miércoles, 5 de noviembre de 2014

¿13 o 22?


Hace algún tiempo atrás, escribiendo los comentarios para las primeras temporadas de Agentes de S.H.I.E.L.D. y The Blacklist, hice un pequeño descubrimiento personal, en relación a mi vida televisiva. No me considero un fanático de la televisión, ni lo que hoy en día ha venido en llamarse un seriéfilo, ni menos sigo las series que hay que seguir porque sea la moda, pero quien haya seguido el rastro a la Guillermocracia, habrá reparado en que he comentado series televisivas con generosidad. De hecho, el Ministerio de Televisión es uno de los que ha crecido más, al interior de la Guillermocracia. Aún así...

El descubrimiento personal al que aludo, es el siguiente: me fatigan las series televisivas de 22 capítulos por temporada. Me he malacostumbrado a las temporadas cortas de 10 a 13 episodios, y una cantidad superior de ellos tiende a fastidiarme. Tanto Agentes de S.H.I.E.L.D. como The Blacklist tuvieron 22 episodios en su primera temporada, pero mientras que en la segunda no hubo tanto fastidio de mi parte debido a su carácter más bien procedimental, la primera al tener un arco argumental más fuerte de fondo, se me hizo maratónica.

Recuerdo haber tenido una vaga conciencia de lo que eran las temporadas televisivas, recién a finales de la década de 1.990. Antes de eso, los programas de televisión eran simplemente algo que echaban por la pantalla. A veces podía tocar un episodio nuevo, a veces uno repetido. Supongo que el cambio de conciencia vino con el cable. En televisión abierta, una serie podían estrenarla meses o años después que en su país de origen, ser exhibida a horarios perfectamente irregulares, y en un orden de capítulos que sólo podían hacerle sentido, o no, a los programadores de la cadena. Quizás las primeras series de televisión en donde la estructura por temporadas se me hizo patente, fue con Los expedientes secretos X, y Buffy la Cazavampiros, la primera por su tendencia a rematar cada temporada con un gigantesco continuará, y la segunda por lo contrario, por dedicar cada temporada a un gran villano despachado al final. Ambas series de 22 episodios por temporada, por supuesto, salvo la primera de Buffy la Cazavampiros, que partió como una mid-season de 13 episodios.

Quizás la serie que mejor ha explotado esa estructura, es 24. Cada temporada de la serie clásica (es decir, dejando fuera a 24: Redención y 24: Vive un nuevo día) consta de 24 capítulos en tiempo real y continuado, de manera que una temporada completa era también un día completo en la vida del agente federal Jack Bauer. Pero esta estructura se vio sacudida por la huelga de guionistas de 2.007 y 2.008 en Estados Unidos. Los productores decidieron saltarse un año de serie, y rellenar con una película de dos horas también en tiempo real, que es 24: Redención. Irónicamente, los productores de 24 tenían apenas 13 episodios en su primera temporada, de manera que el episodio número 13 cierra el grueso de las tramas, de cara a lo que parecía un final de temporada (y de serie); al obtener una extensión a los 24 episodios, introdujeron un continuará, y siguieron adelante.

A esta práctica, en la televisión de Estados Unidos se la llama el front-thirteen-back-nine, o simplemente back-nine. Es decir, se pone a prueba la serie televisiva concediéndole 13 episodios; si funciona, se le conceden nueve capítulos más hasta enterar 22 en su primera temporada. Si no funciona, simplemente se la cancela.

Mencioné el paro de 2.007 a 2.008 debido a que introdujo un profundo cambio en las reglas. Varias series debieron acortarse. La segunda temporada de Heroes fue un desastre en parte por eso. Pero Lost introdujo una variante de interés. Las tensiones con la cadena televisiva debido a la voluntad de los guionistas de alargar la historia hasta el infinito, llevó a un compromiso de tres temporadas de 16 episodios cada una. Abriendo la espita a series que pudieran tener temporadas más cortas, no necesariamente la tanda completa de 22 episodios.

