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domingo, 12 de abril de 2015

Apogeo y decadencia de tu serie de televisión favorita (2 de 2).


PREVIOUSLY ON APOGEO Y DECADENCIA DE TU SERIE DE TELEVISIÓN FAVORITA: "Todas las cosas sobre la Tierra nacen, crecen y mueren" (música de suspenso televisivo: chuchuchún). "Siguiendo este patrón básico de nacimiento, crecimiento, apogeo, decadencia y extinción, es inevitable que también las series televisivas atraviesen por el mismo ciclo" (chuchuchún). "Debido a las características del sistema de producción estadounidense de series televisivas, es que uno puede predecir casi con regularidad de metrónomo, cuál será el curso de la serie. Incluso, en algunos casos, es posible adivinar el punto en que se irá barranco abajo" (chuchuchún). "La serie entonces cae en una jungla darwiniana en donde competirá desesperadamente contra otras tantas series televisivas" (chuchuchún). "Durante la primera temporada, el espectador promedio acepta algunos errores si la propuesta tiene un hálito de novedad. Esta vez no. El ensayo terminó. Es triunfar o morir" (chuchuchún). "La fórmula que se esbozó en la primera temporada y se empezó a cimentar en la segunda, encuentra su consolidación durante la tercera" (chuchuchún).

Cuarta y quinta temporadas: Apoteosis y aromas de santidad.

Como decíamos, le ha tomado tres años a una serie televisiva para evolucionar desde el légamo primordial hasta una condición transhumana, cuasi divina, con un producto que va poco a poco consolidándose como uno de los referentes ineludibles de su década. Al terminar la tercera temporada, y si los productores no han cometido algún tarado error de cálculo por el camino, es muy posible que el mundo entero se encuentre a los pies de la serie. En adelante, ellos son dioses caminando entre mortales, y nosotros no somos dignos de postrarnos ante sus pies. Ellos viven en la Edad de Oro... y somos nosotros, los espectadores, quienes les proporcionamos el oro. Muy Liga de Delos todo.

Aquí ocurre un fenómeno bastante significativo. En Estados Unidos, como en el caso del sexo adolescente, el verdadero negocio de las series televisivas de canal abierto no se encuentra en las primeras emisiones nocturnas, sino en las repeticiones. Cada capítulo que se emite por primera vez es un riesgo porque nadie sabe bien cómo va a funcionar; después de todo, que la serie haya funcionado hasta la fecha no quiere decir que, en algún minuto, el público malagradecido no vaya a querer bajarse en masa por algún giro de trama o por puro aburrimiento. Y esto es fatal para la publicidad, siempre reacia a invertir en condiciones tan inseguras. En cambio, cuando la serie alcanza estatus de leyenda y por lo tanto una base cautiva de espectadores, las agencias de publicidad se van a pelotear por estar incluidas en los segmentos comerciales. ¿Y cuándo va a alcanzar ese estatus de leyenda? Pues, en las retransmisiones.

Ahora bien, estas retransmisiones se llaman sindicación. Y la venta para la sindicación en Estados Unidos ocurre cuando la serie ha alcanzado unos 100 episodios, una cantidad suficiente para cubrir la programación de lunes a viernes a razón de un capítulo diario durante cinco meses aproximadamente. Considerando que las series se producen a razón de unos veintidós a veintiséis episodios por temporada, entonces dicha cifra será alcanzada más o menos a comienzos de la quinta temporada; o al final, si la serie partió con una primera temporada midseason de trece episodios. En cualquier caso, para la cadena televisiva productora es buen negocio renovar la serie en la tercera temporada no para una cuarta y nada más, sino directamente para dos temporadas al hilo y alcanzar la cifra dorada de 100 episodios, abriéndose así las puertas para la sindicación.

