¡¡¡Blogoserie a la carta en la Guillermocracia!!!

No lo olvides. Durante Abril y Mayo está abierta la votación para que ayudes a decidir sobre el argumento y características de la blogoserie a la carta que estamos planeando publicar acá en la Guillermocracia. Vota en la parte inferior de esta página, o bien, pincha el enlace para mayores detalles.
- POR ORDEN DEL DIRECTOR SUPREMO DE LA GUILLERMOCRACIA.

domingo, 28 de diciembre de 2014

Dibujos animados de antes: Seis idioteces estándar de la época.


Por desgracia en castellano carecemos de un concepto tan preciso y claro como el inglés Saturday morning cartoon. El nombre alude a que era la programación infantil de las mañanas del fin de semana, entre las décadas de 1.970, 1.980 y 1.990, es decir, hasta que la programación por cable con canales infantiles 24 horas al día asesinó a esta franja horaria. Pero el nombre no designa sólo un horario, sino también todo un estilo de dibujos animados, siempre manufacturados en Estados Unidos porque la animación japonesa era ese gran desconocido en el Bastión de la Democracia: sencillos, formulaicos, y llenos de valores familiares. Precisamente la eterna vigilancia de los rottweilers de la moral llevó a que tales dibujos animados fueran bastante blancos, para los estándares actuales. En Latinoamérica tuvimos más suerte, ya que la penetración de los llamados monitos japoneses nos regaló perlas de violencia desatada como Mazinger Z, Capitán Centella o Sam el rey del Judo, o historias de inenarrable sufrimiento como Candy Candy, Remi o Marco. Pero lo que es Estados Unidos... en dicho país, los guiones debían presentar a personajes puros y buenos, enfrentando a villanos de opereta, porque ni la sangre ni la violencia estaban permitidos, lo que en algunos casos se solucionaba con comedia tontorrona, y en otros... no tenía solución. Eran las condiciones ideales para un páramo creativo, pero en algunos casos tuvimos productos notablemente decentes, que incluso hasta han resistido la prueba del tiempo. Algunos. Pero este posteo no es para alabar dibujos animados antiguos porque eso no da rating. Lo que aporta lectores es la burla, el sarcasmo, lo corrosivo, y poner a parir. Es por eso que nos vamos a centrar en los aspectos más ridículos y tontorrones de esos entrañables dibujos, aquellos que, si llegaste a verlos, incluso de niño te dabas cuenta que no funcionaban. Pero no importa. Porque si fuiste en esos años, viste estos dibujos animados de todas maneras. De modo que, sin más preámbulos... vamos con esos aspectos ridículos de los dibujos animados de la época.

1.- Cero muertes.

El trabajo más ocioso del mundo es estar empleado en la morgue de un Saturday morning cartoon, porque en esas historias no moría nadie. Incluso una serie tan inclinada a la apología del militarismo como lo era G.I.Joe, tenía una cantidad de bajas equivalente a cero. En G.I.Joe, siempre que un vehículo era reventado, su ocupante encontraba tiempo de saltar afuera y escapar ileso, y eso por no hablar de las ametralladoras cuyas ráfagas no alcanzaban nunca jamás a algún ser viviente, por muy despistado que éste fuera. En He-Man y los Amos del Universo, otro clásico de la época, el mentado He-Man tenía una espada superpoderosa que le servía para transformarse de chico vestido de rosa a un musculoso semidesnudo, y a veces también para desviar rayos de la muerte lanzados por la magia de Skeletor, pero para poco más. La espada de He-Man debía tener el filo romo, porque nunca se la vio cortar a nadie. Y en los dibujos animados de Rambo, sorpresa, Rambo no mataba a nadie a pesar de que a las granadas las arrojaban con lanzagranadas. Ni siquiera en Transformers o en su clon, los Gobots, se vio que un robot descuartizara a otro de un buen disparo láser en toda la cara, y eso que tenían la excusa de que eran robots. O mejor dicho, casi. Porque en la película de Transformers muere Optimus Prime. La cantidad de chicos traumatizados por la muerte de su héroe de infancia fue tal, que poco después, cuando vino la película de G.I.Joe, se suponía que Duke moría, pero a última hora cambiaron el diálogo grabado para decir que en realidad no estaba muerto sino en coma. Más o menos en los mismos años en que salió el videoclip de One, de Metallica. Y de dibujos animados melosos como los Cariñositos, mejor ni hablar. Porque a saber cómo puede matar un rayo de luz propulsado por el Poder del Amor, Marca Registrada. Uno puede preguntarse cuántos niños crecieron ilusionados pensando en que la defensa militar del American Way of Life es una profesión fundamentalmente inofensiva, sólo para después perder brazos y piernas en Somalía, Irak, Afganistán...

