domingo, 28 de septiembre de 2014

La (falta de) lógica en la biología zombi.

WANTED - Recompensa, se busca vivo o muerto.
Hace un tiempo atrás acá en la Guillermocracia, acerca del posteo Nadie es un zombi en el apocalipsis zombi, salió al ruedo el tema de la biología de los zombis. O lo que se pueda entender como tal. Después de todo, etimológicamente biología significa ciencia de lo viviente, y si los zombis no están vivos sino muertos... aunque por otra parte, si son muertos vivientes... En fin, como el asunto tiene tela que cortar, entonces vale la pena inspeccionar un poco el asunto. Lo que va a servir para desmontar a la epidemia vírica como nuevo recurso a través del cual justificar a los zombis. Y de paso, remachar un poco más las coordenadas de supina ignorancia a través de las cuales se mueven tanto el cine de Hollywood, como las audiencias duraznas que le dan de comer. Y llenan sus piscinas en Malibú.

Acordémonos de que en su formulación original, el zombi es una figura del folclor de Haití. Existen otras criaturas mitológicas alrededor del mundo que podemos considerar como equivalentes a los zombis, incluyendo irónicamente al vampiro tal y como se lo concebía en la Edad Media, muchos siglos antes de que Crepúsculo echara a perder el vampirismo. Pero el zombi propiamente tal, procede del folclor del Mar Caribe. En este contexto, el médico brujo usaba el vudú para reanimar un cadáver, y convertirlo en un esclavo sin voluntad. El procedimiento era mágico, un secreto del arte del brujo, y por lo tanto más allá de los límites de la ciencia. Hoy en día sabemos que en realidad el zombi no estaba muerto, sino adormecido o cataléptico gracias a ciertas hierbas administradas por el brujo y conocidas de éste, pero en la época, por desconocimiento, el asunto parecía casi mágico. Ya en el siglo XX, en particular en los dibujos animados de cierta época, era frecuente ver zombis que llegaban a tal condición por obra de un amuleto mágico, lo que permitía incluir zombis en la programación para niños, lo que es cool, sorteando el tabú clásico de mostrar artes que puedan ser consideradas como satánicas, en dichos programas para niños.

Pero en algún punto del camino la gente se volvió descreída. Lo mágico ya no tenía tanto gancho. Hubo que buscarse otro punto de partida para la zombificación. Y entonces, alguien descubrió que podía achacarse los mismos efectos de la brujería o de un amuleto, a una epidemia vírica. El razonamiento es que la persona muere, pero un virus se activa y lo devuelve a la vida. Si no me equivoco, el propulsor de este concepto, si no el inventor del mismo, fue David Cronenberg en su película Rabia, de 1.977; la misma no trata de zombis ni se refiere a ellos, hasta donde me llega la memoria si se considera que vi la película hace una geología de años, pero la idea de personas infectadas que pierden su voluntad y atacan a otros seres humanos, tal y como aparece en el filme, es esencialmente la misma. Por supuesto, Cronenberg no estaba buscando justificar argumentalmente la epidemia zombi. Lo suyo era, de manera consecuente con el resto de su cine, remecer a la audiencia en la conformidad de su modo de vida suburbano, con buenas dosis de horror corporal que parecieran tangibles gracias a un tratamiento cercano a la Ciencia Ficción, o sea, más o menos verosímil. El cine de Cronenberg, no en balde, reedita muchos de los tópicos propios del cine de Horror, el destrozar la seguridad de las personas a través del asalto de lo desconocido, pero dándole un giro científico para incrementar todavía más el terror, dándole un aire de que eso es verosímil y podría estar pasando ahora mismo en alguna parte, porque es científico.

Debemos darle un aire científico a los zombis para que parezcan modernos.
Desde esa fecha, la zombificación como una plaga vírica es un tópico que se ha propagado... como una plaga zombi. Películas como Exterminio, Resident Evil o Guerra Mundial Z han utilizado este concepto de manera crasa y plana. Y lo han hecho como un recurso para inyectar realismo en la crisis, haciendo flotar en el aire la idea de que lo descrito en la película podría pasar mañana mismo, si es que algún científico despistado deja abierta la puerta del laboratorio, o peor aún, si es que el virus zombi es desatado como parte de una guerra biológica.

Sólo que todo esto carece por completo de sentido científico. Partamos por el enunciado básico. Hay un virus que reanima a un cadáver, y lo pone de nuevo en funcionamiento. Esto simplemente no puede funcionar. Como lo sabe cualquier persona con nociones mínimas de Biología, un virus es incapaz de metabolismo. En esencia, un virus es apenas una tira de material genético envuelta en una cápsula proteínica; un virus carece de organelos que le permitan captar recursos de su medio ambiente, procesarlos, y excretar los resultados, o sea, metabolizar. En consecuencia, para multiplicarse, un virus necesita inyectar su propio material genético dentro de una célula viva, y utilizar los organelos de la misma para subsistir hasta que las copias víricas están listas. Qué células, eso depende. El virus de la gripe utiliza las mucosas nasales, el de la rabia utiliza neuronas, y el VIH utiliza glóbulos blancos. Pero la célula debe estar viva, o de lo contrario sus organelos no funcionan. Un cadáver es un cadáver porque, precisamente, no tiene células vivas, o las que malamente subsistan en las horas siguientes a la muerte, no son suficientes para mantener vivo el cuerpo, y menos traerlo de regreso a la vida.

Además, un cadáver no solamente es un cuerpo que ya no es funcional. Además, es un cuerpo en putrefacción. Los seres vivos somos una apetitosa fuente de nutrientes para otros seres vivos, principalmente microorganismos. La única manera de defender nuestro fuerte, es con una potente barrera de defensas. La primera es la piel, pero cuando un bicho consigue sortearla, sea a través de una herida, sea por algún orificio del cuerpo, sea utilizando la comida a medio descomponer como caballo de Troya, está el sistema inmunológico detrás, para combatir a esos terroristas infiltrados. Y ese sistema inmunológico consume recursos. Los glóbulos blancos tienen una razón de vida útil limitada, y deben ser reemplazados. La vida de un glóbulo blanco o leucocito es muy desgraciada: se la pasan por el torrente sanguíneo engullendo bichos tóxicos para el cuerpo, pero esos bichos mismos los envenenan por dentro porque, justamente, son tóxicos. Un cuerpo que no es funcional porque es un cadáver, es un cuerpo sin un sistema inmunológico que pueda protegerlo. No sé si sabían, pero la descomposición de un cadáver no comienza desde afuera, con las larvas de moscas que se instalan, sino desde adentro, cuando la flora intestinal, suelta de todo control inmunológico, empieza a proliferar engullendo las entrañas en su camino; y esto comienza en cuestión de pocas horas desde el fallecimiento. Existe algo llamado la mancha verde, que es una mancha primero verde y luego negra que aparece en el vientre de las personas fallecidas; la misma es el resultado de la flora bacterial multiplicándose sin control.

¡Ayuda! ¡Mi sistema inmunológico ya no es funcionaaaal...!
Además, un cadáver ha perdido el balance de energía. Nos mantenemos vivos gracias a un delicado balance energético: consumimos alimentos que nos aportan energía, en forma de calorías, e invertimos esas energías en actividades tales como percibir cosas, movernos, y tratándose de algunos humanos privilegiados, también hacer funcionar las neuronas y leer la Guillermocracia. Un cadáver en pleno proceso de putrefacción, aunque sea reanimado y coma, ya no tiene cómo digerir los alimentos porque el sistema digestivo en masa está colapsado. Ni cómo moverse porque todo el sistema muscular va por el mismo camino, por no hablar de que la coordinación mínima entre músculos requiere un sistema nervioso operativo, lo cual no puede ser si las neuronas se están pudriendo, y además faltan los nutrientes necesarios, en particular el sodio y el potasio, para hacer funcionar los mecanismos de comunicación entre neuronas.

Podría sortearse esto por la vía de considerar al zombi no como un cadáver, sino como una persona enferma. Sería el equivalente al hidrofóbico, al enfermo de rabia, que muerde y tiene convulsiones en su agonía, pero que sigue vivo hasta que el virus llega hasta sus últimas consecuencias. Esto es más aceptable, pero las películas tienden a ignorar esto, por el factor drama. Queda más melodramático en la pantalla que un zombi esté muerto, porque así nunca más volverá a ser lo que era, un humano vivo, lo que es muy efectivo para sobresaltar a la audiencia si ese humano vivo era un conocido o un familiar del protagonista. Siempre puede aplicarse la fórmula de considerar que el zombi está vivo, pero lo suyo no tiene cura. Es lo que ocurre con el virus de la rabia, si llega a alojarse en el sistema nervioso. Razón por la cual, si a usted lo muerde un perro extraño debe vacunarse de inmediato, no esperar al día siguiente o después, antes de que el virus alcance un nervio en el cual se enmascare de su sistema inmunológico, empiece a trepar neurona a neurona hasta su cráneo, genere la encefalitis que acarrea los síntomas propios de la rabia, y finalmente la muerte. Todo esto es muy científico, pero no queda tan dramático en la pantalla.

Aún yendo más lejos, podríamos considerar que la plaga zombi no es portada por un virus sino por una bacteria, un protozoo, u otro microorganismo que sí tenga organelos y metabolice. Estos bichos sí que pueden vivir por sí mismos, y por lo tanto podrían tomar el control de un cadáver y manejarlo... como un zombi, precisamente. Los microorganismos en cuestión deberían arreglárselas para llevar a cabo las funciones de nutrición, movilidad y defensa del zombi, reemplazando en su función a las células humanas originales. Es difícil, pero es más plausible que el escenario anterior. Incluso hay una versión atenuada del mismo tema: un protozoo llamado toxoplasma gondii, al infectar el cerebro de los ratones, modifica su comportamiento de manera tal, que éstos dejan de arrancar de los gatos. Es decir, toxoplasma gondii puede crear ratones zombis. ¿Por qué? Porque este agente de la toxoplasmosis necesita reproducirse dentro de un gato, por eso.

Toxoplasma gondii: Frente a frente con el creador de zombis. Foto por Jitender P. Dubey.
Ahora bien, de cara a la magia del cine, por desgracia esta posibilidad implica matar otra vez el suspenso. Porque al metabolizar, una bacteria o un protozoo tiene un punto flaco que un virus no: es susceptible a los antibióticos. Lo que hace un antibiótico es destruir el metabolismo de la bacteria; su principio activo está diseñado para ingresar en ella y combinarse de tal manera, que la bacteria o no puede ingerir nutrientes, o no los puede metabolizar, muriendo de hambre en ambos casos, o no puede excretar los restos y se muere ahogada en su propia... basura. El antibiótico en la bacteria es el equivalente a la viruta que traba los engranajes y hace saltar la máquina. Un virus es inmune a los antibióticos porque no metaboliza, razón por la cual el médico no debe prescribírselos para una enfermedad vírica como lo es el resfriado común. Si consideramos que el patógeno de una epidemia zombi es una bacteria o un protozoo, entonces la solución para la epidemia zombi sería la penicilina. Sería muy científico, pero poca gente pagaría la entrada al cine para ver una película en donde a los zombis los curan con tetraciclina.

De esta manera, la epidemia como mecanismo para crear una plaga zombi es, desde todo punto de vista remotamente científico, un absurdo. O es imposible desde un punto de vista biológico, o es posible pero queda muy poco vistoso en la pantalla. Es tan absurdo, de hecho, que los estudios de Hollywood, conscientes de que las audiencias protestarían ante tanto absurdo científico junto, recurren al método de contratar a Brad Pitt para distraer a los potenciales críticos. Y funciona. La película sobre cómo los zombis devoran el cerebro de los guionistas de Hollywood, en particular el ganglio de plausibilidad científica, recaudó 540 millones de dólares, y al minuto de escribir estas líneas, hay luz verde para una secuela. Que no transformará a esto en una franquicia zombi porque la película original de 2.013 ya era argumentalmente un zombi en primer lugar.

