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miércoles, 4 de junio de 2014

Agentes de S.H.I.E.L.D.: Los barrenderos de terno.

Héroes de segunda fila contra villanos de segunda fila, con superpoderes de segunda fila.
Entre 2.013 y 2.014 hemos tenido oportunidad de ver como la franquicia del Universo Cinemático Marvel dio el salto desde el cine a la televisión. En realidad, el Universo Cinemático Marvel ya había generado sus propios tie-ins, en lo principal en forma de cómic, porque así es como se manejan las franquicias hoy en día. Habitualmente, los Universos Expandidos son consumo de fanáticos, sin tener una proyección más allá. Pero el éxito del Universo Cinemático Marvel, que hasta Capitán América y el Soldado del Invierno ha generado casi 6.400 millones de dólares en utilidades y se queda en segundo lugar sólo detrás de las películas de Harry Potter, le daba a este Universo Expandido en particular una cantidad especial de expectativas. Si el Universo Cinemático Marvel es la primera franquicia fílmica en donde se reune una multitud de superhéroes que no forman necesariamente un equipo de manera previa, a diferencia de X-Men y secuelas por ejemplo en donde los personajes aparecen ensamblados desde el inicio, Agentes de S.H.I.E.L.D. es un caso más o menos único de serie televisiva basada en una franquicia explotada de manera paralela en los cines, cuando ésta todavía tiene recorrido cinematográfico por delante. Hay otros ejemplos como Star Trek o Star Wars, pero éstos no abundan (las películas de Los expedientes secretos X no cuentan porque dieron el salto al revés, de la televisión al cine). Se esperaba con muchas expectativas a Agentes de S.H.I.E.L.D., y cuando la serie misma llegó... el asunto no terminó por cuajar del todo.

Hemos tratado de depurar al máximo este posteo de spoilers, pero el inicio mismo de la serie contiene uno enorme respecto de la película Los Vengadores, de manera que no hemos podido evitar ése. Y aunque trataremos de no entrar en detalles para no destripar el argumento, es inevitable también que hagamos alguna alusión oblicua a algunos eventos del desarrollo de la serie. De manera que si siguen leyendo sin haber visto la serie, es bajo su propia responsabilidad.

Agentes de S.H.I.E.L.D. gira en torno a la organización del mismo nombre; la misma es bien conocida para los fanáticos de los cómics Marvel, pero en el Universo Cinemático Marvel, hasta la película Los Vengadores por lo menos, había tenido una presencia más bien secundaria, aunque importante. Habíamos visto a Nick Fury, su director, y a algunos agentes, en particular a Phil Coulson. Por alguna razón, Coulson se hizo popular aunque su personaje era más bien lastimoso, ya que era puesto en todas las películas para ser el blanco de las befas y cuchufletas del héroe de turno, en particular de Iron Man, befas y cuchufletas que Coulson aguantaba con estoicismo digno de mejor causa. Ayuda que su actor, Clark Gregg, o bien ha recaído en roles de comedia como por ejemplo la televisiva The New Adventures of Old Christine, o bien ha interpretado roles militares secundarios poniéndole cara al hombre ordinario como tú o como yo, metido a la milicia por vaya uno a saber qué razones. Difícilmente calificaría como material heroico, pero la popularidad manda. De manera que primero mataron a Phil Coulson en Los Vengadores para darle un giro chocante a la película, y después lo resucitaron para darle su propia serie de televisión.

Ahora que ha terminado la primera temporada, el desempeño de Agentes de S.H.I.E.L.D. como serie puede ser calificado como bastante errático. No es el desastre que muchos fanáticos critican, pero también es claro que la propia gente detrás de la serie no tenía bien claro qué iban a hacer con ella, más allá del factor marvelxplotation. A lo largo de los 22 capítulos de la primera temporada, es notorio que varios conceptos de la trama fueron cambiando, y le aplicaron varias revisiones sobre la marcha. Quizás por eso el triste ritmo de emisión, con parones de dos o tres semanas seguidos de la emisión de apenas dos o tres episodios de estreno y luego más parones, lo que no ayuda a engancharse con la historia.

