jueves, 14 de mayo de 2015

Tercera temporada de "Héroes": Ni tan héroes ni tan villanos.


Acaba de terminar por el cable la primera mitad de la tercera temporada de Héroes. Sí, me refiero a esa serie que tuvo una brillante primera temporada, y una plúmbea segunda. En Estados Unidos, estuvo al borde de irse a cancelación. Ayudó, claro está, que hayan planificado la segunda temporada para un ciclo regular con cerca de 24 capítulos, y al final quedaron en 11, por lo que la historia quedó trunca, y dio la impresión de tardar mucho en desarrollarse. La cuestión, entonces, es que la tercera temporada iba a ser decisiva en mantener a flote la serie, o en terminar de hundirla.

A diferencia de los dos ciclos anteriores, estructurados cada uno como una saga completa, esta tercera temporada fue dividida en dos partes, llamadas "volúmenes". La segunda es Fugitivos, que está emitiéndose actualmente en Estados Unidos, y la primera es Villanos, que acaba de terminar en el cable chileno, y que podemos comentar y despanzurrar por tanto a gusto. La premisa de Villanos es simple. En el discurso se trata de ahondar el lado oscuro de los héroes, mostrándolos como personajes que pueden pasarse al otro lado y transformarse en villanos. En los hechos, se trataba de crear un ejército de supervillanos para que hubiera muchas batallitas entre héroes y villanos, y salvar así la serie reforzando el componente espectacular. La cuestión es, ¿lo lograron?

La respuesta es ambigua. En el segundo ciclo habían claras muestras de que los guionistas y productores no tenían ni la más pituitaria idea sobre qué hacer con los personajes. Se inventaron así la amnesia de Peter Petrelli como un conveniente mecanismo para que este personaje demasiado superpoderoso no desequilibrara la balanza, metieron con calzador toda la trama de Adam Monroe el supervillano inmortal, y en un afán por aferrarse a personajes con trasfondo, le dieron una segunda oportunidad a Sylar, a pesar de que la mejor opción narrativa era matarlo en la batalla épica del final de la primera temporada, puesto que mantener vivo a Sylar, hasta hoy en realidad, significa que nada de lo batallado en la primera temporada tuvo sentido alguno. Eso lo podemos tolerar en una película de superhéroes de Christopher Nolan, que para eso Batman es el Dark Knight, pero esto no es más que Héroes, y nadie espera demasiada profundidad temática aquí. Después de todo, estos tipos han demostrado poder hacer un entretenimiento eficaz, pero no una serie que vaya a revolucionar nuestros conceptos sobre cómo es la televisión por estos días. Lo repito: la gente tras "Héroes" no es la misma tras Twin Peaks, Los expedientes secretos X o 24.


Para el tercer ciclo, trataron de limpiar un poco el panorama. Esto quiere decir que personajes de poco o ningún aporte, o que descompensan demasiado el foco de la serie, desaparecen de escena rápidamente, y a otra cosa. Así murió Adam Monroe, desperdiciando así un buen personaje, un villano mucho más interesante que Sylar. Así murió el padre de Matt, de una manera tontísima, es cierto, pero fiel al espíritu de impedir personajes demasiado superpoderosos. Así desapareció de escena toda la familia de Niki, con lo que, por cierto, la serie ganó enteros porque Micah y la gente a su alrededor en realidad eran un fastidio y una distracción de lo realmente bueno. De esta limpieza un tanto draconiana, el programa se benefició bastante. Los primeros capítulos de la tercera temporada, aún tratando de enrielar la trama, fueron bastante erráticos, pero a medida que ésta se fue centrando en el complot de Arthur Petrelli, la historia se consolidó, y la serie entera ganó puntos.

Con todo, si bien esta temporada marcó un discreto repunte en la serie, hubo también señales de que el asunto se les arrancó una vez más de las manos. Metieron tantos supervillanos para combatir, que de pronto la cantidad de personajes se infló espectacularmente, y seguirle la pista a todos podía ser algo un poco fatigoso. Hubo también subtramas que no llevaron finalmente a ninguna parte, como por ejemplo el asunto de Sylar volviéndose bueno por las maquinaciones de Angela Petrelli, el asunto de Peter Petrelli amenazando con volverse malo por haber tomado los poderes de Sylar, y la historia de la porrista superpoderosa que se siente muy mal porque ya no siente dolor. Yo no sé cómo esperan que uno empatice con una chica que se queja de no sentir dolor, cuando ya lo querríamos todo eso nosotros en nuestras vidas cotidianas.


Con todo, al final del volumen, igual quedaron algunas cosas buenas. El personaje de Nathan Petrelli, con el cual claramente no sabían qué hacer, al relacionarse con su padre adquirió un espesor inesperado, y es claramente una de las anclas alrededor de las cuales, si los guionistas se toman su dosis de inteligencia diaria, deberían tratar de amarrar la serie. Sylar, por su parte, está en un estatus un tanto ambiguo, y si bien toda su trama es un tanto culebronesca, parece que por fin tienen algo interesante que hacer con él. Ya no existe Primatech, y con eso han liberado bastante a los personajes, en particular porque los mismos guionistas no tenían muy claro qué hacer con la agencia (en la primera temporada eran los malos y metían miedo, en la segunda eran medio malos y medio buenos y daban pena, en la tercera eran los buenos y uno se preguntaba cómo es que podían ser una amenaza dos temporadas atrás si eran tan fácilmente superados...). O sea, los productores tienen con qué seguir manteniendo la serie a flote. Pero una cosa es tener buenos ingredientes y otra saber cocinar un buen guiso. Ya la segunda temporada resultó decepcionante y parecía que la serie iba a terminar de hundirse en la tercera. Habrá que esperar para ver qué pasa, si la segunda mitad de la tercera temporada es el repunte definitivo, o el réquiem para una serie con sus buenos altibajos desde que empezó hasta la fecha.

NOTAS ADICIONALES (MAYO DE 2.015): La verdad es que dudé mucho en republicar este material. ¿A quién podría interesarle Héroes, a estas altura? Luego pensé en que nunca faltan los nostálgicos, o simplemente los curiosos, de manera que, por qué no. En fin, el caso es que después de Villanos, me vi Fugitivos casi a la fuerza, y después de su más que decepcionante final, me bajé. Hubo una cuarta temporada, pero no le presté atención. Hace poco tiempo atrás hubo ruido de sables de que la serie iba a volver como miniserie evento, o como llamen a esas cosas hoy en día. Ni presté demasiada atención, ni la noticia levantó tanto ruido por lo demás. Es una lástima: Héroes es una de las ideas televisivas más desperdiciadas de todos los tiempos. Y por cierto: el personaje de Nathan Petrelli, al que nos referíamos aquí como con potencial... muere al final de la tercera temporada. Así se hace, muchachos, avísenme cuando eleven su candidatura a los Darwin Awards.

Este posteo fue publicado por primera vez en el blog Tribu de Plutón, el martes 24 de Marzo de 2.009.

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