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domingo, 2 de agosto de 2015

15 hitos definitorios de la Ciencia Ficción.


A estas alturas, nadie duda de que la Ciencia Ficción fue el gran género literario y cinematográfico del siglo XX, en lo que a impacto en la cultura popular se refiere, y aunque se puede discutir su primogenitura en el XXI, sigue siendo un elemento fundamental del imaginario contemporáneo. Sólo la Fantasía Heroica puede igualársele, pero mientras que ésta es un refrito de motivos que ya existían desde antaño, desde la épica medieval por lo menos, la Ciencia Ficción ha sido la punta de lanza de la innovación, en lo que a universos imaginarios se refiere. Incluso puede aseverarse que, si fuera cierto lo que algunos agoreros pronostican, que la Ciencia Ficción está muriendo de muerte natural, sería no como un fracaso, sino víctima de su propio éxito, al transformarse en una de las principales fuerzas modeladoras de nuestra sociedad. No en balde, muchos inventos que han revolucionado nuestra manera de pensar y nuestro modo de vida, no sólo fueron presagiados por la Ciencia Ficción, sino que incluso sus escritos o películas sirvieron de inspiración para ingenieros e inventores varios que, al leer o ver, se dijeron a sí mismo: "Sí, es ficción, pertenece al futuro, pero quizás, sólo quizás... ¡podamos inventarlo ahora!".

Es por eso que no sobra hacer un repaso acerca de cuáles son los hitos más importantes del desarrollo del género. Y con la poca modestia que nos caracteriza, acá en la Guillermocracia hemos compilado los quince que nos parecen más importantes. Debe notarse que el criterio de selección se relaciona con el impacto directo que tuvieron este puñado de obras en el desarrollo de la Ciencia Ficción en cuanto tal. No son necesariamente las mejores, y de hecho, en mi opinión, hay novelas y películas mejores que algunas de las incluidas aquí, pero que no tuvieron el mismo impacto, bien sea porque lo que hicieron fue refinar ideas que venían de antes, o fueron obras con una personalidad tan marcada, que se hizo difícil o desalentador el imitarlas. Un ejemplo de ello es Dune: no sólo es una de las mejores novelas de Ciencia Ficción jamás escritas, sino uno de los mayores monumentos literarios del siglo XX, mal que le pese a la crítica mainstream, pero el universo descrito y las técnicas literarias utilizadas son tan personalísimas, que su mismo impacto se ha visto algo limitado. Otro ejemplo de distinta naturaleza es Un mundo feliz de Aldous Huxley, obra clave en el desarrollo de la distopía como género, pero que al ir contra la corriente principal del género, apenas vino a impactarlo de lleno una generación entera después de su publicación, y esto incluso de una manera algo especializada. En cualquier caso, una persona que haya leído y visto los quince hitos que incluimos aquí, puede considerarse un graduado en lo más elemental de la Ciencia Ficción, y que conoce el derrotero básico que ha seguido el género.

1.- De la Tierra a la Luna, de Julio Verne (1.865).

Decíamos en un posteo antiguo de la Guillermocracia (¿Cuál es la primera obra de la Ciencia Ficción?), que la Ciencia Ficción es como Roma: no se construyó en un solo día. Incluso puede dudarse que Julio Verne sea Ciencia Ficción, a lo menos en los términos más estrictos, porque lo suyo era quizás más equivalente a lo que hoy en día consideraríamos como un technothriller. Pero De la Tierra a la Luna tiene un hálito diferente a las ficciones anteriores, incluso a las vernianas mismas: por primera vez, la máquina y el avance tecnológico es el centro y núcleo del relato. Existe un trío de protagonistas que son los astronautas, y varios personajes coloridos alrededor del proyecto de viaje a la Luna, pero la verdadera estrella de la novela es el cohete espacial en sí. Esta idea de centrar el grueso del relato en la máquina como tal, Verne la repetiría en otras narraciones, dándole un giro adicional en Veinte mil leguas de viaje submarino, en donde el estrellato es compartido a partes iguales por el submarino eléctrico, el Nautilus, y su irreductible amo, el Capitán Nemo. La idea de poner a la maquinaria al frente y centro de la narrativa, es algo que la Ciencia Ficción volvería su marca de fábrica durante decenios, por lo menos hasta la maduración de la Edad de Oro y la Nueva Ola.

2.- La máquina del tiempo, de Herbert George Wells (1.895).

Herbert George Wells era lo que hoy en día llamaríamos un socialista de champaña, pero en la Inglaterra de finales de la era victoriana, era lo más cercano que podía ser a un terrorista del pensamiento. ¿Implantar políticas sociales que impidan a los seres humanos ser liberales y hacer lo que quieran y oprimir a quien quieran, en nombre de una supuesta solidaridad entre personas? ¿En qué estaría pensando el hombre? Para defender sus teorías, escribió algunas novelas de Ciencia Ficción que funcionan más o menos como alegorías de sus preocupaciones sociales: el darwinismo social (La máquina del tiempo), el imperialismo (La guerra de los mundos), la deshumanización (El hombre invisible). Pero su obra tuvo un efecto colateral en el género: lo codificó. Antes de Wells no existía demasiada conciencia de que la Ciencia Ficción estuviera creciendo como un género aparte; Wells aportó esa conciencia precisamente porque su interés estaba en defender sus tesis bajo la mascarada de que al final, todo no era sino ficción. Wells no inventó la palabra Ciencia Ficción, pero sin lugar a dudas le dio forma al concepto. Y su tríada de novelas fundamentales codificaron a la vez, tres importantísimos tópicos del género: el viaje en el tiempo (La máquina del tiempo), la invasión alienígena (La guerra de los mundos), y la invisibilidad por métodos científicos (El hombre invisible). Pero del trío fundamental de novelas wellsianas en el género, porque escribió algunas más tanto dentro como fuera de la Ciencia Ficción, destaca sobremanera la escalofriante visión del futuro que representa La máquina del tiempo, con su desesperanzada condición sobre la evolución humana. Pocas novelas del género se mantienen tan actuales como ésta, y eso a pesar de que ésta es candidata a ser la novela que le dio forma moderna al género...