Podemos mandarnos cinco temporadas sin irnos a pique, ¿verdad?
Lo que tiene repercusiones para la serie, por supuesto. Ahora los productores y guionistas deben trabajar con una panorámica más amplia, planificando dos temporadas al hilo, y eso significa que el mejor material será reservado para la quinta temporada, únicamente por si la serie no es renovada más allá, y así poder despedirse con un gran final, o al menos construir narrativa hasta un continuará mayúsculo que garantice, se espera, la presión de los fanáticos para pedir una sexta temporada. Lo que quiere decir entonces que la cuarta temporada de la serie experimentará un bajón de calidad, una temporada de puente que será en realidad poco más que el sandwich entre una tercera y una quinta temporada brillantes. Sigue estando bien porque, después de todo, estamos en la Edad de Oro del programa, pero no se siente exactamente lo mismo. ¿Cuántos seriéfilos conocen ustedes que tengan el DVD de la cuarta temporada de una serie cualquiera, de la que no sean fanáticos terminales...?

Y dentro de este esquema es que la quinta temporada es el momento en que se arroja toda la carne a la parrilla. La serie cumple media década al aire, y probablemente se ha transformado en uno de los buques insignia de su cadena, y uno de los ineludibles referentes generacionales que serán citados en los programas estilo "recordando la década". Por lo tanto el presupuesto es generoso. Tanto, que ahora aparecen incluso actores de Hollywood que nunca estirarían sus dedos hacia la televisión, en destacados papeles secundarios. Por supuesto, al final de tales episodios, el personaje interpretado por el famoso de Hollywood, o lo matarán o tomará el avión, porque nadie espera que se quede rondando en la serie... salvo que se pegue un batacazo en el cine que lo haga capear la tempestad con un trabajo televisivo seguro que alcance para pagar el plato de lentejas. Las piscinas de Hollywood no se llenan solas, después de todo.

La mitología interna de la serie, por su parte, llega hasta su culminación. Los espectadores siguen manteniendo una cierta flexibilidad mental y aceptando que se incorporen nuevos elementos, y por lo tanto hay revelaciones importantes sobre los personajes, incluso a veces aplicando retrocontinuidad a mansalva, hay cada vez más situaciones en que los personajes se ven amenazados por ser volados desde su status quo, y el conflicto alcanza su mayor tensión dramática. Los espectadores todavía aceptan que se juegue con la fórmula, de manera que aún existen posibilidades de renovación dramática, sea sacando o metiendo personajes, abriendo nuevas tramas, etcétera, sin que esto signifique un exceso de protestas por parte del grueso de los fanáticos; exceptuamos por supuesto a los narcisistas de siempre que se quejan porque si un personaje es rubio, no es el tono de rubio que les gusta, pero para esa gente hay una sola respuesta posible: búsquense una vida.

Al final de la quinta temporada, es posible que la serie haya pasado a la sindicación. La renovación es más que probable, si las audiencias han acompañado a la Edad de Oro. Después de todo, es una serie que casi se vende sola. Cabe la posibilidad de que se cancele, por supuesto, en cuyo caso es factible que se vaya con un gran final, quizás algo ambiguo para servir como final, pero que pueda ser continuado si ocurre un milagro. Empero, la cancelación es dudosa: la serie ya tiene un público cautivo que la va a seguir hasta las profundidades del infierno si es que fuere posible. Más probable es que la cadena la haga seguir adelante, la ponga en un horario que compita contra algún otro fenómeno televisivo a aplastar, o la transforme en el ancla de una nueva serie estreno que necesite algo de apoyo. En definitiva, la serie está lista para entrar a sus...

Sexta y séptima temporadas: ¿Y qué le pasó a mi serie favorita...?

El inicio del fin. En algunos casos, el fin a secas, sea porque la Edad de Oro contenía una buena aleación de plata o incluso bronce, o sea porque la Edad de Oro fue tan prístina que cualquier cosa después, se vuelve basura. Como sea, el momento en que de pronto esa serie que seguías con tanto cariño y devoción, pierde su magia.

