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domingo, 11 de octubre de 2015

¿Puede Internet democratizar al mundo...?



No cabe duda de que Internet ha sido una de las mayores revoluciones en la Historia Universal. En términos prácticos es la consolidación de una tendencia que venía ya desde la Biblioteca de Asurbanipal: esto es, concentrar la mayor cantidad de conocimientos de la manera más dinámica posible con la tecnología de la época, para favorecer la comunicación y preservación del mismo. Pero en este caso, el cambio meramente cuantitativo ha sido tan grande, que ha rematado en un cambio cualitativo, del mismo modo que la acumulación de grados de temperatura sobre una taza con agua acaba llegando a un cierto punto por transformarse en algo más, en ebullición.

La gran revolución de Internet es la inmediatez, el tiempo real, la posibilidad de consultar y actuar en el mundo aquí y ahora. Tanto, que Internet ha ayudado notablemente a la causa del activismo, otorgando a las sociedades un grado de participación democrática en la política hasta un grado nunca antes visto. Con política no me refiero al sentido restringido de votar en las elecciones o plebiscitos, sino en esa acepción más amplia que implica preocuparse de los asuntos comunes de la sociedad, en sus más variadas facetas, y buscar influir en ellos aunque sea desde la diminuta parcela de una cuenta de Twitter o un muro de Facebook. Porque eso también es política, por más que los defensores de los actuales sistemas democráticos sigan insistiendo en que la única política válida es votar cada X cantidad de años.

Y sin embargo, resulta que por otra parte, el mayor experimento sociológico vivido por el activismo en Internet, la Primavera Arabe, parece haber terminado en un fracaso. A cinco años de iniciada la misma, las cosas en el mundo islámico han vuelto a su cauce más o menos habitual. Peor aún, el grupo activista más importante en el mundo musulmán hoy por hoy no lucha por la democracia, sino que es el Califato Islámico instaurado de manera oficial en 2.014, y que es de facto el gobierno independiente de los territorios al este de Siria y norte de Irak. Y nadie llamaría democrático a dicho Califato, precisamente.



Entonces, ¿en qué quedamos? ¿Es realmente Internet una herramienta que permite democratizar al mundo, o por el contrario, es impotente para ello, e incluso sirve más bien a las posturas reaccionarias...?

Autoritarismo y complejidad social.

Primero que nada, toda sociedad por encima de la mera organización tribal requiere de un gobierno. En una tribu conformada por unas poquitas personas que se conocen entre todos, es factible tener regímenes democráticos en donde no hay un líder fijo con imperium, la capacidad de imponer de manera coercitiva sus mandatos, sin que el entramado social se venga abajo. Pero a medida que las sociedades crecen y se vuelven más complejas, esta manera de organizarse se vuelve inefectiva, porque hay cada vez más personas con redes cada vez más complicadas de intereses que a menudo son contrapuestos. Cuando se vive en una ciudad agrícola de una civilización hidráulica en donde el interés social va en juntar a unos miles de trabajadores que no se conocen de nada, para que actúen juntos de manera coordinada en construir una obra de ingeniería que los beneficiará a todos, alguien debe hacerse cargo de la planificación, y también de imponerla. Un gobierno, en definitiva.

Por supuesto, la tentación de todo gobierno es dejar de servir a la comunidad que lo ha elegido, o que al menos lo tolera, y empezar a servirse a sí mismo. Lo primero que tienden a hacer los gobiernos cuando consolidan su poder, es construir palacios, estatuas, y harenes. Y para proteger tales cosas de sus propios súbditos o de extranjeros, comienzan a levantar policías y ejércitos. Ahora bien, para muchas sociedades, dicho autoritarismo es el precio a pagar como alternativa a la anarquía. Un examen somero y desapasionado de la Historia Universal indica que los gobiernos predominantes en casi todas las sociedades históricas no han sido las democracias, sino las monarquías absolutas o las monarquías aristocráticas, con plena tolerancia de sus súbditos, sea por convencimiento, sea por legitimación religiosa, sea por simple miedo a la represión. Salvo ciertos experimentos como Atenas o Roma, la democracia ha sido un invento tan reciente como apenas el siglo XVIII, que no se ha extendido a todo el mundo, y que además ha funcionado muchas veces de manera defectuosa, secuestrada ahora y siempre por grupos de interés diversos.



