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jueves, 5 de noviembre de 2015

Marvel 75 años (5 de 6) - Cataclismo.

Thanos, el supervillano principal del evento Guantelete del Infinito.
61. A mediados de la década de 1.980, estaba en pleno desarrollo una revolución en la manera de distribuirse los cómics. Tradicionalmente, éstos se habían vendido en los lugares de compra de periódicos: los kioskos, por supuesto, y aunque en retirada por el auge de los supermercados, también las tiendas minoristas en donde los adultos podían comprar cigarrillos y los niños dulces. Pero estaba surgiendo una nueva clase de puntos de ventas: las tiendas especializadas. En realidad, durante la mayor parte del siglo XX, casi nadie daba un duro por el cómic como medio de expresión de ideas: ni los editores, ni el público, y en no pocos casos, ni siquiera los guionistas o dibujantes. El cómic era algo que se hacía para niños, y cuando uno crecía, se suponía que los dejaba de lado para estudiar, trabajar, en casos afortunados fundar la propia empresa, y en cualquier caso, dejar la imaginación de lado para ganar montones de dinero con los cuales tener una esposa de sonrisa dentífrica y unos hijos de cartel publicitario. Todo eso había cambiado en la década de 1.960, y la propia Marvel con la audacia narrativa de su época clásica posterior a 1.961, había impulsado esto. Los niños que habían crecido con la Marvel, eran la primera generación que se tomaban a los cómics en serio, y entre dos décadas y un cuarto de siglo después, ahora eran adultos con poder adquisitivo para quienes el cómic era parte integral de sus vidas. Para ellos, la compra y venta de cómics clásicos era una opción tan buena como cualquier otra en qué gastar el dinero, e incluso mejor, y este cambio demográfico había potenciado el surgimiento de las nuevas tiendas de trapicheo de segunda mano, el grueso de ellas regentadas por los mismos antiguos niños fanáticos que ahora, al crecer, se habían dedicado a comerciar con el objeto de sus amores.

62. La masificación de las tiendas especializadas en cómics trajo consigo la consolidación de una nueva subcultura: el friki de los cómics. Anteriormente dispersos, ahora los fanáticos podían reunirse en lugares en los cuales podían sentirse protegidos, seguros y a salvo del mundo exterior que los hostilizaba por ser mutantes con superpoderes por gustarles Spiderman o los X-Men. Podían entablar relaciones y hacer amistades. Era el mismo fenómeno por el cual se había institucionalizado un fandom de Ciencia Ficción en torno a las convenciones de la década de 1.950, pero en un rubro diferente. Y las editoriales echaron un vistazo a lo que se estaba tejiendo. Veían con interés el fenómeno, porque significaba que comenzaban a operar los refuerzos de grupo, y en consecuencia, los fanáticos se fidelizarían más. Y para cultivar este fanatismo... nada mejor que considerar a las tiendas especializadas como puntos de distribución, con convenios ventajosos para los tenderos. Así, estas tiendas nacidas para vender cómics de segunda mano, se transformaron en los puntos de venta que, poco a poco, fueron desplazando a los kioskos tradicionales. La Editorial Marvel tuvo un vislumbre del futuro cuando echó un vistazo a las ventas de Secret Wars, y se dio cuenta de que trabajar con las tiendas especializadas era, muy probablemente, el futuro. Poco sabían entonces que, a la vuelta de algunos años, ese futuro estaría a punto de convertirlos en historia.

63. Como ya hemos dicho, en 1.986 la Editorial Marvel fue adquirida por New World. Jim Shooter ofreció de inmediato un plan por el cual la cantidad de series sería recortada a unas veinticuatro o veincinco, para trabajar con lo mejor y más granado de la editorial. La respuesta de Bob Rehme, el hombre a cargo del cotarro, fue muy distinta: su plan no era recortar series, sino por el contrario, crear unos diez títulos nuevos, y crear significaba que New World iba a dictar las premisas, crear los logos, dibujar los bocetos... New World había adquirido la Editorial Marvel para crear un imperio multimedia, e iba a tratar de imponer su visión de lo que debían ser los cómics, con miras a potenciales adaptaciones en cine y televisión. Shooter acató, a sabiendas de quién era el que tenía la sartén por el mango, pero los dibujantes en Marvel, que técnicamente eran subordinados de Shooter, se rebelaron ante un material que consideraban de una creatividad bajo mínimos. No eran por supuesto los tiempos de Martin Goodman y Stan Lee, en los cuales Goodman dejaba hacer en tanto se vendiera, y Lee participaba en una especie de gigantesca mente colectiva pariendo cómic tras cómic; ahora eran los dueños quienes querían imponer las ideas, un Shooter cada vez más impopular entre su gente tratando de canalizarlas, y unos dibujantes cada vez más desafiantes sublevándose. El cable se iba a cortar por algún lado.

