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domingo, 22 de junio de 2014

24 (4 de 4): No tienen fin los días más largos de Jack Bauer.

Jack Bauer camino a transformarse en un nuevo Charlie Brown.
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Después de la sexta temporada, las cosas estaban complicadas para 24. Hay opiniones dispares sobre cuál es la mejor temporada de 24, pero todos están de acuerdo en una cosa: la sexta fue la peor. Para colmo, era el año 2.007 y el Gremio de Escritores de América amenazaba con irse a paro; si éste se materializaba, la eventual séptima temporada podía quedar a mitad de camino, y hacer eso con una serie en horas bajas es casi extenderle certificado de defunción. Había varios caminos. Una era la temporada corta, la solución de Lost, lo que hizo mucho por mejorar la serie según quienes a esas alturas tenían el valor para seguir viéndola. Otra posible solución era la temporada con cierre abrupto en donde todo se amarra como mejor se puede, con los terribles resultados que son de prever, la solución de Héroes que tanto hizo por terminar de hundir el barco ya a medio naufragar. Y la tercera, simplemente renunciar a la serie por un año; eso fue lo que con muy buen sentido hicieron los productores de 24. En la época era impensable una temporada corta de 24, probando que lejanos estaban todavía los días para 24: Vive un nuevo día.

Repetimos lo que hemos comentado en las tres entregas anteriores. Estos posteos analizan una serie televisiva que se basa fuertemente en los giros de tuerca de guión, de manera que lo que viene está infestado de spoilers. De modo que si ustedes no han visto la serie y están planeando verla, les recomendamos encarecidamente no seguir leyendo a partir de este punto.

Decíamos que no iba a haber una temporada de 24 durante el año 2.007. Pero como en un año la gente puede irse en masa, y al año siguiente no retornar, en particular considerando la desastrosa calidad de la sexta temporada, los productores de todas maneras se dieron maña para sacarse del bolsillo una película hecha para televisión. Esta fue 24: Redención. Inicialmente se pensó en comprimir 24 horas de acción en dos horas, pero al final optaron por respetar el tiempo real, y dejar que las dos horas de película fueran dos horas de historias en tiempo real. El resultado es carne cocida a término medio, porque dos horas de tiempo real no son muchas para presentar personajes, hacer saltar a la audiencia, llevar a una resolución y a otra cosa. Pero aunque mediocre, fue una mejora respecto de la sexta temporada, y con eso bastaba. De minuto, a lo menos.

Lo notable de la trilogía que conforman 24: Redención y los Días 7 y 8, es que en conjunto suponen una enorme deconstrucción de la serie. Después de todo, en la primera temporada Jack Bauer decía que "hoy día es el día más largo de mi vida", pero a esas alturas había vivido seis de esos días, y éstos no tenían visos de dejar de venir, lo que hacía un poquito ridículo seguir tomándose la premisa tan en serio. La primera trilogía había partido con tintes más o menos heroicos, con un Jack Bauer cada vez más inmenso y mesiánico salvando el día de manera casi rutinaria, y sobreviviendo a toda clase de atentados e incluso a dos muertes clínicas declaradas a falta de una, pero todo al servicio de una Presidencia de Estados Unidos capaz de lidiar con los villanos internos. Después, los Días 4 a 6 mostraron qué es lo que sucede cuando un Presidente competente e idealista es reemplazado por un incompetente, o peor aún, por un corrupto vendido a los intereses empresariales, aunque Jack Bauer es más superhombre que nunca, alcanzando su momento cumbre en el Día 5 cuando pilotea un avión desde su compartimento de carga, o en el Día 6 cuando logra fugarse de sus captores matando a uno de ellos de un mordisco en la yugular. En cambio, el Jack Bauer desde 24: Redención en adelante es más crepuscular, casi como en las películas Western en donde el viejo pistolero está cansado y desenfunda la pistola de mala gana, habiendo perdido la alegría de vivir en el proceso. Proceso que remata en el oscurísimo final de la serie, por supuesto. Final hasta 24: Vive un nuevo día, eso sí, porque en la época nadie sabía a ciencia cierta qué iba a pasar con 24 después.

