¡¡¡Blogoserie a la carta en la Guillermocracia!!!

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- POR ORDEN DEL DIRECTOR SUPREMO DE LA GUILLERMOCRACIA.

jueves, 30 de julio de 2015

Quinto aniversario: Media década de la Guillermocracia.


"Está surgiendo la Guillermocracia, / está surgiendo y convocando a sus huestes, / una nueva y más perfecta democracia, / forjada como hierro sobre el suelo agreste" - ¡¡¡GUILLERMOCRACIA AHORA!!!
 Estimadas lectoras, estimados lectores... ¡Guillermócratas todos! He aquí que me dirijo a ustedes en una ocasión que debe llenar nuestras almas de dicha, y nuestros corazones de regocijo. Porque hoy día, exactamente hoy día 30 de Julio, la Guillermocracia cumple cinco años de existencia. Fue también un 30 de Julio, el de 2.010, que la Guillermocracia empezó su andadura. Era en cierta medida un mundo diferente. Y la Guillermocracia, en esos años, siendo un blog joven, también lo era.

He referido varias veces la historia de cómo nació la Guillermocracia, pero la ocasión es propicia para recordarlo una vez más. Todo partió con el blog llamado Tribu de Plutón, nombre que de pronto se ha vuelto muy apropiado en 2.015, gracias a las nuevas que ha enviado en los últimos días la sonda espacial New Horizons. Tribu de Plutón era, se supone, un blog colaborativo, pero la colaboración al final quedó en un proyecto casi en solitario. De manera que decidí que lo mejor era ponerlo en hiato, y crear derechamente desde cero una casa nueva. Y he aquí que, acaecidos tales hechos, nació la Guillermocracia.

Es de suponer que hay una tendencia geopolítica en todo esto. Tribu de Plutón evocaba la idea de población, de demografía, de gente. La Guillermocracia evoca por su parte la idea de Estado, de Imperio, de Nación, de Freie Reichsstadt. Y esto no es casual. Después de todo, la Guillermocracia es una democracia, y con esto queremos enfatizar que es eso, una democracia, y no una demagogia. Hay varias diferencias fundamentales entre ambas, que se escapan para la gente ignorante que confunde ambas, o que, peor aún, se beneficia de esa confusión. Una de ellas tiene que ver con el principio de autoridad. El demagogo llama a rebelarse contra las autoridades, siempre y en todo lugar; pero él no sólo sabe más que la autoridad, sino que también sabe más que tú, porque sí, porque él es él, y por ende, derrocará a la autoridad por opresiva sólo para darle lugar a su propia opresión. El demagogo nunca está a favor de algo, sino en contra de algo, y ese algo es todo lo que se le opone en su marcha triunfal hacia el trono pontificio desde el cual tratará de vender libertad urbi et orbi, concediéndola eso sí para él y su camarilla. En ese sentido, la Guillermocracia te invita a pensar y ser libre, no a seguirnos de manera acrítica.

La Guillermocracia ha ido también creciendo en el tiempo. Y no sólo por la cantidad de posteos, que hoy por hoy se empina en una cifra cercana a los 520; aunque varios de ellos se corresponden con blogoseries, o con series de posteos. Un vistazo a las estadísticas es revelador. Las Crónicas Antrópicas y las Crónicas CienciaFiccionísticas, publicadas en los albores de la Guillermocracia, fueron ciclos de 52 posteos cada uno, lo que hoy en día significa alrededor del diez por ciento de todos los posteos publicados, cada uno. Una serie de entre cinco y seis posteos, como por ejemplo Superman 75 años o Batman 75 años, cubre más o menos un uno por ciento del total de posteos publicados. Los episodios publicados de Bastión Esperanza cumplen cerca de un dos por ciento.

Pero también la Guillermocracia ha ido creciendo poco a poco en estatura frente a la razón y frente a los hombres. El primer gran tirón hacia adelante fue la publicación de las Crónicas CienciaFiccionísticas. La Guillermocracia tenía apenas meses de vida, y dedicarle 52 semanas a una serie de posteos, es decir un año completo, podía hacer correr el riesgo de congestionar el blog, máxime si se piensa que en la época se publicaban dos posteos por semana. Pero la serie tuvo éxito. Fue alabada en su día, e incluso fue republicada de manera íntegra (con los correspondientes permisos, por supuesto) por El Sitio de Ciencia Ficción, así como en otros lugares (sin los correspondientes permisos, en esos casos... qué feo, ¿no?).

Un segundo tirón hacia adelante fueron las Crónicas Antrópicas. A diferencia de la serie anterior, ésta fue recibida con una frialdad enorme. Imagino que por lo esotérico del tema. Después de todo, es difícil escribir una historia sobre algo tan abstracto como lo es la manera que tenemos de entender el universo. Fue una historia de la ciencia y de la religión, pero también fue más que eso: fue una historia de las bibliotecas y de las enciclopedias, fue una historia del flujo de información, y en definitiva fue una historia acerca de cómo la Humanidad va haciéndose más madura y abandonando la infancia a medida que desentraña nuevos y más portentosos misterios del universo, incluyendo su propio lugar en él. Ha ido quedando en el tintero el proyecto de escribir unas terceras crónicas, pero no está descartado por completo. De manera que no se sorprendan si en algún minuto viene el anuncio de unas nuevas crónicas, lo que no va a ser hoy ni mañana, pero sí algún día.

El final de las Crónicas Antrópicas, en Diciembre de 2.012, marcó un nuevo punto de inflexión para la Guillermocracia. Por un lado, el número de posteos dedicados a otras cosas que no fueran las mentadas crónicas, creció bruscamente al doble. Y por el otro... el casi nulo éxito de la Academia Literaria de la Guillermocracia significó su cierre. Esto significa que, a partir de 2.013, la Guillermocracia pasó a centrarse casi exclusivamente en artículos y posteos más o menos individuales, de no ficción. Al mismo tiempo, secciones que teníamos de antemano, en particular Zoocine, Civimperios e Interminablelogías, empezaron a languidecer y morir. Zoocine nunca encontró apoyo de ninguna clase, de manera que su cancelación era casi crónica de una muerte anunciada. Interminablelogías por su parte quedó en un extenso hiato, del que quizás salga más adelante, en un ritmo de publicación todavía por definir. Y Civimperios terminó desapareciendo en buena medida por lo muy básico de su propuesta, lo que llevó a dicha sección al eclipse a manos de posteos históricos más focalizados, pero también más completos, como por ejemplo Los privilegiados de 1.789, De cómo los ricos y poderosos se cargaron a la República Romana, o Así se hundió el Imperio Otomano.

Eso sí, no dejamos las series de posteos de lado. Es más, puede decirse que florecieron. En 2.013 tuvimos Superman 75 años. En 2.014 tuvimos varios de ellos, incluyendo las míticas series Synth80s y Batman 75 años. Y para 2.015 hemos estado publicando Ver la Segunda Guerra Mundial, con un gran éxito entre los lectores; y en algún minuto del segundo semestre del año le daremos lugar a la tantas veces postergada serie Marvel 75 años.

También en 2.013 apareció otra sección diferente. Como tantas cosas de la vida, surgió sin programación previa; simplemente el primero tuvo un éxito inusitado, lo que llevó a la publicación de un segundo, y de un tercero... Me refiero a los ahora infaltables posteos de antídoto contra el exceso de melaza de los días de San Valentín. Hasta la fecha se han publicado tres: 10 historias románticas que terminan muy mal, 12 horripilantes mitos románticos y sexuales griegos, y Las cinco etapas del duelo sentimental: La verdadera tragedia es enamorarse. La tercera de estas entregas no tuvo demasiado éxito, pero las otras dos se han mantenido de manera persistente dentro del Top Ten de lo más leído de la Guillermocracia. Ya para el venidero 14 de Febrero de 2.016 hay una cuarta entrega en preparación.

Y hablando de los posteos más leídos. Otros eternos dentro del Top Ten son los posteos sobre Los Simpsons. El ya lejano Tributo a Frank Grimes tuvo éxito en su día y de tarde en tarde todavía levanta cabeza, pero hoy por hoy se debe buscar en los archivos para encontrárselo. Pero se mantienen de manera consistente en el Top Ten, los posteos 10 razones por las que Los Simpsons ya no tienen gracia, y las dos entregas de 10 chistes de "Los Simpsons" que perdieron la gracia. En realidad, este último posteo, o mejor dicho sus dos entregas, fueron escritos para recoger el éxito del posteo anterior. Lo que quizás no fue una buena idea, considerando que desde entonces siguen manteniéndose tanto en la lista de los más leídos, que no dejan a otros posteos subir a ocupar su lugar y obtener un poquito de promoción. De hecho, no hay previstos más posteos sobre Los Simpsons por esta razón, y también por esta misma razón, es que terminé dejando en hiato un proyecto de escribir la historia de la serie animada.