El número 1 de Spider-Man, dibujado por Todd McFarlane, de Agosto de 1.990.
64. La sangre llegó al río en Abril de 1.987. John Byrne había empezado trabajando para la Marvel pero que se había cansado de Shooter y había aceptado la propuesta de relanzar Superman para DC Comics, cosa que había hecho en 1.986; el mencionado Byrne organizó una fiesta en su casa, e invitó a varios de sus colegas. Como una humorada y una manera de liberar tensiones, los invitados apilaron varios cómics no vendidos de Marvel y les pusieron una fotografía de Jim Shooter por cabeza; luego le prendieron fuego al montón, en efecto quemando así en efigie a su propio jefe. Era ya la era del VHS, y alguien grabó todo el asunto. La filmación llegó hasta New World, y lo que en ella se veía, no fue del agrado de nadie; pareciendo que Shooter no tenía control sobre su propia gente, simplemente lo despidieron. De esta triste manera llegó a su fin la casi una década de Shooter timoneando la Marvel; en adelante, Shooter iba a derivar hacia el mundo del cómic independiente, en donde seguiría haciendo lo que mejor parecía dársele, esto es, llevarse a patadas con todo el mundo. En el trono del defenestrado Shooter sentaron a Tom DeFalco, quien había sido leal a Shooter, y que por lo tanto se tomó el nombramiento como la mayor sorpresa del mundo, convencido de que él iba a ser el segundo en la lista de despidos. A DeFalco le tocó así el dificilísimo trabajo de aquietar las aguas después de la tormentosa dirección de Shooter. Pero resultó que DeFalco tenía más don de gentes que su antecesor, y poco a poco, consiguió que la Marvel volviera a tener un poco de orden. Por el momento, a lo menos. Su mano derecha fue Mark Gruenwald, un tipo que en la década de 1.970 había comenzado una labor febril por ordenar y catalogar el inmenso continuum mitológico que era el Universo Marvel, y que por sus conocimientos enciclopédicos, era el mejor para asesorar en la expansión de títulos que New World quería, sin que la continuidad se cayera a pedazos. Y por supuesto, una de las grandes víctimas después de la caída de Jim Shooter fue el Nuevo Universo, que debido a sus bajas ventas, en 1.987 se vio recortado a la mitad, para desaparecer por completo al poco tiempo después, sin que nadie en realidad lo haya terminado de echar mucho en menos.

65. Todas estas crisis iban a ir acompañadas de otra revolución más. En 1.986, llegó hasta Hulk un joven dibujante llamado Todd McFarlane, un antiguo beisbolista que, luego de haber sufrido una lesión en el tobillo que le impidió hacer carrera profesional como deportista, se volcó hacia los cómics. McFarlane pertenecía a una nueva escuela de dibujo, alejada de la funcionalidad y el clasicismo de los dibujantes anteriores como Byrne o Simonson. McFarlane era representante de una generación nueva, preocupada por llevar el dibujo hasta los límites más minuciosos posibles. Su trabajo resultó tan convincente, que fue llevado para dibujar a Spiderman, quien en el intertanto, concretamente en 1.987, se había llevado a Mary Jane al altar, en otro punto icónico dentro del Universo Marvel. Entre McFarlane y el guionista David Michelinie, se abocaron a recuperar a los villanos clásicos de Spiderman, que dibujados ahora por McFarlane, se veían como nunca antes; además, McFarlane se lució dibujando a un nuevo villano, Venom, el alienígena que en realidad era el aceite negro que se le había pegado a Spiderman durante Secret Wars. Las ventas de The Amazing Spider-Man se dispararon, McFarlane se transformó en el dibujante de moda, y esto potenció un recambio generacional entre los dibujantes de Marvel. A la larga, el estilo de McFarlane iba a levantar polémica, eso sí; en su afán de buscar el no va más de espectacularidad, pronto McFarlane estaba distorsionando las contorsiones anatómicas hasta límites imposibles, además de que ahora la pareja conformada por Peter Parker y Mary Jane parecían más un gimnasta en esteroides y su chica Playboy, que dos paisanos comunes y corrientes. Pero vendía, de manera que los otros dibujantes no tuvieron más remedio que imitarlo, por mandato editorial. Pronto, el estilo de McFarlane sería llevado incluso más lejos por Rob Liefeld, otro joven valor contratado en esos años... o disvalor, según a quién se le pregunte.

