¡¡¡Blogoserie a la carta en la Guillermocracia!!!

No lo olvides. Durante Abril y Mayo está abierta la votación para que ayudes a decidir sobre el argumento y características de la blogoserie a la carta que estamos planeando publicar acá en la Guillermocracia. Vota en la parte inferior de esta página, o bien, pincha el enlace para mayores detalles.
- POR ORDEN DEL DIRECTOR SUPREMO DE LA GUILLERMOCRACIA.

jueves, 31 de diciembre de 2015

Fin de 2.015 en la Guillermocracia: Discurso a la Nación.


Damas, caballeros, gente intermedia, distinguidos visitantes... ¡¡¡GUILLERMÓCRATAS TODOS!!!

He aquí, que luego de homéricos esfuerzos, estamos llegando al final de otro año. Es hora de mirar hacia atrás. Es hora de sacar cuentas. Y es hora de quedarnos con la mandíbula abierta de que, en este año 2.015, la Guillermocracia ha llegado hasta la media década de vida. El período en el cual, si esto fuera una serie televisiva de Estados Unidos, deberíamos ir pensando en saltar el tiburón, arrojar la esponja, suspirar porque ya no hay más mundos que conquistar.

Pero como sea el caso, cinco años son una enormidad de tiempo en la blogósfera, una que aunque hace años se viene diciendo que se va a morir, todavía se niega a ello. La Guillermocracia, por lo menos, pretende seguir fiel al pie del cañón. Porque nos enorgullecemos de que este espacio sea... diferente. No apelamos a los memes de Internet, no cortejamos a las grandes masas, no escribimos posteos cortitos y tontorrones para lectores con déficit atencional. Es muy posible que la Guillermocracia no sea exactamente apta para ser leída en un móvil de camino a los estudios o al trabajo, y que para el internauta promedio sea mucho más interesante y directo el último meme con gatitos en YouTube... pero la Guillermocracia se enorgullece de lectores capacitados y exigentes.

Y por supuesto, no hemos dejado de embarcarnos en aventuras nuevas. La de este año 2.015 que termina, se llama Bastión Esperanza. Iniciada, valga el chiste idiota, sin ninguna esperanza. ¿Quién iba a querer leer una blogoserie por capítulos, que a saber si el autor la seguirá o dejará interrumpida, que homenajea a un estilo de Ciencia Ficción que ya no se usa, y en donde los protagonistas no son superhombres que matan enemigos como quien respira y se quedan tan tranquilos fumando un cigarrillo porque ellos son cool? Pues... algunos lectores sí consiguió. Pocos, pero son un nicho fiel. Considerando la escasa cantidad de lectores de la Guillermocracia, pero al mismo tiempo la buena calidad que han mostrado tener los mismos, debemos considerar esto como todo un triunfo. No podía ser menos. Hay mucho esfuerzo en que Bastión Esperanza tenga un universo narrativo sólido, y una narrativa quizás algo lenta, pero sólida y potente, y los resultados han sido más que satisfactorios.

Por supuesto que esto no significa dejar los artículos detrás. Aunque abrimos con tonicidad baja, republicando artículos de Tribu de Plutón, pronto la maquinaria industrial de la Guillermocracia se reactivó. Ahí está por ejemplo Las cinco etapas del duelo sentimental: La verdadera tragedia es enamorarse, que no ha alcanzado la misma relevancia que sus dos predecesoras (10 historias románticas que terminan muy mal, y 12 horripilantes mitos románticos y sexuales griegos, eternos integrantes del top ten de posteos leídos en la Guillermocracia), pero que aún así se mantiene como una interesante adición a esta serie informal de posteos dedicados a la gente que no disfruta San Valentín.

En materia de cine, estuvimos bastante ocupados este año. Ahí está Cuánto vivirán las mujeres de Hollywood, en donde descubrimos qué clase de chicas son las que consiguen sobrevivir hasta el final de las películas, o La Ciencia Ficción de Steven Spielberg, o El cine ya no quiere héroes, en donde hicimos un análisis general acerca de cómo los héroes de antaño ahora son objeto de ridículo y desacralización, o ¿Hay Marvel después de los Vengadores?, en donde nos preguntábamos hacia dónde podría evolucionar el Universo Cinemático Marvel, u 8 detalles dignos de reflexión en "Intensa mente", que se refiere a... ocho detalles que son dignos de reflexión, en la película llamada Intensa mente, explicado esto por si el título del posteo referido no fuese lo suficientemente ilustrativo.

En materia musical anduvimos más bien flojitos, aunque publicamos Los ancestros de Rammstein: Así se forjó la Neue Deutsche Härte, acerca de los orígenes lejanos de ese género musical.

En materia de manga y anime nos hemos puesto un poco las pilas, y publicamos "Ojos de gato": Atrapar a las ladronas, acerca de esta olvidada serie de anime de la década de 1.980, o Los cinco animes que definieron al mecha, acerca de los más fundamentales para entender la evolución de este subgénero del anime, o el más bien festivo Robotech: 10 problemas que continuidad que no habías notado antes, no un gran taquillazo de lectores, pero que tuvo su éxito, considerando lo específico del tema.

En materia de Historia no hemos estado quietos, y publicamos dos sendos posteos sobre el mundo griego: Lo que (no) sabemos de los griegos, acerca de que la Historia no siempre es tan segura como nos gustaría, y El nacimiento de la épica occidental: Siete puntos para entender a Homero. Y en el período ya moderno, argumentábamos que la primera guerra verdaderamente mundial fue la Guerra de los Siete Años (1.756 - 1.763), en La Guerra Mundial Cero: Regreso al siglo XVIII.

Y en Ciencia Ficción, en fin, aparte del ya mencionado posteo sobre la Ciencia Ficción en el cine de Spielberg, publicamos 15 hitos definitorios de la Ciencia Ficción, que causó cierta polémica cuando algún comentarista opinó que la lista era pretenciosa (comentarista que, por cierto, no parece haber vuelto a la Guillermocracia, para fortuna nuestra). También publicamos Romance planetario: Las junglas y desiertos del espacio, sobre este ignorado y subvalorado género, o En el año 2.115, que no es Ciencia Ficción sino prospectiva futurística, pero cuyo tema está relacionado, por supuetso.

Y reflexionando un poco más allá están Amistad y traición: Una breve sociología de la puñalada trapera, o Es que yo no leo en el computador, o Cinco mentiras cochinas de Facebook, o ¿Puede Internet democratizar al mundo?, o En la red: Relaciones sociales robóticas, o Automovilistas vociferantes, o Irresponsables personales, o Dejar libros tirados, o Los cinco pilares de la sabiduría narrativa, o El futuro del sexo. Y no olvidamos la realidad política, a la que dedicamos Por qué una nueva Constitución no va a cambiar a Chile, que levantó cierta polémica, y 7 reformas que son urgentes en Chile, que no despertó casi ninguna, o Por qué el Tribunal de La Haya se declaró competente en el caso de Bolivia contra Chile, que levantó cierto interés.

Y entre los posteos que desgraciadamente no calaron entre los lectores, están 6 cosas que los actuales escolares no sufren en sus investigaciones, acerca de cómo ha cambiado la tarea de hacer un trabajo para el colegio, ¿A las puertas de una invasión japonesa contra Hollywood?, en donde analizábamos si Hollywood se pondrá a adaptar manga y anime japonés a mansalva, o Qué fue de los tipos que rescataron al soldado Ryan, un glorioso repaso por el desbarranco de varias estrellas de Hollywood que iban a ser y al final nunca fueron, Adolf Hitler el pintor, en donde repasábamos la trayectoria artística de un personaje que se hizo famoso por... otras razones, y etcétera.

Algunos posteos resultaron ser bastante largos, por supuesto, y siguiendo la costumbre de la Guillermocracia, los dividimos en dos. Entre ellos tenemos joyas como ¿Transcurren todas las películas Pixar en un mismo universo?, en donde relatábamos la famosa Teoría Pixar, aunque ahora esté algo desactualizado por los estrenos de Intensa mente y Un gran dinosaurio, o El "Apocalipsis" explicado en sencillo, en el cual explicábamos por qué en definitiva no hay que tenerle miedo a tal libro, o Apogeo y decadencia de tu serie de televisión favorita, el escrito que te hará dudar acerca de engancharte a otra serie, o Así se hundió el Imperio Otomano, acerca de lo que dice el título justamente, o Max von Sydow: El caballero sueco del cine, en el cual repasamos la trayectoria de un actor que ahora es muy conocido por haber tenido un cameo en Star Wars: El despertar de la Fuerza, o Capitán Futuro: Un repaso de las trece sagas, en donde hicimos precisamente eso, repasar la serie televisiva completa de pé a pá.

Pero el plato fuerte en la materia vienen siendo las series de posteos. Este año hemos adoptado una política de tres publicaciones por semana: los Martes para nuevos episodios de Bastión Esperanza, los Domingos para los posteos individuales, y los Jueves para las series de posteos. Gracias a este nuevo sistema hemos publicado Ver la Segunda Guerra Mundial, a propósito de los 70 años del fin del conflicto más importante de la Historia (hasta la fecha), Marvel 75 años en que hicimos una completa historia de la editorial de cómics entre 1.939 y 2.014, y 007x25 en donde repasamos la carrera del más icónico agente secreto del cine.

¿Y qué se viene para el 2.016? Primero que nada, Bastión Esperanza se toma un receso en medio de la guerra contra los arzawe; los nuevos episodios están en preparación, y los veremos en línea a partir de Marzo. Por su parte, seguimos adelante con la serie de posteos Block40busters, cuya primera entrega fue publicada ahora recién en Diciembre. Además, estamos preparando otra serie de posteos, desarrollado a partir de un concepto que partió con Generación GM, y que viene a ser una especie de precuela del mismo, repasando los principales eventos de la Historia entre 1.871 y 1.914, o sea, el período generalmente conocido como la Belle Epoque. Y por supuesto, los posteos individuales siguen adelante.

De esta manera, la Guillermocracia los invita a seguir visitándonos, en este 2.016 en que cumpliremos nuestro sexto año en línea. ¡Quieran los manes de nuestra nación ancestral, llevarnos hasta dicho punto de destino, e incluso más allá! Y hasta entonces, bienaventuranzas para todos ustedes, estimados y siempre bien recibidos visitantes de la Guillermocracia.

martes, 29 de diciembre de 2015

Bastión Esperanza - Un tiempo fuera.

(fuente).
Dentro de lo que ha sido el 2.015 en la Guillermocracia, ha destacado de manera singular la blogoserie Bastión Esperanza, que se mantiene con una base pequeña pero fiel de fanáticos, esperando cada semana un nuevo capítulo.

Y sin embargo, incluso los creativos tenemos que descansar un poquito. Es por eso que nos tomaremos unas vacaciones respecto de la blogoserie. Pero no se preocupen, porque la misma regresará con nuevos episodios en Marzo de 2.016.

No nos quedaremos dormidos en los laureles, por supuesto. De hecho, ya estamos trabajando en lo que van a ser los capítulos de la blogoserie para 2.016. En los cuales seremos testigos, por fin, de la conclusión de la guerra contra los arzawe. Aunque, sin embargo, un nuevo enemigo ya está apareciendo en el horizonte, el Polígono, por lo que los habitantes de Esperanza la tendrán incluso más cruda para sobrevivir...

De manera que los esperamos de regreso para nuevos episodios de Bastión Esperanza, a partir de Marzo de 2.016, acá en la Guillermocracia.

domingo, 27 de diciembre de 2015

El futuro del sexo.


A comienzos de este 2.015 que ya está marchándose, don Francisco José Súñer Iglesias, Dios Emperador del ya veterano El Sitio de Ciencia Ficción, tuvo a bien extender una invitación para participar en el aniversario del mismo. Como suele suceder con tales celebraciones de aniversario, la invitación se extiende a varios ensayistas del medio para que escriban sobre un tema común. En este caso, fue la presencia del sexo en la Ciencia Ficción. El artículo que envié y que fue publicado para la ocasión, es el que incluyo ahora en la Guillermocracia. Y sin más preámbulos, lo reproduzco aquí:

El futuro del sexo:

Alguien, por desgracia no recuerdo quien, sostenía que la Ciencia Ficción no era un género sino un escenario. Es decir, la Ciencia Ficción no era sino la proyección de los viejos motivos narrativos de la novela y cuento realistas de toda la vida, pero en un escenario futurista. Es una afirmación discutible, por supuesto, considerando que algunos tópicos son tan propios del género que son difíciles de compatibilizar con la literatura realista, pero no deja de tener su germen de verdad: para que la Ciencia Ficción funcione como literatura, debe existir un equilibrio entre un escenario ficticio por un lado, aunque más o menos previsible con la ciencia y tecnología actuales, y por otro lado, personajes que tengan motivaciones y cosmovisiones de aquí y de ahora, so pena que el lector termine por no identificarse con ellos, sus valores y sus motivos.