Prueben a bombardearlos con penicilina.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Los dos cinismos.


Para encontrar a un hombre honesto, Diógenes el Cínico debía usar una lámpara a plena luz del día. Y no estaba ciego.
El cinismo tiene muy mala reputación. No me refiero a la escuela filosófica griega de los cínicos, por supuesto, aunque ellos tampoco gozan de buena fama; de hecho, de cara al mundo moderno, no cuentan con ninguna fama, más allá de los claustros académicos. Me refiero a la variante moderna del cinismo que consiste en considerar al mundo como un lugar desprovisto de ideales o de un propósito mayor. La palabra tiene tan mala fama, que la Real Academia de la Lengua apenas recoge en su tercera acepción, el cinismo en su acepción de cosmovisión más o menos filosófica; antes de eso nos regala perlas de desinformación como "desvergüenza en el mentir o en la defensa y práctica de acciones o doctrinas vituperables", o "impudencia, obscenidad descarada". Léanlo por ustedes mismos si no me creen.

Una mejor definición la encontramos en Ambrose Bierce, quien en el inefable y corrosivo estilo de su indispensable Diccionario del Diablo, definía al cínico como "un granuja cuya visión defectuosa lo hacen ver las cosas como son, y no como deberían ser". Bierce mismo es uno de los escritores más cínicos que ha parido el suelo estadounidense, y como cínico de buena raza, se ofendía de manera particular por la pudibundez de las buenas gentes que prefieren mirar el mundo desde el agujero en que han enterrado sus cabezas, a la manera de los avestruces. Lo que pareciera ser una reacción natural. La vida de por sí es bastante complicada para que, además, venga un cínico y lo refriegue en la cara de la gente. Los cínicos siempre han sido gente mal recibida. Después de todo, un cínico es una persona tan malvada, que ni siquiera coloca cartelitos apoyando tal o cual causa en Facebook, actividad que está reservada en exclusiva a los idealistas... o a los que quieran pasar como tales. En particular para los idealistas tan idealistas, que consideran que dichos cartelitos tienen alguna clase de poder mágico, y por el hecho de colocarlos en el muro de Facebook, el mundo de manera automática es un lugar mejor.

El primer cínico fue Antístenes. Este fue discípulo de Sócrates. Como Sócrates no parece haber escrito nada porque lo filosófico para él era entretenerse en deportivas conversaciones intelectuales con efebos, los discípulos socráticos tomaron de tales charlas más o menos lo que les tincó, y le colgaron el muerto a su maestro. En el caso de Antístenes, éste vio la búsqueda de la virtud de Sócrates en el ascetismo (a diferencia de un Platón, por ejemplo, que lo vio en la cátedra filosófica, claro antecedente del actual profesor universitario hinchado de títulos pomposos y retórica vacía).

Pero el codificador y molde para todos los cínicos de la posteridad es Diógenes el Cínico, discípulo del mencionado Antístenes. Diógenes llevó la doctrina de su maestro hasta el extremo lógico: dice la leyenda que vivía dentro de un barril, y cuando viajaba, lo hacía con un vaso para tomar agua como única pertenencia, hasta que un día lo reventó contra una piedra como un trasto inútil, después de ver a un niño tomar agua de un arroyo con la cuenca de la mano. Se decía de esta gente que tenía una vida tan áspera y desvergonzada que eran más perros que hombres, y como perro en griego se dice cynos, de ahí la expresión cínico. Ya desde antiguo, los cínicos tenían mala fama. Tanta, que un filósofo posterior llamado Zenón de Elea tomó el grueso de las ideas cínicas, pero dijo que se podía ser virtuoso sin necesidad de renunciar a vivir en una casa y tener riquezas; Zenón fue así el padre fundador de una escuela rival a la de los cínicos, en concreto la de los estoicos, doctrina filosófica que en su época fue muy popular entre los ricachones que querían ser virtuosos y al mismo tiempo vivir en casas y tener riquezas.

ALEJANDRO MAGNO.- Soy el rey más poderoso de Grecia, y lo que me pidas, te lo daré. DIÓGENES EL CÍNICO.- ¿En serio? Entonces te pido que te quites de ahí porque me estás tapando el Sol.
¿Por qué razón una persona se iba a volver cínica, si es que el premio para ello es recibir varapalos de parte de los bienpensantes, y de la gente hipócrita que quiere quedar bien con los bienpensantes? Se me ocurren dos posibles motivaciones, y de ahí que hable de los dos cinismos. Porque si el cínico mira la realidad como un vaso medio vacío, en contraste con el idealista que lo mira medio lleno, puede ser por más de un motivo.

Una posibilidad puede ser la pura y simple amargura. El personaje en cuestión ha visto tantas cosas malas del mundo, que se ha vuelto un amargado incapaz de considerar al mundo como digno de salvación. El mundo no solamente es un vaso medio vacío, sino que además nunca podrá ser llenado porque la mezquindad de los seres humanos, e incluso la propia naturaleza de las cosas, conspira en contra de ello. Diógenes el Cínico era uno de éstos: su concepto de virtud era estrictamente personal, y nada tenía que ver con participar en la pólis o vivir en comunidad. Cuando Alejandro Magno se presentó ante su barril y le ofreció cualquier cosa que le solicitara, Diógenes el Cínico se limitó a pedirle que se quitara porque le estaba tapando el Sol. Es muy difícil ser más individualista que un hombre que le pide al monarca más poderoso de su época, que se limite a no estorbarle y que le deje vivir en paz.

Uno de los escritores más relevantes en esta línea es Jonathan Swift. Cualquiera que haya leído Los viajes de Gulliver en versión original en vez de sus adaptaciones drásticamente resumidas y bastardizadas para niños, se dará cuenta de que Jonathan Swift no es un creyente en la naturaleza humana. A lo largo de todos sus periplos se encuentra con toda clase de gentes, tanto enanos como gigantes, y en todas partes ve egoísmo, frivolidad y cortedad de miras. El cinismo alcanza su punto álgido cuando Gulliver alcanza la tierra de los Houyhnhnm, un lugar en donde los caballos son racionales y viven en sociedad, y los humanos o yahoos son esclavos estúpidos, un poco en plan El planeta de los simios, pero con caballos en vez de monos; los nombres de hecho son onomatopeyas del relincho de los caballos (houyhnhnm) y de los gritos tontorrones de los humanos (yahoo, y sí, de ahí es de donde viene el nombre del portal de Internet). Cuando un houyhnhnm descubre que Gulliver es un yahoo que puede hablar, le pregunta sobre el estado de las cosas en Europa, y éste invierte tres capítulos en referirle cómo Europa es un continente arruinado por las guerras, las aristocracias, los militares, los jueces corruptos, los comerciantes, los mendigos, y en general por cuanta persona sea acreedora de la etiqueta de europeo.

Y no se crea que sólo Los viajes de Gulliver es esta clase de cinismo. Swift escribió también Una modesta proposición, obra sangrienta y de mucha actualidad en donde, afectando un estilo académico, parodia de manera brutal la moderna Economía proponiendo solucionar la hambruna de Irlanda... permitiendo que los ricos se coman a los niños de los pobres para generar un mercado en donde se compran, vendan y transen niños, generando así utilidades y beneficios para los pobres; todo ello, acompañado de los correspondientes cálculos matemáticos medidos en chelines. Un economista neoliberal debería despellejarse las manos aplaudiendo: ¡el libre mercado lo soluciona todo!

Gulliver entre los houyhnhnms: Escrito antes de que el caballo fuera reemplazado por el tanque.

Podemos mencionar también en esta vena al Mark Twain de sus últimos años. Quien lo conozca únicamente por Las aventuras de Tom Sawyer o Las aventuras de Huckleberry Finn, obras con su cuota de cinismo, se llevará una sorpresa cuando lea su última novela, El misterioso extraño (o El misterioso extranjero, a según la traducción). En dicha obra, en una aldea europea del siglo XVI, aparece un misterioso extraño que aparentemente es Satán. Poco a poco, los protagonistas van aprendiendo la visión del mundo de Satán, un mundo en donde las cosas malas suceden porque sí, y en donde en definitiva quizás ni siquiera Dios o Satán existan, y la existencia finalmente carece por completo de sentido. Es justo advertir que Mark Twain había pasado por una serie de muy acerbas experiencias personales y que por esto, sus últimos años fueron muy amargos, pero se me ocurren pocas obras literarias que porten un nihilismo tan brutal. Jamás hagan la prueba de leer este libro en un estado de depresión crónica, y esta advertencia va muy en serio.

Pero hay un segundo posible tipo de cinismo. Es lo que llamaríamos el cinismo para la demolición. Este tipo de cinismo consiste en reconocer las cosas que andan mal en el mundo, y aún así, mantener una postura combativa de no darlo todo por perdido, de seguir manteniéndose en la brecha para luchar por lo correcto, porque las cosas sean mejor, o al menos porque no empeoren más de lo que ya están.

El campeón de este tipo de cinismo podría ser Voltaire. A primera vista no parece haber mucha diferencia entre un Voltaire y un Swift, hasta que uno repara en que Swift es un tipo de sensibilidad barroca en una época (inicios del siglo XVIII) y lugar (Irlanda) sin mucho espacio para el optimismo, mientras que Voltaire ya es un filósofo ilustrado. Voltaire tenía muchos blancos favoritos, entre ellos los filósofos y los religiosos, lo que le valió el raro privilegio de, además de ser encarcelado en la Bastilla durante una temporada, el que su obra literaria y filosófica fuera incluida in toto, sin pormenorizar títulos como era la costumbre, en el Index de libros prohibidos de la Iglesia Católica. Al respecto vale la pena repasar su famosa frase: "écrasez l'infâme" ("aplastad lo infame"). Lo infame, en este caso, es la aristocracia y el clero, o mejor dicho, la manera flagrante en que los aristócratas y el clero de su época se habían amancebado para oprimir al pueblo, manteniéndolo sumergido en la ignorancia y la superstición.

El Cándido de Voltaire es una obra maestra del cinismo. En dicha novela su protagonista, el Cándido del título, sufre una serie de miserias sin perder la compostura porque ha sido educado en el idealismo de la filosofía de Leibniz, quien argumentó que vivimos en el mejor de los mundos posibles; en algún pasaje, Voltaire por boca de Cándido comenta que si éste es el mejor de los mundos posibles, entonces cómo serán los otros... Empero, de la lectura de Voltaire resulta claro que no es un anarquista que considere a la Humanidad como un caso perdido; su blanco no son tanto las autoridades o el poder establecido, como el uso maligno y corrupto que se hace de dicho poder por parte de dichas autoridades.

Humphrey Bogart como Philip Marlowe en El sueño eterno (1.946): No se piense mal, ambas chicas son hermanas.

En esta misma vena podemos encontrar a Raymond Chandler, el creador del famoso detective privado Philip Marlowe. Junto con Dashiell Hammett, Chandler es el codificador de la moderna novela negra. Marlowe ha sido interpretado en el cine nada menos que por Humphrey Bogart, en la película El sueño eterno de 1.946, para hacernos una idea. El mundo en donde Philip Marlowe se mueve es un Los Angeles lleno de riquezas y esplendor, pero que por debajo del oropel esconde un horrible mundo de corrupción e influencias en donde el grueso de los personajes o son tipos viles y degenerados, o son idiotas e incompetentes. A lo largo de todas sus novelas, lo mejor que puede obtener Marlowe son victorias vacías en donde el villano de turno quizás reciba su merecido, pero que dejarán intocado un sistema demasiado grande para ser derribado. ¿Por qué entonces Marlowe sigue adelante, siendo engañado, sobornado y amenazado a cada vuelta de página, y recibiendo golpizas por base regular? Simplemente porque es un hombre decente. Marlowe es un tipo cínico y duro que no vacila en utilizar la amenaza y los puños, pero lo hace porque es la única manera de sobrevivir en el ecosistema en donde trabaja; muy en el fondo hay un tipo tierno y amable que sigue adelante porque su trabajo, quizás, consiga hacer la diferencia a lo mejor no para la sociedad como un todo, pero sí para a lo menos una o dos personas a su alrededor.