Dime cómo hacer para que esta serie vuelva a ser buena... ¡¡¡DIME CÓMO HACER PARA QUE ESTA SERIE VUELVA A SER BUENA!!!
Detrás del escritorio, empieza la hemorragia de creativos. La gente detrás del proyecto se aburre de haberle dedicado media década de sus vidas al trabajo, y ora se marchan en búsqueda de nuevos horizontes, ora siguen adelante por la paga, pero con desgana cada vez mayor. Apoyados por lo bonito que se ve en su currículum el haber trabajado en una serie icónica de su tiempo, algunos se independizan y embarcan en proyectos personales propios, series televisivas que serán vendidas como "del creador de...", "del productor de...", "del guionista de...", "del tipo que trapeaba el piso del set de filmación de...", pero sin embargo, más allá de tal gancho publicitario inicial, tales nuevos proyectos no suelen tener mucha substancia porque lucen como demasiado armados, sin entender que la serie exitosa original nació por la coincidencia milagrosa de ideas, guiones y actuaciones que las más de las veces se dan por crasa casualidad, y que es difícil que el rayo golpee dos veces en el mismo lugar. Todo lo anterior no impide generar un montón de hype alrededor de la nueva serie de los creadores de la antigua, hype que se verá inevitablemente destrozado por la realidad. Tales series sucumbirán a la primera temporada, o segunda si cuentan con suerte. En cuanto a los actores principales, la mejor manera de retenerlos en vez de que busquen la fama en el cine es con subidas obscenas de salarios. O peor aún, prometiéndoles una participación cada vez mayor en la producción, lo que tendrá como consecuencia colateral que las nuevas temporadas serán casi todas acerca de lo espectacular, mesiánico y sexy que es ése personaje en particular.

En términos creativos, la serie aún se mantiene en pie por la pura inercia de las cosas. Hay gente que se ha acostumbrado a seguirla, y necesita de su droga semanal aunque ésta sea cada vez de peor calidad. Por su parte, desde el lado de la producción, los guiones ya tienen un formato estandarizado y sus creativos están acostumbrados a trabajar con la plantilla, de manera que todavía consiguen sacarles partido incluso trabajando en piloto automático. Esto genera un efecto muy curioso, respecto de la narrativa. Por un lado, la fórmula empieza a lucir como agotada, pero por la otra, los fanáticos que van quedando, quieren más de lo mismo. De manera que si la serie no cambia, entonces los fanáticos protestan porque es siempre lo mismo y se están aburriendo, pero si la serie cambia, entonces los fanáticos protestan porque no es lo mismo que siempre los ha entretenido. Igual que el drogadicto, el fanático no se da cuenta de que él mismo es quien se ha acostumbrado a los mecanismos de la serie, y por lo tanto necesita una dosis mayor de dichos mecanismos para seguir sintiendo el mismo estímulo; esto genera una huida hacia adelante que, se quiera o no, al final debe alcanzar alguna clase de límite. Lo anterior genera una situación imposible de ganar, y eso contribuirá al cataclismo en que el cual caerá la serie en lo sucesivo.

A pesar de que los capítulos malos empiezan a hacerse presentes como setas, los capítulos buenos todavía los superan en número, aunque sea por el escaso jugo que todavía consigue exprimírsele al limón. Puede suceder que la serie empiece a jugar con sus propios conceptos, y aparezcan capítulos autoparódicos, que subviertan las expectativas de los fanáticos, aportando ese necesario hálito de novedad que es bienvenido, sin comprometer excesivamente la bienamada continuidad. Los personajes, por su parte, hace rato que se han vuelto estereotipos sin profundidad, y se hacen más caricaturescos, hasta el punto que si uno los contempla en los primeros episodios de la serie, puede suceder que casi no se parezcan más allá del físico. De pronto, personajes que eran algo lentos se vuelven brutos del todo, la vecina bonita pero corriente de físico se vuelve una bomba sexy, el tipo ocasionalmente neurótico degenera en un enfermo mental de tiempo completo, el héroe de características humanas se transforma en un Superman invulnerable, el villano inteligente empieza a volverse una pesadilla omnisciente que casi lee la mente de los héroes para burlarlos por enésima vez... También las vueltas de guión son cada vez más estrafalarias, con emparejamientos y matrimonios cada vez más improbables, con organizaciones secretas de las que nunca se supo pero que controlaron todos los eventos de las temporadas anteriores aunque eso sea imposible en términos lógicos, o con hijos perdidos que fueron criados en el orfanato al que fueron a parar después de quemarse el convento en cuya puerta fueron abandonados, etcétera.

