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jueves, 24 de septiembre de 2015

Marvel 75 años (2 de 6): Explosión.

Portada de The Fantastic Four número 1, con fecha de portada de Noviembre de 1.961: el cómic que inició la era moderna de los superhéroes.
16. A finales de la década de 1.950, después de la implosión que había significado la crisis en la distribución, Atlas Comics vivía días negros, pero en ellos se estaba gestando la semilla de algo grande, sin que sus protagonistas lo supieran todavía. Pero para ello, faltaba que la tragedia golpeara una vez más. En la época, uno de los principales hombres de Stan Lee era Joe Maneely, un tipo con una reputación enorme, cuya velocidad y calidad de trabajo bien podían haberlo convertido en el próximo Jack Kirby. Pero es muy probable que de él, usted jamás haya oído hablar, porque su promesa y potencial jamás llegó a despegar: el 7 de Junio de 1.958, unos días después de haber perdido sus lentes, Maneely cayó entre dos vagones de un tren en movimiento; tenía apenas treinta y dos años. Aparte de la dimensión personal, porque Maneely y Lee eran buenos amigos, esta muerte dejaba a la editorial en un muy mal pie, ya que su ritmo y nivel de trabajo eran muy difíciles de reemplazar. Lee entonces llamó a un joven dibujante llamado Steve Ditko, cuya familia tenía raíces eslovacas, y que rondaba la treintena. También llamó de regreso a Jack Kirby. En años anteriores, éste había abandonado Timely Comics junto con Joe Simon (que no regresó); Kirby había trabajado para DC, además de intentar emprender su propio proyecto, la Editorial Mainline, que había resultado en un fracaso por un problema de timing: había nacido justo en la era de la caza de brujas contra los comics, que había rematado en el famoso Comics Code Authority. Para Kirby y Lee, era un tema de oportunidades mutuas: Lee necesitaba a alguien que dibujara rápido y bien, y Kirby necesitaba trabajo. Pero a la larga, estos movimientos terminaron de ensamblar un verdadero equipo soñado: la tríada compuesta por Lee, Kirby y Ditko estaba a punto de hacer época.

17. Con todo, durante algunos años, las cosas no fueron estimulantes. Lo que se vendía eran los cómics de monstruos. La editorial había llegado a una fórmula: se inventaba a un monstruo de nombre grotesco, se lo dibujaba, y luego se lo utilizaba para una historia en donde el monstruo atacaba, los civiles corrían, el héroe de turno le hacía frente, y el monstruo era derrotado. Las únicas verdaderas variaciones en esta plantilla eran el nombre y el aspecto del monstruo. Irónicamente, por afán de trivia, mencionemos que uno de estos monstruos, con fecha Noviembre de 1.960, se llamó Hulk... no el Hulk más famoso de todos, por supuesto. Seguían publicándose revistas como Strange Tales y Journey into Mystery, y a ellas se les sumó Tales of Suspense y Tales of Astonish, y todas ellas estaban en mayor o menor grado dedicadas al cómic de monstruos. Por supuesto, con estos títulos genéricos y su formato de antología, ellas eran básicamente intercambiables. En medio de eso, es que llegó el día de 1.961 en que Martin Goodman, el jefe máximo de la editorial, hizo un encargo extraño a Stan Lee. Reza una leyenda, probablemente apócrifa, que Goodman había jugado un partido de golf con un alto mando de DC Comics, que se había vanagloriado de lo bien que vendía la Liga de la Justicia. Sea esto verdad histórica o leyenda piadosa, el caso es que Goodman encargó a Lee el crear un equipo de superhéroes. Lo ideal es que este equipo estuviera integrado por los viejos valores de la casa: el Capitán América, la Antorcha Humana, Namor... Stan Lee era ahora un casi cuarentón que se la había pasado dos décadas trabajando para la editorial, y por recomendación de su esposa, se decidió por una vez en la vida a darse el gusto de probar algo personal. Habría un grupo de superhéroes, pero ellos serían personajes nuevos. El resultado llegó a los kioskos el 8 de Agosto de 1.961, aunque con fecha de Noviembre del mismo año debido a las prácticas editoriales de Estados Unidos, y era The Fantastic Four número 1. Con una portada muy curiosa: el monstruo de la semana bien nítido en primer lugar, y los cuatro civiles que iban a combatirlo con sus supertrajes, dibujados muy chiquitos alrededor. Es decir, la portada de The Fantastic Four número 1 no era la propia de un cómic de superhéroes sino apenas otra portada más de un cómic de monstruos; de hecho, era muy similar a la portada de Strange Tales número 99, publicada más o menos al mismo tiempo, y que presentaba en portada a Orrgo el Inconquistable. Y no: con la excepción de la Antorcha Humana, que de todas maneras no era la misma que la presentada en 1.939, los héroes de los Cuatro Fantásticos no eran los viejos valores de la casa. La Antorcha Humana original de 1.939 volvería recién en Fantastic Four Annual número 4, fechada en Noviembre de 1.966, para un duelo entre las dos Antorchas, la original y la de los Cuatro Fantásticos. Por detrás de las justificaciones argumentales, el motivo de este duelo era bastante prosaico: la Antorcha Humana original no había aparecido en varios años y los derechos estaban por regresar a su creador original, Carl Burgos, de manera que al reutilizarla, Marvel siguió conservando los derechos. La rabieta de Carl Burgos fue doble: por la triquiñuela, y además porque en el cómic de marras, la Antorcha Humana original era destruida...