Allison Taylor, Presidenta de Estados Unidos antes que Hillary Clinton.

Como de costumbre en la serie, 24: Redención sigue dos historias en paralelo. Una es la ceremonia de cambio de mando en que Noah Daniels entrega el mando a la Presidenta electa Allison Taylor, lo que nos sitúa en el Año 12 de la cronología interna de la serie (Enero de 2.013 o de 2.017, dependiendo de en qué año se sitúe el Día 1). Que Allison Taylor sea la primera Presidenta mujer de Estados Unidos, parece un guiño a que para la campaña presidencial de 2.008 parecía que Hillary Clinton podía llegar al cargo; al final, como sabemos, Barack Obama ganó las primarias y se convirtió en Presidente después, pero como 24 ya había tenido no uno sino dos Presidentes negros... Por otro lado tenemos la trama de Jack Bauer, quien está en Africa, en un país ficticio llamado Sangala, escondido por motivos que supuestamente tienen que ver con la sexta temporada; en la séptima temporada aplicaron retrocontinuidad y se inventaron un incidente fuera de lo mostrado en la serie, para justificar esto, con el consiguiente atentado a la mitología interna que esto significa. En Africa, Jack Bauer colabora con un amigo que mantiene una escuela para niños africanos. Por supuesto que la escuela se pondrá en la mira de un grupo guerrillero de los que reclutan niños soldados, así es que Jack Bauer deberá volver a la acción. Todo eso, en medio de una crisis humanitaria provocada por la guerra civil en Sangala.

La película parece un episodio larga duración de la serie televisiva, y en realidad, más que tener entidad propia, parece la precuela de la séptima temporada, preocupándose más de sentar las bases de la misma que de tener un carácter propio o una narrativa redonda. Un lastre importante es el adivinar de antemano que el amigo de Jack Bauer interpretado por Robert Carlyle iba a morir a mitad de historia, simplemente porque era poco probable que un actor con el cartel de Carlyle se comprometiera de lleno en la serie hacia adelante. Pero se le disculpa en lo principal por su excelente final, en que Jack Bauer debe llevar a cabo un sacrificio supremo para salvar a los niños, consiguiendo que los acepten en la Embajada de Estados Unidos a cambio de entregarse él mismo para ser juzgado. Vemos aquí la primera deconstrucción significativa de la serie dentro de la misma: Jack Bauer ya no salva la situación con una operación comando inesperada ni con violencia, sino rindiéndose de manera voluntaria, más voluntaria aún que al inicio del Día 6 en donde estaba casi forzado a ello.

Incidentalmente, las escenas en Sangala son filmadas con el mismo irritante filtro amarillo de cámara que era la marca de fábrica de 24 a esas alturas, y que hacía pensar en que Steven Soderbergh estaba dirigiendo el rodaje bajo un nombre supuesto. Pero las escenas en Washington D.C. con rodadas con un filtro azul, una novedad que aporta un tono más gélido y mortecino a las escenas de acción política. El filtro azul desplazará al filtro amarillo en los Días 7 y 8, en consonancia con el cambio de locación desde Los Angeles a Washington D.C. primero y Nueva York después, ayudando así a crear una sensación de distanciamiento del espectador respecto de la serie, que ayuda a potenciar la deconstrucción de la misma.

Jack Bauer siendo interrogado por senadores al inicio del Día 7: la acción adrenalínica no conoce límites.