Pero después de siete temporadas, la gente todavía no se da cuenta de que el crimen me sigue a todas partes, ¿verdad?
Además, los propios espectadores se están aburriendo. Como la serie ha tenido éxito, han surgido clones como setas, y los conceptos que antes parecían novedosos, ya no lo son tanto, sobreexplotados tanto por la serie como por la imitación. Y de paso, la propia sensibilidad social ha cambiado, si se considera que la serie tiene más de media década y va para una década entera; ciertos tópicos sociales que eran puntos fuertes de la serie, se han desvanecido de las preocupaciones de la audiencia. Y los tópicos sociales nuevos que están en boga, no encajan en la fórmula y por ende la serie no los aborda. O peor aún, los aborda pero con la hostilidad de un montón de viejos carcamales reaccionarios ansiosos porque las cosas vuelvan a ser como antes, en los buenos y viejos tiempos en que la serie partió y todo no eran sino esperanzas. Si una parte definitoria de la serie es la moda, entonces la serie no puede mantenerse actualizada sin traicionarse a sí misma. Si un determinado género musical es definitorio para la serie, entonces el colapso de dicho género puede hacerle mucho daño a la serie; salvo que hablemos de series adolescentes con Rock Alternativo de porquería, el cual no ha cambiado la gran cosa desde la década de 1.990. Si es una serie política, la política ha cambiado. Si es una serie médica, la propia Medicina ha avanzado. Las series forenses se mantienen en el candelero robándose historias de los titulares de los diarios, y es frecuente que el asesinato o el juicio de un año, se transforme en un capítulo de la serie, dos años después. Por su parte, el público objetivo está envejeciendo. Si es una serie para adolescentes, éstos se están haciendo adultos, y si es para niños, éstos se han hecho jóvenes rebeldes que ya no prestan atención a esas tonterías de infancia.

Todo lo cual propicia la hemorragia de espectadores. Basta una sola mala temporada, y puede ser el final. O los creadores opinan que es mejor marcharse mientras todavía están ganando, y se las arreglen para orquestar un gran final que deje con buen sabor de boca y, si las circunstancias ayudan, para una eventual continuación en el cine, en una miniserie, o en el colmo de la falta de autorrespeto, en una serie de cómics, que nadie confesará haber leído, so pena de ser exiliado a los infiernos del aislamiento friki. O por su parte la cadena, previendo lo que puede llegar a suceder, les ha extendido contrato por una cantidad fija de años, usualmente dos o tres, con la esperanza de que si los números no acompañan, los creadores le darán un cierre digno a la historia. Es la hora de la eutanasia, o bien, de la renovación para lo que viene, que es la...

Octava temporada y después: Muertos ambulantes.

Si la séptima u octava temporada misma no es el final de la serie, entonces la misma entrará en necrosis. Los actores seguirán dentro de la misma únicamente para seguir cobrando el cheque, porque si han conseguido el salto hacia el cine, abandonarán el barco como ratas. Salvo que sean actores demasiado viejos como para hacerse un lugar en el cine, y por tanto, encuentren que es preferible el cheque de la serie al cheque de jubilación. Otro tanto ocurrirá con los guionistas y creadores, supuesto que los saquen de sus jaulas dos veces al día para que respiren en cubierta y vuelvan luego a las bodegas a ser encadenados y remar.

Con todo, no faltan los que fallecen o se retiran, y debe llegar sangre nueva. A este respecto, es muy posible que la sangre nueva subiéndose a bordo hayan crecido ellos mismos viendo el programa y admirándolo, y ya sabemos lo que sucede cuando se pone algo valioso en manos de un fanático: terminan matando lo que aman, pretendiendo forzarlo a que sea lo que ellos quieren que sea. Son gente que han visto a una pareja romántica toda la vida en el programa, pero les disgusta, así es que rompen esa pareja sin tener conciencia de que están pasando a llevar a los fanáticos con su egocéntrica estupidez de que ellos saben qué es lo mejor. En consecuencia, las historias caen en picada, y hasta el último atisbo de originalidad desaparece; los fanáticos ahora a cargo, después de todo, no están interesados en explorar nuevas aristas de un programa que en su minuto triunfó por ser original, sino en seguir repitiendo lo que piensan todavía es original porque algo gatilla en ellos, sin darse cuenta de que lo único que logran, es seguir dando la lata a quienes piensan que en el mundo hay otras cosas además de la serie en cuestión. En los casos más desfachatados de clonación, pueden incluso llegar a reciclar guiones de sus primeras temporadas.