Y aquí es donde cae la cuestión del sexo, y su extraño tratamiento por parte de la Ciencia Ficción. Todo el que sepa un poquito de Historia, tiene notas de que la moral y la práctica sexual ha ido variando con el curso de los tiempos. Veamos un par de ejemplos prácticos. Tratándose de sexo fuera del matrimonio, en la Biblia o el Imperio Hitita había que distinguir entre relaciones sexuales en la ciudad, en que se castigaba a la mujer por dejarse ultrajar en vez de pedir auxilio, versus las relaciones en despoblado, en donde se consideraba a la mujer como inocente porque no habría podido tener medios de defensa. Otro caso. En la Edad Media, si había promesa de matrimonio de por medio, las relaciones sexuales prematrimoniales servían para consumar el mismo aunque no hubiera párroco de por medio, lo que era un castigo contra el clásico seductor que pidiera una probadita de la novia antes de la bendición del cura; hoy en día, en cambio, la promesa de matrimonio no tiene ningún valor, ni en lo jurídico ni en lo religioso.

Si aplicáramos la misma regla a la Ciencia Ficción, veríamos que en cada historia, las prácticas y usos sexuales deberían ser los de la época y sociedad retratados en la ficción. Pero en vez de ello, lo que observamos es que las prácticas y usos sexuales, tienden a acomodarse más con la época en que fue escrito el relato, que con la sociedad futurista o imaginaria descrita. Así, la Ciencia Ficción de la Edad de Oro tendía a ser tremendamente pacata porque fue escrita en un mundo anglosajón plagado de una concepción restrictiva de la moralidad sexual, mientras que la Nueva Ola, ya envuelta en la ética de los hippies y el Flower Power, resultó mucho más atrevida en este rubro. Hay excepciones, eso sí, e incluso obras cuyo punto completo es la relación del sexo con la tecnología, pero son más bien casos puntuales que la regla. Con todo, en general, y sin perjuicio de algún dramático giro hacia el conservadurismo en la sociedad de nuestro futuro, la Ciencia Ficción de la actualidad lo tiene bastante más fácil para tratar el tema del sexo, que hace cien o doscientos años atrás.

Lo irónico del caso es que esta liberalización para hablar del tema del sexo llega justo a tiempo... para atestiguar que dicho tema bien podría estar desapareciendo.

Partamos porque el sexo es la maravillosa respuesta evolutiva que encontró la biología de nuestros ancestros para acelerar el intercambio de genes, y con ello, la evolución misma. Los mecanismos de reproducción asexuales son muy efectivos, tanto que un microbio parásito reproduciéndose por bipartición es capaz de invadir un cuerpo humano en cuestión de pocos días, y en algunos casos, incluso de horas. Sin embargo, salvo mutaciones imprevistas, todos los descendientes son clones del original, por lo que la variedad genética no es mucha; basta un accidente ambiental, y todos estos clones terminan barridos de la existencia. Reproducirse por vía sexual es un tanto más arduo, pero a cambio, la descendencia es genéticamente más fuerte, y la especie en su conjunto tiene más oportunidades de sobrevivir y prosperar. Esa es, de hecho, la razón por la que más arriba del mundo microscópico, las especies sexuadas han barrido del mapa a las asexuadas, aunque a éstas todavía les queda la nada despreciable parcela que representa la vida microbiana.

Pero hoy en día, estamos en el umbral de una revolución genética. Es muy posible que durante el siglo XXI, y si no ocurre algún colapso social de por medio, el ser humano llegue a dominar la Ingeniería Genética hasta un punto en que puedan fabricarse bebés de diseño y a medida de los deseos de sus padres, o de los padres que tengan recursos para pagar dicha tecnología, por lo menos. Y algo más adelante, quizás para el siglo XXII, es posible que se haya desarrollado la tecnología de úteros artificiales hasta un punto en que la reproducción biológica humana pueda realizarse por completo fuera de un cuerpo femenino, desde la fecundación hasta el parto. Si desde la píldora anticonceptiva que es posible concebir el sexo sin reproducción, esta tendencia podrá ser llevada hasta su extremo lógico. El sexo para la reproducción simplemente dejará de tener sentido.

Pero hay otro ataque todavía más devastador en contra del sexo: la informática. Los avances en neurología, y su posible integración con soportes informáticos, permiten imaginar un futuro en el cual incluso nuestras propias mentes ya no necesitarán soportes biológicos para manifestarse. Por primera vez en 4.000 millones de años de evolución, habrá en la Tierra seres vivos que podrán prescindir del código genético para existir. Y esta tecnología no es algo que pertenezca al futuro, porque hoy en el presente ya hemos dado los primeros pasos para dicha integración. Después de todo las redes sociales, la blogósfera, o los sistemas de almacenamiento de archivos en la nube no son otra cosa sino la extensión de nuestras propias mentes hacia lo que antiguamente se llamó el ciberespacio. Hoy en día, si una persona muere biológicamente pero su perfil de Facebook permanece abierto, es en cierta medida una proyección de su mente la que sigue viva. Incluso más: podemos pensar en que esta tecnología ha rondado entre nosotros a lo menos cinco mil años, desde que se inventó la palabra escrita, y la nueva tecnología del soporte informático en realidad es una sofisticación de eficiencia mortífera, de herramientas de integración neurotecnológica que ya han existido durante milenios. Ignoramos si viven entre nosotros los descendientes de Enheduanna, princesa acadia del siglo XXIII a. C. que escribió poemas en homenaje a la diosa Ishtar y que es la más antigua escritora conocida por nombre, pero una porción mínima de su mismísima mente todavía sigue hablándonos directamente de tú a tú, no gracias al sexo sino al poder de la palabra.

Todo lo anterior ha redundado en lo que alguna vez pareció casi imposible: que el sexo se vaya convirtiendo poco a poco en una parte cada vez menor de nuestras vidas. El impulso biológico sigue ahí, por supuesto, pero dirigido en otras direcciones. Ya llegan noticias desde naciones como Inglaterra o Japón, respecto de que las nuevas generaciones prefieren más estar enganchadas a Internet, que practicar el sexo. Las relaciones sociales se están haciendo virtuales, y el sexo es, a fin de cuentas, otra relación social más. Después de todo, el sexo con uno mismo también es sexo, e Internet es la más poderosa herramienta jamás inventada, de todas las que puedan cumplir con ese propósito. Sólo en el Tercer Mundo, allí en donde el acceso a Internet es casi nulo, siguen operando las viejas fuerzas biológicas reproductivas a toda su capacidad, con el consiguiente impacto demográfico sobre la sociedad.

Todo lo cual configura un panorama bastante deprimente para el escritor de ciencia-ficción, si de escribir sobre sexo se trata. Por un lado, tiene más libertad que nunca para explorar el tema. Por el otro... los desarrollos tecnológicos y sociales están dejando cada vez menos espacio para el mismo. O quizás, dándole otra lectura, es precisamente porque el sexo ha ido perdiendo importancia, que es más fácil y menos escandaloso hablar sobre el mismo. Así, es posible que el sexo ya no sea un tema incómodo para la ciencia-ficción no porque la sociedad se haya hecho más liberal, sino porque es posible que el futuro del sexo sea apenas testimonial.

jueves, 24 de diciembre de 2015

Recordando un par de ideas sobre la Navidad.

La Natividad, por Fra Angelico (1.441).
Por la manera en que encaja el calendario de la Guillermocracia dentro del calendario general, toca posteo el mismísimo Jueves 24 de Diciembre de 2.015. Que no es el día de Navidad sino el de Nochebuena, por supuesto. Y considerando que no han avanzado mucho los nuevos posteos por estos días es una ocasión para reunirse con la familia y etcétera, en vez de publicar un posteo nuevo, volveremos con un viejísimo clásico de la Guillermocracia, que da la casualidad de ser uno de los posteos más leídos de todos los tiempos (casi 3.900 visitas, séptimo lugar en el ranking total). Nos referimos a ¿Cuál es el verdadero sentido de la Navidad?, que publicáramos en la infancia de la Guillermocracia, hace ya la friolera de media década atrás. De manera que acá tienen el enlace, para incrementar el número de visitas a emplazamientos arqueológicos de la Guillermocracia recordar esos viejos y simpáticos tiempos:


Un posteo que, por desgracia, parece condenado a seguir siendo de actualidad. Es por lo menos lo que veo allá afuera, con hordas de consumidores, ya no ciudadanos ni menos hombres o mujeres de familia, sino apenas consumidores, atacados persiguiendo el regalo para el marido, la mujer, los hijos, el tío, el primo, el sobrino, el compañero de trabajo, el jefe, la secretaria del jefe... En fin, cada uno vive la Navidad como quiere. Porque la vida a veces lo lleva a uno por rumbos imprevistos y no se puede luchar siempre contra la corriente, pero la Navidad... la Navidad debería ser ese espacio para vivirlo justo como uno quiere, y no como los demás, léase la gente alrededor, la publicidad, etcétera, quieren que se viva. Digo yo, me parece.

De manera que, una Muy Feliz y Muy Auténticas Fiestas para cada uno de los lectores de la Guillermocracia, y saludos para todos.

Flores de Navidad y bellas de Navidad, por Tom Roberts (1.899).

martes, 22 de diciembre de 2015

Bastión Esperanza - La trivia.

(Fuente).
Hasta la fecha, hemos publicado algunos episodios de Bastión Esperanza, y la recepción de los mismos ha sido notable. Como es posible que los lectores tengan alguna curiosidad respecto de los entretelones de la historia y cómo fue concebida, es que publicamos una trivia relativa a los primeros episodios, más o menos hasta la subtrama del viaje de Alba a través del interior de la mente de Ganímedes. Esperamos que los lectores de Bastión Esperanza la disfruten.

Y una advertencia. Se asume que el lector de presente posteo ha seguido los capítulos de Bastión Esperanza antes de leer esta trivia, de manera que es muy posible que se deslicen varios spoilers respecto del argumento. Si no ha leído el material de base, le recomendamos que acuda a él primero, y regrese aquí después. No se preocupe, lo estaremos esperando.

Y ahora, sin más explicaciones preliminares, la...

Trivia de los primeros capítulos de Bastión Esperanza:

En el primer borrador de la historia, ésta comenzaba con el arribo de los colonos a Esperanza, y el descubrimiento y exploración de la nave. Pero luego de escribir unos cinco capítulos sin que la acción llegara todavía hasta la invasión alienígena misma, y que la historia no tuviera mayor dirección ni conflicto, descarté este enfoque.

En un segundo borrador de la historia, la nave Ganímedes era descubierta el mismo día de la invasión alienígena. Descarté esto por ser una coincidencia altamente improbable.

La idea de que Alba controle la nave espacial por medios telepáticos, surgió de una necesidad de la historia, cual era conseguir que Ganímedes pudiera funcionar y combatir exitosamente a los invasores, aunque para los humanos su manejo resultara un misterio.

El nombre de Alba Dunsany combina la idea de amanecer, algo apropiado tratándose de un personaje que descubre nuevos potenciales tanto para sí como para la raza humana en general, y el apellido de Lord Dunsany, el mítico escritor británico que puede considerarse como el pionero y fundador de la literatura fantástica moderna, tal y como la conocemos.

La personalidad y aspecto físico de Alba, así como de Numerio, y la relación entre ambos personajes, están inspirados en Yayoi Yukino y Hajime Amamori, los protagonistas de La princesa de los mil años (Shin Taketori Monogatari: Sennen Joō, en el original japonés). El trasfondo de los personajes, sin embargo, aunque similar en muchos aspectos, guarda también algunas diferencias importantes.