3.- Una princesa de Marte, de Edgar Rice Burroughs (1.912).

Si Herbert George Wells es el codificador de la Ciencia Ficción en su ala más seria y literaria, Edgar Rice Burroughs es el codificador de la misma en su vertiente más lúdica y aventurera. Más o menos al mismo tiempo que creaba a Tarzán, Burroughs publicó en forma serializada la primera de la serie de aventuras de John Carter de Marte. Hoy en día, el lector moderno puede encontrar que Una princesa de Marte es una novela torpe y cliché, porque sigue absolutamente todos los tópicos del género: el jovencito que viaja a otro planeta, la princesa alienígena que debe ser rescatada, y muchos paisajes que mezclan extrañas tecnologías con rituales salvajes, etcétera. A esto se debe en parte el fracaso de la película John Carter de 2.012. Pero esto es un error. No es que Una princesa de Marte siga todos los tópicos, sino que por el contrario, inventó todos los tópicos en cuestión, o al menos le dio la forma que conocemos actualmente, en la Ciencia Ficción. Edgar Rice Burroughs es el gran autor del Romance Planetario, ese subgénero de la Ciencia Ficción que trata sobre aventuras en otros planetas que son bárbaros y primitivos, y llenos de razas alienígenas salvajes: en muchos sentidos, mundos como Mongo, Dune y Tatooine son herederos espirituales del Marte descrito por Burroughs.

4.- La llamada de Cthulhu, de Howard Phillips Lovecraft (1.926).

Nadie discute que Howard Phillips Lovecraft sea un maestro del Terror, por supuesto, pero su adscripción a la Ciencia Ficción es más difícil. Si lo excluyéramos porque Lovecraft trabaja principalmente con tópicos del Horror, también deberíamos dejar de considerar Ciencia Ficción a películas como Alien o La cosa, por ejemplo. Podemos considerar que su universo mítico, los Mitos de Cthulhu, son Ciencia Ficción si entendemos por ciencia algo tan avanzado e incomprensible, que para los humanos parece magia (y muy negra, por cierto). Aunque no su primer relato para el ciclo, en La llamada de Cthulhu es en donde Lovecraft presenta a su primer dios, que en realidad, más o menos se deja entrever, es probablemente una criatura alienígena, tan brutalmente poderosa que si llegara a despertar, podría acabar con la Humanidad. Por definición, la Ciencia Ficción tiende a presentar el progreso científico y tecnológico como algo fácil de domesticar, si se cuenta con el tiempo, el esfuerzo y la dedicación, porque eso justifica la inclusión de la ciencia como motivo narrativo en primer lugar. Lovecraft en cambio trazó otro posible rumbo para la Ciencia Ficción, que ha sido recorrido otras veces después (Solaris, se me ocurre): que la ciencia humana no sirva para nada frente a criaturas tan alienígenas, que simplemente no podamos comprenderlas o incluso defendernos de ellas. Supongamos un género literario llamado Mosquete Ficción. Si Asimov lo hubiera escrito, él hubiera tomado la posición de los ingleses que saben cómo fabricar, usar y reparar mosquetes. Lovecraft, por el contrario, la hubiera escrito desde la posición de los pobres nativos salvajes y supersticiosos que ni entienden ni pueden defenderse de tales mosquetes. O peor aún: Lovecraft hubiera tomado la posición de las chinches en la cabeza de esos pobres nativos salvajes y supersticiosos, chinches que viven sus vidas plácidas hasta que una explosión venida de ninguna parte los destruye por completo (y que nosotros sabemos, viene de un disparo de mosquete directo al cráneo del nativo).

5.- La estrella apagada, de E. E. Smith (1.928).

