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domingo, 22 de febrero de 2015

¿Transcurren todas las películas Pixar en un mismo universo? (2 de 2).


Veíamos en la entrega anterior de este posteo, que existe una teoría alucinógena rondando allá afuera, según la cual todas las películas Pixar comparten un mismo universo. Es decir, existe un Universo Pixar que sólo está esperando su propia Los Vengadores para transformarse en un Fase 1 de un equivalente al Universo Cinemático Marvel. Y hemos explorado casi todas las películas que lidian con el pasado y el presente. Ahora toca tratar la última película ambientada más o menos en el aquí y el ahora, que es Up... y después viene la mejor parte: lo que nos depara el futuro de la Humanidad. En caso de que podamos predicar que tiene algún futuro, por supuesto, porque lo que se viene es... bastante negro. Dejémoslo así. Y conste que yo no inventé todo esto, y que todo viene de la Teoría Pixar según la plantea Jon Negroni, por no hablar de otras fuentes distintas al respecto. Por cierto, como lo expliqué en la primera parte de este posteo, los números marcan el orden cronológico interno en la Teoría Pixar, mientras que los números entre paréntesis señalan el orden de estreno de las películas mismas. Y sin más preámbulos, es hora de ir a lo realmente bueno: lo postapocalíptico.

8 (10).- Up.

En el mundo humano, las cosas no van demasiado bien. Las grandes corporaciones como BNL están apoderándose lentamente del mundo. Los seres humanos individuales como Carl cuentan cada vez menos. En un intento por fugarse de la ciudad y conservar su casa y sus recuerdos, Carl termina varado en Sudamérica, lugar en donde hace un descubrimiento terrorífico: un explorador y científico loco ha descubierto lo que las otras películas que hemos reseñado, ya nos han mostrado: el potencial de los animales para sentir y pensar. Y ha combinado esto con los últimos avances en robótica, los que hemos visto en las otras películas que hemos reseñado en la primera parte de este posteo, que por supuesto tú ya has leído, ¿verdad...? De manera inadvertida, el villano Charles Muntz está produciendo lo que bien podría ser el siguiente paso en la evolución. Aunque por el minuto, él lo utiliza solamente para cazar un pajarraco gay. Como de costumbre, el verdadero potencial de su proyecto de laboratorio es algo que se le escapa por completo de vista. Pero la realidad es porfiada, y por la pura inercia de las fuerzas sociales, biológicas y tecnológicas desencadenadas, es que todo marcha recto hacia el apocalipsis.

9 (7).- Cars.

Cuando viste Cars, creíste que se ambienta en un universo paralelo al nuestro, o bien, que se ambienta derechamente en un mundo de fantasía constructivista fordismosoviética. No escribiré nada acerca de cuando viste Cars 2, porque si tus neuronas tienen la integridad psicológica suficiente como para ser un lector habitual de la Guillermocracia, es que no viste Cars 2. El caso es que, siempre según lo que hemos estado siguiendo, hemos cruzado un Rubicón histórico, yendo desde el pasado y presente, hasta el futuro, lo que vendrá. Porque, en efecto, siempre siguiendo el cuerpo doctrinario ortodoxo de la Teoría Pixar (porque hay herejes que plantean doctrina diversa, y que todavía no han conseguido amarrarlos a estacas y quemarlos vivos por su heterodoxia), Cars no se ambienta en un mundo de fantasía sino que es la sociedad del futuro que ha nacido de las cenizas del apocalipsis robótico. Dicho apocalipsis, por supuesto, ha sido tan grande y devastador, que se ha cargado a toda la Humanidad por delante, además del grueso o quizás todos esos bellos animalitos sintientes. Lo único que queda son robots. Pero sin embargo, estos robots en última instancia han sido construidos por robots que, a su vez, en algún punto de la cadena han sido construidos y programados por humanos. Por eso, en vez de evolucionar hacia formas de vida completamente artificiales, siguen manteniendo conductas, patrones de pensamiento e incluso la estética propia de cuando eran parte de la sociedad humana. De ahí que adopten formas de automóviles y aviones, en vez de transformers modulares o similares. Bueno, por eso y porque de lo contrario, la demanda que Hasbro le metería a Pixar sería elefantiásica. El caso es que, por el minuto, los robots triunfantes del apocalipsis robótico tienen el planeta para ellos. Para su desgracia, el tiempo se está acabando incluso para estos simpáticos automóviles, demasiado despreocupados y hakuna matata para su propio bien.

