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domingo, 26 de abril de 2015

Max von Sydow: El caballero sueco del cine (2 de 2).

Max von Sydow en el Festival de San Sebastián, 2.005.
En la primera parte de este posteo, repasábamos lo que eran los inicios de la carrera del gran y único actor sueco Max von Sydow, que en su repertorio ha incluido gentes tan diversas como al caballero medieval de El séptimo sello, a Jesucristo, o a Ming el Despiadado. A mediados de la década de 1.980, Max von Sydow ya iba en sus cinco décadas y media, y por ende, sus roles son claramente más otoñales. Los clásicos que uno esperaría de un actor de carácter que envejece: padres preocupados, mentores, guías, reyes, villanos medio demoníacos, etcétera. A continuación, la segunda parte de este posteo en donde mostramos por qué Max von Sydow es el caballero sueco del cine.

15.- Rey Juan de Portugal (Cristóbal Colón, miniserie, 1.985).

Por alguna razón, hay gente que sigue pensando en Cristóbal Colón como un personaje interesante para el mundo audiovisual. Como si pudieran tener interés las peripecias de un tipo alucinado que se consigue financiamiento para su viaje siendo un besapatas, que se manda un viaje de tres meses en donde no se encuentra con piratas ni pasa nada, e incluso casi terminan estancados del todo en el Mar de los Sargazos, para después de descubrir América y mandarse tres viajes más de exploración a cual más rutinario que el anterior, y muriendo en su cama de viejo y pobre para rematar la faena. Las cosas serían distintas si Colón se hubiera batido a espada alguna vez, pero eso no parece haber sucedido. En 1.985 hubo una miniserie sobre Cristóbal Colón, en donde el rol del ilustre navegante italiano quedó en manos de Gabriel Byrne. El elenco es una cosa rara en donde aparecen Virna Lisi, Oliver Reed, Eli Wallach, Nicol Williamson, Faye Dunaway como la Reina Isabel, y Elpidia Carrillo como una nativa antes de interpretar a... una nativa, en Depredador. Y Max von Sidow ganándose un pequeño cheque como el rey Juan de Portugal. Como los portugueses terminaron dándole portazo a Colón, la participación de von Sidow es más bien testimonial, pero pocos reyes portugueses han sido interpretados por un caballero sueco que además ha actuado de Jesucristo. Sé que he incluido el chiste muchas veces, pero por repetición debe llegar a tener algo de gracia, supongo.

16.- Frederick (Hannah y sus hermanas, 1.986).

¿Max von Sydow a las órdenes de Woody Allen? Sí sucedió. Lo que debió ser un sueño húmedo para Woody Allen, porque es sabido y él mismo más o menos lo ha confesado, que muy en el fondo, Allen quería ser el Bergman estadounidense. Sólo que Woody Allen es un intelectual judío en vez de un mocetón nórdico, y por eso quedó condenado a ser la versión cómica de humor absurdo de Bergman, en vez de ser su clon. El caso es que la historia de Hannah y sus hermanas sigue a tres hermanas, por remarcar lo obvio, interpretadas por Mia Farrow, Barbara Hershey y Dianne West, y sus peripecias de dulce y agraz con sus tres hombres. Uno de ellos, huelga decirlo, es Max von Sydow, interpretando a un pintor frío, distante, enamorado de su arte, que deja caer comentarios como ladrillos, y que además se lleva una muy emotiva escena de ruptura. Max von Sydow como pez en el agua, señoras y señores. Esta película que puede ser vista un poco como las películas más densamente psicológicas de Ingmar Bergman, pero con el toque de comedia absurda propia de Allen, se transformó en el más grande éxito de la carrera del cineasta, hasta superarse a sí mismo en el conteo de boletos cortados con Medianoche en París. Además es considerada una de las mejores películas de Allen. Ya saben, chicos: si quieren rodar una versión ligera de un drama bergmaniano, Max von Sydow es la opción más segura de casting que existe.

17.- Lassefar (Pelle el Conquistador, 1.987).