He dejado para el final un caso que deja bien en claro la complicada línea entre los dos cinismos, el cinismo amargo que no espera salvación posible para el mundo, versus el cinismo idealista que se enloda para ayudar a limpiar el mundo. Me refiero a Nicolás Maquiavelo. El Príncipe es considerada casi un ejemplo quintaesencial del cinismo, el codificador de la literatura de la Realpolitik. A lo largo de veinticinco capítulos, Maquiavelo ofrece detalladas explicaciones acerca de cómo un príncipe debe acceder al poder, mantenerse en él, y evitar que otros lo derroquen a él. Y luego viene el episodio 26, que marca un abrupto cambio de tono, y le pide a los príncipes de Italia que liberen a dicha nación de los bárbaros; Maquiavelo escribió esto en una época en donde Italia era el campo de batalla entre invasores franceses y españoles, que para los estándares culturales de la época, podían ser legítimamente considerados como bárbaros, en circunstancias que el Renacimiento era un fenómeno cultural italiano, y su propagación hacia España y Francia era todavía muy tímida. Entonces, ¿qué es Maquiavelo, un cínico o un idealista?

El misterio se despeja si se considera que Maquiavelo era en realidad un fuerte abogado del republicanismo, como queda bien en claro de la lectura de una obra menos famosa pero igualmente importante para su pensamiento, que es los Discursos sobre la primera década de Tito Livio (Tito Livio fue un historiador romano que escribió 143 libros sobre la historia de Roma, la mayor parte de ellos hoy perdidos, y agrupados por grupos de diez o décadas, de ahí el título). Maquiavelo escribió El príncipe con una meta muy precisa: rehabilitarse haciéndose útil ante los ojos del gobierno de los Médicis que había dado un golpe de estado en Florencia, y había condenado a Maquiavelo al exilio. Los consejos de El príncipe son cínicos hasta la grosería, es cierto, pero al final, Maquiavelo trata de oficiar un poco como filósofo detrás del rey, por expresarlo en términos de la filosofía de Platón, y quizás sueña con guiar al nuevo gobierno en una cruzada contra los bárbaros. Hay una doble ironía y un doble brutal portazo al idealismo en esto. Por un lado, los príncipes italianos nada hicieron por aprovechar la sabiduría de Maquiavelo, cosa que sí hicieron los príncipes extranjeros que utilizaron las enseñanzas del Maquiavelismo para saquear Italia a placer en los siglos venideros, incluyendo cierto general corso de pequeña estatura que se montó el Imperio Napoleónico. Por el otro, todos recuerdan a Maquiavelo por ser un granuja cuya visión defectuosa le hace ver las cosas como son y no como deberían ser y, o se olvidan o jamás han leído el capítulo 26 y final de El príncipe. Porque la mala prensa para los cínicos en en sí misma todavía más combustible para el cinismo.

Que cínico eres, Maquiavelo.

domingo, 21 de septiembre de 2014

¿Qué tan insoportable eres en Facebook?


Hoy por hoy, Facebook es la más grande red social del planeta. Si no tienes 777 amigos en Facebook, no eres nadie. Pero una cosa es tenerte de amigo en Facebook, y otra cosa es... soportarte. Puede que haya incluso gente que te tiene de amigo, pero le ha dado al botón de no seguirte, porque ya no te soporta... pero es demasiado civilizada como para decir que ya no va más contigo. ¡Incluso si eliminas a alguien, y te cruzas con esa persona en la calle, te quedas mirando al piso para que no te claven la talandrante mirada del reproche encima tuyo! Así es que la Guillermocracia una vez más te va a ayudar. Este test se refiere justamente a qué tan insoportable eres en Facebook. Así descubrirás esa horrorosa verdad que ninguno de tus amigos de verdad, y menos tus amigos de Facebook, quiere decirte a la cara: que como amigo de Facebook, apestas.

Para resolver este cuestionario, tienes simplemente que asignarte 1 punto por cada pregunta a la que le des una respuesta positiva. Y después, a ver los resultados más abajo.

Y lo hacemos incluso más fácil. Si no entiendes el por qué de la pregunta, ponemos entre corchetes cuadrados lo que tu amigo piensa respecto de esas cosas que dices y haces en Facebook, cuando tu amigo ve que las dices o haces. Más sencillo imposible.

Por supuesto, se presupone que tienes una cuenta en Facebook. Porque si este posteo llega a Menéame, es casi seguro que alguien va a preguntar acerca de qué pasa con la gente que no tiene Facebook. La gente común, en particular la gente común de Menéame, es propensa a esos desplantes de genio intelectual.

Y sin más preámbulos...

CUESTIONARIO.
  1. Lo posteo todo: si estoy cocinando, si estoy sirviéndome la comida, si empiezo a comer, si sigo comiendo, si termino, si me paro para ir al baño, si estoy en el baño, informe de reporte acerca de los subproductos de la digestión después de ir al baño... [Tu amigo piensa: El día en que esta historia culmine contigo yéndose por el drenaje, postéalo para no perdérmelo, ¿OK?].
  2. Hago posteos en donde juego al misterio con mi vida, tipo "¡Hoy día me fue tan bien en esa diligencia!" o "¡Oh, no, qué mal que eso no me haya salido!", y no digo a qué me refiero para que la gente me deje comentarios preguntándome de qué estoy hablando, y así inflarme mi propio ego porque la gente se preocupa por mí y me pregunta [Tu amigo piensa: ¡Oh, no tengo una vida, qué bueno que tú te haces el misterioso con la tuya para tener algo con qué rellenar mi vacío existencial!, en modo sarcástico por supuesto].
  3. Posteo que en este minuto estoy viendo X película o Y serie de televisión, que está emocionante, que lo estoy haciendo en tal cine o en mi casa comiendo sushi con mi familia... y no comento nada de la X película o la Y serie de televisión misma [Tu amigo piensa: Sabía que la buena crítica de cine y televisión es un arte en decadencia, pero... ¿esto...?].
  4. Dejo comentarios condescendientes en otros posteos, de tipo "Eso yo ya lo sabía" o "Típico de tí" [Tu amigo piensa: Fíjate que, guiño-guiño, cada vez que posteo algo en Facebook me como el coco preguntándome si estoy publicando algo que sabías o no, así de importante eres para mí].
  5. Dejo comentarios con insidias de carácter sexual [Tu amigo piensa: Maldito cretino, ¿te atreves a dudar de mi virilidad/femineidad? Tárjese lo que no corresponda].
  6. Tengo más de 200 amigos en Facebook. No los conozco a todos, a algunos los he visto una sola vez en la vida (o ninguna, los he conocido por chat), y no sé nada de ellos aparte de que alguna vez me dirigieron la palabra. [Tu amigo: Soy uno más entre 200, guau, cuán valioso me siento en medio de tanta competencia darwiniana por captar tu atención, pero lo vales, eres más grande que yo, no soy digno, no soy digno, perdóname por existir].
  7. Lo más que posteo en Facebook es mi vida pública: los discos que lanzo, los libros que publico, los discursos que doy, pero nada sobre mi vida personal propiamente tal [Tu amigo piensa: Vale, te va bien, ¿cómo voy yo en eso?, ¿nada?, ah, adios y que te siga yendo bien].
  8. Publico una galería de 40 fotos por cada salida de fin de semana que tengo [Tu amigo piensa: Las veré el día en que te saques el Premio Nacional de Fotografía].
  9. Publico selfies todo el tiempo [Tu amigo piensa: Las únicas selfies que vale la pena publicar, son las que no voy a encontrar en Facebook por aquello de los términos de uso, así es que puedes guardártelas si quieres, no digo dónde por aquello del pundonor...].
  10. En las fotos etiqueto a cincuenta personas al mismo tiempo [Tu amigo: Tengo 30 nuevas notificaciones, ¿me habré vuelto popular? ¡Oh, no, me etiquetaron y diez idiotas dejaron tres comentarios cada uno! Hijjjjodeeeee...].
  11. Lleno mi muro de estampitas de pensamiento positivo. Y a veces los muros de los demás [Tu amigo: Sí, vale, cuán iluminado eres, eres mi profeta y mi chamán, oh, guíame, profundo místico que sabe vivir mejor que yo].
  12. Lleno mi muro de estampitas religiosas tipo EN TÍ CONFÍO SEÑOR [Tu amigo: Yo tengo mi fe y tú la tuya, dejémoslo así, ¿OK?].
  13. Lleno mi muro de causas sociales tipo SALVEMOS A LOS GATITOS o bien VAMOS A PROTESTAR CONTRA LOS POLÍTICOS [Tu amigo: ¿Y crees que con esto vas a cambiar el mundo? ¡Sal a la calle en donde se libra la pelea de verdad, cobarde!].
  14. ESCRIBO TODO EN MAYÚSCULAS PORQUE SOY LO MÁXIMO [Tu amigo piensa: ¿Le puedes dar a la tecla bloq mayús, por favor? Gracias].
  15. HEZKRIBO asitó cOMO gUAY RADIKAH porque soy BAKÁN [Tu amigo piensa: guruguru].
  16. Felicito a todo el mundo para su cumpleaños, pero no escribo a nadie el resto del año [Tu amigo piensa: ¿A quién crees que engañas? ¡Ya sabemos que te acordaste de mi cumpleaños solamente porque el sistema de notificaciones de Facebook te lo dijo!].
  17. Envío cincuenta millones de invitaciones para jugar Farmville, Angry Birds, CivWorld o cualquier otro juego tarado de Facebook [Tu amigo piensa: El día menos pensado te voy a meter el angry bird por la farmville, y ahí te vas a enterar].
  18. Respondo a las felicitaciones, de cumpleaños o cualquiera otra, únicamente con un me gusta, o no respondo en lo absoluto [Tu amigo piensa: No vuelvo a felicitarte en la vida, cabrón desatento. Por cierto, si te cuesta tanto responder a 193 felicitaciones... prueba a reducir tu número de amigos].
  19. Me la paso enviando mensajes promocionando mi negocio personal de venta de perfumes o de reventa de lo que sea [Tu amigo piensa: Cansina de retatutá, ahora en vez de tener vendedores puerta a puerta, los tenemos infiltrados en Internet]. 
  20. No respondo a los mensajes [Tu amigo piensa: Oye, te escribía por algo importante, una respuestita de cortesía no hubiera estado mal... digo yo, ¿no? Cabrón].
PUNTAJES.
  • 0 a 4 Puntos - Eres bastante aceptable en Facebook... quizás porque casi nunca usas Facebook en primer lugar. Apuesto a que te metes una vez cada tres meses en la cuenta, si acaso.
  • 5 a 8 Puntos - Eres un tipo simpático en Facebook, no te metes con mucha gente y vives y dejas vivir. Considerando que Facebook está lleno de narcisistas, la cuestión a preguntarse es... ¿qué haces tú entre ellos?
  • 9 a 12 Puntos - Eres un poco molestoso. Tus contactos de Facebook te toleran, pero varios de ellos en realidad le han dado al botón de no seguirte y similares.
  • 13 a 16 Puntos - Eres bastante insufrible en Facebook. La gente con un poco de respeto por sí misma tiende a bloquearte o ignorarte. Despierta: Quienes te hacen caso, son pobres diablos tan desesperados por atención como tú mismo.
  • 17 a 20 Puntos - Pero... ¿Es que te queda algún amigo en Facebook?

