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domingo, 1 de junio de 2014

24 (3 de 4): Más días más largos de Jack Bauer.

Jack Bauer y Audrey Raines: El torturador y la dama.
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A la altura de la cuarta temporada, emitida a partir del 9 de Enero de 2.005 en Estados Unidos, 24 era un programa plenamente consolidado, un fenómeno de la FOX a la altura sólo de Los Simpsons y Los expedientes secretos X. La cadena de hecho le tenía tanta fe al programa, que a partir de la cuarta temporada tomó una decisión inusitada para la televisión de Estados Unidos, la de emitir todos los episodios de corrido, saltándose la costumbre de hacer parones de varias semanas que es propia de otras series. Su formato ya había sido plenamente aceptado, había un núcleo más o menos estable de personajes, y una base leal de fanáticos. Incluso la ficticia CTU había inspirado en el intertanto la creación del National Counterterrorism Center, nacido bajo el nombre de Terrorist Threat Integration Center en 2.003.

Pero también comenzaban a arreciar críticas contra el programa. En lo interno, una cierta falta de inspiración, una repetición de la fórmula o un más de lo mismo. Y en lo exterior, el viento político en Estados Unidos estaba cambiando; la filosofía el fin justifica los medios prevaleciente en la oleada patriotera posterior al 9-11 estaba dando paso a la crítica contra la administración Bush, en general debido a la Guerra de Irak por un lado, y en particular por el descubrimiento de las torturas en Abu Ghraib. Se tomó nota de que muchos soldados jóvenes pensaban que la tortura siempre funciona y siempre es legítima, basados en lo que habían visto en 24, y en una cierta incapacidad infantil para distinguir la ficción de la realidad. A partir de la cuarta temporada, entonces, comienza a soplar un cierto viento de deconstrucción de la serie, que ya no pararía hasta el gran paroxismo y casi inversión de la premisa durante los últimos capítulos de la octava temporada.

Repetimos de manera cansina la misma advertencia que hicimos en las dos entregas anteriores. Debido a que analizamos una serie llena de giros de guión, es inevitable que este artículo esté absolutamente plagado de spoilers. De manera que si ustedes no han visto la serie y tienen intenciones de verla, no sigan leyendo absolutamente nada del presente posteo, a partir de este punto.

Habib Marwan el villano del Día 4: Jack Bauer trata de detener a La Momia.

En términos argumentales, la cuarta temporada ofreció una estructura diferente a las tres precedentes; en vez de tener dos amenazas terroristas una detrás de la otra, todo el Día 4 fue invertido en combatir a un único terrorista, Habib Marwan, que viene armado con una serie de planes terroristas. Jack Bauer ya no trabaja para CTU, despedido por una adicción a las drogas que se ha ganado mientras ha trabajado como agente encubierto antes de la tercera temporada. Pero se ha rehabilitado y ahora trabaja para James Heller, el Secretario de Defensa... al mismo tiempo que en su tiempo libre le da alegría a su virilidad con Audrey Raines, la hija de su jefe. La trama romántica entre Jack y Audrey será la base para una segunda trilogía, que se extenderá a través de las temporadas cuarta, quinta y sexta.

A lo largo de la cuarta temporada, Jack Bauer deberá ir parando sucesivos ataques de Habib Marwan: primero rescatar al Secretario Heller, secuestrado por el villano, luego detener un plan para evitar la destrucción de un centenar de plantas nucleares en Estados Unidos y dejar su territorio convertido esencialmente en un enorme y vasto Fukushima, a continuación un atentado contra el Presidente de Estados Unidos a bordo del Air Force One, y finalmente evitar otro ataque nuclear más. En medio de todo esto, y como parte de una operación clandestina, Jack Bauer se infiltra en el Consulado de China; esta operación sale desastrosamente mal, con el cónsul mismo siendo liquidado en medio del fuego cruzado, sentando así las bases para un miniarco argumental que se resolverá en la sexta temporada.

