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domingo, 13 de julio de 2014

Synth80s - 1985.


A lo largo de este 2.014 acá en la Guillermocracia, hemos recorrido la música electrónica ochentera desde sus orígenes en la década anterior en adelante. Un poco a trasmano, porque ahora la década de 1.980 pasó de moda, en beneficio de la década de 1.990. No importa, porque de todas maneras ya publicamos una completa reseña del Grunge, así es que estamos al día en eso. Además, la década de 1.980 volverá a ponerse de moda hacia 2.021 o 2.022, cuando maduren los actuales niños que han internalizado lo ochentero de manera retro. De manera que es sólo cuestión de esperar. En cualquier caso, ya hemos pasado a la segunda mitad de este recorrido, acá en Synth80s. El mapa ha cambiado de manera fundamental, y ahora la electrónica aparece de manera ubicua por todas partes. Sigue habiendo una fuerte presencia alemana, pero ahora la punta de lanza son claramente las bandas anglosajonas. E incluso, la electrónica aparece en Latinoamérica. De manera que bienvenidos a una nueva edición de Synth80s, la que corresponde ahora a 1.985.

73.- Falco - Rock Me Amadeus.



Falco ya andaba dando vueltas en el ambiente hacía varios años. En la primera entrega de Synth80s publicamos una canción de Ganymed, banda de la que él era el bajista. Ya había tenido un éxito temprano gracias a Der Kommisar, tema de su primer disco. Sólo que después parecía estancado. Hasta que, quizás aprovechando el tirón de la película Amadeus (1.984, ocho Oscares, le dio fama a F. Murray Abraham como Salieri, hoy en día olvidada), lanzó una canción sobre Wolfgang Amadeus Mozart en donde, entre otras cosas, menciona que él fue el primer Punk. Y razón no le falta. La canción fue escrita por Falco en combinación con Bolland y Bolland, los cantantes de In the Army Now que después fueron más prolíficos produciendo que haciendo carrera musical por sí mismos. Y fue un exitazo, una de las pocas canciones que consiguió abrirse al mercado internacional en la época, cantada en alemán. Es una lástima que después Falco haya caído en una relativa semioscuridad, porque su música sigue siendo bastante respetable. Aunque si ustedes quieren descubrir el maravilloso mundo de Falco, ya publicamos Falco: Desde Austria con amor aquí en la Guillermocracia, de manera que no tienen excusa para la ignorancia, ¿eh?

74.- Sandra - (I'll Never Be) Maria Magdalena.



Sandra Ann Lauer, conocida simplemente como Sandra, y a veces como Sandra Cretu cuando estaba casada con Michael Cretu, tuvo unos comienzos terribles como parte de una espantosa banda disco integrada por tres chicas y llamada Arabesque, recordada únicamente hoy en día porque... bien, porque Sandra partió ahí. Porque Arabesque era a Alemania lo que Baccara a España, para que nos entendamos (si no recuerdan a Baccara... mejor por ustedes). De ese légamo la rescató Michael Cretu, productor con quien Sandra grabó un primer single, Japan ist Weit, cover de Big in Japan de Alphaville, antes de lanzar su primer larga duración, The Long Play. Gracias a (I'll Never Be) Maria Magdalena, un tema de empoderamiento femenino a la vena, Sandra se transformó en una one hit wonder de la década, más que nada porque los otros éxitos de Sandra son canciones que el ochentero reconoce de oído, pero no suele asociar con un nombre o cara. Ni siquiera porque para el videoclip de Heaven can Wait apareció algo ligera de ropas (no demasiado tampoco) cantando en una playa... En cualquier caso, si les va la electrónica ochentera, entonces The Long Play, junto con Into the Secret Land, el injustamente ignorado tercer disco de Sandra, son imperdibles en cualquier discografía de la década.

75.- Propaganda - Duel.



