¡¡¡Blogoserie a la carta en la Guillermocracia!!!

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- POR ORDEN DEL DIRECTOR SUPREMO DE LA GUILLERMOCRACIA.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Fin del año 2.014 en la Guillermocracia: Discurso a la Nación.


Damas, caballeros, conciudadanos, público presente... ¡¡¡GUILLERMÓCRATAS TODOS!!!

En esta era en donde los blogs tradicionales parecen condenados a la extinción, víctimas del crecimiento de las redes sociales como Facebook, los sistemas de compartir fotos como Tumblr, o el atentado contra la corrección ortográfica que representa Twitter, la Guillermocracia sigue firme y en activo, bajo una sola divisa: Wir sind ein Volk unter einem Wilhelm. Porque alguien tiene que preocuparse de que siga existiendo cultura, debate y reflexión. En estos tiempos, es más necesario que nunca nuestro grito tradicional: ¡Guillermocracia ahora!

El 2.014 fue para la Guillermocracia el año de las grandes series de posteos. A lo largo de este año hemos publicado 24, Batman 75 años, Cinco trucos para pagar menos impuestos en Chile, Generación GM, Grunge: Auge y caída, Synth80s y El Tiempo Pasa: Versión 2.014. Entre estas siete series de artículos suman en total una cuarentena de entradas, es decir, cuatro décimos de todo lo publicado en el año. Ciertamente una tendencia aquí.

Las series en general han sido bien recibidas. Algunas mejor que otras, eso sí. 24 probó que había más fanáticos de la serie allá afuera de lo que a primera vista parecía, considerando que la misma se acabó en 2.010, y este año volvió en formato de miniserie (24: Vive un nuevo día). Batman 75 años fue recibida de manera más discreta que Superman 75 años, lo que resulta curioso si se considera que el personaje atraviesa por niveles históricos de popularidad. Cinco trucos para pagar menos impuestos en Chile, por su parte, hizo llegar a un montón de gente a la Guillermocracia, gugleando frases tales como: "quiero pagar menos impuestos", "como evitar el iva", "eludir el impuesto a la renta", y un etcétera de otras frases que no me estoy inventando. Es de imaginar la cara que habrán puesto al enterarse de que dichos posteos no son de ayuda tributaria, sino por el contrario, un análisis de por qué el sistema tributario en Chile funciona a media máquina, aunque dicho esto sin saber todavía cómo irá a funcionar la reforma tributaria promovida en 2.014. La palma se la lleva un fulano pidió ayuda de manera descarada para pagar menos impuestos. Parece que confundió la Guillermocracia con una oficina de asesoría tributaria o algo así. Los perejiles siempre existirán, y el perejil le viene a todo.

Eso sí, mis dos favoritos son Generación GM y Synth80s. Generación GM fue el retrato de una generación entera, la de 1.914 a 1.945, y aunque repasar en cinco posteos tal enormidad de personajes, países y sucesos es una labor cataclísmica, creo que conseguimos llevarla a buen puerto. Synth80s, por su parte, es quizás el más potente repaso a la música electrónica ochentera que se puede encontrar hoy por hoy en Internet, aunque el público no respondió con tanto entusiasmo. Era de prever, en todo caso; tradicionalmente los posteos con videos de música han sido los parientes pobres dentro del universo lector de la Guillermocracia. Lo que no quita que, en un futuro, seguiremos publicando de éstos, aunque no hay series musicales programadas por el minuto.

En su vertiente más cultural y pop, la Guillermocracia ha publicado a lo largo del 2.014 varios artículos que ya pueden ser considerados clásicos por derecho propio, algunos de ellos incluso de manera instantánea. En materia de manga y anime, hemos publicado "La princesa caballero": Qué difícil es ser una princesa, sobre la bienamada franquicia de Osamu Tezuka. En cuanto al cómic occidental, repasamos un clásico en el artículo Capitán América y el Imperio Secreto: Goebbels y el Universo Marvel, evidente inspiración para el Universo Cinemático Marvel actual.

Le hemos dedicado lo suyo a la Ciencia Ficción, aunque quizás menos que otros años. Destaquemos Tributo al Doctor McCoy y su retrato de un personaje quizás demasiado ignorado dentro de Star Trek; o Macross: Una parodia en el espacio, sobre este aspecto desconocido de Macross y Robotech; y 13 viajes clásicos a la Luna sobre cómo se las gastaban en la Literatura y el Cine antes del Apolo 11. No nos hemos olvidado que muchas veces, los resortes narrativos argumentales de la Ciencia Ficción en realidad son manifestaciones de fenómenos sociales que están ocurriendo allá afuera, aquí y ahora. Ahí entran Nadie es un zombi durante el apocalipsis zombi, sobre el narcisismo en la actual cultura pop; La (falta de) lógica en la biología zombi, como aproximación científica al tema; y ¿Debemos temerle a un apocalipsis robótico? y su enfoque acerca de si la robotización y las inteligencias artificiales van a terminar por extinguirnos.

El cine y la televisión tampoco se han ido de rositas. El primero se llevó algunas collejas con Cinco películas que se meten la ley en el bolsillo, acerca de lo que sucede cuando pones de guionista a un abogado educado en la Universidad de la Risa. Un artículo más serio y quizás algo sentimental es otro destinado a transformarse en un clásico de culto, es decir, que no lo leerá nadie en el futuro: Quebrando una lanza por Saal, acerca de tu personaje menos favorito de Guardianes de la Galaxia. Y nos hemos referido ¡por fin! a Star Wars, aunque de una manera que quizás los fanáticos no compartan, pero menos agua da una piedra: Las diez metidas de pata de la Trilogía Precuela de Star Wars, y su correspondiente segunda parte. Y en cuanto a lo que los ancianos de la tribu llamaban la pantalla de rayos catódicos, tampoco la hemos olvidado, incluyendo tanto clásicos como series actuales. Ahí están los "The Critic": Una joyita olvidada cumple veinte años, sobre el clásico de culto de marras, y las dos entregas de Reportera del crimen: Señora gafe investigando, sobre la más clásica e irritante detective mujer de la pantalla. Y como despedida del año, ahí está Dibujos animados de antes: Seis idioteces estándar de la época.

Siempre hemos entendido acá en la Guillermocracia que la cultura no vive en un vacío, y tan importante como el cine, la televisión o los cómics, es saber de Historia. De lo contrario, uno termina como un descerebrado que disfruta cine de Michael Bay. Y en cuestiones históricas, o culturales con una perspectiva histórica, nos hemos prodigado. Ahí están las dos entregas sobre Enrique II de Inglaterra: El hombre que gobernó desde Escocia hasta los Pirineos; el nuevo gran clásico que es 12 horripilantes mitos románticos y sexuales griegos, que exploró toda la sordidez de los dioses grecorromanos; las dos entregas de Fredegunda versus Brunequilda: Un juego de tronos franco, sobre dos reinas medievales que sobrepasan en brutalidad a los personajes de George R.R. Martin; Al que mucho tiene más le será dado sobre la Parábola de los Talentos en los Evangelios; y Cinco clásicos literarios que técnicamente son fanfics, que comprueba como un autor de fanfics puede llegar a ser leído como instrucción en los colegios varios siglos después. Y en una materia relacionada, porque la Historia y la Economía son más íntimos de lo que la gente piensa, están las dos entregas de Anatomía del crédito, que no leyó nadie, pero que estando ahí, nadie puede después quejarse de que no les advirtieron cuando hayan quedado trasquilados por su institución financiera crediticia favorita.

Pero no hemos dejado de lado el aspecto más de comentario social que siempre hemos querido mantener acá en la Guillermocracia. Así tenemos la denuncia del pensamiento positivo estilo New Age de Sea mala persona: Piense positivo; la reflexión sobre si la democracia hace mejores o peores políticos en Democracia y mala clase; la denuncia de la hipocresía en los posteos Do ut des: Sobre la reciprocidad y Los yosiempre; y el análisis del feminazismo como fenómeno en De feministas y feminazis.

Y sin olvidar la reflexión sobre qué es y hacia donde se dirige la Guillermocracia, en La Guillermocracia: Ningún país es una isla, y que en lo personal es uno de mis posteos favoritos de 2.014.

Respecto de lo que vendrá el próximo año... una noticia triste y una alegre. O lo que esperamos, sea triste y alegre para nuestros lectores. La triste es que la sección El tiempo pasa, que hemos publicado en cuatro posteos en 2.013 y otros cuatro en 2.014, no regresará para 2.015. La razón es... esperamos que esta noticia sea buena. Estamos trabajando en una serie de posteos que, de llegar a culminar la empresa, será el más grande esfuerzo editorial emprendido por la Guillermocracia hasta la fecha, el equivalente de la Presa de las Tres Gargantas de los blogs. Nos referimos a una serie que intentará abarcar la totalidad de la década de 1.990, y que será la delicia que los lectores que quieran echar la mirada hacia atrás, con nostalgia. La serie misma, tal y como la estamos planificando, se extenderá a lo largo de 2.015 y 2.016, aunque con parones de por medio, debido a la extensión del trabajo envuelto en la misma. Porque, tal y como la estamos trabajando, va a ser una serie larga. Muy larga. Y esperamos que muy instructiva también, por supuesto.

Otro proyecto en el que ya estamos trabajando, es uno que nace porque no hay dos sin tres. Después de Superman 75 años y Batman 75 años, le vamos a dedicar un poco de atención a la casa rival, a Marvel, y vamos a rematar la trilogía con una serie llamada Marvel 75 años, y en la cual haremos una historia y repaso de los principales hitos de la Editorial Marvel entre 1.939 y 2.014. Ya sabemos que al publicarlo en 2.015 debería llamarse Marvel 76 años, pero la cifra de 75 suena mejor y más en concordancia con las otras dos series, y si dejamos el 2.015 afuera... Algunos de ustedes ya están arqueando las cejas y preguntándose por qué partimos en 1.939, y la razón es muy sencilla: porque la primera entrega se referirá a la época de Timely Comics, la antecesora de la actual Editorial Marvel, de la época en que su personaje más relevante no era el Capitán América sino... Millie la Modelo. Lo dicho, la historia de la Marvel tiene sus buenos entresijos por aquí y por allá.

Eso sí, para poder trabajar en todas estas magnas empresas, nos veremos obligados a bajar un poco el ritmo de las actualizaciones de la Guillermocracia. Para rellenar ese sensible vacío existencial, es que recurriremos al material de archivo de Tribu de Plutón. Como saben los más veteranos en la Guillermocracia, mi primer proyecto editorial fue un blog colaborativo llamado Tribu de Plutón; a lo largo del tiempo, terminé transformado en colaborador casi único, de manera que preferí dejar aparcado Tribu de Plutón, y centrarme en un blog derechamente personal, naciendo así la Guillermocracia. Pero como ahora Tribu de Plutón está fuera del aire, recuperaré el material personal publicado ahí, para traerlo a la Guillermocracia. Eso le dará a los lectores un vistazo a las cosas en que trabajaba el Padre de la Guillermocracia antes de adquirir el título, y a mí, un pequeño respiro.