El lector actual agarra una obra de Edward E. "Doc" Smith, quizás recomendado por un friki terminal o por el Padre Fundador de la Guillermocracia, y se dispone a gozar de uno de los mejores novelistas de Ciencia Ficción de la década de 1.930, los inicios de la Edad de Oro. Y se encuentra con novelas absolutamente tópicas, faltas de inventiva, con personajes de cartón piedra, mala ciencia a mansalva, una redacción que es cualquier cosa menos literaria, y problemas éticos cuya complejidad es más o menos cercana al manual de funcionamiento de una escoba. ¿Por qué molestarse entonces...? Bueno, porque esta clase de literatura absolutamente tópica... E.E. Doc Smith fue su inventor. La estrella apagada, horrible traducción de un título que en su original es The Skylark of Space (La alondra del espacio), es probablemente la primera novela de lo que en la actualidad entendemos por Space Opera, o sea, aventura espacial pura y dura. La clase de obra que George Lucas se fusiló sin asco para crear Star Wars. Esta novela y sus secuelas describen cómo la Humanidad descubre un maravilloso nuevo compuesto químico con propiedades de Ciencia Ficción, construye estaciones espaciales... y el resto es el relato de épicas batallas galácticas (por una vez, sin exagerar, porque galaxias enteras se ven metidas en los embrollos) con mucha, mucha superciencia que sonaba plausible, para la época por lo menos. Aparte de esta serie, Smith refinó después la fórmula con otra saga, la de los Hombres Lente, en la cual perfeccionó el concepto de policías galácticos elegidos por una antigua raza alienígena superpoderosa para luchar por el bien y la justicia en todo el universo (ya saben a quién le plagió el concepto Linterna Verde). Smith es un autor que hoy en día debe ser leído con algo de paciencia, pero entendiendo la época en que escribía, y lo original de sus hallazgos para ese tiempo, sigue siendo hoy en día uno de los mejores ejemplos de aventura espacial completamente desbocada.

6.- Una odisea marciana, de Stanley Weinbaum (1.934).

Stanley Weinbaum es un tipo no demasiado conocido, incluso por los fanáticos de la Ciencia Ficción, debido a que infortunadamente, falleció víctima del cáncer con apenas 33 años, y por ende, su bibliografía no es tan extensa como la de un Asimov, por ejemplo. Pero entre sus escasísimas narraciones se cuenta Una odisea marciana, que es uno de los más revolucionarios y mejores relatos del género de todos los tiempos. Este cuento refiere la aventura de unos astronautas en Marte que, varados a su suerte y obligados a desplazarse sobre su superficie para encontrar salvación en alguna colonia terrícola cercana, encuentran por el camino a un pizpireto marciano que parece una especie de gigantesco avestruz psicodélico. El argumento no parece la gran cosa, y de hecho ha sido utilizado hasta la saciedad, pero incluso leído hoy en día, es una gran obra debido a la enorme ternura que infunde Weinbaum a su marciano, algo patoso no porque sea torpe estilo Jar Jar Binks, sino porque se comporta a lo marciano, y los marcianos no tienen por qué comportarse igual que los terrícolas. Además, Weinbaum escribió su relato en una época en donde alienígena sí y alienígena también, todos los extraterrestres llevaban el ANIQUILAR-MATAR-DESTRUIR tatuado en la frente, mientras que el marciano de Weinbaum es amistoso sin ser servil, e inteligente sin predicar las bondades de la ecología y otras moralinas idiotizantes por el estilo. Tres cuartos de siglo después, disponiendo de millones de dólares en tecnología bruta, James Cameron rueda Avatar con unos insufribles elfos espaciales predicando sobre lo malo malísimos que son los humanos, y ya Weinbaum en su época le daba cosido y planchado al cineasta de marras sin otro recurso a la mano que una humilde máquina de escribir. Lo siempre dicho, que la potencia no sirve de nada sin control.

7.- Crónicas marcianas, de Ray Bradbury (1.950).

El grueso de los escritores de Ciencia Ficción que marcaron pauta en el Estados Unidos de la década de 1.940, se desarrollaron al alero del editor John W. Campbell. Hubo una excepción significativa: Ray Bradbury. Campbell prefería relatos con cierta calidad literaria, sí, pero que tuvieran de preferencia un acusado componente científico. Bradbury, por su parte, muy desarrollado en lo literario, el tema científico tendía a pasárselo por encima, usándolo apenas como pretexto para preocupaciones de otra índole. Una muestra suprema de ello fue Crónicas marcianas. Inicialmente, el libro fue una recopilación de relatos cortos de Bradbury acerca de la conquista de Marte, más algunos relatos de relleno para redondear, lo que incide en lo desarticulado de su mitología de fondo, con notables incoherencias, vacíos y lagunas. Pero por otra parte, Crónicas marcianas es un sólido monumento literario en torno a varios temas que por desgracia siguen siendo muy actuales: la invasión de una cultura por parte de otra cultura hostil, el imperialismo, la xenofobia, el chauvinismo, el etnocentrismo, y finalmente, el genocidio racial. El exterminio de los marcianos en Crónicas marcianas no es algo que deba ser saludado en clave épica, sino llorado como la supresión de una cultura inocente de su destino final. Esto pulsó una cuerda intelectual muy honda más allá de los círculos de Ciencia Ficción, y demostró algo que hasta la fecha era resistido: que la Ciencia Ficción podía ser vehículo para grandes ideas, que podía ser literaria, y que una obra no tenía por qué ser intelectualmente inferior sólo por pertenecer al género de los cohetes y los extraterrestres. Hoy en día, muy pocos críticos serios desdeñan la Ciencia Ficción en cuanto Ciencia Ficción, y eso es en buena medida gracias a la insigne labor de Bradbury, ayudando a demoler la muralla del ghetto construido en tiempos precedentes, por años de mala escritura, mediocres temas de género, y una fijación por la aventura más superficial a despecho de temas más profundos.

8.- Yo robot, de Isaac Asimov (1.950).