10 (12).- Cars 2.

Esta película añade varios detalles a Cars. En primera, aparecen Europa y Japón, lo que confirma que estamos en la Tierra del futuro y no, digamos, en otro planeta. Y en segunda, deja caer el huevo de la serpiente en medio de la sociedad de automóviles: todo luce como si fuera a durar un millón de años, pero ya están larvándose las semillas de la destrucción de la sociedad automovilística. Automóviles y sociedades con autodestructivas contradicciones internas, el Padrecito Lenin estaría orgulloso. Porque en vez de intentar mejorar su sociedad o transformarse en amos de su propio destino, los automóviles inteligentes se vuelven esclavos de su propio pan y circo. Los mayores eventos de sus vidas no son la colonización del espacio o la terraformación del planeta, sino... las carreras de automóviles a nivel mundial. Igualito a como los bizantinos se viciaban con el hipódromo, o en la actualidad la gente se inyecta su dosis regular de fútbol. Pero hay robots que piensan distinto. Robots que piensan en términos de energías alternativas, porque al seguir intentando perpetuar el modelo de sociedad humano, lo único que están consiguiendo es que la Tierra se transforme en un gigantesco tiradero. Los humanos han abandonado la Tierra tras el apocalipsis y los robots la han heredado, y tales condenados robots no son capaces de hacer nada bueno con el planeta. El resultado final es que los días de los automóviles sintientes están contados, y los automóviles sintientes acabarán por ubicarse en una vitrina del Museo de Paleontología, al lado de otras bestias extintas como el dodo, el lobo de Tasmania, o la decencia humana.

11 (9).- WALL-E,

En Cars y Cars 2 se nos describe cómo una sociedad robótica ha tomado el lugar de la humana. ¿Eso quiere decir que los seres humanos han desaparecido? De la Tierra, sí. Pero cuando se produjo el colapso definitivo que llevó al apocalipsis robótico y el surgimiento de la sociedad de automóviles, algunos humanos arrancaron a bordo de una nave espacial, el Axioma, con la esperanza de venir a retomar la Tierra algún día. Detrás dejaron a robots de limpieza que han trabajado cientos de años en limpiar el marrón dejado por los humanos. Tuvieron tanto éxito, que ni en Cars ni en Cars 2 vemos polución ambiental. Pero los robots de limpieza se desgastaron, la sociedad de automóviles demasiado aficionada a la Fórmula 1 dejó que todo se fuera al demonio, y al final esos simpáticos automóviles acabaron extinguiéndose, dejando tras de sí montones de basura robótica que los últimos robots de limpieza todavía en operaciones, siguen limpiando con toda la parsimonia del mundo. Uno de estos robots es WALL-E, quien, luego de un afortunado encuentro con una robot idiota y de mal carácter llamada EVE, desata una revolución que acabará con la tripulación del Axioma regresando efectivamente a la Tierra, y repoblándola. Pero sin embargo...

12 (2).- Bichos.

Restaurar el equilibrio ecológico perturbado por dos civilizaciones completas, la humana y la robótica, no es algo que suceda de un día para otro. Los humanos campean allá afuera, pero todavía son pocos y están expandiéndose, con los robots como sus leales sirvientes. Esta nueva sociedad ocupa una porción mínima de la Tierra, y en cuanto al resto... es tomado al asalto por todavía otra sociedad más, ésta de insectos, los que hayan conseguido sobrevivir a todos estos avatares. Son animales sintientes como los que hemos conocido anteriormente, pero que ahora hacen el mismo movimiento de los robots, adoptar las costumbres y usos humanos, para construir una sociedad humana al completo, a diferencia de los animales de películas anteriores que se conformaban con adoptar algunos usos humanos mínimos. El árbol que vemos en la película es en realidad el árbol del final de WALL-E, el que creció desde la planta rescatada por el robot... pero no vemos demasiados humanos cerca porque simplemente no hay tantos humanos alrededor. Nuevos datos sobre lo sucedido con los animales podrían haber emergido si Pixar no hubiera cancelado Newt, cuya premisa acerca de dos salamandras, los últimos especímenes de su especie, están condenados a reproducirse para salvar su raza, a pesar de no soportarse mutuamente (irónicamente, la misma premisa que sí se abrió paso a otra animada, pero de ambientación diferente: Río).

13 (14).- Monsters University.