Resulta instructivo también ver cómo ha ido la Guillermocracia ministerio a ministerio. Los más atareados han sido el Ministerio de Televisión y el Ministerio de Sociedad, con algo más de 50 posteos cada uno, lo que representa cerca del diez por ciento de todo lo publicado, también cada uno. El Ministerio de Cine y el Ministerio de Ciencia Ficción han rondado la treintena de posteos, lo que representa cerca del seis por ciento de todo lo publicado en la Guillermocracia, cada uno. El resto suma cifras más bajas. Sin embargo, las series de posteos que son más largas que apenas dos, no son etiquetadas de esta manera, por lo que las cifras no son exactas. A los algo más de veinte posteos del Ministerio de Música, por ejemplo, hay que sumarle a lo menos las doce entradas de Synth80s; el Ministerio de Ciencia Ficción por su parte no incluye las Crónicas CienciaFiccionísticas; y el Ministerio de Historia no contabiliza las series Generación GM o Ver la Segunda Guerra Mundial, que entre ambas suman 17 entradas adicionales.

Quizás el más interesante aporte de la Guillermocracia, sea la Historia Universal Guillermocrática. Como de costumbre, el concepto nació un poco de la nada. Enfrentado a la idea de almacenar, archivar y clasificar de alguna manera todo el material posteado en la Guillermocracia, surgió la pregunta clave: ¿y por qué no crear una lista de posteos, agrupándolos por época histórica? Desde luego que las cosas no fueron tan simples. En algunos casos hay posteos que pueden dejarse registrar en una época o en otra, e incluso en algún año determinado. Pero con otros, simplemente no se puede. De todas maneras, mejor así. La Historia Universal Guillermocrática aparece como más caótica e incompleta, pero también como menos monolítica o farragosa, y más dinámica, por lo que constituye una manera quizás algo curiosa de aproximarse a la Historia, tanto la universal como la propia de la Guillermocracia, pero no por ello menos interesante.

Y otro punto interesante de la Guillermocracia en estos días, son las blogoseries. O mejor dicho la blogoserie, así en singular. Me refiero a Bastión Esperanza, por supuesto. Tradicionalmente, las blogoseries no eran los carros que tiraban del blog, en lo que a cantidad de lectores se refiere. La publicación de los capítulos de Marbod el Bárbaro fueron ignorados, y su interrupción antes de llegar al final pasó igual de inadvertido. Peor aún le fue a Corona de Amenofis en su día. Y éstas al menos venían de ser publicadas en sus respectivos blogs, pero High Fantasy Manga fue escrita en exclusiva para la Guillermocracia, y quedó cortada en seco por lo mismo: la falta de interés de los lectores. Después de todo, una blogoserie requiere tiempo y esfuerzo, y por lo tanto, si no da rédito...

Pero lo volví a intentar. 2.015 fue el año de Bastión Esperanza. No fue un estreno a lo grande: de hecho su anuncio fue hecho apurado, entre gallos y medianoche, simplemente porque no vi el punto en darle semanas o meses de promoción. Pero por algún milagro, la blogoserie prendió. Según el contador de visitas de Blogger, tiene una cantidad de lectores que anda más o menos en el promedio de los posteos de no ficción de la Guillermocracia, lo que por supuesto es un triunfo. Y mejor aún, esa cantidad de lectores se ha mantenido. Otro baremo es por supuesto la cantidad de +1 que se lleve, y en esto hubo más de los primeros capítulos que después; pero esto era lo esperable porque tiende a suceder que la gente prueba un poco y después, los menos interesados se marchan.

Pero no puedo menos que sentir orgullo por Bastión Esperanza, en lo principal porque es la clase de historias que me gustaría ver en el cine o la televisión de estos días. Ayuda, por supuesto, que ha sido escrita como homenaje al anime de Space Opera de las décadas de 1.970 y 1.980. La diferencia fundamental entre Bastión Esperanza y los blockbusters actuales, tiene que ver con eso que algunos llaman nolanización, por la imitación a la oscuridad y el trascendentalismo de la Trilogía del Caballero Oscuro de Christopher Nolan. En respuesta, en el grueso de las historias heroicas actuales nos encontramos con héroes miserables, doloridos, sufrientes y un tanto desesperanzados. No es que el mundo externo esté para otra cosa, bien mirado, pero no era la clase de historia que quería escribir en el minuto. De este modo, si bien el escenario de Bastión Esperanza es bastante oscuro, con colonias humanas en otro planeta enfrentadas a un poder alienígena capaz de barrerlos de un soplo, aún así he dejado espacio para los sentimientos nobles y positivos. Bastión Esperanza tiene su cuota de tragedia, dolor y miseria, porque es una historia de guerra, después de todo, pero también he tratado de insuflarle un espíritu algo más positivo. Y creo que, modestia aparte, he logrado resultados con eso.

Y por supuesto, aunque la ocasión es para mirar nuestro pasado monumental, debemos cerrar con un anuncio para el futuro. Lo haremos de manera humilde, hablando apenas de Agosto de 2.015, el primero del segundo lustro de existencia de la Guillermocracia. Durante los jueves de Agosto terminaremos la ciclópea serie de posteos que hemos llamado Ver la Segunda Guerra Mundial, con los dos episodios que restan, que son La sombra nuclear, el 6 de Agosto, coincidiendo con los 70 años de la bomba atómica sobre Hiroshima, y El día de la victoria, el 13 de Agosto; en Septiembre iniciaremos una nueva serie de posteos. Los martes de Agosto, por su parte, seguirán dedicados a nuevos episodios de Bastión Esperanza. Y hemos reservado para los domingos de Agosto nuestra sorpresa especial: iniciaremos el año número seis y el segundo lustro de la Guillermocracia con una maratón de cinco posteos relacionados con el tema que tantas alegrías nos ha dado acá, cual es la Ciencia Ficción. Esa es nuestra manera de abrir los anaqueles a los lectores para que sigan leyéndonos, porque como de costumbre, quedan cordialmente invitados a seguir visitando este nuestro gran país, la Guillermocracia.



martes, 28 de julio de 2015

Bastión Esperanza - "宇宙 戦艦 物語".


El crucero de guerra Monogatari había maniobrado para entrar en la misma órbita de Ganímedes, y de esta manera, gracias a las cuidadosas instrucciones de rumbo que daba el Capitán O'Hara, se sincronizó de manera tal que ambas parecían estacionarias una respecto de la otra en el espacio, volando a la par.

– Aquí el Capitán O'Hara del crucero de batalla Monogatari a Ganímedes. Estamos en posición, y pedimos permiso para abordar.

– Aquí el Capitán Chu de Ganímedes – respondió éste, vía menterminal, en la Sala de Intercambio Militar de Asuntos Comunes. – Permiso concedido, puede proceder. Le recuerdo que las instalaciones de cuarentena han sido reforzadas a Nivel 6 en la Escotilla 4.

– Muchas gracias, Capitán – dijo el Capitán O'Hara, y se puso a dar las indicaciones necesarias para tender el puente, y abrir así la conexión parte a parte.

Debido a la cuarentena impuesta a la nave espacial Ganímedes, tras la Escotilla 4 se había construido una amplia sala de controles, sellada y esterilizada, a disposición del personal del Monogatari, y con dos salidas: una hacia la escotilla misma, y la otra a través de un túnel, la zona de descontaminación, por el cual la gente del Monogatari podrían pasar a Ganímedes usando trajes NRBQ.

– Espero que al fin traigan comida de verdad – soltó Paparizou.

– Basta – dijo Lincopán. – Para todos es difícil estar aislados aquí.

Al poco rato, con sus trajes NRBQ color gris acorazado, parte del personal médico y técnico de Monogatari cruzó los portales de la zona de descontaminación, y empezaron a trabajar al otro lado. A través de la SIMAC, los médicos del Monogatari recibieron información de los enfermeros y médicos a bordo de Ganímedes, y empezaron sus primeras evaluaciones acerca de los pacientes.

– ¿Y bien, doctor Wilkinson? – preguntó O'Hara al jefe del personal médico del Monogatari.

