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miércoles, 23 de julio de 2014

"24: Vive un nuevo día": Los días de Jack Bauer ahora tienen doce horas.

Jack Bauer: Las cosas que hay que hacer por Inglaterra.
EL SIGUIENTE COMENTARIO TRANSCURRE ENTRE EL INICIO DE ESTE POSTEO Y EL FINAL DE ESTE POSTEO. SU LECTURA SUCEDE EN TIEMPO REAL.

Si son fanáticos de 24, entonces se conocen el chiste clásico según el cual si en la serie todo el mundo le hiciera caso a Jack Bauer, la serie se llamaría 12. ¡Sorpresa! 24: Vive un nuevo día tiene doce capítulos y no veinticuatro, y en esta miniserie, por primera vez, y sin que sirva de precedente con toda probabilidad, todo el mundo le hace caso a Jack Bauer. Salvo una lagartija infiltrada en el gabinete del Presidente de Estados Unidos, con buenos motivos porque está casado con una antigua novia de Jack Bauer, y ya se sabe que ser novia de Jack Bauer tiende a ser fatal para la involucrada.

En realidad fue una convergencia de intereses lo que llevó a 24: Vive un nuevo día. Por un lado, el hecho de que muchos fanáticos querían ver de regreso a Jack Bauer. Por el otro, el fracaso tanto de la proyectada y nunca nacida película de 24, como de las dos temporadas de trece episodios cada una de Touch, la serie en la que Kiefer Sutherland cometió el enorme error de juicio de ponerse a las órdenes de Tim Kring, el hombre que parió el exitazo de Heroes y después no supo qué hacer con él. Y la tercera pata de este mexican standoff es la cadena FOX, interesada en mantener vigente una antigua franquicia de éxito en un medio televisivo cada vez más brutalmente competitivo, en donde el espectador ya no pide cualquier cosa sino exquisiteces de tipo no es televisión, es HBO. Que se rodara una nueva temporada de 24 era cuestión de tiempo. Pero, quizás desconfiando del tirón que podría tener el producto, o tanteando el terreno para transformarlo en serie de temporada completa y seguirla de manera indefinida hacia adelante, decidieron anunciarla como miniserie. O como se dice ahora para darle más prestigio al asunto, serie evento.

Parece bastante notorio que 24: Vive un nuevo día, por debajo de la excusa de ser una miniserie evento, en realidad fue planificada de manera tal, que diera para 24 capítulos en total si es que le daban el famoso back nine, o back twelve en este caso. Porque primero se dijo que la serie iba a tener doce capítulos, pero iba a retratar 24 horas en la vida de Jack Bauer, ahora recurriendo a saltos temporales entre distintas horas. Al final, los doce capítulos transcurren en once horas y cincuenta minutos (11:00 AM a 10:50 PM, aproximadamente), y luego en la última secuencia se manda un salto temporal de doce horas, transcurriendo los últimos diez minutos de serie en el 10:50 AM a 11:00 AM que cierra el día. Es casi como si los productores hubieran esperado hasta el último minuto para ver si les concedían un back twelve para completar la temporada, y como no ocurrió, fueron con el plan original del salto de doce horas.

Además, adelantemos tratando de no mandarnos un spoiler, pero nos parece justo con el lector mencionarlo, el final queda en un continuará mayúsculo. Uno que podría servir como final a la serie como un todo, o bien que puede servir como gancho para seguir 24, sea como serie o película. Que no parece probable en un tiempo cercano porque los números no acompañaron. El estreno fue visto por algo más de ocho millones de espectadores, pero después las cifras se estabilizaron entre cinco y siete millones, al nivel de Agentes de SHIELD, y muy por debajo de exitazos como The Blacklist, que sólo en dos episodios y nada más que dos, bajó de los diez millones. De manera que, por el minuto al menos, huele a que el último episodio de 24: Vive un nuevo día es el último episodio de la serie en total.

