisis de 1.957. Esto no impidió que la Marvel se enredara en unos acuerdos de distribución que le valieron una millonaria demanda, que se saldó con un acuerdo fuera de tribunales; aún así, la burbuja de los cómics estaba estallando, y con ella, numerosas tiendas especializadas en la venta de cómics reventaron como una cadena de petardos. Para colmo, decidieron comprar una empresa que vendía cromos, en una época en donde el mercado de los mismos estaba implosionando con una burbuja incluso más grande que la de los cómics. La gente a cargo de Marvel no podían haber hecho mejor trabajo saboteando a la empresa desde su interior si se lo hubieran propuesto de manera intencionada. La editorial consiguió sobrevivir por aquellos años, irónicamente, gracias al evento La era de Apocalipsis, que en su planteamiento distópico de un futuro dominado por el supervillano mutante Apocalipsis, quizás era una especie de terapia inconsciente por parte de guionistas y dibujantes; además, se agarraron con uñas y dientes a la Saga del Clon, como ya hemos dicho, sacándose de la manga un tercer clon de Spiderman, el Spidercida, en el evento llamado Clonación Máxima. Para colmo, la propia editorial había creado cinco grupos editoriales dentro de Marvel, cada uno manejando su propio grupo de superhéroes: los X-Men, Spiderman, los héroes clásicos de Marvel como los Vengadores y los 4 Fantásticos, Marvel Edge que eran los personajes más duros, y una sección de ocio general que en realidad eran propiedades licenciadas. Esta manera de distribuir el trabajo hirió de gravedad un valor supremo del Universo Marvel, la idea de que todos los héroes estaban conectados, porque ahora el préstamo de personajes se había hecho burocrático y engorroso, y por ende, el Universo Marvel se había balcanizado como nunca antes.

The Amazing Spider-Man número 404, de Agosto de 1.995,metida en medio de una de las varias etapas de la Saga del Clon.
79. La oleada de despidos siguió e incluso se incrementó. Marvel estaba registrando pérdidas, y había que cortar grasa por algún lado. Numerosos veteranos, entre secretarias, entintadores y otro personal que habían trabajado para la Marvel desde hacía incluso tres décadas, desde los tiempos de Stan Lee, fueron echados sin ceremonias a la calle; era una triste manera de terminar para varios trabajadores que pocos meses antes, habían recibido aumentos de salario gracias a que los números iban bien para la Marvel. En un caso de los vivos envidiando a los muertos, quienes sí habían conservado el trabajo, ahora hacían sus labores en un clima de pesimismo y angustia, preguntándose si acaso en la siguiente reducción de personal no les tocaría a ellos usar la puerta de salida de manera permanente. Este cambio demográfico en las oficinas de la Marvel significaba, en efecto, el verdadero final de una era. En términos financieros, la Marvel al final se recuperaría de esta crisis, pero no cabe duda de que la pérdida substancial de hombres que conocían a los personajes y le habían cobrado cariño a la empresa, significó un durísimo golpe para la calidad de las historias. Por cierto, mientras la circulación de The Amazing Spider-Man , en sus páginas podía leerse, como parte de la Saga del Clon, que J. Jonah Jameson afrontaba una potencial compra hostil, y se defendía poniendo a numerosos empleados del Daily Bugle de patitas en la calle, incluyendo al mismísimo Peter Parker, en lo que no puede ser menos que un comentario socarrón y lleno de veneno sobre la situación interna de la Marvel en esos días. Pero quizás la víctima más sentida de la crisis, fue Mark Gruenwald. El hombre que había colaborado en estabilizar a la Marvel tras los turbulentos años finales del reinado de Jim Shooter, amaba a los cómics y había entrado en una profunda melancolía por la situación de la empresa; finalmente, un ataque al corazón se lo llevó el 12 de Agosto de 1.996, con apenas 43 años de edad, y más de alguien comentó que, en realidad, la crisis de la Marvel era lo que le había hecho estallar el corazón. Como sea, Gruenwald había dejado establecido que sus cenizas se utilizaran de alguna manera en un cómic, y su última voluntad se cumplió; su cuerpo fue cremado, y las cenizas fueron mezcladas con la tinta utilizada para imprimir la primera edición en tomo de Escuadrón Supremo...