Una de las películas favoritas de Herr von Sydow, y no por nada. Es la que le valió además la primera nominación al Premio Oscar al Mejor Actor, algo inusitado si se piensa que la película es danesa y no estadounidense (ganó el Oscar a la Mejor Película Extranjera en una racha, después de la también danesa El festín de Babette). Con todo, al final von Sydow perdió ante Dustin Hoffman por Rain Man. Pero hablando de la película en sí: el argumento gira en torno a Pelle y su padre, ambos suecos que viajan a Dinamarca como inmigrantes, en busca de una vida mejor. Debe tenerse presente que la película está basada en una novela de comienzos del siglo XX, que a su vez estaba ambientada a mediados del XIX, porque la idea de ver a suecos tan pobres que deban emigrar al extranjero suena cuando menos un poco rara hoy en día. El caso es que la película sigue paso a paso las peripecias de Pelle y su padre, quienes por ser inmigrantes y desconocer el danés, son tratados como la escoria de la Tierra, aunque ellos siguen adelante sin rendirse. Max von Sydow, ustedes ya lo adivinaron, interpreta al padre de Pelle. Para el mundo latinoamericano, digamos que Bille August, director de esta película, en 1.993 intentó repetir la jugada de un filme de época, aunque ahora de una época más reciente, y dirigió la adaptación de La casa de los espíritus, de Isabel Allende. Por lo que pueda servir el dato.

18.- La mitad de Vigo el Carpatio (Cazafantasmas II, 1.989).

En una época como la actual, en donde estamos acostumbrados a secuelas, precuelas, paracuelas, intercuelas, remakesreboots y otra clase de abominaciones lovecraftianas en el cine, llama la atención que la secuela de Cazafantasmas se haya tardado media década en arribar a los cines, máxime considerando que la película original fue la más taquillera de 1.984, recaudando casi 240 millones de dólares (eran otros tiempos), seguida después de una también muy exitosa serie de dibujos animados. Y cuando llegó, de ser exitosa lo fue: 215 millones de dólares de ingresos, octava película más taquillera del muy difícil año de 1.989, peleando codo a codo con Batman, la tercera de Indiana Jones, la secuela de Volver al futuro y La sirenita. Y aún así, nadie quedó muy contento. De hecho, la proyectada tercera parte quedó metida en el refrigerador por años y años, hasta que la nostalgia ochentera pudo más, y Hollywood parece estar por la labor otra vez, con elenco femenino como se anuncia. En el fondo, Cazafantasmas II se siente como un remake de la primera, sin muchos giros originales de trama, y con un comienzo de vergüenza ajena con los cazafantasmas presentados como payasos de cumpleaños infantil, lo que es inconcebible si se piensa que liquidaron a un maldito monstruo de malvaviscos, y por lo tanto alguien debería de estarles agradecidos. Y con un villano que simplemente no está a la altura de la primera entrega, porque no tiene comparación un triste hechicero eslavo con un dios infernal babilónico. Hubiera añadido muchos enteros que el villano hubiera sido interpretado por Max von Sydow, pero esto es efectivo sólo en la mitad: el villano en sí fue interpretado por un antiguo boxeador llamado Wilhelm von Homburg, mientras que von Sydow se limitó a poner la voz. De manera que si vieron esta película doblada al castellano, se perdieron a von Sydow.

19.- Doctor Peter Ingham (Despertares, 1.990).

Dicen que la historia se repite dos veces, una como tragedia y otra como comedia. Robin Williams confirma esta regla, habiendo interpretado a un médico en Patch Adams, que es una payasada, y en Despertares, que es anterior, y que es mortalmente seria. La película se basa en hechos reales, aunque no intenta disimular su carácter de ficción de Hollywood y hasta le cambia el nombre al protagonista principal. La historia se refiere a un médico que descubre una nueva línea de investigación para tratar a pacientes catatónicos, que parece dar resultado. Aunque, como de costumbre, las cosas terminan siendo mucho más complicadas de lo que parece a primera vista. El peso principal de la trama recae en Robin Williams como médico, y en Robert de Niro como uno de sus pacientes. Pero Max von Sydow aparece en la periferia, como uno de los médicos colegas de Robin Williams.

20.- Henry Farber (Hasta el fin del mundo, 1.991).

