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domingo, 22 de marzo de 2015

Las influencias tras "El destino de Júpiter".


Hace poco tuvimos en los cines la película El destino de Júpiter (Jupiter Ascending), el regreso triunfal de los hermanos Wachowski a la primera línea del cine comercial. O eso se esperaba, a lo menos. Porque los resultados al último fueron bastante discretos. Las trompetas que saludaban al desfile triunfal, resultaron estar un tanto oxidadas, para que nos entendamos. Después de todo, la película estuvo a apenas unos pocos millones de recuperar sus costos de producción, lo que significa que ni siquiera llegó a generar ganancias. Tampoco fue bien recibida por la crítica. En prácticamente todos los sentidos, El destino de Júpiter acabó por ser una película fracasada. Entonces, ¿por qué perder el tiempo con ella?

Si lo que se busca es espectáculo casual, puro y duro, El destino de Júpiter no tiene mucho desde donde escarbar. Visualmente, la película es apabullante. Pero por desgracia, éste es el decorado para un guión que sufre de dos plagas graves: demasiado cliché, y demasiado cliché. Pero desde un punto de vista del análisis más a fondo, El destino de Júpiter reviste un cierto interés en cuanto homenaje al cine de Ciencia Ficción de toda la vida. Se ha descrito la película como una especie de Matrix ambientada en un universo estilo Star Wars, lo que parece lógico si se considera que los Wachowski fueron quienes crearon Matrix, obviamente, pero desde luego que éstas no son las únicas influencias. En realidad, El destino de Júpiter puede leerse como una pequeña mezcla de homenajes afectuosos a varios clásicos de la Ciencia Ficción fílmica. Y en ese sentido, El destino de Júpiter funciona relativamente bien. A continuación, acá en la Guillermocracia, repasaremos algunas influencias que hemos conseguido encontrar en El destino de Júpiter, por si deciden darle una oportunidad y son fanáticos del género del espacio y las naves interplanetarias.

La guerra de las galaxias.

Esto es obvio y cae de cajón. La guerra de las galaxias no inventó la Space Opera, pero ha resultado tan influyente, que incluso resucitó el género en una época de carestía para el mismo, hasta el punto que no hay Space Opera actual que no le deba algo. Y así ocurre con El destino de Júpiter. El paralelo más obvio es el contraste entre un mundo subdesarrollado y basuriento que se ubica en el patio trasero del universo, versus un gigantesco imperio galáctico lleno de lujo y decadencia. En La guerra de las galaxias, ésta era la tensión social entre Tatooine y otros mundos rebeldes por un lado, y el Imperio por el otro; acá dicho contraste se establece entre la Tierra y la enorme sociedad galáctica que es dueña de los mundos. Por suerte, El destino de Júpiter presenta algún rasgo de originalidad al apartarse de su modelo en un aspecto crucial: la sociedad galáctica no es presentada como un imperio militarizado estilo Tercer Reich en el espacio, sino como una suerte de anarcocapitalismo plagado de corporaciones que reclutan mercenarios para sus operaciones sucias. Algo muy en la vena de la filosofía política de los Wachowski, hemos de decir.

Dune.

Si La guerra de las galaxias es la obra definitoria de la Space Opera, Dune muy en particular en su versión fílmica de 1.984 por David Lynch es el gran referente a seguir, tratándose de universos de estética retrofuturista. Son pocos, porque conseguir una estética barroca cuesta un dolor en términos de animación por computadora, pero hay ejemplos: Las crónicas de Riddick de 2.004 sin ir más lejos. En ese sentido, la estética de las naves espaciales, de los escenarios, etcétera, le deben más que un poco a la visión que David Lynch le imprimió a su adaptación de la novela de Frank Herbert. E incluso, yendo un poco más lejos, hay un paralelo de El destino de Júpiter tanto con la película como con la novela original. En ambas, el verdadero poder no está en la autoridad política, que en Dune son poco más que marionetas felizmente hundidas en la falta de conciencia de su poder, misma autoridad política que en El destino de Júpiter brilla por su ausencia; el verdadero poder, por el contrario, se mueve en la trastienda, en los poderes que regulan la economía del universo. Porque la actitud de la gente vinculada a las megacorporaciones de El destino de Júpiter, es muy similar a la clásica frase hecha del mundo de Dune: "la especia debe fluir"...