Aunque la acción de la cuarta temporada no para en ningún instante, la historia se lastra sobremanera debido a lo inverosímil de que Habib Marwan tenga tantos planes terroristas en la manga, incluso para los estándares de una serie tan pulpesca como 24, por lo que a ratos parece más un Ra's al Ghul o un Doctor Doom que un terrorista musulmán promedio. La villanía de los musulmanes llegó a ser tan caricaturesca, que Kiefer Sutherland debió grabar un aviso publicitario en donde remarcaba que 24 es ficción, y que no todos los musulmanes son terroristas o comen niños. Por su parte, la conversión de Jack Bauer desde un humano promedio bien entrenado a una especie de mesías secular se completa con un sacrificio que involucra una verdadera muerte y resurrección simbólicas, con la inevitable caminata final del poder, bajo el sol del amanecer por supuesto.

Segunda muerte y resurrección de Jack Bauer en la serie, una más que otros mesías. Con el Sol proclamándolo como Nuestro Salvador.
Con todo, aún así en el Día 4 comienza una cierta deconstrucción de la serie. En las primeras tres temporadas, las acciones de Jack Bauer eran presentadas como la respuesta inevitable ante las circunstancias. En el Día 4, en cambio, Jack Bauer empieza a ser puesto bajo cuestionamiento cada vez más frecuente. Uno de los motores del Día 4 es ver como Jack Bauer se ha vuelto un hombre nuevo, sólo para que cuando la amenaza terrorista golpee de nuevo, su bestia interior emerja una vez más, ante el terror de una Audrey Raines que ha partido conociendo a un Jack Bauer bien compuesto, y que se le va convirtiendo ante sus ojos en un animal bruto, capaz de infligir un montón de dolor y sufrimiento a otros seres humanos. James Heller, el padre de Audrey Raines y que aparece por primera vez en esta temporada, comienza también a mirar con reserva cada vez mayor a Jack Bauer.

Como nota de trivia, por este tiempo aparecieron algunos actores que en ese entonces eran insignes desconocidos, pero que después saltaron en otras partes a roles que los hicieron famosos. Ya en los Días 2 y 3, Daniel Dae Kim había sido agente de campo para la CTU; después saltó a un cierto estrellato gracias a Lost, y en la actualidad es posible verlo en Hawaii 5-0. En el Día 3 apareció también Zachary Quinto antes de ser el Sylar de Heroes y el Spock de Star Trek de 2.009. En el Día 4 apareció Lana Parrilla como una analista cuyo principal aporte a la temporada fue ser culpada erróneamente de ser una doble agente, y torturada hasta que se demostró su inocencia; años después, la actriz se desquitó transformándose en la villana de Once Upon a Time. Y en el Día 5 apareció Kate Mara como una odiosa analista de sistemas, años antes de ser una odiosa periodista en House of Cards. Todos ellos tuvieron en común el haber sido presentados como con ciertas miras a desarrollar tramas alrededor de ellos, cosa en definitiva acabó por no suceder, hasta el punto que algunos de sus personajes desaparecieron sin que se tengan más noticias de ellos (y con franqueza, sin que nadie los eche mucho de menos).

Y llegamos así a la quinta temporada, considerada universalmente como el punto álgido de la serie. En los primeros cinco minutos se cargan a David Palmer, y a Michelle la señora de Tony Almeida, y casi a Tony y Chloe también (a Tony no es que le sirva de mucho sobrevivir: será sacado del camino de forma bien poco ceremoniosa, horas después). Jack Bauer, que bajo un nombre falso y después de fingir su muerte vive una existencia clandestina, es acusado de los crímenes y emerge tanto para limpiar su nombre, como para vengar al antiguo Presidente de los Estados Unidos. En este periplo llegó el episodio 100 de la serie, en el cual Jack Bauer detiene un atentado terrorista contra un aeropuerto. Pero eso es la tapadera de una conspiración que llega hasta la Casa Blanca, e incluso más allá. Porque a mitad de temporada, Jack Bauer descubre que Charles Logan, el estúpido Presidente de Estados Unidos que asumió desde el atentado en la temporada anterior, en realidad está metido hasta el fondo en la conspiración, originando así uno de los diálogos más épicos de Jack Bauer: "Vamos a derrocar al Presidente de los Estados Unidos". En medio de todo eso viene la infiltración a la CTU de rigor, porque una temporada de 24 no es una temporada de 24 si no hay traidor ni infiltración de por medio, y la sede central es atacada con gas nervioso que se carga a otro par de personajes, incluyendo al querido hacker Edgar Stiles, y al personaje interpretado por Sean Astin (Sam en El Señor de los Anillos). Al final de la temporada, Jack Bauer logra incriminar al Presidente Charles Logan, pero a un costo prohibitivo: los chinos capturan a Jack Bauer, teniéndosela jurada desde el Día 4, y lo embarcan de manera clandestina en un carguero con rumbo a China.

