domingo, 7 de septiembre de 2014

Batman 75 años (1 de 6): Sus raíces.

La primera aparición de Batman, en el número 27 de la revista Detective Comics.
1. A mediados de 1.938, el mundo vio el nacimiento de un nuevo personaje de ficción, Superman, y ya no volvió a ser el mismo. Superman no sólo fue el primer superhéroe propiamente tal, sino que codificó todos aquellos elementos que deben concurrir dentro del género, impactando de tal manera a la cultura popular, que ésta ya no volvió a ser la misma. A inicios del siglo XXI, los superhéroes no son solamente franquicias bajo copyright de tales o cuales empresas editoriales, sino que son, en la mentalidad popular, parte del folclor, nuestra representación de lo que es el bien y el mal. Pero si bien Superman es el padre de todos los superhéroes, es falso que todos ellos se limiten a ser imitaciones o clones de éste sin más. Porque abierta la espita, la fórmula admitía suficientes variaciones sobre el tema como para crear personajes que, siguiendo más o menos la misma línea, fueran bastante diferentes en su esencia. Y de todos los superhéroes girando allá afuera, quizás el más opuesto sea uno surgido al año siguiente, en 1.939. Su nombre es Batman. Si Superman es el decano de los superhéroes de la luz que enfrentan al mal con la fuerza del bien, Batman es el decano de una estirpe diferente de superhéroes, aquellos que enfrentan al mal con una clase diferente de mal, o al menos, con métodos de moralidad más dudosa o ambigua. Para Superman, mantenerse puro y no rendirse ante la tentación del lado oscuro es la clave para enfrentar al mal. Para Batman, en cambio, ensuciarse las manos es parte del negocio, y a veces el mal es tan arrollador e imparable, que no queda otro remedio sino aflojar un poco la cuerda. Y sin embargo... ésta es una idea que debe matizarse, y mucho. Porque como veremos, a diferencia de Superman, Batman no es un héroe de una sola pieza. Por el contrario, parte importante tanto del encanto de Batman como personaje, como de la dificultad en analizarlo y conceptualizarlo, es el eterno arroparse de Batman en medio de las tinieblas y el misterio, algo que es parte misma de su método para luchar contra el mal. Paradójicamente, Superman es un alienígena pero tiene un lado humano que lo hace alcanzable; Batman por el contrario es un ser humano, pero con un lado misterioso que lo pone más allá del alcance de las personas comunes y corrientes. Superman es cálido, Batman es frío. Eso es parte del carisma de cada uno de ellos... y la razón en buena medida por la cual, los fanáticos de un personaje no suelen ser tan fanáticos del otro.

2. Hay dos profundas razones por las que muchos análisis sobre Batman parecen condenados al fracaso, y son dos razones que aquí en la Guillermocracia, en nuestra serie Batman 75 años, haremos lo posible por esquivar. Una razón es propia del universo de Batman. Una es el motivo por la que elige vestir un traje que lo convierte esencialmente en un vampiro. El grueso de las versiones sobre el personaje gira en torno a la noción de que los criminales son supersticiosos. Batman se mueve así en una línea recurrente de los superhéroes: el orden público es la racionalidad, la criminalidad es el caos y lo irracional. Pero Batman explota dicha irracionalidad, dicha superstición, convirtiéndose él mismo en una figura de pesadilla. El entero concepto de Batman es sembrar el terror en el corazón de los criminales. Sin embargo, para ser terrorífico, Batman debe ser misterioso. Y para que entendamos un poco mejor al personaje, un buen escritor de Batman debería potenciar ese aspecto. Se puede escribir un Batman que sea luminoso y de una pieza, y se puede hacerlo muy bien por añadidura, como es el caso de la injustamente denostada serie televisiva de Adam West; pero dicho Batman suele verse como un poco menos Batman que otros más oscuros y tétricos. Incluso desde el nombre, Batman resultaba ser misterioso en sus comienzos, porque inicialmente no era Batman a secas sino the Batman, o sea, no Hombre Murciélago sino el Hombre Murciélago, es decir, el misterioso enmascarado del que nada sabemos, y del cuál por lo tanto sólo podemos referirnos como el hombre que se viste de murciélago. Batman no era así un nombre propio para designarlo, sino un sobrenombre genérico que se le ponía para poder expresar lo inexpresable y tratar de conocer lo incognoscible; parte de la domesticación de Batman como personaje es que su apodo haya pasado a ser su nombre propio sin más.

