miércoles, 28 de enero de 2015

Tribu de Plutón estuvo en el lanzamiento de "La segunda Enciclopedia de Tlön".


El viernes primero de Junio el escritor quillotano Sergio Meier, quien por cierto nos honra siendo parte del equipo estable de redactores de Tribu de Plutón, lanzó su novela La segunda Enciclopedia de Tlön. Terminó así una larga espera, ya que puedo dar fe de manera personal, de lo largo que fue el proceso de gestación de este monstruito literario. El lanzamiento fue en la Sala Rubén Darío, de la Universidad de Valparaíso, y se produjo bajo un lleno total; tanto, que las butacas de la sala no alcanzaron para todo el público, y una buena cantidad de éste se colocó de pie tras la última fila, o en un pasillo lateral. Esto era, desde luego, una prueba del interés que el libro había despertado, algo bastante inédito si se considera que en Chile, los lanzamientos de libros suelen estar visitados por cuatro alegres parroquianos, entre amigos y paniaguados del oficiante, y si se trata de una especie de celebridad, aunque no sea literaria. La rareza de las rarezas es que se trataba de una novela (!), una novela chilena (!!) y una novela chilena de Ciencia Ficción (!!!). Porque no sólo estaba el elenco clásico de cualquier lanzamiento, conformado generalmente por la pareja, los familiares y los amigos más cercanos, sino que también había gente de todo tipo, y particularmente jóvenes que debían estar cursando la Enseñanza Media o los primeros años de Universidad. Algo insólito, por supuesto, considerando que Chile es un país en el cual la gente apenas lee, y que obtiene resultados cada vez más catastróficos en toda clase de pruebas sobre rendimiento intelectual de sus estudiantes, incluido el SIMCE. ¿Será que de verdad los estudiantes actuales rehuyen leer porque prefieren la consola de videojuegos, o se ven espantados de la lectura porque les meten a a la fuerza libros sin ningún interés actual para nadie...?

A pesar de que la convocatoria era para las seis y media de la tarde, y según testimonios confiables había gente incluso antes de las seis, el evento principió a la hora chilena. O sea, cerca de las siete y un cuarto de la tarde. Primero habló Marcelo Novoa, mascarón de proa de esa nao editorial llamada Puerto de Escape (la editorial que ha publicado el libro), haciendo una breve introducción, después de lo cual vino el primer gran tanque de la noche. Bromeando, Marcelo dijo que el libro apenas se estaba lanzando, y ni siquiera había llegado a Hollywood aún, pero ya tenían el trailer de la película...

Y no era una broma, después de todo. Porque después de abrirse las cortinas, contra el telón del fondo de la sala se proyectó un estupendo montaje audiovisual, que de verdad parecía ser el trailer de alguna eventual adaptación cinematográfica de La segunda Enciclopedia de Tlön. El diaporama era básicamente un resumen del argumento de la novela, con la voz en off del inigualable caballero, don Luis Chandía, quien dicho sea de paso presta también sus irreemplazables servicios como locutor en la Radio Valentín Letelier; todo esto, con imágenes que mezclan a un tiempo la vieja cábala y alquimia con la más moderna estética cyberpunk, y los fractales que confluyen para crear universos dentro de universos, con la música metalera sinfónica de los suecos de Therion como banda sonora:



Se refiere La segunda Enciclopedia de Tlön a un futuro hipotético en el cual un grupo de programadores llamado los Alquimistas de la Matriz, han creado una serie de universos virtuales, unos encajonados dentro de otros. Paralelamente, un grupo de personajes ha emprendido una larga búsqueda para averiguar la verdad sobre estos universos, incluyendo a las versiones cyberpunk de Isaac Newton y Gottfried Leibnitz, quienes, enfrentados en un titánico duelo intelectual, terminarán por descifrar el misterio que envuelve a todos estos universos -el "paradigma holográfico". Así dicho suena muy sencillo, por supuesto, y cualquiera lo entiende, aunque veremos cuántos no terminan con dolor de cabeza, porque si hay algo que Sergio hizo a conciencia con esta obra, fue empaparse de alquimia y cábala y cyberpunk y Teoría de Cuerdas hasta dejar a Dan Brown y su Código da Vinci como un aficionado semianalfabeto.

Terminada esta parte, se abrió una pequeña mesa redonda, en la que hablaron primero Omar Vega, especializado en cuestiones físicas, quien trató sobre los aspectos científicos de la novela, alabándola porque, a pesar de que sus ideas parezcan completamente absurdas, en verdad tienen una sólida base científica. De todos modos, aunque puso todo su empeño en explicar las ideas científicas de la novela, y lo logró bastante bien, su entusiasmo le traicionó, y no logró dar una explicación redonda a cabalidad; problema más que disculpable, por cierto, ya que no es fácil explicar ideas a primera vista tan estrambóticas como las de la novela, y además, como la obra viene con prólogo escrito del mencionado Omar Vega, entonces lo que en la exposición pueda haber quedado cojo, en el libro debería caminar sobre sus dos pies. Luego habló Rafael Cheuquelaf, uno de los miembros del duo electrónico Lluvia Acida, quien recientemente para su trabajo Audioficciones creó un tema llamado precisamente La segunda Enciclopedia de Tlön. En la mesa estaban sentados también Marcelo Novoa como moderador, quien en esta parte sólo habló para entrevistar, y de eso más bien poco, y Sergio Meier, quien definitivamente no habló en esta sección, por el minuto, y lucía una consecuente cara de pesadumbre.