Un personaje de las películas del Universo Cinemático Marvel, y otros cinco que iban pasando por ahí el día del casting.

La historia parte con Phil Coulson reclutando a un grupo de agentes para formar una unidad de respuesta frente a crisis respecto de las cuales cuyas respuestas, por seguir el cliché, el mundo no está preparado. Ya desde la conformación del equipo, por desgracia, tenemos una plaga que azotará con fuerza a la serie en adelante: clichés. Porque el sexteto de protagonistas se dividirá en dos grupos: los genios intelectuales llenos de tics y manías para que el espectador se enternezca con esos adorables inadaptados (Skye, Fitz, Simmons), y los hombres de acción cuyo estoicismo esconde una personalidad y pasado tormentosos (Coulson, May, Ward). A lo largo de la serie tratarán de jugar un poco con los personajes, dotándolos de una mayor profundidad, aunque en este esfuerzo se quedan un poco a medias.

Los primeros capítulos son de lejos los peores de la temporada, y no es raro que los seguidores se hayan bajado en masa. Los productores y guionistas siguen la receta de que cada capítulo sea el caso de la semana, a fin de establecer a los personajes, sus personalidades e interacciones. Por desgracia, los casos mismos, o no son de mayor interés, o no los saben explotar. El ejemplo máximo es el capítulo segundo, el peor de la serie por lejos. En éste se encuentra un artefacto misterioso en unas ruinas precolombinas. Podrían haber jugado con el tópico de los alienígenas ancestrales o algo, pero prefirieron relacionar a dicho artefacto con HYDRA y la Segunda Guerra Mundial, en un guiño a la película Capitán América: El primer Vengador. No es un mal giro para mantener las cosas frescas, pero luego de ese concepto no se sigue nada en lo absoluto: el resto del episodio es la lucha de una guerrillera o soldado peruana para apoderarse del artefacto, no en tierra firme en donde al menos hubiéramos tenido algo de paisaje, sino a bordo del avión.

La guerrillera peruana, para colmo, es interpretada por una actriz chilena: Leonor Varela. Que los peruanos no se lo tomaron como insulto nacional y no salió la prensa limeña a quemar en efigie a marvelitas y chilenos por igual, es prueba irrefutable de que en Perú, nadie estaba mirando la serie.

En este primer período de la serie es en donde advertimos el primer trabajo de reensamblaje de la misma. Se insinúa que el gran enemigo a batir es una organización ciberterrorista llamada Rising Tide. Pero luego, ese conflicto se arregla un poco más adelante y se amarra por completo y de mala manera para dejarlo de lado. En su lugar presentan a un villano en apariencia más interesante: el Clarividente. Por desgracia, a medida que avanza la serie y vamos enterándonos más cosas del Clarividente, terminamos por descubrir que el aura de misterio era lo que hacía al villano alguien interesante, ya que la bruta realidad del mismo es más bien poco atrayente. Una vez que descubrimos su identidad y poderes, el pobre pierde mucha presencia, y la verdadera dificultad en echarle mano no es porque sea superpoderoso, sino porque esto ocurre en medio del desastre posterior a los eventos de Capitán América y el Soldado del Invierno.

Tómenle mucho cariño a los decorados e interiores del avión de los protagonistas: el modesto presupuesto hará que estos decorados acompañen a los espectadores por muchas horas de diversión.
A la altura del décimo episodio es cuando las cosas se ponen más interesantes. A partir de entonces, los capítulos empiezan a adoptar un formato más serializado, centrándose en lo principal sobre el misterio alrededor de la resurrección del agente Coulson: ¿fue salvado in extremis por los médicos de S.H.I.E.L.D.? ¿Estuvo muerto y resucitó? Por suerte, los creadores de la serie tuvieron el buen gusto de buscar una salida alternativa a la presentada en los cómics, ya que una tecnología de S.H.I.E.L.D. de los cómics hubiera permitido traer a Coulson de regreso; la respuesta de la serie televisiva es distinta, y bastante más terrorífica, por cierto.