Al igual que Crónicas marcianas, Yo robot de Isaac Asimov naicó como un fix-up, una colección de relatos anteriormente publicados, y algo arreglados para ser puestos dentro de un universo común del cual, inicialmente, no formaban parte. En Yo robot asistimos al desarrollo de la robótica desde los primeros robots con verdadera inteligencia artificial, hasta una futura supercomputadora que monta en escena lo que esencialmente es un apocalipsis robótico, pero más benigno que otros del género. Leído hoy en día, Yo robot es horriblemente cliché, pero esto no es un defecto, sino consecuencia de la virtud del libro: Asimov agotó la práctica totalidad de lo que podía hacerse o no hacerse con los robots en literatura, de manera que cada obra posterior, de una manera u otra, ha terminado debiéndole algo a Asimov. El escritor no inventó los robots, por supuesto, e incluso, de creerle, ni siquiera habría inventado las Leyes de la Robótica, en cuya concepción también tuvo mano John W. Campbell. Pero sí llevó estos conceptos en particular, y el tema de la relación de humanos con robots en general, hasta límites más allá de los cuales ya no hay mundos por conquistar. Yo robot es así la obra definitiva en materia de robots como objeto literario, y por lo tanto, un ineludible para cualquier escritor de Ciencia Ficción, so pena de correr el riesgo de terminar por redescubrir la pólvora.

9.- Trilogía de la Fundación, de Isaac Asimov (1.951-1.953).

Ya un escritor de Ciencia Ficción tiene el derecho a sentirse en la gloria porque una obra suya, siquiera una cualquiera, pueda ser considerada de las más canónicas dentro del género. E Isaac Asimov tiene a lo menos dos, si no más. Una es Yo robot. La otra es la trilogía de novelas conformada por Fundación, Fundación e Imperio, y Segunda Fundación. Si en Yo robot nos encontramos con el robot llevado hasta sus últimas consecuencias, la Trilogía de la Fundación es lo mismo respecto de las sagas galácticas. Inspirado por el clásico Decadencia y caída del Imperio Romano del historiador dieciochesco Edward Gibbon, Asimov escribió una serie de relatos en los cuales describía la decadencia del Imperio Galáctico, la generación de un plan llamado la Fundación para preservar su cultura, y la lucha de los habitantes de dicha Fundación contra la barbarie y el caos generalizado en la galaxia; con posterioridad reunió dichos relatos en tres tomos. Y con más posterioridad todavía, escribió más tomos de la Fundación, además de vincularlos a otras sagas, incluyendo Yo robot, sus historias robóticas de detectives, y el ascenso del Imperio; pero los libros verdaderamente fundamentales siguen siendo la Trilogía básica, eso sí. En los hechos, la influencia de la Trilogía de la Fundación ha sido penetrante a todos los niveles. El Imperio de Star Wars le debe mucho al Imperio Galáctico de la Fundación, por ejemplo. Incluso Dune, cuyo imperio feudal parece la antítesis del Imperio Galáctico asimoviano, puede ser leído como un intento deliberado de alejarse y romper con esa imagen para crear algo original. Incluso en resistirse a los modelos, puede verse la influencia de los modelos mismos...

10.- Viaje a las estrellas, de Gene Roddenberry (1.966 - 1.969).

El mundo cambió drásticamente en la década de 1.960. Los jóvenes se volvieron idealistas y se lanzaron a la rebelión abierta en todos los campos y ámbitos posibles: política, sociedad, derechos civiles, literatura, arte, religión. Al final, como sabemos, dicho movimiento no cambió el mundo, sino que el mundo cambió a dicho movimiento. Pero de todas maneras, fue una época que parió bebés memorables. Uno de ellos fue el universo de Star Trek, que partió con la serie televisiva Viaje a las estrellas. Presentada a la cadena televisiva como un Western en el espacio, género éste considerado por lo general como estandarte del conservadurismo de Estados Unidos, el resultado final fue una serie de un atrevimiento sin precedentes. A través de la ficción televisiva referida a una nave espacial y su tripulación, la serie se atrevió a meterse con muchos temas que, tratados de una manera más realista, hubieran hecho saltar todas las alarmas sociales posibles: la xenofobia, el racismo, el militarismo, el imperialismo, la deshumanización, la intolerancia, el fanatismo, etcétera. La Viaje a las Estrellas original se comprometió fieramente con una visión humanista del mundo, luchando por los valores de la libertad, la solidaridad humana, y la democracia. Una generación entera de jóvenes que creció viéndola, andando el tiempo llegó a inyectarle sólidos valores sociales al mundo. Hoy en día, el término evento televisivo es usado con demasiada ligereza, para referirse sólo a aquellas creaciones que impactan de lleno en el rating; pero si hablamos de series que hayan ayudado a cambiar el mundo, éstas tienden a ser más bien pocas, y Viaje a las Estrellas es justo una de esas pocas.

11.- Visiones peligrosas, de Harlan Ellison (1.967).