3. Pero hay una tercera razón que va más allá del universo interno del personaje, y tiene que ver con su propio origen. Batman es, ante todo, una deconstrucción de los superhéroes; partió como una deconstrucción masiva de Superman, y siguió adelante siendo una deconstrucción absoluta hasta el día de hoy. Esa es la razón primigenia por la cual, por mucho que DC Comics intente integrarlo al resto de su universo superheroico, incluyendo el extrañísimo combate entre Batman y Darkseid incluido en Final Crisis, Batman tiende a permanecer como un extraño dentro del resto de la mitología del Universo DC. Es significativo que, aunque las historias alternativas ambientadas en universos tipos qué tal sí han existido durante décadas, el primer Elseworlds propiamente tal sea justamente uno dedicado a Batman, concretamente Gotham by Gaslight (aunque en la fecha de su publicación, 1.989, la franquicia Elseworlds no existía aún, y Gotham by Gaslight fue incorporado de manera retrospectiva a la misma). Es más fácil crear un Elseworlds con un personaje que tienda a escaparse por los márgenes, después de todo, que con uno instalado cómodamente en el canon y por ende más rebelde o complicado de manipular.

4. Que Batman sea una deconstrucción de los superhéroes, significa entre otras cosas que no puede existir una versión ciento por ciento canónica del personaje. Todos los fanáticos de Batman tienen su Batman, y los más extremistas tienden a considerar su Batman como el único válido, considerando los demás como malas interpretaciones del personaje, o aún planas aberraciones. Pero en realidad, al deconstruir lo que es un superhéroe de manera sucesiva, Batman ha ido evolucionando con los años de una manera que cada Batman puede verse como más o menos legítimo, a lo menos dentro de ciertos límites. ¿Es más Batman el asesino violento de sus orígenes, antes de que surgiera su famoso código de no matar? ¿O es más Batman el héroe clásico con el primer Robin? ¿O el Batman de Ciencia Ficción de la Edad de Plata? ¿O el Batman caricaturesco de la serie televisiva Batman de la década de 1.960? ¿O el Batman algo más oscuro de la década de 1.970? ¿O el Batman psicótico y amargado de Frank Miller? ¿Cuál Batman del cine es mejor, el Batman acomplejado de Tim Burton o el Batman endurecido de Christopher Nolan? Todos esos debates son estériles porque todos ellos, de una manera u otra, son Batman, representados un poco desde ángulos y referentes distintos. En el memorable último capítulo de Batman: The Brave and the Bold, y refregándose en la estupidez de los fanáticos más radicales del personaje, Bat-Mite lo decía con todas sus letras: el Batman alegre y festivo de unas interpretaciones es tan válido como el Batman oscuro y psicológicamente destrozado por el asesinato de sus padres, que nos presentan otras versiones.