80. En el cuarto trimestre de 1.996, y luego de varios planes bizantinos para recapitalizar a la empresa, Marvel declaró pérdidas por más de 400 millones de dólares. La crisis tocó fondo el día 27 de Diciembre de 1.996, cuando el conglomerado económico al que pertenecía la Marvel, todo él, se acogió al capítulo 11, como se dice en la jerga legal de Estados Unidos cuando una empresa pide su propia bancarrota judicial. La suerte de la Marvel cayó en manos de supervillanos incluso más maquiavélicos, crueles y despiadados que el Doctor Doom: los abogados corporativos. Si Marvel no cerró sus puertas, fue únicamente porque a todos los involucrados les interesaba que Marvel siguiera sacando cómics para que hiciera algo de caja durante el desastre. Pero había una tabla de salvación: antes del desastre, se habían desviado fondos para fundar Marvel Studios, un intento desesperado por llevar de una buena vez las películas Marvel al cine. Por desgracia, 1.997 vio el fracaso de la película Batman y Robin, basada en una de las mayores franquicias de la competencia, DC Comics, y los grandes estudios eran cautelosos a la hora de pensar en más películas de superhéroes que, en la mayor parte de los casos, no tenían la misma fama que Batman, y por lo tanto serían mucho más difíciles de vender. Aún así, ya había planes para Blade, los X-Men, Estela Plateada, los 4 Fantásticos y Daredevil; a la larga, en una década, todos ellos llegarían al cine por la puerta grande. Pero eso era el futuro, todavía. Por el minuto, lo que hubo fueron dos años de colmillos afilados y cuchilladas traperas entre abogados de la Marvel, de Toy Biz, y de los acreedores bancarios, que remataron en un acuerdo por el cual Marvel Entertainment Group y Toy Biz, la empresa que tenía a perpetuidad los derechos sobre los muñequitos de los personajes de la Marvel, se fusionaron para formar Marvel Enterprises. Uno de los grandes triunfadores fue Avi Arad, que estaba en Toy Biz, y que gracias a esto, ocupó un rol prominente en la Marvel que, en los años siguientes, lo catapultó de lleno a la producción de películas basadas en personajes de la Marvel. La Marvel seguía técnicamente en quiebra, pero aquietadas en algo las aguas, era posible empezar a mirar hacia el futuro.

81. Una de las cosas que intentó la nueva administración, fue cortar algunos contratos de ejecutivos, que resultaban demasiado onerosos para la Marvel. Varios de estos contratos fueron terminados, o fueron severamente recortados. Pero había uno en particular que sería un hueso duro de roer: el de Stan Lee. En los hechos, más allá de alguna colaboración puntual, Lee llevaba un cuarto de siglo sin trabajar realmente en los cómics de la Marvel, y sus esfuerzos habían estado dirigidos al mundo del cine, luchando de manera infatigable, aunque un tanto en vano, porque los personajes de la Marvel llegaran a la gran pantalla, además de asistir a las convenciones para hacer publicidad entre los fanáticos. Pero aunque no estaba involucrado para casi nada en la creación de cómics, ya Stan Lee se había hecho la cara oficial de la Marvel, y eso le significaban pingües 500.000 dólares anuales vitalicios. Isaac Perlmutter, jefazo de la Marvel, y un hombre cuyo carácter se había forjado como veterano de la Guerra de los Seis Días, le ofreció en vez de eso, un contrato por la mitad de esa suma, por dos años. Pero si Perlmutter pensaba que Lee, que a esas alturas ya tenía una edad equivalente a tres cuartos de siglo, era un viejecito indefenso, se equivocaba: Lee tenía a su abogado. Si no había contrato de por medio, Lee podía demandar a la Marvel por la propiedad de varios de sus personajes más substanciosos, creados en la década de 1.960. El juicio podía salir bien o mal, pero considerando la delicadísima situación de una Marvel todavía tratando de bracear fuera de la bancarrota, lo último que la empresa quería era semejante marrón en su imagen pública. ¿Resultado? Lee salió con un contrato de 810.000 dólares anuales más algunos aumentos, una pensión de 500.000 dólares para su esposa, 125.000 dólares por escribir la tira de Spider-Man en la prensa, y un diez por ciento sobre cualquier beneficio que arrojara algún personaje Marvel en el cine o la televisión.