Terminator.

El argumento básico de El destino de Júpiter, en su primera mitad a lo menos, es prácticamente Terminator en el espacio. En ambas películas, la heroína parte en un trabajo ubicado en lo más bajo de la escala social, aunque de manera inadvertida para ella, en ella está el destino completo de la Tierra, en el futuro tratándose de Terminator y en el espacio tratándose de El destino de Júpiter. Por lo mismo, los villanos inician un plan que implica enviar asesinos a liquidarla, aunque aparece un mercenario para rescatarla que, promediando el argumento, acabará enamorándose de ella. Incluso el proceso de endurecimiento de Júpiter es más o menos paralelo, aunque menos extremo, que el proceso de Sarah Connor entre Terminator y Terminator 2: El juicio final. De todas maneras, es necesario tener presente que el argumento de la princesa en apuros y el héroe de pecho broncíneo dispuesto a salvarla del terrible dragón, es lo que podríamos llamar un argumento estándar no sólo de la Ciencia Ficción, sino de la tradición cultural humana en general. Incluso La guerra de las galaxias tiene más o menos el mismo argumento, de los héroes al rescate de una princesa Leia atrapada en las manos de Darth Vader. Por eso, aunque los paralelos en este caso son evidentes, es algo disculpable.

Blade Runner.

Los paralelos de El destino de Júpiter con Blade Runner, película muy libremente basada en una novela de Philip K. Dick, son más sutiles, pero están igualmente presentes. Después de todo, aunque el aspecto más conocido de Philip K. Dick como autor es su deconstrucción de nuestra percepción de la realidad, no debe olvidarse que otro leit motiv recurrente de su obra es el poder opresivo del Gobierno o de las transnacionales, o de ambos, sobre el ser humano del presente y el futuro. Al igual que en Blade Runner y otras películas de inspiración dickiana, los seres humanos en El destino de Júpiter son apenas poco más que marionetas dentro de las manipulaciones corporativas que se mueven a una distancia sideral de los humanos que caminan a nivel de calle. Incluso, tratando de comentar esto sin mandarme un spoiler, si la Humanidad llegara a descubrir cuál es su verdadero rol dentro del universo de El destino de Júpiter, acabarían por estar en una posición ética y moral muy similar a la de los Nexus 6 como el Roy Beatty de Blade Runner. Y a no olvidar, claro está, el aspecto estético. Aunque Blade Runner bebe de la estética noir del cine negro de la década de 1.940, y El destino de Júpiter bebe a partes iguales de lo gótico, lo barroco y el Modernismo catalán estilo Antonio Gaudí, la idea de que el futuro será retro es un aspecto común a ambas películas.

John Carter de Marte.

En apariencia, no hay muchas similtudes entre John Carter, tanto la película como la saga de novelas en que se basa, y El destino de Júpiter, partiendo porque pertenecen a dos subgéneros distintos de la Ciencia Ficción: El destino de Júpiter es Space Opera clásica y tradicional, y la saga de John Carter y su película de 2.012 son Romance Planetario. Pero el parecido está en la estructura. John Carter, película denostada de manera injusta porque es un homenaje extraordinario a las novelas originales de Edgar Rice Burroughs, tiene una estructura episódica. Esto es por supuesto herencia del carácter pulp de la obra original. Siendo una historia publicada por episodios en las revistas pulp, las novelas de John Carter carecen de una estructura narrativa sólida, y funcionan más bien por acumulación de incidentes: apenas se resuelve uno, debe generarse de inmediato otro para que la aventura no decaiga. Esto significa que, al igual que el folletín, es mejor disfrutar de estas obras episodio a episodio, que en formato único de libro. Respecto de esto, El destino de Júpiter sigue más o menos la misma estructura, de tener una trama general muy básica, y rellenar el resto con aventuras que se abren y se cierran de manera sucesiva, a manera de episodios de un folletín, o de seriales dominicales de matiné de la década de 1.940, a las que homenajea abiertamente. Sólo que en naves espaciales hundidas en la atmósfera de Júpiter, en vez del planeta Marte. Incluso, puede que no sea coincidencia. Después de todo, la última aventura de John Carter de Marte escrita por Edgar Rice Burroughs ya ni siquiera se ambienta en Marte, como su propio título lo aventura: Los hombres esqueletos de Júpiter...