18. Pero volviendo a los Cuatro Fantásticos y su primera aparición de 1.961: éstos probaron ser revolucionarios. Ellos eran un cuarteto de héroes científicos que, debido a un accidente en el espacio exterior provocado por el sabotaje de un espía comunista, obtenían superpoderes. Hasta ahí, nada fuera de lo habitual. Pero el público jamás había leído un cómic como éste. Estos superhéroes no tenían identidades secretas, y además operaban como una especie de familia disfuncional, siempre peleándose entre ellos por un quítame allá esas pajas. Pero el personaje verdaderamente rompedor fue la Cosa, cuyo superpoder era la fuerza sobrehumana que le daba el estar hecho de roca; sin embargo, su aspecto físico espantaba a la gente, le costaría a su novia, y en general sólo le ocasionaba inconvenientes y sinsabores. La Cosa era un superhéroe que no quería ser un superhéroe, que sólo quería ser normal, y esto le hizo de inmediato un personaje muy popular entre los jóvenes e incluso los universitarios de la época, con el eterno sentimiento que tienen los adolescentes de ser alguien especial por un lado, pero a la vez, que ese algo especial los convierte en seres incomprendidos e incapaces de controlar su propio cuerpo. En muchos aspectos, dentro de un cómic de superhéroes, la Cosa era más bien un protagonista de un cómic de monstruos... sólo que ahora el monstruo no era la amenaza sino un ser incomprendido. Fiel a su talante publicitario, a sabiendas de que estaba intentando incursionar otra vez en un género en horas bajas, como lo eran los superhéroes en esos años, Stan Lee trató de reforzar este lanzamiento con todavía otro cambio más en la imagen corporativa; el nombre de Atlas Comics, desteñido y años sin ser usado, se marchó para siempre, y se creó un sello nuevo, basado en el nombre del primer cómic publicado jamás por la editorial: así, Atlas Comics daba paso a Marvel Comics.

Portada de The Incredible Hulk número 1, de Mayo de 1.962, con arte de portada por Jack Kirby. El primer Hulk era gris, pero en ediciones posteriores, por un tema de técnica de impresión, adquirió su característico color verde.
19. El concepto de la Cosa funcionó tan bien, que pronto intentaron replicarlo. Rescataron así el nombre que habían usado para un monstruo anterior, Hulk, pero usándolo en un personaje nuevo, el cual vio la luz en The Incredible Hulk número 1, de Mayo de 1.962. Bruce Banner era un científico que trabajaba en las aplicaciones armamentísticas de los rayos gamma, hasta que por salvar a un adolescente que se había metido de manera inadvertida en un campo de pruebas nucleares, termina bañado con una dosis de esa radiación, que lo convierte en un gigantesco monstruo. Hulk es, en efecto, una variante de la Cosa en la que el protagonista es un monstruo apenas la mitad del tiempo... y no siempre es capaz de controlar su propia fuerza o poderes. Si la Cosa había conseguido captar el espíritu adolescente de su época, Hulk lo hizo aún más. Además, había una interesante lectura política: por ser un monstruo, Hulk era perseguido por el Ejército de los Estados Unidos. En una época en donde los adolescentes estaban comprometiéndose de manera cada vez más activa en política, y en los años subsiguientes en que éstos se movilizarían en contra del establishment, a favor de los derechos civiles y en contra de Vietnam, este retrato villanesco de militares como defensores del status quo transformó a Hulk en un héroe casi a la par del Che Guevara. Tanto, que para evitarse problemas con el Comics Code Authority, que prohibía representar a los funcionarios públicos como villanos, Stan Lee debió dulcificar el retrato del Ejército en entregas posteriores, retratándolo como héroes que perseguían a Hulk simplemente por desinformación. Todo esto resulta algo irónico si se piensa que las primeras críticas sobre el cómic de Hulk fueron deprimentes, no sabiendo los críticos o los lectores qué hacer con una historia a medio camino entre los superhéroes y los monstruos; de hecho, el cómic en sí acabó cancelado durante algún tiempo. Y que Hulk fuera un personaje más cercano a la dinámica del monstruo que la del superhéroe le convertiría un poco en el patito feo del Universo Marvel, como lo prueba la suerte más bien extraña que ha tenido el personaje en la gran y pequeña pantalla después, en comparación a otros personajes Marvel.

