domingo, 6 de julio de 2014

"Reportera del crimen": Señora gafe investigando (2 de 2).

Jessica Fletcher tiene esta cara porque en este capítulo la demandaron judicialmente por la muerte de un tipo fugándose de la cárcel, tipo al que ella había metido en prisión. No estoy bromeando, así empezó la séptima temporada.

En la primera parte de este artículo, acá en la Guillermocracia, comentábamos acerca de Angela Lansbury, su llegada a la serie, y el clásico esquema de la misma a lo largo de casi todos sus episodios, tocando ahora hablar de los secundarios, del devenir de la serie, de la reputación carroñera de Jessica Fletcher...

Entre los personajes secundarios, el más querible es probablemente Seth Hazlitt, el cascarrabias médico de Cabot Cove que funciona como el Watson de Jessica Fletcher; parte del encanto de la relación entre ambos es que son muy buenos amigos, sin concesiones a crear tensión sexual ni nada entre ambos. Los flirteos a Jessica Fletcher quedan a cargo de los galanes otoñales de turno, y a la señora no le faltan, lo que resulta algo espeluznante para el espectador promedio.


También están los sheriffs del pueblo, primero el bonachón y algo simplón Amos Tupper, y después cuando el actor se fue buscando nuevos aires, en concreto el protagónico de una serie que duró tres temporadas (Los misterios del padre Dowling, un clásico policial ochentero en un olvido inmerecido), entra su sucesor Mort Metzger, que tenía temperamento más irritable y menos luces. Al inicio Mort Metzger se toma muy a mal que Jessica Fletcher sea tan entrometida, pero a medida que pasan las temporadas, ambos empiezan a hacerse más amigables. Otra habitante recurrente de Cabot Cove es una corredora de propiedades que es una señora madura comehombres, interpretada por Julie Adams treinta años después de su alucinante rol en traje de baño en la película El monstruo de la laguna negra. Mencionemos también a Harry McGraw, un detective privado estilo novela negra pero sin nada del estilo de un Humphrey Bogart, que incluso llegó a obtener su propio spin-off, que duró apenas una temporada (La ley y Harry McGraw).

Por su parte, Grady Fletcher es el sobrino de Jessica Fletcher responsable de la publicación del manuscrito que la lanzó a la fama, y desde entonces siempre aparece para atormentar a su tía con un problema más en donde él se encuentra envuelto; en varios capítulos se ve en problemas por culpa de las chicas, ya que es demasiado corto de genio para decir que no. Ya en la cuarta temporada conoce a una niña de buena familia dispuesta a abandonar su carrera y transformarse en ama de casa por él (era la década de 1.980). Por supuesto que Grady Fletcher se encuentra con Jessica Fletcher para presentarle a su nueva chica (con un fiambre de por medio); luego en un capítulo de la siguiente temporada la invita al matrimonio en donde Grady y la chica pasan a ser marido y mujer (con otro fiambre de por medio); luego desaparece de la serie no sin antes un episodio en donde se alojan en la casa de la tía Jessica en Cabot Cove para cuidar la propiedad mientras la dueña se encuentra en el extranjero, y meterse de lleno en un lío de la búsqueda de una reliquia perdida (con todavía otro fiambre de por medio, para respetar la tradición). El tercer episodio es particularmente hilarante por lo intentos de Grady para ocultarle a Jessica que su casa es escenario de un crimen en ausencia de la dueña. Además, la señora de Grady está embarazada de un crío que, nos suponemos, en la actualidad debe estar ya a mediados de la veintena. Así pasa el tiempo.

¿Ustedes no sabían de la existencia de los videojuegos de Reportera del crimen? Yo tampoco.

Otros secundarios son menos queribles. Dennis Stanton fue un ladrón de joyas que apareció en un episodio de la quinta temporada, y cuya identidad como ladrón en ese capítulo es un misterio arruinado por haberlo convertido en personaje recurrente después; alguien pensó que el personaje era simpático, y lo convirtieron en investigador para una compañía de seguros, puesto desde el cual atormentó a los espectadores con aventuras que eran del protagonista que no era Jessica Fletcher. Y Michael Hagarty, un agente de Inteligencia británica que no era un James Bond, sino un manipulador sinvergüenza de tomo y lomo, que protagonizó alguno de los capítulos más fastidiosos de la serie debido a que Jessica Fletcher se habría ahorrado muchos problemas si tan solo le hubiera dicho un fuerte y rotundo NO; Hagarty es, por más señas, el tipo que metió a Jessica Fletcher en la cárcel en el episodio al que aludíamos más arriba, el estreno de la quinta temporada... por el bien de ella.

