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miércoles, 29 de octubre de 2014

Cinco clásicos literarios que técnicamente son fanfics.

Si le das 1000 máquinas de escribir a 1000 fanwriters y tiempo suficiente para tipear, uno de ellos acabará por producir un clásico literario que desafiará a las edades.
La palabra fanfic tiene connotaciones bastante negativas. El término, que viene a ser una contracción de fanatic fiction, o ficción de fanático en castellano, se refiere a los relatos e historias narrados por un fanático, ambientado en el universo que es de su fanatismo. Vale decir, la ficción sobre Harry Potter o Crepúsculo escrita por algún lector de Harry Potter o Crepúsculo en donde los personajes de tales sagas viven nuevas y trepidantes aventuras, y además yacen con el autor del fanfic. De manera no autorizada, por supuesto, ya que las secuelas, precuelas, paracuelas y versiones alternativas autorizadas constituyen universo expandido, no fanfic. La unción del creador de la franquicia es así la única gran diferencia entre el fanático que escribe una ficción sobre dicho universo, y el escritor más o menos profesional que hace lo mismo. Porque aunque es probable que en el mundo del fanfic haya mucho wannabe que no tiene el talento o la experiencia para escribir una buena historia, y que por eso nadie los contrata en primer lugar, no es menos cierto que muchas veces un escritor profesional es contratado por motivos bastante más esotéricos que los asociados a la calidad literaria pura y bruta, que serían los deseables en primer lugar.

Lo interesante del caso es que el fanfic nace de una insatisfacción. El lector o lectora descubre una ficción y alucina con su universo, rechifla con sus personajes, y vibra con sus aventuras. Pero algo falta. Ese algo pueden ser muchas cosas. Pueden ser simplemente nuevas aventuras, porque los libros de Harry Potter son apenas siete, o porque George R.R. Martin va a paso de tortura con cada nuevo tomo de Canción de Fuego y Hielo. Puede ser un ángulo que la historia no exploró, como por ejemplo qué pasaría si dos personajes determinados dieran el paso y se encamen. O puede ser la simple fantasía no cumplida de que el o la protagonista se encame contigo, al estilo de cuando Lisa Simpson le preguntó a J.K. Rowling acerca del final de Harry Potter y ella replicó algo en la línea de que "crecerá para casarse contigo". Por alguna razón, en los fanfics hay mucho encamamiento.

Que los fanfics cuenten con tan mala reputación no es tan gratuito, después de todo.

Por eso, resulta sorprendente el darse cuenta de que hay varias obras literarias más o menos clásicas que, en estricto rigor, son fanfics. Es decir, un autor toma un universo desarrollado por otro autor diferente, sin ninguna clase de permiso, y escribe una pieza basada en ello. Incluso los relatos basados en cuentos costumbristas o populares son, en cierta medida, fanfics, aunque el autor original del cuento folclórico sea la mayor parte de las veces desconocido. Y para probar el aserto, ofrecemos a continuación cinco casos de obras literarias clásicas, algunas más que otras eso sí, que técnicamente califican como fanfics. Por orden cronológico inverso, de la más reciente a la más antigua.

El Paraíso perdido.

  • Escrito por: John Milton.
  • Es un fanfic de: El Génesis en la Biblia.

John Milton, el escritor inglés del siglo XVII, en lo religioso era un puritano y en lo político un republicano, algo lógico si se considera que la monarquía británica persiguió durante décadas a los puritanos (los puritanos eran fanáticos integristas, algo que a las monarquías más pragmáticas suele caerles bastante mal). En el siglo XXI, Milton hubiera votado George W. Bush sin vacilaciones. Durante la abolición de la monarquía y la dictadura de Cromwell (1.649 a 1.658) se sintió como en casa, pero después vino la restauración monárquica. Eso, y además que Milton perdió la vista, por lo que su magnum opus debió ser no escrita directamente sino dictada. John Milton agarró el relato de la Creación y decidió escribir algo que fuera al mismo tiempo un retelling y una precuela (más o menos como Maléfica de 2.014 frente a La bella durmiente de 1.959, pero con talento). La historia versa acerca de cómo Satán, por su arrogancia y orgullo, se niega a reconocer la bondad de Dios, decide que es mejor reinar en el Infierno que servir en el Cielo, y luego orquesta el complot que rematará con la Caída de Adán y Eva. La moraleja debería ser que debemos ser buenos y no dejarnos dominar por el orgullo, pero Milton cometió un error. En primer lugar, no intentó definir demasiado la bondad de Dios, dando por supuesto que sus buenos y piadosos lectores tomarían el bando divino porque Dios es Dios, punto. En segundo lugar, le dio un montón de espacio a Satán para mostrarnos cuán malvados son sus pensamientos... que no suenan especialmente malvados, y dándole tribuna para justificarse. Sucedió lo que sucedió: se suponía que Satán nos cayera mal, y en vez de eso termina transformado en el héroe del cuento.