2.- El misterio es mi pasatiempo.

Por alguna razón, en la época a muchos dibujos animados les dio por resolver misterios. Scooby Doo venía en esta labor con eficiencia desde la década de 1.960, pero incluso ellos no daban abasto, porque una enorme cantidad de otros dibujos animados se encargaron de los casos que eran demasiado para ellos. En serio, ¿qué sucedió con Estados Unidos en la época? ¿Fue una conspiración paralela a Watergate, algo habrá tenido que ver Richard Nixon con el tema, o qué? Porque teníamos bandas musicales investigando misterios como Jossie y las Gatimelódicas, fantasmas resolviendo misterios como El Fantasma revoltoso... Uno de los ejemplos extremos sería el programa de dibujos animados de Mr. T, en donde él era el entrenador de un equipo de gimnastas adolescentes que siempre, lo que se dice siempre, se encontraban con el misterio por todas partes, y siempre utilizaban sus habilidades gimnásticas para atrapar a los villanos. Con cero muertes, como ya hemos dicho. Pero existe todavía un ejemplo más ridículo. Porque el que se lleva la palma en chaladura es... el cubo de Rubik. Muy en serio, había un dibujo animado sobre un cubo Rubik mágico que ayudaba a un par de chicos a resolver misterios. Si hicieran un remake en la actualidad, debería ser un tablet que tiene una aplicación para jugar al rubik en línea, me imagino.

3.- El que se queja siempre está mal.

Era habitual en los dibujos animados en donde los protagonistas eran un grupo de personajes, que alguno de ellos remara al revés. En términos no sexuales, por supuesto. Me refiero a que todo el grupo se las arreglaba siempre para ponerse rápidamente de acuerdo sobre el curso de acción a seguir, momento en el cual alguno de los personajes levantaba su mano y dejaba caer alguna objeción. En este momento el resto del grupo, con severidad, le reprendía por atreverse a manifestar una manera de pensar disidente respecto del resto del grupo. Si el personaje en cuestión se atrevía a ir por la libre, resultaba inevitable que su camino desembocaba en una metida de pata mayúscula, de la que el resto del grupo debía salvarlo. El pobre infeliz que se atrevía a demostrar individualismo entonces debía pedir perdón por atreverse a pensar por su cuenta y cuestionar, momento en el cual sus amigos lo abrazaban y lo consolaban, porque nada te hace ganar amigos tan rápido como estar de acuerdo de manera acrítica con el grupo. Aunque bien podía ser que le aplicaban alguna clase de maltrato brutal, arrojándolo por los aires a que se estrelle de cabeza y se raje el coco en el proceso, como le ocurría al pobre Pitufo Filósofo. ¿Qué clase de dibujos animados eran éstos, acaso eran afiches de propaganda para el reclutamiento de sectas? La cosa llegaba a ridículos con personajes como Wheeler en Capitán Planeta o Ship-Wreck en G.I.Joe, que se la pasaban siempre quejándose, y siempre recibiendo el reto adicional. De esta manera, los dibujos animados del país más individualista del mundo en la época más neoliberal de su existencia... ¡eran comunistas! Y una generación entera de niños fue criada con dibujos animados que enseñaban la correcta legitimidad del bullying contra el quejumbroso, el disidente, el que se atreve a pensar, el que ejerce su democrático derecho a la libertad de opinión; esos mismos niños después son los líderes del mundo libre que bombardean Irak, Afganistán... Hay varias razones por la que los villanos suelen ser más interesantes que los héroes, pero en estos dibujos animados había una adicional: los villanos, siendo los villanos, se les permitía disidencia, pendencias internas y juegos de poder que los hacían mucho más interesantes que los héroes, siempre moviéndose como bloques monolíticos sin ningún conflicto interno mayor. El concepto fue destrozado sin piedad en Garfield y sus amigos con los Osos Amistosos y sus canciones fascistas acerca de que no debes pensar por ti mismo. En un episodio Garfield consigue que los dichosos osos trabajen para él por un precio, y después, cuando los osos van a cobrar, Garfield les dice que ya les pagó; cuando los osos replican que en realidad no les han pagado, lo que es verdad, Garfield les miente en la cara y afirma de manera rotunda que él sí les pagó. Los osos responden que no les han pagado, y Garfield los mira con expresión severa y les dice: "¿Están en DESACUERDO...???". Huelga decir, los osos se tienen que marchar compungidos y sin paga.