De manera que el autoritarismo es necesario como remedio para la gestión de la complejidad social, y es tolerado en tanto no se transforme en demasiado opresivo, o al menos, en tanto consiga venderse como la única solución posible, o aún como un sistema de derecho divino. Pero, ¿y qué pasa cuando de pronto, toda la información del mundo está disponible para todos dentro de una sociedad? ¿Qué pasa cuando Internet entra en escena...?

Internet y la simplificación de la sociedad.

Uno de los efectos claves de Internet ha sido simplificar la sociedad, a una enorme cantidad de niveles. Las comunicaciones son más expeditas que nunca, pudiendo enviarse paquetes de información a una escala antes impensable. Piensen en las toneladas de archivos de Wikileaks, por ejemplo. También la rapidez de las comunicaciones hace que, debido a su poder de difusión, sea casi imposible de borrar lo una vez ya subido a Internet. Buena suerte con tus intentos de eliminar las fotos de esa borrachera nocturna tuya: si tus amigos la difundieron, esa imagen sobrevivirá fantasmagórica hasta el final de Internet o el de los tiempos, cualquiera de los dos que venga primero.

También las gestiones y trámites son mucho más rápidos. Antiguamente, una transferencia bancaria involucraba llevar documentos al banco. Incluso, llevar dinero de un lugar a otro implicaba movimiento físico. Las letras de cambio, después de todo, se inventaron en el Renacimiento para llevar dinero entre distintas ciudades, disminuyendo el riesgo de ser asaltado por el camino portando oro encima. Hoy en día, unos cuantos tecleos y clicks hacen el mismo trabajo, en menor tiempo, y sin desplazamiento geográfico. Lo mismo vale respecto de los trámites ante los gobiernos.



Respecto del conocimiento, lo mismo. En el siglo XVIII, tener todo el conocimiento del mundo involucraba tener los muy costosos 28 tomos de la Enciclopedia en la casa; hoy en día, el espacio físico que ocupa la Wikipedia es apenas la pantalla de un computador o de un móvil, además de los respectivos servidores. Gracias a eso, usted hoy en día tiene la posibilidad de saber más Medicina, siendo un simple lego, que Hipócrates de Cos el Padre de la Medicina en la antigua Grecia.

En definitiva, gracias a Internet, la sociedad se ha hecho más simple porque hoy, más que nunca antes en la Historia, hay millones de personas empoderadas que son capaces de informarse, de crear acuerdos, de generar información, e incluso de autogestionarse, saltándose a los gobiernos y autoridades de una manera nunca antes vista. Todo ello hace que la aceptación histórica del autoritarismo se haya hecho mucho menos necesaria, y por ende, que los regímenes autoritarios sean más resistidos que nunca antes.

¿Revolución o contrarrevolución...?

Si entonces Internet es la gran herramienta que puede promover el cambio y democratización de la sociedad, ¿por qué esto no ha ocurrido a una mayor escala? ¿Está condenado el actual modelo de gobierno a caer, reemplazado por un sistema de autogestión ciudadana mezclado con un sistema democratizado de aplicación coercitiva de leyes? ¿O por el contrario, las autoridades políticas, económicas y sociales, la élite en definitiva, será capaz de defenderse y montar una contrarrevolución, como sucedió con la Primavera Arabe?



Mucho me temo que no puedo dar una respuesta a eso, en buena medida porque depende de una cierta dinámica social. El propio Internet tiene una enorme capacidad para democratizar al mundo, pero también tiene algunos problemas. En general, está el tema del acceso. Quienes controlan el acceso a tecnologías, como los vendedores de hardware, o a contenidos, como los fabricantes de buscadores y sistemas operativos principales, si logran cooptar al mercado entonces pueden conseguir imponer un tipo de autoritarismo diferente. No es necesario que esto se haga de manera agresiva, y de hecho ello puede ser contraproducente, como lo aprendió a sus costillas Hosni Mubarak cuando intentó apagar Internet en Egipto, en 2.011. Funciona mejor cuando se hace de manera subrepticia, dándole a la gente la ilusión de que tendrá Internet más o menos ilimitado siempre que no se meta con tales o cuales temas, como por ejemplo el Internet censurado de China.

Además, hay un problema de cara a los propios usuarios: los filtros de selección. En Internet existe tanta información, que es perfectamente posible copar a un usuario con información hecha a su medida. De hecho, esa es la idea detrás de los perfiles de Internet. Es decir, si eres partidarios de los derechos de los animales, tenderás a leer sólo a gente que opine de la misma manera. Si piensas que las empresas deberían autorregularse y los gobiernos desaparecer, tenderás a leer sólo discursos que justifiquen dicho punto de vista. Si eres adepto de una religión, tenderás a leer material que sólo hable cosas positivas de esa religión y malas de todo lo demás. En definitiva, Internet funciona como el más grande mecanismo de refuerzo de grupo jamás creado, un mecanismo de lavado de cerebro perfectamente legal: tú pones las opiniones, e Internet pone el convencimiento.