Las republicaciones de Tribu de Plutón serán a razón de una por semana, en los días Miércoles, durante todo Enero y Febrero; ya para Marzo decidiremos si le damos el vamos a la magna historia de la década de 1.990, o si por el contrario, seguimos con más material de Tribu de Plutón, a según la carga de trabajo.

Tened un Feliz Año 2.015, y nos leeremos a lo largo del mismo.

domingo, 28 de diciembre de 2014

Dibujos animados de antes: Seis idioteces estándar de la época.


Por desgracia en castellano carecemos de un concepto tan preciso y claro como el inglés Saturday morning cartoon. El nombre alude a que era la programación infantil de las mañanas del fin de semana, entre las décadas de 1.970, 1.980 y 1.990, es decir, hasta que la programación por cable con canales infantiles 24 horas al día asesinó a esta franja horaria. Pero el nombre no designa sólo un horario, sino también todo un estilo de dibujos animados, siempre manufacturados en Estados Unidos porque la animación japonesa era ese gran desconocido en el Bastión de la Democracia: sencillos, formulaicos, y llenos de valores familiares. Precisamente la eterna vigilancia de los rottweilers de la moral llevó a que tales dibujos animados fueran bastante blancos, para los estándares actuales. En Latinoamérica tuvimos más suerte, ya que la penetración de los llamados monitos japoneses nos regaló perlas de violencia desatada como Mazinger Z, Capitán Centella o Sam el rey del Judo, o historias de inenarrable sufrimiento como Candy Candy, Remi o Marco. Pero lo que es Estados Unidos... en dicho país, los guiones debían presentar a personajes puros y buenos, enfrentando a villanos de opereta, porque ni la sangre ni la violencia estaban permitidos, lo que en algunos casos se solucionaba con comedia tontorrona, y en otros... no tenía solución. Eran las condiciones ideales para un páramo creativo, pero en algunos casos tuvimos productos notablemente decentes, que incluso hasta han resistido la prueba del tiempo. Algunos. Pero este posteo no es para alabar dibujos animados antiguos porque eso no da rating. Lo que aporta lectores es la burla, el sarcasmo, lo corrosivo, y poner a parir. Es por eso que nos vamos a centrar en los aspectos más ridículos y tontorrones de esos entrañables dibujos, aquellos que, si llegaste a verlos, incluso de niño te dabas cuenta que no funcionaban. Pero no importa. Porque si fuiste en esos años, viste estos dibujos animados de todas maneras. De modo que, sin más preámbulos... vamos con esos aspectos ridículos de los dibujos animados de la época.

1.- Cero muertes.

El trabajo más ocioso del mundo es estar empleado en la morgue de un Saturday morning cartoon, porque en esas historias no moría nadie. Incluso una serie tan inclinada a la apología del militarismo como lo era G.I.Joe, tenía una cantidad de bajas equivalente a cero. En G.I.Joe, siempre que un vehículo era reventado, su ocupante encontraba tiempo de saltar afuera y escapar ileso, y eso por no hablar de las ametralladoras cuyas ráfagas no alcanzaban nunca jamás a algún ser viviente, por muy despistado que éste fuera. En He-Man y los Amos del Universo, otro clásico de la época, el mentado He-Man tenía una espada superpoderosa que le servía para transformarse de chico vestido de rosa a un musculoso semidesnudo, y a veces también para desviar rayos de la muerte lanzados por la magia de Skeletor, pero para poco más. La espada de He-Man debía tener el filo romo, porque nunca se la vio cortar a nadie. Y en los dibujos animados de Rambo, sorpresa, Rambo no mataba a nadie a pesar de que a las granadas las arrojaban con lanzagranadas. Ni siquiera en Transformers o en su clon, los Gobots, se vio que un robot descuartizara a otro de un buen disparo láser en toda la cara, y eso que tenían la excusa de que eran robots. O mejor dicho, casi. Porque en la película de Transformers muere Optimus Prime. La cantidad de chicos traumatizados por la muerte de su héroe de infancia fue tal, que poco después, cuando vino la película de G.I.Joe, se suponía que Duke moría, pero a última hora cambiaron el diálogo grabado para decir que en realidad no estaba muerto sino en coma. Más o menos en los mismos años en que salió el videoclip de One, de Metallica. Y de dibujos animados melosos como los Cariñositos, mejor ni hablar. Porque a saber cómo puede matar un rayo de luz propulsado por el Poder del Amor, Marca Registrada. Uno puede preguntarse cuántos niños crecieron ilusionados pensando en que la defensa militar del American Way of Life es una profesión fundamentalmente inofensiva, sólo para después perder brazos y piernas en Somalía, Irak, Afganistán...

2.- El misterio es mi pasatiempo.

Por alguna razón, en la época a muchos dibujos animados les dio por resolver misterios. Scooby Doo venía en esta labor con eficiencia desde la década de 1.960, pero incluso ellos no daban abasto, porque una enorme cantidad de otros dibujos animados se encargaron de los casos que eran demasiado para ellos. En serio, ¿qué sucedió con Estados Unidos en la época? ¿Fue una conspiración paralela a Watergate, algo habrá tenido que ver Richard Nixon con el tema, o qué? Porque teníamos bandas musicales investigando misterios como Jossie y las Gatimelódicas, fantasmas resolviendo misterios como El Fantasma revoltoso... Uno de los ejemplos extremos sería el programa de dibujos animados de Mr. T, en donde él era el entrenador de un equipo de gimnastas adolescentes que siempre, lo que se dice siempre, se encontraban con el misterio por todas partes, y siempre utilizaban sus habilidades gimnásticas para atrapar a los villanos. Con cero muertes, como ya hemos dicho. Pero existe todavía un ejemplo más ridículo. Porque el que se lleva la palma en chaladura es... el cubo de Rubik. Muy en serio, había un dibujo animado sobre un cubo Rubik mágico que ayudaba a un par de chicos a resolver misterios. Si hicieran un remake en la actualidad, debería ser un tablet que tiene una aplicación para jugar al rubik en línea, me imagino.

3.- El que se queja siempre está mal.

Era habitual en los dibujos animados en donde los protagonistas eran un grupo de personajes, que alguno de ellos remara al revés. En términos no sexuales, por supuesto. Me refiero a que todo el grupo se las arreglaba siempre para ponerse rápidamente de acuerdo sobre el curso de acción a seguir, momento en el cual alguno de los personajes levantaba su mano y dejaba caer alguna objeción. En este momento el resto del grupo, con severidad, le reprendía por atreverse a manifestar una manera de pensar disidente respecto del resto del grupo. Si el personaje en cuestión se atrevía a ir por la libre, resultaba inevitable que su camino desembocaba en una metida de pata mayúscula, de la que el resto del grupo debía salvarlo. El pobre infeliz que se atrevía a demostrar individualismo entonces debía pedir perdón por atreverse a pensar por su cuenta y cuestionar, momento en el cual sus amigos lo abrazaban y lo consolaban, porque nada te hace ganar amigos tan rápido como estar de acuerdo de manera acrítica con el grupo. Aunque bien podía ser que le aplicaban alguna clase de maltrato brutal, arrojándolo por los aires a que se estrelle de cabeza y se raje el coco en el proceso, como le ocurría al pobre Pitufo Filósofo. ¿Qué clase de dibujos animados eran éstos, acaso eran afiches de propaganda para el reclutamiento de sectas? La cosa llegaba a ridículos con personajes como Wheeler en Capitán Planeta o Ship-Wreck en G.I.Joe, que se la pasaban siempre quejándose, y siempre recibiendo el reto adicional. De esta manera, los dibujos animados del país más individualista del mundo en la época más neoliberal de su existencia... ¡eran comunistas! Y una generación entera de niños fue criada con dibujos animados que enseñaban la correcta legitimidad del bullying contra el quejumbroso, el disidente, el que se atreve a pensar, el que ejerce su democrático derecho a la libertad de opinión; esos mismos niños después son los líderes del mundo libre que bombardean Irak, Afganistán... Hay varias razones por la que los villanos suelen ser más interesantes que los héroes, pero en estos dibujos animados había una adicional: los villanos, siendo los villanos, se les permitía disidencia, pendencias internas y juegos de poder que los hacían mucho más interesantes que los héroes, siempre moviéndose como bloques monolíticos sin ningún conflicto interno mayor. El concepto fue destrozado sin piedad en Garfield y sus amigos con los Osos Amistosos y sus canciones fascistas acerca de que no debes pensar por ti mismo. En un episodio Garfield consigue que los dichosos osos trabajen para él por un precio, y después, cuando los osos van a cobrar, Garfield les dice que ya les pagó; cuando los osos replican que en realidad no les han pagado, lo que es verdad, Garfield les miente en la cara y afirma de manera rotunda que él sí les pagó. Los osos responden que no les han pagado, y Garfield los mira con expresión severa y les dice: "¿Están en DESACUERDO...???". Huelga decir, los osos se tienen que marchar compungidos y sin paga.

4.- La seguridad de la guarida de los villanos apesta.

Osama bin Laden se la pasó una década entera después del 9-11 escondido en una casita en Pakistán, hasta que un puñado de black-ops ingresó a saco en el refugio y tiroteó a cuanto moro se les puso en el camino. La organización terrorista Cobra, por el contrario, mucho más poderosa porque tenía presupuesto para toneladas de material bélico como tanques, aviones, helicópteros, etcétera, tenía una seguridad en sus guaridas que apestaba. Los héroes se las arreglaban para detectar la guarida de la semana, infiltrarla y hacerla detonar prácticamente por base regular... En serio, ¿nunca se le ocurrió al Comandante Cobra despedir a puntapiés al encargado de mantener las alarmas? ¿O de construir guaridas con ductos de ventilación que fueran más pequeños que el grosor estándar de un humano promedio? El asunto se volvía casi ridículo en He-Man, en donde el gran momento de susto y terror era cuando decían que la única manera de solucionar el problema de la semana era infiltrarse en la Montaña Serpiente, la guarida de Skeletor, que es lo más peligroso que han intentado nunca... para después pasearse por dicha guarida como Pedro por su casa, darle un par de sopapos en el trasero al pobre montaña de huesos, y hasta el siguiente capítulo, en donde había una fuerte probabilidad de que otra vez hubiera que pasearse por la Montaña Serpiente. En serio, si Skeletor es el villano más poderoso de Eternia, podría haber dedicado parte de su poder mágico a montarse unas cuantas trampas, sólo por si He-Man le va a hacer la enésima visita de cortesía. O cambiarse a una guarida más segura y fácil de defender.

5.- ¿Para qué molestarse en perseguir al villano principal?