66. En realidad, la aparición de McFarlane y Liefeld sobre el mapa era parte de una onda expansiva mucho más amplia, que estaba alcanzando a todo el mundo de los cómics en Estados Unidos. Era la sombra de los fundacionales Watchmen de Alan Moore y The Dark Knight Returns de Frank Miller, que en un universo paralelo al nuestro en un caso, y en el futuro del universo mitológico en el otro, habían planteado una furibunda deconstrucción del mito de los superhéroes, así como de sus códigos éticos. Los creadores tomarían nota, pero se quedarían con lo superficial: más sangre, acción, sexo y héroes de dientes apretados, cargándose los aspectos más filosóficos de ambas propuestas. Durante algunos años, los cómics se harían mucho más oscuros. Antihéroes como el Castigador o Wolverine serían impulsados agresivamente hacia la primera fila, mientras que surgirían otros que iban a oscilar entre la comedia sociopática y la sociopatía pura y dura, personajes como Cable por ejemplo, que aparecería por primera vez en The New Mutants 87, de Marzo de 1.990, o Masacre (Deadpool), que haría lo propio en The New Mutants 98, de Febrero de 1.991. Y además, los guionistas y dibujantes comenzarían a probar con personajes que, muy en el fondo, eran versiones alternativas de los héroes clásicos, pero más oscuros, y sobre todo, más dispuestos a usar armas y matar con ellas. Así, en el transcurso de algunos años, surgieron o al menos fueron potenciados Spider Scarlett como una versión oscura de Spiderman, Thunderstrike como una versión oscura de Thor, War Machine como una versión oscura de Iron Man, USAgente como una versión oscura del Capitán América, y en el colmo de los colmos... Venom, que partió siendo una versión oscura de Spiderman, al hacerse popular y por lo tanto deslizarse levemente hacia el heroísmo, generó también su propia versión oscura, en concreto Carnage. A la larga, toda esta sobreabundancia de violencia desatada, cuchillos y balas, llevaría a que tales personajes pasaran a un discreto segundo plano, o lisa y llanamente al olvido.

Primera aparición de Cable, en The New Mutants número 87, de Marzo de 1.990, con arte de Rob Liefeld y Todd McFarlane.
67. Como ya hemos comentado varias veces, para New World Pictures, ahora rebautizada New World Entertainment para mostrar su diversificación, el asunto era mantener a la Marvel para ver si podían lucrarse con películas de alguno de sus personajes, aunque los propios ejecutivos de New World Entertainment no tenían la mayor idea de qué hacer con los personajes. En un minuto, le pidieron a alguien en la Marvel que hiciera una lista rápida de personajes Marvel de serie B o C, sobre los cuales pudiera rodarse algo rápido y barato en Sudamérica... el asunto no llegó a puerto, por suerte. En realidad, ya la Marvel había sufrido un golpe contundente con el fracaso de la película Howard el Pato, del cual la propia Marvel no era responsable en realidad, pero el público, lo que veía era que una película basada en la Marvel había fracasado, y eso era suficiente. Stan Lee por su parte adoraba al Hombre Hormiga, e hizo todo lo posible por convencer a los ejecutivos de New World Entertainment de que rodaran una película basándose en el personaje. Pudo haber llegado a ser, pero en ese tiempo la Disney se embarcó en una comedia con Rick Moranis llamada Querida, encogí a los niños, y los ejecutivos de New World Entertainment, creyendo copado el mercado de las películas con personajes miniaturizados, recularon; no habría así una película del Hombre Hormiga hasta Ant Man, en 2.015. Podía parecer un panorama dantesco, pero aún así, se rodó una película basada en una propiedad Marvel. En 1.989 se estrenó El Castigador, con Dolph Lundgren interpretando al personaje de marras; la película obvió muchos elementos de la mitología del personaje, incluyendo a sus villanos, y su mítica camiseta con una calavera, y los fanáticos del personaje tienden a deplorarla. Peor aún fue el caso de los Cuatro Fantásticos, de los cuales se rodó una película a partir de 1.992, con presupuesto cercano a cero, únicamente porque los derechos estaban por caducar, y era la única manera de conseguir extenderlos. La misma tiene data de 1.994, pero nunca fue estrenada de manera oficial; hoy en día circula en formato bootleg por aquí y por allá, y por una versión que tuve ocasión de ver en YouTube, es fácil darse cuenta de por qué.

