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miércoles, 27 de agosto de 2014

Acción al estilo San Francisco.


La geografía mundial de Hollywood es algo muy curioso. Como son películas hechas por estadounidenses y para estadounidenses, tienden a ser más detallistas en lo geográfico cuando se ambientan en Estados Unidos, y en la actualidad, pero mientras más distancia hay entre el escenario descrito y Hollywood, más genéricos y caricaturescos se vuelven sus rasgos; así por ejemplo, según Hollywood, la cultura y arquitectura de España y México son mutuamente intercambiables. Y si son películas ambientadas en otro tiempo, la cosa alcanza niveles de mezcla de culturas y razas tales que se ven escenarios tipo Imperio Inca con pirámides mayas de por medio, y otros atentados semejantes contra la cátedra histórica. Pero si es Estados Unidos, sabemos bien si la película está ambientada en Chicago, Arizona, Miami u Oregon. Incluso si está ambientada en Nueva York, hay diferencia según se trate de Manhattan o el Bronx. Desde cualquier edificio de París se ve la Torre Eiffel, pero no desde cualquier edificio de Nueva York se ve el edificio Chrysler.

Uno de los escenarios más icónicos en Estados Unidos es San Francisco. Probablemente por tres razones. Una, por el puente Golden Gate, cuyo colosalismo lo hace idóneo como fondo de películas policiales, o como objetivo a ser atacado en películas de catástrofes o superhéroes. Dos, por las colinas empinadas que las hacen ideales para persecusiones automovilísticas desaforadas. Y tres, por los dichosos tranvías que son pintorescos y añaden mucho a las persecusiones anteriores. Como bonus adicional, algunas películas y series presentan también la cárcel de Alcatraz.

A continuación, un breve compendio de películas y series de televisión que han explotado toda esta iconografía propia de San Francisco. Breve y no exhaustivo, de ninguna manera, porque esto es un artículo para la Guillermocracia y no una investigación monográfica; entradas que falten, pueden incluirlas en los comentarios. Por orden cronológico, para apreciar un poco mejor la evolución de la ciudad y sus calles, si es que deciden mandarse una maratón de estas películas, un día cualquiera por la tarde.

San Francisco (1.936).

Un olvidado epic con un Clark Gable que ya era una estrella, pero no alcanzaba todavía el nivel de leyenda al que llegaría con Lo que el viento se llevó. Considerando el título de esta película, nadie debería sorprenderse de que se ambiente en la ciudad del mismo nombre. Con un giro: la película se ambienta treinta años antes, y de hecho presenta una vistosa recreación del terremoto de 1.906. Las películas de terremotos son mucho más antiguas de lo que por lo general se piensa.

El Halcón Maltés (1.941).

Teóricamente la película está ambientada en San Francisco, aunque por una vez en la vida, evita presentar los tópicos de la ciudad. En realidad, es un policial que podría haber estado ambientado en cualquier ciudad de relativo tamaño o importancia. Por otra parte, San Francisco no era todavía en esos días una presencia tan icónica en el cine como hoy en día. De todas maneras si no la han visto, ya están perdiendo tiempo. Esta película dirigida por John Huston y protagonizada por Humphrey Bogart no es un clásico por nada.

Vértigo (1958).

Si hay una ciudad maldita para padecer de acrofobia, es San Francisco. Esta película de Alfred Hitchcock todavía presenta un San Francisco mayoritariamente de casas y algunos edificios de departamento por aquí y por allá. No hay persecusiones automovilísticas, pero sí se abre con una a pie por sobre los tejados, que deja al protagonista con el impedimento del título; en realidad el problema del protagonista es acrofobia, no vértigo, pero es presumible que con un título más exacto, nadie la habría ido a ver. Por cierto, hay una escena de intento de suicidio en el Golden Gate. O mejor dicho, no desde el puente mismo, sino a los pies de éste.

Bullitt (1.968).

Esta película es un clásico del género policíaco: el detective Frank Bullitt ve como su testigo protegido es asesinado, y va tras los mafiosos culpables del crimen. Es una de las primeras películas en que el policía no es un tipo sobrio y correcto, sino un hombre de acción dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias, incluso saltarse la ley, con el afán de imponer justicia. En materia de acción fue revolucionaria. Hasta la fecha, las persecusiones en automóviles eran grabadas con vehículos moviéndose a velocidad segura, y la cámara acelerada. Bullitt en cambio lo grabó todo a velocidad real. El resultado es una infartante secuencia de diez minutos de persecusión policial por las calles de San Francisco. La banda sonora por cierto es de Lalo Schiffrin, conocido también por su trabajo para...

Cupido motorizado (1.968).