Varias versiones de Batman a lo largo de los años.
5. De manera muy apropiada para un héroe que se mueve entre sombras, los orígenes de Batman son mucho más difíciles de rastrear que los de Superman. Puede resultar irónico, pero si hemos de remontarnos a las raíces mitológicas del personaje, lo más cercano a Batman que podemos encontrar en el legado mitológico primitivo no sea el héroe directo como Hércules o Sansón, sino lo que modernamente ha venido en llamarse el Embaucador. Esta figura mitológica común a muchas culturas, es un personaje por lo general de naturaleza divina o a lo menos mágica, que a través del intelecto, la persuasión y el engaño, rompe las reglas establecidas para la persecución de sus propios fines. Eso sí, debe tenerse presente que el Embaucador no necesariamente es un agente del bien. De hecho, en muchos mitos, el Embaucador es la explicación de por qué existen el mal, la muerte y la destrucción en el mundo. En la mitología de los nativos de Estados Unidos, el Embaucador típico era el Coyote. Entre los griegos, Prometeo cumple un poco el rol de Embaucador, engañando a Zeus para robarle el fuego divino y crear así a los seres humanos. En la Biblia, la Embaucadora por excelencia es la Serpiente, que engaña a Adán y Eva para privarlos de la vida eterna y el Jardín del Edén. En un guiño más moderno, una historia de perros y gatos de la escritora Marta Brunet explica que el gato vive dentro de la casa y los perros afuera, porque luego de rescatar un anillo mágico de virtud en conjunto, el gato consiguió el crédito por la hazaña ninguneando de paso al pobre y sufrido perro; es un cuento infantil, pero a través de él respira de manera nítida el viejo motivo mítico del Embaucador, ahora en un trasfondo menos religioso y más cercano a los niños.

6. Los paralelos entre Batman y el Embaucador son bastante obvios, pero no lo son menos las diferencias. En ambos casos se trata de personajes que recurren en lo principal a la inteligencia, a la seducción, a la amenaza y al engaño, es decir, a métodos mentales, por encima de los métodos físicos. Ninguno de los dos le hace asco a la pelea física, pero ésta tiende a ser corolario de una elaborada tramoya, más que una confrontación física buscada desde el primer segundo. Pero se diferencian profundamente en su moralidad. La ética de Batman lo encaja en un espectro que va desde el héroe brillante hasta el antihéroe que recurre a engaños para ganar la mano; el Embaucador por su parte puede oscilar entre el antihéroe que recurre al engaño, y la villanía pura y simple. Batman por su parte tiene como norte cardinal la búsqueda de la justicia; los motivos del Embaucador son por su parte más nebulosos. Estos pueden ir desde la nobleza suprema de enseñar a un pupilo a través de dar la apariencia de engañarlo o aprovecharse de él, como es el caso del Sr. Miyagi de Karate Kid, hasta la destrucción del engañado, como es el caso de la Serpiente del Génesis (que contrario a la creencia popular, el Génesis no considera que sea Satán). Curiosamente, y esto será un punto cuando hablemos de la relación de ambos personajes más adelante, podemos considerar que la mitología de Batman considera a dos Embaucadores y no uno: Batman sería el reflejo del aspecto más legal del mito del Embaucador, mientras que su más grande enemigo, el Joker, sería el reflejo del aspecto más caótico y francamente destructivo del Embaucador.

7. Por lo mismo, el Embaucador no es todavía Batman. Para eso deberíamos conectarlo, quizás un poco de la nada, con otra figura literaria clásica: el pícaro. El codificador del moderno pícaro es por supuesto Lázaro, el protagonista de la novela Lazarillo de Tormes. En dicha obra, Lázaro debe sobrevivir a siete sucesivos amos, todos ellos corruptos y viles. Lázaro no es mucho mejor que ellos, y de hecho puede argüirse que más que un antihéroe, es un verdadero villano protagonista, pero al menos tiene el pretexto de que se ve forzado por las circunstancias a hacer todo lo necesario para sobrevivir, así sea mentir, robar o ser cómplice de engaños. El pícaro no tiene mayor conexión con el Embaucador ya que le falta la dimensión cósmica o semidivina de este último (de hecho, su intensa humanidad es una de sus características más notables), pero en Batman existen algunas curiosas resonancias del pícaro como personaje. En ambos casos vemos a un personaje que desconfía profundamente de un orden social que perciben, correctamente en ambos casos, como corrompido hasta la médula. Ambos personajes ven que la única respuesta posible entonces es volverse contra las leyes y tomarse la justicia por mano propia. Pero existe una diferencia fundamental. Batman es un personaje heroico y profundamente compasivo, mientras que a Lázaro lo mueve solamente su propio egoísmo. El pícaro modelado según la figura de Lázaro anticipa en algunos respectos a Batman, pero no es todavía Batman ni de lejos.