Varios dibujos animados de la época presentaban a un villano o un equipo de villanos por base regular. Algo bastante obvio si se piensa que estas series eran concebidas principalmente como avisos publicitarios de media hora para la línea de juguetes respectiva, y era más rentable fabricar el juguete de un villano recurrente y vender el stock completo, que tener 65 villanos repartidos en 65 capítulos distintos, fabricar un stock entero de cada uno de esos 65 villanos, y después arriesgarse a que ningún chico decidiera comprar a, digamos, Barón Sapo o Comandante Liendre. La consecuencia es que debían justificar que el villano en cuestión apareciera varias veces. Y la justificación que encontraban era la más infame de todas. Cuando el villano era derrotado y los héroes estaban dando la batalla final, siempre había una escena en donde escapaban y los héroes lo miraban alejarse lentamente, al tiempo que soltaban la frase más patana del mundo: "Tengo el presentimiento de que volveremos a encontrarnos otra vez". Con lo poco que le hubiera costado al Inspector Gadget activar su helicóptero personal y salir en persecución del auto volador del Doctor Claw, capturarlo, y evitar así que cometiera más tropelías, pusiera en peligro a más ciudadanos, causara más destrozos a la propiedad privada, etcétera. Aunque puede que tenga su lógica, Después de todo, en un pasaje de El almuerzo desnudo de William Burroughs, el protagonista le pregunta a un empleado de una agencia ambiental del Gobierno encargada de combatir una plaga de insectos, cuánto se suponía que iba a durar la plaga, y recibe la siguiente respuesta: "Lo que podamos hacerla durar"... Es como la Guillermocracia. El día en que el mundo sea perfecto y se acaben las cosas para criticar, este blog cierra sus puertas porque se queda sin tema sobre el cual hablar. Así es que debemos dejar que el ignorante escape ileso, igual que como el Comandante Cobra derrotado, y debemos decir: "Tengo el presentimiento de que ese ignorante volverá otra vez"...

6.- Secuaces bajo contrato de trabajo.

¿La frase más típica de genio criminal de turno? "¡Estoy rodeado de idiotas!". Porque siempre los villanos tenían dos clases de secuaces. Una minoría eran los Star Scream, los inteligentes que buscaban la manera de derrocar al villano y transformarse en califa en lugar del califa. Pero la inmensa mayoría eran los simplemente incompetentes, los idiotas de tomo y lomo cuyas eternas pifias o simple incapacidad para mantenerse erguidos en un duelo uno a uno con los héroes, eran los responsables últimos del fracaso del plan diabólico de la semana. ¿Por qué razón Skeletor mantendría a inútiles como Animal Man o Merd-Man en su nómina, después de la enésima metida de pata? ¿Es que acaso los secuaces de los villanos formaban sindicatos y amenazaban con pasar a sus jefes a la justicia laboral si es que no respetaban su contrato colectivo? ¿O acaso eran tan ineficientes que no encontraban una mejor ocupación remunerada ya no digamos en la empresa privada, sino simplemente en la política? A saber. El caso es que con lugartenientes obedientes y disciplinados, hacía mucho rato que el Comandante Cobra, o Megatron, o Skeletor, o Mum-ra, hubieran conquistado el mundo. O Eternia. La gran excepción es Hordak, que gobernaba Eteria como amo y señor, aunque con apoyo militar externo, porque a saber cuánto hubiera durado su mandato en caer aplastado por la rebelión de She-Ra, de no ser porque recibía constantes refuerzos desde otro planeta.

En conclusión...

Los dibujos animados de la época fueron una enorme fuente de placer para niños de varias generaciones. Y fuente de nostalgia o de bilis, a según las preferencias, para esos mismos niños una vez crecidos y adultos. Porque era un mundo de desarmante ingenuidad, para la cual ya no parece haber espacio entre dibujos animados cada vez más autoconscientes e incluso autoparódicos. Ese es el enorme daño que Las chicas superpoderosas y otros dibujos animados postmodernos le han hecho a la ingenuidad de esos tiempos. Porque eran dibujos animados idiotas, pero eran nuestros dibujos animados idiotas. Y los queremos de vuelta. Con su conteo de cero muertes, con su afición a resolver misterios, con su eterno bullying al quejica, con sus guaridas con más goteras de seguridad que la cuenta iCloud de Jennifer Lawrence, con su renuencia a perseguir al villano principal, o con sus secuaces sindicalizados y protegidos del despido por fuero laboral. En definitiva, con esos rasgos de brillante estupidez que los hacían tan especiales, en primer lugar.


miércoles, 24 de diciembre de 2014

Científicos: La masa crítica.


Después de la publicación de la quinta parte de Generación GM, en donde mencionábamos como la superciencia nazi en realidad es más leyenda que realidad, y que los alemanes en realidad jamás tuvieron la mayor oportunidad de llegar a desarrollar la bomba nuclear por sus propios medios, tuve un interesante debate vía correo electrónico con don Francisco José Súñer Iglesias, el Director Supremo de El Sitio de Ciencia Ficción, acerca de la importancia de contrastar los datos de manera científica. En resumen, el punto era la importancia de verificar los datos científicos. Pero esto requiere la existencia de científicos, en primer lugar. Parece obvio, pero esto es algo que los políticos entusiasmados con I+D a veces olvidan.

El punto central de todo esto es uno que ya hemos esbozado de antemano. Es uno que permeó la totalidad de las Crónicas Antrópicas, acá en la Guillermocracia, sin ir más lejos. Es el tema de la necesidad de una masa crítica de científicos, para que la ciencia como tal pueda desarrollarse.

El ABC del asunto es más o menos el siguiente. La ciencia funciona recolectando datos acerca del entorno. Pueden ser cosas tales como el movimiento de tales o cuales cuerpos celestes, las costumbres de apareamiento del, inventemos algo, pez de doble cola marrón de Madagascar, o la relación entre el consumo de pan y los precios de las pinturas de van Gogh en los remates pijos. Luego, alguien nota que dichos datos parecieran relacionarse de una determinada manera, y formula una hipótesis. A continuación, hace predicciones: si la hipótesis es correcta, entonces al observar otros datos distintos, es de esperar tales o cuales conclusiones. Si después de hechas las observaciones, o planteados los experimentos y ejecutados, se logran tales conclusiones, entonces tenemos un día de victoria: la hipótesis es corroborada y se convierte en teoría. Si no, vuelta a empezar.

Ahora bien, es posible preguntarse qué sucede con las predicciones corroboradas de manera chapucera. A veces, los científicos meten la pata, hacen sus observaciones a la ligera, y dan por sentadas observaciones que en realidad merecían un segundo análisis. O bien, se entusiasman tanto con su hipótesis, que hacen observaciones selectivas, descartan los datos que no cuadran en sus ideas, se quedan con los que sí, y formulan su teoría. O peor aún, están luchando por subvenciones y falsear datos es la manera más segura de seguir siendo financiados.


Aquí es en donde entra la observación por parte de otros científicos.

El concepto básico es el de revisión entre pares. Es decir, si un científico anuncia un descubrimiento o postula una nueva ley, debe abrir sus investigaciones a cualquier otro científico que, con el conocimiento y credenciales necesarios para ello, analice las observaciones, reformule la hipótesis, corrija los experimentos, y anuncie si de dichos experimentos salieron los mismos resultados u otros diferentes. Es decir, el científico no tiene espacio para postular lo que se le salga de sus efluvios, porque otros científicos estarán ahí, atentos a corregir su errores.

Un ejemplo prístino de esto fue el famoso experimento de la fusión fría de 1.989. En dicho año, dos científicos anunciaron que era posible obtener fusión fría, y por lo tanto energía, a partir de materiales de laboratorio relativamente baratos, abriendo la espita para solucionar cualquier crisis energética futura. Era demasiado bueno para ser verdad: los experimentos en fusión nuclear existen desde mediados del siglo XX, y se han construido varios de ellos. El problema es que dichos reactores son enormemente caros, y gastan más energía de la que producen. Para realizar experimentos están bien, pero como fuentes de energía, eran y siguen siendo inviables. Aceptar la fusión fría implicaba botar a la basura medio siglo de investigaciones sobre el tema. No era algo para tomárselo a la ligera.

Empero, ninguno de los otros laboratorios que intentaron replicar el experimento, logró resultados. La fusión fría simplemente no era posible, al menos no en las condiciones postuladas por los promotores de la misma. ¿Fue un error de cálculo, o en las observaciones? ¿Fue una charada? El tópico aún se discute un cuarto de siglo después, pero en los hechos, lo concreto es que una hipótesis fundamentalmente incorrecta, fue descartada gracias al consenso de los pares.


Y aquí es en donde entra el concepto de masa crítica. Para que la revisión entre pares funcione, es necesario que existan pares en primer lugar. Un científico trabajando en solitario, sin retroalimentación, es uno que no posee dicho beneficio. Un científico solitario es más propenso a los errores. Esa es la razón fundamental por la que los científicos locos, haciendo en solitario sus descubrimientos que el hombre no debería conocer, pertenecen sólo a las películas: la colaboración entre científicos es tan importante como el genio individual de cada uno de ellos. Es por eso también que un país sin actividad científica, no saca nada con formar nuevos científicos con cuentagotas: en vez de quedarse en el país y producir ciencia, tenderán a irse al extranjero, en donde su trabajo se verá mucho más estimulado, y al final acabará por ser más productivo.

En ese sentido, puede afirmarse que así como el dinero llama al dinero, también la ciencia llama a la ciencia. Una sociedad que le entrega a sus científicos la libertad y los recursos para investigar, es una sociedad que puede avanzar en lo científico hasta un punto en que el aprendizaje se hace más fácil. Eso a su vez fomenta nuevos científicos, lo que incrementa el proceso. Esa es la razón principal por la cual nuestro mundo posee la mayor tasa de desarrollo tecnológico de todos los tiempos: porque gracias a la tecnología moderna, los equipos científicos de trabajo se pueden comunicar mucho más fácilmente entre sí, además de acceder a recursos. Algo que partió con la invención de la imprenta de tipos móviles en 1.453, siguió con la creación de las primeras enciclopedias modernas en el siglo XVIII, y se ha visto estimulado hasta el paroxismo gracias a Internet. Y es también la razón por la cual el progreso científico tiende a concentrarse en esas naciones que le dieron libertad y recursos a sus científicos primero: Inglaterra, Francia, etcétera.

Hoy en día, la civilización humana en su conjunto afronta un amplio abanico de problemas: crisis energética, potencial cataclismo ambiental, resurgimiento de las epidemias, desnutrición en el Tercer Mundo (y obesidad e hipertensión en el Primero), utilización de Internet para la destrucción de la vida privada, la posible llegada de un escenario informático transhumano... Y por ende necesitamos a la mayor cantidad de hombres y mujeres preparados con un arsenal de conocimientos científicos, para navegar en las tormentosas aguas del futuro. En la actualidad tenemos una masa crítica de científicos que hacen su mejor trabajo, a pesar de la farándula, la desinformación en las noticias al servicio de tales o cuales intereses, etcétera. Debemos mantenerlo así. La supervivencia de la Humanidad como un todo, depende de ello.


domingo, 21 de diciembre de 2014

Las diez metidas de pata de la Trilogía Precuela de Star Wars (2 de 2).