20. Para esta época se había cimentado una peculiar manera de gestionar las historias, que venía desde el tiempo del regreso de Kirby, y antes de que los superhéroes volvieran a saltar a la palestra. Urgido por la velocidad a la que debían salir las nuevas publicaciones, y aprovechando que Jack Kirby tenía experiencia con guiones, Stan Lee le pasaba apenas la sinopsis de la historia y algunas directrices artísticas; Kirby después creaba los dibujos a partir de ellos, con los globos o bocadillos en blanco, que después Lee rellenaba con diálogo. Esta dinámica de trabajo, Lee la replicó después con otros dibujantes, algunos de los cuales se adaptaron, y otros de los cuales prefirieron marcharse. Con todo, esta sinergia creativa fue una de las claves de la Explosión Marvel, ya que funcionaba casi como una verdadera tormenta cerebral en donde se creaban nuevas ideas a partir de otras ideas que ya de por sí eran nuevas, centrándose principalmente en el dibujo y la acción. Y era posible, irónicamente, gracias a que el trato de distribución con Independent News los restringía a apenas ocho cómics al mes, una cantidad manejable a través de este sistema; ocho títulos que en 1.963, ante el éxito, se vieron ampliados a catorce, y en fecha posterior, a dieciséis. También, esta dinámica representó una fuente mayúscula de dolores de cabeza posteriores, respecto del tema de la autoría, porque al final, ¿quién era el verdadero creador de las historias y los personajes? ¿Stan Lee? ¿Los dibujantes? ¿Cuánto pusieron cada uno de ellos en cada cómic, personaje o trama en particular? La polémica respecto del tema está servida incluso hasta el día de hoy, y es muy posible que, en medio del fuego de las declaraciones cruzadas entre los involucrados, jamás lleguemos a conocer del todo la verdad. Eso sí: el mito del Bullpen, del alocado grupo de escritores y dibujantes reunidos en una única habitación, creando esos maravillosos personajes para ustedes los lectores, era eso, apenas un mito, creado por la maquinaria propagandística de Stan Lee. Tales reuniones apenas existían. En el aspecto práctico, todo se limitaba a que los dibujantes concurrían a las oficinas de Lee una vez a la semana, más o menos, y no siempre se cruzaban entre sí, mientras que el grueso del trabajo lo hacían en sus respectivas casas. Uno de los grandes enemigos de este sistema de trabajo era Martin Goodman, el jefe máximo de todos y el hombre ante el cual debía responder Stan Lee, debido a que esta dinámica concentraba demasiado poder en este último como editor, y lo convertía en alguien demasiado indispensable, algo que siempre es malo para los negocios. La división de cómics seguía siendo secundaria para Goodman, cuya principal fuente de ingresos eran las revistas para hombres, pero aún así, esa situación le preocupaba, y presionó para que Lee contratara guionistas adicionales, cosa que éste hizo con el tiempo, aunque con renuencia, y delegando sólo lo justo y preciso para tener contento a su jefe. Para la trivia vale la pena rescatar el nombre de uno de estos guionistas, un tal Joe Carter, que en realidad era nada más y nada menos que Jerry Siegel, uno de los dos creadores de Superman; sin embargo, los guiones de Siegel eran demasiado serios y adustos, demasiado anticuados para lo que era el nuevo espíritu de la Marvel, y la colaboración no duró demasiado.

21. Esta dinámica de trabajo tenía un importante punto a favor: al concentrar Stan Lee todos los hilos de las diversas publicaciones en sus propias manos, le era posible armonizar a todos los personajes entre sí. Ya desde el mítico enfrentamiento entre la primera Antorcha Humana y Namor, corría la noción de que todos los personajes Marvel integraban una misma continuidad; y con los personajes introducidos desde 1.961, este sueño se hizo posible. Stan Lee, el hombre cuyo sueño era escribir la gran novela americana, inconscientemente estaba creando una en clave fantástica a través de los cómics de cuya edición era responsable, y cuyo alcance narrativo iba creciendo cada vez más. En pocos años, la mitología marveliana creció con la incorporación de una tonelada de personajes icónicos: los Cuatro Fantásticos en 1.961, Hank Pym, los Skrull, Hulk, el regreso de Namor, el Doctor Doom, Spiderman, Thor y Loki en 1.962, Iron Man, Uatu el Vigilante, el Sargento Furia, la Avispa, el Doctor Octopus, el Doctor Extraño, Charles Xavier, Cíclope, Bestia, Magneto y el Hombre de Arena en 1.963, el Mandarín, la Bruja Escarlata, Mercurio, el regreso del Capitán América, la Viuda Negra, Daredevil, el Duende Verde, Ojo de Halcón, Kang el Conquistador, Kraven el Cazador y Dormammu en 1.964, Medusa, el regreso de Ka-Zar, Mary Jane Watson, Juggernaut, Hércules, los Centinelas, Harry Osborn, Gwen Stacy y los Inhumanos en 1.965, Sharon Carter, Galactus, Estela Plateada, Pantera Negra, Ego el Planeta Viviente y Rino en 1.966, Banshee, Lady Sif, la Abominación y Kingpin en 1.967, Escorpio, Ultrón y Mefisto en 1.968, los Guardianes de la Galaxia y el Halcón en 1.969... Todo esto, apoyado con cruces de los diversos personajes visitándose entre sí de una publicación a otra. Así, en Amazing Spider-Man número 1, Spiderman trataba de unirse a los Cuatro Fantásticos, Hulk aparecía en The Fantastic Four número 12, Hank Pym aparecía en Fantastic Four presentando a la Avispa, con una nota invitando a acercarse más a ella en las páginas de Tales of Astonish número 44... Andando el tiempo, se incorporó todavía otro importante miembro del equipo creador de Marvel, encargado de llevar el rastro a todo este imaginario mitológico, a fin de evitar que los dibujantes y guionistas se perdieran: una pizarra en donde se iban anotando los cambios y el estatus de cada personaje en cada momento.