68. Las cosas no mejorarían en los años subsiguientes. El proyecto que parecía mejor aspectado, era el de Spiderman. En 1.985, la productora Cannon, los míticos estudios tras las películas de Chuck Norris, habían adquirido la opción de Spiderman para el cine; los derechos regresarían a Marvel si es que no se rodaba una película antes de Abril de 1.990. Un primer guión no dejó satisfecho a Stan Lee, que demandó reescrituras. En el tiempo intermedio, la Cannon tuvo que bancarse dos fracasos económicos, el de Superman IV y el de Amos del Universo, la película de He-Man. Al proyecto de Spiderman se le aplicó una buena rebaja presupuestaria, pero eso no salvó a la Cannon de la quiebra. Los derechos de opción fueron extendidos, y quedaron en manos de 21th Century Films, empresa nacida de las cenizas de la Cannon... y que ya en 1.990 había estrenado una película Marvel, una hoy por hoy olvidada Capitán América, hecha con un presupuesto misérrimo. Entretanto se metió una productora llamada Carolco, que en ese entonces estaba firme gracias a películas como El vengador del futuro, Terminator 2 o Bajos instintos. Lo que originó una densa batalla legal que entramparía los derechos de Spiderman durante todo el resto de la década. Lo que genera un interesante caso de qué hubiera pasado si...: con Carolco, estaba embarcado James Cameron en el proyecto y eventual dirección de la película. Eso hubiera sido algo digno de verse, sin lugar a dudas, pero como todos sabemos, al final el premio se lo llevó Sam Raimi, con la trilogía de Spiderman de la década siguiente.

69. Y una vez, la Marvel cambió de manos. El esquema de negocios de New World Entertainment era lo suficientemente malo como para que en 1.988, Marvel saliera a la venta. En la puja subsiguiente se la adjudicó Ron Perelman, quien era Presidente de... Revlon, y además, había pujado por Gillette. Marvel Cómics podía parecer una adquisición extraña, pero Perelman tenía una visión al estilo de Wall Street: era una propiedad que podía convertirse en una especie de Disney en miniatura, vendiendo lo superfluo y potenciando lo esencial. El cambio desde New World a Perelman, era desde ejecutivos que sentían entusiasmo por los cómics pero no tenían la más pituitaria idea acerca de ellos, a un tipo a quien ni siquiera le gustaban los cómics, pero que estaría dispuesto a invertir con tal de obtener rentabilidad. Esto tuvo una consecuencia inesperada: como ahora debían salir más y más cómics al mercado, DeFalco y Gruenwald empezaron a recurrir a viejos valores semiolvidados de la casa que podían tener un segundo aire. Hacía años que nadie le daba demasiada atención a personajes como los Guardianes de la Galaxia o el Motorista Fantasma, pero éstos regresaron en gloria y majestad, este último en Mayo de 1.990. Una consecuencia negativa, eso sí, fue que la línea Epic, dedicada al cómic más adulto y fuera de la continuidad Marvel,  y que en 1.987 había comenzado a reeditar traducido al inglés nada menos que al francés Moebius, fue rediseñada para transformarse en una especie de editorial de lujo para personajes Marvel ya existentes; no en balde, algunos años antes, su mayor superventas había sido Elektra Assassin.