Lo que viene a continuación es zona de spoilers a mansalva. Advertidos quedan

Jack Bauer y Chloe O'Brian: Las vacaciones en Londres no son lo que solían ser.
24: Vive un nuevo día se abre cuatro años después del final del Día 8. Jack Bauer sigue siendo un fugitivo cazado tanto por el gobierno de Estados Unidos por volverse contra éste, como por Rusia debido a haber tratado de asesinar al Presidente Suvarov. Por alguna razón, Jack Bauer se encuentra en Londres el mismo día en que arriba el ahora Presidente James Heller, su hija Audrey (con quien Jack Bauer ha tenido un lío en el segundo arco de 24, es decir, los días 4, 5 y 6), y el actual marido de Audrey. Tanta coincidencia levanta las alarmas de la oficina local de la CIA, que emprende un operativo para arrestar a Jack Bauer. Lo que la CIA no sabe, es que en realidad Jack Bauer ha hecho un Loki, o ha hecho un Blacklist, como lo quieran ver, y lo ha preparado todo para dejarse capturar. Su meta es rescatar a su amiga Chloe, la antigua analista de sistemas de CTU que también es una fugitiva de la justicia de Estados Unidos, por estar vinculada a un grupo tipo Wikileaks. Todo es parte de un plan para detener un inminente ataque terrorista en contra de Londres, orquestado por Margot Al-Harazi, una terrorista que busca venganza por el asesinato de su marido a manos de drones, secuestrando otros drones de Estados Unidos para arrasar Londres.

Suena bien, pero por desgracia, la gente tras 24 no tomó recibo de que, en el intertanto, el mundo ha cambiado, y la fórmula que funcionaba para la década anterior, ahora comienza a verse como un poco tediosa y fuera de contacto con la realidad. Increíblemente, los productores no tomaron ventaja de la nueva locación, y trataron a Londres simplemente como otra ciudad de fondo más para las aventuras de Jack Bauer. Lo que origina la increíble situación de que a lo largo de toda la serie, la CIA se mueve abiertamente y a plena luz del día por las calles de Londres como una fuerza policíaca legal más, armados de pistolas y chalecos antibalas a vista y paciencia de todo el mundo, en vez de como una agencia de espías operando en las sombras y en suelo extranjero, que es como se supone que sea. Porque aunque se sabe que todo país está infiltrado por espías de otros países, hay una cierta dignidad patria por la cual si pillan a alguien espiando para el extranjero, se lo procesa y fusila limpia y sumariamente. Así, ningún país civilizado acepta de buenas a primeras tener una organización de espías extranjera trabajando en suelo propio y efectuando arrestos de sospechosos o baleando delincuentes en plena calle como si nada, por lo que la serie deja a Inglaterra y su gobierno a la altura del unto. Casi como Inglakistán o peor. Es decir, tratan a la CIA como otra CTU, desaprovechan la oportunidad de haberle dado un giro fresco al universo de 24, y se fusilan la verosimiltud de paso. La cosa llega a un ridículo tal, que a ratos incluso el Primer Ministro de Inglaterra parece estar casi pidiéndole permiso al Presidente de Estados Unidos para gobernar dentro de su propio país. Sabemos que es un poco así, desde la época de Tony Blair por lo menos, pero un poco más de tratamiento con tacto a lo Game of Thrones hubiera sido de agradecer.

El resto es también más o menos lo mismo de siempre. En los doce capítulos vemos una estructura más o menos similar a una temporada completa. Es decir, aparece primero un villano terrorista imparable, que a mitad de trayecto sufrirá su cruel y merecido destino a manos de Jack Bauer, sólo para ser reemplazado en los últimos capítulos por otro villano todavía más desquiciado y cruel. Y qué decir, en esto la serie cumple. La primera terrorista es Margot Al-Harazi, tan absurdamente caricaturesca en su maldad que resultaría ridículo de no ser porque la interpreta Michelle Fairley, Catelyn Stark en Game of Thrones, de una manera tan terrorífica que es con facilidad una de las villanas más monstruosas de la serie, y 24 tiene unos cuántos de ésos. El segundo terrorista es encajado un poco a la fuerza en la trama: se trata de Cheng, el antiguo oponente de Jack Bauer que se la tenía jurada desde el Día 4.

Para que se explique: Margot Al-Harazi está amenazando con volarle los sesos a su yerno, delante de su hija casada con el yerno de marras. Maldita.
En muchos sentidos, 24: Un nuevo día puede ser vista como un intento de los productores de arreglar el enorme desastre que significó el Día 6, considerado de manera universal y muy justificada como el nadir del universo de 24 en su totalidad. Dicha temporada arregló dos tramas que venían desde el Día 4, a saber el romance de Jack Bauer con Audrey, y el conflicto de Jack Bauer con los chinos, pero hizo este arreglo de una manera terrible y anticlimática. De manera que trajeron de regreso tanto a Audrey como a Cheng. La inclusión de Audrey, interpretada una vez más por Kim Raver, parecía una mala idea a priori, considerando que ella siempre fue un poco demasiado pija para encajar con el universo de 24, pero esta vez, sorpresa... los guionistas sí supieron qué hacer con ella. De hecho, Audrey en 24: Vive un nuevo día creció enormemente como personaje, dejando de ser una damisela más histérica que efectiva, para verla por fin haciendo cosas y teniendo éxito en ellas.