En una primera caracterización, Escalante iba a ser definido como ambicioso y trepador, y su apellido hacía referencia a la clase de persona que escala socialmente. Modifiqué dicha caracterización, pero el apellido quedó. Al contrario de lo que supuso un lector, el apellido no es una alusión a Jaime Escalante, el profesor protagonista de la película Con ganas de triunfar, que a su vez se basa en hechos reales.

Perfilé a Escalante como una parodia maliciosa o una deconstrucción de los héroes de genio explosivo, al estilo de Kouji Kabuto de Mazinger Z.

A pesar de que el profesor Higgins responde al estereotipo del científico responsable de un proyecto de investigación con aplicaciones militares, parte de su personalidad fue inspirada por el profesor Hamilton, el científico amigo de Superman en Superman: La serie animada. Su aspecto físico, empero, guarda mayor parecido con el profesor Agasa, el amigo de Conan Edogawa, el protagonista de la serie Detective Conan.

En un primer borrador, caractericé al General Luca de manera similar a Luca Brasi, el matón de la novela y película El Padrino; es decir, lo concebí más o menos como hubiera sido Luca Brasi si hubiera sido General en la Fuerza Aérea de Estados Unidos, en vez de matón a sueldo de la mafia. Como otros personajes y situaciones, modifiqué esto con posterioridad, pero el apellido permaneció.

En un primer concepto, el Capitán Abascal iba a ser descendiente de Fernando Abascal, uno de los últimos Virreyes del Perú, y dicha relación iba a ser un detalle clave de la psicología del personaje. Descarté esto con posterioridad, aunque el personaje conservó el apellido. Su nombre completo es Severo Abascal, y esto viene de Septimio Severo, el Emperador de Roma que reimplantó el orden después de la guerra civil posterior a la muerte del Emperador Cómodo, denotando así en cierta medida su personalidad austera y militar. Asimismo, después de la Batalla de la Orbita, el Capitán Abascal terminaba por hacerse cargo de Ganímedes, función que en última instancia terminó recayendo en el ahora ascendido Capitán Chu.

Inicialmente, Ganímedes iba a portar una buena cantidad de mechas de combate. Como esta solución hubiera sido muy similar a varios otros animes, incluyendo Robotech, fue cambiado por los golems, conformados por materia que los científicos no consiguen descifrar, a lo menos en este momento de la blogoserie.

El crucero Sobieski es un homenaje a Jan Sobieski, el rey polaco que en 1.683, e in extremis, salvó a Viena de caer en manos otomanas, durante el asedio turco contra dicha ciudad. El crucero Asimov hace referencia a Isaac Asimov, el célebre escritor de Ciencia Ficción. El crucero Valar alude a las criaturas de rango divino dentro de la mitología de J.R.R. Tolkien. El crucero Shai Hulud alude en su nombre a las criaturas conocidas popularmente como los gusanos de arena de la novela Dune. Aunque dichas referencias son metanarrativas en lo principal, es decir, guiños para el lector avisado, no es improbable que tales nombres sean homenajes dentro del universo narrativo mismo también.

La menterminal es esencialmente Internet en el futuro, funcionando a través de circuitos implantados directamente en el cerebro. Esta es una de las desviaciones más significativas respecto de la intención de Bastión Esperanza, de homenajear a la Ciencia Ficción japonesa de la década de 1.970, en donde dicha tecnología no era concebida.

Varios personajes tienen nombres y apellidos en diferentes idiomas, sugiriendo que la sociedad de colonos en Esperanza es multicultural.

A pesar de que la historia se ambienta en el siglo XXIII o XXIV, dependiendo de si hablamos de Esperanza o la Tierra, se ha mantenido un nivel tecnológico y forma de vida muy similar al siglo XXI. Esto se explica porque la Humanidad ha atravesado una serie de crisis políticas y guerras civiles, y por ende, es factible que el desarrollo tecnológico se haya paralizado debido a la destrucción de recursos. Al respecto, vale la pena leer el artículo En el año 2.115, que publiqué aquí en la Guillermocracia, que aunque escrito en clave no de ficción sino de futurología especulativa, y que plantea un escenario para los próximos cien años que podría desembocar en un universo parecido al de Bastión Esperanza.

Ganímedes tiene una forma geométrica y dimensiones que la hacen ligeramente similar al monolito de la película 2001: Odisea del espacio, pero en una versión gigante... y capaz de propulsarse por el universo.

Alba Dunsany explica que el nombre de la nave Ganímedes obedece a la primera colonia humana más allá del Cinturón de Asteroides. De manera metanarrativa, el nombre también es una alusión al mito de Ganímedes, secuestrado por Zeus para ser su amante, lo que es un paralelo lejano con el hecho de que la nave misma es de fabricación humana, pero utiliza tecnología alienígena. Además es una alusión a que en la serie japonesa Star Musketeer Bismarck, la acción se ambienta en Ganímedes, la luna de Júpiter; dicha serie fue exhibida en Latinoamérica con fuertes cambios de guión, bajo el título de Jinete Sable y los Comisarios Estrella, siendo Ganímedes reemplazado por el planeta ficticio Yuma.

Un concepto original, desechado después, era que las siete grandes ciudades de Esperanza tuvieran nombres basados en las siete virtudes cardinales medievales. Descarté la idea debido a lo improbable que, en el universo narrado, alguien hubiera decidido hacer una referencia de esa clase para bautizar ciudades de un planeta colonizado por los humanos.

El título original del episodio Transformaremos la muerte en nueva vida iba a ser Obituario. Asimismo, iba a incluir una escena con el doctor Wilkinson pidiendo ser llevado a Ganímedes, angustiado por el curso de la guerra y queriendo prestar su máxima colaboración; más o menos mantuve dicho trasfondo, pero la escena en cuestión fue eliminada, repartiéndose los aspectos de la misma entre dos personajes, Sandrine por un lado, y Gianna por el otro.

En caracteres alfanuméricos, el episodio 宇宙 戦艦 物語 sería Uchū senkan monogatari. Considerando que "monogatari" puede ser historia o relato, pero al mismo tiempo el crucero espacial que aparece en el episodio se llama Monogatari, el título puede ser traducido indistintamente como "Crucero espacial de batalla Monogatari", o bien, "Historia de un crucero espacial de batalla". El título es un homenaje a Uchū senkan Yamato, la mítica serie de animación japonesa de 1.974; iba a utilizarlo más adelante, en algún capítulo más significativo, pero al final primó el criterio de que un título de episodio en japonés podría espantar a algunos lectores, de manera que terminé adelantándolo a un episodio de menor peso específico para el argumento en general.

Los invasores alienígenas han sido caracterizados como una mezcla entre los zentraedi de Robotech, y los zerg de StarCraft. La idea de una raza a medias humana y a medias alienígena es algo factible dentro de StarCraft, toda vez que los zerg tienen la capacidad de asimilar humanos.

La subtrama en la cual Alba viaja por el interior de la mente de Ganímedes, está más o menos inspirada en el episodio doble de Mikami la Cazafantasmas en el cual los amigos de Mikami se introducen en la mente de ella.

En el primer borrador de lo que iba a ser la historia, la subtrama de Alba a través de la mente de Ganímedes iba a llevarla por un símil de la mitología de William Blake. Descarté esto por la relativa oscuridad de la referencia, así como el parecido de esta idea con La segunda Enciclopedia de Tlön de Sergio Meier, de manera que lo reemplacé por Alba viajando a través de un símil de la Divina Comedia de Dante Alighieri.

El último obstáculo que Alba debe superar antes de llegar hasta Aura, es pasar a través de la Reina de Hielo. En la Divina Comedia de Dante, Satán es prisionero no del fuego del infierno, sino de un bloque de hielo.

El programa que sirve para gestionar los bancos de datos dentro de Ganímedes se llama Ester. En persa, Ester quiere decir estrella, una sutil referencia al conocimiento como fuente de iluminación.


domingo, 20 de diciembre de 2015

Los cinco pilares de la sabiduría narrativa.

Erasmo de Rotterdam, uno de los santos patrones de los escritores de ironía fina, por Hans Holbein el Joven.
¿Cómo se debe escribir la obra narrativa perfecta? Han corrido ríos de tinta respecto de la cuestión. Los redactores de la Biblia no terminan de ponerse de acuerdo sobre ello, y por la versión perfecta de las aventuras de Dios y el Redentor con su Pueblo Elegido, se han llevado a la hoguera de manera cansina tales o cuales sectas con tales o cuales otras sectas. En el Neoclasicismo se creía con relativa firmeza en la famosa Ley de las Tres Unidades, que toda obra debía presentar unidad de lugar, unidad de tiempo, y unidad de argumento; llegaron los románticos y empezaron a escribir historias que transcurrían en más lugares que una novela de James Bond, en espacios de tiempo que podían abarcar incluso décadas, y con múltiples tramas, subtramas, infratramas y monotremas. Y por supuesto que se han escrito millones de manuales, desde la Poética de Aristóteles hasta escritores modernos que no tienen miedo en revelar los trucos que se sacan del sombrero.

Y es por eso que acá en la Guillermocracia haremos nuestro propio aporte a la cuestión. No es nuestra intención crear un manual para que ustedes sean escritores tan eximios como el autor de la blogoserie Bastión Esperanza, porque algo tienen que aprender por ustedes mismos, y eso se hace a través del ensayo y el error. Pero sí que hay cinco preceptos básicos que son los cinco pilares de la sabiduría narrativa, que todo buen escritor debe dominar sí o sí, si es que quiere escribir obras narrativas de calidad.

Nótese que no hablamos de obras que se vendan bien. En algunos casos, el best seller es una obra de calidad, sin lugar a dudas. Lo que el viento se llevó de Margaret Mitchell, o Chacal de Frederic Forsythe, etcétera, son novelas escritas sin otra finalidad más que vender y entretener, pero además de eso, son novelas de argumentos sólidos y peripecias interesantes. Por otra parte, cosas como El código da Vinci se venden como pan caliente, pero tienen gusto a suela de zapato, en lo que a valores literarios se refiere. Hay gente a quienes les gusta, pero es más fácil que alguien disfrute a Dan Brown y después, lo que se le refina el gusto, termine gustándole cosas mejores, que partir disfrutando a Cervantes y acabar gozando con Dan Brown. Aquí hablamos de obras de calidad. De manera que le damos la siguiente advertencia: seguir estas recomendaciones no garantizan que usted se convierta en éxito de superventas. Y una vez ya dicho, e idos quienes esperaban convertirse en el próximo superventas gracias a este posteo... vamos a los cinco pilares de la sabiduría narrativa.

El novelista, por František Kupka.

1.- La trama debe ser absorbente.

La primera preocupación del escritor que desea hacer pasar a sus lectores de la primera a la última página leyéndoselas todas en vez de saltarse unas cuantas a la pata coja, es describir sucesos de interés, peripecias que lleven a que se pregunte por la suerte y destino de los personajes. En definitiva, la cuestión a preguntarse a la hora de crear un argumento es: "¿Por qué el lector debería interesarse por la suerte de este puñado de personajes?". Los sucesos no deben ser solamente anécdotas hiladas, sino que además deben tener un sentido o significado: al último, cuando estemos leyendo la última página de la historia, todo lo que hemos leído hacia atrás debe haber servido para llegar a ese instante y crear una experiencia redonda.

Es más difícil de lo que parece. Una manera fácil de hacerlo es amontonar peripecias y anécdotas, con la esperanza de sorprender al lector. Insignes novelas policiales, de aventuras, fantásticas o de Ciencia Ficción, lo han hecho así, y de manera magnífica. Pero, mal aplicado esto, ayuda a llevar al lector a una saturación. Además, existen buenas novelas que en realidad no tienen mucha acción física, y los sucesos tienen más que ver con la interioridad del personaje, mientras asistimos a su vida cotidiana. La clave estriba en encontrar cuál es el tema central que se quiere abordar, y amarrar todo el resto del argumento al mismo. Una vez desgranado el tema y argumento principal, realzar todo lo que contribuye a hacer avanzar dicho argumento, y descartar el resto. Esto significa que absolutamente todas las escenas deben tener alguna consecuencia, en algún minuto. No es necesario que sea de inmediato; puede que algo ocurrido al comienzo del libro venga a desatar sus consecuencias recién al final. Por supuesto que eso significa descartar los deus ex machina, las soluciones narrativas milagrosas salidas de ninguna parte. Pero los episodios que no hacen nada por alterar el status quo del universo narrado, o que al menos no arrojen algo más de luz sobre los personajes y sus circunstancias, no sirven para nada y deben ser descartados. La duplicidad de información es permisible sólo si es información importante, y cabe la posibilidad de que el lector la haya olvidado, pero escenas enteras que repiten los mismos puntos termina por hacerse algo cansino.