El número 1 de Elektra Assassin, serie limitada con guión de Frank Miller y dibujos de Bill Sienkewicz.
70. Pero había todavía otra consecuencia más. Le habían dado a Todd McFarlane una nueva publicación de Spiderman para él solito. Y el número 1 se vendió como pan caliente, algo raro si se piensa que el guión era un tanto rutinario. Pero Carol Kalish, la ejecutiva de Marvel responsable de negociar las ventas al mercado de tiendas especializadas, había presionado para que el mismo cómic se vendiera en tres ediciones: una normal, una con tinta plateada sobre fondo negro, y una tercera con platino en cartoné, algunas de ellas enfundadas en bolsas. ¿Qué había vendido el cómic, el que su autor fuera McFarlane, o que hubiera varias ediciones disponibles del mismo? Para salir de dudas, imprimieron un número de The Incredible Hulk con tinta fluorescente; después hicieron algo similar con Silver Surfer y el Motorista Fantasma. La respuesta era clara: los compradores estaban adquiriendo más de un número, y era muy probable que se llevaran dos de los con bolsa, una para abrirlo y leerlo, y otra para no abrirlo y dejarla como objeto de colección. Todo este fenómeno venía siendo apoyado, por supuesto, y nos repetimos aquí, porque los lectores de cómics se reforzaban entre sí, encerrados en sus cuevas oscuras que eran las tiendas de cómics especializados, allí en donde podían gastar todo lo que quisieran sin que el resto de la sociedad los criticara. En Marvel tomaron nota: estaban comprando cómics no solamente para leerlos, sino para coleccionarlos, y por supuesto, porque el negocio es el negocio... la Marvel iba a satisfacerlos. Para cualquiera que sepa un poco de Economía, es claro lo que iba a pasar: estaba gestándose una burbuja financiera en uno de los más curiosos mercados en donde una de éstas podía llegar a surgir.

71. Mientras tanto, las relaciones entre los dueños de la Marvel y sus dibujantes habían vuelto a empeorar. Irónicamente, los dibujantes como McFarlane y Liefeld eran exitosos porque eran capaces de canalizar un cierto espíritu de rebeldía, en buena medida porque ellos mismos tenían personalidades rebeldes; con ellos estaba repitiéndose una historia de veinte años antes, la de Kirby y la Marvel, pero en versión con más músculos y violencia. Uno de los puntos de quiebre con Liefeld fue cuando éste prometió lanzar en paralelo a su trabajo con Marvel, un cómic para Malibu Comics llamado The Executioners, sobre mutantes rebeldes del futuro que vienen para destruir su pasado, pero Liefeld recibió una llamada telefónica por la cual si llegaba a publicarlo, sería demandado por plagiar a los X-Men; The Executioners quedó aparcado. Liefeld en esa época estaba trabajando en un equipo de superhéroes llamado Youngblood, pero después del incidente, decidió que no iba a dárselos a la Marvel, y que iba a trabajarlos por fuera. McFarlane tomó nota del incidente, y se hizo una interesante pregunta: ¿qué pasaría si es que varias gentes de la Marvel renunciaran en masa y se fueran a fundar una editorial independiente en donde los derechos pertenecieran a sus autores...? El resultado fue que McFarlane, Liefeld y otros más, terminarían abandonando Marvel Comics en 1.992 para ir a fundar un nuevo sello editorial: Image Comics. La principal promesa era lo que ya dijimos, o sea, que los derechos pertenecerían a los autores, y no a la editorial, lo que por supuesto era una bofetada en toda la cara a las políticas tradicionales de Marvel y DC Comics. A través de Image Comics vería la luz la mentada Youngblood, pero el buque insignia durante muchos años sería un personaje que representaría uno de los cúlmenes en entender a los superhéroes como tipos oscuros y atormentados: Spawn.

72. Por supuesto que el grueso de la Marvel eran los superhéroes, pero no se crea que, de tarde en tarde, no intentaban probar cosas nuevas, o darle vuelta a conceptos antiguos. El cómic bélico, por ejemplo. La película Pelotón de 1.986 abrió la veda psicológica que pesaba sobre Vietnam en Estados Unidos, y la Marvel ¡por fin! decidió hacerse cargo del tema; en Diciembre de 1.986 salió a la venta The 'Nam. Inicialmente, The 'Nam iba a durar doce números, pero su éxito lo llevó a extenderse por 84. Ayudó mucho, por supuesto, que su guionista Doug Murray era en efecto veterano de Vietnam. El éxito fue suficiente como para añadir otro cómic bélico, Semper Fi, que a partir de Diciembre de 1.988 refirió las aventuras de la familia Whittier, todos ellos marines en las guerras de Estados Unidos desde 1.777 hasta la actualidad de 1.988. En el campo de la parodia pura y dura, ya habían incursionado con Peter Porker, the Spectacular Spider-Ham, de 1.983, con un Spiderman que era un cerdo. Y la llevaron al paroxismo con Power Pachydermus, cuyo número 1 está fechado en Septiembre de 1.989, y cuyo título original algo debería decir: Adult Thermonuclear Samurai Elephants. En efecto, esta cosa era una parodia de Teenage Mutant Ninja Turtles, cómic independiente que había encontrado un éxito desaforado, y que a su vez, parodiaba de manera inclemente y muy oscura dos franquicias bienamadas de la Marvel: los mutantes en su condición de tortugas víctimas de un mutágeno, y Daredevil en su condición de ninjas. Y a medias parodia y a medias comentario del Universo Marvel, en 1.989 vio la luz el número 1 de Damage Control, una miniserie que explicaba uno de los aspectos más misteriosos de la continuidad del Universo Marvel: cómo es que los edificios de las ciudades destruidas por las batallas cósmicas entre superhéroes, al número siguiente aparecen reconstruidos como si nada hubiera pasado (la respuesta: la empresa llamada Control de Daños se especializa en limpieza y reparación de propiedades dañadas por eventos superheroicos). Por su parte, un cómic llamado Sex, Lies, And Mutual Funds of the Yuppies From Hell, por la historietista Barbara Slate y publicada en 1.989, se refería a la búsqueda del verdadero amor en el Nueva York de los yuppies, en un tono que no estaba significativamente lejos de lo que, una década después, sería Sex and the City.