Wesley Snipes como Blade.
82. El mismo 1.998 en que apareció Marvel Enterprises, la Marvel por fin le dio a la diana en el mundo del cine: la película Blade, con Wesley Snipes, resultó un exitazo. Puede que Blade el personaje sea en realidad un héroe de serie B dentro del Universo Marvel, sin la misma estatura que Spiderman, los 4 Fantásticos o los Vengadores, pero probó que los personajes de la Marvel sí tenían potencial en el cine. Tanto, que la película sacó dos secuelas. Pero esto palideció al lado de un triunfo todavía mayor, en 2.000: la película X-Men sacó a los mutantes del ghetto de los lectores de cómics en donde estaban sepultados en conjunto con el grueso de los personajes Marvel, y los colocó dentro del núcleo de la cultura popular de inicios del siglo XXI, hasta el punto que Hugh Jackman, el actor interpretando a Wolverine, se hizo famoso gracias a su rol de la noche a la mañana. Con el paso del tiempo, y hasta 2.014 inclusive, la franquicia mutante vería un total de siete películas, incluyendo dos spin-off basados en Wolverine, y con tres o más cintas en diversos grados de desarrollo. Empero, no todo fue agua de rosas: Blade le valió a la Marvel una demanda por parte de Marv Wolfman, que alegaba haber creado el personaje con anterioridad. Conforme pasó el tiempo, y como de costumbre, los abogados de la Marvel terminaron por ganar el juicio.

83. En paralelo, la Marvel consiguió recuperar los derechos de Spiderman. Sucedió de una manera más o menos peregrina. En años anteriores, dentro de la franquicia de James Bond, su creador Ian Fleming había creado en conjunto con Kevin McClory a la organización Spectre y a su líder Blofeld; la recuperación de los mismos llevó al estreno de Spectre en 2.015, por cierto. Pero a finales de la década de 1.990, sobre Barbara Broccoli y Michael G. Wilson, productores de James Bond, pesaba la posibilidad de que se erigiera una franquicia cinematográfica paralela, basada en sendos remakes de Operación Trueno y Nunca digas nunca jamás. Resultó que los estudios Columbia Pictures y MGM se tenían la daga mutuamente al cuello: Columbia podía crear una franquicia paralela de James Bond, y MGM una paralela de Spiderman. Ambas decidieron que ese estado de cosas era muy inestable, e hicieron mutuas renuncias: Columbia a James Bond, y MGM a Spiderman. Con esto, la Marvel quedó con las manos libres para hacer algo con Spiderman en el cine. Y apurada como estaba de dinero, la empresa vendió los derechos, ahora a la Sony. El resultado es que, en 2.002, se vio el estreno de Spiderman, tan exitoso que fue seguido de dos secuelas, y un reboot en 2.012 que a su vez generó su propia secuela.