Portada de The Avengers número 1, de Septiembre de 1.963, con los héroes del nuevo grupo de superhéroes plantándole cara a Loki.
22. Para consolidar este imaginario mitológico, se llevó a cabo un nuevo paso: congregar a todos los grandes nombres de la casa en un único equipo de superhéroes. Así nacieron los Vengadores (The Avengers), a semejanza de la Liga de la Justicia de DC Comics, y que aparecieron desde el inicio en su propia revista, The Avengers número 1, de Septiembre de 1.963. Pero, ¿por qué detenerse ahí? ¿Por qué no traer de regreso a los viejos valores de la era dorada? Ya lo habían hecho con la Antorcha Humana, que ahora ya no era un androide como su versión clásica en la época de Timely Comics, sino uno de los Cuatro Fantásticos, y aprovechando el tirón, habían incorporado a la continuidad del cuarteto de marras a otro viejo héroe, Namor, ahora privándolo de su reino gracias a las pruebas nucleares de los hombres de la superficie, y creando entre Sue Storm y él una relación romántica que, si bien no llegó al adulterio, si extendió bastante el elástico de lo que era permisible para los estándares morales de un cómic de superhéroes de la época. Pero no se detuvo ahí. Una década después del frustrado regreso del Capitán América, el personaje fue traído de regreso en The Avengers número 4, de Marzo de 1.964, pero ahora con un giro: había permanecido congelado dentro de un témpano desde finales de la Segunda Guerra Mundial. El Capitán América no era ahora un héroe patriótico sin más, sino también un héroe patriota a la antigua, cuyos valores pasados de moda colisionaban de frente con unos Estados Unidos que ya no era capaz de reconocer. Este giro le dio una profundidad inesperada al personaje, y lo hizo muy popular. La jugada salió tan bien, que la repitieron en The X-Men 10, trayendo de regreso a Ka-Zar. Sin embargo, volviendo a los Vengadores, esto originó problemas de continuidad cuando los lectores empezaron a preguntar, vía correspondencia, cómo era posible que un héroe estuviera al mismo tiempo en los Vengadores y en su propia revista, viviendo aventuras diferentes. La respuesta de Stan Lee fue drástica: en The Avengers número 16, de Mayo de 1.965, sacó de la alineación a Thor, Iron Man, la Avispa y el Hombre Gigante (en realidad Hank Pym el Hombre Hormiga, que en el intertanto había descubierto como agrandarse), e introdujo a Ojo de Halcón, Mercurio y la Bruja Escarlata; sólo el Capitán América se mantuvo como líder del grupo. Esto sentó un precedente: la formación de los Vengadores no tenía por qué ser necesariamente estable, y de hecho, cambiaría varias otras veces a lo largo del tiempo.

23. Una característica interesante de la época, y que parecía casi un regreso a la explosión de superhéroes entre 1.938 y 1.945, es que muchos de ellos no vieron la luz en sus propias revistas, sino en las publicaciones de antología. Los Cuatro Fantásticos y Hulk tuvieron sus propias revistas desde el inicio, pero considerando lo importantes que llegaron a ser después como personajes, resulta extraño desde la óptica moderna que no ocurriera lo mismo con valores tan consagrados de la casa como Thor, Iron Man o Spiderman. Sin embargo, a la luz de todo lo expuesto en Marvel 75 años aquí en la Guillermocracia, la razón debería ser obvia. Como decíamos, desde 1.958 que el trato de Marvel Comics para su distribución los encajonaba en apenas un puñado de títulos mensuales, y esto iba a ser así durante los diez años que duraba el contrato, por lo que darle una revista en exclusiva a un personaje nuevo significaba cancelar otra revista que ya estuviera vendiéndose, y lo que es peor, que pudiera estar vendiéndose bien. Marvel Comics estaba probando con numerosos personajes nuevos, y no había garantía de que fueran a resultar exitosos; de hecho, con cada personaje introducido que llegó a ser leyenda, hay varios otros que yacen hoy por hoy en el más profundo de los olvidos. Seguir manteniendo revistas de antología para ir probando personajes era así una decisión lógica desde el punto de vista de la supervivencia editorial pura y dura. Es por eso que Thor vio la luz por primera vez en Journey into Mystery número 83 (Agosto de 1.962), el Doctor Extraño en Strange Tales número 110 (Julio de 1.963), Iron Man en Tales of Suspense número 39 (Marzo de 1.963), Hank Pym en Tales of Astonish número 27 (Enero de 1.962), y Spiderman en Amazing Fantasy número 15 (Agosto de 1.962). Con el paso del tiempo, algunos personajes siguieron el mismo movimiento que Superman en la casa editorial de la competencia, que de un personaje más de la revista Action Comics, pasó a ser su protagonista. Así, Thor se posicionó tan al centro de Journey into Mystery, que dicha revista fue derechamente convertida en la publicación de Thor. Pero el caso más extraordinario fue el de Spiderman, el primer héroe que obtuvo que se publicara más de una revista al mismo tiempo con sus aventuras: The Amazing Spider-Man en Marzo de 1.963, y The Spectacular Spider-Man Magazine en Julio de 1.968.