El Día 7 parte con otra deconstrucción: CTU ha sido desbandada. Una opción lógica si se considera la enorme cantidad de agujeros de seguridad que ha manifestado tener la oficina en cuestión, a lo largo de los años. Jack Bauer por su parte afronta un comité senatorial en donde sus acciones son abiertamente cuestionadas. Aquí es donde la serie revela una cierta incapacidad para aprovechar el debate filosófico de fondo: el senador Blaine Mayer presenta algunos importantes puntos acerca de que violar los derechos humanos para proteger los derechos humanos es un contrasentido. Hubiera resultado excelente mantener a Blaine Mayer como personaje de fondo y contrapunto a la filosofía de Jack Bauer, pero por desgracia el guión se lo despacha de manera inútil y rutinaria, perdiéndose la serie una de sus mejores oportunidades argumentales. De haber preservado a Blaine Mayer como un oponente digno, la serie hubiera podido renovarse a si misma en su planteamiento de fondo lo suficiente como para sobrevivir a través del cambio de mentalidad que se vivió desde la Presidencia de George W. Bush a la de Barack Obama. Dilapidar al personaje condenó así a 24 a permanecer atada a una mentalidad y visión del mundo diferente a aquella en que fue creada la serie. En la época, el miedo de la gente ya no era hacia los terroristas sino hacia la crisis económica, y 24 simplemente no fue capaz de seguir el ritmo del mundo en esto, ayudando a su eclipse (momentáneo) como serie.

Como sea, de la audiencia ante un comité con la que se abre el Día 7, Jack Bauer es rescatado por Renee Walker, una agente del FBI que lo recluta debido a una importante novedad: Tony Almeida, a quien se consideraba muerto como otra de las cansinas bajas del Día 5, en realidad está vivo y regresa convertido en un superterrorista. Los verdaderos colores de Tony Almeida se transformarán en un punto importante del Día 7, mientras Jack Bauer y Renee Walker comienzan a luchar mano a mano contra una conspiración que incluye un ataque contra la Casa Blanca, y en donde los villanos son una empresa de contratistas militares. Entre los Días 7 y 8, Renee Walker interpretada por Annie Wersching se transformará en uno de los más eficientes agentes que han cruzado por la serie, y quizás el único personaje que hubiera podido tomar el manto de Jack Bauer si Kiefer Sutherland hubiera decidido retirarse. De hecho, un excelente desarrollo para el Día 8 hubiera sido subvertir las expectativas de todo el mundo y haber matado a Jack Bauer, con Renee Walker tomando el protagónico a partir de un eventual Día 9. Los productores decidieron otra cosa, los guionistas escribieron otra cosa, y así Renee Walker acabó convertida en otra cruz y epitafio en el enorme cementerio de 24.

Renee Walker en el Día 8: Ella era un personaje tan duro, que se las arregló para sobrevivir más de una temporada.

Aún así, el Día 7 consigue de alguna manera actualizarse y renovarse en ciertos respectos. Allison Taylor es presentada con una visión política más cercana a Barack Obama, lo que prueba que la ideología de George W. Bush está oficialmente terminada. La idea de que los villanos sean mercenarios privados y contratistas del gobierno de Estados Unidos cae también en medio de toda la polémica por el rol de estas empresas mercenarias en la reconstrucción de Irak, que se daban por la fecha en el mundo real. También el regreso de Tony Almeida, aunque manejado de manera torpe a nivel de guión, pone énfasis en un punto importante: de tanto combatir a monstruos, los propios agentes de la CTU pueden devenir en uno. Tony Almeida partió en la serie como rival de Jack Bauer, se transformó después en uno de sus más valiosos colaboradores, pero después de enviudar, se transformó en su némesis... y en un recordatorio de que el propio Jack Bauer podría, más tarde o más temprano, seguir el mismo camino. Y en una nota más incidental, el cambio de la CTU por un FBI más adicto a los reglamentos y los derechos humanos, y el cambio de locación desde Los Angeles a Washington D.C., son una bocanada de aire fresco dentro de la serie.

