miércoles, 2 de julio de 2014

"Reportera del Crimen": Señora gafe investigando (1 de 2).

Su asesinato es mi propina.
Uno de los programas más famosos de la década de 1980 es sin lugar a dudas Murder, She Wrote, traducida al español como Reportera del crimen en Latinoamérica, y Se ha escrito un crimen en España. La serie era una ficción policíaca de corte bastante clásico, con una detective aficionada que de una manera u otra, se las arreglaba para estar siempre cerca de un asesinato, debiendo encontrar al asesino entre un grupo de sospechosos, y dejando en ridículo a la policía de paso. Fórmula que si no fue inventada, al menos fue perfeccionada por Sherlock Holmes a finales del siglo XIX, y llevada hasta un grado de precisión casi matemática por Agatha Christie. Reportera del crimen duró doce temporadas completas, entre 1.984 y 1.996, siendo uno de los programas de misterio policíaco más longevos en televisión. Y engendró cuatro telefilmes posteriores, que eran más o menos la misma cosa pero extendidos a dos horas.

La serie nació ya con la concepción de que iba a ser un programa de corte clásico; no en balde, los productores habían estado involucrados en una serie de corta vida, basada en el personaje de Ellery Queen, otro de los detectives de la era clásica del policíaco, la primera mitad del siglo XX. La estructura de misterio a lo Agatha Christie calzaba muy bien dentro de lo que era la televisión de 1.980, ya que permitía desarrollar historias autoconclusivas cuyos elencos de personajes siempre cambiaban. En Reportera del crimen, el único personaje estable era la protagonista Jessica Fletcher, que apareció en todos los capítulos salvo uno, en que la actriz protagonista apareció de todas maneras pero interpretando a Emma la prima de Jessica Fletcher. A su alrededor fueron desarrollados otros personajes que aparecían muy de tarde en tarde, de manera que si el actor no estuviera disponible por cualquier razón, pudiera ser sacado sin que la serie se resintiera. Por supuesto que no había arco argumental de fondo, y el orden de los episodios es casi perfectamente intercambiable, lo que era la tónica en una época en donde, en retransmisiones, las emisoras no tenían mayor cuidado en emitir los episodios en orden. Mal crónico que afectó a la televisión chilena, también a la española tengo entendido, e incluso en los muy civilizados Estados Unidos era una plaga de cuidado. Eso no podría hacerse hoy en día con Bones o The Blacklist, u otros procedimentales modernos por ejemplo, en donde el caso de la semana siempre va condimentado con alguna trama de fondo, habitualmente de relaciones entre personajes.

Para el personaje protagónico, los productores decidieron que Angela Lansbury sería perfecta para el rol, aunque pensaron que no asumiría. En la época, recordemos, los actores no se deshacían hablando de la era dorada de la televisión, y ésta era vista poco menos que como la tumba de cualquier carrera actoral. Angela Lansbury, nacida en 1.925, tenía una vasta carrera actoral, habiendo estado incluso a las órdenes de nada menos que Cecil B. DeMille en el Sansón y Dalila de 1.949, interpretando a la hermana de Dalila; sabemos que en el relato bíblico no se menciona que Dalila tuviera más familia que su marido hebreo, pero ya sabemos lo que son los guionistas de Hollywood. Quizás el rol cinematográfico más reconocible de Angela Lansbury sea la maquinadora madre del coprotagonista de El candidato del miedo (The Manchurian Candidate, 1.962), por el que se llevó un Globo de Oro y estuvo nominada al Oscar, además de ingresar al listado AFI de 100 héroes y 100 villanos, como la villana número 21 en la lista, por encima de Terminator, Gordon Gekko, Jack Torrance y Auric Goldfinger. Si esta película usted no la ha visto o no la conocía, quizás la ubique por un remake del año 2.004 en que el rol de Angela Lansbury fue interpretado por Meryl Streep. En fin, ésta es la Angela Lansbury que fue a dar al rol de Jessica Fletcher.

Damas y caballeros, la hermana de Dalila.