Spring-Heeled Jack, personaje mítico del folclor victoriano, en una versión de 1.904. Dentro del imaginario victoriano, Spring-Heeled Jack era un noble desposeído que se volvió bandolero, asaltando a los ricos para repartir el grueso del botín entre los pobres y los oprimidos.
8. El Lazarillo de Tormes dejó una profunda veta de obras posteriores llamadas hoy en día novela picaresca; éstas fueron muy populares en España y Francia durante la segunda mitad del siglo XVI y buena parte del siglo XVII. Todavía en el siglo XVIII, Voltaire se aprovecha del modelo de la novela picaresca para escribir Cándido, su brutal crítica del optimismo filosófico dieciochesco. Pero habrá que esperar irónicamente hasta inicios del siglo XX para ver al pícaro clásico transmutado en un héroe oscuro que, utilizando los métodos de la picaresca, los pone al servicio de una causa heroica que sea superior a sí mismo. Una tríada de personajes importan a este respecto: la Pimpinela Escarlata, Scaramouche y el Zorro, y muy en particular este último.

9. El más notable eslabón perdido, aunque irónicamente el más tardío de los tres, es quizás el protagonista de la novela Scaramouche de Rafael Sabatini, aunque irónicamente es algo posterior a los otros dos personajes, ya que fue publicada por primera vez en 1.921; es posible que algunos de ustedes la conozcan por la excelente versión cinematográfica de 1.950, un clásico del cine de espadachines. Scaramouche se ambienta en la Revolución Francesa, y su argumento gira en torno a la lucha de un joven por vengarse de un aristócrata recurriendo tanto a la espada como a la picaresca. A lo largo de su cruzada, el protagonista se involucra con un grupo de comediantes y adopta la identidad de Scaramouche, el payaso pícaro de la commedia dell'arte; como pueden apreciar, la idea de un justiciero que adopta la identidad de un payaso pícaro no la inventó Alan Moore para V de Vendetta. Scaramouche puede ser visto como el último pícaro clásico, y adoptando los métodos del Embaucador mitológico, termina por hacer justicia, aunque no por el amor mismo a la justicia, sino por fines egoístas que, admitámoslo, disminuyen un poco su estatura heroica.

10. De todas maneras el último gran pícaro clásico, Scaramouche, en realidad estaba siguiendo la estela abierta dos décadas antes por la Pimpinela Escarlata, personaje creado por Emma Orczy. Para quienes lean la novela original, puede resultar una sorpresa que ésta no está narrada desde la perspectiva de la Pimpinela Escarlata misma, sino de una muy correcta dama inglesa que contrae matrimonio con un petulante aristócrata inglés que no parece tener ningún rasgo remarcable; poco a poco, ella descubre que él en realidad es mucho más de lo que aparenta, puesto que toda su actitud de labios fruncidos y modales demasiado afectados en realidad son una cubierta para su otra identidad, la Pimpinela Escarlata, un justiciero que se dedica a salvar aristócratas franceses de la guillotina durante la Revolución Francesa. Como puede apreciarse, la idea de la chica normal que se gana la lotería casándose con un chico más grande que la vida, no la inventó la novela Crepúsculo, aunque Emma Orczy es una escritora vastamente superior a Stephanie Meyer. Por otra parte, la dualidad entre Percy Blakeney y la Pimpinela Escarlata es el molde sobre el cual se inventaron después todos los personajes petulantes de día y superhéroes de noche... incluyendo a Bruce Wayne y Batman. Con todo, la Pimpinela Escarlata ha ido perdiendo popularidad en los últimos años, quizás por la rampante simpatía de Emma Orczy, de familia aristocrática ella misma, por los aristócratas franceses y por lo tanto su desprecio por los ideales revolucionarios de 1.789, algo un tanto impresentable en nuestros días en que sabemos las razones por las cuales los privilegiados de 1.789 terminaron caminando a la guillotina.