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Do ut des: Sobre la reciprocidad.



Las relaciones humanas son algo complicado. Se supone que nos relacionamos con otros seres humanos porque, como más o menos decía el viejo Aristóteles, el hombre es un animal político, y el hombre que vive solitario o es una bestia o es un dios. La manida expresión animal político siempre suele malinterpretarse en el sentido de ser el animal que posee alguna clase de gobierno, pero en realidad Aristóteles utiliza la expresión para referirse a que el hombre está compelido a vivir en la polis, o sea, en sociedad, siendo lo que hoy en día llamamos lo político sólo una faceta de ella. Pero por otra parte, la gente tiende a relacionarse con otras gentes por determinados intereses. Todos queremos relacionarnos con los ganadores, con los que tienen cosas, etcétera. Todos huyen de los perdedores, y los perdedores son los que no tienen nada que dar.

Déjenme contarles al respecto tres historias. Todas ellas separadas. Y todas ellas personales.

La primera de ellas es sobre una conocida cuya familia es de origen palestino; me parece que ella misma es palestina de tercera generación, aunque no estoy ciento por ciento seguro de ello. Solíamos ser más afines en tiempos pasados, pero luego la vida nos llevó por caminos separados. Hace poco, por azares del destino, nos reencontramos, y el tema de conversación acabó por incidir naturalmente en el ataque de ahora en 2.014 por parte de Israel contra la Franja de Gaza. El cual, por cierto, y es necesario decirlo, infringe prácticamente toda norma de Derecho Internacional, y más si se considera que Israel vive en la ilegalidad internacional desde que se ha negado a obedecer las resoluciones de las Naciones Unidas para respetar las fronteras de 1.948, y que han sido pronunciadas desde 1.967 en adelante.

El caso es que esta chica, al enterarse de que tengo un blog, su conversación hasta el minuto tranquila se exaltó y me preguntó con tono imperativo cómo es que todavía no había publicado nada acerca de la situación. Le expliqué con mucha educación que hay bastante ruido al respecto por las redes sociales, que no tengo mucho de nuevo que añadir sobre el tema, y que si bien publicamos sobre temas sociales en la Guillermocracia, éste no es un espacio de activismo político per se. Ante lo cual, ella se enojó. Le parecía inconcebible que no escribiera algo sobre la situación de los palestinos, que no me preocupara de la situación de un grupo de personas en necesidad. Entonces yo le pregunté acerca de mi propia situación, de por qué ella nunca más había dado señales de vida, considerando que en el intertanto era posible que yo también hubiera tenido mis propias necesidades, no tan apremiantes por supuesto, pero la caridad comienza por casa, ¿no? Replicó lo obvio, que yo también me había desaparecido un resto. , le dije yo, pero no soy yo sino tú quien está demandando un favor de la otra persona, ¿verdad? Se quedó callada, y se olvidó de exigir un posteo acerca de los palestinos. Ignoro si volverá a dirigirme la palabra, eso sí.

Una segunda situación. El año pasado, en una conversación casual con otro conocido, éste me recomendó el blog de un tercero que es conocido común de ambos. Me dijo que es un blog muy bueno, que publica sobre temas culturales y frikis, que debería leerlo, etcétera. Le pregunté entonces a ese conocido si al tercero que escribe ese blog, le había recomendado el mío propio. Diría que se deshizo en un mar de excusas, pero no sé si los balbuceos dadaístas cuentan como excusas. Le pregunté entonces al conocido si siquiera sabía cómo se llama mi propio blog. Más balbuceos dadaístas que pretenden contar como excusas. Nada que el lector del insigne posteo Cinco razones para NO tener un blog no conozca de antemano, por supuesto.

Y una tercera, que esta vez no involucra blogs sino Facebook. Se trata de una conocida a la que en un tiempo estimé como amiga, y bien puede decirse que una porción de su título profesional me lo debe, ya que yo la apoyé de manera incondicional a lo largo de su proceso de titulación, que tuvo algunas aristas bastante complicadas (incluyendo una profesora clave para el proceso, y que falleció durante el mismo), además de ser su fiel escucha ante los varios desastres que acontecieron por esos años en su vida sentimental. Hasta que ella cambió de ciudad y de vida, y de pronto, me encontré con una pared de hielo entre ella y yo. El único medio de comunicación entre ambos es Facebook, en donde no me ha eliminado como amigo, hasta donde me consta por lo menos. Ella no se ha comunicado conmigo, y yo por mi parte me cansé de preguntarle cuándo tendría tiempo para reunirse a conversar alrededor de una taza de café o algo. Pero ella ha encontrado el tiempo para venir a la ciudad de origen común de ambos (no voy a mencionar cuál por esta vía, no pierdan el tiempo preguntando) y reunirse con varias otras personas, incluyendo algunas que tienen prontuario de haberme tratado bastante mal. A pesar de lo cual, ha publicado en su muro de Facebook varias notas acerca de que ha encontrado un punto en la vida en el cual sabe quiénes son sus verdaderos amigos, está tranquila y feliz, etcétera. Sobra decir, aparte de tenerla en la lista de amigos de Facebook, no tengo mayor trato con ella.

(Tengo el presentimiento de que ninguna de las personas aludidas va a reconocerse en este posteo. Después de todo, en el mejor de mis conocimientos, ninguna de ellas lee la Guillermocracia. Una de esas personas, como ya mencioné, ni siquiera recordaba el nombre en cuestión).

Los antiguos romanos tenían una fórmula consagrada para sus contratos: do ut des. Significa algo así como doy para que me des. El contrato es una fuente generadora de obligaciones. Pero para los romanos, no era sólo un asunto patrimonial. Se empeñaba también el honor, y en algunos casos literalmente la vida. En los inicios del Derecho Romano, en un tipo de préstamo llamado nexum, si el deudor no pagaba entonces el acreedor podía agarrarlo y disponer de él de manera física. Si el acreedor quería matar a su deudor porque éste no le había pagado, estaba en su derecho. Si el deudor no había pagado porque estaba en una muy mala situación financiera, qué mala suerte para él. Por suerte estas normas se fueron morigerando, pero no fue sino hasta fases muy tardías del Derecho Romano que se aceptó algo que hoy en día es una regla básica de Derecho, a saber, que el deudor debe ser notificado de que se le está cobrando judicialmente, a fin de darle una oportunidad mínima de defensa ante tribunales. Hoy en día, el valor de las obligaciones ha disminuido bastante desde los tiempos romanos: no se puede cobrar al deudor insolvente, no existe la prisión por deudas, ni menos la venta del deudor como esclavo en pública subasta para pagarse la deuda con su precio, y al deudor rebelde no se le puede seguir juicio de cobro si es que previamente no se le notifica. Son medidas humanitarias, por supuesto, y debe ser así, pero visto desde el otro extremo del tubo y sin ánimo de defender salvajadas en nombre de lo jurídico, sí que evidencia el altísimo aprecio que tenían los romanos por las obligaciones.

El Código Civil de Chile, por más señas, en su art. 1.545 expresa este principio con un lenguaje muy bello, que realza la fuerza del vínculo entre dos personas que se comprometen: "Todo contrato legalmente celebrado es una ley para los contratantes". Y a mayor abundamiento, el art. 1.552 afirma que "en los contratos bilaterales ninguno de los contratantes está en mora dejando de cumplir lo pactado, mientras el otro no lo cumple por su parte, o no se allana a cumplirlo en la forma y tiempo debidos". O sea, una persona puede abstenerse de cumplir con su obligación si la otra persona no cumple con la suya.

Todo lo anterior son obligaciones jurídicas, por supuesto. Pero usted objetará: vale sólo para lo jurídico, lo moral es una esfera diferente. Es un argumento válido y cierto, por supuesto. Las obligaciones morales son diferentes de las obligaciones jurídicas, en nuestro propio sistema. Pero por otra parte, las obligaciones morales, los romanos las entendían casi como lo mismo que las jurídicas, en los primeros tiempos a lo menos: ellos consideraban lo jurídico como una proyección de lo moral. Visto así, no parece tan descabellado aplicar más o menos los mismos principios en un rubro o en otro.

Por lo tanto, ¿no está implícito dentro de las relaciones sociales, una ética que adquiera una cierta forma de do ut des? ¿No es en el fondo la Regla de Oro, trata a los demás como quieras que los demás te traten a ti, una enunciación con más palabras del mismo principio? Incluso, ¿no utilizamos de tarde en tarde la expresión contrato social, para referirnos a una manera mínima de mirar las relaciones humanas dentro de nuestra sociedad? Contrato social es una expresión que no tiene la misma fuerza para nosotros que para los ilustrados del siglo XVIII, que la pusieron en circulación. Para ellos, el gobierno nacía de un contrato social, cuando parece más obvio y natural el pensar que el gobierno nació cuando alguien pudo asestar un garrotazo tan fuerte, que nadie pudo contestarle, y entonces el del garrotazo se puso a gobernar. Pero, ¿no evoca la idea de contrato social, la noción mínima de que debe haber un respeto y una consideración por las otras personas?

Las tres viñetas que he comentado, versan sobre lo mismo. Sobre personas que esperaban que yo tuviera consideraciones sobre terceros: sobre la causa palestina, sobre un bloguero, sobre una amiga. Pero ellos, en algún minuto, dejaron de tener consideraciones conmigo, si es que acaso las tuvieron en primer lugar. No se cumple el principio de reciprocidad. No hay un doy para que me des, sino un dame porque soy lindo o un dame porque soy linda. Solidarizar con la causa palestina está bien, pero es de esperar que los palestinos que uno conoce, también solidaricen con uno (y los judíos, y los indígenas, y los pobres, y las mujeres, etcétera), que todos tenemos nuestras penas grandes o pequeñas en la vida. Solidarizar con la obra de un bloguero para que tenga reconocimiento está bien, aunque sea de tarde en tarde, pero también debería correr a la inversa. Solidarizar con un amigo está bien, pero ese amigo también debería ser solidario con uno. La reciprocidad forma un círculo virtuoso en donde las dos personas involucradas ganan, mejoran su posición, y en definitiva prosperan. Te doy para que me des implica en última instancia que ambos van a recibir cosas que los harán mejorar en lo material o en lo espiritual. Si esa reciprocidad se rompe, el círculo virtuoso se quiebra.

Seguro que las personas mencionadas que no cumplieron con el do ut des conmigo, además de muchas otras sobre las que no he escrito aquí, argumentarán que tuvieron montones de impedimentos. O peor aún, me echarán la responsabilidad encima porque yo no fui quien hizo algo por ellas. Es decir, aplicando el doy para que me des, ellas no dieron pero esperaban que yo diera porque tenían algo más importante que hacer, o por último porque yo tenía que ir a cobrarles. Pero así no funciona el do ut des. Sólo funciona cuando ambos cumplen. Yo siempre he hecho mi mejor esfuerzo para cumplir con la gente con quien debo cumplir, porque eso es lo que demanda un mínimo de decencia. No siempre lo he logrado y no siempre he estado a la altura, pero no por desidia, falta de intenciones, o de esfuerzos. Pero si no hay reciprocidad, entonces dejo de estar obligado. La contrapartida del doy para que me des bien podría ser, en definitiva, no doy porque no me das. Y le pese a quien le pese, eso también es reciprocidad.

domingo, 14 de septiembre de 2014

Synth80s - 1987.


Ya bastante más adelante que promediando la década, no se puede decir que los sintetizadores fueran el futuro. Más bien, ya eran ubicuos. El escenario comenzaba a ser colonizado por gente que sacrificaba la profundidad musical a lo bailable, incluyendo a los inefables SAW, de quienes ya hemos hablado en entregas anteriores. Es quizás el tiempo del inicio del declive, lo que iba a llevar al cabo de algunos años, no demasiados, al final de la gran era de los sintetizadores, en beneficio del Grunge que ya empezaba a tomar cuerpo. Lo que no quiere decir que no haya material apreciable, o incluso simplemente con gracia. Como el extraordinario... talento, de Sabrina Salerno, por ejemplo. Bienvenidos a la entrada sobre 1.987 de Synth80s, acá en la Guillermocracia.