The Walking Dead.
En algunos casos muy puntuales, puede suceder que la sangre nueva sí tenga una vaga idea de qué hacer con la franquicia para mantenerla con vida. En este caso puede darse el milagro de que la serie tome un segundo aire, una Edad de Plata después de su Edad de Oro; sucedió por ejemplo con la llegada de J. Michael Straczynski a la octava temporada de Reportera del crimen. Estos nuevos capítulos se sentirán frescos, como una necesaria actualización a un mundo que en el intertanto ha cambiado, y permitirán seguir explotando la fórmula e incluso, si hay suerte, alzarse con algún premio de ésos que premian a la televisión. Pero ya no será lo mismo. Esta Edad de Plata será un veranito de San Juan, y después la serie volverá a caer en el limbo. Y además estas situaciones son muy excepcionales, como ya hemos dicho.

La serie tiene todavía una oportunidad de mantenerse en el aire, si consigue ganar el interés de nuevos espectadores que se enganchen. Esto puede suceder gracias a la gente que las ha visto en DVD. También funciona con series dirigidas a segmentos de audiencia por edad, esto es, las series infantiles y juveniles, que pueden salirse con la suya reciclando guiones porque nadie espera que esos niños o adolescentes sigan viendo la serie cinco años después. En estos raros casos, la serie puede ser mantenida en respiración artificial durante años. Cierta familia amarilla de Springfield lo ha logrado por décadas después de haber pasado su Edad de Oro, después de todo, principalmente apelando a los niños que ni siquiera habían nacido cuando la serie comenzó, pero cuyo primer contacto con la misma suele ser a través de los episodios de su temporada 20 en adelante. Porque no debe ser muy grande la edad mental que un espectador tenga para haber disfrutado las primeras temporadas de Los Simpsons, llenas de comentarios sociales, políticos e incluso psicológicos, y después disfrutar lo mismo de los últimos capítulos, que son un montón de burradas sin gracia.

El final de este proceso, como el de todas las cosas, es la muerte inevitable. En algún minuto, la serie será simplemente cancelada por la cadena, lo que merecerá apenas una notita en el periódico, o actualmente, una referencia al paso en tu blog televisivo favorito. En algunos casos, la serie guardará un último resto de dignidad y tendrá un último episodio emotivo, o simplemente competente, y se marchará dejando bien confortados a los fanáticos. pero a veces los creativos, demasiado acostumbrados a mamar de la teta, intentarán como último recurso el dejar el final con un enorme continuará, para garantizar su renovación o su paso al cine, y seguir explotando el yacimiento minero broceado. En el noventa y cinco por ciento de los casos, esta maniobra fallará de manera tan grotesca, que no sólo enfurecerá a los fanáticos, sino que terminará de hundir las expectativas de que la franquicia pueda ser explotada más allá, o sea, logrará justo lo que estaban tratando de evitar. Porque los que vieron la serie le dirán a la eventual sangre nueva que no se molesten con ella, porque es ocho o diez años de seguirla para que al final nada quede resuelto, y por lo tanto, al no haber nuevos fanáticos, no se forma un mercado al cual venderle universos expandidos, temporadas adicionales en cómic, o películas basadas en la serie. Expediente X es el caso paradigmático: ¿para qué tomarse la molestia de embarcarse a seguir 200 capítulos que de corrido y sin pausa suman cerca de seis días y medio de tu vida, si es que ni el final ni la segunda película resuelven nada de la trama principal...?

Y este es el trágico esquema de auge y decadencia que atravesará tu serie de televisión favorita, hecha no para tu satisfacción como sufrido espectador, sino para llenarle los bolsillos de dinero a sus ejecutivos, a tu costa, explotando tu devoción mística o religiosa hasta su terrible y amargo final. Buen apetito, la próxima vez que decidas engancharte a una...

"Está muerto, Jim".

EXECUTIVE PRODUCER:
GUILLERMO RÍOS.

8 comentarios:

Cidroq dijo...

Muy buen análisis, creo que no se le escapa nada,gracias Guillermo

Guillermo Ríos dijo...

Por el contrario, gracias a tí por las felicitaciones.

Martín dijo...