El Quijote de Avellaneda.

  • Escrito por: Un terrorista encapuchado conocido sólo con el alias de Alonso Fernández de Avellaneda.
  • Es un fanfic de: El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, obviamente.
Nadie clasifica al Quijote de Avellaneda como un clásico literario, pero es imposible no mencionarlo, ya que la actitud de Cervantes hacia Avellaneda, sea quien sea el sujeto, casi codificó lo que hoy en día consideramos la defensa de la obra propia frente a las sanguijuelas que buscan explotar personajes ajenos. Porque durante el Renacimiento, la noción de derechos de autor se reducía a que el autor escribía un texto a mano, lo vendía por unos cuantos reales a un editor, y después no veía un pucho más de las ganancias, mientras que el editor se ganaba un privilegio para publicar la obra en el reino (pero no en otros)... que no contaba con las secuelas. Es decir, si una obra tenía éxito, cualquiera podía escribir una secuela, y era perfectamente legal el hacerlo. Así, existen secuelas del Amadís de Gaula, del Lazarillo de Tormes... todas ellas inferiores al original, por regla general. En este ambiente es que un sujeto conocido únicamente como Alonso Fernández de Avellaneda perpetró su atentado terrorista. Lo que hoy en día conocemos como El Quijote de la Mancha en realidad no son una sino dos novelas. Cervantes publicó la primera, sin mucho ánimo de secuela, en 1.605, refiriendo dos salidas de su personaje. Avellaneda, seudónimo de un personaje cuya verdadera identidad nos es por completo desconocida, escribió una tercera salida. La gracieta indignó tanto a Cervantes, que se dedicó en cuerpo y alma a la tarea de escribir su propia secuela, engendrando de paso el moderno negocio de las continuidades alternativas; esta continuación es lo que hoy en día se llama la Segunda Parte de la novela (es como si en un futuro se publicara Canción de Fuego y Hielo en un solo tomazo y como una sola novela, y Juego de tronos fuera reducido a Primera Parte, Choque de reyes a Segunda Parte, y así sucesivamente). En cuanto a la obra literaria de Avellaneda, no tiene mayor gracia. Pasa lo que ha sucedido con tantas secuelas del cine. El autor original crea una serie de rasgos originales para su obra que responden a las ideas de fondo de la misma, y luego viene una secuela que agarra todos esos rasgos, pero echa por la borda todo el fondo para crear un relato absolutamente cliché, de manera que todos esos rasgos característicos quedan flotando en el limbo o, peor aún, terminan resultando malsonantes.

Orlando Furioso.

  • Escrito por: Ludovico Ariosto.
  • Es un fanfic de: Orlando enamorado de Matteo Boiardo.