97.- The Sisters Of Mercy - Dominion / Mother Russia.


Y llegamos a uno de los hitos culminantes de la escena rock gótica: Floodland, el segundo disco de The Sisters Of Mercy. La banda de la que se ha dicho medio en serio y medio en broma que sus únicos integrantes estables son Andrew Eldritch y Doktor Avalanche... y Doktor Avalanche es el sobrenombre de la caja de ritmos. O de las varias cajas de ritmos que han pasado por el puesto, así como los varios actores que han interpretado a James Bond. La historia misma de The Sisters Of Mercy hasta la fecha era complicada: habían lanzado apenas un disco (First and Last and Always, de 1.985), y después vino una lucha de egos en la que Eldritch y el resto de la banda se separaron... pero Eldritch conservó el nombre. El resto se fue a fundar The Mission, famosos en esas fechas por su tema Severina, que no incluimos en Synth80s porque cae del lado del rock gótico y no de los sintetizadores. El tema mismo que nos ocupa es complicado, ya que técnicamente es un medley entre dos temas separados, Dominion y Mother Russia, y de hecho el videoclip oficial es solamente Dominion, aunque por lo general la versión popular entre los fanáticos es el medley. Hay algo de risible en que la canción Mother Russia se refiera a que deberían entregarle Berlín Occidental a los rusos... dos años antes de la caída del Muro de Berlín. Como sea, Floodland terminó transformándose en uno de los discos más influyentes de la naciente escena gótica, y si ustedes tienen interés en la misma y no lo han escuchado, ya están tardando en agenciárselo.

98.- New Order - True Faith.


Segunda aparición de New Order en Synth80s, tras Blue Monday. Y no dejen que lo absurdo del videoclip de True Faith los engañe. Fieles a su tradición, New Order nos regala una canción que por debajo de su melodía más amable, tiene una letra oscura y devastadora. Hablamos de la gente de Joy Division que siguió adelante con otro nombre al suicidarse su vocalista, después de todo. La canción se estructura en tres partes, que genéricamente podríamos decir que se refieren a la inocencia de la infancia, al crecimiento de la adolescencia, y como la vida es un asqueroso nido de ratas en la adultez. Hablamos de una banda británica bajo la vara de hierro del tatcherismo después de todo, porque si había una dama que era pesticida para la alegría de vivir a su alrededor, ésa era Margaret Tatcher. La canción no salió en ningún disco oficial; salió como single, sí, pero desde entonces, quienes deseen escucharla por medios legales, no les queda más remedio que comprarse algún compilado en donde ésta aparezca. Porque, sí, no aparece en ningún disco oficial, pero aún así es uno de los temas más populares de New Order, lo que subvierte toda la idea de que el single con su correspondiente videoclip, en el fondo, se supone que sean ganchos publicitarios para vender el álbum. Suponemos que, aún así, vendieron boletos de conciertos gracias al tema, de todas maneras.

99.- Pet Shop Boys - It's a Sin.


Justo con West End Girls, It's a Sin es la canción que Pet Shop Boys interpreta en todos sus conciertos sin excepción. Del disco Actually, otro superventas de la banda, los toques religiosos del tema no son casualidad. La canción se refiere a la estricta educación católica recibida por Neil Tennant, y de cómo trataron de formarlo para hacer lo debido, decir lo debido, etcétera... y de cómo fracasaron miserablemente. La letra de hecho destila rabia en contra de la gente que trató de impedirle ser a su manera. ¿Y de qué manera sería esto? En la década, Neil Tennant no se refirió en lo absoluto a su sexualidad, pero en 1.994 salió del armario. Aunque cualquiera que haya escuchado It's a Sin con atención, debería haber sabido la verdad desde mucho tiempo antes.

100.- Depeche Mode - Strangelove.


Cuarta aparición de Depeche Mode en Synth80s, después de Just Can't Get Enough (1.981), Everything Counts (1.983) y Stripped (1.986), pero es que hablamos de la banda con sintetizadores más fundamental de la década, después de todo. Después del notable, pero bastante oscuro, disco Black Celebration, Depeche Mode sacó el disco que suele considerarse como el más importante de su carrera, Music for the Masses; quienes no le conceden tal lugar a esta placa, suelen hacerlo con su sucesor, Violator, de 1.990. Como sea, Strangelove se transformó en uno de los temas de referencia de la banda. La canción misma tiene varias versiones, debido a que la mezcla original era relativamente popera, y parecía no encajar bien con el resto del álbum, de manera que en el mismo se incluyó una segunda mezcla un poco más lenta y algo más atmosférica. De todas maneras hablamos de Depeche Mode, banda que ha hecho uso y abuso del remix en cantidades que son la pesadilla de cualquier coleccionista, no en balde para 2.004 la colección llamada Singles Box sumaba seis cajas en total, y en la década siguiente, la banda sacó tres discos más. En cualquier caso, después de su despeche inicial a mediados de década, y su relativa parálisis de popularidad tras la oscuridad de Black Celebration, se puede afirmar que Depeche Mode adquirió un segundo e incluso mejor aire, reflejado de manera excelente en 101, seguramente uno de los mejores discos en vivo de toda la Historia.

101.- Camouflage - The Great Commandment.


Considerando lo mucho que la escena británica de sintetizadores le debía a Alemania en sus orígenes, resulta algo triste ver que la polaridad se invierte y ahora viene lo que ha sido llamado la respuesta alemana a Depeche Mode. Aunque admitámoslo, Camouflage no llegó a tener el mismo éxito que Depeche Mode, y de hecho suelen ser considerados un one hit wonder. Seguro que escuchaste muchas veces esta canción y no sabías quién la tocaba, o peor aún, pensabas que era un tema de Depeche Mode de algún disco que no identificabas. No, no era de Depeche Mode, era de Camouflage. La maldición de Camouflage es haber sacado su primer disco en 1.988, Voices & Images (incluyendo este tema como single, que había salido un año antes), en una época en donde la música de sintetizadores tenía los días contados, y con ellos las entregas de Synth80s en la Guillermocracia, Porque todos sabemos lo que pasó con el Synth Pop y la Darkwave en la década de 1.990. Una lástima, porque aunque no tan buenos como sus modelos británicos, Camouflage era una banda que merecía un mejor destino.

102.- Mylène Farmer - Sans contrefaçon.


Y hablando de sintetizadores fuera del mundo anglosajón, de Alemania pasamos a Francia. En el mundo hispanohablante no se puede afirmar que Mylène Farmer sea excesivamente conocida, pero en su Francia nativa, durante sus años a lo menos, ha sido casi una institución en materia musical. Como adelanto de su segundo disco, Ainsi soit je..., que salió en 1.988, lanzó este single, el cual se transformó en uno de los más exitosos de su carrera. La canción es bastante extraña, ya que dice varias veces que "soy un chico". La versión oficial es que Mylène Farmer cuando joven no era tan femenina como se supone que debía ser, o algo así, pero han surgido varias otras historias alucinógenas alrededor, incluyendo el rumor de que la Farmer en realidad sería un transexual. Que la canción aluda al Chevalier D'Eon, un diplomático y soldado francés del siglo XVIII que pasó vestido de mujer las tres últimas décadas de sus ocho de vida, no ayuda al caso. La canción no se refiere explícitamente a la homosexualidad, pero con líneas como "solitario en mi armario", era casi inevitable que se transformara en un himno gay. Como sea, aunque de fama relativa fuera de Francia, la Farmer se ha mantenido incombustible sacando disco tras disco tras disco, en vez de eclipsarse como tantas otras glorias ochenteras. Para el público actual, quizás sea más reconocible como la madrina profesional de Alizée, bomba sexy moderna que ha mantenido viva la gloriosa tradición del pop francés con gusto a sintetizador y chanson clásica.

103.- Exposé - Let Me Be The One.


Es curioso como el Funk fue defenestrado gloriosamente junto con la Música Disco en 1.979, sólo para regresar por la puerta trasera a mediados de década, enmascarado ahora dentro de lo electrónico, con una buena dosis del House que se estaba cocinando en Chicago, y con otra etiqueta distinta para cazar a las nuevas generaciones que no estuvieron expuestos a Fiebre de sábado por la noche. En este caso, la nueva etiqueta es Freestyle, y de manera esperable, considerando el influjo latino en el asunto, uno de sus centros neurálgicos fue la escena musical de Miami. Exposé fue una de las bandas que estalló con más fuerzas en estos años, gracias a su primer disco creativamente llamado... Exposé. En realidad, Exposé fue una banda de laboratorio en donde fueron contratadas tres cantantes guapas (Ann Curless, Jeanette Jurado y Gioia Bruno) para darle voz a material compuesto por el DJ de turno. Lo que no les quita haber sido muy exitosas y haber propulsado el Freestyle más allá del radio urbano de Miami. Con esto, se encontraban ya sentadas las bases para la invasión latina que sufrió Estados Unidos a inicios de la década de 1.990, bastante anterior a la más famosa invasión latina producida por Mi Comandante En Jefe Ricky Martin y su Livin' la Vida Loca.

104.- Taylor Dayne - Tell it to my Heart.


Si una chica con esas pintas, esas juntas y esa actitud de entradora viene y me dice "Díselo a mi corazón, dime que soy la única, ¿es esto amor de verdad o es un juego?", mi respuesta pavloviana es un "¡Es un juego!" a quemarropa, y salir escopetado de ahí. Como sea, el primer single del primer álbum de Taylor Dayne se transformó en uno de sus más grandes éxitos, y en una de las canciones más reconocibles dentro de ese género que podríamos llamar La he escuchado un millón de veces, ¿quién la canta, cómo me dices que se llama? Aunque no de manera tan pronunciada como Exposé, Taylor Dane también le dio una ayudita a la penetración del Freestyle en las discotecas, fenómeno que estaba empezando a reemplazar al Synth-Pop más elegante que provenía de las Islas Británicas.

105.- Starship - Nothing's Gonna Stop Us Now.


Pregunta cuya respuesta involucra un acertijo para los milenios: ¿Es Starship una continuación en toda regla de Jefferson Starship, que a su vez era una continuación de Jefferson Airplane, o su cambio de mitad de personal y estilo implican que estamos ante una banda nueva? Jefferson Airplane había partido como una banda... Folk. En 1.965, una era geológica completamente distinta. Luego, como Jefferson Starship, habían pisado el palito de aparecer en el especial navideño de Star Wars, que hasta el propio George Lucas quiere olvidar. De cómo esta banda acabó grabando esta suave balada con sintetizadores, es un misterio. De hecho la vocalista Grace Slick, que había permanecido firme al pie del cañón en cada encarnación de la banda, decidió que se habían convertido en unos vendidos y se acabó marchando; hablamos de una banda, después de todo, que alguna vez incluyó en su repertorio varios himnos contra los Estados Opresivos de América. La canción se hizo un lugarcito en buena medida gracias a ser el tema principal de la frívola y por otra parte olvidada comedia Mannequin, en donde actuó una joven Kim Cattrall anterior a Sex and the City. Como premio de consuelo, este tema fue postulado al menos al Oscar a la Mejor Canción. Para su desgracia, perdió ante (I've Had) The Time of my Life, la diabética canción de la pastelosa Dirty Dancing.

106.- Samantha Fox - Nothing's Gonna Stop Me Now.