En la década de 1.960, el género de la Ciencia Ficción se vio invadido por una revolución. La antigua fijación por historias que proyectaran los avances científicos para el futuro, se vio reemplazada por una exploración del potencial literario del género; a esto se lo llamó la Nueva Cosa o la Nueva Ola. A lo largo de la década, toda la gente vinculada de una u otra manera a la Ciencia Ficción, se daba cuenta de que estaba sucediendo una revolución, pero faltaba el libro que, de alguna manera, se las arreglara para limpiar, fijar y dar esplendor a este fenómeno. Hasta que llegó el escritor Harlan Ellison, quien se lanzó a la empresa de reunir a los más destacados autores de avanzada del género, y ponerlos a trabajar en relatos inéditos que fueran lo más rupturistas posible. El resultado es la antología Visiones peligrosas. Leída hoy en día, ésta resulta francamente irregular. Algunos de sus relatos son memorables, otros no tanto. Algunos de sus autores se consagraron como clásicos, otros quedaron apenas como jóvenes promesas sin mayor desarrollo posterior. Además, habiendo evolucionado la sociedad, mucho del valor rupturista que tenía la antología suena hoy en día algo pesado, como una muestra de esforzarse demasiado. Pero aún así, Visiones peligrosas es el libro que codificó la Nueva Ola, que mostró todo lo que ésta podía dar de sí, y ayudó a crear un mapa mental de los tópicos propios de la época. En definitiva, Visiones peligrosas es la clave y diccionario que sirve como puerta de entrada para decodificar lo que era la Ciencia Ficción en la época. Ninguna otra antología en la Historia, ya no digamos de la Ciencia Ficción sino en la literatura en general, ha tenido jamás un impacto semejante.

12.- 2001: Una odisea del espacio, de Stanley Kubrick (1.968).

Aunque la Ciencia Ficción estaba siendo asimilada lentamente por la sociedad, aún faltaba tomarse por asalto el reconocimiento por parte de los círculos más intelectuales. El cineasta que acometió el reto fue Stanley Kubrick. Este, después de su virtuosa adaptación del clásico intelectual Lolita de Vladimir Nabokov, unió fuerzas con Arthur C. Clarke para crear lo que, era su ambición, debería ser la pieza definitiva de Ciencia Ficción, entendida ésta como vehículo filosófico para reflexionar sobre la condición humana y su posición frente al universo. El resultado fue 2001: Una odisea del espacio, una película que es un vasto fresco de la evolución humana desde los prehomínidos hasta la era espacial, y su primer contacto con una civilización alienígena. Aunque al principio tuvo recaudaciones deprimentes, poco a poco los espectadores jóvenes, en particular los involucrados en la cultura de las drogas psicodélicas, la convirtieron en la película más taquillera de su año. Gracias a esta película, el mundo de la alta cultura empezó a tratar el género con mayor respeto, hasta el punto que se afirmó de la cinta que el cine de Ciencia Ficción había alcanzado su madurez. Y sobre todo, se transformó en el estándar para varias otras películas. De hecho, la estructura básica del guión de 2001: Una odisea del espacio puede reconocerse después en películas tales como Inteligencia artificial, WALL-E e Interestelar, por mencionar algunas pocas.

13.- Mazinger Z, de Go Nagai (1.973).

Osamu Tezuka, el padre del manga, no le hizo asco a prácticamente ningún género, y su contribución a la Ciencia Ficción fue Tetsuwan Atom (Astroboy). Poco después fue creado Iron Man 28, el primer mecha propiamente tal. Pero la Ciencia Ficción adquirió carta de naturaleza definitiva dentro del manga y el anime gracias a Go Nagai, creador de Mazinger Z; la historia, bastante simple, seguía las peripecias de Kouji Kabuto, el piloto del mecha Mazinger Z, en su eterna lucha contra los monstruos mecánicos enviados por el malvado Dr. Hell. Este programa fue el gran codificador del género mecha, y el marco que ha servido para modelar todo futuro programa de mechas, hasta el punto que éstos pueden ser vistos casi como variaciones sobre el mismo tema. Mazinger Z ayudó a popularizar al mecha en Occidente, y el anime de Ciencia Ficción en general. El reverso de esto es que, para las nuevas generaciones, Mazinger Z puede ser algo cansina y cliché; pero esto no es culpa de Mazinger Z en sí, sino de sus múltiples imitadores. E incluso frente a posteriores historias de mechas, Mazinger Z sigue teniendo grados bastante elevados de violencia; no en balde, aunque se hace simpático en sus motivaciones, el Dr. Hell no deja de ser un terrorífico asesino y genocida.

14.- La guerra de las galaxias, de George Lucas (1.977).

En términos de calidad, La guerra de las galaxias ha levantado polémica entre quienes la ven como una de las mejores películas de aventuras jamás filmadas, y una cosita sobrevalorada porque sería sólo una película de aventuras. Pero lo que sí es absolutamente indiscutible, es que La guerra de las galaxias es una de las películas más influyentes de todos los tiempos. Homenajeando a la Ciencia Ficción de su propia infancia, George Lucas construyó lo que podemos calificar como la Space Opera definitiva. Todas las películas de aventuras espaciales que han venido después, le deben algo, de una manera o de otra, a La guerra de las galaxias, cuando no son copias y plagios directos. Pero además, La guerra de las galaxias tuvo un efecto adicional sobre la Ciencia Ficción fílmica: le enseñó a los grandes estudios cómo se fabrica un megahit de taquilla. La receta es crear una aventura de argumento simple y buenos efectos especiales, y rellenar las estanterías con toda clase de mercadishing, todo ello apuntando en lo posible a realizar cuantas secuelas se pueda. El modelo de negocio cinematográfico instaurado por La guerra de las galaxias es el que después han seguido prácticamente todas las franquicias fílmicas desde entonces. Bien explotado, nos ha dejado numerosas perlas de entretención, desde Indiana Jones y los cazadores del Arca perdida hasta Los piratas del Caribe: La maldición del Perla Negra. Trabajado de manera deficiente, por su parte, ha engendrado toda clase de monstruos engendrados por el sueño de la razón.