En la entrega anterior de este posteo, comentábamos acerca de cinco metidas de pata que George Lucas cometió con la Trilogía Precuela, y de cómo podrían haberse evitado, o al menos manejado mejor. A continuación, las cinco que faltan para completar la decena, porque como es obvio, este posteo se llama Las diez metidas de pata de la Trilogía Precuela de Star Wars, y no las catorce, cuarenta y dos, o veinte mil metidas de pata.

6.- El romance de Anakin y Padmé.

En la Trilogía Original se nos reveló que Anakin Skywalker era el padre de Luke Skywalker, por lo que en la Trilogía Precuela íbamos a tener que ver cómo llegar hasta ahí. Bien por eso. Pero luego, el romance en sí fue manejado con la sutileza del vulcanizador que le repara las llantas al automóvil de Ricardo Arjona. De partida, Padmé ya es una adolescente en vías de convertirse en adulta durante La amenaza fantasma, mientras que Anakim es un niño, haciendo que la fijación de éste por ella en El ataque de los clones se sienta bastante edípica, y por qué no decirlo, algo enfermiza. En El ataque de los clones mismo, Padmé es claramente una chica madura mientras que Anakin es el adolescente rebelde y malote. Se suponía que su historia romántica iba a ser diabética, pero en vez de eso aparece casi como el ataque de un predador sexual sobre una pobre e indefensa chica, que además es tonta porque los años de ventaja no le dan la madurez para escaparse de la trampa. De esta manera, la muerte de Padmé a manos de Anakin casi no tiene impacto emocional: no parece un momento trágico de debilidad por parte de Anakin, sino el triste final de una relación abusiva medio consentida por una chica demasiado tonta u obnubilada como para darse cuenta del pimpollo que tenía por delante. Esta era una historia menos propia de una tarde romántica de cine, que de un par de audiencias por violencia intrafamiliar en un Tribunal de Familia. De hecho, ya oigo a los medios de prensa de esa galaxia muy, muy lejana, reportando la noticia: "Buenas noches. Hoy en la tarde hubo un nuevo femicidio, cuando el caballero jedi Anakin Skywalker fue acusado de matar a su esposa Padmé Amidala usando sus poderes jedi. La víctima era una connotada figura política en su planeta de origen. El SERNAM ha anunciado que emprenderá todas las acciones legales que correspondan para perseguir la responsabilidad del sospechoso"...

¿Cómo hubiera quedado mejor? En realidad, La amenaza fantasma nunca debería haberse rodado. Pero supongamos que George Lucas quiere meter su bendita carrera de automóviles estilo Ben Hur, de manera que rueda un plomo de dos horas para envolver una secuencia de quince a veinte minutos. En ese caso hay dos posibles soluciones. Una es que el rol de Padmé como reina de Naboo hubiera sido entregado en realidad a su madre (que no aparece en la película), equiparando así las edades de Padmé y Anakin; eso hubiera conseguido que las interacciones de ambos hubieran sido más fluidas y naturales, como dos niños compañeros de juegos que después se pierden y reencuentran para verse más sexies de adultos. La otra alternativa era que Padmé y Anakin no se hubieran conocido en lo absoluto durante La amenaza fantasma, y se hubieran venido a encontrar recién en El ataque de los clones, lo que hubiera hecho más natural su relación de conocerse y encontrarse. Y sobre todo... no arrojar tan rápido a Padmé en brazos de Anakin. Porque hay que tener un poco de orgullo y amor propio, chica.

7.- Reemplazar a Darth Maul por el Conde Dooku.

En La amenaza fantasma, el discípulo del Sith en las sombras es Darth Maul, un formidable guerrero que consigue plantarse a dos experimentados Jedi cara a cara y conseguir cargarse a uno antes de sucumbir ante el otro. Luego nos informan algo que ya se sabía del Universo Expandido: que siempre hay dos, un maestro y un discípulo, y que por lo tanto el Maestro anda por libre. En El ataque de los clones vemos a su reemplazo: El Conde Dooku. Interpretado por Christopher Lee, el Conde Dooku es sin lugar a dudas un personaje imponente, pero aún así no puede compararse a un vejete octogenario con un humanoide macizo y con pintura de guerra y muy mala actitud. Es casi el equivalente de anunciar un concierto de Black Metal, y cuando por un motivo u otro la banda Black North Misery Forests decide bajarse, lo reemplazan por Tom Jones. En El ataque de los clones, el conde Dooku tiene su momento de gloria luchando contra Yoda, en una escena que sería épica de no ser por los saltos de Superratón que se pega el mosco verde. Y luego, en La venganza del Sith, el Conde Dooku es eliminado sin ninguna ceremonia, al comienzo de la película. Lo único que salva al Conde Dookula de la ignominia, es lo que ya dijimos, que es interpretado por Christopher Lee.

¿Cómo hubiera quedado mejor? En realidad, la regla de que sólo puede haber un maestro y un discípulo Sith es una estupidez. ¿Cómo se supone que la secta Sith va a crecer y prosperar, si sólo pueden haber dos de ellos y nada más que dos de ellos a la vez? ¿Y si el maestro se muere por cualquier causa, antes de transmitir todos sus conocimientos? A fuerza de pura lógica, la secta Sith no debería haber existido, barrida como una curiosidad a nota a pie de página dentro de las enciclopedias de historia galáctica. Pero digamos que queremos mantener la regla bajo cualquier (estúpida) justificación, y la secta increíblemente sobrevive. En ese caso, si George Lucas decidió que Darth Vader iba a sobrevivir al ataque contra la Estrella de la Muerte en La guerra de las galaxias, podría haber hecho lo mismo por Darth Maul, transformándolo en el discípulo Sith hasta su muerte y reemplazo por Anakin Skywalker. ¿Y el Conde Dooku? Hubiera quedado mucho mejor como un agente externo de Palpatine, operando en las sombras y en paralelo a Darth Maul, pero no un Sith por derecho propio. De esta manera hubiera traído a colación un poco una dinámica similar a la existente entre Darth Vader y Moff Tarkin, en La guerra de las galaxias, lo que por supuesto hubiera hecho saltar el corazoncito de todos los fanáticos.

8.- Esconder al Emperador.

Al final de La amenaza fantasma, aparece el Emperador. A lo largo de las tres películas vemos como el Emperador maneja todos los hilos desde las sombras, y bajo las narices de todo el mundo. Sólo al último, en La venganza del Sith, las películas revelan la verdad: el Emperador ha sido todo el tiempo nada más y nada menos que... ¡Palpatine! El problema es que se trata del secreto peor guardado de la Historia. Los fanáticos sabían desde hacía mucho que el Emperador y Palpatine eran la misma persona, no en balde el tema fue introducido en el Universo Expandido justamente. Y para el espectador casual, en realidad tampoco costaba demasiado figurárselo, sea descartando a todos los otros personajes hasta quedarse con el único candidato posible, sea adivinándolo a través de sus constantes maquinaciones para arribar al poder supremo. Al momento de la gran revelación, sólo los más palurdos o los niños que nunca han visto esta clase de cine antes, podían haberse sentido sorprendidos de que el Emperador, todo el tiempo, ¡era él!

¿Cómo hubiera quedado mejor? No jugar la carta del misterio en lo absoluto. La identidad del hombre bajo la capucha es un misterio para los personajes, pero el espectador sabe desde el minuto uno de quién se trata. Reemplazar el suspenso de quién es el hombre bajo la capucha, por el suspenso de cuándo los Jedi van a darse cuenta de que Palpatine es más de lo que piensan. De hecho, en las películas mandan a Anakin a espiar a Palpatine, pero lo hacen demasiado tarde, cuando ya tiene poderes extraordinarios. Anakin es el candidato obvio por el interés de Palpatine en Anakin, pero ese mismo interés debería haber puesto a los Jedi a sospechar, y mantener bajo vigilancia más estrecha también a Anakin, y no solamente por parte de Obi Wan, quien ha probado en el pasado ser una bala perdida más o menos igual que Anakin.

9.- Haber rodado La amenaza fantasma.

La Trilogía Precuela se hizo con un esquema creado de manera más o menos involuntaria con El Imperio contraataca, explorado por la trilogía de Volver al futuro, y codificado finalmente por las dos secuelas de Matrix. Esto es, se rueda una película que, si funciona, tendrá secuelas. Luego se planifican y ruedan dos secuelas a veces una en conjunto con la otra, y se deja en la segunda parte un enorme continuará que enlace a ambas. Esto es llevado a casi un extremo con la Trilogía Precuela, ya que La amenaza fantasma transcurre varios años antes de las otras dos, lo suficiente como para que Anakin en una sea niño y en las otras sea ya un hombre capaz de preñar a Padmé con gemelos. Además, La amenaza fantasma no añade nada que no haya sido explotado con mayor profundidad en las otras dos películas, incluyendo el importante tema del conflicto interior de Anakin Skywalker. La amenaza fantasma está tan desconectada de las otras, que un espectador que jamás haya visto ninguna película de Star Wars podría partir por el Episodio II y seguir hasta el VI sin perderse nada substancialmente importante. Si a eso le sumamos un argumento infantiloide a decir basta, ya estamos liados.

¿Cómo hubiera quedado mejor? En realidad, las tres películas deberían haber presentado a un Anakin ya adolescente o adulto. Esto hubiera tenido muchas ventajas. Hubiera eliminado de cuajo el problema de presentar el inicio del romance de Anakin y Padmé como una ilusión infantil devenida en acoso sicopático. Nos hubiera ahorrado mucho de política que en realidad distrae más que ayuda, y que de todas maneras podría haber sido inyectado en episodios subsiguientes. Y nos habría ahorrado casi todo lo relativo a la política y guerra de Naboo, que no añade demasiado al resto, centrándose así en lo realmente bueno: las Guerras Clones. Una posible estructura alternativa hubiera sido la siguiente. Episodio I, El ataque de los clones, con un título menos vergonzoso, pero aparte de eso más o menos igual a cómo la conocemos, parchando algunos obvios problemas argumentales, como por ejemplo el asesino tan idiota que en vez de utilizar polonio, utiliza el veneno más fácil de rastrear en toda la galaxia. Episodio II, con vaya uno a saber qué título, y con un argumento similar a La venganza del Sith, terminando con Anakin Skywalker convirtiéndose al Lado Oscuro de la Fuerza y dejando como gran continuará, el ascenso de Palpatine, el inicio del exterminio de los Jedi, y la cara de estupefacción de éstos al decir: "¡oh, demonios, ahora Anakin es uno de ellos!". Y finalmente un Episodio III que se hubiera extendido en el exterminio de los Jedi, y en un tema que quedó dolorosamente casi por completo fuera de la Trilogía Precuela: cómo fue que los Jedi y los restos de la República se organizaron para montar el núcleo de la Rebelión, con las Guerras Clones desatadas a tope. Y que hubiera terminado con Anakin Skywalker convertido en Darth Vader, por supuesto. Díganme si los decepcionados por el Episodio II, que no fueron pocos, no hubieran pagado oro en barras por ver el Episodio III, de haber seguido el esquema que proponemos aquí.