En 1.981 lanzó su primer disco una banda de temprano EBM llamada Die Krupps. La misma evolucionó hasta transformarse en pionera del actual Neue Deutsche Härte, género musical mejor conocido como la música ésa que hace Rammstein. Si decimos que el primer disco de Die Krupps se llama Stahlwerksymphonie (traducción aproximada: Sinfonía de la acerera) y es una pieza de agobiante ruido industrial, es comprensible que uno de los miembros de Die Krupps, Ralf Dörper, haya decidido buscar pastos más verdes y formar una banda más amistosa con el oído. Irónicamente, Dörper siguió siendo miembro de Die Krupps mientras que al lado formaba un trío llamado Propaganda, y con el cual intentó tomarse al asalto los charts de la época. Duel quedó como un pequeño clásico de la época, aunque para variar un poco, es un tema que todos los que vivieron la década de 1.980 reconocen de oído, pero nadie sabe ni cómo se llama ni qué banda lo tocaba. La razón por la que no se supo más de Propaganda es bastante triste: habían firmado un contrato tan leonino con ZTT Records, que no valía la pena seguir con Propaganda como proyecto porque no iban a ver un duro de nada. De manera que su disco A Secret Wish quedó como su único larga duración, hasta que después de separarse, pelear la pelea legal correspondiente, volver a reunirse, y... la vieja historia de las bandas ochenteras.

76.- Yello - Oh Yeah.



Nadie en su sano juicio defendería que Oh Yeah es una buena canción. Es más, nadie en su sano juicio consideraría que Oh Yeah es algo parecido a lo que podríamos conceptualizar como Música, a lo menos en el sentido más serio del término. Pero es una canción bien conocida por el fanático ochentero debido a su inclusión en clásicos (¡ejem!) fílmicos de la década como El secreto de mi éxito, Experto en diversión o No te metas con mi hija. Por su parte, para los que no alcanzaron a vivir la década de 1.980, Oh Yeah es el tema del Hombre Duff (Duffman en el original) en Los Simpsons. Y más genéricamente, es el tema que ponen siempre en televisión cada vez que quieren dejar claro que una chica está buena. Nada mal para una banda... suiza. En una época en donde el único producto musical suizo de exportación eran tarros brutales como Hellhammer o Celtic Frost, y años antes de que comenzaran su carrera Lacrimosa, Alastis o Samael. Como se puede apreciar, 500 años de paz han legado al mundo algo más que el reloj de cuco.

77.- Freddie Mercury - Living On My Own.



A mitad de década, Queen era una banda veterana con más de una decena de años en carrera. Con justicia debemos decir que si bien compusieron su mejor material en la década de 1.970 (excepción hecha del enorme disco que es Innuendo, que es de 1.991), Queen se las arregló para hacer una transición bastante fluida hacia la década de 1.980, si barremos bajo la alfombra el infame Hot Space de 1.982 por supuesto. Y en medio de todo esto, su vocalista Freddie Mercury decidió volar solo. ¿Sólo como proyecto paralelo? ¿Como experimento para ver si conseguía estrellato por sí mismo y dejar al resto de Queen atrás, como una Gwen Stefani cualquiera? Sea como sea, Mercury sacó su disco solista, Mr. Bad Guy. La canción Living On My Own quedó como un pequeño clásico ochentero, aunque muchos la conocen más por una versión remezclada ya en la década de 1.990. Como sea, quedó como el único disco solista de Mercury, sin considerar Barcelona, su disco en colaboración con... Monserrat Caballé; puede parecer una mala idea a priori, pero dénle una oportunidad a Barcelona. Por cierto, Freddie Mercury sacó un disco llamado Señor Chico Malo, y se lo dedicó a... sus gatos y a los amantes de los gatos. ¿Qué habrá querido decir...?

78.- Paul Hardcastle - 19.



¿Habían oído hablar alguna vez de Paul Hardcastle? Dudoso. Un one hit wonder ochentero cuyo tema además no tiene teclados cheesy sino que muestra la influencia de la por entonces naciente escena electro techno de Detroit, es muy poco probable que se haya abierto camino hasta tus oídos. Su único éxito nació de contemplar un documental sobre la Guerra de Vietnam, descubrir que el promedio de edad de los combatientes estadounidenses era de 19 años, y preguntarse a sí mismo en dónde estaba o en qué contribuía a la Humanidad cuando tenía 19 años. De ahí salió el tema 19, plagado de sampleos sobre la Guerra de Vietnam. Después, se hizo algo a un lado de la escena musical, prefiriendo concentrarse en un rubro para el cual, deja adivinar la canción 19, tiene talento: la composición de bandas sonoras para televisión.