A finales del siglo XV, las historias de caballería estaban degenerando a ojos vistas, en buena medida porque los propios caballeros medievales estaban siendo superados en la realidad por nuevas estrategias de combate: el arquero de arco largo, los piqueros, las incipientes armas de fuego, las primeras piezas de artillería... También los valores caballerescos estaban cediendo a una ética más mundana y hedonista, renacentista en una palabra. En medio de todo esto, un tal Matteo Boiardo escribió un poema épico de corte más o menos clásico, llamado Orlando enamorado, que por alguna razón, probablemente su fallecimiento, quedó trunco. Algunos años después, quizás fastidiado por esto, otro escritor llamado Ludovico Ariosto escribió una secuela. Sin mucho respeto por el material original, todo sea dicho. Porque en Orlando enamorado, la pareja romántica eran Orlando y Angélica, mientras que en Orlando furioso, Angélica desprecia a Orlando y se fuga con Medoro... un moro, para más insulto, si se considera que en la época, los moros eran los villanos de cartón piedra equivalentes a los terroristas musulmanes de 24, hoy en día. Sobreviniendo lo que dice el título: Orlando se vuelve furioso. Y desata tal cantidad de muertes y destrucción, que otro caballero llamado Astolfo parte a la Luna a buscar el juicio perdido de Orlando porque, como todos saben, en la Luna están todas las cosas perdidas. Lo curioso es que, a pesar de ser una secuela y de que técnicamente sería necesario leerse la obra original para ver de dónde vienen los personajes, lo cierto es que Orlando Furioso se transformó en un clásico de su género, muy imitado en sus días aunque olvidado en los nuestros, mientras que Orlando enamorado... acabó olvidado del todo. Casi tan gracioso como si la posteridad considerara Cincuenta sombras de Grey una de las obras más influyentes del siglo XXI, mientras que Crepúsculo cayera en el olvido más absoluto, considerando que, hablando del tema, Cincuenta sombras de Grey en realidad es un fanfic de Crepúsculo retrabajado para ser publicado como novela independiente... Bueno, Orlando Furioso tiene un viaje a la Luna, pero Cincuenta sombras de Grey tiene sexo sadomasoquista, así es que es una competencia reñida aquí.

La Eneida.

  • Escrito por: Virgilio.
  • Es un fanfic de: Homero.

Alguien podrá objetar que La Eneida sea realmente un fanfic de Homero. Después de todo adapta la historia de Eneas, que es un héroe bien establecido dentro del ciclo mítico de la Guerra de Troya, y al que el propio Homero dedica varios pasajes. El negocio de escribir poemas sobre la Guerra de Troya era viejo, y de hecho se sabe que existió un ciclo entero de poemas épicos griegos basados en el asunto, aunque la mayor parte de ellos, con la visible excepción de La Ilíada de Homero, se han perdido. El punto es que Homero se transformó en el escritor más reverenciado del mundo grecorromano, los griegos por ser su gloria literaria particular, y los romanos por adopción cuando saquearon la riqueza cultural griega para disimular su propia rusticidad. En el siglo I a.C., después de la caída de la República Romana y la instauración del Imperio bajo Octavio Augusto, el poeta Virgilio decidió hacerle una lamida de patas, y se puso a escribir todo un canto épico acerca de los orígenes de Roma. Y arrancando desde el final de la Guerra de Troya, describe como Eneas consigue escapar, vaga por todo el Mar Mediterráneo, se encama con la princesa cartaginesa Dido, que al verse despechada, jura que algún día Cartago será la más grande enemiga de la ciudad que funde Eneas, para después suicidarse... y luego Eneas se instala en Italia, funda la ciudad de Alba Longa, y libra una serie de guerras. Los lectores romanos debían entender por supuesto, como parte de su historia nacional, que Rómulo el fundador de Roma era hijo del rey de Alba Longa, cuadrando así el círculo. La primera parte, la de los viajes, imita a la Odisea de Homero, mientras que la segunda parte, la de la ciudad y las guerras, imita a la Ilíada. Lo irónico del caso es que durante la Edad Media a lo menos, la Eneida acabó siendo más popular que la Ilíada, no en balde cuando Dante Alighieri viaja por el infierno en la Divina Comedia, es Virgilio quien lo guía. El tiempo ha puesto las cosas en su sitio, y en la actualidad se suele considerar a Homero como superior a Virgilio. Como si eso estableciera alguna diferencia: los únicos que leen la Ilíada, la Odisea y la Eneida hoy por hoy son los colegiales, y eso en las versiones condensadas de 60 páginas de las colecciones de clásicos escolares.

La Casta Susana y Bel y el dragón.

  • Escrito por: Vaya uno a saber.
  • Es un fanfic de: El Libro de Daniel en la Biblia.