Vino luego una nueva presentación audiovisual, ahora del tema La segunda Enciclopedia de Tlön de Lluvia Acida, con su correspondiente videoclip, que también resultó ser un trabajo pulcro, fino y elegante:



Y como gran final, al fin, Marcelo Novoa presentó al autor, a Sergio Meier, y le dio tribuna para que hablara extenso y parejo. A partir de ese minuto, operó un cambio en la sala. Previamente el público, y en particular la gente joven que iba seguramente dispuesta con ánimo de carnaval, no habían cesado de susurrar y conversar en voz no siempre baja en medio de todas las presentaciones, pero ahora se impuso un silencio absoluto, casi religioso, como si Sergio fuera el nuevo pontífice predicando una sobreviniente verdad suprema.

Y la exposición de Sergio se redujo, o más bien se extendió, a mencionar el derrotero y ventura de la novela. Partiendo con las ideas de la matriz y del cyberpunk, se preguntó, según sus propios términos, sobre cómo verían unos genios todo el panorama actual. Desechando a Einstein y Galileo, se inclinó finalmente por Isaac Newton, en parte por su doble faz de científico de vanguardia y alquimista medieval, y en parte por su tortuosa vida interior. Luego, buscándole un antagonista, llegó hasta el rival histórico de Newton, quien fue Gottfried Leibnitz, y con eso completó el círculo. A continuación, para diseñar aquellas ideas que esos visionarios habrían visto en esos universos virtuales, recurrió a las más avanzadas teorías de Mecánica Cuántica, Teoría de Cuerdas, etcétera. El resultado final es el libro que fue lanzado, el ya mencionado 1 de Junio. Aprovechó de reirse también un poco, de manera sibilina, sobre el carácter parroquial de mucha producción literaria chilena, señalando que su obra pretendía ser universal, que por eso no tenía miedo de meter elementos foráneos o gringos, pero que aún así, habían elementos riquísimos en la tradición local chilena que aún no han sido convenientemente explotados por sus literatos, y de ahí que parte de la acción de esta novela, que se ambienta en vastos universos de densa cosmología con naves espaciales estilo art-decó y fenómenos cuánticos, transcurre igualmente en el tranquilo y soñoliento pueblo de Quillota, "mi Providence", como lo llamó Sergio (lo de "tranquilo y soñoliento" es añadido personal, por supuesto, y que Betty me disculpe).

Así terminó todo. Sergio fue a firmar libros y más libros, y de paso recibir los abrazos y palmotadas en la espalda de mucha gente, algunas sinceras y algunas quizás no tanto, tratándose de un país tan verdemente envidioso como lo es Chile. Acabado incluso esto, los últimos contertulios marcharon en dirección a un café, mientras Marcelo se iba a atender sus propios asuntos. Un digno final para un lanzamiento que el propio Sergio dijo, debía ser "una celebración". En verdad lo fue.

NOTAS ADICIONALES (ENERO DE 2.015): Por desgracia, lo de invitar a Sergio Meier como colaborador en Tribu de Plutón fue una iniciativa que al final no llegó a prosperar. En Agosto de 2.009, de manera prematura, algo más allá de la cuarentena, Sergio Meier falleció. Quedó trunca así una carrera literaria en la que recién estaba empezando a ver el merecido éxito que debía ser el fruto de su trabajo, muy por encima de la media de lo que es la vida cultural en Chile.

Este posteo fue publicado por primera vez en el blog Tribu de Plutón, el Jueves 7 de Junio de 2.007. La versión aquí publicada ha sido ligeramente condensada, eliminando un par de referencias de la época, que no hace sentido mantener en el texto definitivo.

4 comentarios:

Elwin Álvarez Fuentes dijo...

¡No sabes la nostalgia que me dio leer este texto tuyo! Ni siquiera estuve ahí, pero como tú he estado en eventos como este y bien sabes conocí a Meir (si bien no tuve el gusto de ser su amigo). Ahora entiendo también por qué razón sigues manteniendo entre tus blog recomendados esta especial tribu, que bien lleva largo tiempo inactiva...¿Te das cuenta que Cidroq y yo somos tus únicos "vecinos" en actualizarnos, je?

Guillermo Ríos dijo...

Bueno, por parafrasear cierto dicho de Derecho Procesal: los vecinos se pesan, no se cuentan.

mfkarlos dijo...

Estimado Guillermo, puedo repostear esta entrada en mi blog, citando la fuente por supuesto?
De antemano muchas gracias.
ledicenpoesia.blogspot.cl

Guillermo Ríos dijo...

Sí, por supuesto que sí, citando la fuente por supuesto. Saludos.

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