A pesar de todos los intentos de los humanos y robots por salvar a la Tierra, ésta se ha mostrado más rebelde de tratar que lo inicialmente esperado. Radiación, mutaciones, esa clase de cosas, y el resultado es que los humanos, o bien se extinguen, o bien regresan al espacio. Ahora son los descendientes mutantes de humanos, bestias grandes o insectos, o de todos ellos a la vez, quienes se han quedado dueños del campo. ¿Cuánto tiempo ha pasado? Un milenio y medio como mínimo, porque la Universidad de los Monstruos fue fundada en 1.300... de un nuevo calendario puesto en vigencia por la sociedad de los monstruos, no del viejo Calendario Gregoriano de toda la vida (o de lo contrario, en dónde estaban los monstruos en la época de Brave). Las tradiciones y modo de vida de los monstruos siguen más o menos al pie de la letra lo que esperaríamos de una sociedad humana, simplemente como herencia de los tiempos más antiguos. De todas maneras, esta herencia no es pacífica: viene de los humanos, pero para los monstruos, los humanos son los verdaderos monstruos que existían en lo que para ellos es la noche de los tiempos. Tristemente, sin humanos, la sociedad de los monstruos no puede funcionar. De manera que los monstruos inventan algo novedoso: la posibilidad de cosechar energía desde el pasado, desde la era humana, utilizando máquinas del tiempo. Así, la sociedad de los monstruos en el lejano futuro exprime lo que puede del pasado, en una Tierra agónica que ya no aguanta más castigo por parte de una progenie que ha salido demasiado revoltosa para su propio bien.

14 (4).- Monsters Inc.

Todos saben que si alguien viaja al pasado, puede terminar seduciendo y teniendo sexo con su abuela, concibiendo así a su propio padre, y creando una paradoja temporal por la cual le faltará la onda delta que lo hará inmune a los cerebros voladores genocidas del futuro. Y debo dejar de ver episodios viejos de Futurama, o terminarán carcomiéndome el cerebro. En fin, enredarse con el pasado puede ser potencialmente fatal. De esta manera la sociedad de los monstruos, no pudiendo renunciar a la energía obtenida desde los humanos, pero no pudiendo permitir que los monstruos viajen al pasado con impunidad, encuentran una alternativa: enseñan a los monstruos que los humanos son tóxicos. Es una gran mentira, por supuesto, que se verá desafiada cuando Boo, una humana, quede accidentalmente atrapada en el futuro. Al final, todo se saldará con bien, cuando los monstruos descubran que la risa es mucho más efectiva que el miedo, como fuente energética, asegurando la supervivencia de ésta, la última sociedad histórica existente sobre la Tierra, durante algunos decenios o siglos más.

¿Pensaban que todo lo anterior era alucinógeno? Entonces prepárense, porque ahora sí que viene de la buena. Dura y a la vena, sin contemplaciones. ¿Están listos?

Volvamos a la chica de Monsters Inc., a Boo... ella será la encargada de cerrar el círculo. Monsters Inc. es cronológicamente la última película del ciclo, ambientada como mínimo en el siglo 45, que es más o menos la cifra que se obtiene si se suman los 2000 años del presente, los 700 años que estuvo trabajando WALL-E, el milenio y medio de la sociedad de monstruos, y asignándole un par de centurias extras por aquello de ajustar la cronología. Y sin embargo... veremos a Boo nada menos que en la Edad Media. Porque observando con atención entre los objetos de la bruja de Brave... aparece que en uno de ellos está claramente tallado Sully, de Monsters Inc. O sea, y agárrense aquí... la bruja de Escocia en realidad es Boo después de haber transcurrido su vida entera, que viajó en el tiempo desde el Quinto Milenio hasta la Edad Media para investigar el origen de la magia. Es por eso que Mérida en Brave abre las puertas o las cierra, y encuentra a la bruja o no: es porque esas puertas son pasadizos dimensionales de la misma naturaleza que las creadas por los monstruos, y a través de las cuales Boo se perdió en su minuto. Incluso, aunque Brave no lo afirma ni lo niega, quizás fue Boo, entusiasmada por su experiencia de ser la pionera de las relaciones entre monstruos y humanos, quien al investigar la magia echó inadvertidamente a andar la secuencia de acontecimientos que rematará en la saga entera, creando así un bucle temporal perfecto. Por cierto, es muy posible que Boo, viajando a través del tiempo un poco por investigación y un poco por azar, puede haber tenido más que ver en más de algún detalle de las películas que sirven de guiño o referencia a otras películas...