11. Pero del trío de personajes que hemos mencionado, el destinado a tener mayor proyección dentro de la mitología de Batman es el Zorro. Ambientado en California a inicios del siglo XIX, todavía bajo el dominio español, la novela versa sobre las andanzas de un misterioso espadachín llamado el Zorro. Una chica llamada Lolita es cortejada por un aristócrata con horchata en las venas, llamado Diego Vega, pero quien de verdad la estimula hasta lo máximo que es permisible para una señorita de buena moral de la época, es el mentado Zorro; Lolita por supuesto ignora lo que el lector moderno adivina o incluso sabe por las adaptaciones cinematográficas y televisivas (y que dentro de la novela original, es la gran revelación final): que Diego Vega y el Zorro son en realidad la misma persona. El Zorro se parece mucho a la Pimpinela Escarlata, pero sus motivaciones últimas son diferentes: el Zorro no busca salvar a aristócratas en desgracia, sino al pobre, al oprimido, al que no tiene justicia porque el sistema entero está hecho en beneficio de militares déspotas y arbitrarios. En ese sentido, el Zorro ya posee la motivación moral que será el motor de la cruzada de Batman. A tanto llega la identificación de Batman con el Zorro, que se ha hecho casi canónico, a manera de homenaje, que la película después de cuya función son asesinados los padres de Batman, sea La máscara del Zorro protagonizada por Douglas Fairbanks en 1.920.

El Zorro en una de sus primeras apariciones. The Curse of Capistrano fue publicado de manera serializada en cinco entregas, en All-Story Weekly, en 1.919; fue republicada en 1.920 como novela, ya con el título actual de La máscara del Zorro.
12. La Pimpinela Escarlata, el Zorro y Scaramouche marcan una transición desde el Embaucador y el pícaro al moderno héroe, pero falta todavía un eslabón más: trasplantar sus aventuras a un entorno moderno y urbano. El eslabón en este caso es The Shadow, un personaje que partió en la década de 1.930 de una manera un tanto peregrina. Inicialmente era una radioserie en donde The Shadow sólo hacía de presentador de historias autoconclusivas, que giraban siempre en torno al mundo del crimen. En la época, el gángster estaba revestido de un aura romántica debido a luchar contra la impopular Prohibición primero, y después por ser un personaje antisistema exitoso en medio de la Gran Depresión; con todo, en la época el gangsterismo estaba pasando de moda, y estaba imponiéndose de regreso el discurso de la mano dura, algo bien visible en los cómics contemporáneos de Dick Tracy. The Shadow era apenas la voz que introducía las historias y las cerraba, un poco al estilo del Guardián de la Cripta en Cuentos de la cripta, pero se hizo tan popular, que pronto encargaron a un novelista, Walter Gibson, que hiciera un personaje a partir de The Shadow. Si no habían oído demasiado del personaje, es posible que aún así lo conozcan gracias a la tristemente fracasada versión cinematográfica de 1.994 con Alec Baldwin.

13. La identidad de The Shadow fue un misterio en sus primeros años, aunque después se desarrolló algo de mitología a su alrededor. Esto incluye un viaje por Oriente, en donde aprende la técnica mística de nublar las mentes de sus enemigos. De regreso en Estados Unidos, se dedica a luchar contra el crimen, a través de métodos que van desde la intriga pura y dura al estilo Batman, hasta la masacre brutal estilo The Punisher; para sus trabajos se ayuda también de un traje que protege su identidad, de varias identidades alternativas, y de varios aliados repartidos en puntos de importancia dentro de la ciudad. Como puede apreciarse, The Shadow es ya prácticamente Batman, sólo que faltándole el icónico traje y la identidad con un animal.