– Capitán O'Hara, a bordo de Ganímedes y entre los hombres han descubierto varios agentes patógenos. Con los análisis que les aplicaremos, es altamente probable que descubramos incluso más. Hasta el minuto los mantienen controlados con antibióticos que encontraron a bordo de Ganímedes, así como con algo de terapia genética para reparar daños en tejidos y órganos. Podemos asumir que la situación está por el minuto bajo control, pero aún es temprano para levantar la cuarentena.

El Capitán Chu estaba escuchando todo vía menterminal, por supuesto. Y suspiró.

– Esto va a ser largo – dijo el Capitán Chu para sí. – Mis hombres están entrenados para la guerra, pero estar aquí varados sin hacer nada, esperando una epidemia que quizás nunca llegue...

Y entonces el Capitán Chu reparó en un batallón de otros hombres. Vestían uniformes negros, con las insignias rojo y negro del ESIE.

– ¿Capitán O'Hara? ¿Qué está haciendo el Escuadrón aquí? – preguntó el Capitán Chu.

– El Gobierno insistió – dijo el Capitán O'Hara. Y luego, abriendo vía menterminal un nuevo canal de comunicación privado con el Capitán Chu para charlar aparte, añadió: – Por mí les abriría una escotilla y los mandaría a volar al espacio. Pero no puedo hacer eso.

– ¡Aquí Jaana Särkkä, teniente del Escuadrón de Seguridad Interior de Esperanza, reportándose, Capitán Chu! – dijo de pronto la líder, irrumpiendo a través de una tercera sala vía menterminal, porque ella, no perteneciendo a las Fuerzas Armadas, no tenía acceso a los canales militares. Y sin esperar respuesta, añadió: – Capitán Chu, iré directo al grano. Traemos órdenes del Gobierno de Esperanza para recolectar y hacer análisis de datos de las cajas negras del personal a bordo de Ganímedes. Es...

– ¿Qué? – estalló el Capitán Chu. – ¿Está loca? ¡Ustedes son civiles! ¡El Gobierno no tiene jurisdicción aquí, ésta es una nave militar!

– Ganímedes es una nave civil, en lo que al Gobierno de Esperanza concierne – dijo Jaana Särkkä, con frialdad. – Podemos discutir sobre el personal militar, pero estoy en el entendido de que hay civiles a bordo, y sobre ellos los militares no tienen ninguna jurisdicción.

El Capitán Chu estaba tan sorprendido, que se quedó sin palabras.

– Atenderemos la situación – dijo el Capitán Chu.

– Bien – dijo Jaana Särkkä. – Mientras tanto iremos a...

– Irán a quedarse en la zona de descontaminación – dijo el Capitán Chu, con frialdad. – ¡Nakamura! ¿Ha estado al corriente de lo que está pasando ahora?

– ¡Sí, señor, entiendo la situación perfectamente y aguardo órdenes, señor!

– ¡Bien! Si los del ESIE se mueven más acá de la zona de descontaminación y llegan a poner un solo pie dentro del resto de Ganímedes, arréstelos bajo el párrafo 46 del Código de Seguridad Militar.

– ¡Capitán, usted no puede...! – lanzó Jaana Särkkä.

– ¡Puedo y lo haré! Voy a consultar esta situación con el Comandante Luca, a ver qué sucede. Pero por mientras tanto, se lo diré una sola vez: no me ponga a prueba, señorita Särkkä. ¿Está entendido?

OxxxOxOOOxOxxxO

Ante la situación, y siendo Alba y Numerio los blancos más probables, que civiles que eran, Escalante fue a buscarlos, seguido por Lincopán. Descubrieron a Alba un tanto inquieta.

– ¿Es cierto lo que dicen, que el ESIE va a acceder a nuestras cajas negras? – preguntó Alba.

– El Capitán Luca está tratando de que eso no ocurra – dijo Escalante, muy serio.

– Pero... no entiendo nada – dijo Numerio.

– Esta es una nave militar – dijo Escalante, y por una vez en la vida, estaba hablándole a Numerio sin un tono hostil. – Como agencia de seguridad civil, el ESIE no tiene jurisdicción aquí.

– Pero, Alba... – preguntó Numerio. – Ganímedes no puede ser una nave militar... Ganímedes lo descubrieron los civiles, ¿no?

– Según me dijo el profesor Higgins, están peleando allá abajo en el planeta por eso – dijo Alba. – El Gobierno dice que es civil porque fue descubierta por los civiles, y las investigaciones militares son mera asesoría. Los militares dicen que es militar porque ha sido requisada para entrar en guerra.

– Deberían ponerse de acuerdo – dijo Numerio.

En ese minuto, otras dos figuras aparecieron en el lugar. Ambas venían con los correspondientes trajes NRBQ. A través de los cascos semitraslúcidos podían verse sus rostros serenos y pétreos. Escalante se quedó especialmente impactado.

– ¡Sandrine!

– Eso es todo, Davidson, gracias – dijo Sandrine, despidiendo al hombre que la había acompañado como guía. Este respondió de manera afirmativa, y se retiró. Luego, Sandrine se dirigió al grupo. – Bien, de manera que ustedes son la gente controlando a Ganímedes, ¿no?

Alba se quedó mirando a Escalante, extrañada de que conociera a Sandrine. ¿Quién era ella?

– Sandrine era la esposa del Teniente White, un compañero a bordo del Coloso – explicó Escalante. – Sandrine, ella es Alba. Trabaja... en... asesora a un científico.

– ¡Ah, qué bien! Soy especialista en robótica, y vine acá para hacerme cargo de la ingeniería de Ganímedes. Parece que trabajaremos juntos... La puedo llamar Alba, ¿verdad?

Alba asintió. Y ambas se quedaron mirando de manera fría. Alba, a pesar de ser alta y espigada, todavía tenía algunos rasgos físicos de adolescente, mientras que Sandrine, aunque de apariencia joven, se veía ya como una mujer adulta. En la mirada de Alba había algo de cautela, mientras que en la de Sandrine podía intuirse algo indefinido entre el desprecio y la condescendencia.

– Siento lo de su marido – dijo Alba, tratando de romper el hielo.

Aún no lo han encontrado – dijo Sandrine con frialdad. – Muerto o vivo, no lo han encontrado.

– Entiendo – dijo Alba, mordiéndose inconscientemente los labios.

– Bueno... el tiempo es oro, no sabemos cuándo esos invasores del espacio van a volver, así es que... ¿nos ponemos a trabajar? – preguntó Sandrine, sin una gota de simpatía en la voz.

Ambas abrieron respectivos canales de menterminal para compartir toda la información que tenía Alba acerca de Ganímedes. Alba invitó también, siempre vía menterminal, a Numerio.

– ¿Este chico también? – preguntó Sandrine, sorprendida.

Numerio sintió que comenzaba a odiar a la mujer especialista en robótica.

– Conmigo, él es quien mejor entiende la estructura interna de Ganímedes – explicó Alba.

– Ah – dijo Sandrine, sin dejarse convencer demasiado. – Ya veremos, entonces. Ya veremos.

OxxxOxOOOxOxxxO

En Ciudad del Progreso, en la superficie de Esperanza, el Comandante Luca y el Presidente Kulkov discutían tan a viva voz como puede considerarse de viva voz algo que viaja por menterminal.

– Maldito infeliz – decía para sí el Comandante Luca. – Estos civiles y su afán de embrollarlo todo con sus derechos ciudadanos. ¡Estamos en guerra, maldita sea!

– Está enojado porque la Constitución le impide acceder a las cajas negras, y eso nos da a los civiles una ventaja – decía para sí el Presidente Kulkov. – Pero no puedo dejar que se meta en la cabeza de los ciudadanos así como así. Esa ventaja debe quedar en manos civiles.

En ese minuto, Karla anunció al Presidente Kulkov que el profesor Higgins quería sumarse a la conversación. El Presidente Kulkov asintió, con desgana.

– Señor Presidente... creo que podemos alcanzar una solución de compromiso – dijo el profesor Higgins. – Como puede advertir, he pedido a Alba que nos acompañe en la charla.

– Como están, señor Presidente, Comandante Luca... – dijo Alba.

– Y ahora qué – soltó el Comandante Luca.

– Señor Presidente... yo no entiendo mucho de cuestiones legales, sobre si el ESIE puede pedir las cajas negras de los civiles o de los militares o de nadie a bordo de Ganímedes... Pero creo que no hay problema si un civil renuncia a su derecho de privacidad, ¿no? – planteó el profesor Higgins.