¿A ver, Charles Logan? ¿Quién es el Presidente malo, ah...? ¿Quién es el Presidente malo...?

La quinta temporada recoge de manera superlativa el espíritu de mitad de la década. Es fácil reconocer en David Palmer una encarnación de los ideales de Abraham Lincoln, algo que encajaba bien en el clima posterior al 9-11, de manera que su asesinato es muy simbólico, ya que representa la muerte de todo un ideal de Estados Unidos. Que el villano es el Presidente Charles Logan, vendido a los intereses de las grandes corporaciones petroleras, y cuyo actor Gregory Itzin interpreta como una especie de sosías de Richard Nixon, es casi un comentario sarcástico sobre las operaciones políticas de George W. Bush. Y esto, viniendo de una serie a la cual nadie acusaría de ser liberal o de izquierda, como que Joel Surnow, uno de sus productores ejecutivos, es un conocido contribuyente republicano y un admirador de Ronald Reagan. La sincronía de presentar al Presidente de los Estados Unidos como el malvado de la temporada, y la memorable actuación de Gregory Itzin, convirtieron a Charles Logan en el más grande villano de la serie.

La sexta temporada lo tenía particularmente difícil. La crítica había aclamado a la quinta temporada como la más grande de la serie, y el propio Kiefer Sutherland había conseguido un contrato para tres temporadas más. En el Día 5, Jack Bauer se había enfrentado y había liquidado a su mentor, y además derrocado al Presidente de los Estados Unidos, por no hablar de pilotear un avión desde su cabina de carga, hacer explotar una refinería y tomarse al asalto un submarino nuclear; los propios productores dijeron que iban a bajarle un poco el tono a la serie, porque de seguir en la escalada, lo único que les quedaba era ponerle un traje espacial a Jack Bauer y mandarlo a la órbita terrestre. Por otra parte, después de haber masacrado o inutilizado a tantos personajes importantes durante el Día 5, ya no quedaba casi nadie salvo el mismísimo Jack Bauer para que el espectador se entusiasmara con la serie. Quedaba un agente bastante popular llamado Curtis Manning, y a quien debido a su etnia negra y su capacidad para infligir dolor al terrorismo es llamado con afecto Black Bauer; pero se lo cargaron en el cuarto episodio del Día 6, de una manera tontísima, en otro golpe para el sufrido espectador de 24. Habían otros personajes, pero eran recién llegados que, con franqueza, no le importaban a nadie.

Además, haber enviado a Jack Bauer a China creaba un serio problema. Habían varias posibilidades para arrancar el asunto, incluyendo rodar una temporada entera en otra ciudad con un Jack Bauer fugitivo, o bien presentando a un nuevo elenco de personajes y guardándose a Jack Bauer hasta mitad de temporada o algo así, pero en vez de ello optaron por meter a Jack Bauer con un truco muy estúpido: lo liberan mediante negociaciones diplomáticas porque el terrorista de turno, tiene una venganza personal en contra suya. Con esto resuelven de un plumazo y de manera completamente anticlimática la trama de Jack Bauer contra los chinos; aunque después, casi al terminar el Día 6, los chinos aparecerán una vez más, llenando el inevitable giro de guión que es atacar por enésima vez más uno a la CTU. El terrorista con una vendetta no es Jeremy Irons sino Abu Fayed, sin lugar a dudas el terrorista más caricaturesco de cuantos pasaron por la serie, porque a diferencia de otros villanos de la serie, éste da todos los pasos necesarios para coronarse con el Premio Bufón al Mejor Villano de Opereta. Así, primero exige al gobierno de Estados Unidos que le entregue a Jack Bauer por una venganza personal. Luego, le expone a Jack Bauer todos sus planes diabólicos, únicamente por satisfacer su propio ego. A continuación, en vez de torturar o matar a Jack Bauer, lo deja solo en compañía de uno de sus matones. Sucede lo inevitable: Jack Bauer se las arregla para morder la yugular del matón (literalmente), soltarse, escapar, y regresar después con una venganza contra Abu Fayed.