La anterior iba de que Nada nos va a detener ahora, y ésta va de que Nada ME va a detener ahora; la anterior es de una banda cuya vocalista se marchó después, y ésta es sobre... Samantha Fox, en su segunda aparición estelar aquí en Synth80s. ¿Por ser la mejor vocalista del mundo, por tener las mejores canciones? No. Unicamente por cabrear a los listillos que se ponen a elegir entre la Música buena, por lo general oscura, poética y depresiva, y la Música que no es buena sólo porque es bailable. Porque no la pusimos por el videoclip, considerando que Samantha Fox aparece en glorioso traje de baño apenas lo justito y preciso para llenar la cuota de fanservice obligatorio (y además en un casto traje de baño de una sola pieza), y además tiene una ridícula escena de ella cantando con un micrófono debajo del agua... Los productores detrás de este tema son, era que no, y ya los extrañábamos en esta entrega de Synth80s, los inefables SAW, o sea, Stock, Aitken y Waterman, de quienes ya hemos hablado. Lo que, irónicamente, no impidió que fuera más que amiga de Paul Stanley... y según se rumorea, también de Cris Bonacci, la guitarrista de la banda de Heavy Metal femenina Girlschool, años antes de salir del armario y comenzar una relación estable con su manager, Myra Stratton. De interés para el hispanohablante: el videoclip fue grabado en Marbella, España, de manera que a través suyo tenemos una ventana en el tiempo a ese pequeño pedacito de la España ochentera, alejada de la Movida y los primeros estertores de Mecano.

107.- Sabrina - Boys (Summertime Love).


Y lo que todos estaban esperando. La razón por la que llegaste quizás a este posteo, si no has venido siguiendo Synth80s o, peor aún, no eres lector de la Guillermocracia. Sabrina Salerno. La respuesta italiana e Italo Disco a Samantha Fox. Inaugurando la guerra de neumáticas que fue parte de la farándula musical de finales de la década, y a la que subieron después Angela Cavagna, Marta Sánchez... La canción misma quizás no hubiera llegado a ninguna parte, de no ser por el respaldo de uno de los videoclips más populares en Internet. Por dos motivos muy obvios. Y en una época en donde todavía existía fuerte censura en televisión, ver un bikini blanco casi traslúcido que además en un minuto se deslizaba y dejaba mostrar un fragmento de pezón, marcó toda una época. Sabrina siguió su carrera tanto cantando como tomándose fotografías a saco, pero nunca volvió a gozar del mismo éxito. Aunque seguro que lo recibido por derechos es casi una pensión de jubilación para ella...

108.- Rick Astley - Never Gonna Give You Up.


Y terminamos por esta entrega con uno de los más arquetípicos productos de diseño de los SAW. Lo de Astley tuvo mucho de accidente. En su adolescencia, Rick Astley se dedicó a tocar la batería aquí y allá, hasta rematar en una banda llamada FBI, con un tal David Morris como guitarrista. Pero Morris decidió salirse para dedicarse a estilista de peinados, y Rick Astley pasó a ser el vocalista. Allí fue descubierto por Pete Waterman. Con estupendo sentido de los negocios, Stock Aitken y Waterman decidieron impulsar a Astley, pero contratar a los miembros de FBI como su banda de apoyo. Es decir, más o menos continuar FBI, pero cambiándolo a electrónica bailable y potenciando al vocalista como solista... ¿se entiende algo? El caso es que Astley pagó la inversión con creces: es el primer artista cuyos primeros ocho singles alcanzaron el Top Ten de los rankings en Inglaterra. ¿Y Morris, el fundador de la banda FBI? En 2.010 llegó al Parlamento, por el Partido Conservador. El mundo no sólo es más extraño de lo que puedes imaginar, sino que es más extraño de lo que cualquiera pueda imaginar.

Próxima entrega: 1.988.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Cerati Stereo.


Hace poco, en concreto el 4 de Septiembre de 2.014, falleció finalmente Gustavo Cerati, el mítico rockero argentino que hace eras geológicas atrás fue la cabeza de Soda Stereo. Decimos falleció finalmente porque el deceso se veía venir. No en balde, el hombre estaba postrado ya media década en cama, en coma, después de un accidente cerebrovascular, y esperanzas aparte, era muy difícil que fuera a despertar. En Argentina se le dieron funerales de héroe nacional. La noticia es por supuesto muy triste. La muerte de un rockero es siempre algo que oprime el corazón: si muere joven es una lástima porque tenía tanta vida y creatividad por delante, y si muere viejo es una lástima porque un rockero nunca debería envejecer. Pero si hay algo que se ha hecho insoportable por estos días, son los fanáticos, los tipos llenando Facebook con canciones de Soda Stereo o pegando un adios Cerati. En algunos casos, sé que es la legítima admiración de toda una vida; en otros me pregunto si no habrá algo de pose. Porque Cerati era un músico respetable, sí, pero tengo mis serias dudas acerca de si era el genio musical que se pretende que era. Este posteo no busca atacar ni defender la figura de Cerati; simplemente explora un poco en lo más criticable de su música, sin olvidar tampoco lo más defendible, aspecto este último en donde no necesito adentrarme debido a las toneladas de cosas que se han escrito o dicho sobre el particular. Mantener el equilibrio en un clima tan polarizado es difícil, pero aquí en la Guillermocracia, lo intentaremos.

Cerati nació en 1.959. En 1.982, ya siendo un veinteañero, formó un trío con Héctor Zeta Bosio, y Charly Alberti; primero se llamaron Los Estereotipos, antes de pasar a llamarse en definitiva con su nombre definitivo, Soda Stereo. Es redundante mencionar el enorme impacto y éxito que tuvo la banda en Latinoamérica durante la década de 1.980. En 1.982, Argentina e Inglaterra libraron la Guerra de las Malvinas, y como parte de la ofensiva comunicacional durante la misma, en Argentina se prohibió la música en inglés; como consecuencia, estalló con la fuerza de un volcán, una enorme cantidad de bandas nacionales cantando en castellano, cimentando así el fenómeno del Rock Latino. Y Soda Stereo fue la gran banda punta de lanza dentro del fenómeno.

Descontando el hecho de que Soda Stereo es una banda que ha hecho historia, un análisis un poco más desapasionado debería rebajar un tanto su estatura. En primer lugar, la música. En la época, en Latinoamérica, el sonido de Soda Stereo sonaba enormemente rompedor. Por supuesto que en ese tiempo, las radios de Latinoamérica estaban plagadas de lo que podríamos llamar música AM, y que hoy en día reconocemos con un cierto valor kitsch, además de las últimas oleadas de la onda disco, ya muerta en Estados Unidos, pero que todavía seguía teniendo alguna presencia vía Europa. El rock directo y sin excusas de Soda Stereo significó así una revolución. Y sin embargo...

En la época se sabía más bien poco de lo que ocurría en el underground de Inglaterra. Hoy en día, bandas como The Police, Duran Duran, The Cure, el Queen que cantaba Another One Bite the Dust, o el David Bowie de Scary Monsters (and Super Creeps), eran cosas no diremos desconocidas, pero sí poco populares, todo lo contrario que ocurre hoy en día, en donde cualquiera que sepa de música ha escuchado a lo menos parte de todo ese material. Y los parecidos son evidentes. Incluso hay videos en YouTube demostrando lo mucho que Soda Stereo le debe a tales bandas. No llegaremos al extremo de acusar a Soda Stereo de tales o cuales feos delitos culturales, pero sí que el margen de la influencia parece ser bastante mayor que el que esperaríamos en genios de la originalidad.



De todas maneras, tratando de ser lo más equilibrados posibles, debemos reconocer que al menos Soda Stereo, lo que importó desde Inglaterra, se las arregló para importarlo bien. Su primer disco, Soda Stereo, es uno todavía demasiado deudor de sus influencias, con una buena infusión de Ska, y en definitiva uno para no tomárselo demasiado en serio. Aunque no debemos ser demasiado severos con esto; después de todo, eso tiende a suceder con todas las bandas que están recién empezando, y tratando de buscar su propio camino. En su segunda placa, Nada personal, es en donde Soda Stereo de verdad se afirmó como banda, ofreciendo un disco sólido de principio a fin; si Nada personal no es la cumbre de su música, entonces seguro que Signos, su tercer disco, lo es. Ya para Doble vida es cuando algunos de los peores manierismos de Soda Stereo empiezan a hacer acto de presencia, aunque al menos dicho disco nos legó el enorme tema En la ciudad de la furia.

En cuanto a las letras, Soda Stereo debe ser puesto en algo de solfa. El movimiento que trata de hacer Soda Stereo es uno clásico dentro de los artistas pretenciosos: escribir letras sobre algunos temas básicos y vendedores, principalmente el erotismo, y venderlo envuelto con metáforas rebuscadas y frases supuestamente poéticas que funcionan como un verdadero test de Rorschach: las interpretaciones de las mismas dicen más sobre las personas que las escuchan, que algo por sí mismas. Todo eso, metido dentro del molde del rockero que es rockero porque es rebelde, pero que en el fondo es muy sensible y quiere que lo traten suavemente. Es decir, la clase de material que hubiéramos calificado como hipster sin paliativos, si Soda Stereo hubiera comenzado su carrera tres décadas después de su fecha de inicio.

En este sentido, las letras de Soda Stereo juegan a la ofensiva intelectual, pero una relativamente segura, la que se quema algo, pero no demasiado. Tenemos canciones como ¿Por qué no puedo ser del jet set? que califican como protesta social, pero luego, dentro del mismo primer disco, Sobredosis de TV habla acerca de lo mala que es la vida sin un amorcito, en términos que no desentonan de alguna llorada canción romántica de ABBA, Tele-Ka no es otra cosa sino un relamido himno de salir a la discoteca a bailar (tele... telekinesis... y moverás tus pies...), por no hablar de bufonadas como Mi novia tiene bíceps. Ya para canciones posteriores, persiste e incluso se intensifica este tono de crear himnos supuestamente rompedores y con metáforas rebuscadas, para lo que en el fondo son las canciones románticas cebollas de toda la vida: Cuando pase el temblor, Danza rota, Juegos de seducción, Prófugos, Persiana americana... O de cómo, sabiendo que lo que era el equivalente al espíritu hipster en la década de 1.980 no hubiera tolerado más programación de radio AM, se termina disfrazando con un lenguaje que el bueno de Nicanor Parra calificaría de paraíso del tonto solemne. No está mal, si lo que se quiere es bailar en la discoteca, lo que por supuesto es parte integral de la vida y no debería ser denostado por eso, pese lo que le pese a los culturetas cenizos de siempre; el problema se suscita cuando algunos fanáticos terminan tomando la forma por el fondo, y viendo en las canciones de discoteca más de lo que hay.



Resulta interesante observar cómo Soda Stereo encajó en el panorama político de la época. Esto implica desviarse de lo artístico, y un artista no debería ser juzgado por sus ideas o contexto político, pero por otra parte, examinar éste permite descubrir si hay claves para su éxito más allá del mérito artístico. Aunque Soda Stereo técnicamente nació en los estertores de la dictadura militar argentina, los discos más importantes de su carrera fueron durante el sexenio de Raúl Alfonsín (1.983-1.989), o sea, durante el período de trabajosa reconstrucción de la sociedad civil. La música de Soda Stereo, más rompedora de forma o apariencia que de fondo, encajaba bien dentro de este panorama en donde las gentes necesitaban una banda que diera la idea de una nueva libertad, sin cantar en realidad a la libertad. En Chile, en donde Soda Stereo tuvo un impacto parecido de fulminante, se vivían los últimos años del gobierno de Augusto Pinochet, y Soda Stereo se transformó en la banda favorita de los sectores socioeconómicos acomodados, los hijitos de papá viviendo la vida rosa, mientras que los más proletarios tendían a simpatizar más con Los Prisioneros, banda mucho más crítica en las letras y dura en lo musical. En esos años, Los Prisioneros fueron censurados una y otra vez, y ninguneados por los medios de comunicación de masas, a pesar de que su popularidad se medía por la forma en que los cassettes corrían de mano en mano, mientras que Soda Stereo fue llevado con bombos y platillos al Festival de la Canción de Viña del Mar.