El personaje mismo era una mujer mayor que, después de enviudar, decide escribir una novela policial como distracción de sus pesares. Cuando la novela se publica, Jessica Fletcher se transforma en un exitazo, lo que le permite escribir más novelas, y además viajar para encontrarse con numerosos amigos, que son el pretexto para meterla en la trama de cada capítulo. A lo largo de la serie aparecen pocas noticias sobre la vida de Jessica Fletcher, y la única relación significativa de parentesco es un sobrino que es personaje recurrente, y que nada más verlo en la pantalla, sabemos que el angelito va a terminar metiéndose en problemas de los cuales será Jessica Fletcher quien tendrá que defenderlo. Cerca de la mitad de los capítulos transcurren en Cabot Cove, la localidad medio rural en donde vive Jessica Fletcher, y la otra mitad en otras regiones de Estados Unidos e, incluso en algún caso, en el extranjero. O en un vuelo, como algún episodio por ahí, porque todo procedimental que se queme a razón de veintitantos episodios por temporada en algún minuto u otro tiene que ambientar un caso de la semana a bordo de un avión. Andando el tiempo, los guionistas advirtieron que la gente en Cabot Cove tendía a morir como moscas, así es que empezaron a limitar los episodios en el pueblo y a aumentar los episodios fuera del mismo. Porque llegó un minuto en donde el índice de muertos por cada mil habitantes hacía a Cabot Cove más peligroso que Kosovo, Ruanda o Crystal Lake.

Cada capítulo de la serie era relativamente de fórmula. Tanto, que incluimos a la serie en nuestro clásico artículo Siete programas clásicos de televisión que son pura fórmula. Había una secuencia de precréditos en donde, después de un ominoso "Esta noche en Reportera del Crimen" dicho en off, veíamos imágenes de lo que iba a ser el capítulo, al mejor estilo Los magníficos. Luego viene la secuencia de créditos con imágenes de varios capítulos, y con Jessica Fletcher frente a la máquina de escribir, secuencia que ha desatado algunas teorías bizarras acerca de que toda la serie transcurre en la mente de Jessica Fletcher, no en la realidad, porque de otra manera tanto crimen alrededor suyo no se explica.

Después vemos a Jessica Fletcher con algún amigo, sea en su localidad de Cabot Cove o bien de visita en otra parte. El amigo está relacionado de una manera u otra, por familia o trabajo, con un personaje que es una espinilla en el trasero, y que en consecuencia tiene una lista de enemigos que abarca la casi totalidad del listado de actores invitados para el capítulo. Por lo general, todo lo que sucede hasta el primer corte comercial es presentación de personajes y situaciones, en donde Jessica Fletcher por un motivo u otro terminará escuchando una o varias conversaciones claves que le darán pistas para resolver el misterio del homicidio... antes de que el homicidio se produzca. Si es uno de los raros capítulos en donde el cadáver se descubre a la altura del primer corte comercial, es casi seguro que entre el segundo y el tercero habrá un segundo muerto, incluso en alguna ocasión un tercer fiambre. Pero en el grueso de los capítulos, la salida al primer corte comercial es un diálogo que revela un giro en el juego, usualmente algún personaje soltando una información bomba.

Entre el primer y el segundo corte comercial, empieza a acumularse la tensión. Los personajes empiezan a mirarse cada vez más feo, y es frecuente que alguno de ellos se vaya a las manos. Es casi obligatorio dentro de la plantilla del guión que en este punto, que alguno de los personajes lanza una amenaza directa de muerte: "¡Te mataré!", "¡Cuando te agarre te mato!", "Alguien debería matarlo", o alguna variante similar. Por lo general, el personaje que lanza la amenaza al final termina siendo inocente, y todo eran palabras dichas en caliente, de las cuales se arrepentirá después, en particular cuando lo señalen con el dedo por haber lanzado una amenaza, y tenga que dar largas y prolijas explicaciones tanto a la policía como a la señora Fletcher de que no dijo lo que quiso decir que dijo. Sea como sea, suele suceder que a la altura de la mitad del capítulo, o el segundo corte comercial, es cuando aparece por fin el cadáver. Usualmente muerto off screen, y si se llega a ver el crimen, se ve solamente la mano enguantada del asesino con la pistola o el cuchillo de rigor.