A la altura del episodio 17 o 18, la serie parece haber adquirido un ritmo casi imparable; por desgracia entonces lo arruinan haciendo el inevitable cross over con Capitán América y el Soldado del Invierno, dándole vuelta a la serie de paso, introduciendo un importante giro de trama respecto de cierto personaje más que nada por darse el gusto de introducir un giro de trama, y en definitiva botan casi todo lo anterior para centrarse en una historia de venganza personal que se estira a lo largo de los últimos cuatro o cinco capítulos. La teoría general sobre creación de historias indica que el principio debe ser potente para meter al lector o espectador, y el final también para dejarlo con un buen sabor de boca, mientras que el medio puede ser rellenado con casi cualquier cosa; en Agentes de S.H.I.E.L.D. lo hicieron al revés, y los resultados no son exactamente notables.

De cara a su conexión con el resto del Universo Cinemático Marvel, Agentes de S.H.I.E.L.D. ha tenido sus problemas. Quienes esperen que Iron Man, Thor, el Capitán América o siquiera Black Widow se paseen a lo menos en un cameo, que sigan esperando sentados. Aparece gente de S.H.I.E.L.D., eso sí: Cobbie Smulders repasa su rol como la Agente Hill, aunque ella es actriz ante todo televisiva (How I Met Your Mother), teniendo más gracia entonces la aparición como cameo de Samuel L. Jackson como Nick Fury, y muy en particular Jaimie Alexander repasando a lo largo de todo un episodio su rol como Lady Sif. En cuanto a las películas en sí, y dejando de lado que la serie en sí es secuela de Los Vengadores, la trama de los supersoldados armados con Extremis es obviamente un guiño a Iron Man 3. Por desgracia, el anunciado como primer episodio cross over, en este caso con Thor: Un mundo oscuro, resultó un fiasco de proporciones, ya que el único cruce es... ver a los protagonistas de la serie barriendo escombros después de la Batalla de Greenwich. El resto de la historia involucra a un artefacto asgardiano, pero es en esencia un episodio autoconclusivo sin mayor conexión con otra cosa; es comprensible entonces el fastidio de los fanáticos del Universo Cinemático Marvel ante lo que en definitiva resultó ser más hype que otra cosa. Es como si saliera un spin-off televisivo de Star Wars en donde sus protagonistas no fueran jedis, sino los barrederos y el personal de limpieza al servicio de los jedi. Si para eso querían tener una serie de televisión, tanto mejor hubiera sido dejar de lado a S.H.I.E.L.D. y haber sacado directamente una serie basada en Damage Control.

Porque en el fondo los fanáticos no quieren ver a Ant Man sino a Damage Control.

Quizás arrepentidos de haberse refregado tanto en la cara de los fanáticos, después lo arreglaron un poco mejor en el episodio 15, una historia autoconclusiva en donde los agentes de S.H.I.E.L.D. ayudan a Lady Sif a combatir a una enemiga asgardiana. Pero quizás lo peor fue que a la altura del episodio 17 o 18, los guionistas se vieron forzados a darle otro giro adicional a la trama y botar mucho de lo trabajado hasta el minuto, para forzarse a llevarle el paso a Capitán América y el Soldado de Invierno, cuyos eventos forman parte del trasfondo de la última traca de episodios. En definitiva, en vez de que Agentes de S.H.I.E.L.D. crezca ayudando a expandir el Universo Cinemático Marvel dotándolo de un trasfondo interesante, las obligadas referencias a las películas han sido la plomada que tanto ha hecho por hundir a una serie que, de otra manera, hubiera sido bastante digna.