84. En el mismo 2.000 en que X-Men triunfaba en los cines, la editorial experimentó un nuevo cambio de mando. El nuevo presidente fue Bill Jemas, quien de inmediato trajo a un nuevo dibujante: Joe Quesada. En 1.998, en medio del caos producido por la bancarrota de Marvel, la editorial había decidido literalmente externalizar tres de sus franquicias menos glamorosas, a Event Comics, una editorial independiente dirigida por Quesada y por Jimmy Palmiotti. Estas franquicias eran Black Panther, héroe negro muy significativo en la década de 1.960 en medio de la lucha por los derechos civiles pero que ahora navegaba por las aguas de la irrelevancia, Daredevil que no había conseguido mantenerse en la cumbre en que lo había dejado Frank Miller, The Punisher que ya no destacaba entre tanto antihéroe primero y por el declive de los mismos después, y los Inhumanos, que nunca habían pasado de ser más que personajes de culto, sin la popularidad de Iron Man, Capitán América, etcétera. Surgió así la línea Marvel Knights, y el buen hacer de Quesada a cargo de la misma llevó a su incorporación dentro de Marvel, como editor jefe. Para revigorizar a la editorial, Quesada trajo también a Axel Alonso y Stuart Moore, que se habían hecho de un nombre en Vértigo, la línea adulta de DC Comics. Quesada tenía las ideas claras: ordenó que los personajes muertos siguieran muertos en vez de dar vueltas entre la vida y la muerte como pasajeros de un carrusel, que la nostalgia quedara de lado, y que se limitara e incluso acabara la afición de los guionistas por la autorreferencia. En el entrelineado podía leerse claramente que los trucos narrativos de melodrama barato debían quedar atrás, en beneficio de historias más sólidas y permanentes. Bajo el mando de Quesada, el cenagal creativo en que se había empantanado la Marvel, pareció ir quedando poco a poco atrás. De hecho, Quesada ocuparía su cargo como editor en jefe hasta 2.011, lo que lo convirtió en la persona que más tiempo desempeñó tal rol, exceptuado el propio Stan Lee por supuesto; y cuando Quesada dejó finalmente el puesto, su sucesor fue Axel Alonso, que como ya hemos mencionado, fue subido por Quesada a bordo de Marvel.

Ultimate Spider-Man número 1, de Octubre de 2.000. Esta es la primera publicación de lo que después sería el Universo Ultimate.
85. La joya de la corona en el trabajo de Joe Quesada, fue lanzarse a un nuevo experimento: el lanzamiento de la línea Ultimate. El proyecto era ambicioso: se trataba de crear todo un universo paralelo al Universo Marvel, que no se tocaría ni interconectaría con éste, y en el cual habitarían versiones de sus personajes clásicos, pero reinventados para que encajasen mejor con el público del siglo XXI. La experiencia de Quesada a cargo de Marvel Knights hizo mucho por asegurar el éxito de la línea Ultimate, que se vendió como pan caliente. En muchos sentidos, existen paralelos entre el Universo Ultimate y el Nuevo Universo de Shooter, aunque en el Universo Ultimate jugaron a la segura y no introdujeron nuevos personajes, usando sólo los clásicos, al menos en un inicio. La idea era presentar a los personajes de siempre, pero en un envoltorio que, se suponía, fuera más atractivo para los lectores. Había casi una confesión entre líneas: el Universo Marvel clásico, con sus ahora casi cuatro décadas de continuidad a cuestas, era demasiado denso y pesado para ser manejado por los nuevos potenciales lectores, además de que quizás se estaba quedando obsoleto. Es muy posible que el proyecto consistiera en que, si las ventas acompañaban, el Universo Marvel sería cerrado, y todos los esfuerzos se concentrarían en el Universo Ultimate. Sin embargo, a pesar de que el Universo Ultimate fue un exitazo prácticamente desde el comienzo, terminó por no ser un corredor de largo aliento, y poco a poco empezó a languidecer. Para 2.014, en el aniversario 75 de Marvel Comics, y comenzó a prepararse su término, el cual llegaría a suceder durante el evento Secret Wars (el segundo con dicho título, después de la clásica Secret Wars de 1.984).