En cuanto a Cheng, yo nunca entendí la animadversión hacia el personaje. Cheng siempre fue rudo y brutal, pero esto siempre al servicio de su trabajo por China, que era el mismo de Jack Bauer por Estados Unidos; o sea, la única razón por la que Cheng era el villano, era por ser el oponente de Jack Bauer. Hasta ahora. Porque al igual que Jack Bauer en el Día 8 se terminó apestando de tantas patadas recibidas y dio el paso hacia la villanía, Cheng en 24: Vive un nuevo día hace lo mismo y abraza sin complejos su faceta de villano, siguiendo más o menos el mismo camino que el villano Saunders en el Día 3, pero a una escala incluso más criminal si es que cabe. La víctima de Saunders iba a ser un país, Estados Unidos, después de todo, mientras que la víctima de Cheng iba a ser muy probablemente el mundo entero. Es casi como si la moraleja de 24 como serie en su totalidad, es que el trabajo sucio lo es a tal grado, que quienes lo realizan terminan inevitablemente pasándose al lado oscuro de la fuerza. Algo bastante cínico y realista, por cierto.

De todas maneras, el final mismo de 24: Vive otro día se perjudica un resto al intentar remedar un resto el excelente final de 24: Redención. Sólo que por alguna razón, no tiene la misma carga dramática. Hay una cierta inversión irónica respecto del final del Día 8, pero tampoco consiguen explotarlo a fondo. Eso sí, ver la amistad indestructible que se ha forjado y sigue vigente entre Chloe y Jack Bauer, es de esos elementos que hacen leyenda dentro de una serie. Y ayuda a corregir mucho un vicio esencial de 24: Vive otro día, cual es la manera brutal en que desbarrancaron al personaje para conseguir que ella tenga algo que hacer dentro de la miniserie, más allá de alguna aparición de cameo. Con todo, siendo un muy buen final tanto para la miniserie como para la serie como un todo, en caso de que no haya más 24, lo cierto es que no alcanza las cotas sublimes que representó el final del Día 8, que en ese entonces se suponía el final de la serie como un todo. Lo que al final, por desgracia, es un lastre por supuesto.

Hay un cierto feeling al James Bond de Daniel Craig en 24: Vive un nuevo día, lo que resulta irónico si se piensa que Casino Royale, Quantum of Solace y Skyfall en su día imitaron mucho el estilo de 24 en primer lugar, además de la saga de Jason Bourne por supuesto. De partida la acción se ambienta en el extranjero, en Londres. Además, el plan de Cheng es uno que no hubiera estado fuera de lugar en la carpeta de Blofeld u otro sanguinario supervillano Bond ávido de ver al mundo arder. La acción también se parece mucho, y en realidad las secuencias de acción siguen siendo de lo mejor de 24. Incluso el final tiene cierto parecido al de una novela de James Bond con la cual Ian Fleming intentó terminar con su personaje para siempre; no diré cual para no arruinar la sorpresa, y en la adaptación fílmica de dicha novela de James Bond, el final fue cambiado de todas maneras. El hecho de que Ian Fleming escribió más historias de James Bond después, por supuesto, podría derivar en una situación similar para 24: Vive un nuevo día, si ruedan una secuela.

Kate Morgan graduándose con honores de la Escuela Jack Bauer para Machacar el Terrorismo.

Dentro del elenco de secundarios brilla con especial intensidad Yvonne Strahovski como la agente Kate Morgan. Aunque no al inicio. Su inclusión parece aposta para reemplazar a Renee Walker como otra agente dispuesta a hacer todo lo que sea necesario para combatir el terrorismo, lo que sumado a un trasfondo idiota en que ella es una superespía pero no se dio cuenta del cacao que se estaba cocinando alrededor de su marido, y por qué no decirlo, a una interpretación inicialmente pobre de Strahovski, hicieron mucho por convertirla en un personaje antipático. Pero a punta de secuencia de acción tras secuencia de acción, más una gran escena de ella con Jack Bauer confesando los demonios de su pasado, y por qué no decirlo, la actriz misma afirmándose mucho en su rol, hicieron bastante por redimirla, hasta terminar por transformarla en uno de los puntales de la serie.

También brillan Benjamin Bratt apartándose de sus roles más clásicos de chico lindo, en particular el de galán de Sandra Bullock en Miss Simpatía, para interpretar a un director de la CIA más opaco de lo que a primera vista parece, y Michael Wincott como Adrian Cross, un ciberactivista con bastantes cadáveres en el armario. Lo de Adrian Cross es otro caso de actuación por encima del personaje, ya que Adrian Cross parece todavía otro intento burdo de Hollywood por convencernos de que los ciberactivistas son todos egocéntricos, malvados y además estúpidos, pero Michael Wincott consigue sacar lo mejor del personaje y darle varias escenas memorables.