Retrato de Diego Martelli, por Federico Zandomeneghi.

2.- Los personajes deben parecer que son seres humanos.

Esto puede parecer una obviedad, pero es increíble lo mucho que se olvida esto. No basta con que el héroe sea el ser luminoso arquetípico, y el villano un tipo retorcido en su maldad. Es posible construir novelas de este tipo y que además sean buenas, pero es un tour de force difícil de ejecutar. La cuestión es que los seres humanos somos personas complejas, con múltiples motivaciones y matices psicológicos, y por lo tanto, nos cuesta sentirnos identificados con personajes que percibimos como de una sola pieza. La búsqueda de los personajes en la narrativa implica una suerte de propósito, sentido o significado de la vida, y eso responde a sus propios conflictos internos; a su vez, esta búsqueda es lo que debe percutir en el lector.

En particular se deben evitar las caricaturas de personajes complejos. Esto es, personajes simplones confeccionados para que parezcan complejos. Por ejemplo, a veces sucede que el escritor, en el afán de evitar el cliché del villano megalomaníaco y malvado por amor a la maldad, le otorga un trasfondo freudiano que lo convierte en un villano trágico, pero lo ejecuta de manera tan tópica, que acaba convertido en otro cliché diferente, el villano atormentado precisamente. La manera de evitar esto es preguntarse qué de especial tiene el personaje, que sucesos o peripecias le han ocurrido en el pasado que han conformado su psicología actual en el presente. No es necesario que todo ese trasfondo termine incrustado en la novela, e incluso el exceso de información sobre el pasado del personaje puede terminar aturdiendo al lector; el punto aquí es que el escritor se figure cómo funciona la cabeza del personaje, para así ayudarse a describir reacciones más realistas. Ahora bien, el riesgo de esto es que muchas veces los personajes terminarán haciendo lo que se les antoja, en vez de lo que el escritor les mande, y el argumento puede írsele de las manos. La mejor manera de evitar esto, es hacer una especie de pacto tácito con los personajes: "Ustedes me dejan contar mi historia en paz, y yo les dejo moverse dentro de ciertos márgenes". Desgraciadamente, un signo de que la historia va por buen camino, es que uno como escritor empieza insensiblemente a romperse el cráneo pensando en cómo va a encaminar a los personajes en la dirección que se desea, para que la historia avance tal y como estaba previsto desde el comienzo.

Erudito, por Rembrandt.

3.- La obra debe tener ideas filosóficas de cierta profundidad.

Lo habitual en las novelas es que no haya mucha filosofía ni intelectualidad, buscando vender la novela a la mayor cantidad posible de lectores, aunque en definitiva el producto termine siendo algo tontorrón. Alternativamente, algunos escritores deciden que lo único importante es la filosofía, y lo sacrifican todo, inclyuendo argumentos y personajes, con la esperanza de que la autoproclamada alta crítica la alabe como un monumento del intelecto humano. Lo mejor aquí es un punto medio. Un trasfondo filosófico ayuda a darle espesor tanto a la historia como a los personajes: al argumento, porque le otorga al conflicto de fondo un mayor sentido y significado, y a los personajes, porque les otorga motivaciones más fuertes para luchar por sus objetivos.

Lo que origina la cuestión de: ¿cuáles ideas filosóficas? Al respecto es bueno tener presente la mentalidad del productor hollywoodense Samuel Goldwyn, quien decía respecto del mensaje en sus películas: "Si quisiera mandar un mensaje, usaría Federal Express". El lector tiende a resentirse si le machacan un mensaje hasta incrustárselo en el cráneo; es una forma de violencia, en definitiva, y nadie quiere ser violentado por un insolente, en particular uno que se escuda detrás de un montón de letras negras sobre fondo blanco. Los conceptos filosóficos no necesitan ser algo en la línea de reflexión sobre los planteamientos tautológicos de la praxis de la metamodernidad o algo por el estilo. A veces se trata de conflictos simples, pero siempre presentes: libertad versus orden, racionalismo versus romanticismo, colectivismo versus individualismo, ciencia versus magia, ecologismo versus industrialismo, etcétera. No es necesario inocular demasiados discursos, aunque a veces hacer hablar o reflexionar a los personajes sobre tales tópicos ayudan a ordenarlos; lo mejor es dejar que las acciones de los personajes hablen por sí mismos. De esta manera, el lector puede ser sutilmente llevado a través de las ideas y reflexiones filosóficas que el escritor desea dejar caer, incluso a veces sin darse cuenta de ello.

Retrato de Félix Fénéon, por Félix Vallotton.

4.- La redacción, por supuesto.

Esto es otra obviedad, pero después de leer algunas novelas redactadas de una manera atroz, con errores propios de un colegial aprendiendo a redactar sus primeros trabajos, es necesario remarcarlo. Una novela siempre debe estar bien redactada. El lenguaje debe respetar las reglas de la gramática, de la ortografía y de la puntuación. Es lícito saltarse dichas reglas, pero si se hace, debe ser con entera conciencia de lo que se está haciendo. Por ejemplo, un personaje de los bajos fondos difícilmente hablará en un castellano cervantino, y escribir sus diálogos con pulcritud poética convertiría al personaje en poco creíble, por lo que es preferible hacerlo hablar mal... pero aún así, lo suyo sigue siendo mal castellano, aunque justificado. Acá en la Guillermocracia, por ejemplo, aunque a veces redacto de una manera un poco más coloquial y me permito alguna salida irónica, lo hago siempre desde una corrección mínima del lenguaje. Por supuesto, las florituras de lenguaje deberían ser eliminadas al máximo, salvo que el punto entero de la obra sea crear una atmósfera onírica o surreal, en cuyo caso es el castellano plano el que debería ser eliminado.

La novela debe así mantener un delicado equilibrio entre ser llana sin ser vulgar, ser elegante sin ser pretenciosa, ser directa sin ser atropellada, ser sutil sin ser indescifrable, y todo eso al servicio de una cantidad de información que el escritor debe transmitir al lector. El escritor nunca debe olvidar que, en última instancia, todo se trata de un problema de información: "Yo tengo una bonita historia con bonitos personajes en un interesante universo narrativo, y te voy a comenzar a explicar"... Es más o menos la misma teoría de contar un chiste. Un mismo chiste contado por un personaje tiene salero, y por otro es una memez sin gracia. Es exactamente el mismo chiste, es decir, la misma información que se transmite; la diferencia estriba únicamente en el modo de comunicarlo, que en el caso del novelista, es la redacción. He ahí por qué es importante escribir bien.

Retrato de Emile Verhaeren, por Théo van Rysselberghe.

5.- Debe ser autosuficiente.

Al lector se le promete un universo narrativo. Lo ideal es que el lector agarre la obra y tenga en su interior todos los elementos para entenderla. En ese sentido, novelas en cuyo inicio se necesitan varias referencias al universo narrativo que están en manuales o en otras novelas, es una abominación, porque obliga al lector a informarse de antemano, en vez de darle la facilidad de empezar en blanco. Lo mismo con la situación contraria, es decir, terminar la novela con un continuará que obliga al lector a empollarse otra novela para enterarse de cómo terminó la situación. En los últimos años se han puesto de modas las novelas río, que vienen siendo otro nombre para lo que podríamos considerar como la novela por tomos, o la sucesión del folletín decimonónico, pero deberíamos considerar a la novela río como una obra única en vez de varios tomos con aventuras diversas. Esto no quiere decir que el escritor no pueda escribir sagas de novelas basadas en un determinado personaje o universo narrativo; sin embargo, de hacerlo, es juego respetuoso con el lector, el traer la información de otras obras al interior de la presente, y así descargar al lector de la obligación de informarse.

Un punto importante en esto se refiere a las referencias. A veces, el escritor desea enriquecer el sentido de la obra haciendo ciertas alusiones más o menos crípticas, para ciertos iniciados. Un ejemplo frecuente de esto es darle nombres significativos a los personajes. O bien, mencionar a la pasada que determinado personaje está leyendo tal o cual libro, para que quien haya leído tal libro, de pronto descubra un sentido oculto dentro de la obra. Tales cosas son juego lícito en tanto ayuden a profundizar en el sentido de la obra, pero sólo si se mantienen como un complemento; la obra literaria que sin dichas referencias no se entiende en lo absoluto, es un desperdicio de tiempo para el lector, y debería ser evitada. Esto a su vez plantea el problema de qué nivel de oscuridad en las referencias debe permitirse, porque lo conocido e incluso obvio para un lector erudito, puede ser desconocido para el lector que apenas sabe juntar letras con los ojos. Lo ideal es por supuesto mantenerse en un término medio. Las referencias son un condimento, y en esto como en la cocina: los condimentos en pizcas y en su dosis justa, o de lo contrario se arruina el plato ñam ñam me dio hambre hora de almorzar el libro que estamos escribiendo.

Retrato de un hombre escribiendo en su estudio, por Gustave Caillebotte.

jueves, 17 de diciembre de 2015

007x25 - Indice detallado.


Hemos rematado el año 2.015 con, entre otras cosas, un completo repaso en cinco posteos a las películas de James Bond, incluyendo las veinticuatro oficiales que van desde Dr. No hasta Spectre, más una adicional, Nunca digas nunca jamás, que no tiene estatus oficial, pero en ciertos sentidos, casi-casi lo tiene. Y sin embargo, puede ser que los amables lectores no recueden en cuál posteo incluimos qué película. O que simplemente no habían llegado hasta la Guillermocracia hasta ahora. De manera que para hacer más sencilla su búsqueda, incluimos este breve índice de las películas que incluímos en cada uno de los cinco posteos que publicamos en su minuto acá en la Guillermocracia:

1.- James Bond Rises.

  • El satánico Dr. No (también: Agente 007 contra el Dr. No) - James Bond enfrenta a su primer supervillano, cuyos planes incluyen ¡ciencia!
  • Desde Rusia con amor - James Bond debe extraer hacia Occidente un dispositivo de la KGB llevándose a una sensual espía rusa de paso.
  • Goldfinger - James Bond enfrenta a un siniestro supervillano que planea un golpe mortal contra la reserva de oro del mundo.
  • Operación Trueno - James Bond debe detener a la organización terrorista Spectre, que ha robado dos bombas nucleares y extorsiona al mundo con ellas.
  • Sólo se vive dos veces - James Bond debe detener los planes de Spectre para que la carrera espacial se transforme en el detonante de la Tercera Guerra Mundial.

2.- James Bond quizás no regresará.

  • Al servicio secreto de Su Majestad - James Bond se enamora y le propone matrimonio a una chica, mientras combate un complot de Spectre en el campo de la guerra biológica.
  • Los diamantes son eternos (también: Diamantes para la eternidad) - James Bond investiga una red de contrabando de diamantes a cuyo final se encuentra todavía otro maligno plan de dominación mundial de Spectre.
  • Vive y deja morir - James Bond lucha contra un supervillano que utiliza el vudú como máscara para crear una red de narcotráfico que inunde de heroína el mercado de Estados Unidos.
  • El hombre del revólver de oro (también: El hombre de la pistola de oro) - James Bond se enfrenta a un asesino que diseña una serie de juegos mortales para exterminarlo porque muy en el fondo lo considera su igual.
  • La espía que me amó - James Bond debe detener los planes de Spectre Stromberg para destruir la raza humana, y repoblar la Tierra desde una base submarina.

3.- El espía camp.

  • Moonraker - James Bond debe detener los planes de Stromberg Hugo Drax para destruir la raza humana, y repoblar la Tierra desde una base submarina espacial.
  • Sólo para sus ojos - James Bond debe recuperar un dispositivo británico de espionaje que un villano en Grecia está tratando de obtener para venderlo a la KGB.
  • Nunca digas nunca jamás - James Bond debe detener a la organización terrorista Spectre, que ha robado dos bombas nucleares y extorsiona al mundo con ellas... otra vez.
  • Octopussy - James Bond investiga un contrabando que lo lleva hasta una sensual chica de la India, y a un plan soviético para invadir militarmente Europa Occidental.
  • En la mira de los asesinos (también: Panorama para matar) - James Bond investiga a un empresario psicópata que planea un golpe mortal contra la reserva de oro del mundo el mercado de microcomputadores del mundo.