El Gustavo Cerati posterior a Soda Stereo sigue más o menos en la misma línea, pero llevado al paroxismo. Al menos, Cerati tuvo la inteligencia de adivinar que la New Wave ya no iba más, y se dirigió hacia otros territorios. Ya el disco Dynamo, algo decía al respecto. Las influencias que llegaban desde afuera ahora eran el Dream Pop y el Shoegaze estilo My Bloody Valentine, y Soda Stereo primero, y Gustavo Cerati después, se subieron al barco. Ahora bien, considerando que dichos géneros han sido casi desde sus orígenes carne de hipsterismo... Pero es un Gustavo Cerati cada vez más empeñado en la búsqueda del colosalismo, y cada vez más perdido y extraviado en sí mismo. Uno de los momentos más egóticos de su carrera es el mediocre 11 episodios sinfónicos, disco en donde el traspaso a un formato de respetable Música Selecta hace muy poco por elevar el nivel del material de origen, que suena algo pedante. Compárese por ejemplo con otros discos en la misma vena, como Symphonic de Falco, o incluso con el tampoco demasiado meritorio trabajo de Metallica sinfónico, y los resultados están a la vista.

En ese sentido, siendo Gustavo Cerati un músico lo suficientemente competente como para darse gusto y maña de componer una tonelada de himnos generacionales (porque no otra cosa son los singles de Soda Stereo), llamarlo un genio de la música es quizás exagerado. Uno de los mejores dentro de su estilo, uno de los mejores dentro de su generación, por supuesto que sí, pero para ser un genio musical o de otra clase se requiere algo más. Se requiere ser un innovador. Y predicar eso de Gustavo Cerati, es exagerar un largo.



domingo, 7 de septiembre de 2014

Batman 75 años (1 de 6): Sus raíces.

La primera aparición de Batman, en el número 27 de la revista Detective Comics.
1. A mediados de 1.938, el mundo vio el nacimiento de un nuevo personaje de ficción, Superman, y ya no volvió a ser el mismo. Superman no sólo fue el primer superhéroe propiamente tal, sino que codificó todos aquellos elementos que deben concurrir dentro del género, impactando de tal manera a la cultura popular, que ésta ya no volvió a ser la misma. A inicios del siglo XXI, los superhéroes no son solamente franquicias bajo copyright de tales o cuales empresas editoriales, sino que son, en la mentalidad popular, parte del folclor, nuestra representación de lo que es el bien y el mal. Pero si bien Superman es el padre de todos los superhéroes, es falso que todos ellos se limiten a ser imitaciones o clones de éste sin más. Porque abierta la espita, la fórmula admitía suficientes variaciones sobre el tema como para crear personajes que, siguiendo más o menos la misma línea, fueran bastante diferentes en su esencia. Y de todos los superhéroes girando allá afuera, quizás el más opuesto sea uno surgido al año siguiente, en 1.939. Su nombre es Batman. Si Superman es el decano de los superhéroes de la luz que enfrentan al mal con la fuerza del bien, Batman es el decano de una estirpe diferente de superhéroes, aquellos que enfrentan al mal con una clase diferente de mal, o al menos, con métodos de moralidad más dudosa o ambigua. Para Superman, mantenerse puro y no rendirse ante la tentación del lado oscuro es la clave para enfrentar al mal. Para Batman, en cambio, ensuciarse las manos es parte del negocio, y a veces el mal es tan arrollador e imparable, que no queda otro remedio sino aflojar un poco la cuerda. Y sin embargo... ésta es una idea que debe matizarse, y mucho. Porque como veremos, a diferencia de Superman, Batman no es un héroe de una sola pieza. Por el contrario, parte importante tanto del encanto de Batman como personaje, como de la dificultad en analizarlo y conceptualizarlo, es el eterno arroparse de Batman en medio de las tinieblas y el misterio, algo que es parte misma de su método para luchar contra el mal. Paradójicamente, Superman es un alienígena pero tiene un lado humano que lo hace alcanzable; Batman por el contrario es un ser humano, pero con un lado misterioso que lo pone más allá del alcance de las personas comunes y corrientes. Superman es cálido, Batman es frío. Eso es parte del carisma de cada uno de ellos... y la razón en buena medida por la cual, los fanáticos de un personaje no suelen ser tan fanáticos del otro.

2. Hay dos profundas razones por las que muchos análisis sobre Batman parecen condenados al fracaso, y son dos razones que aquí en la Guillermocracia, en nuestra serie Batman 75 años, haremos lo posible por esquivar. Una razón es propia del universo de Batman. Una es el motivo por la que elige vestir un traje que lo convierte esencialmente en un vampiro. El grueso de las versiones sobre el personaje gira en torno a la noción de que los criminales son supersticiosos. Batman se mueve así en una línea recurrente de los superhéroes: el orden público es la racionalidad, la criminalidad es el caos y lo irracional. Pero Batman explota dicha irracionalidad, dicha superstición, convirtiéndose él mismo en una figura de pesadilla. El entero concepto de Batman es sembrar el terror en el corazón de los criminales. Sin embargo, para ser terrorífico, Batman debe ser misterioso. Y para que entendamos un poco mejor al personaje, un buen escritor de Batman debería potenciar ese aspecto. Se puede escribir un Batman que sea luminoso y de una pieza, y se puede hacerlo muy bien por añadidura, como es el caso de la injustamente denostada serie televisiva de Adam West; pero dicho Batman suele verse como un poco menos Batman que otros más oscuros y tétricos. Incluso desde el nombre, Batman resultaba ser misterioso en sus comienzos, porque inicialmente no era Batman a secas sino the Batman, o sea, no Hombre Murciélago sino el Hombre Murciélago, es decir, el misterioso enmascarado del que nada sabemos, y del cuál por lo tanto sólo podemos referirnos como el hombre que se viste de murciélago. Batman no era así un nombre propio para designarlo, sino un sobrenombre genérico que se le ponía para poder expresar lo inexpresable y tratar de conocer lo incognoscible; parte de la domesticación de Batman como personaje es que su apodo haya pasado a ser su nombre propio sin más.

3. Pero hay una tercera razón que va más allá del universo interno del personaje, y tiene que ver con su propio origen. Batman es, ante todo, una deconstrucción de los superhéroes; partió como una deconstrucción masiva de Superman, y siguió adelante siendo una deconstrucción absoluta hasta el día de hoy. Esa es la razón primigenia por la cual, por mucho que DC Comics intente integrarlo al resto de su universo superheroico, incluyendo el extrañísimo combate entre Batman y Darkseid incluido en Final Crisis, Batman tiende a permanecer como un extraño dentro del resto de la mitología del Universo DC. Es significativo que, aunque las historias alternativas ambientadas en universos tipos qué tal sí han existido durante décadas, el primer Elseworlds propiamente tal sea justamente uno dedicado a Batman, concretamente Gotham by Gaslight (aunque en la fecha de su publicación, 1.989, la franquicia Elseworlds no existía aún, y Gotham by Gaslight fue incorporado de manera retrospectiva a la misma). Es más fácil crear un Elseworlds con un personaje que tienda a escaparse por los márgenes, después de todo, que con uno instalado cómodamente en el canon y por ende más rebelde o complicado de manipular.

4. Que Batman sea una deconstrucción de los superhéroes, significa entre otras cosas que no puede existir una versión ciento por ciento canónica del personaje. Todos los fanáticos de Batman tienen su Batman, y los más extremistas tienden a considerar su Batman como el único válido, considerando los demás como malas interpretaciones del personaje, o aún planas aberraciones. Pero en realidad, al deconstruir lo que es un superhéroe de manera sucesiva, Batman ha ido evolucionando con los años de una manera que cada Batman puede verse como más o menos legítimo, a lo menos dentro de ciertos límites. ¿Es más Batman el asesino violento de sus orígenes, antes de que surgiera su famoso código de no matar? ¿O es más Batman el héroe clásico con el primer Robin? ¿O el Batman de Ciencia Ficción de la Edad de Plata? ¿O el Batman caricaturesco de la serie televisiva Batman de la década de 1.960? ¿O el Batman algo más oscuro de la década de 1.970? ¿O el Batman psicótico y amargado de Frank Miller? ¿Cuál Batman del cine es mejor, el Batman acomplejado de Tim Burton o el Batman endurecido de Christopher Nolan? Todos esos debates son estériles porque todos ellos, de una manera u otra, son Batman, representados un poco desde ángulos y referentes distintos. En el memorable último capítulo de Batman: The Brave and the Bold, y refregándose en la estupidez de los fanáticos más radicales del personaje, Bat-Mite lo decía con todas sus letras: el Batman alegre y festivo de unas interpretaciones es tan válido como el Batman oscuro y psicológicamente destrozado por el asesinato de sus padres, que nos presentan otras versiones.

Varias versiones de Batman a lo largo de los años.
5. De manera muy apropiada para un héroe que se mueve entre sombras, los orígenes de Batman son mucho más difíciles de rastrear que los de Superman. Puede resultar irónico, pero si hemos de remontarnos a las raíces mitológicas del personaje, lo más cercano a Batman que podemos encontrar en el legado mitológico primitivo no sea el héroe directo como Hércules o Sansón, sino lo que modernamente ha venido en llamarse el Embaucador. Esta figura mitológica común a muchas culturas, es un personaje por lo general de naturaleza divina o a lo menos mágica, que a través del intelecto, la persuasión y el engaño, rompe las reglas establecidas para la persecución de sus propios fines. Eso sí, debe tenerse presente que el Embaucador no necesariamente es un agente del bien. De hecho, en muchos mitos, el Embaucador es la explicación de por qué existen el mal, la muerte y la destrucción en el mundo. En la mitología de los nativos de Estados Unidos, el Embaucador típico era el Coyote. Entre los griegos, Prometeo cumple un poco el rol de Embaucador, engañando a Zeus para robarle el fuego divino y crear así a los seres humanos. En la Biblia, la Embaucadora por excelencia es la Serpiente, que engaña a Adán y Eva para privarlos de la vida eterna y el Jardín del Edén. En un guiño más moderno, una historia de perros y gatos de la escritora Marta Brunet explica que el gato vive dentro de la casa y los perros afuera, porque luego de rescatar un anillo mágico de virtud en conjunto, el gato consiguió el crédito por la hazaña ninguneando de paso al pobre y sufrido perro; es un cuento infantil, pero a través de él respira de manera nítida el viejo motivo mítico del Embaucador, ahora en un trasfondo menos religioso y más cercano a los niños.

6. Los paralelos entre Batman y el Embaucador son bastante obvios, pero no lo son menos las diferencias. En ambos casos se trata de personajes que recurren en lo principal a la inteligencia, a la seducción, a la amenaza y al engaño, es decir, a métodos mentales, por encima de los métodos físicos. Ninguno de los dos le hace asco a la pelea física, pero ésta tiende a ser corolario de una elaborada tramoya, más que una confrontación física buscada desde el primer segundo. Pero se diferencian profundamente en su moralidad. La ética de Batman lo encaja en un espectro que va desde el héroe brillante hasta el antihéroe que recurre a engaños para ganar la mano; el Embaucador por su parte puede oscilar entre el antihéroe que recurre al engaño, y la villanía pura y simple. Batman por su parte tiene como norte cardinal la búsqueda de la justicia; los motivos del Embaucador son por su parte más nebulosos. Estos pueden ir desde la nobleza suprema de enseñar a un pupilo a través de dar la apariencia de engañarlo o aprovecharse de él, como es el caso del Sr. Miyagi de Karate Kid, hasta la destrucción del engañado, como es el caso de la Serpiente del Génesis (que contrario a la creencia popular, el Génesis no considera que sea Satán). Curiosamente, y esto será un punto cuando hablemos de la relación de ambos personajes más adelante, podemos considerar que la mitología de Batman considera a dos Embaucadores y no uno: Batman sería el reflejo del aspecto más legal del mito del Embaucador, mientras que su más grande enemigo, el Joker, sería el reflejo del aspecto más caótico y francamente destructivo del Embaucador.