A cambio, el plan terrorista de Tony Almeida es demasiado alambicado como para resultar creíble, incluso para los estándares de 24. También es triste la manera en que se despachan a los mercenarios africanos en la Casa Blanca, considerando que uno de ellos se la tenía jurada a Jack Bauer desde 24: Redención. La idea del asalto a la Casa Blanca fue escenificada mucho mejor en la película Ataque a la Casa Blanca de 2.013, que le debe no poco al Día 7 de 24, aunque el presupuesto de blockbuster de cine ayuda en esto. Irónicamente, la propuesta secuela de Ataque a la Casa Blanca se ambientará en Londres... lugar en donde se ambienta 24: Vive un nuevo día. Pero volviendo a los males del Día 7, aunque Jon Voight como Jonas Hodges, el dueño de la firma de mercenarios, resulta un villano de alturas, se lo despachan antes del final y es reemplazado por el más genérico Alan Wilson, uno de los villanos más inanes de toda la serie. Y la subtrama de la enfermedad de Jack Bauer es resuelta de manera demasiado predecible, aunque al menos sirve para que Jack y Kim hagan las paces. Un interesante guiño positivo es que, quizás para expiar el hecho de que todo musulmán apareciendo en 24 acababa relacionado con el terrorismo, en el Día 7 aparece Muhtadi Gohar, un imán musulmán que es acusado injustamente de terrorismo, pero aún así perdona a Jack Bauer, e incluso le brinda asistencia espiritual de buena fe, en un momento en que Jack Bauer corre riesgo inminente de muerte.

La octava temporada presenta otro cambio de locación, ahora a Nueva York. En el edificio de las Naciones Unidas, Allison Taylor está promoviendo un tratado internacional que representará una solución geopolítica radical al nudo del Medio Oriente, y cuyo principal pivote es la firma por parte de la República Islámica de Kamistán; no debe ser casualidad que la sigla de dicho país en inglés sea IRK, que suena sospechosamente parecido a Irak. Por supuesto que elementos terroristas buscan impedir la firma del tratado, a pesar de los esfuerzos de una CTU reconstruida. En medio de todo eso, un retirado Jack Bauer que quiere reconstruir su vida junto a su hija Kim y a su recién nacido nieto, se ve arrastrado a la acción por la petición de un viejo amigo. Lo que vendrá en adelante será el infierno.

A Anil Kapoor, el actor que interpretó a Omar Hassan el Presidente de Kamistán, le quedó gustando tanto el concepto, que acabó transformándose él mismo en Jack Bauer... en el remake de la serie en la India, eso sí.

Porque el Día 8 subvierte prácticamente todos los elementos propios de la serie. Partiendo porque la amenaza terrorista ahora vuelve a un nivel más cercano al Día 1, dejando de lado los escenarios más apocalípticos de las temporadas intermedias; aunque los recortes presupuestarios impuestos por la FOX pueden haber tenido algo que ver con esto. Allison Taylor por su parte, que ha comenzado siendo una especie de David Palmer en versión mujer, empieza poco a poco a perder el control de su propia administración, comete el grueso error de llamar a bordo a Charles Logan, y termina convertida en su propia némesis. Jack Bauer, por su parte, tiene una nueva oportunidad de reconstruir su vida, ahora con la agente Renee Walker, a quien acaba de reencontrar desde el Día 7... sólo para que ella sea muerta en una venganza personal. En ese minuto vemos una de las más desgarradoras escenas de la serie, en donde Jack Bauer es interrogado por el personal del hospital acerca de si conoce a la chica... sólo para terminar reparando en que está tan solitario y alienado del resto de la existencia humana, que ni siquiera conoce detalles de la vida de la chica que hubiera sido perfecta para él.