4.- Más allá de la Guerra Fría.

  • Su nombre es peligro (también: Alta tensión) - James Bond investiga un plan de asesinatos masivos de la KGB que está relacionado con una compleja operación de tráfico de armas y de heroína.
  • Licencia para matar - James Bond se lanza a la cacería de un narcotraficante que ha tenido la mala idea de enviar a un amigo de 007 a ser pasto de tiburones.
  • Goldeneye - James Bond investiga el secuestro de un satélite soviético que puede ser utilizado para enviar a Inglaterra de regreso a la Edad de Piedra.
  • El mañana nunca muere - James Bond se lanza a investigar un conglomerado de prensa que parece saber demasiado sobre un incidente diplomático entre China e Inglaterra.
  • El mundo no basta (también: El mundo nunca es suficiente) - James Bond debe proteger a una chica que está en la mira de un grupo terrorista que busca sabotear el suministro de petróleo a nivel mundial.

5.- James Bond contra el Terror.

  • Otro día para morir (también: Muere otro día) - James Bond es capturado en Corea del Norte, pero regresa para detener un plan relacionado con otro satélite artificial que es un arma de destrucción masiva.
  • Casino Royale - James Bond sabotea el financiamiento monetario de un grupo terrorista jugando una partida de póker en Montenegro.
  • Quantum of Solace - James Bond se lanza a vengarse de los asesinos de su novia y busca detener los planes del grupo Quantum para apoderarse de cierto valioso recurso natural.
  • Skyfall (también: Operación Skyfall) - James Bond debe detener a un ciberterrorista que lanza una serie de ataques orquestados para vengarse de M.
  • Spectre - James Bond descubre que tras las tres películas anteriores operaba una organización terrorista secreta llamada Spectre, con cuyo líder él mismo tiene una relación.

Nota al margen: ¿alguien más piensa que James Bond se ha hecho más bruto con los años? Vean la secuencia de fotos a la derecha: un encendedor, un revólver, otro revólver, una ametralladora, y una ametralladora todavía más bestia.

martes, 15 de diciembre de 2015

Bastión Esperanza - "Hemorragia".

(fuente).
Mientras seguía vía menterminal los procedimientos bioquímicos sobre las muestras biológicas extraídas a Numerio, el doctor Wilkinson sentía un escalofrío recorriéndole el espinazo. Se la había pasado una cantidad de días luchando, él y todo su equipo médico, para impedir que los patógenos que hubieran quedado en los cadáveres de los decápodos a bordo de Ganímedes se convirtieran en una epidemia, pero uno de esos malditos bichos había conseguido pasar los controles y salirse con la suya. Ahora Numerio estaba tirado en una camilla de la enfermería, ardiendo en fiebre, mientras su sangre estaba disolviéndose, con lo que afloraban varias hemorragias por varias partes de su cuerpo.

Mientras tanto, Alba y Lincopán acompañaban a Numerio.

– Gracias por avisarme, Lincopán – dijo Alba.

– Ayelén, Ayelén está bien – dijo Lincopán, conmovida por la expresión de Alba. Lincopán podía tener una mentalidad práctica y algo cínica, pero no dejaba de tocarle una fibra, la honestidad de la relación entre el chico de nueve años y la chica que debía rondar quizás la veintena. Si ambos tuvieran la misma edad, concluyó Lincopán para sus adentros, es probable que fueran pareja. Aunque Millaray, la hermana menor de Lincopán, pondría el grito en el cielo, pero...

– ¿Alba? ¿Alba, estás bien? – irrumpió Escalante como una tromba. – Me dijeron lo de Numerio, y pensé que... bueno... ¿estás bien?

Lincopán no recordaba haber visto a Escalante con el rostro tan desencajado. Puede que Escalante y Numerio se la pasaran siempre peleando, y Escalante tuviera el calor humano de un gasterópodo, pero Lincopán no recordaba que su superior jerárquico al mando hubiera estado alguna vez tan preocupado. Sintió una punzada de envidia: ¿se preocuparía Escalante lo mismo por los hombres bajo su mando?

– Numerio no está bien – dijo Alba, con voz trémula y los ojos humedecidos. – Fue de repente, estaban hablando él y Millaray, y...

De manera inconsciente, Escalante abrazó a Alba, y ella se dejó abrazar. Lincopán miró hacia otro lado.

En ese minuto apareció el doctor Wilkinson. Lincopán se preguntó si ardería Troya, considerando que hacía poquito que el doctor Wilkinson y Alba habían tenido una cita, o... lo que fuera equivalente a eso, a bordo de una nave espacial en órbita sometida a cuarentena. Pero Escalante, con torpeza, algo de inesperada timidez, y una buena dosis de su sentido marcial, soltó a Alba con tanta brusquedad, que ella trastabilló levemente por un instante. Pero el doctor Wilkinson no pareció reparar en nada de esto; venía demasiado preocupado por las noticias.

– Alba, tengo entendido que eres lo más cercano que Numerio tiene a una familia, ¿verdad? – preguntó el doctor Wilkinson. Alba asintió, y el doctor Wilkinson entonces prosiguió: – Lo que tanto temíamos, ocurrió. Numerio está sufriendo de una fiebre hemorrágica provocada por un patógeno alienígena. Lo hemos identificado, pero tenemos que seguir analizándolo. Y, por supuesto... no tenemos cura.

– ¿Numerio se va a morir...? – soltó Alba, tratando de mantenerse serena, pero sin poder impedir que las lágrimas saltaran de sus ojos.

El doctor Wilkinson suspiró profundamente. A pesar de que la máscara de su traje NRBQ era transparente, el solo hecho de verse obligado a usarla le daba una cierta distancia, que volvía la escena extraña e inhumanamente aséptica.

– Estamos tratando de darle tratamiento de soporte, pero... no podemos hacer nada más por él. Todo depende de cómo se defienda el sistema inmunológico – dijo el doctor Wilkinson. – Lo siento mucho, Alba, trataremos de hacer todo lo posible por él.

Esta última parte, Lincopán no la había escuchado, porque en el intertanto, Paparizou se había comunicado con ella, como conducto regular en la cadena de mando. El tono mortecino del habitualmente bromista y un tanto desubicado Paparizou, decía que la situación era grave.

– Escalante, señor... – dijo Lincopán, interrumpiendo la conversación. – Paparizou acaba de reportarme que Ashcroft está sufriendo una hemorragia, y la están trayendo hacia la enfermería.

– Alba, discúlpame, pero esto se va a volver un manicomio. Voy a reportarle al Capitán Chu que lo que tanto temíamos, terminó por ocurrir: tenemos una epidemia de origen arzawe a bordo de Ganímedes, contra la cual no tenemos vacunas ni cura conocida, y voy a tener que romperme el hígado con cafeína para trabajar en esto hasta contenerlo. Por favor, discúlpenme.

El grupo vio como el doctor Wilkinson se retiraba un poco.

– Esto es una pesadilla – dijo Lincopán. Y luego, recuperando su espíritu marcial, dijo: – Señor... ¿Sus órdenes?

– Aguantar. Resistir. A toda costa – medio entre dijo y musitó Escalante, recordando las palabras del entrenamiento en la Academia Militar.

Y justo en ese instante, como para desmentir lo dicho por Escalante, ingresaba Brown a la enfermería; nunca el robusto gigante se había visto tan gentil como ahora, cargando a Ashcroft en brazos con el rostro lleno de aflicción mientras la cara de ella estaba manchada con la sangre que había fluido a través de la nariz. Detrás venían Paparizou y Hindersson, ambos también pálidos y esperando lo peor.

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Habían pasado un par de horas. Alba no había cesado de vigilar a Numerio, pero había decidido hacer una pausa para ir a beber algo. No había almorzado, pero la angustia le atenazaba el estómago, y no tenía hambre. Escalante la acompañó.

– ¿Cómo sigue el chico? – preguntó Escalante.

– Estable, dice Jean... eh... el doctor Wilkinson – dijo Alba. – ¿Y Ashcroft?

– Lo mismo – dijo Escalante. – Por los reportes de la menterminal, parece que hay dos casos más. Esto se está poniendo malo.

De pronto, Alba se llevó las manos a la cara y se puso a sollozar en voz baja. Escalante trató de decir algunas palabras de consuelo que, siendo Escalante quien era, sonaron torpes y algo insensibles.

– Escalante, es que esto es mi culpa, es todo mi culpa – dijo Alba, tratando de contenerse un poco. Y, a medias llorando, a medias hablando, añadió: – Numerio vino a bordo de Ganímedes porque yo lo traje, porque él es mi amigo. Yo... yo... Numerio estaba tan solo en el internado... ¿Sabes por qué se llama Numerio, Escalante?

– No, nunca me lo dijiste.

– Y nunca... se lo preguntaste a él.

– No, nunca se lo pregunté – dijo Escalante, cabizbajo.

– Sus padres lo llamaron Numerio porque tenían... expectativas para él. Que fuera un genio, como Leonardo da Vinci o Isaac Newton o... no sé. Alguien que los hiciera sentirse orgullosos, y sólo iban a sentirse así teniendo como hijo al mejor, y punto. Lo llamaron Numerio para meterle a fuego el estudio en la sangre, para que nunca, nunca, nunca, se le olvidaran los números, las matemáticas, las ciencias. El pobre Numerio me contó como después, en el internado, descubrió lo de Numerio Negidio...

– ¿Quién es Numerio Negidio?

– En el antiguo Derecho Romano, llamaban Numerio Negidio a la persona que debe dinero y no lo paga. Bueno, yo no lo sabía hasta que me contó él... Trató de restarle importancia, pero su nombre significa que es un deudor. Bueno, no creo que los padres de Numerio lo llamaran así porque quisieran hacerlo sentir un deudor o que fuera un N.N., pero él es un chico, es impresionable, y...

– Sé de qué estás hablando – dijo Escalante, con aires algo misteriosos.

– Yo llegué al internado en que estaba Numerio porque como asistente del profesor Higgins, tenía la preparación suficiente para enseñar ciencia básica a los alumnos, en reemplazo de un profesor. Y Numerio estaba ahí, tan solito, desvalido, con los otros alumnos siempre molestándolo, salvo cuando querían conseguir alguna ayuda académica de él. Pero lo vi ahí, chiquito, entusiasta, y traté de sacarlo de ahí. Nos hicimos amigos, y siempre se veía tan bien, tan feliz, cuando salía del internado, cuando no tenía que ser Numerio el académico ni Numerio el alumno modelo... Y un día, como estaba interesado en la nave espacial Ganímedes, aproveché mis conexiones con el profesor Higgins para que la viera.

– Y entonces, atacaron los arzawe, hiciste despegar a Ganímedes sin saber lo que estabas haciendo, entraron los decápodos, sus cadáveres dejaron la nave sembrada de microbios que obligaron a ponerla en cuarentena, y uno de esos microbios ahora tiene a Numerio en la enfermería...

Por toda respuesta, Alba se puso a llorar. Escalante, por impulso, la abrazó.

– No es tu culpa, Alba. No podías saber lo que iba a pasar. Todo esto no es más que una serie de coincidencias de porquería. No te culpes, Alba, no te culpes...

Alba se separó de Escalante. Este se quedó mirándola, de manera interrogante.

– Los arzawe están viniendo – dijo Alba, con voz mortecina.

– ¿Qué?

– El Capitán Chu acaba de hablarme, vía menterminal. Las naves arzawe han salido desde la cara oculta de la Luna Mayor, y vienen hacia Esperanza. Me pidió que me reportara de inmediato con él. Como soy la única que puede manejar a Ganímedes y Ganímedes es la única nave espacial que puede hacerles frente, tenemos que planificar una estrategia en conjunto.

– Te acompaño – dijo Escalante, comenzando a caminar.

Y de manera amistosa, Escalante le ofreció el brazo a Alba. Ella lo miró por un instante, y luego, todavía con tristeza en la mirada, aún así sonrió y entretejió su mano con el codo de él.

– ¿Sabes, Escalante? Puedes ser muy tierno cuando te lo propones.

– Naaa... Yo soy muy torpe – dijo Escalante. – Seguro que el doctor Wilkinson es mejor que yo.

– ¡Escalante, estás celoso! – soltó Alba, sonriendo levemente.