Está muerto Jim... er, quiero decir, está muerto, Jessica.
Al regreso de comerciales, aparece el detective de la policía, que de manera inevitable es o bien incompetente, o bien flojo, o bien prejuicioso, o bien demasiado bienintencionado, o bien poco perceptivo, o varias de las anteriores. En algunos capítulos se termina revelando que el detective es corrupto, y en un par de episodios resulta incluso ser el homicida, pero tanta mala clase por parte del detective es rara. En un episodio promedio, lo normal es que el detective sea decente y buena persona, aunque su actitud hacia Jessica Fletcher puede variar, desde los que la adoran y le piden de buena gana que se meta en la investigación porque han leído sus libros (en un caso, uno de ellos incluso trata de endilgarle su propia novela inédita a la pobre señora, para que le entregue una opinión profesional y todo), hasta los que odian a esa vieja entrometida que mete sus narices allí donde nadie la llama.

Sea como sea, el detective dirige su investigación al amigo de Jessica Fletcher, que terminará siendo acusado o arrestado al poco tiempo. Jessica Fletcher entonces, quizás sintiéndose culpable porque allí donde ella va se muere alguien, empieza a husmear para salvarle el día al pobre amigo o amiga; en el episodio estreno de la quinta temporada lo hace para salvarse ella misma, porque la mandan a la cárcel como sospechosa, resolviéndolo todo al final en prisión porque, después de todo, ella es Jessica Fletcher. En otro episodio, un poco fuera de fórmula, es el sobrino quién está metido en el lío en la casa de su tía, y ella está en el extranjero colaborando vía telefónica, con el sobrino pasándolas canutas tratando de esconderle la verdad a la adorable viejecita para no preocuparla. Como sea, volviendo a lo que es un episodio promedio, la exoneración llega a tiempo para el tercer y último corte comercial, o ya está en camino, lo que deja todo a fojas cero porque el misterio sigue firme en pie.

Sólo que después del último corte comercial, Jessica Fletcher investiga un poco más, y generalmente por accidente o por un momento de eureka, termina por encajar las piezas. Hay dos episodios en que esto se subvierte. Uno es el episodio a bordo del Queen Mary... pero en él Jessica Fletcher sólo presenta la historia, y la escritora detective de turno es un personaje inventado para la ocasión. En el otro, el episodio parte con Jessica Fletcher revelando la identidad del asesino (es decir, por el final de la investigación), para luego haber otro homicidio que pone a prueba todo lo investigado, aunque en esta segunda investigación Jessica Fletcher termina por aclararlo todo más o menos según el patrón habitual.

¿Jessica Fletcher se encuentra con Magnum? ¡Sí, sí sucedió, en un episodio doble cross over, la primera parte en Magnum investigador privado, y la segunda en Reportera del crimen!
El detective por su parte ya ha aceptado, por las buenas o a regañadientes, la ayuda informal de Jessica Fletcher, y colabora con ella, porque toda la evidencia es circunstancial, y por lo tanto no es posible arrestar al homicida. De manera que Jessica Fletcher monta una trampa, crea un momento a solas con el asesino, y le explica todo el caso. Puede suceder que el asesino lo niegue de entrada, pero o bien diga algo que sólo podría saber el asesino, o bien ya lo haya dicho delante de testigos a lo largo del capítulo y Jessica Fletcher lo hace notar. A partir de aquí hay dos posibilidades. Una es que el asesino sea buena gente y confiese todo de buena gana, abrumado por la pena, momento en que entra la policía y lo arresta. Otra es que el asesino decida que allí donde hay un cuerpo pueden caber dos, opte por cerrarle el pico a la vieja, y saque una pistola, un cuchillo o una cuerda de piano para deshacerse de la entrometida, regodeándose en un discurso acerca de lo muy listo que es su plan y de cómo va a eliminar el último cabo suelto, momento en que la policía interviene y lo arresta. En un episodio al menos, el delincuente no acabó arrestado al final porque había un asunto de seguridad nacional en juego y era prudente esperar un poco, pero de todas maneras la policía tenía la pista, y se deja entrever que el pobre fulano es ignorante de que sus días de libertad están contados. En cuanto al resto de los malhechores, en poquísimos episodios se ve que el criminal opte por su derecho constitucional a guardar silencio y llamar a un abogado. La última escena puede ser dramática o cómica, según la densidad emocional de los motivos del asesino: si el asesinato ha sido por diversión y ganancia, lo habitual es que acabe con un chascarrillo, mientras que si el asesino se la tenía jurada a la víctima porque la víctima antes le hizo algo muy desagradable al asesino y la cosa en realidad era un ajuste de cuentas, Jessica Fletcher pone su mejor cara de "la violencia nada resuelve". Mujer de otra generación, en definitiva.