4.- La seguridad de la guarida de los villanos apesta.

Osama bin Laden se la pasó una década entera después del 9-11 escondido en una casita en Pakistán, hasta que un puñado de black-ops ingresó a saco en el refugio y tiroteó a cuanto moro se les puso en el camino. La organización terrorista Cobra, por el contrario, mucho más poderosa porque tenía presupuesto para toneladas de material bélico como tanques, aviones, helicópteros, etcétera, tenía una seguridad en sus guaridas que apestaba. Los héroes se las arreglaban para detectar la guarida de la semana, infiltrarla y hacerla detonar prácticamente por base regular... En serio, ¿nunca se le ocurrió al Comandante Cobra despedir a puntapiés al encargado de mantener las alarmas? ¿O de construir guaridas con ductos de ventilación que fueran más pequeños que el grosor estándar de un humano promedio? El asunto se volvía casi ridículo en He-Man, en donde el gran momento de susto y terror era cuando decían que la única manera de solucionar el problema de la semana era infiltrarse en la Montaña Serpiente, la guarida de Skeletor, que es lo más peligroso que han intentado nunca... para después pasearse por dicha guarida como Pedro por su casa, darle un par de sopapos en el trasero al pobre montaña de huesos, y hasta el siguiente capítulo, en donde había una fuerte probabilidad de que otra vez hubiera que pasearse por la Montaña Serpiente. En serio, si Skeletor es el villano más poderoso de Eternia, podría haber dedicado parte de su poder mágico a montarse unas cuantas trampas, sólo por si He-Man le va a hacer la enésima visita de cortesía. O cambiarse a una guarida más segura y fácil de defender.

5.- ¿Para qué molestarse en perseguir al villano principal?

Varios dibujos animados de la época presentaban a un villano o un equipo de villanos por base regular. Algo bastante obvio si se piensa que estas series eran concebidas principalmente como avisos publicitarios de media hora para la línea de juguetes respectiva, y era más rentable fabricar el juguete de un villano recurrente y vender el stock completo, que tener 65 villanos repartidos en 65 capítulos distintos, fabricar un stock entero de cada uno de esos 65 villanos, y después arriesgarse a que ningún chico decidiera comprar a, digamos, Barón Sapo o Comandante Liendre. La consecuencia es que debían justificar que el villano en cuestión apareciera varias veces. Y la justificación que encontraban era la más infame de todas. Cuando el villano era derrotado y los héroes estaban dando la batalla final, siempre había una escena en donde escapaban y los héroes lo miraban alejarse lentamente, al tiempo que soltaban la frase más patana del mundo: "Tengo el presentimiento de que volveremos a encontrarnos otra vez". Con lo poco que le hubiera costado al Inspector Gadget activar su helicóptero personal y salir en persecución del auto volador del Doctor Claw, capturarlo, y evitar así que cometiera más tropelías, pusiera en peligro a más ciudadanos, causara más destrozos a la propiedad privada, etcétera. Aunque puede que tenga su lógica, Después de todo, en un pasaje de El almuerzo desnudo de William Burroughs, el protagonista le pregunta a un empleado de una agencia ambiental del Gobierno encargada de combatir una plaga de insectos, cuánto se suponía que iba a durar la plaga, y recibe la siguiente respuesta: "Lo que podamos hacerla durar"... Es como la Guillermocracia. El día en que el mundo sea perfecto y se acaben las cosas para criticar, este blog cierra sus puertas porque se queda sin tema sobre el cual hablar. Así es que debemos dejar que el ignorante escape ileso, igual que como el Comandante Cobra derrotado, y debemos decir: "Tengo el presentimiento de que ese ignorante volverá otra vez"...