– ¿Y quién va a renunciar? – preguntó el Comandante Luca, molesto porque alguien se atreviera a desobedecer órdenes.

– Yo – dijo entonces Alba, sumándose de pronto a la conversación, invitada por el profesor Higgins. – El profesor y yo estuvimos charlando hace un rato, y ambos creemos que, dadas las circunstancias, es lo mejor. Es posible que yo misma, así como Numerio, hayamos pasado información esencial por alto. Y si soy yo la única que puede conectarse a Ganímedes, entonces mi información es irreemplazable.

Tanto el Presidente como el Comandante se quedaron meditando por unos instantes.

– Que el ESIE investigue en mis recuerdos – dijo Alba. – Quizás así podamos encontrar la clave para entender por qué soy la única persona capaz de conectarse con Ganímedes.

– Si logramos determinar la naturaleza de esa conexión, entonces quizás podamos replicarla con alguna otra persona – dijo el profesor Higgins. – Y además de eso... puede ser que por fin podamos acceder a los mismísimos bancos de datos de Ganímedes, y eso nos lleve a descubrir quién la fabricó, y por qué, y entender la tecnología necesaria para fabricar más naves como esa. Esencialmente, investigar esa conexión puede ser la llave que nos lleve a la victoria final, señores.

つづく

domingo, 26 de julio de 2015

El factor G: Cómo se escribe un posteo de la Guillermocracia.


La Guillermocracia se transforma en un reality show. O algo similar. Pero sólo por este posteo. Porque con ocasión del inminente quinto aniversario de la Guillermocracia, media década en línea, revelaremos la verdad desnuda acerca de cómo se escriben los posteos.

Se escriben con magia.

Bien. Ahora con menos Disney. La verdad es que se escriben con mucho sudor, esfuerzo y sacrificio. ¿O ustedes creían que era cuestión de sentarse, escribir de buenas a primeras, y asunto arreglado? Nones. Cada posteo de la Guillermocracia tiene una cantidad única de trabajo. Algunos más que otros, eso sí. Porque hay trucos y atajos, por supuesto. Ningún posteo que sea demasiado difícil de escribir, vale la pena de seguirlo adelante, considerando que la cantidad de lectores de la Guillermocracia es un tanto... misérrima. Aunque la calidad compensa la cantidad, eso sí. Pero el costo de escribir algunos posteos, en tiempo y esfuerzo documental, implica por supuesto buscar atajos y salidas.

Uno de ellos es darle mayor consistencia a los posteos, rellenando con un poco de texto simpático. Como lo acabo de hacer en el párrafo anterior. Es divertido de leer, o eso espero, y no está diciendo realmente nada. Pero es divertido de leer, y eso es a fin de cuentas lo que prevalece.

Y ahora sí. Sin más relleno. Así es como se escribe un posteo en la Guillermocracia.

1.- De dónde vienen los temas.

En realidad, la sangre y savia de la Guillermocracia es el imparable bombardeo de lecturas, películas, noticias, páginas webs, etcétera. Potencialmente cualquier tema puede transformarse en un posteo de la Guillermocracia. El único filtro es tener una idea o concepto nuevo que explorar o explotar. Porque no basta con encontrar un tema, además debe ser transformado en algo que sea único, que el lector sólo vaya a encontrar en la Guillermocracia y en ningún otro lugar.

Ahora bien, la definición de único es algo variable. A veces se trata de un tema que nadie más en su sano juicio abordaría. ¿Un posteo en dos partes acerca de que Así se hundió el Imperio Otomano? ¿Rendirle un homenaje a Julian Glover: El villano ubicuo del cine? Presente, y presente. Hemos hecho todo eso, acá en la Guillermocracia. A nadie se le hubiera ocurrido. Y por ende, casi nadie ha leído esos posteos.

En otros casos, el tema ya ha sido tocado en otras partes. Pero hay un punto de vista nuevo y original en que lo podemos abordar. Sobre la película Guardianes de la Galaxia se han escrito toneladas de comentarios, pero, ¿quién allá afuera está Quebrando una lanza por Saal? Lo mismo vale para la Trilogía Precuela de Star Wars, pero, ¿quién allá afuera habla de Las diez metidas de pata de la Trilogía Precuela de Star Wars y al mismo tiempo ofrece soluciones narrativas dignas que hubieran funcionado? Presente, y presente.

Y en otros tantos casos, se trata de temas abordados en muchos otros lugares, pero en los cuales, el factor único viene del tono y carácter que sólo yo, como el Padre de la Guillermocracia que soy, puedo darle a todos y cada uno de sus escritos. Nunca dije que este posteo no fuera de autobombo, por supuesto. Y comentarios como éste también son una marca de estilo.

2.- La primera redacción.

Luego de tener el tema entre las manos, viene la documentación. Eso implica consultar libros y navegar un rato por la red. Todos los datos deben estar debidamente contrastados: fechas, nombres, citas, etcétera. La base de un argumento redondo son los datos. Por supuesto que hay trucos. Acotar el campo de investigación, por supuesto. Por ejemplo, en la Interminablelogía sobre las películas de Harry Potter, al dejar en claro que nos referimos a las películas y dejamos las novelas afuera, nadie puede usar el famoso argumento de que "en la película no se entiende, pero si lees la novela, queda clarito", porque hemos dejado a las novelas de antemano fuera del análisis. No sólo las tesis doctorales tienen trucos sucios para verse mejor investigadas de lo que en realidad están.

Una vez con toda la información en la mano, es posible sentarse a escribir lo que será el primer borrador. Por regla general, siendo un borrador, no me preocupo demasiado de cómo salga el resultado final. Si una frase queda mal redactada o una idea no termina de estar todo clara, se resuelve de cualquier manera y a seguir escribiendo; para eso están las correcciones posteriores, para pulir lo que no ha salido en la primera tirada. Y si yo mismo no me entiendo lo que quise expresar y escribir... se borra y se reescribe.

El factor clave aquí es la velocidad. Velocidad al investigar, acotando los campos todo lo posible, y velocidad al escribir, redactando lo primero que salga. Después vendrán las referidas correcciones.

Por ejemplo, ustedes vieran el texto original del presente posteo. Que era la mitad de largo, y era distinto más allá de todo reconocimiento. Esperamos que el resultado final haya quedado mejor, y no califique para FUBAR o algo por el estilo.

3.- La corrección y los enlaces.

Luego, el posteo se deja añejar. Cuánto tiempo, eso depende de muchas cosas: lo urgente o de actualidad que sea el tema, lo avanzados que estén los trabajos en otros posteos, lo muy machacado que esté un mismo tema en el último tiempo dentro de la Guillermocracia, y por supuesto, la sombra negra que planea encima de cualquier bloguero... el tiempo disponible que dejan las actividades en el mundo real.

Veámoslo con un cuestionario de preguntas y respuestas a mí mismo:

  • Me pregunto: ¿Qué tan urgente o de actualidad es el tema?
  • Me respondo: No mucho. Es un posteo sobre tal o cual imperio antiguo, que lleva extinto uno o dos milenios. Y no es el Califato nuevo que acaba de resurgir, por lo que podría ser el caso. Pero no es.
  • Me pregunto: Ah, vale. ¿Cómo andan los trabajos en otros posteos?
  • Me respondo: Ese posteo sobre mutaciones genéticas en la Ciencia Ficción va más avanzado, es cosa de darle un empujón y lo termino. Lo mismo vale para ese posteo acerca de la evolución del bikini desde la década de 1.940, y que es otro horriblemente disimulado pretexto para publicar fotos que inviten a lectores vía Google Image.
  • Me pregunto: De acuerdo, démosle prioridad a los otros, pero... ¡un momento! ¿Cuántos posteos sobre Historia hemos publicado en el último tiempo?
  • Me respondo: Bueno, escribí ese posteo titulado Así se hundió el Imperio Otomano en dos partes, que no leyó nadie. También El "Apocalipsis" explicado en sencillo podría contar como histórico, mirado desde cierta perspectiva. No es mucho, pero igual fueron posteos densos. Y muy poco leídos.
  • Me pregunto: Bien, no vale la pena apurarse mucho entonces con esto. Porque, veamos, ¿tenemos cita esta noche?
  • Me respondo: No, no hay novia ni interés romántico a la vista, y considerando cómo han salido las cosas, maldita la falta que me hace algo de eso por el minuto. O sea... tengo tiempo esta noche... y si salen los posteos más adelantados... quizás quede un poco de tiempo para este posteo sobre tal o cual imperio antiguo, que lleva extinto uno o dos milenios.