A la altura de la mencionada quinta temporada, la serie empezó a manifestar un cierto agotamiento. El carácter formulaico de la misma empezó a pesar cada vez más, en parte porque los guionistas empezaron a ser menos inventivos. Los primeros capítulos presentan un milieu de personajes bastante variado cada uno, y varios de ellos simpáticos, mientras que en capítulos posteriores se va acentuando el escenario clásico del grupo de personajes reunidos alrededor de una gran casona, y los mismos se vuelven cada vez más antipáticos, hasta el punto que el amigo de Jessica Fletcher de rigor termina más padeciendo a sus cercanos que departiendo con ellos. También es la temporada donde el sobrino Grady se casa.

También la propia Jessica Fletcher empezó a cansarse, porque no en balde la actriz ya iba en la mitad de la sesentena, y quiso retirarse; o eso, o buscaba aumento de sueldo. El excelente episodio en dos partes con el que termina la quinta temporada, es evidente que fue escrito también como final de la serie. Aparece una escritora enemiga de Jessica Fletcher que la odia porque ella ya no es exitosa y Jessica sí; entre medio de las maquinaciones del episodio, Seth Hazlett termina envenenado, aunque en una reescritura apresurada del guión después de que se consiguió un acuerdo para una sexta temporada, el médico acaba viviendo. El momento para el bronce de este capítulo es cuando Mort Metzger se manda la siguiente invectiva (no ciento por ciento literal): "¡He estado aquí un año, y es mi quinto asesinato! ¿Qué es esto, la capital de la muerte de Maine? ¡Con base en el promedio per capita, este lugar hace lucir al Bronx como una granja! Quiero decir, ¿es por esto que el comisario Tupper renunció? ¿No lo soportó más? ¡Alguien debería haberme advertido, señora Fletcher! ¡Ahora, perfectos extraños están viniendo a Cabot Cove para morir! Quiero decir, ¡mire a este sujeto! Usted no lo conoce, yo no lo conozco. No tiene identidad, no tenemos la menor idea acerca de este tipo...".

Pero como decíamos, la serie consiguió una sexta temporada. La argucia fue mezclar episodios protagonizados con Jessica Fletcher, con otros en donde ella se limita a presentar la historia, y el protagonista es otro. Esos episodios que en Estados Unidos llaman bookend, suelen ser bastante odiados por los fanáticos de la serie, en parte porque casi no aparece Jessica Fletcher, y en parte porque se notan demasiado las ansias por inyectar a presión nuevos personajes de los cuales sacar algún spin-off, lo que al final no sucedió, y con razón si se considera lo poco carismático de esos detectives sustitutos. Aunque siendo justos, entre esos episodios los hay buenos y malos. Los peores por supuesto son aquellos en que el detective de turno son los detestables Dennis Stanton el ladrón de joyas reconvertido en agente de seguros, y Michael Hagarty el agente de MI-6. En general, aunque tienen episodios memorables, la sexta y séptima temporadas marcan una decadencia en el programa. Incluso al final del último episodio de la séptima temporada, hay una breve escena de reunión cordial de Jessica y sus contertulios en Cabot Cove casi como para despedir la serie con un tono amable, por si no hubiera renovación.

Caza de un tesoro en un pueblo fantasma con Graham Greene de actor invitado, suena al capítulo de la novena temporada La noche del coyot... suena a que debo conseguirme una vida. Y pronto.


Pero sí la hubo. Y ocurrió el milagro. La octava temporada volvió a levantar la serie. Si la edad de oro de la misma son las temporadas tercera a quinta, la octava temporada es una edad de plata. Los guionistas por fin se dieron cuenta del problema que significaba seguir matando gente en Cabot Cove, y mudaron a Jessica Fletcher a Nueva York, so pretexto de crear para ella una cátedra de criminología en una universidad; de manera hilarante porque el verdadero motivo es la publicidad de tener a una famosa profesora y escritora policial enseñando criminología. También le dieron más énfasis a algo obvio, pero por lo mismo hasta el minuto bastante ignorado: las diversas actividades de Jessica Fletcher como escritora, más allá de los viajes para promoción de libros por supuesto. El cerebro detrás de estos cambios fue J. Michael Straczynski, quien ingresó como coproductor a Reportera del crimen, y que es mejor conocido como el creador de... Babylon 5. Con todo, esta etapa se resiente porque ya estamos en la década de 1.990, con la horrible moda afro rap que invadió ese tiempo, y que sin importar qué tan buenos sean los guiones, hacen de esos episodios neoyorkinos algo muy doloroso de ver.

Los últimos años fueron... poco melodramáticos. La serie nunca tuvo un bajón de calidad o audiencia repentino; simplemente se fue apagando de a poco. Tenía ratings relativamente buenos, pero en el sector de la tercera edad, fuera del famoso segmento 18 a 49, y no había tantas empresas de cruceros decididas a invertir en publicidad. La cadena la cambió de horario, hubo una pequeña baja de audiencia, y finalmente decidieron cancelarla sin mucha pena ni gloria después de doce años, en 1.996. Como los fanáticos protestaron, la cadena respondió sacando cuatro telefilmes posteriores, el último de los cuales fue en 2.003.