Wim Wenders fue o es, ignoro si está vivo o muerto al momento de escribir estas líneas y no me voy a sentar a averiguarlo, un cineasta muy adorado por los fanáticos del cine más pretencioso, un cineasta hipster antes de que se pusiera de moda la palabra. Ya había cautivado el corazón (irónico) de los hipsters de todo el mundo con su drama metafísico Las alas del deseo, y ahora iba a cambiar el fantástico por la Ciencia Ficción. En el año futuro de 1.999, un satélite artificial se va a desplomar sobre la Tierra y va a causar el final del mundo tal y como lo conocemos. En medio de esto, no asistimos al drama de los héroes luchando contra el apocalipsis, sino a unos peatones embarcados en un viaje de alguna clase para investigar alguna clase de artefacto que va a tener algún propósito para el algún momento en que acabe este tedio de película, repleto de tópicos mucho mejor abordados por Bergman y por Tarkosvski en sus días. ¿Y Max von Sydow? En algo que ya se ha transformado en un tópico dentro de la serie de posteos, interpreta a... el padre del protagonista. Que es un científico, inventor de un dispositivo Cyberpunk, miren por dónde. Y no me pregunten más detalles de la película, que la vi hace años y la tengo casi borrada de la mente, porque sólo un cultureta como Win Wenders consigue hacer una película con una premisa tan promisoria como un apocalipsis inminente por estrellón de satélite artificial nuclear, y un artefacto Cyberpunk metido de por medio, y que sea aburrida a morir.

21.- Leland Gaunt (Pacto con el diablo) - 1.993.

Esta es otra de esas películas conocidas con cincuenta millones de títulos en el mundo hispanohablante: Pacto con el diablo (México), La tienda de los deseos malignos (Argentina) o La tienda de Stephen King (España). Basada en una novela de Stephen King, la historia se ambienta en el típico ambiente kinguiano: Maine. Allí, un simpático viejito instala una tienda que posee justo lo que cada persona necesita. El precio es algo mínimo: los clientes sólo deben hacerle una broma pesada a alguien. A partir de ahí, todo va cuesta abajo, porque no sería una historia de terror de Stephen King si no fuera el caso. La película fue recibida pobremente tanto por la crítica como por la taquilla, y francamente no es que demasiada gente la recuerde hoy en día, pero se merece mención porque el dueño de la tienda es Max von Sydow. Piénsenlo: Jesucristo el Exorcista ahora ha llegado para sembrar el terror. Es lo que tiene el casting de las películas, que dan orígenes a chistes tan simpáticos como éste.

22.- Sigmund Freud (Las crónicas del joven Indiana Jones, 1.993).

Pareciera que el actor que encarnó al padre de Ana Frank, al rey Juan de Portugal y a Jesucristo, era una elección idónea para interpretar a Sigmund Freud. En la década de 1.990, intentaron seguir estirando el chicle de Indiana Jones ahora en la televisión, y con un actor que no era Harrison Ford. Las crónicas del joven Indiana Jones tenían un cierto regusto a cine familiar, pero se lastraba visiblemente de que no veíamos demasiado a Indiana Jones en el medio ambiente que le es más natural: matando nazis con artefactos sagrados extraídos de sitios arqueológicos malditos para la memoria humana. Como sea, no escatimaron en gastos, y se trajeron a Max von Sydow para interpretar a Sigmund Freud, metido a saco en los intentos del joven Indiana Jones que no es Harrison Ford, por conquistar el corazón de la princesita austríaca Sofía. El episodio se hace algo triste de ver si se piensa que, en la vida real, unos diez años después de la época del episodio y ya terminada la Primera Guerra Mundial, la familia de la mentada Sofía perdió el trono, fue desposeída de casi todos sus bienes, y debió marchar al exilio...

23.- Juez Fargo (El juez, 1.995).