Los guionistas trataron de mantener el nivel de la quinta temporada, haciendo que el plan de Abu Fayed girara en torno a una nueva amenaza nuclear; para mantener el elemento de sorpresa, lo hicieron rematar en una explosión nuclear que barre a 12.000 personas del mapa. Sería muy dramático, de no ser porque los guionistas olvidaron el pequeño detalle de que una bomba ya había estallado en el Día 2, aunque en despoblado y no en un suburbio como en el Día 6. Hubiera sido jugoso ver en el resto de la temporada las consecuencias del hecho, pero los guionistas hacen bola de todo el tema y pasan de inmediato a otra trama que colinda en lo ridículo: el villano que manejaba al Presidente Charles Logan en el Día 5, en realidad era el hermano de Jack Bauer. Que actuaba en contubernio con el padre de Jack Bauer. Porque hacer del antiguo mentor de Jack Bauer un traidor en el Día 5 no era suficiente, había además que mancillar a la familia también. Y hablando de Charles Logan, éste reaparece en la temporada a santo de nada, y lo quitan del camino de una manera muy tonta. Otro tanto ocurre con Audrey Raines: su historia encuentra una clausura o cierre, pero éste es demasiado apresurado. Intentaron darle a la despedida de Jack hacia Audrey una nota emotiva a la altura de la muerte de Teri Bauer al final del Día 1, pero Audrey Raines era demasiado pijilla como para haber prendido en la audiencia, así es que ese intento no fructificó. Aún así, es un cierre de trama. Por el minuto, ya que contra todo lo que se suponía, Audrey Raines y su padre regresan en 24: Vive un nuevo día, ahora con el segundo como Presidente de Estados Unidos... De todas maneras, existen buenas razones por las cuales la sexta temporada es considerada casi universalmente como la peor de la serie.

Una explosión nuclear tan amarilla que lo mismo podría haber destruido Springfield.
Una subtrama en particular resulta idiota. El Presidente de los Estados Unidos es Wayne Palmer, hermano del fallecido David Palmer, quien mantiene a sospechosos de terrorismo en campos de concentración. Wayne Palmer, por cierto, es presentado como el bueno de la historia. Aparece entonces Sandra Palmer, una hermana de David y Wayne de la que nadie hasta el minuto había tenido noticias, y lo hace como una abogada de derechos humanos. En la más rancia tradición conservadora de la serie, Sandra Palmer es presentada como una mujer irritante, petulante y moralizante, razón por la que pronto se ganó las antipatías de la audiencia. El tema de los campos de concentración no fue llevado demasiado lejos ni en esa temporada ni en las siguientes, lo que revela que si bien 24 tenía una cierta vocación de deconstruirse a sí misma, no querían llevar esto tan lejos. Por el minuto, a lo menos.

Algo que se hará evidente sobremanera en la séptima temporada.

Próxima entrega y final: La película 24: Redención, las temporadas séptima y octava de la serie, y Jack Bauer precipitándose en la espiral imparable del abismo.

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2 comentarios:

Elwin Álvarez Fuentes dijo...

Yo ahora por fin viendo la temporada 9 de la serie (gozándola); de este modo gracias a ti rememoro los días anteriores. Concuerdo contigo: la quinta temporada es la mejor y la sexta la peor.

Guillermo Ríos dijo...

Recuerdo haber terminado tan fastidiado del Día 6, que me dije que iba a ver el Día 7 sólo para cerciorarme de que la serie estaba creativamente muerta y enterrada. Por suerte no fue así. Hay cosas del Día 7 que no funcionaron muy bien, pero en general, sin volver a los niveles superlativos de las temporadas tres y cinco, lo que vino después del Día 6 ha conseguido que veamos esa temporada como un bajón puntual en vez de un saltar el tiburón de la serie. En mi opinión, por lo menos.

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