24. Y hablando de Spiderman. Dentro de los personajes del ahora creciente Universo Marvel, éste fue uno de los más revolucionarios. El concepto básico hasta la fecha era que el adolescente no podía ser un superhéroe, sino apenas el sidekick, el colaborador del verdadero héroe que es el adulto: Robin lo era de Batman, Bucky lo había sido del Capitán América, etcétera. Pero de pronto vino la gran pregunta: ¿y si el adolescente ahora ya no era el sidekick sino el héroe propiamente tal? El concepto era tan alienígena, que Spiderman apareció apenas a título de prueba en Amazing Fantasy número 15, de Agosto de 1.962, una publicación que iba a ser cancelada en ese número de todas maneras, debido a que en ella se publicaban historias de monstruos, y las mismas estaban pasadas de moda, ahora que la onda eran los superhéroes. Pero Spiderman prendió entre los adolescentes, que se fanatizó con un personaje que, siendo un superhéroe salvador de la ciudad y el mundo, tenía los mismos problemas cotidianos que su público lector: impopularidad, falta de personalidad, escasez de dinero, problemas con las chicas... El personaje fue llevado durante algunos años por Steve Ditko, un tipo un tanto retraído a quien le disgustaba todo lo que no fuera dibujar cómics, incluyendo las ferias y eventos con los fanáticos; acudió sólo a una de ellas, en 1.964, y se comportó frío, distante y quejumbroso. En realidad, Ditko era un seguidor de las ideas libertarias del Objetivismo de Ayn Rand, e impregnó a Spiderman de las mismas: así, Spiderman respondía al concepto del hombre creativo cuyo trabajo benéfico para la sociedad lo convierte en un eterno explotado por parte de los parásitos indignos de su talento. Por supuesto, esta línea de pensamiento colisionaba de frente con la mentalidad algo más progresista de Stan Lee, en particular respecto del tema de los conflictos sociales, los derechos civiles, y la construcción de una sociedad más solidaria. Parece ser que había también una arista más personal: se venía advirtiendo la tendencia por la cual Stan Lee trabajaba cada vez menos en los cómics mismos, y se dedicaba en lo principal a la publicidad, o sea, a complacer a otras personas, lo que desde un punto de vista randiano, lo convertía en un parásito más, explotando a los verdaderos creadores como Ditko. Finalmente, después de que las relaciones entre Ditko y Lee se enfriaran hasta un punto glacial, el primero acabaría marchándose de la Marvel Comics en la segunda mitad de 1.966, por motivos en verdad nunca ventilados en público, dejando atrás a Spiderman y al Doctor Extraño, personaje al que también dibujaba. El reemplazo de Ditko en Spiderman fue John Romita Sr., un dibujante que ya había trabajado para la editorial en décadas anteriores, y que ya había dibujado a Spiderman por encargo de Stan Lee en un cruce de personajes, en Daredevil 16 y 17, de la primera mitad de 1.966, sin saber que era una prueba secreta para ver qué tan bien podía trabajar con Spiderman si Ditko se marchaba, como terminó sucediendo. Una vez a cargo de Spiderman, Romita Sr. rebajó la carga objetivista y la vena melancólica del personaje, y le confirió una mayor alegría de vivir; así, puede afirmarse que Ditko puso las bases del personaje, pero Romita Sr. fue quien terminó de redondearlo y darle forma al Spiderman que conocemos hoy en día. En cuanto a Ditko, fue a trabajar para Charlton Comics, para quienes dibujó un héroe todavía más objetivista si es que cabe: The Question. Años después, DC Comics compró a Charlton Comics, y The Question pasó a vivir aventuras con Superman, Batman y sus otros héroes; pero eso es parte de otra historia, por supuesto.

La portada de Amazing Fantasy número 15, de Agosto de 1.962, presentando por primera vez a un personaje cuyo éxito parecía demasiado dudoso como para asignarle una revista propia de entrada: Spiderman.
25. Para mediados de la década de 1.960, Marvel Comics había conseguido salir sobradamente de la situación crítica en que había caído después de la crisis de 1.957, y de hecho, Independent News le daba cada vez más manga ancha para publicar títulos. Las ventas no llegaban a los niveles de DC Comics todavía, pero se habían ganado su reputación: había un circuito tácito en que el lector infantil de cómics partía con DC Comics, y cuando maduraba haciéndose adolescente, dejaba a DC de lado y empezaba a leer el material de Marvel Comics. Parte importante del éxito se debía a que los personajes de Marvel estaban mucho más trabajados y tenían más matices éticos y psicológicos, mientras que los personajes de DC Comics eran mucho más de una pieza. Pero otra parte del éxito se debía a que los héroes de DC Comics luchaban contra amenazas un tanto fantásticas e irreales, mientras que los héroes de Marvel Comics se movían, siguiendo la estela de la Antorcha Humana y el Namor de 1.939, en un universo más o menos reconocible como nuestro mundo real. Una preocupación constante de los héroes de la época era, curiosamente para unos cómics que se jactaban de ser progresistas, la paranoia anticomunista. ¿El accidente de los Cuatro Fantásticos? Un saboteador comunista. ¿Los tipos que hicieron prisionero a Tony Stark y de los cuáles éste escapó convirtiéndose en Iron Man? El Vietcong. ¿La Abominación, el enemigo de Hulk? Espía soviético. ¿La patria de origen de la sexy superespía Viuda Negra? La Unión Soviética, aunque después defecciona y pasa al servicio de SHIELD. Pero en general, las historias de Marvel Comics parecían ajustarse muy bien a los impulsos de la época. En pocos lugares encontró mejor plasmación el tema de la lucha de los derechos civiles, que en un nuevo grupo de personajes que eran mutantes luchando por defender a una sociedad que les teme y les desprecia: los X-Men, que aparecieron en The X-Men número 1, de Septiembre de 1.963. Empero, hubo un tema que quedó casi sin tocar: la Guerra de Vietnam. Mientras que los superhéroes habían marchado gallardos a la Segunda Guerra Mundial y se habían dedicado a aporrear nazis con gusto, ahora parecían tímidos y temerosos de meterse con el Vietcong. En general, rondaba una cierta idea de que la Guerra de Vietnam era un derroche inútil de recursos y vidas, y aún peor, era una guerra injusta; y Marvel Comics se negó a enviar a sus héroes a luchar allá en la jungla. El resultado está a la vista: Estados Unidos perdió la guerra.