Muy buen análisis sobre la vida pasión y muerte de las series de tv yanquis, aunque nunca falta la que se sale del canon... Ahora me acuerdo de Galactica, que no habría tenido cuarta temporada (es decir, tuvo una cuarta temporada con características de quinta) y Babylon V, en la cual invirtieron las temporadas cuarta y quinta.

Elwin Álvarez Fuentes dijo...

Tras leerme por fin el final de este texto tuyo tan original, como compatriota tuyo me pregunto...¿Y qué te parece lo que sucedió en nuestra humilde TV chilensis, con el caso de "Los Venegas" que duró más de dos décadas, pese a que nunca supe quién la veía realmente?

Guillermo Ríos dijo...

@Martin, lo de Galactica fue un tanto extraño, considerando que partió como una miniserie, y además, hasta donde tengo entendido, había una cierta planificación desde el comienzo acerca de la historia que querían contar. Babylon V también fue una rareza en ese sentido, el estar toda la historia prefijada de antemano, y ante la amenaza de cancelación en la cuarta temporada, aceleraron las tramas, con lo que al llegar la renovación in extremis, se quedaron sin nada que contar para la quinta. Pero esas son situaciones especiales para series que eran bastante especiales desde el punto de partida, por supuesto.

@Elwin Alvarez Fuentes, la televisión chilena por lo general no sigue el modelo de las series de Estados Unidos. En los últimos años hay como un esfuerzo por adaptarse al modelo. Se me ocurre por ejemplo Los 80, aunque ahí el modelo no era estadounidense, sino la española Cuéntame como pasó. En cuanto a Los Venegas, la verdad es que tampoco me lo explico, porque si bien fue un exitazo en sus comienzos, después siguió adelante año tras año sin hacer casi ningún ruido. De hecho, cuando me enteré de que había terminado, llevaba varios meses fuera de pantalla.

Por cierto, Los Venegas tiene el doble de capítulos de Los Simpsons, lo que debe significar alguna clase de récord mundial para una sitcom.

Adams Wrigth dijo...

Interesante, pero no es algo único de la tele, ni es nuevo del todo; ya los griegos hacían series como Ilíada-Odisea (curiosamente es en la continuación por la civilización romana, de la Eneida que nos enteramos de cómo cayó Troya) la Telemaquía, la historia de Orestes, etc. Las sagas Vikingas también contiuaban de una manera semejante, y las novelas de caballerías medievales contaban la vida de los descendientes de Amadís y enésima generación. Las novelas por entregas del siglo XIX contaban los tres mosqueteros, veinte años después, el Vizconde...y no hablemos de las de Balzac. (La misma L.M. Alcott contaba que sintió ganas de que un terremoto acabara con la familia March para no seguir escribiendo con los famosos personajes de Mujercitas, y Doyle llegó al extremo de matar literalmente a Holmes para librarse de él, pero al final tuvo que resucitarlo). En distintas civilizaciones, culturas, y épocas vemos casos curiosamente similares, desde antes de la tele.

Roxana Tavlarides dijo...

Un caso interesante de comentar por extraño fue el del curioso fallo de Sentinels la continuación de Robotech: sólo tuvo tres capítulos y se suponía que por ser la continuación precisamente de Macross (Y no de las otras dos partes) debería tener más.

Guillermo Ríos dijo...

@Adams_Wrigth, lo realmente nuevo no es la idea de las series o universos compartidos, sino la manera milimétrica en que las productoras de Estados Unidos se encajó en un determinado modelo de producir series de televisión.

Aunque Internet esté haciendo saltar ese modelo por las costuras, y en una de ésas, quizás hasta lo destruya en definitiva.

@Roxana_Tavlarides, no sé exactamente qué fue lo que pasó ahí, pero hasta donde llegan mis noticias, parece que el asunto tuvo que ver con que la crisis económica de 1.987 mandó al demonio la convertibilidad entre el dólar y el yen, por lo que de pronto se hizo imposible costear la producción de nuevos episodios de Robotech. Y no debemos olvidar el berenjenal que es el tema de la pelea por los derechos sobre las series originales, la misma Robotech, y el mercadishing asociado, que también ha hecho maravillas por impedir la tantas veces postergada adaptación de la serie al cine.

¡Vota por lo mejor de los primeros siete años de la Guillermocracia!

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