6.- Secuaces bajo contrato de trabajo.

¿La frase más típica de genio criminal de turno? "¡Estoy rodeado de idiotas!". Porque siempre los villanos tenían dos clases de secuaces. Una minoría eran los Star Scream, los inteligentes que buscaban la manera de derrocar al villano y transformarse en califa en lugar del califa. Pero la inmensa mayoría eran los simplemente incompetentes, los idiotas de tomo y lomo cuyas eternas pifias o simple incapacidad para mantenerse erguidos en un duelo uno a uno con los héroes, eran los responsables últimos del fracaso del plan diabólico de la semana. ¿Por qué razón Skeletor mantendría a inútiles como Animal Man o Merd-Man en su nómina, después de la enésima metida de pata? ¿Es que acaso los secuaces de los villanos formaban sindicatos y amenazaban con pasar a sus jefes a la justicia laboral si es que no respetaban su contrato colectivo? ¿O acaso eran tan ineficientes que no encontraban una mejor ocupación remunerada ya no digamos en la empresa privada, sino simplemente en la política? A saber. El caso es que con lugartenientes obedientes y disciplinados, hacía mucho rato que el Comandante Cobra, o Megatron, o Skeletor, o Mum-ra, hubieran conquistado el mundo. O Eternia. La gran excepción es Hordak, que gobernaba Eteria como amo y señor, aunque con apoyo militar externo, porque a saber cuánto hubiera durado su mandato en caer aplastado por la rebelión de She-Ra, de no ser porque recibía constantes refuerzos desde otro planeta.

En conclusión...

Los dibujos animados de la época fueron una enorme fuente de placer para niños de varias generaciones. Y fuente de nostalgia o de bilis, a según las preferencias, para esos mismos niños una vez crecidos y adultos. Porque era un mundo de desarmante ingenuidad, para la cual ya no parece haber espacio entre dibujos animados cada vez más autoconscientes e incluso autoparódicos. Ese es el enorme daño que Las chicas superpoderosas y otros dibujos animados postmodernos le han hecho a la ingenuidad de esos tiempos. Porque eran dibujos animados idiotas, pero eran nuestros dibujos animados idiotas. Y los queremos de vuelta. Con su conteo de cero muertes, con su afición a resolver misterios, con su eterno bullying al quejica, con sus guaridas con más goteras de seguridad que la cuenta iCloud de Jennifer Lawrence, con su renuencia a perseguir al villano principal, o con sus secuaces sindicalizados y protegidos del despido por fuero laboral. En definitiva, con esos rasgos de brillante estupidez que los hacían tan especiales, en primer lugar.


19 comentarios:

Seanna dijo...

Bueno, no es que estemos mucho mejor ahora. Yo soy de una generación algo posterior, pero los subproductos que me tocaron eran aún peor. Cosas asquerosísimas como Las sombrías aventuras de Billy y Mandy, en vez de ayudarme a superar el miedo a la muerte, sólo logró que desease matar al subnormal de Billy más de una vez. Y ahora, al darme una vueltecita por los canales infantiles, los dibujos animados o son demasiado imbéciles y poco creativos, o directamente no los pueden ver los niños, pues esos son para un público algo más maduro. No digo que todo deba ser como antes, de un color rosa y sin apenas muertes, pero viendo lo que tenemos ahora....Algunas cosas son rescatables, pero en general vamos peor que como antaño.

Cidroq dijo...

Tienes razón son tiempos que no volverán, cada década tiene algún aspecto de inocencia que es casi violada una o dos después, en los 80s esta era uno de esos aspectos.

Por cierto aprovechando que en estos últimos días volvió a estar de moda calabozos y dragones, Erick era otro quejica bandalizado.