Así es como  algunos posteos de la Guillermocracia han languidecido durante años antes de abrirse paso hasta su corrección final. Pero cada perro tiene su día de inyección veterinaria, y cada posteo tiene su minuto de la corrección final. Esto implica corregir la redacción, perdónenme la obviedad, pero es cierto. En el caso de las ideas que hayan quedado mal expresadas, hay dos posibilidades: si pueden pulirse, se pulen, pero si ni siquiera yo mismo entiendo qué fue lo que quise decir, entonces se descarta la frase, el pasaje o el párrafo completo. Yo no soy el pesado de Ray Bradbury, a quien cada línea de texto debía quedarle poética. Y la Guillermocracia es para sus lectores, no para la Academia Sueca.

En paralelo viene el trabajo de incluir enlaces. Por lo general, dentro de la propia Guillermocracia. Si no hay bombos afuera, entonces viva el autobombo. A veces hay enlaces hacia el exterior para agradecer a tales o cuales publicaciones de Internet que han dado ideas, o para mencionar una fuente, etcétera. Pero la regla es el enlace interno.

Ahora bien, si las correcciones son tan extensas que incluyen cambiar párrafos de orden, o redactar pasajes completos... el posteo vuelve a la recámara de nuevo, para una segunda corrección. O tercera, o las que hagan falta. Lo dicho, hay posteos que se han dado vuelta años en el proceso. ¿Las dos partes del posteo Max von Sydow: El caballero sueco del cine? Su redacción comenzó en 2.013, y acaba de ver la luz recién en 2.015. ¿La serie Synth80s? Su primer planteamiento y esbozo fue en 2.011, y terminó viendo la luz a lo largo de 2.014. Cuando usé la palabra años, no era una hipérbole.

Sólo imagínense el arcón de maravillas dentro de la Guillermocracia, que están todavía dando vueltas, atascados en esta etapa.

4.- Dividir los posteos demasiado largos.

Admitámoslo, en la actualidad nadie se toma la molestia de echarse entre pecho y espalda posteos demasiado largos. Hay optimistas a prueba de balas que todavía infligen al público posteos kilométricos, como el personaje detrás de La Realidad Estupefaciente, cuyos posteos son el equivalente a La guerra y la paz de la blogósfera. Con más guerra que paz, si es de estilo que hablamos. Sospecho que lo largo de sus posteos es una medida de protección: mientras más largo, menos lo leen, y mientras menos lo leen, menos gente lo ataca por insultarlos.

Pero acá en la Guillermocracia, tenemos una política diferente. Si los posteos salen demasiado largos, es mejor dividirlos. Si no da para tanto, es mejor dividirlo en dos, y santas pascuas. Ahí están los posteos dedicados a Laibach, a Moonspell, a Max von Sydow, al hundimiento del Imperio Otomano... salió en dos partes porque fue un hundimiento mucho más largo que el del Titanic. Un hundimiento que duró siglos, de hecho.

Pero si son tan largos que ni siquiera caben en dos posteos, es mejor trabajarlos de nuevo para convertirlos en otra cosa: ¡Una serie de posteos! Que por supuesto, autorizan para anunciarlos con bombos y platillos, lo que significa tener pretexto para otro posteo adicional. ¡Viva el decompressive storytelling! En definitiva, las series de posteos no son más que un posteo anaconda, trozados en puntos estratégicos para su mejor deglución por parte del lector. La expresión punto estratégico es importante aquí. Debe buscarse un lugar del posteo en el cual una idea o razonamiento quede perfectamente redondeado, a fin de que el posteo siguiente comience con otra idea diferente. O al menos, que el posteo quede en una situación tan en alto, que sea el equivalente de no ficción al famoso つづく del anime japonés clásico.

5.- Imágenes y videos.

Después de pasados por todos estos procesos, tenemos el equivalente a un trago fermentado de 11 grados de graduación alcohólica. Ahora viene el destilado, transformarlo en licor de alta graduación. Y eso se consigue implantando imágenes o videos. En general, es claro que la blogósfera son un montón de flojos que no reproducen nada, de manera que los videos son dejados como último recurso. Si el posteo va de música, es inevitable incorporar música, y para ello lo mejor son los videos. Pero si no es el caso, mejor es una imagen. Es simple, directa, impactante, y si va acompañada con una coletilla irónica, mejora.

6.- Teoría del Fracaso del Posteo: Todo debe ser reciclado.

A veces, ciertos temas o ciertos posteos salen demasiado rebeldes. Simplemente no tienen la pasta. El tema es demasiado árido, no se presta para el humor, la redacción es demasiado espesa, etcétera. ¿Es acaso entonces hora de botar el trabajo? Por supuesto que no; esto es un país virtual que es al mismo tiempo un blog, no una oficina municipal. Acá no se desperdicia nada. Si un posteo no ha llegado a ninguna parte, se guarda. Siempre habrá ocasión para, meses o años después, volver sobre el mismo. Como en la política, en la Guillermocracia se han visto muertos cargando ataúdes. De algunos posteos a veces se saca la mitad del contenido, se retrabaja la otra mitad, a veces un mismo posteo se ha separado en dos diferentes que no forman una serie... El talento acá consiste en que un posteo no se note que es un reciclaje. Si el trabajo está bien hecho, nadie dirá que el posteo en realidad iba de otra cosa inicialmente. Es decir, el trabajo consiste en que el lector no descubra que la hamburguesa es justo eso, hamburguesa, y piense que es filete de primer corte.

7.- Qué tonto al revelar así los trucos, ahora ha llegado mi tiempo de montarme mi propia Guillermocracia y ganarle al autor en su propio negocio.

Es posible, es posible que no.

Todos estos trucos sólo funcionan si se tiene un bagaje por detrás. Dicho de manera cruda: cultura, conocimiento. Sin esas cosas, la búsqueda de temas se ve severamente limitada, así como el potencial para una cierta originalidad. Tampoco tendrá caso ir más allá de la primera redacción, porque sin cultura no hay forma alguna de mejorar una redacción deficiente. Lo mismo vale para correcciones y enlaces: ¿cómo se supone que vas a incorporar un enlace a otra parte, si no sabes que existe en primer lugar? ¿Y cómo puedes llegar a saber que existe, si tu incultura te impide sospechar siquiera que existe, y por lo tanto ni siquiera se te ocurre qué buscar? Aunque no lo creas, todo este proceso sólo funciona si está al servicio de una mente preclara y bien dispuesta. Para edificar una casa se necesita dinero, y la cultura es el dinero con el que funciona el cerebro. En estos días brutos en donde la televisión, el cine, incluso muchos libros, ensalzan la zafiedad y la brutalidad, es bueno recordar el papel que tiene un encéfalo bien amueblado. Después de todo, Michael Bay hará películas para tontos descerebrados, pero el mismísimo señor Bay desde luego que no lo es, como cualquiera que haya visto una entrevista suya puede constatar. Al final, el factor G podría ser apenas una derivación del más antiguo y ancestral Factor C: tener un cerebro.

jueves, 23 de julio de 2015

Ver la Segunda Guerra Mundial (10 de 12): La caída del Tercer Reich.


La Operación Overlord es la más vasta operación de desembarco anfibio de todos los tiempos; de haber fracasado, hubiera terminado en el listado de Diez desastres navales que determinaron el curso de la Historia, que publicamos años atrás acá en la Guillermocracia. Pero tuvo éxito, y con éste, vino la apertura del segundo frente contra Alemania. A partir de entonces, la suerte del Tercer Reich estaba echada. Las reacciones al interior del alto mando alemán fueron variadas. Hitler llamó a resistir hasta el fin. Las reacciones de sus subordinados variaron. Algunos decidieron que era necesario derrocar a Hitler para pactar la paz, mientras aún quedara una Alemania que pudiera pactarla. Otros comenzaron los preparativos para refugiarse en el extranjero. Y otros, en fin, siguieron a su Führer hasta las últimas consecuencias. Abandonado por casi todos, con la maquinaria militar alemana aniquilada hasta sus cimientos, pero aún dirigiendo con mano de hierro los escasos metros cuadrados del búnker en donde estaba cobijado, Hitler resolvió quitarse la vida, antes que caer vivo en manos de sus enemigos, y se suicidó el 30 de Abril de 1.945. Pocos días después, el nuevo alto mando alemán firmó la capitulación de su país sin condiciones.