86. En realidad a inicios del siglo XXI, y pese a los mejores esfuerzos de Quesada por revitalizar a la Marvel, lo cierto es que todos estos fenómenos tanto creativos como corporativos, estaban configurando un mundo en donde el Universo Marvel de los cómics, en sí, era cada vez menos relevante. Los cómics seguían vendiéndose, por supuesto, pero cada vez menos. El surgimiento de los sitios de descarga y de los archivos peer-to-peer significó un golpe bastante serio a los cómics: no dejaron de venderse, pero las cifras disminuyeron un buen resto. Y por otra parte, como resultado del éxito creciente de las películas de superhéroes, varias de ellas de la propia Marvel, el dinero ya no fluía tanto desde los cómics, como de las adaptaciones de los mismos para el cine y la televisión. Es decir, el Universo Marvel estaba perdiendo valor como un imaginario mitológico, y en cambio, estaba adquiriéndolo como franquicia. Los que quedaban a bordo eran el núcleo duro de lectores fanáticos, los frikis, y los cómics fueron cambiando para mantenerlos a ellos. La siempre pesada continuidad terminó por hacerse todavía más liosa. Como ya no importaba tanto captar a nuevos lectores, como mantener fidelizados a los que ya existían, tanto la Marvel como DC Comics, y en menor medida, de algunas editoriales independientes, cayeron en un vicio: descansar menos en las historias autocontenidas en las revistas de grapa, en beneficio de las compilaciones en tomo de seis números de cómics, con historias ampliadas a veces de manera grotesca para cubrir los mismos, así como en megaeventos anuales. La idea de que una revista pudiera contener una historia aislada y más o menos autoconclusiva, simplemente desapareció. En el siglo XXI, el cómic en grapa se transformó simplemente en una pieza más de una cadena de montaje, el paso necesario antes del tomo, el tomo antes del megaevento, y el megaevento antes de la franquicia cinematográfica. Dentro de la narrativa de los cómics, por su parte, cada megaevento empezó a tomar por función sembrar las semillas del siguiente megaevento, que a su vez sembraría las semillas del siguiente megaevento, y así, ad infinitum. Los cómics eran ahora una soap opera sobre tipos superpoderosos. E irónicamente, como cada vez menos gente prestaba atención a los cómics, encerrados de regreso en el ghetto del cual más o menos habían salido en la década de 1.970... sucedió que los guionistas empezaron a asumir algunos riesgos narrativos otra vez. Lentamente, los vicios de la década de 1.990, en particular la preponderancia del estilo sobre la substancia, así como el de los antihéroes violentos, fueron quedando atrás.

87. Otra de las innovaciones que introdujo Quesada, fue el regreso de los cómics más adultos. Debemos recordar que Marvel intentó expandirse más allá de los superhéroes en la década de 1.980, dando origen a la línea Epic, pero este proyecto acabó siendo un depósito para novelas gráficas sobre los superhéroes clásicos Marvel primero, y luego desapareciendo por completo. En 2.001, Quesada rompió con el Comics Code Authority luego de que el número 116 de X-Force fuera objetado por exceso de violencia; esta ruptura en realidad fue casi una formalidad, porque ya hemos mencionado que casi treinta años antes, Stan Lee y Martin Goodman se lo habían saltado a la torera, y con dicho salto, ceñirse al CCA se convirtió en apenas un saludo a la tradición. Al romper con el CCA, Quesada creó un sistema propio de calificación para la Marvel, incluyendo MAX, la calificación más alta como su nombre lo dice, y que está destinado a público adulto por contenido explícito. Esta mayor libertad creativa permitió darle salida a obras que de otra manera no hubieran visto la luz, como por ejemplo Alias, cuya protagonista Jessica Jones dio el salto a la televisión en Noviembre de 2.015, o el regreso de Rawhide Kid, el clásico vaquero de la época de Atlas Comics, reinventado ahora como un vaquero gay, además de las infaltables miniseries y novelas gráficas sobre los valores clásicos de la casa. Marvel dio después un paso más allá, creando Icon Comics en 2.004; el objetivo era publicar obras respetando los derechos de autor, en vez de apropiárselos como había sido la costumbre clásica. Icon Comics era, en efecto, una especie de revival de Epic Comics, e incorporaba mucho de la filosofía de Image Comics, la editorial fundada por emigrados de la Marvel como Todd McFarlane, enfadados con sus políticas de derechos de autor, pero que ahora, más allá de los juguetes de Spawn, parecía haber perdido mucho de su filo y atractivo. Entre las obras publicadas por Icon Comics estuvo la miniserie Kick-Ass, objeto de una adaptación al cine con secuela incluida. Pero quizás el mayor triunfo de Icon Comics, fue lograr que Michael Avon Oeming y Brian Michael Bendis pasara Powers desde Image Comics hasta Icon Comics, asegurándose una mejor distribución y batiendo a Image Comics en su propio juego.