En definitiva, ¿es indispensable 24: Vive un nuevo día? Para quien nunca haya visto 24, por supuesto que no. 24: Vive un nuevo día descansa con fuerza en tramas y eventos de la serie original, de manera que el espectador casual probablemente no termine de encontrarle la gracia a tales o cuales giros de guión, que se disfrutan más a través de la conexión emocional preexistente con los personajes. Y para el fanático regular de 24, la respuesta es... a medias. Es una continuación en toda regla de los tics, manías y mañas de la serie original, incluyendo todo lo bueno y todo lo malo de la misma. Si el fanático es de quienes piensa que la serie empezaba a ser repetitiva a la altura del Día 3, o que nunca superó la altísima cumbre del Día 5, o que el final del Día 8 es demasiado redondo para ser continuado, entonces 24: Vive un nuevo día le resbalará. Pero si está dispuesto a rebajar un poco las espectativas y disfrutar del regreso de su programa de siempre, así como aguantamos a un buen amigo con sus manías y pesadeces porque por debajo de ellas siempre ha sido un buen amigo al final del día, entonces 24: Vive un nuevo día cumple, y mucho. No es más ni mejor que la serie original. No es todo lo que se nos prometió a través del hype de tratarse de la más explosiva serie evento del año, que tú no te puedes perder. En realidad es simplemente un Día 9 más o menos en el promedio, que parte de manera un poco renqueante, pero que se afirma por el camino, y que lleva a un final que no es tan bueno ni significativo como el del Día 8, pero que sirve bien para cerrar la serie si no hay más continuaciones.

Jack, ¿tú crees que nos den un Día 10, o éste fue nuestro último cheque?

2 comentarios:

Elwin Álvarez Fuentes dijo...

Eres muy duro con Jackcito, Guillermo. Me acabo de terminar de ver esta temporada(que desde mi humilde punto de vista no es miniserie, considerando que hay muchos programas hoy en día con esta "pequeña" cantidad de episodios) y me fascinó. Pienso que posee hartas virtudes, entre ellas cierto aire retro (los malos "malos" son árabes, rusos y chinos) y más aún el hecho de reencontrarse con personajes tan queridos como Chloe misma y Audrey, a quienes creo potenciaron más que nunca. Me impactó demasiado que Bauer haya sido tan "careraja" con los dos grandes villanos de este nuevo día, pero me satisfizo. Impresionante fue ver a la actriz de "Juego de Tronos" hacer un papel tan distinto y retorcido. En cuanto al final...¡No sé cómo no me hizo llorar! Ojalá haya una nueva temporada.

Guillermo Ríos dijo...

En realidad el concepto de temporada ya no es lo que era; antes el mapa estaba claro, estaban las temporadas completas y las temporadas mid-season. Ahora en cambio, entre series, miniseries, cancelaciones prematuras, renovaciones intempestivas... Y por otra parte, las miniseries. En efecto, para mí esta serie evento es la temporada 9 de 24, en todo menos en el nombre.

Un punto importante de la serie es que Jack Bauer a estas alturas del partido es un antihéroe rozando la villanía, de ahí que es bastante explicable (aunque no justificable, en mi opinión) el trato infligido en particular a la primera villana. A mí me gustó, aunque sea porque es coherente con el desarrollo del personaje y de la serie como tal.

A lo mejor, 24: Vive un nuevo día se perjudicó un poco del hype, y todo el mundo esperaba una especie de Jack Bauer al cubo o algo así. La verdad es que, aprovechando que ya no es una temporada oficial sino un evento, podrían haber sido un poco más atrevidos. Algunas ideas que podrían haber explorado, y que hubieran sido una variación interesante sin desnaturalizar la serie o convertirla en lo que no es, lo dejé en el posteo ¿Hacia dónde va Jack Bauer?, una de las raras ocasiones en donde la Guillermocracia se hace un poco menos periodístico y entra en el campo de la especulación pura y dura. Con todo, aunque no me mordí las uñas semana a semana esperando cada nuevo capítulo, como me ocurría antes, sí que los vi con interés y me entretuvieron. Por desgracia para la Marvel, es más de lo que puedo decir de Agentes de SHIELD...

El final no me hizo llorar porque lo vi demasiado similar al de 24: Redención. No es un mal final, y de hecho invita a nuevas aventuras de Jack Bauer que, si fuera el caso, ahí me van a tener sentado viéndolas. Pero no tuvo el mismo impacto para mí que el final del Día 8.

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