XXVI.- El crepúsculo de los dioses.

Aunque después de la liberación de Francia parecía que la guerra estaba ganada para los Aliados, la misma tardó todavía más de medio año adicional en Europa. Los alemanes habían conseguido retener los puentes sobre el Río Escalda, y gracias a ello, habían ganado un tiempo precioso para reorganizarse. Los Aliados mismos estaban divididos. El General estadounidense Patton había resultado ser el mejor alumno de la doctrina alemana de la Blitzkrieg, y ahora proponía la misma táctica contra Berlín, mientras que Montgomery confiaba en un avance más calmado y seguro; Einsenhower terminó inclinándose por este enfoque, para privilegiar un avance en todos los frentes. En el lado alemán, por su parte, la propia camarilla nazi estaba inquieta. Varios de ellos conspiraron para deshacerse de Hitler, lo que cristalizó en el atentado del 20 de Julio de 1.944. Perpetrado por Claus von Stauffenberg, Hitler sobrevivió de milagro, y se vengó con una purga sangrienta y generalizada a todos los niveles, que incluyó el suicidio de Erwin Rommel, el más competente de sus generales. Es una ironía que, a partir de entonces, el poder de Hitler sobre el Tercer Reich nunca fue tan absoluto, mientras dicho Tercer Reich estaba agonizando. Los alemanes extendieron el reclutamiento de hombres al máximo, y con ellos no sólo resistieron, sino que se dieron el lujo de un par de ofensivas a gran escala, incluyendo la Batalla de las Ardenas; pero al final estos esfuerzos bélicos fracasaron. Hitler se encontraba cada vez más paranoico y desconectado de la realidad, y contaba con divisiones inexistentes, o confiaba en el poder de nuevas armas tecnológicas cuyo desarrollo estaba muy por detrás de las expectativas sobre las mismas; al final, decidió que Alemania era indigna de vivir, y dio orden general de utilizar la táctica de tierra quemada para que ningún recurso alemán cayera en manos aliadas, aunque eso significara el exterminio total de la población alemana. A estas alturas, sus subordinados dejaron de obedecerle, sea para hacer lo mejor que podían para defender a Alemania con lo poco que tenían, o simplemente para preparar su fuga a la primera oportunidad. Sin embargo, todos sabían que no habría rendición mientras Hitler siguiera vivo en su búnker, y por el minuto, no había nadie que pudiera alcanzarle, ni entre los aliados ni entre sus propios colaboradores. La guerra iba a seguir hasta el muy amargo final que le esperaba a los alemanes.

181.- Lanzamiento de un misil V-2, desde la base alemana de Peenemünde, en el verano de 1.943. A medida que la guerra se tornaba en contra de Alemania, se le dio curso al programa de cohetería con la esperanza de que las nuevas armas les darían una ventaja decisiva. A la larga, las V-2 resultarían insuficientes para este objetivo.
182.- La habitación de la Guarida del Lobo en donde explotó la bomba detonada el 20 de Julio de 1.944, como parte de la llamada Operación Valkiria para derrocar a Hitler. El Führer se salvó de milagro; parece ser que la maleta con la bomba, dejada bajo una mesa cerca suyo, fue desplazada con el pie por alguna otra persona, de manera que al detonar, Hitler quedó cubierto por la pata de la mesa de conferencias.
183.- Un soldado sostiene los pantalones utilizados por Hitler el 20 de Julio de 1.944, y destrozados por el atentado. A pesar de que los pantalones se dañaron por la detonación, el propio Hitler escapó milagrosamente sin otras lesiones que una sordera que duró unas 24 horas antes de empezar a remitir.
184.- Hitler visita al contraalmirante Karl-Jesko von Puttkamer en el hospital. Von Puttkamer fue adjunto naval de Hitler, y uno de los heridos por la bomba del 20 de Julio de 1.944; por lo mismo, fue uno de los poquísimos que recibió la Medalla de Herido conmemorativa del 20 de Julio. Von Puttmaker sobrevivió a la guerra, y falleció en 1.981, faltándole pocos días de cumplir 81 años de edad.
185.- El Puente Viejo (Ponte Vecchio) de Florencia, el 14 de Agosto de 1.944, después de la retirada de los alemanes y la captura de la ciudad por los Aliados. Antes de retirarse, los alemanes causaron estropicios en el puente, para inutilizarlo frente al avance Aliado.
186.- Unidades aerotransportadas aliadas descienden sobre Holanda, en Septiembre de 1.944, como parte de la Operación Market Garden. La misma tenía por objetivo apoderarse de puentes sobre el Río Rin, pero fracasó por la enconada resistencia alemana. Los Aliados conseguirían forzar el cruce del río recién en Marzo de 1.945. Los eventos de Market Garden fueron dramatizados en la película Un puente demasiado lejos.
187.- La Masacre de Malmedy, el 17 de Diciembre de 1.944, durante la Batalla de las Ardenas. En ella, soldados alemanes ejecutaron a 84 soldados estadounidenses prisioneros de guerra. Joachim Peiper, el principal responsable, fue condenado a muerte en 1.946, pero su pena fue conmutada por prisión, por faltas al debido proceso. Asaltantes desconocidos incendiaron su casa en 1.976; entre los restos encontraron el cadáver carbonizado de Peiper.
188.- Tropas rusas entrando en la ciudad polaca de Lodz. La ciudad fue liberada del dominio alemán el 18 de Enero de 1.945. Durante la guerra, más de la mitad de la población de Lodz fue masacrada, incluyendo el grueso de su población judía.
189.- Vista de la ciudad alemana de Dresden a finales de 1.945, desde el edificio municipal de la ciudad. Dresden fue bombardeada con más de 3.600 toneladas de explosivos, durante tres días consecutivos en Febrero de 1.945. Investigaciones posteriores a la guerra han mostrado el poquísimo valor industrial y militar de la ciudad, además de la pérdida de precioso patrimonio histórico, en una de las acciones más innobles e inútiles del conflicto.
190.- Soldados británicos avanzan por las ruinas de la ciudad italiana de Argenta, el 18 de Abril de 1.945. A pesar de la mayor debilidad militar de Italia respecto de Alemania, al final resultó que los Aliados no llegaron a ocupar la totalidad del país para el término de la guerra.
191.- Tanques del Ejército de los Estados Unidos transitan por las calles de Coburgo, limpiando los últimos focos de resistencia militar alemana en la ciudad, el 25 de Abril de 1.945.
192.- Soldados del Ejército de los Estados Unidos fusilando a guardias de la SS en el campo de concentración de Dachau, el 29 de Abril de 1.945. Fotografía por Arland B. Musser (fuente).


XXVII.- La rendición incondicional de Alemania.

A inicios de 1.945, la caída final de Alemania era inevitable. El aliado italiano ya no tenía peso alguno; Mussolini fue capturado cuando trataba de fugarse a Suiza, y acabó siendo muerto a tiros, el 28 de Abril de 1.945, luego de lo cual, su cadáver fue exhibido en público y vejado por la multitud. Por su parte, el avance ruso y su incontable legión de reservas, seguía imparable. Además, el Mediterráneo ya era territorio aliado, y por tanto, los rusos podían ser abastecidos sin problemas vía el Mar Negro. Uno a uno, los países de los Balcanes cayeron en manos soviéticas, que se apresuraron a instalar regímenes comunistas, salvo por Yugoslavia, en donde los partisanos de Tito hicieron lo mismo pero por su cuenta, con lo que Yugoslavia ganó mucha más independencia dentro del bloque soviético en la Postguerra. Se planteaba la cuestión de si los aliados occidentales iban a seguir la guerra contra Moscú después de contra Berlín, pero Roosevelt falleció inesperadamente el 12 de Abril de 1.945, y siendo su reemplazante Harry Truman un hombre mucho menos energético, los soviéticos casi no tuvieron barreras diplomáticas para su acción. De esta manera, según el convenio de los Aliados, los soviéticos fueron quienes terminaron por ocupar Berlín. Los defensores de Berlín se rindieron el 2 de Mayo; sin embargo, los soviéticos no llegaron a prender vivo a Hitler, quien se había suicidado el anterior 30 de Abril. En el testamento de Hitler se había designado como sucesores a Almirante Karl Dönitz y a Joseph Goebbels, a tenor del sistema político dispuesto en la Constitución de Weimar de 1.919, pero el suicidio de este último el 1 de Mayo dejó a Dönitz como única máxima autoridad del Poder Ejecutivo en Alemania. Dönitz se fugó a Flensburgo, en donde instauró el nuevo gobierno, aunque dadas las circunstancias, esto era más bien un gesto de retórica vacía; los Aliados de hecho nunca reconocieron al Gobierno de Flensburgo como legítimo, y no había fuerza militar que pudiera forzarlos a tal reconocimiento. Dönitz trató de negociar una rendición, pero para Eisenhower, hablando en nombre de los Aliados, la rendición o era incondicional, o no sería. Perdida toda esperanza, Dönitz se rindió de manera incondicional el día 8 de Mayo; al día siguiente, dio la orden a todas las tropas alemanas de cesar las hostilidades, poniendo así término de manera efectiva a la Segunda Guerra Mundial en Europa. Eso sí, quedaba todavía otro enemigo a batir por los Aliados: Japón seguía en guerra, y estaba dispuesto a resistir hasta el último.