Fotograma de Los Vengadores, de 2.012, la culminación de la Fase 1 del Universo Cinemático Marvel.
88. Mientras tanto, la tendencia del Universo Marvel a descansar en los megaeventos, creó una continuidad más cerrada que nunca, en donde las historias autoconclusivas prácticamente dejaron de existir, o tomaron un lugar muy secundario. Quizás el punto de giro sea Secret War de 2.004 (no confundir con la Secret Wars de dos décadas antes), en donde los Vengadores descubren que Latveria ha estado financiando a varios supervillanos menores para sembrar el caos en Estados Unidos; las consecuencias de Secret War se ramificarán de una manera u otra durante toda la siguiente década de cómics. El megaevento de 2.006 fue Civil War, en donde se intenta pasar un acta de registro para superhéroes, con los mismos dividiéndose a favor o en contra; en este minuto está pendiente una adaptación para el cine, como Capitán América 3: Civil War. A la misma siguió Invasión secreta en 2.008, en la cual se revela que los Skrulls han estado infiltrando a los superhéroes humanos con dobles durante mucho tiempo, como parte de un plan para atacar a la Tierra. Esta serie dio origen a una especie de arco argumental que se prolongó dos años completos, que va más o menos desde el megaevento Reino oscuro hasta el megaevento Asedio, y en el cual Norman Osborn, el antiguo Duende Verde, se transforma en el hombre más poderoso de Estados Unidos. Los mutantes, por su parte, fueron diezmados a lo bestia durante eventos paralelos al megaevento Dinastía de M, y así permanecieron durante una buena cantidad de años. En 2.012, la casa vio el megaevento Avengers vs. X-Men, que enfrentó a los dos supergrupos más importantes del Universo Marvel; la historia subsiguiente, llamada Marvel NOW!, fue un intento de librarse de un resto de pesada continuidad y facilitar así la entrada de nuevos lectores. No puede decirse que haya tenido mucho éxito en esto, fundamentalmente porque la historia en cuestión se extendió por los siguientes tres años, para encontrar su resolución en Secret Wars, la segunda miniserie del mismo título siguiendo a la clásica de Jim Shooter en la década de 1.980; la consecuencia más importante de Secret Wars es, por supuesto, aniquilar la separación entre el ahora moribundo Universo Ultimate, y el Universo Marvel clásico, marcando así la desaparición definitiva del primero, después de quince años de andadura.

89. Así como antaño Jack Kirby se había mosqueado por no ver un céntimo de los beneficios que daban sus personajes para la televisión en la década de 1.960, ahora le tocaba a la Marvel mosquearse por sus beneficios minoritarios por los grandes exitazos que otros estudios se estaban llevando: Columbia (Spiderman, El Motorista Fantasma), la FOX (X-Men, Daredevil, Elektra, Los 4 Fantásticos), New Line (Blade)... Spiderman y Spiderman 2 habían recaudado 1.600 millones de dólares en conjunto, pero la Marvel se había llevado apenas 75 millones de dólares por la exhibición en los cines, y por los DVD no habían visto ni la más miserable de las monedas. Avi Arad concibió entonces una nueva estrategia: iban a potenciar los personajes cuyos derechos estaban todavía en la Marvel, pero con la propia Marvel produciendo. Resultaba irónico que todos ellos, aunque bien conocidos por los fanáticos de los cómics, tenían una presencia mucho menor en la cultura popular general: el propio estatus de superestrellas que habían adoptado los 4 Fantásticos, Spiderman y los X-Men como íconos culturales, habían hecho que sus derechos fueran vendidos con mayor facilidad. Finalmente, la Marvel consiguió recuperar los derechos de Iron Man, que estaban en New Line, llegó a un acuerdo para producir una película de Hulk que sirviera de reboot para el personaje, que ya había visto una versión fílmica en 2.003, y lanzarían una película sobre el Capitán América y otra sobre Thor. Finalmente, todos ellos se reunirían en una única cinta que serviría de secuelas a todas ellas: Los Vengadores. Dicho proyecto fue ejecutado entre 2.008 y 2.012, en la llamada Fase 1 del Universo Cinemático Marvel, y fue tan exitosa, que engendró una Fase 2, además de planes para una Fase 3 que podrían extenderse hasta 2.019. El Universo Cinemático Marvel tuvo un éxito inusitado debido a una serie de factores, pero uno de ellos merece comentario en estas líneas: el concepto de películas que pueden ser vistas por separado, pero que en conjunto forman un fresco mucho más grande, replicaba con exactitud la misma idea del Universo Marvel en los cómics, de que todos los personajes corren a su bola, pero las peripecias de algunos repercuten de una manera u otra en todo el resto. Irónicamente, Avi Arad que había sido el gran motor de este nuevo enfoque, había chocado de frente contra Isaac Perlmutter por el mismo, y no llegó a ser su gestor. Pero no se sientan ustedes demasiado mal por el señor Arad: luego de cobrar sus acciones y marcharse, llevaba 59 millones de dólares en el morral.