...no, no para esta película. Cupido motorizado y sus secuelas presentan la historia de Herbie, un Volkswagen escarabajo que no habla, pero se mueve por sí mismo y tiene sentimientos. A pesar de ser una película Disney, tiene un momento inusualmente oscuro cuando Herbie, creyéndose no amado por su dueño, se larga a una borrachera de destrucción primero, y luego intenta suicidarse arrojándose desde lo alto de un puente... El Golden Gate, por supuesto. Esta película con Volkswagen escarabajo SUICIDA es de la Disney, repito. Después de varias secuelas, cada una más mala que la anterior, hubo un reboot en 2.005, protagonizada por Lindsay Lohan cuando todavía daba de que hablar por su presencia en el cine, y no por otros eventos demasiado conocidos y lamentables como para consignarlos aquí.

Harry el Sucio (1.971).

Ahora sí volvemos al compositor Lalo Schiffrin. Bajo la dirección de Don Siegel, Clint Eastwood interpretó por primera vez al detective Harry "Dirty" Callahan, utilizando brutales métodos para perseguir a un desquiciado asesino en serie. La película no se trata tanto de Callahan manejando como de Callahan corriendo a pie para detener al asesino. Lo compensan con que en Sala de espera al infierno, la quinta y última película de la saga en 1.988, Harry Callahan es acosado por las calles de San Francisco por... un autito de juguete a control remoto. Con una bomba, eso sí. Siempre con banda sonora de Lalo Schiffrin. Por cierto, las primeras tres películas ambientadas en la realista y mugrienta década de 1.970 tienden a presentar San Francisco de día, mientras que la cuarta y quinta entregas, ambientadas ya en la década de 1.980, abrazan la sofisticación de la década y tienden a presentarla más de noche.

Las calles de San Francisco (1.972-1.977).

No voy a insultar la inteligencia de los lectores mencionando el lugar en que se ambienta esta serie televisiva, nacida un poco al alero de Bullitt y Harry el Sucio. La premisa y punto central de la serie era tener dos policías, uno viejo interpretado por Karl Malden y uno joven por un todavía pollito Michael Douglas, con el primero siendo el mentor del segundo. Pero lo que todos recuerdan de la serie, o por lo menos todos los que tienen edad para haberla visto en su época, son las persecusiones policiales en... las calles de San Francisco, precisamente.

Hotel (1.983-1.988).

En la década de 1.970, San Francisco tenía incómodas asociaciones a Village People y toda la escena gay arcoiris que causaba escozor en el resto de la sociedad. Pero en la década de 1.980, el hedonismo dio paso al glamour. Lo hizo Aaron Spelling, productor que en esos años era la mente maestra tras Dinastía. Hotel seguía la fórmula que Spelling ya había ensayado en El crucero del amor y La isla de la fantasía, acerca de un lugar en donde cada capítulo presenta una historia de alguien muy rico metido en problemas de amores cruzados y similares, dentro de un lugar de lujo. Se basó en una novela original de Arthur Hailey, el escritor de Aeropuerto, pero cambió el lugar, porque el hotel de la novela estaba en... Nueva Orleans.

En la mira de los asesinos (1.985).

James Bond había viajado antes a Estados Unidos, pero a Miami, Fort Knox, Las Vegas, Los Angeles, Nueva York y Nueva Orléans. Hubo que esperar hasta la última película de Roger Moore para que James Bond empezara a destrozar propiedad pública y privada en San Francisco. Lo que incluye una escena de persecusión automovilística, naturalmente, y una batalla final a bordo de un dirigible. Sobrevolando el Golden Gate, por supuesto.

Viaje a las Estrellas IV: El regreso a casa (1.986).

La tripulación del Enterprise debe regresar en el tiempo desde el siglo XXIII para transportar ballenas hacia un futuro en donde éstas se han extinguido. Podrían hacerlo a cualquier océano en los últimos 40 millones de años, pero terminan haciéndolo a un acuario ubicado en San Francisco, en 1.986. No hay persecusiones automovilísticas, pero sí varios chistes acerca de cómo el capitán Kirk y compañía se mueven como rinoceronte en cristalería en una época cuya vida cotidiana no conocen. El señor Sulu revela en esta película que su ciudad nativa es San Francisco, lo que resulta hilarante considerando que el actor interpretándolo, George Takei, años después salió del armario. ¿Qué ciudad era más apropiada como lugar de nacimiento del personaje, que aquella en donde el actor interpretándolo se habría sentido más cómodo viviendo?

Bajos instintos (1.993).

El thriller erótico famoso porque Sharon Stone cruza sus piernas ante una estación de policía completa mostrando que no lleva ropa interior, se ambienta igualmente en San Francisco. Ciudad a la que regresa Michael Douglas después de la mencionada Las calles de San Francisco. Considerando que hablamos de la ciudad del amor libre, y la temática de depravación bisexual de la película, la elección de la ciudad no suena extraña. Por lo que tenemos, de manera inevitable, escenas de persecusión en automóvil. La gente no fue al cine a verla por los autitos chocones, por supuesto.