– ¿Yo? Qué... – dijo Escalante, echándolo a la broma. – ¿De un tipo que tiene un mejor empleo que yo, sabe más cosas que yo, es más atractivo que yo, y es más galán que yo? Por favor...

Alba se rio suavemente, y luego se llevó la mano a la nariz, sintiendo una leve molestia. Cuando la retiró, descubrió sangre en la punta de sus dedos. De pronto, empezó a temblar de manera incontenible.

– Escalante...

OxxxOxOOOxOxxxO

Las naves arzawe habían salido ya desde la órbita de la Luna Mayor, y aceleraban en el espacio entre ésta y el planeta Esperanza, lentas e implacables, dispuestas a ejecutar su plan: desembarcar tropas para que alguna epidemia arzawe se propagara entre los humanos.

En la superficie de Esperanza, detectadas por supuesto las naves arzawe, todos los protocolos de combate habían sido activados. Las defensas antiaéreas estaban listas, los cazas también por si las naves arzawe decidían descender hasta la atmósfera, y los misiles reacondicionados a toda velocidad para alcanzar el espacio, listos para ser disparados.

Pero el Presidente Kulkov y el Comandante Luca recibían las peores noticias, vía menterminal, que el Capitán Chu, a cargo de Ganímedes, podía enviarles.

– ¿La única persona que es capaz de controlar a la única nave que puede hacerles frente a los arzawe, ella de entre todas las personas está en la enfermería? – rugió el Comandante Luca. – ¿Y nadie más es capaz de controlar a Ganímedes?

– Sandrine y los expertos en robótica han estado trabajando en ello, pero, Comandante... la verdad es que no – dijo el Capitán Chu. – La verdad, Comandante, es que sin Alba pilotándola, Ganímedes no es más que un montón de chatarra flotando en el espacio.

– Maldita sea – dijo el Comandante Luca. – Presidente Kulkov, usted sabe tan bien como yo que si no encontramos otra manera de controlar a Ganímedes... entonces esto es el final.

つづく

domingo, 13 de diciembre de 2015

Dejar libros tirados.

Naturaleza muerta, novelas francesas, obra de Vincent van Gogh (hacia 1.888).
Todos quienes crecimos con el gusto por la lectura, tenemos seguramente el mismo recuerdo: el de cómo nuestros compañeros de curso en el colegio o liceo protestaban por tener que leer tal o cual libro. Una novela de 100 o 200 páginas podía hacérseles perfectamente un drama, mientras que para nosotros, los curtidos en descifrar esos signos cabalísticos en negro sobre fondo blanco, era casi un paseo de campo. Salvo que se tratara de Pedro Prado, uno de los escritores chilenos más pestíferos de todos los tiempos, lo que debe ser una clase de récord, porque de haber escritores chilenos aburridos los hay, y a paladas.

En definitiva, para nosotros, el poder leer un libro de pe a pa era una especie de título ceremonial de graduación. O sea, uno es un adulto hablando en términos intelectuales, cuando es capaz de afrontar un libro, cualquier libro, y leérselo entero, sin que importe la cantidad de páginas o el tamaño (o escasez de tamaño) de la letra. Uno puede mirarse a sí mismo con orgullo, inflar el pecho, y decir: "Esta novela no me la ganó, me la leí entera". Es posible que los libros técnicos, los escritos de verdad para especialistas, estén exceptuados, porque por algo están redactados en la jerigonza de los pocos elegidos para la gloria que serán capaces de descifrarlos. Pero el resto... el resto son aptos para ser descubiertos y colonizados.

Leer un libro entero es por supuesto el objetivo ideal de la lectura. No en balde, se supone que el escritor se tomó 500 páginas para desarrollar sus ideas, debido a que ésa es la extensión necesaria para que todo quede atado y bien atado. Si uno lee la novela casi entera, digamos 400 páginas, no llega al punto en donde todo se cierra como un círculo. Es posible que haya cosas que se le hayan escapado al lector, y que estaban en las últimas 100 páginas. Es posible que entienda de qué se trata, quiénes son los personajes, cuáles sean los conceptos... pero no tendrá la noción ciento por ciento global sobre la obra. Esa lectura incompleta es, por lo mismo, una lectura sensiblemente más pobre.

Tal era mi perspectiva de las cosas hasta que, con el transcurso de los años, empecé a notar ciertos fenómenos. Algunos escritores son un plomo escribiendo; lo que narran es muy interesante, sea una ficción o algo de la realidad, pero la manera en que lo refieren, es como si a uno le echaran al cuello una cadena amarrada a un ancla por el otro extremo, y al fondo de la bahía con ella, y uno arrastrado con ella, por supuesto. Otros se toman una cantidad parsimoniosa de páginas en desarrollar sus conceptos, y cuando uno se pone a evaluar lo leído hacia atrás, descubre que habría sido lo mismo y mejor con la mitad de páginas; el resto, por lo tanto, era relleno puro y duro, y el relleno es bueno cuando son arándanos dentro de un pavo asado, no a la hora de leer. O peor aún, otros escritores tienen ideas brillantes, pero después, mientras transcurren las páginas, hay una sensación de que están a manotazos tras las ideas, y las muy pérfidas insisten en volar en trayectorias que las hacen imposibles de capturar; el resultado final es un insectario que en vez de estar lleno de hermosas mariposas, posee... cucarachas y más cucarachas.

(Espero por mi bien, y por el de ustedes, no ser ninguna clase de los escritores mencionados en el párrafo de más arriba).

¿Vale la pena entonces, terminar todos los libros?

He llegado a la conclusión de que no. Cuando uno recién se inicia en la lectura y se transforma en un lector pertinaz, hay un motivo de orgullo en terminar todos y cada uno de los libros que se leen. Además, hay un tema de inversión: uno ha gastado dinero, a veces, en obtener el libro, y tiempo en leerlo, de manera que uno quiere ver su recompensa, inasequible al desaliento, porque al final debe haber una recompensa, ¿no? Creyendo con la fe del carbonero, que a veces se verá recompensada, y a veces no.

Pero a medida que uno se hace mayor, y la pila de libros que se han leído crece y crece, comienza el cálculo matemático. A juzgar por lo que uno ha leído, ¿hay buenas posibilidades de que el asunto termine bien? Si a mitad de obra el escritor ha demostrado una incapacidad rayana en la incompetencia para retratar adecuadamente a los personajes o explicar las cosas de manera clara... ¿irá a ser que se inspire súbitamente en el último veinte por ciento de las páginas y nos entregue una resolución de las que cortan el aliento? Y si el tratado a mitad de camino se pierde en explicaciones sobre explicaciones, tiene un discurso incoherente o lleno de agujeros, o peor aún, huele y apesta a verborrea barata estilo Martin Heidegger, ¿podrá ser que en los últimos párrafos de pronto se ilumine todo el significado de lo anterior...?

Si es el caso, entonces seguir leyendo es la decisión correcta. Pero, ¿y si no?

Entonces, es posible distinguir dos etapas de maduración en el lector. El lector casual es el equivalente al tipo que cursó hasta la educación secundaria, y luego salió a trabajar sin seguir estudios superiores; tiene una formación general, corrientita, pero en lo intelectual no pesa casi nada. En cambio, el lector habitual es el equivalente del tipo que siguió a través de la educación superior y sacó un título o un grado académico; éste es capaz de afrontar a cualquier texto, lidia en principio con cualquier argumento, piensa y razona.

Y luego viene el lector verdaderamente maduro, el equivalente al tipo que ha sacado uno o más postítulos, magísteres, doctorados, etcétera. Esta clase de lector es tan sabio, que ha desarrollado no solamente la resistencia necesaria para leerse un libro completo de principio a fin... sino también la sabiduría para dejarlo de lado cuando, promediando el mismo, adivina que terminarlo no lo va a llevar a ninguna parte. Es decir, el lector que es capaz de leer un libro entero sin quejarse es un lector resistente, pero el lector que sabe qué libros dejar de lado a mitad de camino, no sólo es un lector resistente sino además un lector sabio.

Eso sí, dejar libros tirados cuenta como un talento sólo cuando se es un lector habitual. El lector casual, el que declara en las encuestas tener el Quijote y la Biblia en la casa pero en la práctica los tiene cogiendo polvo en la biblioteca, no cuenta. Este deja los libros tirados no porque tenga la sabiduría de adivinar cuáles libros llevarán a buen término y cuáles no; éste deja los libros tirados únicamente porque no tiene la potencia intelectual necesaria para afrontar la tarea de leerse hasta la última línea.

En definitiva, como lector ahora de verdad sabio y maduro, ya no me enorgullezco de ser capaz de leerme casi cualquier libro de principio a fin. En la actualidad, me enorgullezco de ser capaz de discernir entre aquellos libros que vale la pena leer hasta el final y aquellos que no, y poder dejar los segundos de lado sin sentir culpa porque a lo mejor me estoy perdiendo lo bueno que sí podía ser que viniera páginas más adelante.

jueves, 10 de diciembre de 2015

Block40busters (1 de 6).


Es muy probable que blockbuster sea, promediando, la palabra más odiada por los cinéfilos. El concepto evoca muchas sensaciones negativas: películas con aventuras pasadas de roscas, guiones con agujeros lógicos, personajes planos, y ninguna profundidad filosófica. Cine hecho para golpear a las audiencias, dejarlas knock out, y sustraerles el dinero de los bolsillos, para que cuando éstas despierten, se encuentren con un riñón menos, el cual va camino a Amsterdam o Bangkok, como parte del mercado negro de órganos con que les birlaron el precio de la entrada. Casi como el truco de los centavos que cargan en cada cuenta telefónica, en que nadie reclama por los mismos porque sale más caro reclamar que aceptar la pérdida, pero todos esos centavos suman una fortuna para la compañía; lo mismo pasa con la suma de todos los precios de entradas al cine de un blockbuster. Incluso la etimología de la palabra es nefasta, ya que blockbuster significa literalmente revientamanzanas, entendiendo como tales las manzanas de casas, y es el sobrenombre que se le daba a las bombas de destrucción masiva arrojadas sobre dichas manzanas de casas durante la Segunda Guerra Mundial. Así, preguntarle a alguien si fue al cine a ver el último blockbuster, es casi como preguntarle si marchó en dirección hacia el blanco de un bombardeo enemigo.

Y sin embargo... los blockbusters, para bien o para mal, forman parte de nuestra vida cotidiana. Todos reconocemos frases tales como "yo soy tu padre", "veo gente muerta", o "¡¡¡ESTO... ES... ESPARTA!!!". Los personajes de los blockbusters, de los mejores blockbusters por lo menos, nos han emocionado con sus esfuerzos por superarse a sí mismos, por luchar contra el mal, o por conquistar el corazón de la dama de turno. Puede que el esquema de los blockbusters en general sea tan simplón que incluso hasta pudimos describir su guión arquetípico (de hecho ya lo hicimos, pueden ustedes leerlo en Blockbusters genéricos: El guión tipo, aquí en la Guillermocracia), pero congregar semejantes pasiones en el público no es un mérito que deba tomarse a la ligera. Después de todo, la vida es para ser feliz, y si un blockbuster está lo suficientemente bien hecho como para ser más que un simple producto de usar y tirar, entonces, ¿por qué encajonarse dentro de una actitud estirada que descalifica a estas películas cuyo único objetivo es entretener durante un par de horitas a la audiencia? Es cierto que el noventa por ciento de los blockbusters son basura, pero por otra parte, es también muy cierta la Ley de Sturgeon según la cual el noventa por ciento de cualquier cosa es basura, incluyendo ese otro cine, el hecho con ínfulas y pretensiones artísticas. Preciosos ridículos hay en todas partes, incluyendo en un cine a la vuelta de su esquina.