Lo que actualmente llamamos el Libro de Daniel en la Biblia es en realidad un compilado de varios materiales; tanto, que algunas versiones de la Biblia incluyen doce capítulos y otras algunos adicionales, bien sea a continuación y dentro del mismo libro, bien sea como apéndices apócrifos. Las diferencias de estilo y los diferentes retratos que se hacen de Daniel como personaje, hacen bien claro que sus autores también son diferentes. ¿Y qué hay en los capítulos adicionales, que no todas las Biblias incluyen? Pues nada menos que dos estupendas historias policiales. Estupendas para su época, eso sí. Una de ellas es la Historia de la Casta Susana, o Susana y los Ancianos como también se la conoce, en donde dos venerables ancianos de Israel espían lúbricamente a la joven Susana mientras ella se deviste para tomar un baño; yéndose las doncellas, los ancianos le hacen proposiciones indecorosas. Ella, como una dama de la era anterior a las selfies, se resiste, ante lo cual los viejos la acusan a ella de ser una libertina y tener un amante. Llega entonces Daniel al rescate, poniendo en ridículo a los viejos haciendo uso por primera vez de un truco policial después repetido hasta la saciedad. La segunda historia es la de una estatua de Bel que come y come sin parar, hasta que Daniel desafía al rey a probar que la estatua de Bel no come un pimiento por la razón obvia: porque es una estatua. El rey ordena entonces cerrar el cuarto, y cuando lo abren a la mañana siguiente, ¡la comida ha desaparecido! En efecto, es el primer ejemplo de un tópico policial que después se hará cliché, el llamado misterio del cuarto cerrado; la solución es bastante obvia para el lector actual, por supuesto. En ambos relatos, no se enfatiza demasiado que Daniel sea profeta, aunque se insiste en la inspiración divina, y demuestra una eficacia detectivesca digna de Sherlock Holmes. En cuanto literatura detectivesca, estos dos relatos son tremendamente ingenuos para los estándares actuales, y los trucos usados por Daniel han sido después replicados hasta la saciedad, pero eso no importa aquí. Lo importante para nuestro reporte aquí en la Guillermocracia es que algún o algunos autores anónimos se colgaron del Libro de Daniel, entonces preexistente, y escribieron dos cuentos cortos usando al personaje como protagonista. Con tanto éxito, que lograron ser incluidos en el relato principal a la vuelta de algunos siglos. Es como si en un futuro, las ediciones de Harry Potter incluyeran cada una, como apéndice, dos fanfics que se le atribuyeran a la mismísima J.K. Rowling. El premio máximo para cualquier escritor de fanfics, por supuesto, podemos suponer.

BONUS ADICIONAL.

Frankenstein desencadenado.

  • Escrito por: Brian Aldiss.
  • Es un fanfic de: Frankenstein o el moderno Prometeo de Mary Shelley.

Brian Aldiss defendió la teoría de que la primera novela de Ciencia Ficción es Frankenstein o el moderno Prometeo, publicada por Mary Shelley en 1.817. Y jugando con su aserto, escribió una novela llamada Frankenstein desencadenado; el título es un juego de palabras con la tragedia Prometeo encadenado de Esquilo, por supuesto. En la obra de Aldiss, un experimento científico sale horriblemente mal, y un científico y su automóvil viajan en el tiempo hasta inicios del siglo XIX, en donde se encuentran tanto con Mary Shelley y sus amigotes, como con los mismísimos personajes. La novela es un homenaje afectuoso a la obra de Shelley, muy bien escrita por si ustedes tienen la fortuna de darle caza. Existe una versión fílmica rodada por Roger Corman (Frankenstein perdido en el tiempo, de 1.990), pero que siendo un producto serie B de cierta dignidad, no le hace justicia en lo absoluto a la calidad de la novela original de Aldiss, quizás cercana a la maestría de Shelley.

5 comentarios:

Juan Francisco Colombo dijo...

Felicitaciones por el artículo, me pareció muy creativo el tema.

En cuanto a la discusión sobre la primacía de la Ilíada/Odisea por sobre la Eneida, yo también tenía por menos a la última, porque caí en la tentación de calificarla como una mera propaganda, encargada por Augusto, para ensalzar a la Gens Julia, descendiente de Eneas y por lo tanto de Afrodita. No caí en la cuenta de que por ser una propaganda eso no significaba que necesariamente tenía que ser una obra menor.

Hasta que leí las palabras que le dedica Jorge Luis Borges en un prólogo dedicada a este volumen, dónde remarca que es una obra maestra, con riquísimos recursos poéticos como hipálages o hipérbatos, mezclados con acciones épicas.

Como dijiste vos más arriba, no por nada Dante lo eligió como guía a Virgilio.

Aclaro que de las tres obras, sólo leí algunos fragmentos, así que no se cuanto puede valer mi opinión.

Acá te dejo por si te interesa el prólogo de Borges a la Eneida. http://www.laserpblanca.com/borges-sobre-l-eneida-biblioteca-personal

Saludos desde Argentina, Francisco!!