A pesar de ser formulaico, el programa no deja de ser entretenido. Por un lado Angela Lansbury tiene la suficiente vis comica como para que Jessica Fletcher resulte simpática; incluso hace creíble que todo el mundo la quiera invitar a departir con ellos a pesar de que, andando la serie, debería quedar claro que a donde vaya ella, alguien muere y el mejor amigo de Jessica Fletcher terminará algunas horas y días tras rejas como sospechoso. Además los guionistas saben jugar bien con la fórmula, y las cosas no son necesariamente previsibles. En algún caso se trata de un escenario diferente, como por ejemplo un vuelo. En otros casos se trata de los resortes y mecánicas propias de la locación, como por ejemplo un estudio cinematográfico, o el episodio de homenaje a 12 hombres en pugna en donde Jessica Fletcher es parte de un jurado. En un capítulo, la policía es reemplazada por el descubrimiento de un traidor y asesino dentro de la CIA, aunque todo dentro de una casa de seguridad para no romper la fórmula. En otros capítulos, el misterio gira en torno a un asunto de espionaje, aunque nunca en plan James Bond por supuesto. Aunque sea porque resulta algo escalofriante la idea de imaginarse a Jessica Fletcher con un chico Bond a su lado.

También ayuda que el elenco de actores integrado por jóvenes estrellas en ascenso y viejas glorias en horas bajas, hace entretenido seguirlos. Entre los actores veteranos, por la serie desfilaron Martin Balsam, Ernest Borgnine, Martin Landau, Cyd Charisse, Robert Culp, Yvonne DeCarlo, Anne Francis, Janet Leigh, Virginia Mayo, Vera Miles, Ricardo Montalbán... Entre los actores jóvenes, con rostro de bebé incluido, aparecieron George Clooney, Courtney Cox, Joaquin Phoenix, Marcia Cross, Cynthia Nixon, etcétera. Como era la costumbre de la época, basándose en que no habían DVDs y las series no solían sacarse en VHS por razones comprensibles para cualquiera que haya visto el grosor de esos trastos que apenas daban para dos horas cada uno, los productores aprovechaban que el público no reconocería a un actor de una temporada a la siguiente, y los recontrataban para interpretar hasta tres y cuatro roles distintos dentro de la serie, con total impunidad. Un caso extremo es el de Kate Mulgrew, en esos años algo conocida por ser la esposa descarada de Billy Crystal en Bota a mamá del tren, y famosa hoy día como la capitana Janeway de Star Trek: Voyager; Kate Mulgrew apareció en tres episodios distintos como tres personajes también distintos... y en los tres, ella resulta ser al final la asesina. Siguen siendo buenos capítulos, en todo caso. Tanto, que ustedes pueden verlos con confianza incluso con el enorme spoiler que acabo de mandarme.

En la segunda parte de este artículo: Los queribles y no tan queribles personajes secundarios de la serie, incluyendo el metepatas sobrino Grady, los varios casi finales de la serie, y sus exóticos títulos internacionales, entre otras cosas, pronto aquí en la Guillermocracia.

Cuando el crimen es una enfermedad... Jessica Fletcher es la cura.

2 comentarios:

Cidroq dijo...

Vaya, a mis papás le gustaba la serie en especial a mi mamá, me hiciste acordar de las noches que se se sentaban juntos a verla, yo aún no tenía interés en programas que no fueran caricaturas, excepto el auto increíble jeje.

Guillermo Ríos dijo...

Mi caso es exactamente el mismo, tenía un recuerdo nebuloso de la serie hasta que hace un par de años el canal FX, de todos los canales improbables que podían emitirla, la retransmitió casi completa. Y de ahí a sacar otro glorioso posteo en dos partes...

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