Es por eso que, acá en la Guillermocracia, hemos decidido emprender una serie acerca de los blockbusters. Lo hemos hecho ahora en 2.015, para aprovechar el aniversario número 40 de la primera película que puede considerarse como un blockbuster propiamente tal: Tiburón de Steven Spielberg. No es que el cine antes fuera artístico, signifique lo que signifique esa palabra, y de pronto con Tiburón se volvió algo estúpido y descerebrado. No. La idea de crear películas grandilocuentes para desplomar las mandíbulas de la audiencia y saquear sus bolsillos es tan antigua por lo menos como Los diez mandamientos de Cecil B. DeMille, de 1.956. O Lo que el viento se llevó de Victor Fleming y dos o tres pares de manos más, de 1.939. O incluso El nacimiento de una nación de David W. Griffith, de ¡1.915! Pero lo que cambió con Tiburón fue otra cosa: el modelo de distribución. Antes, las películas se soltaban con poquitas copias que rotaban por varios cines de Estados Unidos y el extranjero, en períodos de tiempo que a veces podían ser de años. Tiburón, en cambio, fue distribuida de otra manera: se lanzaron masivamente y al mismo tiempo una tonelada de copias para copar todos los cines al mismo tiempo. La jugada fue tan exitosa, que Tiburón se transformó en la película más taquillera de 1.975, creando así el actual modelo de distribución de blockbusters, que en 2.015 cumple por lo tanto 40 años.

Para efectos, hemos seleccionado 72 películas blockbusters, o que no siéndolo en sentido estricto, a lo menos pueden ser consideradas de manera limítrofe como tales, todas ellas desde 1.975 en adelante. El criterio de selección ha sido muy sencillo: las hemos incluido por la influencia que hayan generado en futuros blockbusters, y en el desarrollo del cine en general. No las hemos seleccionado ni por su calidad, ni por su taquilla (aunque la mayoría son taquilleras), ni por su capacidad para generar memes. Es por eso que ustedes no encontrarán acá, adelantamos, películas como La profecía de 1.976, o Los cazafantasmas de 1.984, o Volver al futuro de 1.985, por ejemplo. Todas éstas son blockbusters notables, películas clásicas e icónicas allí donde las haya, pero lo que ellas no hicieron, es generar escuela, o al menos, una escuela que vaya más allá de las películas italianas baratas de imitación. Mientras que otras películas sensiblemente mediocres o inferiores, sí que generaron imitaciones o pusieron sobre el mapa tales o cuales conceptos, motivos por el cual están incluidos en este listado. Y, sin más preámbulos, partamos ahora con nuestra breve historia de 40 años de blockbusters, en 72 películas y seis posteos... porque publicarlo así es épico, es decir, la esencia misma de un blockbuster.

1.- Tiburón (1.975).

La idea de lo que iba a ser el blockbuster en términos narrativos, que no de distribución como ya comentamos, estaba ya esbozándose en fecha tan temprana como Desde Rusia con amor, la segunda entrega de James Bond, con su filosofía de hacerlo más grande y mejor que Dr. No, que en cambio parece más bien un thriller hitchcockiano. O con El Padrino, con la gigantesca escala épica de su argumento. Pero desde un punto de vista técnico, el primer blockbuster es Tiburón, por una razón muy sencilla: es la primera película que no fue sacada a los cines con pocas copias que se iban rotando, sino que éstos fueron inundados todos al mismo tiempo con un sinfín de copias que coparon todas las salas, esquema de distribución que ha seguido existiendo hasta ahora, para suplicio de quienes vamos a un multicine y nos encontramos en una sala con Jurásico y Furioso de Marvel doblada en una sala, Jurásico y Furioso de Marvel subtitulada en otra, Jurásico y Furioso de Marvel doblada y en 3D en una tercera, y Jurásico y Furioso de Marvel subtitulada y en 3D en una cuarta. Por eso, visto desde esa perspectiva, Tiburón es un blockbuster un tanto extraño. El común de los blockbusters son películas de aventuras, y su tono tiende a ser ligero y optimista. Si la idea es que el respetable se relaje y pase un buen rato, no puede vendérsele pesados y sesudos dramas existenciales. Por eso, Tiburón es una película tan rara: el conflicto principal gira en torno a la lucha contra una fuerza natural ciega e irracional, una máquina de matar que todo lo que hace es "nadar y comer y hacer pequeños tiburoncitos, y eso es todo", como dice el personaje de Hooper, y frente a esa fuerza irracional, la comunidad de gentes no son adorables civiles en peligro sino un montón de imbéciles felices de correr el riesgo de que algunos turistas sean sushi para tiburones a cambio de mantener sus ganancias, y los propios cazadores del tiburón tampoco son demasiado heroicos. Es decir, aunque planificada como una película de acción más o menos ligera para los estándares de la época, y haciendo uso de varios resortes narrativos de extracción hitchcockiana, muy en el fondo Tiburón sigue siendo un drama de denuncia social, tal y como se los hacía en la década de 1.970 a paladas. Por supuesto, luego vendría La guerra de las galaxias, que enseñaría otra cosa: los blockbusters oscuros y grises pueden vender mucho, pero los luminosos y maniqueos, venden aún más.

2.- Rocky (1.976).

A poco que uno vea la saga completa de corrido y con un poco de ojo crítico, resulta sorprendente la enorme distancia que existe entre la primera Rocky, y sus secuelas, en particular Rocky III y Rocky IV. Así, quienes estén familiarizados con Rocky Balboa debido al camp inherente de la tercera y cuarta entrega de la saga, con un discurso muy acorde con el espíritu triunfalista e individualista de la década de 1.980, regresando a la primitiva Rocky de 1.976 se encuentran con un sórdido drama social acerca de un boxeador viviendo en la mugre y condenado a ser apenas otro perdedor del sueño americano, y que de milagro logra la oportunidad de su vida cuando Apollo Creed, casi por puro azar, le ofrece un match de exhibición sobre el ring. Tampoco debemos olvidar que en Rocky, y viene spoiler del final aquí por si no la han visto... el protagonista ni siquiera gana la pelea, que los jueces le conceden a Apollo Creed por puntos, y que el gran triunfo moral de Rocky Balboa es apenas haber aguantado los quince rounds sin que lo hayan mandado a morder la lona. Y aún así, Rocky es la gran codificadora de las historias de autosuperación personal en donde, si te esfuerzas lo suficiente y nunca te dejas doblegar tu espíritu, podrás triunfar y salir adelante. La influencia de Rocky como película se siente en cada blockbuster en el cual el protagonista parte por ser un perdedor, y de pronto se encuentra en posición de hacer algo único, por lo general salvar a la galaxia entera o algo así. Aunque muchas veces se dice que películas como Guardianes de la Galaxia o Cómo entrenar a tu dragón imitan a La guerra de las galaxias, en realidad y en el concepto del perdedor que sale adelante con pura voluntad y con la determinación de que algo le importe, se siente una vibra mucho más cercana a Rocky Balboa que a Luke Skywalker. Además, Rocky vino un año antes.

3.- Carrie (1.976).

Otra película a mitad de camino entre la maduración del cine crítico y oscuro de la década de 1.970, y aquello que podríamos llamar el proto blockbuster, y una de las películas claves en definir el género de terror moderno, tal y como lo entendemos. Quizás más que El exorcista, y no que Carrie sea mejor, sino que simplemente, su mezcla entre conflicto estudiantil y horror sobrenatural, además de varios de sus mecanismos narrativos, han sido mucho más imitados y parodiados después. Basada en la novela de Stephen King, Carrie es la historia de una chica que, criada en un ambiente de fanatismo religioso cristiano, es objeto constante de bullying por parte de sus compañeras de curso, hasta que de pronto, sobreviene la venganza en forma de una brutal exhibición de poderes paranormales. Hoy en día, la película es mucho menos efectiva que en sus días, debido a haber sido imitada hasta la saciedad, por no hablar de que la traca verdaderamente paranormal viene recién al final, y la práctica totalidad del derrotero hacia allá en realidad tiene más de drama psicológico que de terror sobrenatural. Pero sí que ha dejado su huella en un tópico propio del cine posterior de terror, que después sería la savia del Slasher y de muchas películas de actividad paranormal desatada: el grupo de adolescentes estúpidos y miserables que, bien mirado, dentro de la narrativa no tienen otro propósito útil que acumular la inquina del espectador, hasta que lo paranormal se desata y los aniquila a todos.

4.- La guerra de las galaxias (1.977).

Durante un par de años, el modelo a seguir en materia de blockbusters era claramente el Tiburón de Steven Spielberg, pero luego llegó cierta saga galáctica creada por un tal George Lucas. En la época, el cine tenía que ser oscuro, y con cierta dosis de angustia y depresión; es decir, The Dark Knight no inventó realmente nada. La idea de tener una película ligera en donde existen buenos muy buenos enfrentándose a villanos muy villanos, parecía algo risible; es bien sabido que para conseguir el financiamiento, George Lucas renunció a las ganancias de la película a cambio de llevarse todas las utilidades del mercadishing, y los estudios FOX aceptaron, creyendo que estaban haciendo tonto al pobre imbécil. Y después sucedió lo que sucedió. La gente hacía colas en los cines para entrar a ver las peripecias de Luke Skywalker convirtiéndose en héroe mientras luchaba contra el Imperio y cierto tipo de máscara negra y respiración de traje de buceo. Todos los estudios sacaron entonces dos importantes lecciones. En primer lugar, que películas como Tiburón pueden llevar a mucha gente a los cines, pero si eliminamos el factor angustia, o al menos lo mantenemos controlado e inspiracional, podemos llevar más gente todavía; de hecho, La guerra de las galaxias codificó en cierto modo, el tipo de argumento que ya hemos explicado en nuestro ya mencionado posteo Blockbusters genéricos: El guión tipo, aquí en la Guillermocracia. En segundo lugar, que el dinero no está en las películas sino en el mercadishing, algo más vital hoy en día que nunca, considerando el crecimiento de los canales informales, llamémoslos así, de distribución de películas. Tiburón fue la película que creó el modelo de lo que debe ser un blockbuster, pero La guerra de las galaxias lo perfeccionó hasta transformarlo en la fórmula que ha venido azotándonos de manera regular durante las siguientes cuatro décadas y contando.

5.- Fiebre de sábado por la noche (1.977).

Uno de los géneros más prototípicamente cinematográficos, es el musical. Después de todo, la experiencia de la música envolvente y las coreografías es algo que no se puede reproducir al ciento por ciento en la casa todavía, ni siquiera con las modernas pantallas de plasma ni los sistemas de sonido revientamascotas de la actualidad. Pero en la década de 1.970, los musicales iban un poco a su aire. En la década anterior, a pesar de los triunfos de La novicia rebelde, Mi bella dama o Mary Poppins, lo cierto es que el género musical parecía haberse estancado en una retórica propia de diez a veinte años antes. Los estrellones de Hello Dolly!, Doctor Doolittle, Adios Mr. Chips o El Hombre de la Mancha, probaron el punto. Luego vinieron los musicales oscuros: Cabaret, Jesucristo Superestrella (muy cínico a pesar de quien es el personaje protagónico), The Rocky Horror Picture Show... Dentro de ese ambiente, la película que creó el concepto de musical moderno terminó siendo irónicamente una firmemente enclavada en la oscuridad de su década, igual a como Rocky, la película que creó la moderna película de deportes, era tres cuartos de lo mismo. Hoy en día, Fiebre de sábado por la noche tiende a ser recordada como una película camp en donde John Travolta hace algunos movimientos un tanto ridículos sobre una pista de baile, pero si uno se sienta a mirarla con detenimiento, resulta que se trata de un muy sórdido drama en la vena del cine serio de la década de 1.970, acerca de un joven sin futuro y al cual le refriegan el sueño americano en la cara sin que de verdad pueda ser parte de él. El punto quedaría claro si es que Tony Manero, el protagonista, se hubiera puesto a escuchar Punk, que era la opción más lógica, pero en vez de eso, se desfoga con números de baile en la discoteca, con música Funk, Disco y Latina, subgéneros que en la época eran vistos con tanto asco como el Reggaeton hoy en día; de hecho fue esta película, la que hizo que tal música saltara directamente hacia el mainstream anglosajón, y por extensión y derrame, del resto del mundo. Y se quiera o no, el grueso de los musicales adolescentes han imitado más o menos el modelo implantado por Fiebre de sábado por la noche, de un joven con problemas adolescentes que encuentra en su pasión por el baile o la música en general, la vía de salida para resolver sus problemas. Que la crítica social inherente a Fiebre de sábado por la noche se haya quedado por el camino, es sólo una baja colateral, por supuesto; la idea es crear blockbusters, no cuestionar la sociedad, después de todo.

6.- Encuentros cercanos del tercer tipo (1.977).