79.- Clan of Xymox - A Day.



Clan of Xymox ha tenido... una historia complicada. A ratos es conocido como Clan of Xymox, a ratos como Xymox a secas. Como sea, esta banda holandesa es ineludible en el ala más oscura de la música. Fueron Darkwave en la década de 1.980, antes de evolucionar hacia una sensibilidad más cercana al Rock Gótico en la década siguiente, en un movimiento que en realidad no debería ser sorpresivo para nadie. Como sea, en 1.985 lanzaron su disco debut, para el que recurrieron a la solución ocurrente y original de llamarlo igual que la banda: Clan of Xymox. En la época, el disco fue aplaudido como una obra maestra, aunque el paso del tiempo le ha hecho un poco mal, en particular comparándolo con sus influencias manifiestas: Joy Division y The Cure. Es seguro afirmar que Clan of Xymox ha sacado mejores discos con posterioridad; su obra cumbre es probablemente Creatures de 1.999. De cualquier manera, A Day es un pequeño clásico de la escena electrónica gótica ochentera. Que para llamarlo clásico de la escena debamos definir y acotar la escena con tres adjetivos (electrónico, gótico, ochentero), algo debería decir.

80.- Siouxsie and the Banshees - Cities in Dust.



Siouxsie and the Banshees ya había salido a la escena en la primera entrega de Synth80s, en concreto por su tema Hong Kong Garden. Probablemente su mejor momento fueron los discos Kaleidoscope y Juju, en donde refinaron al máximo su sonido. Lo que vino después es... discutido. Para algunos es el resultado natural de una banda negándose a repetirse y queriendo evolucionar hacia adelante, mientras que para otros es el sonido de un grupo errático que no encontraba su norte. Como sea, Cities in Dust se transformó en uno de los grandes hits de la banda, posteriores a Juju por lo menos; el single fue lanzado, dicho sea de paso, como adelanto del disco Tinderbox, que a su vez fue lanzado al año siguiente. Nada mal para una canción cuya letra habla acerca de Pompeya siendo quemada a lo bruto por la erupción del volcán Vesubio...

81.- Aparato Raro - Calibraciones.



Lentamente, los tentáculos de la electrónica empezaban a extenderse por el mundo. Lo que más llegó a Latinoamérica en realidad fueron ritmos como el reggae, el ska o el Punk, quizás en buena medida por su carácter más orgánico o visceral, mientras que la electrónica era vista como más pulida o artificiosa. La década de 1.980 fue la década de las dictaduras militares en Latinoamérica, y no parecía haber mucho espacio para ruiditos de sintetizador cuando afuera había tableteo de ametralladoras. Cuando la electrónica llegó, lo hizo más por el lado rockero de la New Wave que el electrónico del Synth-Pop. Salvo los chilenos de Aparato Raro. Que ya desde el nombre de la banda, revelan sus verdaderas inclinaciones. En 1.985 sacaron su disco debut, también llamado Aparato Raro, que contenía la canción Calibraciones, que era una canción de protesta... con un "oh-oh-oh-oh-oh" operático improvisado como chacota en el estudio y que les pareció tan bueno, que se lo metieron a la canción sin más. Puede parecer que la letra "si eres ciclista eres peor que un cerdo" carece de sentido, pero si se considera la censura de la época, es entendible que lo haya cambiado desde el original y sarcástico "si eres marxista eres peor que un cerdo"... La banda alcanzó a sacar un segundo disco, Blanco & Negro, antes de disolverse luego de apenas tres años de carrera, transformándose en un one hit wonder de la música chilena. Con todo, a finales de la historia de la banda se sumó Andrés Bobe. Este, con el miembro Rodrigo Aboitiz, al disolverse Aparato Raro formaron una nueva banda que después sí llegaron a alguna parte: La Ley...

82.- Paul Young - Everytime You Go Away.