Matrix.

Este apartado es la obviedad encarnada en texto. Porque los hermanos Wachowski no pierden tiempo en hacer referencias a la que en la actualidad puede ser considerada su obra maestra. Incluso, mirado de cierto modo, El destino de Júpiter puede pasar como un remake de Matrix, pero como Space Opera en vez de Cyberpunk. En ambas historias tenemos a un personaje que trabaja en los lindes del sistema, pero que posee la clave para cambiar el mundo, sólo que en El destino de Júpiter, ella es mujer. En ambas historias, la realidad que conoce el ser humano es apenas una ilusión, y la horrible verdad es mucho más siniestra: incluso hasta la revelación misma es similar, porque en ambas historias, el ser humano carece de otro propósito sino servir a potencias superiores que los mantienen con vida no por amor o devoción hacia el género humano, como el Dios Judeocristiano de toda la vida, sino por motivos bastante más egoístas, e incluso siniestros. En ambos casos, el héroe, o heroína tratándose de El destino de Júpiter, obtiene aliados con los cuales se rebela y parte a la búsqueda de su destino, lo que implica salir de la propia realidad hacia lo que podríamos concebir como una realidad ampliada (no confundir con realidad aumentada, que es otra cosa), realidad ampliada que abarca tanto la realidad que conocía de antemano como una nueva que le sirve de marco o referencia. El rol de las máquinas en Matrix es cumplido acá por los hermanos villanos, y el del agente Smith, por los mercenarios que van tras la protagonista. Y finalmente, en ambas historias el enfrentamiento final ocurre en una metáfora simbólica del infierno (el regreso al interior de la realidad virtual en Matrix, la nave espacial del villano en El destino de Júpiter). Y el gran final en ambos casos es que el protagonista se empodera finalmente y se transforma en el salvador de toda la especie humana, frente a quienes buscan explotarla, destruirla, o ambas cosas. Aunque por supuesto, Matrix también bebía de una fuente anterior: el famoso derrotero del héroe codificado por, una vez más, La guerra de las galaxias.



3 comentarios:

Elwin Álvarez Fuentes dijo...

¡Y yo que pensé que era el único que le había dedicado un texto a esta peli en su blog! Como siempre, me es muy interesante, educativo y divertido leer tus análisis, que como este exhalan creatividad e inteligencia, que yo espero acercarme en algo con los de mi factoría. Bueno, si te interesa saber qué me pareció este filme, acá va el enlace: http://elcubildelciclope.blogspot.com/2015/02/aclaraciones-para-disfrutar-la-ultima.html

Cidroq dijo...

Buen acercamiento a esta película, que parece que también fue algo, solo algo, incomprendida, por cierto a mi también me pareció decente la de John Carter

Guillermo Ríos dijo...

@Elwin, creo que el tema lo valía, porque si bien es frecuente ver guiños y alusiones en el cine actual, tener una película que pueda ser vista como un homenaje al género en sí, y además en su vertiente más pulpesca y aventurera, es algo que ocurre rara vez. Y más aún si es que la película no es una secuela o adaptación de otra franquicia, algo que a estas alturas llega a ser un poco cansador a la hora de buscar en la cartelera algo para ver.

@Cidroq, creo lo mismo. El destino de Júpiter pudo haber sido mejor, pero por otra parte hay películas que son desastres sin remisión, y recaudan sin asco entre seis y ocho veces lo que ésta, generan secuelas, y etcétera, lo que por supuesto indica que algo anda muy mal en el mundo. ¿Por qué la gente prefiere ver ésas a ésta? Misterio profundo para mí.

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