7. Por lo mismo, el Embaucador no es todavía Batman. Para eso deberíamos conectarlo, quizás un poco de la nada, con otra figura literaria clásica: el pícaro. El codificador del moderno pícaro es por supuesto Lázaro, el protagonista de la novela Lazarillo de Tormes. En dicha obra, Lázaro debe sobrevivir a siete sucesivos amos, todos ellos corruptos y viles. Lázaro no es mucho mejor que ellos, y de hecho puede argüirse que más que un antihéroe, es un verdadero villano protagonista, pero al menos tiene el pretexto de que se ve forzado por las circunstancias a hacer todo lo necesario para sobrevivir, así sea mentir, robar o ser cómplice de engaños. El pícaro no tiene mayor conexión con el Embaucador ya que le falta la dimensión cósmica o semidivina de este último (de hecho, su intensa humanidad es una de sus características más notables), pero en Batman existen algunas curiosas resonancias del pícaro como personaje. En ambos casos vemos a un personaje que desconfía profundamente de un orden social que perciben, correctamente en ambos casos, como corrompido hasta la médula. Ambos personajes ven que la única respuesta posible entonces es volverse contra las leyes y tomarse la justicia por mano propia. Pero existe una diferencia fundamental. Batman es un personaje heroico y profundamente compasivo, mientras que a Lázaro lo mueve solamente su propio egoísmo. El pícaro modelado según la figura de Lázaro anticipa en algunos respectos a Batman, pero no es todavía Batman ni de lejos.

Spring-Heeled Jack, personaje mítico del folclor victoriano, en una versión de 1.904. Dentro del imaginario victoriano, Spring-Heeled Jack era un noble desposeído que se volvió bandolero, asaltando a los ricos para repartir el grueso del botín entre los pobres y los oprimidos.
8. El Lazarillo de Tormes dejó una profunda veta de obras posteriores llamadas hoy en día novela picaresca; éstas fueron muy populares en España y Francia durante la segunda mitad del siglo XVI y buena parte del siglo XVII. Todavía en el siglo XVIII, Voltaire se aprovecha del modelo de la novela picaresca para escribir Cándido, su brutal crítica del optimismo filosófico dieciochesco. Pero habrá que esperar irónicamente hasta inicios del siglo XX para ver al pícaro clásico transmutado en un héroe oscuro que, utilizando los métodos de la picaresca, los pone al servicio de una causa heroica que sea superior a sí mismo. Una tríada de personajes importan a este respecto: la Pimpinela Escarlata, Scaramouche y el Zorro, y muy en particular este último.

9. El más notable eslabón perdido, aunque irónicamente el más tardío de los tres, es quizás el protagonista de la novela Scaramouche de Rafael Sabatini, aunque irónicamente es algo posterior a los otros dos personajes, ya que fue publicada por primera vez en 1.921; es posible que algunos de ustedes la conozcan por la excelente versión cinematográfica de 1.950, un clásico del cine de espadachines. Scaramouche se ambienta en la Revolución Francesa, y su argumento gira en torno a la lucha de un joven por vengarse de un aristócrata recurriendo tanto a la espada como a la picaresca. A lo largo de su cruzada, el protagonista se involucra con un grupo de comediantes y adopta la identidad de Scaramouche, el payaso pícaro de la commedia dell'arte; como pueden apreciar, la idea de un justiciero que adopta la identidad de un payaso pícaro no la inventó Alan Moore para V de Vendetta. Scaramouche puede ser visto como el último pícaro clásico, y adoptando los métodos del Embaucador mitológico, termina por hacer justicia, aunque no por el amor mismo a la justicia, sino por fines egoístas que, admitámoslo, disminuyen un poco su estatura heroica.

10. De todas maneras el último gran pícaro clásico, Scaramouche, en realidad estaba siguiendo la estela abierta dos décadas antes por la Pimpinela Escarlata, personaje creado por Emma Orczy. Para quienes lean la novela original, puede resultar una sorpresa que ésta no está narrada desde la perspectiva de la Pimpinela Escarlata misma, sino de una muy correcta dama inglesa que contrae matrimonio con un petulante aristócrata inglés que no parece tener ningún rasgo remarcable; poco a poco, ella descubre que él en realidad es mucho más de lo que aparenta, puesto que toda su actitud de labios fruncidos y modales demasiado afectados en realidad son una cubierta para su otra identidad, la Pimpinela Escarlata, un justiciero que se dedica a salvar aristócratas franceses de la guillotina durante la Revolución Francesa. Como puede apreciarse, la idea de la chica normal que se gana la lotería casándose con un chico más grande que la vida, no la inventó la novela Crepúsculo, aunque Emma Orczy es una escritora vastamente superior a Stephanie Meyer. Por otra parte, la dualidad entre Percy Blakeney y la Pimpinela Escarlata es el molde sobre el cual se inventaron después todos los personajes petulantes de día y superhéroes de noche... incluyendo a Bruce Wayne y Batman. Con todo, la Pimpinela Escarlata ha ido perdiendo popularidad en los últimos años, quizás por la rampante simpatía de Emma Orczy, de familia aristocrática ella misma, por los aristócratas franceses y por lo tanto su desprecio por los ideales revolucionarios de 1.789, algo un tanto impresentable en nuestros días en que sabemos las razones por las cuales los privilegiados de 1.789 terminaron caminando a la guillotina.

11. Pero del trío de personajes que hemos mencionado, el destinado a tener mayor proyección dentro de la mitología de Batman es el Zorro. Ambientado en California a inicios del siglo XIX, todavía bajo el dominio español, la novela versa sobre las andanzas de un misterioso espadachín llamado el Zorro. Una chica llamada Lolita es cortejada por un aristócrata con horchata en las venas, llamado Diego Vega, pero quien de verdad la estimula hasta lo máximo que es permisible para una señorita de buena moral de la época, es el mentado Zorro; Lolita por supuesto ignora lo que el lector moderno adivina o incluso sabe por las adaptaciones cinematográficas y televisivas (y que dentro de la novela original, es la gran revelación final): que Diego Vega y el Zorro son en realidad la misma persona. El Zorro se parece mucho a la Pimpinela Escarlata, pero sus motivaciones últimas son diferentes: el Zorro no busca salvar a aristócratas en desgracia, sino al pobre, al oprimido, al que no tiene justicia porque el sistema entero está hecho en beneficio de militares déspotas y arbitrarios. En ese sentido, el Zorro ya posee la motivación moral que será el motor de la cruzada de Batman. A tanto llega la identificación de Batman con el Zorro, que se ha hecho casi canónico, a manera de homenaje, que la película después de cuya función son asesinados los padres de Batman, sea La máscara del Zorro protagonizada por Douglas Fairbanks en 1.920.

El Zorro en una de sus primeras apariciones. The Curse of Capistrano fue publicado de manera serializada en cinco entregas, en All-Story Weekly, en 1.919; fue republicada en 1.920 como novela, ya con el título actual de La máscara del Zorro.
12. La Pimpinela Escarlata, el Zorro y Scaramouche marcan una transición desde el Embaucador y el pícaro al moderno héroe, pero falta todavía un eslabón más: trasplantar sus aventuras a un entorno moderno y urbano. El eslabón en este caso es The Shadow, un personaje que partió en la década de 1.930 de una manera un tanto peregrina. Inicialmente era una radioserie en donde The Shadow sólo hacía de presentador de historias autoconclusivas, que giraban siempre en torno al mundo del crimen. En la época, el gángster estaba revestido de un aura romántica debido a luchar contra la impopular Prohibición primero, y después por ser un personaje antisistema exitoso en medio de la Gran Depresión; con todo, en la época el gangsterismo estaba pasando de moda, y estaba imponiéndose de regreso el discurso de la mano dura, algo bien visible en los cómics contemporáneos de Dick Tracy. The Shadow era apenas la voz que introducía las historias y las cerraba, un poco al estilo del Guardián de la Cripta en Cuentos de la cripta, pero se hizo tan popular, que pronto encargaron a un novelista, Walter Gibson, que hiciera un personaje a partir de The Shadow. Si no habían oído demasiado del personaje, es posible que aún así lo conozcan gracias a la tristemente fracasada versión cinematográfica de 1.994 con Alec Baldwin.

13. La identidad de The Shadow fue un misterio en sus primeros años, aunque después se desarrolló algo de mitología a su alrededor. Esto incluye un viaje por Oriente, en donde aprende la técnica mística de nublar las mentes de sus enemigos. De regreso en Estados Unidos, se dedica a luchar contra el crimen, a través de métodos que van desde la intriga pura y dura al estilo Batman, hasta la masacre brutal estilo The Punisher; para sus trabajos se ayuda también de un traje que protege su identidad, de varias identidades alternativas, y de varios aliados repartidos en puntos de importancia dentro de la ciudad. Como puede apreciarse, The Shadow es ya prácticamente Batman, sólo que faltándole el icónico traje y la identidad con un animal.

14. En 1.938 apareció Superman, y las cosas no volvieron a ser las mismas. La revista Action Comics empezó a llenarse los bolsillos de dinero, y la revista Detective Comics quiso un éxito similar. La respuesta fue un personaje creado por Bob Kane y Bill Finger; aunque, con completa honestidad, el tema de cuánto le debe Batman a cada cual es asunto sobre el cual se ha polemizado sobre años, y sería tan ingrato como inútil tratar aquí. Batman fue diseñado como una combinación entre la dinámica personal del Zorro, y los métodos de The Shadow. Pero lo más importante es que Batman fue diseñado desde un comienzo para ser el opuesto de Superman. Así, Superman es un alienígena que desciende y se mimetiza entre los humanos, y Batman es un humano que asciende hasta los límites físicos y psicológicos de la especie para hacerse pasar por algo sobrenatural. Superman en su identidad civil es un proletario o un clase media, concretamente un periodista, y Batman en su identidad secreta es un playboy multimillonario. Clark Kent es hombre enamorado sin esperanzas (inicialmente) de una sola mujer, Lois Lane, y Bruce Wayne es un mujeriego. Superman opera principalmente a plena vista de todos, y Batman se mueve en las sombras. Pero en donde sí se parecen es en su código ético, que es lo que convierte a ambos en superhéroes en primer término; con todo, y profundizaremos en esto después, tanto el primer Superman como el primer Batman eran bastante más brutales que sus encarnaciones posteriores. En su primer cómic, de hecho, Batman asesina sin miramentos al villano, que no es un superhombre ni tiene superpoderes, arrojándolo a un contenedor industrial con ácido.

15. Batman galvanizó a los lectores de cómics de inmediato, aunque por motivos opuestos a Superman. Allí donde Superman tendía a ser más idealista, Batman tendía a ser más realista. Irónicamente, Batman nació como una deconstrucción de Superman, un poco trabajando sobre la idea de cómo sería un personaje con la capacidad y la ética superheroica de Superman en el mundo real, sin alienígenas ni superpoderes de verdad. Pero en el camino de deconstruir los códigos sobre los cuales trabajaba Superman, construyó otros códigos propios. A la par de transformarse en el reverso e incluso en muchos aspectos la negación de Superman, Batman se hizo también el decano de una larga galería de superhéroes que trabajan del lado sombrío de la ley, e incluso muchas veces contra ella para imponer justicia.

Próxima entrega: Su código.

The Shadow en Diciembre de 1.938, algunos meses antes de la primera aparición de Batman.

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