15.- Neuromante, de William Gibson (1.984).

La idea de que el futuro no siempre iba a ser tan brillante como nos lo pintaba la Edad de Oro, siempre ha rondado en la Ciencia Ficción. Pero los autores que llevaron ese espíritu distópico a la corriente principal del género fueron Ray Bradbury y Philip K. Dick, ambos ya en la década de 1.950. La idea del ciberespacio o de un futuro dominado por megacorporaciones, era algo que rondaba ya en la década de 1.970. Pero fue esta novela de William Gibson la que tomó todos esos elementos y los combinó en una obra de estética impactante, fácil de entender, y por lo tanto, de imitar. Neuromante no es la primera novela Cyberpunk, pero sí que es el modelo a seguir por todos los cultores posteriores del género. Irónicamente, para ser una novela ambientada en el futuro cercano de entonces, la obra es bastante retro, casi como una actualización de la novela negra clásica al mundo de la Ciencia Ficción. Aunque el Cyberpunk clásico y canónico llegó y pasó, la influencia de sus ideas ha persistido en el género hasta el día de hoy. Es impensable, hoy por hoy, escribir una Space Opera en donde alguno de los personajes no sea una IA (una Inteligencia Artificial), o los héroes espaciales no posean alguna clase de interfaz que les permita conectarse con las computadoras a bordo de su nave espacial, si es que ellas mismas no son criaturas sintientes por derecho propio. Neuromante es la novela responsable de que, de pronto, toda la Ciencia Ficción anterior a la década de 1.980 se viera obsoleta y pasada de moda, en particular aquella en donde los héroes trazaban las rutas de sus naves espaciales con reglas de cálculos y tablas de logaritmos, entre otros arcaísmos varios.


7 comentarios:

Cidroq dijo...

Muy buen post, creo que no me fue tan mal, conozco del tema en unos 8 o 9 puntos de los que mencionaste.

Un comentario adicional dentro de los puntos tocaste uno del que pensaba hablar en un post en el cuchitril, en concreto un comentario en particular que haces, en el punto del doc Smith y su serie Lensman, no vayas a creer que fue fusil descarado, aun estoy cocinando la idea del post.

Vladimir Vasquez dijo...

Muy buen artículo, es curioso pensar que después del dominio del cine y la televisión solo regresa un gran cambio a la Ciencia Ficción a la literatura con una novela distópica como Neuromante, y lamentablemente parece que muchos fanáticos se han quedado encallados en ese concepto.
Si pudieras extender la lista hasta el número 20 ¿qué le agregarías? ¿Cuales son los hitos de la Ciencia Ficción en estos últimos años?

rodjuri dijo...

Perdón... "una persona que haya leído y visto los quince hitos que incluimos aquí, puede considerarse un graduado en lo más elemental de la Ciencia Ficción, y que conoce el derrotero básico que ha seguido el género"... ¿acaso los caballeros son doctorados en ciencia ficción que pueden definir a partir de criterios propios quien sabe o no de ciencia ficción? Es un poco mucha la pretensión, señores. Sobre todo cuando vuestra lista huele mucho a gustos personales más que a objetividad. Y no es que sea malo ser subjetivo, pero si pretender que la propia subjetividad es tan superior a la de los demás que te permite dictar cátedra sin más. En fin. Al fondo del asunto. Primero es claro que en vuestro caso han optado por una definición muy amplia del género, que escapan a las concepciones más ortodoxas, y por eso mismo se impone redefinir los límites semánticos de la ciencia ficción, según ustedes. Porque perdónenme, no es lo más común poner Visiones Peligrosas (cuya elección es de lo más pertinente) junto a Mazinger Z. Ok, ¿de veras estamos dispuestos a incorporar el proceso de infiltración japones en nuestro análisis de la CF? Pues diría yo que entonces Ultraman o Battleship Yamato, o incluso Evangelion tuvieron mucho más efecto en el movimiento de la ciencia ficción japonesa que Mazinger Z. Lo mismo con los Mitos de Chtulhu... yo creo que Lovercaft debe estarse revolviendo en su tumba cósmica luego de ser llamado escritor de ciencia ficción. Segundo, ¿que es lo que quieren demostrar con esta lista?: ¿Señalar hitos en cuanto a incrementar la popularidad de la CF? ¿Señalar hitos que cambiaron el estilo narrativo, la dirección ideológica o la estructura colectiva del movimiento, etc? Por lo que veo va por la primera opción porque por la segunda habría que agregar en literatura a Forastero en Tierra Extraña (Heinlein) y La Mano Izquierda de la Oscuridad (Le Guin) por lo menos, y en cine y televisión, doctor Who, Blake´s 7, y alguno de los clásicos de los 50' como el Día que la Tierra se Detuvo. No voy a entrar en los que sacaría de la lista, pero son varios (aunque no todos, claramente). Tercero, su ataque a la fantasía heroica no solo es infantil sino que incorrecto en esencia. Porque ustedes señalan que "la Ciencia Ficción ha sido la punta de lanza de la innovación, en lo que ha universos imaginarios se refiere", como si el propósito de la fantasía fuese ese. No, la fantasía heroica no pretende innovar en la creación de mundo, no más que el realismo mágico, y supongo que ustedes también creen que Garcia Marquez es un mediocre a la hora de crear universos imaginarios. La innovación en creación de mundo ES la vocación de la ciencia ficción y de verdad que sería triste si otro género le ganara en aquello. Así que en conclusión, debo decir que vuestra lista es solo una lista más y que pretende llamar la atención sobre ciertas obras y autores que a los seleccionadores de la misma les llaman la atención, y que tiene tanto derecho a existir (y a "graduar" conocedores) como cualquiera otra. Saludos.