14. En 1.938 apareció Superman, y las cosas no volvieron a ser las mismas. La revista Action Comics empezó a llenarse los bolsillos de dinero, y la revista Detective Comics quiso un éxito similar. La respuesta fue un personaje creado por Bob Kane y Bill Finger; aunque, con completa honestidad, el tema de cuánto le debe Batman a cada cual es asunto sobre el cual se ha polemizado sobre años, y sería tan ingrato como inútil tratar aquí. Batman fue diseñado como una combinación entre la dinámica personal del Zorro, y los métodos de The Shadow. Pero lo más importante es que Batman fue diseñado desde un comienzo para ser el opuesto de Superman. Así, Superman es un alienígena que desciende y se mimetiza entre los humanos, y Batman es un humano que asciende hasta los límites físicos y psicológicos de la especie para hacerse pasar por algo sobrenatural. Superman en su identidad civil es un proletario o un clase media, concretamente un periodista, y Batman en su identidad secreta es un playboy multimillonario. Clark Kent es hombre enamorado sin esperanzas (inicialmente) de una sola mujer, Lois Lane, y Bruce Wayne es un mujeriego. Superman opera principalmente a plena vista de todos, y Batman se mueve en las sombras. Pero en donde sí se parecen es en su código ético, que es lo que convierte a ambos en superhéroes en primer término; con todo, y profundizaremos en esto después, tanto el primer Superman como el primer Batman eran bastante más brutales que sus encarnaciones posteriores. En su primer cómic, de hecho, Batman asesina sin miramentos al villano, que no es un superhombre ni tiene superpoderes, arrojándolo a un contenedor industrial con ácido.

15. Batman galvanizó a los lectores de cómics de inmediato, aunque por motivos opuestos a Superman. Allí donde Superman tendía a ser más idealista, Batman tendía a ser más realista. Irónicamente, Batman nació como una deconstrucción de Superman, un poco trabajando sobre la idea de cómo sería un personaje con la capacidad y la ética superheroica de Superman en el mundo real, sin alienígenas ni superpoderes de verdad. Pero en el camino de deconstruir los códigos sobre los cuales trabajaba Superman, construyó otros códigos propios. A la par de transformarse en el reverso e incluso en muchos aspectos la negación de Superman, Batman se hizo también el decano de una larga galería de superhéroes que trabajan del lado sombrío de la ley, e incluso muchas veces contra ella para imponer justicia.

Próxima entrega: Su código.

The Shadow en Diciembre de 1.938, algunos meses antes de la primera aparición de Batman.

4 comentarios:

Elwin Álvarez Fuentes dijo...

¡Qué entrada más formidable! (te lo dice un fanático acérrimo del llamado Caballero Oscuro). He aprendido harto gracias a ti, si bien estaba al tanto de unos cuantos datos de los que aquí expusiste. Le he dedicado varios textos en mi propio blog al personaje y no hace mucho hice mi propia entrada en exclusiva acerca de su génesis, historia y características (http://elcubildelciclope.blogspot.com/2014/03/mis-10-superheroes-favoritos-y-que.html). Esperaré con ansias el resto de las entregas de esta nueva "serie" tuya.

Guillermo Ríos dijo...

Gracias por los elogios, y me alegra que incluso para un conocedor del personaje, la entrada haya resultado de provecho. En realidad, para ser honestos, la información de El Cubil del Cíclope me ha servido en varios respectos para Batman 75 años; esta serie de posteos ha pasado por una tonelada de reescrituras porque no encontraba la manera de organizar la información, algo natural si se piensa en lo rebelde que es Batman a la hora de dejarse explicar y contextualizar. Parte del mito, supongo. Espero que los nuevos posteos sean también de agrado, y saludos.

Cidroq dijo...

Pinta bien la serie, como dicen en mi rancho, échale ganas jeje.

Guillermo Ríos dijo...

En eso estamos. La segunda entrega ha tardado un poco porque no alcancé a hacer la corrección final de la misma, pero de que viene en camino, viene. Saludos.

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