The Real World: San Francisco (1.994).

La tercera temporada de The Real World, el reality show de MTV, se ambientó en San Francisco. Es aquella famosa entre quienes la recuerdan, por el comportamiento errático de Puck, un narcisista insoportable que para bien del programa, terminó expulsado en el capítulo 11. La temporada ayudó a seguir manteniendo viva la ya un tanto desfalleciente imagen de San Francisco como la ciudad del vicio, que se había construído en la década de 1.970, y desde la cual dos décadas habían pasado.

La Roca (1.996).

Un grupo terrorista toma la prisión de Alcatraz y amenaza con librar una neurotoxina sobre San Francisco si no cumplen tales o cuales condiciones. Nicolas Cage y Sean Connery unen fuerzas para combatir la amenaza. Entremedio Sean Connery, que interpreta a un prisionero mantenido en la cárcel por años, intenta escaparse, lo que origina la consabida secuencia de acción en las calles de San Francisco. Dicha persecusión no lleva a absolutamente nada, pero sirve de perillas para rellenar minutos de trama con un poco de adrenalina directa a los ojos del espectador.

Hulk (2.003).

Los superhéroes llegan a San Francisco. A la pasada, eso sí. Aunque nadie quiera acordarse de esta película, en particular desde que empezamos a recibir calladamente nuestra dosis anual o semestral de Universo Cinemático Marvel, lo cierto es que hubo un Hulk en 2.003. Después de demasiado rato sin que el doctor Banner se convierta en Hulk, al final sucede la oleada rampante de destrucción. Una de cuyas víctimas serán las calles de San Francisco, naturalmente.

El núcleo (2.003).

Un grupo de científicos descubre que el núcleo de la Tierra se está paralizando, y por lo tanto el mundo se va a acabar. La solución: enviar un submarino, o subterráneo mejor dicho, en dirección al centro de la Tierra para clavarle bombas atómicas al núcleo terrestre y hacerlo girar de nuevo. Ni siquiera debería incluir esta película en el listado porque San Francisco aparece solamente en una escena a la pasada, la consabida escena de desastre en donde el Golden Gate sigue el camino del Faro de Alejandría y de los Jardines Colgantes de Babilonia. Es decir, si fuera zoológico, el camino del dodo.

X-Men III (2.006).

Me niego a dignificar la que con mucho es la peor entrega de la actualmente tetralogía de los X-Men (sin contar las películas de Wolverine, y a la espera del estreno de Días del futuro pasado) incluyendo el título completo con su correspondiente subtítulo. La película en sí tiene varias locaciones, pero la batalla final es en la isla de Alcatraz. Como eso podría tener gusto a poco, el villano Magneto pone en peligro el Golden Gate. Porque eso es lo que hacen los villanos. Poner puentes en peligro. De lo contrario no serían villanos.

Zodíaco (2.007).

De manera nada sorpresiva, la adaptación al cine de los asesinatos del Zodíaco por parte de David Fincher debía ambientarse en la ciudad en donde ocurrieron los hechos, en San Francisco. La película no presenta grandes escenas de acción, aunque sí el estilo de filmar recuerda muy de cerca lo que era el thriller setentero al estilo de Harry el Sucio, película a la que homenajea en una escena en donde los personajes han salido del cine después de verla. Scorpio, el villano de Harry el Sucio de 1.971, está inspirado por supuesto en el Zodíaco de la realidad.

Monsters vs. Aliens (2.009).

Monstruos buenos, alienígenas malos, gran batalla colosal. Puestos a elegir un monumento icónico de los Estados Unidos para destruir... el Golden Gate en peligro. Otra vez. No sé si el insecto de marras haya sido elegido como muestra de la subcultura underground que tanta fama le ha dado a la ciudad. Podría ser.

El Planeta de los Simios: Revolución (2.011).

El segundo reboot de la franquicia de los simios después del fallido intento de Tim Burton fue un éxito en toda regla. Salvo en buscarse una locación original para la batalla final. Un grupo de simios se porta como la mona y siembra el caos más absoluto. Bastante justificado, si se considera lo mal que los humanos los han tratado antes. La locación de la batalla final: el puente Golden Gate de San Francisco. Incluyendo caída del villano desde el puente al agua.

Alcatraz (2.012).

Otra sorpresa para nadie. Años después de que la cárcel de Alcatraz cerrara, sus prisioneros empiezan a reaparecer. Serie creada por J.J. Abrams, el tipo de Lost, con la misma premisa de un misterio muy misterioso y tramas que se van volviendo cada vez más convolucionadas. El público no tuvo paciencia y mandó a Alcatraz al mismo agujero negro que se tragó a los prisioneros en 1.963.

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