Guillermo Ríos dijo...

@Seanna, no sé si es impresión mía, pero los dibujos animados del XXI que vienen de Estados Unidos, son una decadencia total. La gente que conozco y que nació en la década de 1.990, que hoy rondan los 15-25 años más o menos, y que se supone deberían haber visto esos monitos, todos se han criado viendo manga y anime tipo Sailor Moon, Ranma 1/2, Bleach, etcétera. La animación de Estados Unidos, no le dan bola ni por equivocación.

@Cidroq, ¿me van a creer que nunca vi los dibujos animados de Calabozos y dragones? Por no saber, ni siquiera tengo idea si los emitieron por estos lares. Aunque he leído por la red, una y otra vez, acerca del quejica de Eric. En fin, en algún minuto tendré la oportunidad de despacharme a gusto.

Seanna dijo...

Bueno, confieso con vergüenza que aunque soy de los nacidos en los 90's, no me crié con animes. De hecho, para evitar las series, tanto de TV abierta como de paga, aborrecibles en su mayoría, mejor veía películas infantiles.

Cidroq dijo...

Tengo entendido que si los pasaron, por palabras del compañero Elwin, un compatriota tuyo y compañero bloguero, igul podrías pedirle alguna referencia.

Guillermo Ríos dijo...

@Seanna, creo que la década de 1.990 fue una de oro para las películas infantiles en general. Tuvimos el Renacimiento Disney, los primeros largos de Pixar, y la mejor época de DreamWorks cuando iban a comerse al mundo... En comparación al panorama bastante anémico de películas de animación de la década de 1.980, estuvo más que bien.

@Cidroq, no me extrañaría, después de todo, uno no puede estar en todas. Aunque verla ahora, hasta miedo me da. Hay cosas que uno debe verlas de chico, después de todo, porque de adulto, como que pierden un poco la gracia. En fin, ya veremos cuando la pille.

Elwin Álvarez Fuentes dijo...

No me aguanté las ganas ante el título y tema de este texto tuyo y me lo leí altiro. Me has hecho reír y recordar con nostalgia. Por cierto, una serie gringa de la época que me parece era suprior en muchos aspectos argumentales y que no pierde vigencia es "Los Thundercats" ¿No te parece?

Guillermo Ríos dijo...

Thundercats fue bastante innovadora para la época, creo yo, al proponer un universo mitológico mezcla de Fantasía Heroica con Ciencia Ficción, bastante más complejo que el estándar de la época, con una mezcla de episodios autoconclusivos con otros que debían verse en un cierto orden para seguir el desarrollo de personajes y situaciones, y con elementos que podían aparecer en varios episodios diferentes. Era poco habitual en los dibujos animados de Estados Unidos, de la época, que debieran verse en orden para no perderse de detalles, era lo estadounidense más cercano a ver un anime en pantalla. Después trataron de volver a hacer sonar la flauta con Silverhawks, pero por alguna razón, no funcionó tan bien, en mi opinión por lo menos.

George Llerena Torrico dijo...

Creo que yo estoy en una importante minoría. Soy noventero pero, a diferencia de todos ustedes no crecí ni con animes ni con las bizarras animaciones norteamericanas que desarrolló Hanna-Barbera en sus últimos años junto a Cartoon Network (que irónicamente fueron como un revival para la empresa). Alguna vez ví películas Disney/Pixar y algunas animaciones como Johnny Bravo o Tiny Toons pero no me atraían. Tampoco los animes porque pese a su continuidad argumental y supuesto realismo, sus personajes eran igual de clichés que los norteamericanos, sus argumentos simplones y sus sagas ridículamente interminables (faltaban 5 minutos para que explote Namecuseín, pasaron 60 capítulos y seguía en lo mismo...o sea, no pues, ni de niño me iba a tragar eso).