193.- La procesión funeraria del Presidente Franklin Delano Roosevelt, el 14 de Abril de 1.945. Roosevelt sufrió un intenso dolor de cabeza en la mañana del día 12, y cayó inconsciente, falleciendo a las 15:35 horas; el doctor Howard Bruenn diagnosticó una hemorragia cerebral masiva. Con tres períodos presidenciales consecutivos y algo más de un año del cuarto, la de Roosevelt es la Presidencia más larga en la historia de Estados Unidos.
194.- Los cadáveres de Benito Mussolini (segundo de izquierda a derecha) y su amante Claretta Petacci al medio, colgados para exhibición pública en la Piazzale Loreto en Milán, el 29 de Abril de 1.945. El lugar elegido no es casual; en dicho sitio, un año antes, los fascistas habían colgado a quince miembros de la Resistencia. Colgados los restos del Duce, la multitud arrojó vegetales, tiroteó, pateó y apaleó los cadáveres, a manera de venganza póstuma.
195.- Los cadáveres de Benito Mussolini y Clara Petacci, puestos en posición de abrazo, en una foto de Morris Berman, del Cuerpo de Señales del Ejército de los Estados Unidos, el 29 de Abril de 1.945. Los soldados estadounidenses rescataron los cadáveres, los llevaron a la morgue, y le practicaron una autopsia a Mussolini. Los restos mismos sufrieron después varios entierros y exhumaciones por parte de neofascistas, hasta ser enterrados en definitiva el 1 de Septiembre de 1.957.
196.- Tanques soviéticos apostados en las afueras de Berlín el 30 de Abril de 1.945. Por los arreglos entre los Aliados, la captura de Berlín quedó encargada a las tropas soviéticas (fuente).
197.- Ejemplar del periódico Stars & Stripes, dependiente del Departamento de Defensa de los Estados Unidos, correspondiente al 2 de Mayo de 1.945, anunciando la muerte de Adolf Hitler. Nótese como en la segunda línea del subtítulo dice: "Dönitz a cargo, jura que la guerra continuará".
198.- El soldado Mijaíl Alexevich Yegorov, del Regimiento 756 de Rifleros de la Unión Soviética, erigiendo la bandera soviética sobre el Reichstag en Berlín, el 2 de Mayo de 1.945. Existen varias imágenes del evento, las cuales se transformarían en icónicas de la caída del Tercer Reich (fuente).
199.- Delegación de soldados alemanes en vía a negociar la rendición de Breslau ante los soviéticos, el 6 de Mayo de 1.945. La ciudad fue proclamada Festung Breslau (Fuerte Breslau) por Hitler en Agosto de 1.944, y se le ordenó resistir hasta el final; de hecho, fue la última gran ciudad alemana en rendirse. Karl Hanke, encargado de su defensa, había huído a Praga, pero acabó capturado por partisanos checos; luego de un fallido intento de fuga, fue recapturado y muerto a golpes.
200.- El mariscal de campo Wilhelm Keitel, autorizado por Karl Dönitz, firma la rendición incondicional de Alemania, el 8 de Mayo de 1.945, poniendo así término efectivo a la Segunda Guera Mundial en Europa. En los Juicios de Nüremberg, Keitel fue juzgado y condenado como criminal de guerra, y acabó colgado el 16 de Octubre de 1.946 (fuente).

Próxima entrega: La sombra nuclear.

martes, 21 de julio de 2015

Bastión Esperanza - "Transformaremos la muerte en nueva vida".


Aprovechando el hallazgo de algunas bebidas alcohólicas a bordo de Ganímedes, Chu se sirvió un vaso de whisky; le pareció desagradable tibio y sin hielo, pero las alternativas eran peores. Vía menterminal, el Presidente Grigori Kulkov acababa de confirmarlo como capitán de Ganímedes. Eso sí, le habían informado, el estatus de Ganímedes seguía en discusión: ¿era una nave civil?, ¿era una nave militar?, ¿era una nave civil sirviendo como parte de la reserva por tratarse de tiempos de guerra?

Que los abogados se hicieran trizas por esas minucias legales. Al Capitán Weng Chu le preocupaba el discurso fúnebre que había escrito, y que pronto debería pronunciar. Hubiera preferido un responso sencillo por las víctimas caídas en combate, pero el Gobierno había pedido esperar hasta tener una lista oficial elaborada con los perdidos en acción y caídos en combate, y además, habían pedido algo suntuoso, como propaganda de guerra. El Capitán Chu se sentía agraviado; sus camaradas perdidos eran hombres sencillos y dignos que habían caído luchando con bravura y honor. No se merecían ser carne de jingoísmo. Pero eran órdenes, y las órdenes son para cumplirlas.

El Capitán Chu salió a una sala de Ganímedes, habilitada como salón de honor. Habían instalado un podio, y se subió a él. La menterminal empezó a hacer correr las palabras del discurso, y él las leyó.

– Damas... caballeros... Como nuevo capitán de Ganímedes, he tenido muchas labores que realizar. Y sin embargo, ninguna es tan ingrata como la que me ocupa ahora, cual es dar el último adiós a los caídos en la batalla contra el enemigo. Hubiera preferido mil veces no tener que asumir este cargo, si así me hubiera librado de lo penoso que es el despedir a hombres y mujeres valerosos, que ofrendaron sus vidas por la defensa de Esperanza, entre ellos mi antiguo superior al mando, el Capitán... Severo... Ab... Ab... Ustedes, perdonen, disculpen – dijo, interrumpiéndose para controlarse, al mismo tiempo que avergonzándose de su propia debilidad. ¡Sus subordinados debían verle sereno, después de todo!

– El Capitán Chu ha trabajado demasiado. Está a punto de colapsar – comentó Paparizou en voz baja.

– ¡Silencio! – farfulló Escalante.

El Capitán SeveroAbascal, que por desgracia ha sido una de las personas perdidas enacción... – dijo el Capitán Chu, y luego tomó aire para seguir. – El era un hombre profundamente religioso, y creía en Dios por sobre todas las cosas. Y él decía que nosotros los soldados no peleamos por amor a la muerte o a la destrucción. Por el contrario, nosotros peleamos por las vidas y la seguridad de nuestras familias, nuestra gente, y también por Esperanza, el mundo que recién empezamos a colonizar. Y es por eso que, en circunstancias como ésta... debemos examinar lo que para nosotros significa Esperanza.

– Qué pregunta. Es nuestra casa – dijo Numerio, encogiéndose de hombros ante lo que le parecía obvio.

– ¡Scht, Numerio! – lo hizo callar Alba. Numerio, compungido, musitó un “perdón...” con los labios.

– Para los mayores, Esperanza es el mundo al que vinimos después de abandonar la Tierra, después de la casi extinción de la Humanidad. Lo hicimos para crear un nuevo hogar, que fuera la base para una vida nueva. Es por eso que llamamos Esperanza a este mundo. Para los más jóvenes, Esperanza es simplemente su cuna. Cuando decimos que queremos vivir en Esperanza, queremos decir que nos quedaremos en este mundo, y además, que lo haremos con optimismo... y fe. Es por eso que estamos luchando: por construir una nueva vida. Es por eso que ellos cayeron: por construir una nueva vida. Y es por eso que no nos rendiremos: porque construiremos una nueva vida. Así, transformaremos la muerte en nueva vida. Y la esperanza será nuestra fortaleza y nuestro bastión. Por eso, por favor... griten conmigo. ¡Vivan nuestros héroes! ¡Vivan los seres humanos! ¡Viva Esperanza!