26. Quizás la plasmación definitiva del espíritu a la vez comprometido, gamberro y grandilocuente de la Marvel de la época, fue Jim Steranko. Nacido en 1.938 y por tanto siendo una a dos décadas más joven que Lee, Kirby y Ditko, el propio pasado de Steranko ya algo indicaba: había sido gimnasta, trabajador de circo, ilusionista, escapista y delincuente juvenil cuando apenas se empinaba en la veintena. En muchos aspectos, Steranko fue el primer gran rockstar de los cómics. No es que el fenómeno no existiera antes: ya Stan Lee en esos años promovía a Jack Kirby como el Rey, aunque comenzaran también las fricciones que terminarían por separarlos. Pero Steranko se hizo cargo del cómic Nick Fury: Agent of SHIELD a partir de su número 1, de Junio de 1.968, y se concedió una libertad creativa nunca antes vista. Eso sí, Steranko estaba en una posición inmejorable para experimentar: tenía ingresos externos y por ende su trabajo para los cómics era una especie de hobby, y además, no tenía una familia que mantener, por lo que si sus raros experimentos narrativos no se vendían, entonces no pasaba nada. En realidad, Nick Fury había comenzado su andadura como el Sargento Furia en el cómic bélico Sgt. Fury and his Howling Commandos en Mayo de 1.963, ambientado en la Segunda Guerra Mundial, y en Nick Fury: Agent of SHIELD, que técnicamente venía a ser un spin-off, aparecía en la actualidad de la década de 1.960 reconvertido en espía internacional. En muchos sentidos, el personaje fue trabajado como una especie de respuesta al fenómeno de las películas de espías, que con el éxito de James Bond, hacían furor en los cines. Resulta incluso interesante observar los paralelos entre los Simulacros Dotados de Vida que es capaz de fabricar la agencia SHIELD., y la idea plasmada en Los diamantes son eternos, película Bond de 1.971, de que el supervillano Blofeld tiene dobles de sí mismo hasta un punto que es imposible saber si el verdadero y original sigue ahí, o si por el contrario está muerto y ha sido reemplazado por algún doble. Pero más allá de la temática del espionaje, la tecnología a todo trapo, y el tema de seducir a chicas que son letales agentes enemigas, Steranko dio un paso más allá, e importó un montón de recursos visuales desde otros lugares entonces ajenos al cómic, incluyendo al Surrealismo de Salvador Dalí, y el Op-Art. El resultado fue un cómic densamente psicodélico, que causó furor a todos los niveles, tanto entre los lectores más conservadores que les gustaba la idea de una agencia de espionaje defendiendo el status quo del mundo libre, como de los más liberales que se apuntaban a la moda de las drogas como medio para ampliar la percepción de la realidad. El estilo de Steranko era tan reconocible, que se transformó en el más famoso de todos los dibujantes de cómics de su época.

27. En la época comenzó también, aunque de manera tímida por el minuto, otra política de Marvel Comics: comprar franquicias ya existentes y lanzar cómics de las mismas. El primer gran ejemplo fue la adquisición de los derechos para editar cómics basados en 2001: Odisea del espacio. El trabajo fue encargado a Jack Kirby, quien, aficionado a las historias de corte cosmológico, y ya bien entrenado por sus años de trabajo dibujando a Thor, hizo más bien caso omiso de la película o de la novela, y se lanzó a contar su propia desbocada historia cosmológica. Lo interesante del caso, es que muchas veces los guionistas y dibujantes se las arreglaron para introducir guiños de manera tal, que hicieron ver a estas franquicias como parte de la continuidad regular del Universo Marvel. A la larga, esto quiere decir que con el correr de los años, técnicamente hablando, es canónico afirmar que 2001: Odisea del espacio, Godzilla, los Transformers, el Doctor Who, Conan el Bárbaro, Fu Manchú y Doc Savage, entre otros, todos ellos existen en algún rincón o esquina del Universo Marvel y forman parte de su continuidad, por mucho que Marvel Comics haya después perdido los derechos sobre varios de esos personajes y por ende no pueda reutilizarlos. Ayuda mucho, por supuesto, que poco a poco, para permitir los cruces entre personajes sin destruir la continuidad por las inconsistencias entre éstos, se haya implementado la idea de que el Universo Marvel contiene una enorme cantidad de universos o realidads paralelas, en donde podemos encontrarnos con versiones alternativas de los personajes canónicos.