La serie es conocida también por las exóticas traducciones de su título. Ya sabemos que en el mundo hispanohablante es Reportera del crimen o Se ha escrito un crimen a según de qué lado del charco hablemos; según IMDb, en Perú fue exhibida también bajo el título de Escritora de misterio. En Brasil es Asesinato por escrito. En Finlandia y Estonia, a pesar de la diferencia idiomática entre el finlandés y el estonio, ambos terminaron llamándola El asesinato se vuelve real; en Lituania por su parte no se calentaron la cabeza y la llamaron Jessica Fletcher a secas. A saber por qué, en Rumania es Veredicto: Asesinato. Los griegos fueron menos inventivos y la llamaron simplemente La escritora detective. En Italia la llamaron La señora de amarillo, para emparentarla con el género policíaco clásico del giallo (amarillo, en italiano), con el que la serie por cierto en común tiene más bien poco; en Francia por su parte es Arabesque, vaya uno a saber por qué. En Japón es El archivo de casos de la tía Jessica, quizás pensando en que el verdadero protagonista era el sobrino Grady, que apareció en el episodio piloto, pero después sólo poquito más. En Israel es conocida como Asesinato a golpe de pluma, lo que hace buena la teoría de que en realidad Jessica Fletcher es la verdadera autora de los asesinatos, y por eso es que siempre allí donde va, alguien muere. Pero el mejor título se lo pusieron en Alemania, en donde es conocida como... El asesinato es su pasatiempo (Mord ist ihr Hobby), lo que debería hacernos tragar saliva.

Juegue usted a la trivia con sus amigos: ¿cómo se traduce esto al israelí...?

Lo que nos lleva a la ristra de chistes acerca de que Jessica Fletcher es la Enterradora, la Buitre, la Carroñera y toda otra clase de epítetos cariñosos. Una de las teorías más delirantes, surgida por razones obvias ya en el siglo XXI, es que el cuaderno de Jessica Fletcher en realidad es una Death Note, y la señora va anotando los nombres de las víctimas en dicho cuaderno para hacerlos caer. Lo que haría un buen fanfic, si es que alguien se decide a escribirlo. O si es que alguien no lo ha escrito ya. Porque la cantidad de escritorzuelos carentes de la mínima originalidad necesaria para inventarse sus propios personajes, es sobrecogedora.

Reportera del crimen es una serie televisiva bastante anclada en su época. En la actualidad, las series policiales son bastante más subidas de tono, con un componente de violencia y sexo mucho más pronunciado. Además, la idea de tener una serie televisiva en donde el detective sea una persona mayor de 40 o 45 años, y cuya cualidad definitiva sea la perspicacia en vez del atractivo físico, parece desterrada de la pantalla; incluso en series como CSI, las presencias veteranas suelen estar ahí para ser los mentores de los jóvenes chavales que aportan la dosis de carne lúbrica para el espectador. La única gran excepción en contrario que se me ocurre es Millennium, y desde ésa ha pasado incluso el cambio de milenio, por no hablar de que una ristra de sicópatas perturbados e impulsados por Satán son la antítesis del asesino con motivos de drama policial clásico. Y con un protagonista mayor no podrían introducir el factor lo hacen o no lo hacen, patentado por Mulder y Scully, y reproducido después en Castle, Lie to Me, Bones... (bueno, al final en Bones lo hicieron). Además, habría que introducir un arco argumental para mantener el interés de la audiencia, aunque éste terminara siendo un gran episodio doble fin de temporada que parece va a cambiar todo el juego, para luego descubrir en el gran episodio doble inicio de la siguiente temporada, que todo vuelve a la normalidad y que el status quo es Dios. Y ni hablar de adaptarla para el cine, en donde bien podría ser que Disney comprara la franquicia y rodara La joven reportera del crimen, con Selena Gomez o Miley Cyrus; después de todo, si The Carrie Diaries es la precuela de Sex and the City porque Sarah Jessica Parker ya está demasiado vieja...

De hecho, al momento de escribir estas líneas se había publicitado un reboot por parte de NBC, con Octavia Spencer tomando el testigo de Angela Lansbury... y convirtiendo a la antigua profesora de inglés en administradora de un hospital. Es de presumir que cualquier parecido con la serie antigua, será pura coincidencia. Porque en definitiva, con sus grandezas y sus miserias, Reportera del crimen se enmarca dentro de un tipo de serie televisiva que pertenece al pasado. Para disfrutarla con la nostalgia por tiempos más blancos y más crédulos que nuestros cínicos años dos mil y algo.

Espero sinceramente que con este remake, alguien tenga idea de qué rayos están haciendo.

2 comentarios:

Cidroq dijo...

Interesante las entradas que hiciste de esta serie, la cual tengo al menos 20 años que no he visto nada jeje.

Guillermo Ríos dijo...

A ver si con esto, la reponen en alguna parte otra vez...

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