domingo, 29 de junio de 2014

El Tiempo Pasa: Versión 2.014 (3 de 4).


Reloj, no marques las horas... Porque mientras más avanza el tiempo, más material tenemos para hacer sentir viejos a nuestros lectores. Acabados. Arqueozoicos. Fósiles. Para eso no necesitamos llegar a la era de los trilobites ni de los estromatolitos. Nos basta recordar que en 1.964 se cumple medio siglo desde el primer álbum de The Beatles. ¿Qué tal cayó el hachazo? Y si eso todavía no es suficiente... entonces vamos con la nueva entrada de El Tiempo Pasa.

Con esta clase de introducciones irónicas, deberían contratarme para ser el locutor de 1000 maneras de morir. Me estoy desperdiciando aquí.

Hace 30 años (en 1.984):

  • Los Juegos Olímpicos de 1.984, en Los Angeles. Los mismos del capítulo de Los Simpsons en donde Krusty el Payaso organiza una promoción de hamburguesas gratis por cada evento olímpico ganado por Estados Unidos... con cupones de eventos ganados de manera implacable por el bloque oriental. El mismo que después boicoteó las Olimpíadas de marras. Lo recuerdan, ¿verdad? ¿No? Entonces... ¿Qué están haciendo en este blog...?
  • Se intensifica la hambruna en Etiopía. El mundo de la música se frota las manos ante la inminencia de una campaña humanitaria... con aparato promocional incluido.
  • El crack invade Estados Unidos. No un crack deportivo, sino el crack la droga, valga la aclaración.
  • Asesinato de Indira Gandhi en la India. Por sus guardaespaldas de religión sij. Después de que ella misma ha emprendido acciones represivas contra los sij. Existe una palabra para eso, y por respeto no la escribiré aquí.
  • Termina la dictadura militar en Uruguay, después de doce años. El nuevo Presidente es Julio María Sanguinetti.
  • Anuncio del descubrimiento del VIH, el virus del SIDA. Comienza la guerra por el "yo lo descubrí antes que tú", que se librará durante varios años y a través de varios ladrillazos entre científicos. También comienzan las teorías conspiranoicas acerca de que el VIH no causa el SIDA, que es un invento de las farmacéuticas, etcétera.
  • El argentino César Milstein recibe el Premio Nobel de Fisiología y Medicina, en conjunto con otros dos investigadores, por sus aportes al estudio del Sistema Inmunológico.
  • Vanessa Williams renuncia a la corona de Miss America luego de que la revista Penthouse publicara fotos suyas. La comisión del concurso se ha sentido ofendida porque en las fotos, Vanessa Williams aparece sin ropa. Y posando de manera sugestiva. Y acompañada. Y acompañada de otra mujer. De todas maneras, el incidente le dará fama suficiente como para transformarse en la más exitosa Miss America de todos los tiempos.
  • Terremoto en la Ciencia Ficción: la novela Neuromante de William Gibson pone el Cyberpunk sobre el mapa de manera definitiva.
  • Las veinte películas más taquilleras del año: Cazafantasmas (aunque haciendo trampa, porque iba segunda y reestrenó al año siguiente), Un detective suelto en Hollywood, Indiana Jones y el Templo de la Perdición, Gremlins, Karate Kid, Locademia de policía, Footlose, En busca de la esmeralda perdida, Viaje a las Estrellas III: En busca de Spock, Splash, Lluvia púrpura (¡Prince!), Amadeus, En la cuerda floja, El mejor, Greystoke: La leyenda de Tarzán, La revancha de los nerds, 2010: El año en que hicimos contacto, Breakdance, Despedida de soltero y Amanecer rojo.
  • Los estudios New Line Cinema le dan el palo al gato con Pesadilla en la Calle Elm. No en balde, dichos estudios tienen el sobrenombre de La casa que Freddy construyó.
  • La canción Relax de Frankie Goes To Hollywood es censurada en la BBC. Lo mencionamos sólo por ser un temita ochentero conocido, y para aprovechar de inyectar a presión un enlace a Synth80s: 1.983, en donde incluimos este tema junto con otros once llamados para la fama. (Alguien preguntó por qué un tema de 1.984 fue incluido en la entrega 1.983 de Synth80s. La respuesta es que el álbum es de 1.984, pero el single promocional salió de manera anticipada en 1.983).
  • Emerge desde el légamo primordial la temida y temible PMRC, la agrupación de persecusión y censura de la música en nombre de la moral, creadores de la pegatina Parental Advisory que desde entonces todo CD que aspire a calificarse como de calidad, debe llevar por obligación.
  • Surge la influyente banda industrial KMFDM, con su primer y casi inencontrable disco llamado Opium.
  • El disco 1984 de Van Halen, uno de los más rockeros de todos los tiempos. Incluimos Jump de Van Halen en Synth80s... de 1.983, también.
  • Hello de Lionel Richie. Con el videoclip más sentimentaloide y cruel de la década de 1.980.
  • Ricky Martin llega a Menudo. Reemplazando al último miembro original de la banda.
  • Primer MTV Video Music Awards. Una artista sensación llamada Madonna presenta en escena un éxito reciente: Like A Virgin. Vestida de novia y con un cartel diciendo Toy Boy.
  • Comienzan a emitirse Lobo del Aire, El estilo de vida de los ricos y famosos, Santa Barbara, Los bebés Muppets, Transformers, Hunter, Camino al Cielo, El Show de Bill Cosby, Miami Vice, Reportera del crimen, y la serie de televisión de V (sucesora de dos miniseries). Y llegaron a su fin Automan, Esto es increíble, La isla de la fantasía, Los Hart investigadores, Happy days, y Tres son multitud.
  • Año de teleseries de éxito en Chile. El público de TVN disfruta de las maldades de Robert Betancourt en La represa, mientras que al frente el público de Canal 13 disfruta la venganza de Artemisa en Los títeres. El hidroeléctrico de marras termina despeñado barranco abajo en su vehículo, mientras que la mala de Los títeres se transforma en la primera mujer de la televisión chilena que literalmente peina la muñeca.
  • Alan Moore arriba al cómic La Cosa del Pantano.
  • Primer número de cierto comic de artes marciales y tortugas llamado Teenage Mutant Ninja Turtles.
  • Spider-Man se viste de betún. Después se descubre que no es betún, que es un simbionte alienígena, y que se llama Venom.
  • Y en 2.014 cumplen 30 años: Raica Oliveira, Mauricio Pinilla, Karolína Kurková, Olivia Wilde, Jaimie Alexander (la competencia de Natalie Portman en las películas de Thor), Sara Jean Underwood, Mandy Moore, America Ferrera, Mark Zuckerberg, Paul Dano, Duffy, Khloé Kardashian (la segunda hermana más famosa del mundo, después de la hermana de la princesa consorte de Inglaterra), el príncipe Enrique de Inglaterra, Holly Weber, Laura Vandervoort, Avril Lavigne, Ashlee Simpson (otra hermana... más o menos famosa), Lena Katina (¡t.A.T.u.!), Izabel Goulart, Katy Perry, Kelly Osbourne, Jena Malone, Scarlett Johansson, Jarah Mariano, Mary Elizabeth Winstead, y Rocío Guirao Díaz.
  • Y hubiera cumplido 30 años... Mónica Spear, actriz venezolana desgraciadamente muerta a tiros en Enero de 2.014, en lo que parece haber sido un asalto frustrado.