Elwin Álvarez Fuentes dijo...

Me ha gustado mucho la selección personal tuya de estas obras, a la hora de referirse a los grandes hitos de la ciencia ficción y en general concuerdo bastante contigo con la lista y en especial con tus argumentos. Claro, en mi ignorancia me ha sorprendido hayas puesto la obra de Doc E. E. Smith, pero me queda bien claro tu razonamiento. Eso sí, hecho de menos alguna gran antiutopía, en especial "1984" o "Fahremheit 451", que más que "Un Mundo Feliz", definieron este subgénero. Al leer lo de "Una Odisea Marciana" en mayor medida me siento culpable por no haber comprado hace años, nuevo y a muy bajo precio un ejemplar cuando pude...¡Qué vergüenza!

Guillermo Ríos dijo...

@Cidroq, los temas y la información de base son libres, es inevitable que ciertos temas se terminen por repetir de un blog a otro. Y lo que hago en realidad una mención breve, así es que un posteo más desarrollado, mejor que mejor.

@Vladimir_Vasquez, soy de la opinión de que hace mucho tiempo que nuestros grandes referentes culturales ya no vienen de la literatura sino del cine. La literatura sigue ahí firme al pie del cañón, pero un libro va a ser leído con suerte por algunas decenas o cientos de miles, mientras que una película o serie de televisión es vista por millones. De hecho, hoy en día es mucho más probable que el grueso de las audiencias estén familiarizados con los grandes clásicos (Homero, Cervantes, Shakespeare, Dumas, etcétera) menos por haberlos leído, que por sus versiones en cine y televisión. Por eso, creo que era cuestión de tiempo, y no sólo dentro de la Ciencia Ficción, antes de que se produjera ese viraje. Lo irónico es que esta lista partió como 10 hitos definitorios..., pero después no pude podarla, así es que quedó en 12 hitos definitorios, pero hubo una que no pude eliminar, así es que al final quedó en 15... y ahí me detuve, porque de lo contrario iba a terminar llegando a esas colecciones tipo 1000 películas que ver antes de morir, o poco menos, y como que se iba a perder el sentido de tener un grandes éxitos compendiado en un solo posteo. Además, para el detalle están las Crónicas CienciaFiccionísticas.

Respecto de extender la lista, me detuve en Neuromante de una manera muy prudencial, porque es la última obra cuyo influjo en el género como un todo resulta indiscutible de manera absoluta, simplemente porque ha pasado el tiempo suficiente para que esto se haya probado. Obras más recientes quizás todavía tengan que probar, no habiendo pasado tanto tiempo todavía como para verlas en cuanto hitos fundacionales. Pero si tuviera que apostar, en lo que a literatura se refiere, pondría mis fichas en los Cantos de Hiperión de Dan Simmons, en particular por haber reconstruido la ficción espacial con adiciones procedentes desde el Cyberpunk, o bien a Neal Stephenson, muy en particular Snow Crash o La era de diamante. En materia de cine y televisión, veo las cosas un poco más difíciles, por cuanto la Ciencia Ficción hoy en día está muy hibridada con otros géneros (por ejemplo, podemos considerar que Iron Man de 2.008 es Ciencia Ficción debido a presentar de manera prominente el traje de combate, así como de esbozar de manera ligera el tema de la moralidad del progreso tecnológico, pero la película entera gira en torno a los códigos del cine de superhéroes más convencional). Un gran contendiente podría ser el remake de Battlestar Galactica, pero no estoy ciento por ciento seguro al respecto.

@Elwin_Alvarez_Fuentes, Doc E.E. Smith tiende a ser un gran desconocido en castellano, ya que si bien sus obras se han traducido, no parece haber tenido tanta difusión como otros autores, al menos hasta donde llegan mis noticias y conocimientos al respecto. En cuanto a una antiutopía... de incluirlas a ambas, probablemente habría que introducirlas ex aequo. En cuanto a Una odisea marciana, yo mismo la leí hace algunos años atrás en Internet, en inglés, eso sí. Pero es factible rastrearla.

Guillermo Ríos dijo...

@Rodjuri, adelante, pase, lo estábamos aguardando. La Guillermocracia debió esperar cinco años, pero al fin apareció el personaje "todo está mal porque no es como yo lo digo". De manera que vamos a desglosar un poco los comentarios, y contestar:

"acaso los caballeros son doctorados en ciencia ficción que pueden definir a partir de criterios propios quien sabe o no de ciencia ficción". Me escribí las 52 entregas de las Crónicas CienciaFiccinísticas, las republicaron íntegras en El Sitio de Ciencia Ficción, decano del género en Internet en español, y he estado escribiendo sobre Ciencia Ficción regularmente aquí desde entonces. Así es que, quizás no es un doctorado universitario, pero sí, sé de lo que estoy escribiendo.