Guillermo Ríos dijo...

Que una obra tenga tal o cual ideal político no la hace necesariamente menor, por supuesto, aunque el riesgo existe por la tentación de sacrificar lo retórico y lo literario al mensaje social, político, o de la clase que sea. No parece ser el caso de Virgilio, en todo caso.

No había leído el comentario de Borges sobre la Eneida, y meditándolo un poco, es posible que por eso valore yo menos a Virgilio que a Homero. Después de todo, dentro de su retórica poética, Homero tiende a ser preciso y metódico, obrando siempre de acuerdo a un plan llevado con mano de hierro, mientras que Virgilio tiende a ser más barroco y más despatarrado para narrar. O así me lo parece, a lo menos. Que también está el tema de las traducciones, y a veces una buena o una mala traducción puede significar la apoteosis o la condenación eterna de una pobre obra que no pudo defenderse de traductores manos de hacha.

Por cierto, la más detallada versión del asunto del Caballo, es la de Virgilio, pero todos se la achacan a Homero, cuando éste apenas se refiere al Caballo en un par de versos, y de la Odisea en vez de la Ilíada, para colmo, si no me equivoco. Pobre Virgilio, que la gente diga: "Es tan buena esta historia, que seguro la tuvo que escribir Homero"...

Adams Wrigth dijo...

Guillermo te faltaron el Don Juan de Byron. Moliere y Zorrila. Romeo y Julieta es un fanfic porque al igual que Don Juan ya había otras versiones antes. Pero después de la del buen William nadie sacó más, a diferencia del Don Juan de Moliere. Sería interesante pensar en porqué nadie le criticó tanto como a AVellaneda. Supongo que porque su versión era la mejor, y lo sigue siendo. (Hay fanfics de Voltaire sobre las obras de William pero no son muy buenos)
Los Cuentos de Canterbury son un fanfic del Decamerón, pero también superan al original según los críticos. Julio Verne escribió un fanfic de Oliver Twist titulado aventuras de un niño irlandés.

Un caso curioso sería el de los fanfics de hechos históricos reales: Robinsón Crusoe es un fanfic de una aventura real que le pasó un marinero llamado Alexander Selkirk que esribió un libro sobre sus experiencias, y Defoe quiso convertilo en ficción (Aunque el Crusoe se vedió fraudulentamente como historia real al principio, parece ser) y la guerra del fin del mundo de Vargas Llosa se basa en un hecho real, cuya crónico escribió un brasileño llamado Eculides da Cuhna, al que Llosa le dedica su propio libro. Pero no se si la ficción de hechos reales sería fanfic como tal.

Adams Wrigth dijo...

Se me olvidaba; los tres mosqueteros son un fanfic de las memorias de D´Artagnan (que existió en la vida real) y Cyrano de las obras del verdadero Cyrano de Bergerac que también existió. Pero no creo que califique exactamente como fanfic rigurosamente hablando. El Gatopardo de Lampedusa sería otro caso curioso, porque el príncipe de Sicilia existió realmente y era antepasado del propio Lampedusa.

Guillermo Ríos dijo...

Nunca dije que no podía haber una segunda parte de este posteo... algún día.

No estoy seguro de que los Cuentos de Canterbury sean un fanfic del Decamerón porque lo único que hace es tomar la premisa básica, sin perjuicio de que algunos cuentos individuales pueden haberse inspirado en otros cuentos individuales de Boccaccio.

Técnicamente, si está basado o inspirado en hechos reales no es un fanfic, porque la ficción de fanático debe ser escrita por un fanático de una obra precedente. O sea, puede haber un fanfic de una obra basada en hechos reales, pero una obra basada en hechos reales, por definición no es un fanfic. Escribir una obra tomando los personajes del viaje a la Luna de Julio Verne sería fanfic, pero escribir una obra tomando a los tripulantes del Apolo XI no lo sería. Pero esta segunda obra, si introduce elementos ficticios reconocibles, tales como personajes, lugares, situaciones, etcétera, sí que podría dar lugar a un fanfic.

En ese sentido, supongo que Los tres mosqueteros sí podrían contar, aunque es discutible por basarse en memorias y no en una ficción, y las memorias son, supuestamente, reales. Pero hay un punto ahí en considerar la saga de los mosqueteros como fanfic.

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