Y con eso hemos terminado con el canon Pixar, tal y como está a inicios de 2.015. Porque a la fecha de escribir esto, están pendientes de estreno tanto Intensa Mente (Inside Out) como The Good Dinosaur, ambas de 2.015, y a falta de verlas, a saber cómo encajarán dentro de la teoría, si es que pueden encajar de alguna manera para empezar. Y sin perjuicio de cambios posteriores, hay anunciadas cuatro películas más que, casi como bofetada a la regla de no rodar secuelas, sí lo son: Finding Dory para 2.016 (sobre Buscando a Nemo), Toy Story 4 para 2.017, y Los Increíbles 2 y Cars 3 para fecha aún por determinar. Cómo impactarán a esta teoría, es algo que está por verse, claro está. Y por cierto, alguien tiene que decirlo... Pixar, tú antes eras chévere.

Pero nos falta una pata más. Sé que ustedes hacen todo lo posible por olvidarla, pero es imposible. Porque ahí están. Son imborrables, se quiera o no. Me refiero a Aviones y su secuela. Que son spin-offs de Cars, pero que en realidad fueron producidas por Disney y no por Pixar, en lo que es un abandono abierto de la política que llevó a los estudios Pixar a crear valientemente Toy Story 2. ¿Son canónicas dentro de la teoría del Universo Pixar, o no? Mi opinión personal es que no, porque no son los mismos productores. Es como decir que las películas Disney con Campanita forman parte del mismo universo narrativo que el original J.M. Barrie describió en Peter Pan, lo que no es el caso. Las películas de Disney con Campanita toman el personaje y escriben nuevas historias sobre él (bien o mal, eso es otro punto), pero no son canónicas, de la misma manera que un fanfic sobre Aragorn y Arwen no forma parte per se del imaginario de Tolkien. Eso sí, valga para el registro, Jon Negroni, que hasta donde sabemos es el creador de esta teoría, opina lo contrario, que Aviones y su secuela sí que forman parte del Universo Pixar. De manera que tenemos el escenario listo para empezar a discutir sobre el sexo de los ángeles.

La teoría es delirante del todo, y existen demasiados detalles que no calzan unos con otros como para tomárnosla demasiado en serio. Uno de los argumentos esgrimidos, por ejemplo, es que cierta casa rodante aparece en dos películas diferentes, en una todavía nueva y otra medio oxidada, cuando en realidad, considerando que se trata de Monsters Inc. (en el presente, no el futuro de monstruos) y Bichos, debería haberse desintegrado. Eso, por no hablar de las millones de posibles explicaciones paralelas. Repasemos algunas que he encontrado en Internet, sólo por diversión.

Una posibilidad es que Los Increíbles no describe eventos históricos, sino que es una película dentro del Universo Pixar, quizás una de las que Carl y Ellie, la pareja entrañable de Up, veían juntos en el cine; en esencia, Los Increíbles es el equivalente dentro del Universo Pixar, de lo que el Universo Cinemático Marvel es para nosotros. Cosas similares se han argumentado acerca de Cars y Cars 2, las películas sin lugar a dudas más difíciles de encajar dentro de la teoría. O de que Boo nunca viajó en el tiempo a la Edad Media, pero sí es la dueña de Jessie en Toy Story 2. O la increíble teoría alternativa según la cual Cars en realidad se ambienta no antes sino después que WALL-E, y los automóviles son humanos que consideraron razonable, por algún motivo, transferir sus mentes a máquinas. O bien, siempre dentro de esta línea según la cual Cars se ambienta después de WALL-E, son los humanos quienes desaparecieron, o decidieron que era mejor volver a las estrellas, y las máquinas evolucionaron en esa dirección; el egoísmo inconsciente de esos automóviles habría sido el golpe final contra el planeta, que habría derivado en la crisis energética sufrida por los monstruos en la sociedad final. O bien, otra posibilidad que, puestos a inventar, por qué no... los automóviles de Cars en realidad son la descendencia en otro planeta de un experimento fallido de Síndrome de Los Increíbles (se ha propuesto, aunque Cars 2 echó abajo esa posibilidad). Y la más delirante de todas las posibilidades: en realidad estamos viendo las películas que ruedan un grupo de actores hollywoodenses en un universo estilo Quién engañó a Roger Rabbit, y las apariciones de unos personajes en otras películas en realidad son cameos de estos actores, igual a como que Will Smith aparezca en El día de la independencia y Soy leyenda no hace que ambas películas estén conectadas (¿o sí...? ¿Y si pudiéramos diseñar la Teoría Smith en la cual todas las películas de Will Smith están conectadas entre sí, y con El príncipe del rap también...?). Y así.