10.- La ética Jedi.

Un tema doloroso de la Trilogía Precuela, es el poquísimo favor que le hace a los Jedi. Ya en la Trilogía Original, los Jedi aparecían como un poquito manipuladores, gentes que sueltan las verdades a medias a un pobre campesino de Tatooine para al final decirles que el entrenamiento Jedi no termina con un diploma, sino con el exterminio de un enemigo político. Pero esas características son llevadas al paroxismo en la Trilogía Precuela. Los Jedi son presentados como los buenos, pero en realidad aparecen como una casta de iluminados religiosos que abusan de su posición social, son miopes ante la putrefacción política de la República, y so pretexto de la defensa de la democracia llevan a cabo algunas acciones bastante discutibles, como lo prueba el más bien nulo respeto por las vidas y propiedades ajenas durante la persecución por los cielos de Coruscant en El ataque de los clones. Por ejemplo, si Obi Wan es un Jedi que respeta la vida, ¿por qué no intentó redimir a Anakin Skywalker llevándoselo del planeta volcánico Mustafar y salvándole la vida? ¿O al menos dándole una muerte misericordiosa en vez de dejarlo botado a su suerte, entero quemado después de haber sido asado en lava? Es doloroso que Obi Wan es un héroe y Palpatine un villano, y aún así es Palpatine quien acude al rescate de Anakin. Es doloroso también que Obi Wan no note que su frase: "Sólo los Sith piensan en términos absolutos" es en sí misma un pensamiento formulado en términos absolutos, lo que lo hace aparecer como un fascista quejándose de que los otros fascistas de signo contario no lo dejan ser fascista a gusto.

¿Cómo hubiera quedado mejor? Siendo una Trilogía Precuela, era obvio que los Jedi no iban a ganar: el gran final no podía ser otro sino el hundimiento de la República, el surgimiento del Imperio, y el exterminio de los Jedi. Hubiera quedado todo mucho más redondo si es que el guión hubiera explorado un poco más la dinámica entre los Jedi y los Sith. La película hubiera debido explorar el hecho de que la República estaba viniéndose abajo y los Jedi eran el espinazo de la misma, por lo que alguna responsabilidad debía caberles. La película hubiera debido mostrar a uno o varios Jedi haciendo sus respectivos mea culpa respecto de esto. Reconocer un error es de hombres, o de mujeres según sea el caso, pero los Jedi, a pesar de ser los buenos, no son mostrados de esta manera. Hacerlos más humildes les hubiera permitido salvar la cara mucho mejor. Se dice que George Lucas se inspiró en la caída de la República romana, y los Jedi hubieran quedado mejor si hubieran sido más autocríticos, en vez de comportarse como republicanos estilo Cicerón para quienes la República no tenía ningún problema. Este tópico, Isaac Asimov lo trató mucho mejor a través de su personaje Hari Seldon, pero en la Saga de las Fundaciones no existía una Orden Jedi que fueran los buenos del cuento. Se ha acusado muchas veces que George Lucas copió varias ideas de Isaac Asimov; por una vez que hubiera sido beneficioso que Lucas se hubiera nutrido del Buen Doctor, y prefirió no hacerlo en un punto ideológico crucial.

La Trilogía Precuela según la Guillermocracia.

Todo lo anterior es muy bonito, pero todavía podemos preguntarnos cómo hubiera podido funcionar todo esto en su conjunto. Después de todo, hemos introducido tantos cambios, que bien podría argumentarse que no queda nada de la Trilogía Precuela, ¿verdad? De manera sorprendente, no es para tanto. Los guiones tendrían que ser reescritos por entero, pero la historia de fondo hubiera podido salvarse, con modificaciones. Entonces, podemos preguntarnos cómo hubiera quedado la Trilogía Precuela, si se hubiera escrito siguiendo las diez modificaciones que comentamos. Entonces, he aquí, la Trilogía Precuela, edición de Guillermo Ríos:

Episodio I: La batalla de los droides. En principio, una revisión de El ataque de los clones. Anakin Skywalker es un joven Jedi (joven, no niño) del planeta Tatooine, entrenándose bajo un Jedi llamado Obi Wan Kenobi. Su misión asignada es proteger a Padmé, la princesa de un planeta ubicado en quítame allá esas pajas. Padme sufre un atentado, y en medio de la confusión, sospechando traición de por medio, Anakin Skywalker corta con los Jedi y decide proteger a la chica de la única manera que se le ocurre: llevándosela al planeta que conoce mejor, su propio mundo hogar. Los Jedi discuten la posibilidad de que haya traidores dentro de sus filas colaborando con la Federación de Comercio, los separatistas, etcétera. Sin noticias de Anakin, Obi Wan es enviado a investigar un nuevo ejército de droides (no clones) que podría estar relacionado con el asunto. A su vez, Obi Wan es seguido por Mace Windu, que sospecha de él porque es el mentor del Jedi que ha desaparecido con Padmé, después de todo. Obi Wan y Mace Windu al final forjan una alianza cuando luchan contra un misterioso sujeto llamado Bobba Fett, al que consiguen despachar, o ésa es la apariencia del desenlace. Al final, todas las pistas llevan a un planeta en donde estaría la base de operaciones de la Federación. Gran batalla final, lucha contra Darth Maul, Padmé y Anakin viven su romance, etcétera. Gran continuará: La conspiración sigue adelante, y Palpatine es quien ha orquestado todo en las sombras con la ayuda del Conde Dooku.

Episodio II: La venganza del Sith. En esencia, una versión de la primera mitad de La venganza del Sith. Los Jedi sospechan ahora crudamente de Palpatine, y se movilizan para investigarlo, soltándole como carnada a Anakin, ya que Palpatine tiene interés en él por alguna razón. Por su parte, la galaxia arde en guerras por todas partes, con un alienígena cyborg llamado el General Grievous sembrando el caos a nivel masivo. Palpatine convence a Anakin de que ellos son los buenos que le darán orden a la República, mientras que Padmé por su parte sigue fiel al ideal democrático. Separación entre los amantes, muchas lágrimas, etcétera. Frustrado porque ha perdido al amor de su vida, Anakin se resuelve a demostrarle a ella que una nueva galaxia es posible, y colabora activamente con el golpe de estado de Palpatine. Ahora, Anakin se ha pasado al lado oscuro y se ha transformado en la mano derecha de Palpatine, aunque todavía no es Darth Vader.

Episodio III: La caída de la República. En lo principal, una versión extendida de la segunda mitad de La venganza del Sith. Las tropas de Palpatine, que ahora se ha coronado Emperador, libran una dura batalla contra la República. Y entonces Palpatine saca su carta final: ha descubierto que los genes de Bobba Fett, que ha sobrevivido, aunque no pueden ser clonados al ciento por ciento por alguna razón, sí que pueden ser utilizados para fabricar clones de combate. Entonces suelta un pulso electromagnético sobre la mayoría de los planetas de la galaxia y desactiva a los droides. Sin sus tropas droides, la República está condenada, aunque algunos políticos deciden prepararse para la resistencia, pasan a la clandestinidad, y crean la Rebelión. En medio del caos generalizado, los Jedis consiguen liquidar a Grievous y a Darth Maul, y también a Bobba Fett, en apariencia otra vez, aunque todo lo anterior, al precio de la muerte de Mace Windu. Mientras tanto, Anakin libra una última batalla para capturar a Padmé y obligarla a que lo ame, momento en el cual se libra el duelo en el planeta volcánico Mustafar en donde Anakin quedará convertido en asado a la parrilla. El gran final es, por un lado, la fundación oficial de la Rebelión, y por el otro, Darth Vader se viste su armadura.

Como pueden apreciar, es esencialmente la misma historia, aunque los detalles cambian. Y díganme ustedes si la Trilogía Precuela no hubiera quedado mejor con el argumento que acabo de resumir.



miércoles, 17 de diciembre de 2014

Las diez metidas de pata de la Trilogía Precuela de Star Wars (1 de 2).


Acá en la Guillermocracia hemos dedicado varios posteos a Star Trek, incluyendo Los viajes de la nave espacial Enterprise en las Crónicas CienciaFiccionísticas, una Interminablelogía sobre Star Trek con parte 1 y parte 2, y Tributo al Doctor McCoy. Sin embargo, aparte del capítulo En una galaxia muy lejana... de las Crónicas CienciaFiccionísticas, no hemos hablado demasiado de Star Wars. Principalmente porque no es mucho lo que puedo añadir al respecto. Todos han visto las películas, y el Universo Expandido nunca me ha llamado la atención de manera significativa. Pero algo hay que decir de Star Wars, ¿no? Aunque sea para rellenar, acá en la Guillermocracia. En particular, ahora que los jedis están de moda otra vez, con el anunciado Episodio VII en camino.

De manera que nos hemos sacado de la manga un posteo acerca de las cosas que están mal, en la Trilogía Precuela de Star Wars. Ya saben, en La amenaza fantasma, El ataque de los clones y La venganza del Sith. Todo el mundo está de acuerdo en que la Trilogía Precuela tiene sus falencias, algunas bastante graves. La importancia de las mismas es asunto a debatir. A algunos les gustaron las tres películas, a otros sólo dos, y a algunos sólo el Episodio III. Y los hay que no les gustó ninguna en lo absoluto.

Valga una aclaración. En lo personal, considero que el Episodio III es, más allá de algunos ripios, una buena película a secas. El Episodio II consigue el aprobado raspando, pese a algunas graves inconsistencias lógicas, pero en general es una buena película de aventuras si no se le pide algo más allá de la lógica infantil. De las tres, la única que realmente barrería debajo de la alfombra es el Episodio I, que tiene sus puntos buenos, pero que pesa como un plomo al lado del resto.

Y para demostrar lo anterior, voy a describir los que considero los diez errores capitales cometidos en la Trilogía Precuela. Pero como criticar es fácil y cualquier idiota puede hacerlo, acá en la Guillermocracia vamos a ir más allá. Debajo de cada error que describamos, vamos a describir de qué manera el argumento podría haber sido modificado para haber obtenido películas mucho mejores a las que vimos estrenadas en el cine. Materia opinable, por supuesto, pero para eso están los comentarios, para que ustedes comenten las soluciones que ofrecemos acá, o para que se inventen directamente las suyas propias.

Y sin dar más la lata, acá vamos con lo que consideramos como las diez metidas de pata de la Trilogía Precuela de Star Wars, y la manera en que, según nosotros, debieron ser corregidas.

1.- Jar Jar Binks.