En definitiva, la situación se parece mucho a la famosa fábula de los dos lobos, el lobo bueno y el lobo malo, que anidan en tu corazón, y de los cuales ganará el que tu alimentes. Si alimentamos a Internet para la democracia, entonces ganará la democracia; si lo alimentamos para el autoritarismo, entonces ganará el autoritarismo. Internet es tan fuerte como los usuarios que lo gestionan. Si éstos utilizan Internet para buscar información, iluminarse, leer la Guillermocracia, y abrirse hacia una mayor tolerancia, Internet mismo se volverá más informativo y tolerante. Pero si lo utilizan para ver teleseries turcas o el último noticiario con una tonelada de muertos por crímenes y simples delitos, entonces Internet mismo se volverá un paraíso para el populismo. La decisión en definitiva... es tuya, como usuario.



4 comentarios:

Cidroq dijo...

Como siempre, esa ambivalencia del ser humano siempre presente, tanto potencial que tiene el internet y tan poco que se ha usado, lo malo es que ya lo empiezan a limitar poco a poco.

Guillermo Ríos dijo...

La cuestión es que Internet fue diseñado desde el comienzo para ser descentralizado. ¿Quieren poner leyes y tratados internacionales que cierren páginas inconvenientes y tal? Lo único que van a conseguir, es que emigren a la internet profunda o encuentren nuevas maneras de conectarse, incluso inventándose una internet paralela. Es la guerra de la espada cada vez más filosa contra el escudo cada vez más grueso, que no va a parar.

George Llerena Torrico dijo...

¿Qué tienen de malo las series turcas? Aguante Fatmagül y Ezel xD

Lo mismo iba a opinar: inventando leyes estúpidas para cerrar páginas y tener su monopolio, sólo consiguen que la gente busque otras formas de obtener lo que quiere. El que quiere un contenido en internet lo va a encontrar sin importar lo que hagan. Ahora, el autoritarismo bien podría servir, el problema es que esta época no lo va a aceptar como dices.

Lástima que la gente use mas el internet para tomarse fotos y ver cuantos likes tienen en el face, que para leer artículos que de verdad sean útiles en sus vidas. No sé a donde nos llevará esta evolución; el siglo XXI puede traer muchos cambios pero lo dudo, estamos avanzando algo lento. Desde que se creó el internet no ha habido casi ningún intento de mejorarlo, mas bien de reprimirlo, y encima de forma estúpida. Es como si los gobiernos no supieran qué hacer con él.

Todos tenemos la capacidad de informarnos con internet y aprovecharlo para lo que nos convenga. El problema es que la información no siempre es confiable, puede ser controlada, y que el común de la gente no la aprovecha para escribir, multiplicar, hacer tratados o tomar decisiones importantes; sólo para chatear, hacer lo que necesita en su día a día y listo. Es la revolución más importante de nuestro tiempo, ha resuelto problemas de transporte e información que hace un siglo ni se soñaban. Pero nada más. Espero vivir para ver otro invento similar; hace falta una revolución así de grande. Quiero mis chips corporales ya!

¿Cuanto crees que tarden los gobiernos para dar internet gratis? digo, ya todos deberían tenerlo, por lo menos todo el que tiene una pc, sin embargo hay aún tantas personas que están fuera y probablemente así se quedarán.

Saludos Guillermo

Guillermo Ríos dijo...

Bueno, eso ha sido un poco así en todos los tiempos. Que Gutemberg inventó la imprenta en el siglo XV, y ya en el XVI estaban los grabadores tirando litografías porno al público en general... El problema, al final, es que Internet es una herramienta exponencialmente más poderosa que cualquiera otra en la historia humana, y el grueso de la gente la sigue usando para lo mismo de siempre.

Lo de Internet gratis, terminará siendo inevitable. Después de todo, no puedes controlar a la población mediante su actividad en internet, si esa misma población previamente no tiene acceso a Internet. Es como el copyright en el Renacimiento, que no nació porque a algún iluminado se le ocurrió que la propiedad intelectual y el droit d'auteur era un derecho humano, sino para que el monarca pudiera otorgar privilegios de impresión que, obviamente, estimularan la prensa a favor y permitieran censurar la prensa en contra...

Saludos igualmente.

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