Después de Tiburón, Steven Spielberg abandonó en definitiva el cine más independiente de sus inicios, y abrazó con entusiasmo las superproducciones. Su siguiente gran esfuerzo en esa línea sería Encuentros cercanos del tercer tipo, que a diferencia de Tiburón, sí era una historia original guionizada especialmente por él. El argumento bebe del auge que en esos años experimentaba el movimiento de quienes alegaban haber sido abducidos por alienígenas, y de la conexión de éstos con la filosofía New Age, para referir la historia de un personaje que, luego de haber avistado a unos extraterrestres, empieza a comportarse de manera obsesiva, descubriendo finalmente que los alienígenas han implantado una idea en su cabeza, idea que es una invitación para un contacto en persona. Esta película remeció por completo las nociones de lo que era un extraterrestre en la ficción. Hasta el minuto, éstos venían siendo presentados siempre como hostiles, o a lo menos como perjudiciales, un poco usándolos como espantajos en la ficción para exorcisar los miedos de los estadounidenses hacia la Alemania Nazi o la Unión Soviética Comunista. La historia de Spielberg va en otra dirección, una que puede referirse como armonía o comunión universal, con extraterrestres quizás algo atropelladores o zumbones, pero en general, por lo visto, bienintencionados y amistosos. El alienígena hostil e incendiario no desapareció del escenario, claro está, pero en adelante, debió empezar a convivir con ese segundo perfil, algo que se abrió camino de manera glamorosa hacia el cine infantil de la siguiente década, e incluso en algunos casos después.

7.- Superman (1.978).

¿Había triunfado La guerra de las galaxias porque la gente de verdad quería cosas más ligeras, divertirse y pasarla a lo grande, o porque la película en sí tenía la magia y no habrían otras? Las dudas se disiparon al año siguiente, cuando arribó a los cines otro blockbuster en la misma línea de entretenimiento ligero y operático, pero en un género fílmico diferente, esta vez la fantasía superheroica en vez de la fantasía galáctica: el Superman dirigido por Richard Donner, y protagonizado por Christopher Reeves. En realidad no se trataba de la primera película sobre el personaje; después de todo, Superman ya había conocido versiones en los cómics, la radio, el cine y la televisión. Pero sí que era la primera producción de alto presupuesto que se basaba en un superhéroe. El lema publicitario suena cursi hoy en día, pero era el sentido de la maravilla mismo en esos tiempos: "Creerás que un hombre puede volar". Aunque en géneros distintos, La guerra de las galaxias siendo Space Opera con elementos fantásticos y Superman una película de superhéroes con elementos de Ciencia Ficción, en ambos casos tenemos historias ligeras, primarias y fantásticas, con héroes muy heroicos, villanos reforcilándose en su villanía, y el mundo o el universo en la estacada. Superman probó que lo de La guerra de las galaxias no era casualidad, y que la gente de verdad estaba ávida de historias de esa clase; y lo seguiría estando a lo largo de las siguientes cuatro décadas y contando. Y lo más importante: prácticamente inventó el moderno cine de superhéroes. El camino seguido por Superman, de referir los orígenes del personaje, sus primeras misiones, y su primer enfrentamiento con su primer supervillano, es el que seguirían de manera monótona casi todas las historias superheroicas, hasta el punto que casi ninguna película de superhéroes que no sea secuela, parte con el héroe ya instalado, siendo el Batman de 1.989 la excepción más significativa.

8.- Colegio de animales (1.978).

Ya para 1.978, se estaba produciendo un quiebre profundo en el cine de Hollywood. El cine de comentario y crítica social establecido a comienzos de la década por el Nuevo Hollywood, estaba cada vez más en retirada, cediendo paso al nuevo cine de entretención pura y dura. Dentro de este contexto debe entenderse Colegio de animales. Irónicamente otra vez, esta película también nace un poco desde la crítica social que tan profundamente permeó a la década de 1.970... ambientándola a inicios de la década de 1.960, en otra maniobra muy clásica de lo que es la crítica social, que es alejar a la crítica de lo criticado con el socorrido argumento de "no estamos criticando, si es otra época y otro lugar, ¿ven?". El argumento es bastante simple: a lo largo de la película seguimos a una fraternidad de estudiantes universitarios preocupados del sexo y la cerveza, en eterna guerra con las autoridades académicas. Un argumento hoy en día cliché, pero que en esa época fue la bomba. Interesantemente, la inspiración para la misma vino de las propias experiencias universitarias de los guionistas, y por lo tanto tiene una cierta vibra de que con la represión estábamos mejor. Además, aunque los héroes son los universitarios, la película muestra bien claramente que son un montón de desadaptados buenos para nada, y por lo tanto, por una vez, las autoridades tienen más de una justificación para perseguirlos. Estamos por lo tanto ante una película claramente de transición, una que pretendía al mismo tiempo burlarse de la excesiva gravitas del cine de su época, pero sin abandonar la crítica social inherente al mismo, corrigiéndolo con un sentido del humor absurdo y animal... creando un subgénero que bien pronto abandonó dicha crítica para centrarse únicamente en la comedia gamberra por el amor a la comedia gamberra. En realidad, nadie esperaba que esta película tuviera éxito, hasta el punto que Donald Sutherland, que interpretaba a un profesor, prefirió el cheque en vez de un porcentaje de los beneficios que produjera la película; cuando la misma llegó tercera en la recaudación de 1.978, sólo por detrás de Grease y Superman, el padre de Jack Bauer tuvo más que sobrado tiempo para azotar sus neuronas contra el muro.

9.- Halloween (1.978).

El concepto de asesino en serie es tan viejo como M el vampiro de Dusseldorf de Fritz Lang, por lo menos, aunque el primer slasher digno de ese nombre, en que un asesino cruel y tocado de la cabeza se dedica a repasar con cuchillo a sus víctimas, probablemente sea Psicosis de Alfred Hitchcock. Pero en Hitchcock, el asesino todavía se mueve un poco en la penumbra, y además, aparece recién en la segunda mitad de la película. John Carpenter era otro de las manadas de cineastas que imitaron los recursos narrativos hitchcockianos, aunque de Carpenter cabe decir que lo hizo a su estilo, a diferencia de Brian de Palma por ejemplo, que se limitaba a copiar y pegar, aunque con estilo por lo menos. Con Halloween, Carpenter hizo un hallazgo nuevo. El centro absoluto de la historia en Carpenter es Michael Myers, el psicópata, presentado por primera vez como una figura más allá de la humanidad, como un ser humano sólo de nombre, puesto que en realidad opera como poco más que una máquina de matar pura y bruta. Fundando así el moderno slasher, tal y como lo conocemos. Habrán todavía otras imitaciones de Hitchcock en la materia (Vestida para matar de Brian de Palma, o la primera Martes 13, antes de que sus secuelas fueran por otro lado), pero Halloween y su Michael Myers marcan la transición y la fundación definitiva del género.

10.- Alien (1.979).

Si tuviéramos que elaborar un listado con las diez películas más influyentes de todos los tiempos, La guerra de las galaxias estaría si no en la cima, por lo menos muy cerca de la misma. Una de las consecuencias colaterales de la misma, fue engendrar una fiebre por películas en el espacio, de manera que vinieron Viaje a las Estrellas: La película, El abismo negro, Saturno 3, Atmósfera cero, Moonraker, Los siete magníficos del espacio... Y entre todas ellas, Alien. En realidad, bien mirado, el concepto de Alien no es exactamente original. Se trata de la viejísima historia del grupo de personajes atrapados en una casona gótica y a merced de un fantasma, sólo que la casona gótica es una nave espacial y el fantasma es un bicho alienígena, y todo eso en el espacio en vez de la Inglaterra dieciochesca o la América profunda. Lo que resultó percutante de Alien, y la salvó de la quema hasta un punto que el grueso de la gente tiende a sacarla del listado de películas que fueron rodadas en clónico a La guerra de las galaxias, fue por un lado la ajustadísima dirección de un Ridley Scott en una de sus horas más gloriosas, y los espectaculares diseños de H.R. Giger para el monstruo, cuyas reminiscencias fetichistas, fálicas y sexuales le dieron una enorme cantidad de connotaciones nuevas e inquietantes a la premisa. De esta manera, Alien quedó tan incrustada en la conciencia popular, que las películas de perdedores en el espacio a merced de un monstruo que se los quiere merendar, se transformó en un subgénero por derecho propio; el hecho de que ninguna de sus secuelas, precuelas o cruces haya siquiera llegado a arañar la reputación o perfil de la película original, algo debería decir.

11.- El horror de Amityville (1.979).

El cine de terror vivió una época de bonanza en la década de 1.970, un poco en la ola del éxito de El exorcista. Lo que era natural, considerando que el horror en el cine tiende a florecer en épocas en la que están larvándose crisis sociales que no llegan del todo a estallar, como una manera de catalizar el miedo que no se puede expresar de manera abierta sin exponerse al ridículo. Por supuesto, había una cierta dosis de crítica social en este tipo de cine, aunque en este caso, desde la óptica conservadora, porque como bien argumentaba Stephen King, el terror como género es inherentemente conservador, ya que se trata de una existencia cotidiana y establecida siendo amenazada por una fuerza imparable y desconocida que viene desde el exterior a cambiarlo todo, supuestamente para mal. Quizás el gran eslabón perdido entre lo antiguo y lo moderno, entre el terror clásico con ciertas pretensiones de qualité y el terror contemporáneo más gamberro, sea El horror de Amityville. La película se basa en un libro sobre fenómenos paranormales en una casa embrujada, supuestamente basado a su vez en hechos reales; de hecho, tal libro fue promocionado con el siguiente tagline: "¡Más horriblemente espantoso que El exorcista porque de verdad sucedió!". En muchos aspectos, con su tratamiento algo más bombástico del género, El horror de Amityville ya trata de escaparse hacia lo que será el cine futuro de terror. Con todo, hay un elemento de crítica social todavía larvado: esta película inventó, o al menos hizo popular, el concepto de la casa construida sobre cadáveres de nativos americanos, una profunda metáfora acerca del complejo de culpa de los estadounidenses que, muy en el fondo, saben que ganaron el país a punta de rifle y viruela contra sus legítimos primeros ocupantes. La película fue la segunda más taquillera de su año, superada sólo por Kramer vs. Kramer, y recaudando más que Rocky II, Apocalipsis ahora, Alien y Moonraker; y eso por no hablar de la infernal cantidad de secuelas rodadas después. Con todo, es seguro afirmar que los conceptos de El horror de Amityville fueron refinados después, y actualizados en definitiva a la década de 1.980, por Poltergeist.

12.- ¿Y dónde está el piloto? (1.980).

Y cerramos esta primera entrega en que repasamos cuarenta años de los blockbusters más influyentes, con la película que sepultó en definitiva todo un subgénero del cine: las películas de desastres, y muy en particular, las de desastres en aviones o aeropuertos. Todo partió cuando los ZAZ, la sigla con la que son conocidos Jerry Zucker, Jim Abrahams y David Zucker, buscando material para sus rutinas cómicas en los programas de trasnoche grabaron por accidente una película antigua de desastres llamada La hora trágica, de 1.957, y decidieron que el material era perfecto para una parodia, de manera que compraron los derechos para hacer un remake... y lo rodaron, pero metiéndole un estilo de humor basado en el chiste rápido, el gag visual escondido, los diálogos absurdos, un estilo de humor surrealista, y todo eso rodeado con una seriedad que partía desde la muy épica banda sonora de Elmer Bernstein, hasta la interpretación mortalmente seria de un Leslie Nielsen contratado precisamente porque en la época sólo hacía roles serios, y verlo haciendo esa misma clase de roles en una comedia, haciendo un vívido contraste entre su seriedad batmanesca y el absurdo caos a su alrededor, era el más grande chiste de todos. Por supuesto, vista desde la actualidad, esta película parece un tanto añeja, por la misma razón de siempre: los imitadores no siempre a la altura, terminaron por matar la originalidad del original. Incluyendo a los propios ZAZ, que se superaron a sí mismos dándole al mismo Leslie Nielsen el rol protagónico de Frank Drebin en la trilogía que partió con ¿Y dónde está el policía? en 1.988. Hoy en día, ¿Y dónde está el piloto? es claramente la película que fundó el género de la parodia cinematográfica moderna, y de hecho, fue la cuarta película más taquillera del mismo año en que se estrenó El Imperio contraataca. Y a propósito de El Imperio contraataca, ¿adivinan ustedes con qué película vamos a partir la segunda entrega de Block40busters...?

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