Pero sin embargo, poniéndose una mano en el corazón... ¿no pagarían ustedes por ver una saga generacional estilo Robotech que tomara todo este extenso argumento de la Teoría Pixar, y lo desarrollara en una serie de televisión de 85 episodios? Yo sí que pago. De hecho, si en algún minuto montan una reunión, o algún cine crea un festival, en donde se exhiben las películas en maratón y en el orden cronológico que hemos establecido... yo las veo. Dos veces, o las que haga falta. No es por nada que las películas Pixar se tienen bien ganado su estatus de clásico, y si además dan lugar a teorías tan divertidas como ésta, entonces qué mejor.

4 comentarios:

Elwin Álvarez Fuentes dijo...

A medida que fui leyendo esta última parte de la teoría, se fue poniendo cada vez más descabellada, no obstante me sacó sonrisas. Debo confesarte que me encantan las pelis de Pixar, salvo las de Cars que las encuentro demasiado infantiloides (de hechos tengo en blu-ray casi todas estas cintas y me faltan dos, salvos las ya mencionadas que hasta las detesto) Por cierto, el año pasado extrañé la existencia de la peli de Pixar del año....¿Sabrás por qué razón no hicieron algo al respecto?

Guillermo Ríos dijo...

De la teoría no me he inventado nada, que ahí están los enlaces que incrusté para atestiguarlo.

Las películas clásicas de Pixar me gustan mucho, pero encuentro que desde Up han ido perdiendo el rumbo de manera considerable (siendo Up la última de las clásicas, valga la aclaración). Brave y Monsters University las encontré correctas, pero no me dejaron con el entusiasmo de las antiguas. Y sobre Cars 2 podría decir una tonelada de cosas, pero ninguna de ellas particularmente positiva (salvo que consideremos como positivo el dotar al idioma castellano de nuevos y asombrosos niveles de procacidad).

Sobre por qué no hubo película Pixar en 2.014, no tengo idea. Pero si van a levantar el nivel a la era de los clásicos, entonces por mi, mejor que se hayan tardado un año adicional. La premisa de Intensa mente me parece interesante, y si le echan el talento de toda la vida, puede que tengan un nuevo clásico fílmico entre las manos.

Cidroq dijo...

En fin, el dinero puede más que las buenas intenciones, supongo que con las secuelas se asegura mayor ingreso con menos inversión, quien sabe esto de la secuelitis que tanto sea por orden de Disney u que tanto por iniciativa propia de Pixar

Guillermo Ríos dijo...

Hablo por mí, pero tengo el presentimiento de que mucha gente piensa lo mismo. Mucho del amor que le ha tenido la gente a Pixar, deriva de esa voluntad por contar siempre nuevas historias, con chispa, ingenio y mucho corazón. Es decir, una imagen de intrepidez frente a la política de sandías caladas de otros estudios que nos han llenado de Transformers, Marvel, Piratas del Caribe, y otros productos que, es cierto, se venden solos, y es cierto también, pueden ser muy entretenidos, pero... no dejan de ser secuelas, de ser más de lo mismo. Y lo cierto es que cuando las películas Pixar no eran secuelas, la gente respondía igual. Buscando a Nemo fue la segunda película más taquillera de 2.003, sólo por debajo de El regreso del rey, Los Increíbles fue la cuarta más taquillera de 2.004, Cars fue la sexta más taquillera de 2.006, Ratatouille la sexta más taquillera de 2.007, WALL-E la novena más taquillera de 2.008, y Up la sexta más taquillera de 2.009. Y de las antedichas, sólo Cars recaudó menos de 500 millones de dólares. Eso quiere decir que la gente está dispuesta a arriesgarse a ver películas nuevas en vez de secuelas, si lo que se les ofrece es algo bueno.

Claro, eso sí, que tanto Toy Story 3 como Cars 2 y Monsters University recaudaron más que las entradas originales en cada franquicia, mientras que Brave recaudó algo por encima de los 500 millones, incluso por debajo de Cars 2 que fue un relativo fiasco, a pesar de que se consideraba película vendida casi de antemano. Así es que me imagino que estas cifras van a ayudar a configurar una tendencia. Falta por ver cómo le irá a Intensa mente, que creo va a ser la prueba de fuego. Si le va bien, tendremos más películas Pixar originales. Si le va regularcillo, entonces nos van a inundar de secuela tras secuela tras secuela. Digo yo.

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