Portada de Nick Fury: Agent of S.H.I.E.L.D. número 1, de Junio de 1.968, con la introducción de Jim Steranko al estilo psicodélico de dibujo que lo convertiría en una celebridad.
28. De todas maneras, los superhéroes seguían encajonados en el mundo de los cómics, y éstos eran para niños, o bien para adolescentes contraculturales. ¿Se podía hacer algo mejor? La cadena televisiva ABC apostó por darle luz verde a Batman, y los resultados fueron más allá de todo lo imaginado: la batmanía invadió al mundo. En respuesta, se puso en marcha el proyecto para la primera serie televisiva animada que se iba a basar en personajes de la Marvel. The Marvel Super Heroes fue una producción hecha directamente para la sindicación, y era una serie tipo antología que incluía a varios héroes Marvel, cada uno con su propia serie dentro de la serie: el Capitán América, Hulk, Thor, y Iron Man. Se iba a añadir Spiderman debido a su éxito, pero debido a dicho éxito precisamente, se optó por guardarlo en reserva, y por ende, el quinto cupo fue asignado a Namor. Los responsables de la serie fueron Gantray-Lawrence Animation, estudios animados que en su breve vida no se habían caracterizado jamás por sus valores de producción, ínfimos incluso para la época. Para The Marvel Super Heroes, no se molestaron demasiado con las animaciones, y se limitaron a fotocopiar directamente imágenes de los cómics, dándoles un mínimo de movimiento para que se viera en efecto como lo que se suponía, tenía que verse: como animación. La serie vio la luz a finales de 1.966, y tuvo el éxito suficiente como para que Gantray-Lawrence Animation lanzara en 1.967 la primera temporada de una serie animada dedicada a Spiderman, corriendo dicho héroe en solitario; empero, después de que Gantray-Lawrence Animation quebró, la segunda temporada pasó a manos de Ralph Bashki, el hombre tras Fritz el Gato, y la película animada de El Señor de los Anillos, lo que incidió por supuesto en un cambio radical en el estilo de animación, girando el dial de manera decidida hacia la psicodelia. Lo que no impidió, eso sí, que Spiderman reciclara metraje de una producción anterior de Gantray-Lawrence Animation, en concreto de Rocket Robin Hood, y muy en particular el villano Infinata, el amo del universo paralelo conocido como Demencia 5. También en esos años debutó una tercera serie animada, ésta dedicada a los Cuatro Fantásticos, que emitió veinte episodios de media hora entre 1.967 y 1.968.

29. Curiosamente, el gran triunfo que significó llevar los héroes de la Marvel a la televisión, significó también el comienzo del fin para la época dorada de mayor creatividad en la Marvel. Los tratos para las series animadas fueron gestionado por supuesto por Stan Lee, el editor, y Martin Goodman, el dueño de la empresa, y por lo tanto, es natural que éstos se llevaran los pagos, no sólo por la serie misma, sino también por los derechos sobre el mercadishing adicional, incluyendo el lucrativo mercado de los juguetes. Los dibujantes a sueldo de la Marvel no vieron un centavo por regalías, aunque como ya hemos dicho, se había creado una serie entera de 65 episodios de media hora a base de fotocopiar sus dibujos, en el caso de The Marvel Super Heroes. Esto puede ser de un valor moral discutible, pero desde el punto de vista jurídico, bajo las leyes de copyright de la época, era perfectamente legal: el dibujante vendía sus dibujos a la editorial, y ahí se agotaba todo el trato entre ambos. Si esos dibujos contenían personajes que podían ser reutilizados, los beneficios de esto iban a parar a la editorial, no al dibujante. En la época ya se hablaba del trato injusto que Siegel y Shuster, los creadores de Superman, habían recibido por parte de DC Comics, lo que significó varios juicios posteriores por las utilidades de Superman, pero en vano. En ese tiempo, tanto Carl Burgos el creador de la Antorcha Humana original como Joe Simon preparaban sendas demandas en contra de Marvel. De Burgos, se desembarazaron incluyendo a la Antorcha Humana original en un duelo contra la nueva Antorcha Humana de los Cuatro Fantásticos, lo que permitió renovar sus derechos, como ya hemos detallado; para añadir injuria al dolor, dentro del cómic, después de que los Cuatro Fantásticos literalmente destruyen a la antigua Antorcha Humana, la Cosa comenta que "no siempre se gana", mientras que la nueva Antorcha Humana añade: "Intentó derrotarme... ¡pero no me siento capaz de odiarlo". Con Joe Simon el asunto era más delicado: no en balde, Joe Simon y Jack Kirby eran los creadores del Capitán América, y Simon había tenido la precaución de guardar muchos originales de su propio trabajo. Por si acaso, Martin Goodman convenció a Jack Kirby de que firmara una declaración acerca de la creación del Capitán América, que contaba una historia conveniente para los intereses de la Marvel, por supuesto; Kirby estaba convencido de que era apenas un hombre a sueldo y no veía nada de malo en que la Marvel mantuviera los derechos sobre el personaje, y además era un personaje que tenía esposa y cuatro hijos, y no podía darse el lujo de decir que no, de manera que firmó.