La gente que presenciaba el discurso fúnebre, estalló de inmediato en vítores de toda clase.

– El Capitán Chu tiene un don, parece ser – dijo Alba, sonriendo con dulzura.

– Más vale que así sea – dijo Lincopán, sarcástica. – Porque eres la única capaz de volar a Ganímedes y él ahora es el Capitán, y por eso, más vale que ustedes dos simpaticen, o todos estaremos fritos.

OxxxOxOOOxOxxxO

Sandrine presenció la ceremonia fúnebre, y después se acostó aunque todavía no era de noche. Había preguntado insistentemente a los militares acerca del paradero de su marido, pero en vano. Hasta que, de pronto, de la nada, un oficial de alto rango se puso en contacto con ella, vía menterminal.

– Buenos días, doña Sandrine – dijo el oficial, luego de verificar los códigos de seguridad que comprobaban que la conexión vía menterminal había sido efectuada con la persona correcta. – Soy el Teniente Kaito Nakamura, cómo está usted...

– Bien... – dijo Sandrine, desconcertada. Por lo general, las comunicaciones eran con oficiales de bajo rango. Debía ser importante si uno de alto rango detenía sus labores para dirigirse a ella, una civil.

– Doña Sandrine... me temo mucho que debo darle una noticia terrible. He preferido comunicársela en persona, en vez de delegársela a un subordinado, debido al profundo aprecio que sentía por su marido, como camarada de armas.

Sandrine comenzó a llorar en silencio. Ya adivinaba lo que le iban a decir: su marido había muerto.

– Doña Sandrine... hemos decidido cesar las labores de búsqueda de su marido.

– ¿Eso es? ¿O sea que... podría todavía estar vivo...? – preguntó Sandrine.

– No lo creemos así, doña Sandrine. No hemos recuperado su cuerpo o partes de él, pero si estuviera en Ganímedes, ya lo habríamos encontrado. Otras naves no reportan haberlo rescatado. De manera que lo más seguro es... asumir que su marido, el Teniente Klaus White, falleció en acción abordo del Coloso.

– Gracias – dijo Sandrine, quedamente.

– Si hay algo más en lo que pueda ayudarla, entonces no dude en...

– Quiero subir arriba. Quiero ir a Ganímedes – interrumpió Sandrine.

– Pero doña Sandrine, estamos en cuarentena, y no puedo asegurarle que...

– Teniente, yo soy experta en robótica. Van a necesitar a expertos en robótica para que esa chatarra que tienen en órbita, vuele para alguna parte. Arregle que me suban.

– Ve... Veré lo que puedo hacer – dijo el Teniente Nakamura, perplejo, pero con firmeza militar.

Y al cortarse la comunicación, Sandrine suspiró. En realidad no había sido la mejor esposa del mundo, pero ya era tarde: su marido estaba muerto, y no podía hacerse nada al respecto. No se hacía ilusiones de que White apareciera con vida.

Pero Escalante sí que estaba allá arriba, en Ganímedes.

OxxxOxOOOxOxxxO

El hombre sentado en el sillón del hospital, levantó de pronto la cabeza; había cabeceado sin darse cuenta. Estaba pálido y demacrado, con los ojos macilentos; los doctores le habían insistido en que probara a dormir un poco, pero realmente no podía. En respuesta, su cuerpo de pronto se desconectaba y lo arrojaba al sueño profundo cada cierta cantidad de rato, sólo para volverlo a despertar en un estado de ansiedad e irritación.

En esa situación, apareció una enfermera. No traía cara de preocupación, sino que de sonrisa:

– Ya puede pasar, señor Hernández. Su esposa ya despertó.

Hernández a duras penas pudo contenerse. Entró, tratando de mantenerse calmado.

– Sea suave. Ella está muy débil todavía – dijo la enfermera.

Hernández miró a la cama en donde estaba su esposa. Parecía dormitar, pero al sentir que él se acercaba, ella abrió los ojos.

– ¡Beni! – dijo ella, pero parecía costarle trabajo respirar.

– Gianna... – dijo él. – ¿Ya viste a nuestra niña? ¡Es preciosa!

El rostro de Gianna se iluminó.

– Los médicos dicen que me voy a poner bien, que sólo tengo que descansar... – dijo Gianna, y se interrumpió porque se le agotó el aire en los pulmones.

– Tranquila, vas a estar bien. Los médicos dicen que sólo fue la tensión nerviosa, que sólo necesitas descansar.

El ataque alienígena contra Ciudad de la Libertad había resultado particularmente brutal para Gianna, cuya familia vivía allá. Gianna misma estaba en Ciudad del Progreso, a donde había seguido a su marido. En el minuto del ataque, la familia de Gianna estaba festejando con ella su cumpleaños, vía menterminal. En cosa de un segundo, la felicidad se había visto reemplazada por un ruido infernal, y luego, el negro absoluto y el silencio más sepulcral. La familia de Gianna ni siquiera había alcanzado a gritar de dolor; la onda de calor los había reducido a vapor en milisegundos. El cuerpo de Gianna no había resistido, había sufrido una descompensación generalizada, y había comenzado labores de parto un mes antes de lo programado.

Su hija había nacido con ocho meses. Pero estaba viva, y saludable.

– ¿Sabes, Gianna? Estaba pensando... ¿Por qué no la llamamos Consuelo?

– Benito... – dijo Gianna, tratando de incorporarse. Rara vez usaba el nombre completo de su marido.

– Cálmate, Gianna, cuidado... Yo... Mira, todo esto es difícil. No sabemos qué va a pasar. No sabemos si los extraterrestres van a volver. Pero... mira... Ella tiene que ser nuestro consuelo, para salir de esto.

– O sea que... ya no se va a llamar Giuseppina – dijo Gianna, algo frustrada. Pero él insistió un poco más, sin palabras audibles, sólo musitando el nombre con los labios, sonriendo con la sonrisa que había enamorado a Gianna desde que se habían conocido, hacía tres años atrás. Ella se rindió, y añadió entonces: – Consuelo. Será nuestro consuelo.

OxxxOxOOOxOxxxO

El profesor Higgins seguía trabajando en sus investigaciones, analizando intensivamente él y su equipo la batalla contra los alienígenas. De pronto, uno de sus subordinados le pasó vía menterminal los resultados que acababa de obtener acerca de la colisión y explosión entre la nave enemiga y el Coloso.

– ¿Está seguro de esto, Richter?

Richter asintió. El profesor Higgins se quedó perplejo. Era imposible, simplemente imposible. Violaba todas las leyes de la Física conocida. Violaba el principio de la conservación de la materia y la energía.

Según los análisis, después de la colisión, la suma de la materia y energía calculada para los fragmentos de chatarra y la onda energética era grotescamente inferior a la suma de las masas estimadas de ambas naves, incluyendo su energía, cinética o de cualquier otro tipo. En otros términos, había desaparecido energía y materia, como si un prestidigitador hubiera roto las leyes de la Física por simple antojo.

– Richter... ¿es posible que estemos ante alguna forma de teletransporte o similar...? Es la única explicación que se me ocurre para la desaparición de materia o energía.

– Donna y yo pensamos lo mismo, señor – respondió Richter. – Aunque si los alienígenas dominaran la tecnología del teletransporte, supuesto de que ésta fuera posible... ¿por qué no aparecieron de manera directa en órbita de Esperanza?

– Otro misterio más a la lista – dijo el profesor Higgins, con resignación. – Bien... sigan investigando.

Richter se retiró a seguir trabajando. El profesor Higgins se quedó meditabundo. Odiaba la carnicería, la muerte, la destrucción. Había renunciado a trabajar para la Academia de Ciencias de Esperanza y entrado al servicio de los militares justamente con la ilusión de que sus investigaciones le ayudaran a impedir que hubiera guerras en el futuro. Ahora, por ironías del destino, debía asegurarse el triunfo de los humanos sobre los alienígenas a través de más carnicería, muerte y destrucción. Y sin embargo... Era una noticia esperanzadora. ¿Acaso el Capitán Chu no había hablado de transformar la muerte en nueva vida...? De manera que, vía menterminal, se comunicó con el Comandante interino Luca.

– Señor... Tengo noticias. Por el minuto, es sólo una hipótesis de trabajo sin confirmar, pero... existe una pequeña posibilidad de que el Capitán Abascal sí se encuentre vivo, en alguna parte del universo...

つづく

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