El número 1 de Damage Control, de Mayo de 1.989.
73. Mientras tanto, los planes de expansión de la Marvel por el mercado audiovisual iban a fructificar en una tercera oleada de series de animación, después de 1.967 y 1.976, ésta más duradera y definitiva. En 1.992 vería la luz X-Men, nacida del trabajo conjunto de Margaret Loesch y Avi Arad. ¿De quiénes? De una antigua jefa de producciones de Marvel que ahora dirigía el canal Fox Kids... y de un hombre trabajando para Toy Biz, interesada en inyectar dinero a una potencial serie sobre los mutantes para, por supuesto, vender muñequitos. Y sin embargo, a diferencia de otras producciones Marvel anteriores, en X-Men se habían propuesto ser más fieles a los cómics, muy en particular a la etapa de Claremont a cargo de los mismos, sin despreciar el material más reciente de todas maneras, e incluyendo de arcos argumentales que podían prolongarse a lo largo de varios episodios, algo desusado en la animación televisiva de la época. Más aún, varias historias estaban adaptadas directamente desde los cómics, incluyendo una versión de Días del futuro pasado con Bishop viajando hacia el pasado en vez de Kitty Pride, cerca de dos décadas antes de la película X-Men: Días del futuro pasado de 2.014. Los 76 episodios de la serie, que se emitieron entre 1.992 y 1.997, abrieron la espita para nuevas series de animación basadas en héroes Marvel, todas ellas con un tono notablemente más serio que las de décadas anteriores: Spiderman tuvo la suya entre 1.994 y 1.998, los Cuatro Fantásticos y Iron Man entre 1.994 y 1.996 ambas, Hulk en 1.996 a 1.997... Y desde entonces, salvo un breve período a inicios del siglo XXI, casi no hay año en que no haya alguna animación en pantalla, basada en Marvel.

74. Pero mientras los héroes Marvel comenzaban días dulces en la televisión, en los cómics la crisis estaba a punto de estallar. A la Marvel le había hecho mucha mella la marcha de varios dibujantes estrellas a montarse su propia editorial, que con su imagen de rebeldía se iba a vender tan bien como la propia Marvel en los tiempos primigenios con Hulk. Las acciones de Marvel, que en el intertanto había salido a la Bolsa, cayeron once dólares nada más conocerse el anuncio de la emigración de sus autores estrellas. Las historias de la Marvel tampoco eran tan buenas, saturadas ahora de héroes violentos y estereotipados, antihéroes rebeldes por el gusto de ser antihéroes rebeldes; la gran campaña publicitaria de 1.991 había sido, sin ir más lejos, una llamada Big Guns... La Marvel aplicaba también ahora una política de incentivos a las ventas, y eso hacía que los editores se preocuparan por incluir los elementos más vendibles, a despecho de si tenían algún sentido narrativo o no; una de las consecuencias es que, de pronto y como por arte de magia, personajes populares como Wolverine o Ghost Rider empezaron a multiplicarse como la jungla kudzu, sólo para apoyar las series menos vendedoras, y que así sus editores mejoraran sus números, y sus beneficios económicos. También aumentó la moda de los crossovers y eventos especiales, como por ejemplo la saga del Guantelete del Infinito, de 1.991, en el cual Thanos emprende la búsqueda de las Seis Gemas del Infinito, u Operación Tormenta Galáctica de 1.992, en el cual los Vengadores se meten de lleno en una guerra entre los kree y los shi'ar. Y todo eso, mientras DC Comics, que había quedado tras Marvel e Image en una inédita tercera posición, recuperaba terreno a pasos agigantados con sus eventos La muerte de Superman, y Knightfall. Además, la Marvel estaba metida en una espiral de hacer ganancias sacando ediciones especiales, aumentando los precios, y luego manteniendo el nivel de ganancias con nuevas ediciones especiales que a su vez iban a provocar otro aumento de precios... Era obvio que, más tarde o más temprano, la burbuja tenía que estallar.