"Sobre todo cuando vuestra lista huele mucho a gustos personales más que a objetividad. Y no es que sea malo ser subjetivo, pero si pretender que la propia subjetividad es tan superior a la de los demás que te permite dictar cátedra sin más". En algunos casos, la propia subjetividad sí que es superior a la de los demás. No infalible, claro, pero sí a lo menos más informada. A mí no se me ocurriría pontificar acerca de la pesca con mosca porque del tema no tengo la más remota idea, pero de Ciencia Ficción sí que sé, y por eso escribo de Ciencia Ficción y no de pesca con mosca. En cuanto a la objetividad versus los gustos personales, usted habrá notado que este blog se llama Guillermocracia, y no opinión-popular-consensuada-cracia, ¿verdad? Eso es por algo. Y en cualquier caso, si leyó con atención el segundo párrafo, dice textualmente: "hemos compilado los quince que nos parecen más importantes". No los que son más importantes, sino los que nos parecen. Sólo por remachar el punto.

"se impone redefinir los límites semánticos de la ciencia ficción, según ustedes". No hay una definión ortodoxa de lo que es o no es Ciencia Ficción. La misma ha venido siendo redefinida de manera constante desde sus propios orígenes, y seguirá siendo redefinida. No es que cualquier definición valga, por supuesto, pero eso no quiere decir que haya una definición única y universalmente aceptada. Hemos discutido sobre el particular tanto en las Crónicas CienciaFiccionísticas como en otros posteos, de manera que no voy a abundar sobre el particular.

"de veras estamos dispuestos a incorporar el proceso de infiltración japones en nuestro análisis de la CF". Sí, de veras. La Ciencia Ficción no se agota en la corriente anglosajona o en la europea, hay mucha más Ciencia Ficción allá afuera. Y la japonesa ha venido influyendo de manera regular en la anglosajona, y por extensión en la occidental, a partir de la década de 1.970. Lo de Ultraman es un caso discutible (no descartable, ojo), y Space Battleship Yamato sí que puede ser considerado como un contendor de primera línea. Evangelion lo descarté de plano no porque no sea influyente (que lo ha sido, y mucho), sino porque viene del linaje de mechas inaugurado con Iron Man 28, y popularizado precisamente por Mazinger Z. Sobre las razones por las que incluí a Mazinger Z, al posteo me remito.

Guillermo Ríos dijo...

@Rodjuri, seguimos:

"yo creo que Lovercaft debe estarse revolviendo en su tumba cósmica luego de ser llamado escritor de ciencia ficción". No necesariamente. Si bien Lovecraft tendía a ser distante del género, uno puede preguntarse si acaso Lovecraft no lo hubiera incorporado en sus escritos, de haber vivido más tiempo (falleció a los 47, después de todo). La duda cabe si se considera que algunos de los miembros del Círculo de Lovecraft, muy en particular Clark Ashton Smith, sí escribieron textos que pueden ser considerados como de Horror Cósmico y Ciencia Ficción al mismo tiempo (los relatos de Xiccarph, por más señas). Y en la actualidad ya existen híbridos de Ciencia Ficción y mitología lovecraftiana, incluyendo Cthulhupunk que es una expansión del juego de rol GURPS para jugar Cyberpunk lovecraftiano. Incluso la película Alien de 1.979 puede ser vista desde cierto punto de vista, con su vocación atmosférica y con presentar al monstruo sin mayor explicación de su trasfondo, como una obra de tintes lovecraftianos (no así sus secuelas, por supuesto).

"¿Señalar hitos en cuanto a incrementar la popularidad de la CF?". Más bien, señalar hitos que le han dado su forma moderna, de cara a la concepción popular del mismo, que no es exactamente lo mismo. Pero concedo que quizás la idea no quedó del todo clara en el posteo.

"su ataque a la fantasía heroica no solo es infantil sino que incorrecto en esencia". En primer lugar no es un ataque, y en segundo término tampoco es incorrecto. En su base, la Fantasía Heroica es la adopción de ideas y conceptos procedentes del imaginario medieval, dentro de un contexto moderno. Los primeros autores que más o menos pueden considerarse como antecedentes del género, tal y como William Morris y Lord Dunsany, lo que estaban haciendo era justo eso, traer una visión romántica de la Edad Media de regreso al siglo XIX, dando un paso más allá que Walter Scott que se había quedado en lo histórico, e incursionando directamente en lo fantástico. El género se ha enriquecido después, por supuesto, pero en su base y esencia, mantiene una connotación arcaísta de recuperación del paganismo ancestral. (Léase arcaísmo aquí en el sentido que el historiador británico Arnold J. Toynbee asigna a la palabra, y se entenderá mejor).

"vuestra lista es solo una lista más y que pretende llamar la atención sobre ciertas obras y autores que a los seleccionadores de la misma les llaman la atención, y que tiene tanto derecho a existir (y a "graduar" conocedores) como cualquiera otra". Nadie está discutiendo el derecho de las tristes listas a existir o a gasearlas con Zyklon-B, las pobrecitas. Cualquiera que esté en desacuerdo, que escriba la suya propia. Se llama libertad de expresión, la que comprende no sólo el derecho a expresar las propias ideas, sino también a expresar ideas de signo contrario, y a argumentar y a debatir sobre ellas dentro de los términos que sean racionales.

Y creo que eso sería. Por ahora, a lo menos.

¡Vota por lo mejor de los primeros siete años de la Guillermocracia!

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