30. Pero de todas maneras, aunque alineado con los intereses de la Marvel, Jack Kirby seguía siendo el más perjudicado por el tema de las regalías. No en balde, era a Kirby a quien Stan Lee le pedía crear bocetos de personajes a los dibujantes nuevos en un título cualquiera para que éstos usaran tales bocetos como guías, en parte para que su estilo siguiera siendo marca de la casa, y en parte para que al difundirse el estilo Kirby, el propio Kirby fuera un poquito menos imprescindible para la compañía. Además, los afanes de showman de Stan Lee estaban creando fricciones: el 9 de Enero de 1.966 apareció un artículo en el New York Herald Tribune, que pintaba a Stan Lee como el gran genio detrás de Marvel Comics, y enviando a Jack Kirby a un inmerecido segundo plano. La sangre había llegado al río en esa ocasión, y al final, el conflicto interno se solucionó cambiando los créditos de Fantastic Four y Thor, de "escrito por Stan Lee" a "una producción de Stan Lee y Jack Kirby". Pero el daño ya estaba hecho. La lealtad de Kirby empezaba a resentirse. Poco a poco, al igual que empezaron a hacer otros dibujantes en paralelo, Kirby empezó a guardarse ideas y conceptos para sí, a la expectativa de si podría sacarles mejor partido en otra parte que no fuera la Marvel. En consecuencia, la lluvia de ideas que había creado tantos y tan gloriosos personajes, mundos y conceptos, empezó a secarse. Además, Stan Lee estaba consciente de que el lector esperaba ciertas cosas: le gustaba promover la ilusión del cambio, no el cambio mismo. Había promovido eventos como la boda de Reed Richards y Sue Storm en los Cuatro Fantásticos, pero estos cambios de estatus iban a hacerse cada vez más raros. Kirby fue uno de los damnificados por esto. Dibujando a Thor, Kirby había insertado numerosas referencias a un evento apocalíptico futuro, el Ragnarrok, que iba a destruir toda su realidad. Pero Lee vetó esta línea de trabajo, que podía significar un cambio de status quo demasiado grande para los lectores, y en consecuencia, dicho arco narrativo acabó abortado. En secreto, Kirby había comenzado a preparar nuevos personajes que iban a aparecer después de dicho evento, pero luego de que su idea se viera rechazada, se guardó tales personajes para sí, no deseando entregarlos a la Marvel por bolitas de dulce. El concepto que Kirby se estaba guardando, era que después del Ragnarrok surgirían dos mundos, con dioses heroicos y dioses villanescos, estos últimos comandados por un dios llamado Darkseid. Efectivamente: el Cuarto Mundo iba a ser inicialmente parte del Universo Marvel, y el trato displiscente que Kirby recibió de la editorial, hizo que el Cuarto Mundo acabara al final viendo la luz en DC Comics, algunos años después. Pero antes de que Kirby acabara por marcharse de Marvel Comics, otro gran nombre lo haría primero: nada menos que Martin Goodman, el creador de la editorial. La infancia de la Editorial Marvel estaba llegando a su fin, y la adolescencia iba a ser realmente turbulenta.

Próxima entrega: Bildungsroman.

Stan Lee, editor de Marvel Comics durante cerca de un cuarto de siglo, y uno de los hombres más influyentes en el mundo de los cómics de todos los tiempos.

4 comentarios:

Cidroq dijo...

Vaya, bastante interesante la entrada, y creo que se pondran mejores

Elwin Álvarez Fuentes dijo...

Esperaba con ansias esta segunda entrega y para nada me has decepcionado. Varios de los datos que has presentado los ignoraba, así que te agradezco el trabajo realizado más que nunca. Supongo en su momento le dedicaras una serie de textos a mi editorial de superhéroes favorita...DC ¿No?

Lore dijo...

Después de la descripción del creador de spiderman, pienso que el jefe de peter parker no es mas que una version metaforica de stan lee.

Guillermo Ríos dijo...

@Cidroq, menos mal que quedó interesante. La época 1.961-1.968 es crucial para la Marvel, y por lo tanto, tenía que salirme un posteo a la altura, sí o sí. Por suerte, parece ser el caso.

@Elwin_Alvarez_Fuentes, gracias por las felicitaciones. En cuanto a DC Comics... la mala noticia es que no vendrá una serie de textos igual, en el corto o mediano plazo a lo menos, porque simplemente no tengo tanta documentación como para llevar a cabo un trabajo de la misma profundidad sobre el tema. En cualquier caso, es de recordar que la serie Marvel 75 años nació un poco para completar la trilogía con Superman 75 años y Batman 75 años, y ambos héroes son de DC Comics, así es que, supongo que eso de algo sirve para compensar. Digo yo...

@Lore, el tema está abierto a interpretación, pero muy en lo personal, lo considero altamente factible. Después de todo, la queja constante de los dibujantes dentro de la Marvel es que a todos les decían que renunciaran a tener un estilo personal, y trataran de imitar el de Jack Kirby... Ditko parece que tenía un poco más de manga ancha, pero aún así.

¡Vota por lo mejor de los primeros siete años de la Guillermocracia!

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