Muchas de las series que he seguido en los últimos años, han sido temporadas cortas de 10 a 13 episodios. Echemos un vistazo a algunos posteos pasados de la Guillermocracia. Game of Thrones en sus temporada 1 y temporada 2, 10 capítulos cada una. Homeland, temporada 1, temporada 2 y temporada 3, 13 capítulos cada una. House of Cards en su temporada 1 y temporada 2, también 13 episodios cada una. Dollhouse, dos temporadas de 13 episodios cada una. El remake de V, igual cosa. Las primeras temporadas de Hannibal y The Americans, más o menos lo mismo. Me he puesto flojo para ver una serie más allá. De ahí que Agentes de S.H.I.E.L.D. se me hizo tan maratónica; The Blacklist, al ser más liviana y con espíritu festivo pulp, se me hizo algo más llevadera.

En lo personal, creo que temporadas cortas benefician mucho a las series. Obliga a los guionistas a comprimir, a cortar, a ir derecho al grano. Deben resolver el cliffhanger de la temporada pasada o tener un punto de partida potente para enganchar, y seguir manteniéndose en tensión porque si el espectador abandona y vuelve unas semanas después, para ese entonces quizás la temporada se haya terminado. Y debe construir primero un gran final de temporada, y lanzarlo a la parrilla después.

Una temporada de 22 episodios, en cambio, obliga a lo contrario: a extender las tramas, alargar las resoluciones, conseguir suficiente relleno para cerca de 18 horas de programación más comerciales. En los procedimentales, significa que alguno de los casos de la semana no va a ser tan interesante, o peor aún, va a reciclar el concepto e incluso el guión de un caso anterior. En las historias basadas con fuerza en un arco argumental, no sólo permite relajar el ritmo, es que incluso obliga a ello.

Creo que el nuevo modelo de televisión que se viene, va a favorecer las temporadas cortas, las miniseries, y lo que ha venido en llamarse las series evento. Hoy en día, en donde mucha gente sigue series descargándoselas de manera directa desde Internet, y no necesariamente desde sitios legales, estirarse a razón de un capítulo semanal durante medio año parece exigir demasiado de un espectador siempre bombardeado por la siguiente gran cosa por venir. House of Cards marcó una tendencia que es muy probable que siga en lo sucesivo: subir una temporada completa con todos los episodios disponibles al mismo tiempo, y que el espectador la vea al ritmo que estime más conveniente. A la larga, esta televisión a la carta disponible vía streaming va a terminar liquidando el negocio de la televisión por cable y la televisión abierta, tal y como los entendemos hoy en día; es decir, una que emite los capítulos a horas preprogramadas a razón de uno por semana. Sólo que producir y tirar a la parrilla 22 episodios al año en dichas condiciones, puede parecer un poco excesivo. La nueva televisión internética y a la carta que se viene, va a tender a privilegiar las temporadas cortas de 13 episodios. E incluso, miniseries todavía más cortas aún, o series con temporadas de un número anárquico de episodios.

Con lo cual todos los espectadores, sufridos y estrujados durante décadas de temporadas de 22 episodios de duración, saldremos ganando.

3 comentarios:

Cidroq dijo...

Yo en ese aspecto no me desagradan tanto las series de 22 o 24 capítulos, será que me gusta ver pan con lo mismo.

Aunque tienes razón ahora con el futuro de la televisión se verán formatos inusuales en las series, como la de Sherlock con temporadas de 3 episodios de 2 horas de duración

Juan Francisco Colombo dijo...

Si no viste True Detective, tenés que hacerlo.

Es un policial noir ambientado en los pantanos de Louisiana, con tintes lovecraftianos y nietzscheanos.

Eso sumado a una gran dirección, fotografía,impecables actuaciones de Matthew McConaughey y Woody Harrelson y en sólo 8 capitulos.

Buena y breve, no se puede pedir más. Espero tu análisis de la serie.

Saludos desde Argentina, Francisco.

Guillermo Ríos dijo...

@Cidroq, el agrado con las series no tiene que ver con la cantidad de capítulos. No es la maratón de temporada completa de por sí, sino el uso y abuso que hacen algunas series del relleno para completar la cuota. Saludos.

@Juan Francisco Colombo, no he visto True Detective, porque la intensa promoción me daba sensación de nueva serie hipster o algo por el estilo. Pero haré caso de la recomendación, y me daré algún tiempo para verla. El comentario va a tener que esperar un tiempo, eso sí, porque la cola de artículos de la Guillermocracia es bastante larga. Saludos.

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