Partamos por lo obvio. Porque no es un spoiler si menciono que Jar Jar Binks es de lejos el peor horror de la Trilogía Precuela. Partiendo por su aspecto físico, que lo asemeja a un ácaro especializado en chupar sangre a la raza de Cthulhu, y siguiendo por un comportamiento patoso que le acarrea el ignominioso récord de ser la única criatura viviente en cerca de las doce horas de metraje de los seis episodios galácticos clásicos que literalmente pisa mierda, así como lo escribo. Y por si han borrado al bicho de la memoria, pinchen este enlace para recordar el abominable horror que yace en una galaxia muy, muy lejana. El público lo odió hasta incluso llegar a crearse una página web llamada Ways Jar Jar Binks Should Die! George Lucas mismo tomó nota, y en el Episodio II, lo convirtió en el pobre diablo que sirve como tonto útil para Palpatine, pidiendo que el Senado Galáctico le otorgue poderes extraordinarios; dicho de otra manera, transformó al personaje más odiado de la saga en el responsable directo de haberse cargado a la República. En el Episodio III aparece en una escena de funeral y nada más, con una característica indeseable para los seguidores de la franquicia: seguía vivo. Después... el silencio. En el siglo XIII, al escribir la Divina Comedia, Dante Alighieri puso en el más profundo de los círculos del Infierno, directamente al alcance de Satán, a los tres mayores traidores de todos los tiempos, que son Bruto y Casio los asesinos de César y Judas Iscariote el que vendió a Cristo; si hicieran un remake en el siglo XXI, dichos puestos deberían ser para Scrappy Doo y Poochie. Y Jar Jar Binks, por supuesto.

¿Cómo hubiera quedado mejor? Aunque no se crea, la idea de tener un Jar Jar Binks no era mala a priori. El problema es lo que podríamos llamar el Efecto Poochie. Se esforzaron demasiado en que fuera el nuevo mejor amigo de los niños, pero por el camino errado. A los niños no les gustan los perdedores, y Jar Jar Binks es, en esencia, un perdedor. A los niños no les gusta el Chavo todo lastimero, sino que prefieren al Quico alegre y rozagante; tómese nota que escribí este posteo antes de saberse la muerte de Roberto Gómez Bolaños, pero no encontré una mejor manera de expresarlo, de manera que así queda, con el debido respeto por el humorista recientemente fallecido. Pero volviendo a Star Wars. En la trilogía original, C3PO era algo patoso, pero tenía sus minutos como especialista en lenguaje (además de formar un dúo imbatible con el excelso R2-D2). A Jar Jar Binks deberían haberle dado una especialidad en donde no fuera un metepatas absoluto, y haber realzado ese lado suyo. Saber de mecánica, de naves espaciales, de Astronomía, cualquier cosa que le sacara del rol de ser el amigo al que todos invitan a la fiesta para ser el pararrayos de toda la mala onda del grupo, y asegurar así que el resto del grupo no se vayan a la mínima al cuello unos con otros. Es decir, darle a Jar Jar Binks algún talento de lo que pudiera sentirse orgulloso y le hubiera significado el respeto de los otros personajes. El respeto es contagioso: si el espectador ve que los personajes respetan a otro personaje, y lo hacen por una buena razón, entonces ellos también empiezan a respetarlo. Pero, ¡ay!, ya sabemos que a Jar Jar Binks no se le daba nada. Su único talento en la vida era ser una sanguijuela pegada al pellejo de los otros personajes. Hay chicles en la suela de los zapatos que son más agradables que este pegote.

2.- Las tropas clones.

Aunque no se crea, la inclusión de las tropas clones al servicio de los Jedi y la República es una metida de pata enorme. En primer lugar, porque era algo ya visto en la Trilogía Original, y por ende no es novedad. Y en segundo término, porque los buenos stormtroopers a estas alturas del partido son un chiste. No en balde, la puntería de los stormtroopers para disparar se ha hecho tan proverbial, que en inglés se ha acuñado el término Imperial Stormtrooper Marksmanship Academy (Academia de Puntería de los Stormtroopers Imperiales) para referirse a la legendaria mala puntería de los villanos para cargarse a los buenos, de un grado tan épico que no volvería a ser reeditada sino hasta los orcos de El Señor de los Anillos de Peter Jackson. Las tropas clones encajan bien en la Trilogía Original por toda la estética totalitaria entre nazi y estalinista de la misma, pero no acá. Además, acá los clones son mostrados como mucho más competentes, lo que hace más evidente su decadencia ya en tiempos de la Rebelión, y le quita mucha mística al Imperio como Imparable Fuerza del Mal.

¿Cómo hubiera quedado mejor? La respuesta va a sonar a herejía, pero es clara y simple. No tropas clones en la Trilogía Precuela. Punto. Los droides de batalla eran coloridos y tenían muchas más variantes. Si George Lucas estaba tan ansioso de vender muñequitos, pues hubiera reemplazado los de los stormtroopers por todavía más droides, que al final se hubieran vendido lo mismo. ¿Y cómo justificar la aparición posterior de los stormtroopers, dentro de la historia? Simple. Al final del Episodio III, para pacificar la galaxia, el Emperador suelta un virus cibernético o un pulso electromagnético a lo largo de toda la galaxia, o activa una Directiva 4 estilo Robocop, e inactiva a los droides, creando una paz basada en... tropas clones, orgánicas, que él mismo tenía guardadas hasta ese instante. Todo habría sido mejor: habríamos tenido más droides, habríamos tenido un motivo lógico para su retirada de los manuales de estrategia, y el Emperador hubiera quedado todavía más magnífico en su maligna manipulación de los eventos alrededor suyo.

3.- Jango Fett.

Bobba Fett es un caso curioso. Apareció un poquito en El Imperio contraataca, y apareció otro poquito en El regreso del Jedi, lo suficiente para ser liquidado de manera ignominiosa por Han Solo temporalmente ciego... y prendió. Se hizo insanamente popular entre los fanáticos. Quizás por la mística. Tenía casco, era cazarrecompensas, es el único villano con un mínimo de eficiencia en la franquicia al conseguir lo que todas las fuerzas imperiales no pudieron, que es rastrear y cazar a Han Solo y los suyos, y se atreve a hablarle de tú a tú a Darth Vader ("muerto no me sirve") y salirse con la suya. O simplemente porque como es un personaje sin trasfondo, cualquier fanático con complejo de inferioridad puede venderse el cuento de que en realidad, él es un poquito como Bobba Fett. La autoestima y la mentira, esas dos grandes e inseparables amigas. George Lucas, con muy mal instinto, decidió meter al padre de Bobba Fett en la Trilogía Precuela. Lo que estuvo muy mal por varios motivos. En primer lugar, al presentar a su padre, le restó mística al personaje, humanizándolo y así de paso bajándolo de esa área nebulosa en donde todos podíamos imaginarnos lo que mejor quisiéramos sobre él. Y además porque crea un efecto reductor en donde la galaxia es muy grande, pero todos los personajes acaban entrelazados de maneras inverosímiles entre sí. Piénsenlo: el cazarrecompensas con un duelo personal con Han Solo es hijo del tipo al que clonaron para crear los stormtroopers. Demasiada coincidencia. Para colmo, Bobba Fett ve a su padre ser asesinado, y después esa línea argumental, que podría haber derivado en una suculenta trama de venganza, se queda colgada en el aire y no lleva a ninguna parte. En las películas por lo menos, porque seguro que entre el Universo Expandido y los fanfics, se puede formar una enciclopedia completa en varios tomos sobre Bobba Fett...

¿Cómo hubiera quedado mejor? Lo mejor hubiera sido no incluir ni a Jango ni a Bobba en lo absoluto, y crear un personaje absolutamente nuevo para ser el padre de los clones. Pero supongamos que George Lucas quería incluir a Bobba Fett únicamente porque los fanáticos querían más Bobba Fett. Entonces, ¿cuál hubiera sido la opción? Si yo hubiera escrito el guión, hubiera sido... presentar a un Bobba Fett adulto. ¿Entonces el Bobba Fett de la Trilogía Original era un anciano? Tampoco. Yo hubiera hecho a Bobba Fett muy longevo, o derechamente inmortal. ¿Por qué no? Eso hubiera dado un poderoso motivo para clonarlo, porque si vas a clonar a alguien, que sea a un Wolverine casi inmortal y no a un insecto de esos que apenas viven 24 horas y luego adiós mundo cruel. Además, hubiera incrementado la mística del personaje a la enésima potencia, y lo más importante... hubieran podido reutilizar al personaje una y otra vez en historias ambientadas tanto en el origen de la galaxia como en su lejanísimo final, cual miembro del clan McLeod. Además, en retrospectiva, hubiera hecho su caída en el pozo Sarlacc mucho más cruel, algo que siempre es deseable tratándose de la muerte de un villano: si un ser humano corriente tarda mil años en ser digerido por el Sarlacc, ¿cuánto tiempo más de inenarrable dolor y sufrimiento le hubiera tomado a un inmortal en esas mismas circunstancias?

4.- El General Grievous cayéndose a pedazos.

Uno de los principales villanos del Episodio III es el General Grievous, un alienígena cyborg enfundado en un traje de combate. Con dos características definitorias: una, que tiene un grave caso de tosferina, y dos, que se la pasa toda la película huyendo. Difícilmente un villano que inspire respeto, menos aún miedo. El asunto venía de la serie de dibujos animados sobre las Guerras Clones, en donde el General Grievous sí que aparecía como competente, pero al final de la misma quedó malherido. El problema es que el grueso del público ni vio ni le importó un pucho tal serie, de manera que el General Grievous aparece como un pobre y patético renacuajo. En ningún minuto del Episodio III llega a hacerse tan odioso o detestable que nos alegre verlo morir, y de hecho cuando Obi Wan finalmente lo ejecuta, el pobre desgraciado inspira más lástima que otra cosa. Porque una regla de oro a la hora de escribir una historia de buenos y malos, es que el malo inspire respeto y odio, para que así al final, al recibir su merecido, sintamos en nuestro interior la satisfacción sádica de verlo morir.

¿Cómo hubiera quedado mejor? El General Grievous se cura rápidamente mediante un incremento de sus habilidades cibernéticas, con una armadura todavía más potente, y se lanza a una imparable e incontenible oleada de venganza, estilo "¡Nadie se mete con el General Grievous! ¡Mueran, patéticos Jedis!". En esencia hubiera sido tan respetable y temible como Darth Vader en La guerra de las galaxias original, antes de que se revelara que era el padre de Luke.

5.- Mace Windu desaprovechado.