75. Y estalló. Muchas personas compraban los cómics no para leerlos, sino por el eventual valor coleccionable que pudiera tener un número 1 de esto o aquello, o una edición especial en particular. Los cómics eran vistos como inversión, y se decía que se iban a vender a valores millonarios, así como los cómics de la Edad de Oro ya lo hacían; pocos atinaban a darse cuenta de que esos cómics se vendían a valores millonarios no por su calidad, sino porque eran escasos, mientras que en la actualidad de inicios de 1.990, el mercado estaba sobresaturado de números 1 y ediciones especiales. Hasta que la gente se dio cuenta, y dejó de comprar. En consecuencia, en la segunda mitad de 1.993, las acciones de Marvel cayeron en más de un 60%. En los seis primeros meses de 1.994, las ventas se desplomaron en un 36%. Empezó el baile de recriminaciones respecto de quién tenía la culpa. Y sin embargo, la explicación era muy sencilla: no es que la Marvel hubiera perdido valor en lo absoluto, sino que nunca jamás había tenido tanto valor desde la partida. En la década de 1.960, la Marvel había crecido en ventas y utilidades debido a que, espoleados por la crisis de 1.957 y por el acuerdo de distribución con Independent News, se habían visto obligados a hacer cómics de calidad cada vez más sobresaliente, si es que querían sobrevivir. El incremento de utilidades a inicios de la década de 1.990, en cambio, había sido el producto de trucos publicitarios, mientras que la calidad en general se desplomaba en picada. La Marvel ya no era creativa, ni potenciaba a sus autores estrellas, sino que estaba obsesionada en seguir explotando a sus personajes ad infinitum, aprovechando el valor de marca. Y un ejemplo excelso de esto iba a ser la Saga del Clon, uno de los momentos más cenagosos en la creatividad del Universo Marvel. La crisis que la Marvel iba a afrontar, iba a ser la más seria en toda su historia, quizás incluso más seria que el pánico de 1.957. Y las cosas no iban a ponerse para nada bonitas; de hecho, la Marvel estuvo a un tris de declararse en bancarrota.

Próxima entrega: Eternidad.

Todd McFarlane.

3 comentarios:

Cidroq dijo...

Muy turbulenta esta época para Marvel

Elwin Álvarez Fuentes dijo...

Lo que más le rescato a Marvel de estos años, son sus series animadas que son geniales. Por cierto, se te olvido mencionar la de Silver Surfer y la primera dedicada a Los Vengadores, la primera una verdadera joya (que lamento haya durado solo una temporada de 13 episodios), "Spiderman Unlimited" (también muy buena e igual de corta) y la primera dedicada a Los Vengadores (un verdadero bodrio).

Guillermo Ríos dijo...

@Cidroq, lo realmente divertido es que cuando uno piensa en burbujas financieras, piensa en las empresas punto com, en las hipotecas subprime, en cosas así, pero... ¿en cómics? ¿Una burbuja financiera de cómics? Sería hilarante de no ser porque la Marvel estuvo a un tris de irse a la quiebra por ese chistecito.

@Elwin_Alvarez_Fuentes, en realidad las dejé afuera, aunque por otra parte, si me pongo a sumar tooodo lo que dejé afuera... De todas maneras, para mí las icónicas de esas fechas fueron las de los X-Men y la de Spiderman. El resto, no estaba mal, pero por alguna razón, no terminaron de convencerme del todo. Quizás por la sensación de más de lo mismo. Aunque por otra parte, tampoco me senté a verlas de manera regular, de manera que tengo una noción muy básica de ellas.

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