90. Para el año 2.014, Marvel Comics cumplió 75 años de trayectoria, desde su fundación como Timely Comics. Y dicho tiempo no pasa en vano. El Universo Marvel ha envejecido. Un prototipo del mismo fue visto con los héroes de los tiempos de la Segunda Guerra Mundial, pero su nacimiento fue un hallazgo más o menos afortunado hecho por Stan Lee, Jack Kirby, Steve Ditko y otros prohombres de la época, preludiado quizás por los cruces de héroes en DC Comics. Han existido intentos de replicar esa idea de universo compartido de superhéroes, tanto dentro de la Marvel como el Nuevo Universo o la línea Ultimate, como en editoriales independientes de menor calado, pero su menor éxito, y en algunos casos desafortunados su profundo fracaso, ponen de manifiesto que este proceso creativo es más que mera ingeniería o matemáticas. A su vez, el crecimiento del Universo Marvel lo convirtió en víctima de su propio éxito, y la fuerza motriz que se basaba en crear grandes historias a cargo de grandes mentes creadoras, se transformó en una maquinaria comercial al servicio de personajes convertidos en franquicias y empujados a ser ídolos populares. Y sin embargo, por debajo de todo eso, los personajes no han perdido su carga mitológica. El intento de replicar el Universo Marvel en el cine, con el Universo Cinemático Marvel, ha resultado en una explosión creativa que quizás no ha tenido el mismo impacto que su símil de medio siglo antes, pero que no por ello carecen de frescura o interés. Y esto es un reflejo de una verdad que se mueve en el subtexto: los personajes de Marvel Comics han conseguido ser mucho más que meros pretextos para vender revistas, como era más o menos la visión de Martin Goodman, que dejaba hacer o deshacer a Stan Lee en tanto los cómics se vendieran. En vez de ello, los personajes de Marvel Comics forman parte de la mitología popular, algunos más y otros menos, y son un panteón que ha conseguido reflejar a cabalidad los cambios sociales, políticos y culturales que ha afrontado el mundo desde los tiempos de la Segunda Guerra Mundial. Y eso no deja de ser un legado muy profundo. Es muy posible que los años de mayor creatividad del Universo Marvel en los cómics hayan quedado atrás, y ya no volvamos a ver una explosión de rabiosa creatividad como las que encontramos en mayor o menor medida entre las décadas de 1.960 y 1.990, ambas inclusive, pero aún así, ya estos personajes forman parte de nosotros y de nuestro inconsciente colectivo. Los personajes de Marvel Comics, en definitiva, son más que personajes: son el equivalente a dioses dentro del moderno panteón de la cultura popular.

Joe Quesada en una convención en Nueva York, el 18 de Abril de 2.008.

Fin de MARVEL 75 AÑOS

7 comentarios:

Cidroq dijo...

Excelente forma de culminar esta serie de entradas, veremos en que termina este intento de marvel de renovar su universo editorial y si el del cine no termina igual o mas enredado.

Guillermo Ríos dijo...