Entonces ¿qué veías de niño? ¿con que creciste? Con lo que quedaba: pasé mi infancia con Garfield, Batman: la serie animada, conociendo a los 4 fantásticos por la serie de 1967, y mirando durante horas a don Gato, Tiro Loco, Huckleberry, el fantasma del espacio, Birdman, Mightor, los autos locos, Looney Tunes y todo lo anterior a mi época. Podría decir que me ví todas las temporadas de Josie y sus gatimelódicas, Mandibulín (que era bizarra pero chébere) y también podría aportar que Shaggy y Scooby eran los quejicas de Misterio a la Orden (hasta ahora lo son, en su épico reboot estilo Nolan xD).

Y sabes Guillermo? aún hoy no sabría decirte por qué me gustaban y me gustan tanto estos dibujos pese a sus defectos. Pero te aseguro que si me los pusieran en la tele me quedaría pegado como antes.

En la actualidad, la tendencia de la animación norteamericana se ha dividido en dos frentes, que ya mencionaron en anteriores comentarios:

1. Animación cómica extremadamente asquerosa o bizarra: Son los dibujos de los que se avergüenza la gente de mi edad: algunos disfrazan la ridiculez con cierto grado de continuidad (Hora de aventura, un show más, Gumball) y otros simplemente son pura comedia bizarra sin sentido alguno (Teen Titans Go, Billy y Mandy). Generalmente están animados en flash, sus personajes y tramas son lo más random de lo random (porque aparentemente eso está de moda) y los mas ridículos tienen como estrellas a youtubers, seres irritantes, abusivos, patanes y de mal carácter. Sus capítulos son aun más digeribles y facilones que serie de los 70, pero 100% más bizarros. Están dirigidas al gran público infantil, esos mismos niños que ven HolaSoyGerman, Fernanflow y juegan Minecraft.

2. Animación dramática/adulta: Estas animaciones no son para niños: tienen complejos arcos narrativos, personajes psicológicos con varias aristas, presentan giros, povs y continuidad entre temporadas, desarrollan las muertes pero mostrando sus consecuencias y causas, tienen universos expandidos con más realismo, y no hay ni héroes ni villanos definidos. Muchas de ellas son versiones épicas de franquicias anteriores (Scooby-Doo! Misterios S.A. las películas de la liga de la justicia del DC Universe original, la versión épica de los Thundercats de 2011 que creó personajes psicológicos y les dió una trama más compleja, la serie Avatar: la leyenda de Korra, y las joyitas de DC Justicia Joven y Linterna Verde).

Esas son las animaciones que para mí han valido la pena en estos últimos años, las únicas nuevas que he visto, porque saben a qué público van. Te doy un ejemplo: las series de la segunda categoría se caracterizan precisamente porque no están hechas con los niños en mente: son series altamente complejas donde si te pierdes un capítulo, al siguiente no entiendes por los detalles. Si pones a un niño a ver Scooby-Doo! Misterios S.A. no va a entender la logia negra de Twin Peaks (si es que no se aburre antes de llegar a ese punto de la temporada), ni las invocaciones a la mitología sumeria, ni las tramas de Saw o el resplandor. ¿Acaso los niños saben quien es Harlan Ellison? ¿les interesa saberlo? No lo creo, por eso estas animaciones han tenido éxito entre el público adulto pese a estar en canales "infantiles"

Guillermo Ríos dijo...

En general me crié con lo que echaran en la tele en esos años, que era un desorden de cosas desde la década de 1.960 a la de 1.990, ambas inclusive. He tenido la oportunidad de ver algunos de esos dibujos en años recientes, y ha sucedido lo predecible, que algunos han aguantado bien la prueba del tiempo, y otros son para llevarse las manos a la cabeza sobre cómo de niño uno tenía esas tragaderas... Lo de siempre, el noventa por ciento de los dibujos animados de la época eran malos, pero no porque fueran dibujos animados, sino simplemente porque el noventa por ciento de todo es malo.

En la actualidad, cuando veo animación, prefiero inclinarme hacia el anime. Hace años que la animación de Estados Unidos dejó de atraerme, en realidad. Aunque, por supuesto, la ley del noventa por ciento vale también para el anime. Después de todo, yo también encontraba ridículo que después de diez episodios todavía no transcurrieran los cinco minutos para que estallara el condenado planeta ése...

The Addict dijo...