A pesar de todo, Agentes de S.H.I.E.L.D. consigue mantener un cierto nivel. A lo largo de los episodios, al irse relacionando los personajes unos con otros, éstos se van haciendo más queribles al espectador; además los propios actores parecen irse sintiendo más cómodos en sus roles. Cuando al equipo de guionistas se los deja trabajar a sus anchas en vez de forzarlos a seguir el pulso de las películas, logran dar lo mejor de sí sembrando las semillas para futuras historias en ciertos episodios, y cosechando más adelante. Y aunque la serie está pensada con un deliberado tono familiar, a ratos rompe un tono predominante de ñoñez para crear situaciones bastante oscuras. Situaciones como el destino del científico investigando la fuerza gravitatoria, o el hallazgo del origen de cierto suero milagroso, o la frase de que cierto personaje "es HYDRA", revelan el enorme potencial que podría tener esta serie si pudieran arreglárselas para darle entidad propia en vez de ser la coletilla barata de las películas. La palma se la lleva por supuesto el mecanismo de resurrección de Coulson, una historia que bien podría haber sido guionizada y filmada por David Cronenberg, debido a sus marcados tintes de horror corporal. En cuanto a los personajes con superpoderes, aunque pocos y subexplotados, pueden después ser desarrollados en historias con mayor dramatismo.

A pesar del éxito discreto de la serie, la cadena televisiva ABC decidió renovarla para una segunda temporada. Quizás porque en paralelo, las grandes renovadas fueron valores clásicos de la cadena como Anatomía de Grey, Castle, Modern Family, Scandal o Revenge, mientras que entre las series estreno del año hubo una masacre generalizada, incluyendo un valor que muchos daban por asegurado, cual era Once Upon A Time In Wonderland; cabe preguntarse si Agentes de S.H.I.E.L.D. hubiera sido renovada si otras series hubieran planteado una competencia más fiera. Y no solamente eso, sino que además decidieron darle la oportunidad a una miniserie, Agente Carter, protagonizada por Hayley Atwell, quien ya interpretara al personaje en Capitán América: El primer Vengador, e hiciera un cameo en la secuela. Con todo esto, todavía hay quejicas que lloran porque no veremos en el Universo Cinemático Marvel a Spiderman, los 4 Fantásticos o los Hombres X, como si la Marvel no tuviera material de sobra para trabajar con lo que ya tiene... Después de todo, si se sacaron una temporada completa de 22 episodios de Damage Control disfrazada de agentes de S.H.I.E.L.D., entonces es que pueden hacer literalmente cualquier cosa.

Al menos en la serie todavía no han intentado darle un cameo a él.

4 comentarios:

Cidroq dijo...

Siempre queda esa sensación rara con la series que pudieron ser más y estas consciente de ello.

Guillermo Ríos dijo...

En el caso de Agentes de S.H.I.E.L.D. tienen una segunda temporada por delante, y viendo lo que han conseguido cuando se han puesto por la labor, es muy posible que la serie remonte. O que se hunda como un plomo, también. Yo le doy mi voto de confianza a una segunda temporada, pero creo que deberían cambiar el planteamiento desde un gigantesco arco argumental de 22 episodios, a sagas más cortas de tres a cinco episodios como máximo, a fin de no verse tan pillados cada vez que toca encajar la serie con la película Marvel de turno.

Además, desde hace algunos años que empiezo a resentir las temporadas de 20 o más episodios, con todo el relleno a mansalva que le meten por el camino. Creo que las series se benefician de temporadas de 10 a 13 episodios porque eso obliga a comprimir y condensar, redundando en una mejor narrativa.

Elwin Álvarez Fuentes dijo...

Se me había olvidado que existía esta serie...¡A ver si me la veo de una vez! Por cierto, hace semanas que no tenía el gusto de entrar a tu blog y me he encontrado con que hay harto nuevo material (de primera, como acostumbra "exportar" la Guillermocracia). A todo esto...¿Has visto los "Marvel One Shot" que vienen en las ediciones de blu-ray de sus pelis? ¡Son geniales! (y de ellos salió lo de hacer esta serie centrada en Coulson y lo de la miniserie de la antigua "mina" del Capi).

Guillermo Ríos dijo...

Yo hablando de que la serie no había tenido demasiado éxito, y me responden con un "Se me había olvidado que existía esta serie"... ¡Eso es confirmación!

En realidad no he visto los Marvel One Shot, más que nada por mi reluctancia hacia los universos expandidos que por desgracia suelen pecar muchas veces de querer secuestrar nuestras queridas monedas de nuestros queridos bolsillos. Pero si son tan buenos, les daré una oportunidad.

Saludos.

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