Lo que viene en adelante es en esencia Jack Bauer terminando de dar el salto al lado oscuro, y cobrándose una venganza terrible que prácticamente lo convierte en un villano, algo que desconcertó a no pocos fanáticos de la serie. Espoleado por el peso combinado de toda la basura que ha tenido que aguantar en temporadas anteriores, Jack Bauer empieza a masacrar villanos de manera despiadada, aunque siendo rusos varios de ellos, con ello corre el riesgo de desatar la Tercera Guerra Mundial. Es decir, Jack Bauer acaba por seguir el mismo camino que otros villanos de la serie, Saunders en el Día 3, su antiguo mentor Henderson en el Día 5, y su amigo Tony Almeida en el Día 7, todos ellos chicos buenos convertidos en villanos debido a ser consumidos por los costos inherentes a su propio trabajo. Al convertir a su protagonista en un villano, la serie acaba deconstruyéndose por entero a sí misma, ya que termina de aniquilar casi por completo el ideal de heroísmo que había sido su combustible hacia atrás. Afortunadamente para Jack Bauer, Chloe O'Brian se la juega a fondo para convencerlo de que eche pie atrás, y logra hacerlo entrar en razón, evitando de paso la Tercera Guerra Mundial; esta escena que abre el último capítulo de la serie, es uno de los mejores momentos de 24.

Mirado en conjunto con el resto de la serie, el cierre de 24 fue un dignísimo final. Debido a un tema de costos y a la baja en las audiencias, era poco probable que la serie fuera renovada, y de hecho ello no sucedió. Hubo intentos por conseguir que 24 diera el salto al cine con una película, pero esto no fructificó. Quizás para mejor, considerando que por su formato, 24 funciona mejor como serie de televisión que como película, como lo probó 24: Redención. Por su parte, Kiefer Sutherland se movió hacia Touch, serie creada por Tim Kring, el hombre tras Heroes; después de dos temporadas a las rastras, Touch acabó cancelada, lo que abrió campo a Kiefer Sutherland para volver a ponerse las ropas de Jack Bauer en 24: Vive un nuevo día. Y quizás el más exótico legado de 24 es que Anil Kapoor, el actor de la India que interpretó al Presidente de Kamistán en el Día 8, quedó tan entusiasmado por la experiencia que en 2.013 estrenó su propio 24, un remake rodado en la India y considerada una de las producciones televisivas más caras en ese país.

Pero volviendo al Día 8. El cierre de la serie es también impecable. A través de Jack Bauer, los guionistas y el propio Kiefer Sutherland básicamente agradecen a los espectadores por años de fidelidad. Incluyendo un reconocimiento tácito a Chloe O'Brian, dándole el último diálogo de la serie, en concreto una orden respecto a los satélites artificiales: "Apáguenlos". Y fin.

Adios, Jack...
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Hasta que se estrenó 24: Vive un nuevo día, eso sí, serie de la que no hablamos por estarse emitiendo al momento de publicar esta serie de posteos.

6 comentarios:

Cidroq dijo...

Muy buen análisis de toda la serie =)

Guillermo Ríos dijo...

Que ya está obsoleto, por la emisión de 24: Vive un nuevo día. Ahora que está entrando en su recta final la nueva temporada corta o miniserie evento como la llaman con ampulosidad, habrá que incluir una parte 5 de 4 al total...

gusdelfin dijo...

24 - Las 12 horas que no se vieron...

https://www.youtube.com/watch?v=5W--YMMZ9DU

Guillermo Ríos dijo...

Mmmmm...

Elwin Álvarez Fuentes dijo...

Definitivamente esta última "trilogía" de la serie me gusta mucho (me refiero a la peli y a las temporadas 7 y 8). En pocas palabras creo a este programa le debemos una entretención adictiva, que hacer rememorar con nostalgia el tiempo que le dedicamos en su momento.

Guillermo Ríos dijo...

Creo que los Días 7 y 8 hicieron mucho por levantar una serie que parecía al borde de la sepultura después del Día 6. Pero por alguna razón, quizás relacionada con esa cosa que tienen los fanáticos de que o es perfecta o no vale nada, las han torpedeado en demasía. Por mi parte en su minuto me cansaron los comentarios de Internet acerca de que 24 después del Día 5 apesta porque no es igual de bueno. Se puede ser la mitad de bueno que el Día 5 de 24 y sacarse muy buenas cosas de la manga, pero cierto grupo de fanáticos sectarios no parece aceptarlo. Para mí el Día 8 habría sido un excelente cierre para la franquicia, supuesto de que no hubieran hecho nada más después (lo que no es el caso, como sabemos).

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