La primera adaptación del Juez Dredd al cine es una de esas abominaciones que claman a Cthulhu por venganza. Tomar un cómic que es una sátira ultraviolenta del fascismo y convertirlo en un producto de acción para niños con humor chusco y violencia de Kindergarten, es la receta segura para el desastre. Y sin embargo, uno de los poquísimos puntos fuertes de ese desastre es, una vez más, el infatigable Max von Sydow, que en esta película es el mentor de Sylvester Stallone, y por obra del predecible giro impredecible de guión, termina yendo hacia el despoblado a morir en solitario. Casi como si quisieran hacerlo interpretar por vez segunda a Pardot Kynes. Como quiero evitarles la tortura de ver este engendro, les reventaré qué pasa con el personaje: Sylvester Stallone lo encuentra en el desierto, tienen un último diálogo, una pelea con un enemigo, y al pobre lo matan. A von Sydow, por supuesto, no a Stallone. Porque Sylvester Stallone nunca muere en sus películas, ni siquiera en Rambo, considerando que en la novela original el personaje sí que muere. Y porque en estas películas el mentor siempre muere, por supuesto. Haber venido desde Suecia para esto, señor von Sydow...

24.- El rastreador (Más allá de los sueños, 1.998).

En una escena de Padre de familia, vemos a cinco o seis DVDs en una repisa, cantando una triste canción acerca de que nadie los quiere ni regalados; Más allá de los sueños es uno de estos DVDs. Lo que es algo triste si se piensa que esta película, sin ser una maravilla, no está tan mal. La premisa está oficialmente basada en una novela de Richard Matheson, aunque puestos a rascar un poco, tiene un más que evidente aroma a La divina comedia de Dante Alighieri. Porque una historia sobre un joven extraviado en la jungla del pecado, y guiado por el Más Allá y finalmente salvado por un poeta romano primero, y su chica adorada después, no vende a las audiencias machistas de hoy en día, así es que cambiaron la historia para que fuera él quien la rescate a ella del infierno. Por cierto, la idea de esta película, de que los suicidas se van al infierno, es bastante más áspera de tragar hoy en día, considerando lo que le pasó al protagonista Robin Williams. Como sea, el papel de guía del protagonista en el otro mundo fue interpretado por Max von Sydow, lo que tiene mucha gracia si es que uno como espectador, haciendo ejercicio de fanfic, se imagina a esta película como una secuela de El séptimo sello (y más gracia aún, imaginándosela como secuela de Flash Gordon). Es fácil que la gente no recuerde que Max von Sydow actuó aquí; aparte de que sólo Robin Williams aparece en el afiche de la película y la carátula del DVD, para cuando von Sydow hace acto de aparición en la película, una buena parte de la audiencia ha reportado haberse quedado dormida. El ritmo no es una de las mejores cualidades de esta película, por decirlo claro.

25.- Director Lamar Burguess (Sentencia previa, 2.002).

Con el paso de los años, y su apostura sueca, a Max von Sydow se le han ido dando de manera natural los roles de mentor y protector del héroe. En este caso lo es de Tom Cruise. Lamar Burguess es el tipo que ha inventado el sistema por el cual se utiliza a los precogs para profetizar los crímenes del futuro, y ha reclutado a Tom Cruise hasta convertirlo en la niña de sus ojos. Claro que... zona de spoilers a partir de aquí. Al final de la película, se descubre que parte importante del pastel es que el sistema de predicción de crímenes del futuro no funciona al ciento por ciento como debería, y como hay importantes fondos gubernamentales metidos en el asunto, no es cuestión de tirar a la basura un programa que asegura paz y tranquilidad a los buenos ciudadanos. Hay una cierta ironía en que el villano de toda la función, el tipo que vende el timo de que la predicción del futuro es infalible, venga interpretado por un actor que ha interpretado a Jesucristo, y que en un rol anterior ha jugado al ajedrez con la muerte... (y ha perdido).

26.- Cardenal von Waldburg (Los Tudor, serie de televisión, 2.009).