No solo de sonidos góticos vive la electrónica, sino de todo lo que crece en la viña de la Música. En 1.980, la banda Hall & Oates sacó una canción delicadamente soul llamada Everytime You Go Away. Considerando que la canción no llegó a ninguna parte, no parece haber existido mayor problema en autorizar a un joven cantante llamado Paul Young a sacar su propio cover. Es de imaginar la envidia de Daryl Hall y John Oates cuando la versión de Paul Young llegó hasta el tope de los charts, gracias a darle un ritmo algo más bailable, y cambiar la añeja instrumentación original por un muy elegante sitar eléctrico. De hecho, desplazó en el número 1 de Billboard nada menos que a A View to a Kill, la canción Bond de Duran Duran, antes de ser reemplazada a su vez por Shout de Tears For Fears. Y hablando de Tears for Fears...

83.- Tears For Fears - Shout.



Ya habíamos comentado acerca de Tears for Fears a propósito de Mad World. Mientras que otras bandas a razón de un disco cada dos años se las arreglan para tener cinco o seis placas en un decenio, Tears For Fears apenas tuvo tres en la década de 1.980: The Hurting, Songs from the Big Chair y The Seeds of Love. Aunque cualquier banda se quisiera tener tres discazos como ésos en su discografía, y Tears For Fears en la década de 1.980 no tuvo nada sino discazos. Resulta asombroso que la canción hoy en día es patrimonio de pubs para treintones aburridos bebiéndose sus pintas de cerveza importada, cuando en realidad Shout (Grita) se refiere a que saques la voz para protestar por todas las cosas que están mal en el mundo. Es decir, lo contrario del conformismo de pub cervecero sofisticado, justamente. Pero nadie dijo que los asiduos a esos bares, satisfechos de sus chequeras mientras recuerdan con melancolía su paso por una década en donde nunca sacaron demasiado las manos fuera del tiesto, fueran en realidad seres humanos coherentes. O seres humanos íntegros. O seres humanos, partiendo por ahí.

84.- A-ha - Take On Me.



Y terminamos el año a lo grande. 1.985 fue también el año del debut de una banda noruega llamada A-ha, con su disco Hunting High and Low. La historia de la banda hasta ese punto da para una de esas películas de autosuperación al estilo Rocky. Partieron en Noruega bajo el nombre de Bridges, antes de disolverse, luego viajaron a Inglaterra, se decepcionaron de la escena inglesa y regresaron a Noruega, grabaron un demo, golpearon cincuenta millones de puertas con su demo, consiguieron un contrato, quedaron insatisfechos con la mezcla del disco, lanzaron Take On Me como adelanto de su álbum debut, el single no vendió un pimiento, el sello Warner Bros se interesó por ellos y financió el regrabar la canción sólo para que al ser lanzada como single una segunda vez volviera a fracasar... Díganme si no es una historia para película. Finalmente, Warner Bros recurrió a un movimiento desesperado. Financió un videoclip que no era el ridículo compilado de peinados y moda ochenteros que son la vergüenza de cualquier espectador actual, sino uno técnicamente notable, tanto que es más recordado el videoclip que la canción misma. Pero nos hicieron un favor a todos. A la larga, más allá del valor nostálgico o sentimental, Take On Me ni siquiera es la mejor canción de a-Ha, que tiene un montón de canciones que se cuentan entre lo mejor del pop de todos los tiempos, y también Touchy. A-ha se transformó en uno de los mayores valores de la escena New Wave de la década, tanto que después fueron llamados para componer su propia canción Bond (The Living Daylights, de la película Su nombre es peligro de 1.987), y aunque la mayoría los identifica por Take On Me, consiguieron superar la etiqueta maldita de one hit wonder por un largo.

Próxima entrega de Synth80s: 1.986.

2 comentarios:

Martín dijo...

¿O sea que "Shout" vendría a hacer pareja con "The Voice"? Las cosas que aprende uno en internet (o de las que se da cuenta, mejor dicho...)

Guillermo Ríos dijo...

Son las sorpresas que se encuentra uno cuando escucha esa música de ruiditos de computador tan simpáticos, que uno en su bendita ignorancia del inglés consideraba en la época como canciones de amor o desamor, para descubrir el verdadero trasfondo que había detrás de varias bandas y canciones.

¡Vota por lo mejor de los primeros siete años de la Guillermocracia!

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