El del cine y la televisión. Porque a la fecha, el universo canónico está conformado por doce películas que, a razón de dos horas por cinta, suman un día entero de proyección sin parar para dormir, y si a eso le sumamos dos temporadas de 22 episodios de Agentes de SHIELD más una tercera temporada en curso, ocho episodios de Agente Carter y una nueva temporada en camino, trece de Daredevil y trece de Jessica Jones más sendas nuevas temporadas en camino, o sea, 78 episodios (sin sumar la tercera temporada de Agentes de SHIELD) que a razón de 45 minutos por capítulo sin comerciales suman casi sesenta horas de la vida de los espectadores, o sea, dos días y medio sin pausa para dormir... O sea, una franquicia que hoy en día equivale a una maratón televisiva de tres días y medio de corrido, con nuevas temporadas anunciadas para Daredevil y la Agente Carter, y series anunciadas para Damage Control, Luke Cage, Iron Fist y The Defenders, sin contar con las once películas de la Fase 3... Yo diría que volverse fanático del Universo Cinemático Marvel se está volviendo más pesado que ser fanático de la continuidad antigua de Star Trek, con el agravante de que la misma tardó tres décadas en desarrollarse, mientras que el UCM no ha cumplido ni una década arriba...

The Addict dijo...

He pensado mucho en lo que dices en el comentario: en que es mucho tiempo de metraje. Auguro un futuro a mediano plazo en que, echando la vista atrás, la gente piense en el UCM y tan sólo se acuerde de la primera de Iron-man, las de los vengadores, la de civil war (duh!) y una que otra por ahí, pero más nada. Algo así como las de Star Trek, que todos recuerdan sólo la de Khan (y si acaso).
Al margen de todo esto, pienso ver cada cosa que salga hasta que me canse; para qué negarlo ;)

Seanna dijo...

Bueno, apenas si he podido ponerme al día... Algo así hacía falta desde que la Marvel anunció su enésimo megaevento.
Felicidades por la calidad de la serie.Es un poco triste pensar que los mejores tiempos de Marvel no volverán, ni siquiera en el Universo cinematográfico. Al menos queda la nostalgia.

Guillermo Ríos dijo...

@The_Addict, "hasta que me canse" es la palabra clave aquí. Después de todo, si las películas se vuelven demasiado formulaicas, si tenemos la enésima historia del origen de un superhéroe nuevo, si tenemos la enésima película de ensamble de héroes en donde no hay tiempo para desarrollar a ese personaje de la tercera fila... entonces preveo serios problemas para el UCM en su conjunto. Algo de eso reflexionaba yo mismo, posteos atrás, concretamente en ¿Hay Marvel después de los Vengadores.

@Seanna, gracias por las felicitaciones. En cuanto a la Marvel... supongo que era inevitable, y le pasa a cualquier franquicia. Sólo existen dos maneras de crecer: mediante historias inconexas y autoconclusivas que se pueden leer en (casi) cualquier orden, pero que por lo mismo se abandonan lo mismo que se toman, o bien acumulando continuidad a mansalva hasta el punto que se requiera un doctorado simplemente para entrar a leer la primera historia. La Marvel optó por el segundo camino, y está en lo que está. Pero bueno, si hubo una época en que parecía que las historias de caballería a lo Amadís de Gaula, o las de ladrones góticos victorianos tipo Arsenio Lupin parecían imbatibles, y ahora ya nadie las lee...

Elwin Álvarez Fuentes dijo...

¡Qué increíble el hecho de que todo lo que cuentas, uno como fanático marvelita ni se da cuenta! Por cierto, te has olvidado de mencionar los filmes del Castigador, que a mí los tres me han gustado bastante (en especial la segunda cinta). ¿En serio se acabó el universo Ultimate?

Guillermo Ríos dijo...

Me he dejado en el tintero la tira de cosas: las películas del Castigador, los comic Amalgalm entre DC y la Marvel, los aportes de Steve Englehart, los piques en entrevistas entre Kirby y Lee... pero si es que metía todo eso, ahí sí que no terminaba nunca.

El universo Ultimate está terminado a según el punto de vista. Ahora sucedió lo que según la Marvel nunca iba a suceder, o sea, que se fusionó con el Universo Marvel original debido a un evento cosmológico en el cual patatín y patatán. Por lo tanto, ya no es una continuidad separada. Supongo que cuenta como la versión a lo bestia de cuando cancelan la revista de un superhéroe, pero como hay que seguir explotándolo, entonces de tarde en tarde hace cameos y apariciones en las revistas de otros superhéroes...

¡Vota por lo mejor de los primeros siete años de la Guillermocracia!

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