@George Llerena Torrico:
Discrepo. Como admirador a muerte de la animación como expresión artística (me gusta, coño...)he de admitir que me trago casi cualquier cosa porque me fascina la amplia gama de estilos visuales que nos han bombardeado la mente desde los inicios de la animación. En consecuencia, tiendo a ver frecuentemente las nuevas propuestas infantiles de los últimos años para "deleitarme" visualmente. Comprendo la posición de George sobre la animación estadounidense, y el segundo grupo que describe es también mi predilección a la hora de ver programas animados, pero no comparto el que haya que restarle méritos al primero. La frase "porque sí" es la clave.

Por ejemplo, no aborrezco a las muy odiadas del siglo XXI en adelante, ni siquiera la moda "nueva" esa de canales como Cartoon Network de mostrar shows de temática surrealista y absurda (a lo Félix el Gato pero menos terrorífico y sí más "dulzón") en su plantilla, porque porque en ellos también encuentro fidelidad y compromiso por parte de sus creadores al material presentado, cualidad de la que a mi parecer, carecen muchas de las propuestas "serias" y "adultas", que son serias y adultas porque sí. También se da el caso contrario, cuando hay propuestas que son bizarras porque sí.

Los que están tras esas series fueron niños en otros años, y por corrimiento demográfico, tienden a soltar chistes que en muchos casos homenajean a su respectivo tiempo. A veces tiende a olvidarse que las series bizarras-surrealistas-dulzonas (necesito un mejor término) utilizan ése recurso como móvil para contar algo o provocar un estímulo humorístico que sólo podría darse bajo esas condiciones, y que en muchos casos resulta efectivo. Sí, hay programas estúpidos porque sí, pero también los hay que usan la estupidez en beneficio de una historia, o del humor o de una crítica social, y creo que ahí está la clave.

Es decir, Billy y Mandy llegaron a descongelar a un cavernícola quien no era otro que el puto Pedro Picapiedra bautizado por Billy como Juán López. En la primera lectura parece estúpido, que lo es, pero en el contexto del episodio también hacen una crítica al machismo aún presente en la familia americana, a la falacia del "tiempo pasado fue mejor", y aprovechan para homenajear a hanna-barbera en múltiples escenas ¿En qué otro programa infantil harían algo como eso?
En Gumball lo surreal viene a ser la estética del programa, pero el contenido equivaldría a una sitcom en la que persiste la sátira familiar estilo Simpson y mucho humor inglés (creo que bebe del cine Wright en muchos aspectos), como en un segmento en que el padre está conduciendo a toda velocidad en el sentido contrario mientras sermonea a sus hijos sobre responsabilidad, o en otro sobre la importancia de ir a la escuela, mientras un hijo protesta alegando la mediocridad del sistema educativo y la deficiencia del laboral.
Incluso he oído (pero no comprobado) que Hora de aventura tiene su trasfondo, y lo que sucede en un capítulo afecta permanentemente al otro, con la particularidad de que la trama no es completamente lineal, sino como un rompecabezas, siendo el espectador quien se encarga de armar las partes. Lo surrealista es más marcado sí, pero es sólo la estética. Igual yo que sé, ni la he visto.
En cambio, programas como Uncle Grandpha (que tuve la desdicha de ver) ni siquiera tienen un hilo conductor para la trama, no tienen nada: son estúpidos, surrealistas y coloridos sólo PORQUE SÍ. Con programas como éste sí estoy de acuerdo con George.

The Addict dijo...

Continuación:
A mi parecer, las mejores series de éste milenio son las que menos intentan serlo; las que por méritos propios lo consiguen, méritos inherentes a los creadores y a cómo cuentan su historia, sea cual sea. En el grupo de las "serias y adultas" incluyo a Young Justice, Avengers EMH o Avatar (lo más miyazaki que pueden crear un par de gringos). Y en el grupo de las "cómicas bizarras" incluiría a Gumball, Regular Show, y Billy y Mandy (OJO a eso). En un punto intermedio se encuentra la miniserie "Más allá del jardín", que tiene un aire a El viaje de chichiro que me agrada mucho.