En las tres películas aparece de manera prominente un Jedi negro, Mace Windu, quizás para evitar acusaciones de que Lando Calrissian era el único negro en toda la galaxia. Ahora sabemos que hay dos. No lo suficiente para el casting completo de una película de Spike Lee, pero es una mejora. Y además contrataron para el rol a Samuel L. Jackson, lo que prometía secuencias de acción más allá de todo asombro posible. ¿Y qué hicieron con él? Tenerlo sentado y hablando en La amenaza fantasma, darle escenas de acción sólo dentro de un coliseo con muchos duelos simultáneos al mismo tiempo en El ataque de los clones, y darle una cortísima pelea en La venganza del Sith que más encima pierde de una manera ignominiosa, cayendo al vacío. Nadie comete la estupidez de contratar a Russell Crowe para matarlo en la primera escena, salvo Zack Snyder, o de contratar a Rachel McAdams para cargársela en la primera escena, salvo Guy Ritchie... malos ejemplos, probemos otra cosa. Nadie contrata a Neymar para tenerlo sentado en la banca durante toda una Copa Mundial. Y eso es exactamente lo que hizo George Lucas. ¡Si hasta en el Universo Cinemático Marvel, a Samuel L. Jackson le han ido importancia cada vez mayor, y lo han paseado por Agentes de SHIELD también!

¿Cómo hubiera quedado mejor? Mace Windu hubiera tenido que estar más implicado en la acción. En La amenaza fantasma era difícil, pero en El ataque de los clones, ¿por qué no crear una situación estilo buddie movie con Obi Wan? Cuando Obi Wan se larga a investigar el ejército de los clones, Mace Windu podía seguirlo en la sombra porque sabía que Obi Wan se traía algo. Primero lo espía, luego lo sigue, luego en un momento de batalla lo ayuda y tienen un espectacular duelo de dos contra el crimen, y luego de algunas fricciones, adquieren un nuevo y renovado respeto entre ellos. Mace Windu hubiera quedado como un campeón, y si en el Episodio III se lo cargaban rápido, al menos ya hubiera tenido su minuto de estrellato.

En la próxima entrega, seguiremos repasando las metidas de pata de la Trilogía Precuela de Star Wars, y la manera en que debieron haberse gestionado, partiendo por otra bastante obvia: el romance entre Anakin y Padme. De manera que sigan en la sintonía de la Guillermocracia.


domingo, 14 de diciembre de 2014

Synth80s - 1990.


A lo largo de todo este año 2.014, acá en la Guillermocracia nos hemos subido al carro de la nostalgia ochentera, llegando justo a tiempo para darle certificado de defunción, porque lo que se estila ahora con fuerza cada vez mayor, es la nostalgia noventera. Pero no importa. La Guillermocracia es un blog hecho con gravedad y con amor, y si hay algo que nos enseñó la película Interestelar, es que tanto la gravedad como el amor son fuerzas que trascienden todas las dimensiones del tiempo y del espacio. Christopher Nolan, enseñándonos que el piensa positivo tiene base científica, después de todo.

Pero volviendo a Synth80s. Esta es la última entrega de esta titánica saga que nos llevado a lo largo de 132 temas, y que con los doce actuales llegará a la mesiánica cantidad de 144, que como sabemos, es doce veces doce. Porque 1.990 es el último año de la década de 1.980, no el primero de la siguiente. Este es el año en el cual los sintetizadores, si bien todavía flotaban en el ambiente, ya se oían como algo cansino, y todo el mundo estaba a la búsqueda de lo nuevo y lo por venir. Aún así, la fascinación y el encanto de la década sobrevivieron por otros dos o tres añitos más, mientras se asentaba lo que venía; pero era apenas un canto de cisne, y nada más. Los teclados electrónicos ochenteros iban a partir para... ¿no volver?

De volver, volvieron. En la década de 2.000, qué era el Electroclash al estilo Fischerspooner sino Synth Pop ochentero al cual se le había dado un upgrade con las innovaciones posteriores. Y en 2.014, bandas como Cut Copy andan allá afuera dando la lata con más sintetizadores. Y eso por no hablar del underground, en donde el sonido Techno de Detroit y House de Chicago mutó casi imperceptiblemente en Trance, Goa, y lo que fuera que sonaba The Prodigy, mientras que el EBM mutó en Futurepop por un lado, que en el fondo es un híbrido de Synth Pop y Darkwave adaptado al gusto de las discotecas alternativas del siglo XXI, o en Hellektro y Aggrotech, que es la variante más abrasiva de la música electrónica, casi como regresando a sus orígenes industriales. Porque la música electrónica es como las cucarachas: no muere jamás, y heredará la Tierra. ¿O qué otra cosa creen ustedes que escucharán los robots del apocalipsis robótico, cuando la vieja carne y sangre biológicas se extingan y lleguemos a ser un mundo estilo Kraftwerk? Así es que, canten conmigo: Wir sind die Roboter...

Pero volviendo del futuro al presente de 1.990, he aquí los grandes hitos de este año en materia electrónica, en esta última entrega de Synth80s:

133.- MC Hammer - U Can't Touch This.



Partimos con el certificado de defunción oficial de la década de 1.980. Porque cuando el reciclaje de ideas alcanza a la misma década en que un tema suena, entonces es que esa década está oficialmente finiquitada. En este caso es MC Hammer robándole sampleos descaradamente a Super Freak de Rick James, de 1.981. En 1.990, MC Hammer fue un fenómeno enorme, pero mientras más brillante arde la luz, más rápido se consume, y un cuarto de siglo después, MC Hammer es casi una nota a pie de página de las excentricidades de la década. Con mucho ritmo funky, eso sí. Otro tanto hizo Vanilla Ice con su infame Ice Ice Baby, que sampleaba Under Pressure de Queen y David Bowie, el único tema bueno del a su vez también infame disco Hot Space de los mentados Queen. Lo dicho, la década ya estaba muerta, y la gente estaba tomando el mensaje. La canción decía: "Stop, Hammer time!", pero para sorpresa de no demasiada gente, la cosa acabó bastante rápido en un triste un "Go on, Hammer's gone!".

134.- The Beloved - Sweet Harmony.



Como ya preludiaba Pet Shop Boys con temas como West End Girls, el sonido de sintetizadores que había partido con cosas tan bizarras como Tomita haciendo un cover electrónico del compositor decimonónico Claude Debussy, o Kraftwerk anunciando la inminente invasión computacional, se estaba volviendo cada vez más sofisticado, adocenado y aburrido. Que se lo digan a Phil Collins y su Another Day in Paradise. The Beloved, todavía otro más del largo listado de one hit wonders de la década, aportó su granito de arena a la electrónica para aburridos bebedores de cocteles, con el tema Sweet Harmony. Nunca un videoclip con gente desnuda fue tan poco sexy. Y eso que aparece la muy mona Tess Daly en él. Porque las chicas guapas no eran monopolio del Hard Rock estilo Whitesnake, como puede apreciarse. En cuanto a The Beloved, no pasó demasiado con ellos después. La dulce armonía, la consiguieron una sola vez.

135.- New Kids on the Block - Step by Step.



En la década de 1.980 andaba rotando allá afuera una boy band llamada New Edition; tuvieron bastante éxito, pero les faltaba un gancho definitivo para llegar a toda clase de públicos: eran negros. No pasó demasiado tiempo antes de que algún productor avispado decidiera hacer lo que podríamos llamar la movida Elvis. O sea, así como en su tiempo Elvis Presley por ser un blanco grabando covers de cantantes negros hizo más o menos respetable la música negra, ahora también el estilo de sonido (¡e imagen!) de New Edition se hizo más respetable gracias a una banda cuyo principal emblema era un tipo de nombre tan comiquero como Jordan Knight, pero que hoy en día es la vieja vergüenza de... Donnie Wahlberg, mejor conocido hoy en día por ser el hermano mayor de Mark Wahlberg. Como sea, el exitazo de New Kids on the Block entre las adolescentes hiperhormonadas de la época consagró en definitiva el infragénero musical de las boys band, una de las pestes definitivas de la década de 1.990. Ya vendrían después Backstreet Boys, O-Zone, One Direction... en otra muestra de que la década de 1.980 estaba quedando atrás, y en consecuencia, el mundo en general iba a ser un lugar un poquito más triste.

136.- Kylie Minogue - Better the Devil You Know.



Ya mencionábamos a propósito de I Should be so Lucky, que Kylie Minogue era otro producto de los SAW, que se habían hecho reyes de la discoteca durante la última media década a punta de canciones electrónicas de fórmula, pero con mucho gancho. Pero los SAW eran otros a quienes, con la inminente muerte de la electrónica ochentera, el negocio estaba por cerrárseles. No queriendo repetir la fórmula para Rhythm of Love, el disco del que salió este corte, los SAW le quitaron a la Minogue su imagen de niña pija, y la sexualizaron un resto, porque hay que seguir vendiendo discos. El disco tuvo un éxito relativo, el suficiente como para pensar que Kylie Minogue iba a poder realizar adecuadamente la transición hacia la década siguiente. Pero si la década de 1.990 fue inclemente hasta con la mismísima Madonna, que pasó lo suyo para capearla, imagínense con Kylie Minogue. Hablamos de una época en donde Kylie Minogue... actuó como Cammy en la película Street Fighter. Lo que hace su resurrección con Can't Get You Out of My Head de 2.001, algo todavía más épico. Porque Kylie Minogue es tan estrella que su gancho incluso tuvo tirón suficiente como para izar al pedestal de la fama a...

137.- Dannii Minogue - Love and Kisses.



"Si mi hermanita mayor pudo, ¿por qué no yo?", debió decirse Dannii Minogue respecto de Kylie Minogue. Y ni corta ni perezosa, se compró su pasaje de tren, y a la fama los boletos. De hacerse famosa, se hizo famosa, aunque menos que su hermana, y por razones también algo más frívolas. Porque entre Dannii y Kylie, adivinen cuál de las dos hermanas fue la que en 1.995 se tomó fotografías para la edición australiana de Playboy. Parece ser que por estar muy deprimida luego de divorciarse de... Julian McMahon, sorpresa. Después de habernos extendido en este currículum, habrán adivinado que no tenemos mucho que decir de su música. Love and Kisses, single que es uno de sus temas más famosos, lo que permite intuir lo que queda para el resto, es todavía otra genérica imitación del estilo musical promovido por Madonna, pero con una actitud de niña sana y buena... y con menos busto que en sus fotos posteriores para Playboy, parece ser. El disco también se llama Love and Kisses, y fue lanzado al año siguiente, en 1.991. Dannii Minogue sería otra de las damnificadas por el cambio de gusto musical en la década de 1.990, pero sin problemas financieros que no los pueda arreglar el terminar siendo una de las juezas en la versión británica de The X Factor. Lo dicho, su música es lo que de menos hablamos aquí, y eso que esta es una serie de posteos sobre Música.

138.- Information Society - Think.