Ya hemos visto a Max von Sydow interpretando a personajes históricos como Jesucristo y Sigmund Freud, y el de esta ocasión tiene tela. Los Tudor, el biopic hipersexualizado de Enrique VIII de Inglaterra, revolucionó la historia de la pornografía a una escala que no se había visto desde las fotografías documentales de nativas desnudas publicadas por National Geographic en la primera mitad del siglo XX; a partir de Los Tudor, de pronto se hizo respetable mostrar chicas sin ropa si era en un contexto histórico, aunque luego el asunto de Historia no tuviera nada. Series como Espartaco o Game of Thrones después siguieron ahondando en la tendencia. El caso es que para la segunda temporada, uno de los villanos de la serie fue el Papa Paulo III, interpretado por Peter O'Toole, pero por alguna razón, el personaje no regresó a la serie aunque en la realidad, dicho Papa sobrevivió dos años al monarca inglés. Entra para la tercera temporada el Cardenal von Waldburg, interpretado por Max von Sydow, que más o menos hace lo mismo que Paulo III: poner piedritas en el camino. Al menos, aunque no es la nacionalidad, poner a un actor sueco para interpretar a un personaje alemán hace algo de sentido desde el punto de vista étnico. Pero lo gracioso del caso es que, en la realidad histórica, el Cardenal Otto Truchsess von Waldburg era más o menos un treintón o cuarentón en la época cubierta por la tercera temporada (nació en 1.514), pero es interpretado por un actor que en el año de la tercera temporada de la serie acababa de cumplir ochenta. Supongo que para compensar porque el elenco principal de la serie estaba plagado por modelos de pasarela. Hablamos de una serie en donde Ana de Cleves, a quien Enrique VIII llamó "una verdadera yegua flamenca", venía interpretada por Joss Stone, después de todo...

27.- Doctor Jeremiah Naehring (La isla siniestra, 2.009).

La niña bonita del cine de 2.009 fue una película que buscaba la fórmula dorada de ser al mismo tiempo un clásico fílmico que se llenara de óscares por un lado, y una película que le guste a la audiencia. Para lo segundo, fue un thriller, con Leonardo DiCaprio. Para lo primero, es una película sobre la naturaleza de la realidad con homenaje a Hitchcock incluido, con Leonardo DiCaprio. Al final, la película sí consiguió vender su fórmula en apariencia innovadora a espectadores que no saben nada de cine clásico, y por ende, no alcanzaron a darse cuenta de que esta película revolucionaria en realidad de revolucionaria no tenía nada. En cuanto a la historia en sí, va de un detective que llega a un hospital psiquiátrico que funciona en una isla, y en donde ocurren cosas muy raras, con el predecible impredecible giro final. Max von Sydow aparece en el rol secundario para el cual su gallardía otoñal y su acento sueco mejor sirven: de médico alemán, quizás nazi. Y no sigo porque esta película en realidad no se merece mayor comentario.

28.- Sir Walter Loxley (Robin Hood, 2.010).

Al final, terminó siendo que la visión de Ridley Scott sobre Robin Hood quedó como una nota a pie de página dentro de la filmografía del personaje, no llegando al estatus de clásico que poseen las versiones de Errol Flynn, de Sean Connery o de la Disney, entre otras. Lo que es una lástima, porque la película scottiana tenía bastante garra y era una muy aceptable revisión del mito, lastrada eso sí por su voluntad de querer ser la primera parte de una franquicia que nunca llegó, y por ende, haberse dejado mucho de los aspectos más clásicos del mito bajo la guantera. El caso es que aquí, Max von Sydow hace un pequeño pero significativo papel secundario, interpretando a Sir Walter Loxley, el padre del protagonista interpretado por Russell Crowe. A pesar de ser un rol mínimo, quienes sabíamos de los primeros roles de von Sydow para Bergman no pudimos dejar de emocionarnos: en el otoño de su vida, en las postrimerías de su carrera actoral, von Sydow nos regala todavía un rol de caballero medieval más, y lo hace con toda la bonhomía y grandeza características suyas. Dentro de la versión de Scott de Robin Hood, von Sydow es uno de los mejores elementos.

29.- ¿¿?? (La Guerra de las Galaxias, Episodio VII: El Despertar de la Fuerza, 2.015).

Jesucristo el Despiadado, jerarca nazi y supervillano Bond que juega al ajedrez con la muerte, llega a Star Wars. ¿Qué saldrá de ahí? Al momento de escribir estas líneas no lo sabemos, claro está. Pero lo mencionamos porque hay que rematar la faena en alto, por supuesto.



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