En fin, he hablado exclusivamente de los surrealistas más recientes y tenía más ejemplos, pero se me olvidaron. Espero haber aclarado mi punto, y es que no creo que la calidad de las animaciones haya decaído, ni mucho menos. De ahí a aborrecer porque sí, ya es otro cantar.

Un saludo.

PD: Genial artículo. Lo que se hizo en yankieland durante los ochenta, ni me va ni me viene, prefiero al anime de toda la vida :D

Guillermo Ríos dijo...

Gracias por felicitar el artículo. Bueno, deben haber cosas buenas por aquí y por allá en la animación actual que viene de Estados Unidos, pero como no me he sentado a ver...

The Addict dijo...

Tampoco tienes que sentarte a ver todas, jeje. Te invito que veas "avatar: the last airbender". Sería un placer leer lo que sea que escribieras sobre ella en la Guillermocracia. Bajo mi punto de vista, de lo mejor que se ha hecho en animación occidental; al mismo nivel (e incluso, mucho mejor) que la mayoría de animes en la actualidad (que posea estética anime es pura coincidencia XD).

Por sugerirte algo, de buena intención. Un saludo.

Guillermo Ríos dijo...

Me la han recomendado con anterioridad. Pero para escribir algo, tendría que verla primero. A lo que sí le he hecho el quite con alevosía, es a la película, que todo el mundo la pone a destripar.

Víctor Herbonniere dijo...

La película es un ejemplo de cómo no solo no hacerle justicia, sino de no entender, a la vez que irrespetar con ganas el producto base. Además tiene una pésima dirección de personajes. Una lástima de metraje.

A propósito de ésta entrada, ¿conoces al "Crítico de la nostalgia"? Es un usuario de youtube que hace algunos años se dedicaba a reseñar películas consideradas clásicos generacionales, pero prescindiendo del factor "nostalgia", y además en clave de humor, con el mismo espíritu en que puedo leerte aquí en la Guillermocracia.

Últimamente tiende a realizar editoriales en video en los que ofrece un interesante punto de vista sobre ciertos detalles del cine y la televisión. Justo hace poco hizo una reflexión sobre si los dibujos animados de hoy en día son mejores que los de antaño. Aquí lo dejo por si aporta algo más al tema:

https://www.youtube.com/watch?v=ZjkV1_8WW3o

Guillermo Ríos dijo...

Del Crítico de la Nostalgia he oído hablar, pero nunca me he sentado a verlo. Habrá que echarle un vistazo al enlace.

Oliverio Graelent dijo...

Lo más raro es que a He Man lo consideraban un dibujo violento (para mí era un misterio entonces y lo es ahora, ya que a mí me parecía aburrido, en todo caso se le podría cosiderar porno light para niñas que anún no tenían edad para comprar el playgirl pero ya les picaban las hormonas, como Sailor Moon lo era para chicos que aún no podíamos comprar el playboy pero ya nos daban ganas) pero es que no tenía casi nada de acción. Así que casi no lo vi.
El único capítulo bueno que recuerdo fué uno de navidad en que aparece también la hermana de He man para salvar a unos niños que han sido capturados por Skeletor y este se buelve bueno a pesar suyo cuando el perrito de los chicos le lame la calavera. (No había acción una birria, pero me hizo reír la cara que ponía Skeletor).

Guillermo Ríos dijo...

Lo que daba la impresión de acción en He-Man, creo yo, es el enorme elenco de personajes secundarios que tenía la serie. Para vender muñequitos, eso lo sabemos ahora, pero en la época, creo que dejaba una sensación de épica que otras series animadas de Estados Unidos no tenían. Porque el anime es otra cosa, por supuesto.

El capítulo de Navidad es tan ridículo, que se da la vuelta completa en términos de calidad y termina por ser buenísimo.

Related Posts with Thumbnails

¡Blogoserie a la carta!: ¿De qué género quieres que sea el o la protagonista?

¡Blogoserie a la carta!: ¿Cuántos protagonistas quieres que sean?

¡Blogoserie a la carta!: ¿Cuál será la ambientación?

¡Blogoserie a la carta!: ¿Contra quién se enfrentan el o los héroes?

¡Blogoserie a la carta!: ¿Cuál es la motivación del protagonista?