Aunque la música electrónica hacía esfuerzos descomunales por alejarse de sus orígenes más electrónicos precisamente, siempre había bandas que aspiraban a un hálito de regreso a los orígenes. Entra aquí Information Society. Bien mirada, Information Society en realidad es otra banda de música bailable de la época, sin demasiado brillo propio; por no tener un exceso de personalidad, la línea melódica de Think se parece de manera bastante sospechosa a It's a Sin de Pet Shop Boys, aunque con otro ritmo. En realidad, Information Society trató el casi imposible de mezclar pop sofisticado a lo Pet Shop Boys, los ritmos bailables que venían desde el Freestyle de inspiración Techno y House, y una cierta estética de tintes Cyberpunk, no demasiado para no espantar al personal, por supuesto. Y aunque nunca llegaron a ser una banda de primera fila o reconocida a nivel masivo, consiguieron hacerse un hueco en las discotecas alternativas electrónicas de lo sucesivo. Quizás haya sido para mejor: después de todo, es mejor ser cabeza de ratón que cola de león.

139.- Eric Serra - The Dark Side of Time.


Otro caso de gente corriendo por los palos. Eric Serra partió en la época de Vangelis y Jean Michel Jarré, practicando un estilo musical vagamente similar, pero no es tan famoso. Se dedicó a las bandas sonoras, sin llegar tampoco ni de lejos al nivel de reconocimiento de un Ennio Morricone, un Hans Zimmer o un James Horner. Pero su asociación con el director Luc Besson, es de las que hacen historia, y de hecho, Serra ha sido un asalariado de Besson a lo largo de casi toda su carrera. Las películas de Luc Besson tendrían una personalidad mucho menos marcada si no fuera por las idas de olla electrónicas del buen señor Serra; hablamos de películas como Azul profundo, El perfecto asesino o El quinto elemento, después de todo. Alguien pensó que era buena idea contratar a Eric Serra para darle un toque más moderno a la saga de James Bond, cuando fue relanzada con Pierce Brosnan en Goldeneye; la maniobra no salió todo lo bien que debería, porque el soundtrack de Serra es quizás el menos Bond de todos, y de hecho para la siguiente entrega contrataron a David Arnold, que se quedó a cargo por cinco películas al hilo. Pero entre medio, Eric Serra le puso sonido a las peripecias de la primera, original y única Nikita. Después vendrían Bridget Fonda, Peta Wilson y Maggie Q, pero Anne Parillaud le aportó a Nikita un físico desgarbado y una actitud lastimera que le dan un cariz mucho más oscuro que otras actrices o enfoques más típicos de Hollywood. Y pocas veces el personaje de Nikita ha sido capturado de manera tan perfecta como en la triste y existencialista The Dark Side of Time, interpretada por Eric Serra mismo. Con bases electrónicas, porque esto es Synth80s, después de todo.

140.- The Cassandra Complex - Nightfall (Over EC).


Mientras que en el mainstream los teclados ochenteros estaban a punto de pasar a los cuarteles de invierno, en el underground éstos iban a sobrevivir, e incluso a multiplicarse. El EBM que había nacido con Front 242 y Nitzer Ebb a comienzos de la década, iba a seguir bien vivo durante varios años más, y a su agotamiento, iba a mutar en Futurepop. Pero incluso dentro de ese escenario, The Cassandra Complex tuvo un éxito modesto, teniendo más estatus de banda de culto que siendo verdaderamente popular. Algo triste si se piensa que ellos andaban rondando desde 1.980. Hay que decir en su beneficio que han tratado de mantenerse fieles a sí mismos, y eso significa un híbrido entre Post Punk a lo Joy Division, electrónica EBM y algo de sonido punk para darle sabor a la mezcla; esto ha resultado que a veces sacan material notablemente bueno, y a veces... no tanto. Nightfall (Over EC), del disco humorísticamente llamado Cyberpunx con x final, es una buena muestra del ala más militarista que ha tenido el EBM a tramos de su carrera.

141.- Bigod 20 - The Bog.


Los covers de la década de 1.980 no son cosa del siglo XXI; de hecho, ya en 1.992 la banda Bigod 20 grabó un cover Darkwave de Like a Prayer de Madonna. Después de que el influjo germánico cristalizara en Inglaterra y estallara en un montón de música al último desechable, las pistas alemanas iban a retomar con fuerza la iniciativa en el underground. Bigod 20, banda surgida en 1.988, iba a ser de éstas. Su carrera es relativamente breve; de hecho tienen apenas dos álbumes (Steel Works! de 1.992 y Supercute de 1.994), más algunos singles y EPs. Tampoco se puede decir que hayan sido excesivamente influyentes. Pero son una buena muestra de lo que era el EBM de la época, y un pequeño clásico de lo que hoy día ya se denomina industrial old school.

142.- And One - Metalhammer.


Decíamos que la herencia del Synth Pop y del Darkwave ochentero iba a mantenerse, con un filo más agresivo, dentro del EBM, y luego del Futurepop. En pocos lugares se hace esto tan evidente como en el caso de And One. De hecho, en 2.009 sacaron un disco de covers en vivo llamado Bodypop 1½, y los covers son de... The Sun Always Shines on TV de A-Ha, It's a Sin de Pet Shop Boys, Big in Japan de Alphaville, The Great Commandment de Camouflage, Smalltown Boy de Bronski Beat, Blue Monday y True Faith de New Order, y Sometimes y Only You de Erasure, y hemos incluido las versiones originales de casi todos estos temas aquí en Synth80s, para que se hagan una idea. El primer material de And One parecía ir en otra dirección, como lo permiten apreciar los toques industriales y marciales de Metalhammer, incluido al año siguiente en su disco Anguish. And One se ha sacado de bajo la manga algunos discos bastante pesados para la audiencia promedio; Aggresor de 2.003 tiene bien ganado su nombre, e incluso el más o menos inocente Virgin Superstar tiene el militarista Panzermensch. Pero en general, es claro que en And One pesa más la nostalgia por el Synth Pop ochentero, que la influencia de la Neue Deutsche Härte que estaba creciendo a su lado, y que iba a rematar en Rammstein. Probando una vez más que por debajo de la imagen de chicos malos, muchas bandas en realidad son puro cariño y nostalgia, y de que al final del día, las canciones filosas no son sino otra manera de componer música como la que componía papá.

143.- Die Krupps - Germaniac.


Ya nos hemos referido incidentalmente a Die Krupps en Synth80s, acá en la Guillermocracia, a propósito de Propaganda y su canción Duel, debido a que el fundador de Propaganda era un miembro de Die Krupps que quería hacer música más popera. Die Krupps partió como una banda de ruido industrial directo a la vena con el disco Stahlwerksymphonie (1.981), título que puede más o menos traducirse como Sinfonía de la acerera, antes de desfilar hacia las aguas de un EBM bastante tosco y quizás no demasiado bailable. Germaniac es una canción algo más amistosa con el oído, en donde Die Krupps, banda reconocidamente izquierdista y antinazi, hace un profundo sarcasmo acerca de la imagen internacional de Alemania como cubil de nazis. Porque los germaníacos que describe Die Krupps, son los alemanes de caricatura que van a conquistar al mundo porque no son hombres sino relojes de precisión, tienen corazones de acero, etcétera. Como acreditando el final de una era, Germaniac es también la última gran entrada EBM de Die Krupps; en la banda golpeó muy fuerte la influencia del Thrash de Estados Unidos, hasta el punto de sacar un EP llamado A Tribute to Metallica, que son siete covers electrónicos de... Metallica, para sorpresa de nadie. Luego los discos I y II de Die Krupps, llamados así a pesar de no ser el primero ni el segundo, en conjunto con Sperm de Oomph!, se transformaron en los grandes fundadores de la Neue Deutsche Härte, antes de la llegada de Rammstein a escena. Die Krupps pasó por algunos años en el desierto luego de su mediocre Paradise Now de 1.997, pero con su disco The Machinists of Joy de 2.013 volvieron a sus orígenes EBM, con un disco claramente retro.

144.- Enigma - Sadeness (Part I).



Y rematamos tanto la entrada actual como toda la saga de Synth80s, con otro guiño hacia el futuro, además de tranquilizar a los espíritus después de tanto EBM descarriado. En 1.990, entre gallos y medianoche, salió un disco llamado MCMXC a.D. Para la época, el concepto era muy novedoso: mezclar cantos gregorianos con música New Age, bases electrónicas, y una tonelada de sampleos. Tantos sampleos, de hecho, que Enigma se ganó una demanda por derechos de autor. Con el tiempo se supo que Enigma era el chico listo de Michael Cretu, un tipo que había sacado música Synth Pop y New Wave a comienzos de la década de 1.980, sin mucho éxito, hasta que había encontrado su filón escribiendo y produciendo la música de Sandra, de quien ya incluimos tanto (I'll Never Be) Maria Magdalena como We'll Be Together acá en Synth80s. Y cuando nos referimos a filón, queremos decir no sólo comercial, porque también acabó llevándosela al tálamo, libreta de matrimonio de por medio, eso sí. ¿Las voces femeninas que se escuchan de fondo? Ella es Sandra, alejada del estilo chillón con el que cantaba en la década anterior, en otra prueba de que dicha década estaba terminada. Aunque hoy en día es casi de buen tono despotricar contra Enigma como música blanda y sin espinazo, lo cierto es que el proyecto ha tenido una influencia notable, abriendo el camino para otras bandas de electrónica gregoriana como Era o Gregorian, por no hablar de su influjo en lugares tan lejanos como Delerium (otro de los cinco millones de proyectos paralelos de Front Line Assembly, de quien incluimos su tema Digital Tension Dementia acá en Synth80s), e incluso hasta Sarah Brightman. Por no hablar de la polémica artificiosa que se armó por mezclar música religiosa con temáticas y gemidos sexuales, combinación siempre molesta para los carcamales reaccionarios de toda la vida, cuya única felicidad es negarle la alegría al prójimo. Todos han escuchado Sadeness (Part I) debido a su utilización a mansalva en cuanto comercial de automóviles hubo en la época, pero si no han escuchado nada más de Enigma, dénle la oportunidad al disco entero, que es una joyita. Y si les gusta, dénle una oportunidad a Le roi est mort, vive le roi, el tercer disco de Enigma, que es incluso mejor.

Y así es como hemos terminado el recorrido a través de los sintetizadores de la década de 1.980. Ha sido un largo periplo el de Synth80s, uno que nos ha tomado todo el año 2.014, y en el cual hemos recorrido en 144 temas, toda una increíble evolución musical, yendo desde la música más descaradamente comercial hasta algunas rarezas que, seguro, ustedes ni siquiera sabían que existían. El soundtrack de una década que ya no regresará, salvo en Los Goldbergs. Esperamos que los cuatro lectores regulares de esta serie se hayan divertido... dicho muy en serio, porque los posteos de música suelen ser de los menos leídos acá en la Guillermocracia. Pero no importa. Los escasos lectores tienen su recompensa, pudiendo presumir de conocer la génesis y evolución de tal o cual banda ochentera, o recitando por nombre de banda y canción los más prominentes one hit wonders de la época. No los hará más populares ni los convertirá en el alma de la fiesta, pero el conocer algo que otra persona no, siempre mejora la autoestima. Y para no perder la costumbre, en Enero de 2.015 publicaremos otro posteo musical diferente. Sigan en nuestra sintonía...

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