Hace 40 años (en 1.974):

  • Finaliza el embargo de la OPEP contra el Mundo Libre, culminando así la Crisis del Petróleo. Las discográficas pueden volver a infligirle vinilos de Rock Progresivo al mundo.
  • Empujado por el escándalo de Watergate, Richard Nixon renuncia. Gerald Ford le sucede; años después, Ford se llevará de maravillas con Homero Simpson.
  • Día negro para los rastafaris: Haile Selassie de Etiopía es depuesto.
  • Descubrimiento de los guerreros de terracota de Qin Shi Huangti.
  • Fallece Juan Domingo Perón. Dos días antes ha juramentado su esposa Isabel Perón como Presidenta de Argentina.
  • Teruo Nakamura, soldado japonés apostado en Indonesia, se rinde; es el último soldado japonés combatiente de la Segunda Guerra Mundial en hacerlo.
  • Patty Hearst aparece empuñando una ametralladora: síndrome de Estocolmo a tope.
  • ABBA gana Eurovisión. Con Waterloo. Porque nada tiene más clase que ganar un concurso musical de escala continental, aludiendo a la mayor derrota continental napoleónica de todas.
  • Lanzamiento del disco Autobahn de Kraftwerk: la música electrónica ya nunca más volverá a ser lo mismo. De hecho, aprovechando el tiro... lean la primera entrega de Synth80s, acerca de los orígenes de la música electrónica moderna.
  • Un par de bandas musicales que parece que van para alguna parte, se estrenan en escena: Ramones y Van Halen.
  • Stephen King publica Carrie, su primera novela bajo nombre propio. Recibirá una adaptación al cine con Sissy Spacek desnuda en 1.976.
  • Las veinte películas más taquilleras del año: Locuras en el Oeste, Infierno en la Torre, El joven Frankenstein (¡dos de Mel Brooks en el Top 3!), Terremoto, El Padrino II, Aeropuerto '75, Grizzly Adams, Golpe bajo, Benji (el primero en donde aparece el quiltro de marras), La pandilla de Cupido Motorizado, Asesinato en el Expreso Oriente, La masacre de Texas, Una extraña pareja de polis, Chinatown, La fuga del loco y la sucia, El gran Gatsby, Especialistas en el crimen, Lenny, Deseo mortal (Charles Bronson por supuesto, y primer rol para... ¡Denzel Washington!) y Alicia ya no vive aquí.
  • En televisión se estrena Happy Days, que engendrará ocho spin-offs. Otros estrenos: Shazam, Hong Kong Phooey, La pequeña casita en la pradera. Y se despiden La familia Partridge, El FBI en acción y Viaje a las Estrellas: La serie animada.
  • El Capitán América lucha contra el Imperio Secreto y descubre que su cabeza es un alto funcionario de la Casa Blanca, en un fiero derechazo de la Marvel hacia el clima político de los Estados Unidos de su época.
  • Publicación del número 180 del cómic The Incredible Hulk. El invitado especial es un nuevo personaje que si por casualidad llega a funcionar, a lo mejor hace algún cameo en alguna otra parte: Wolverine. Cosa rara en retrospectiva... Wolverine ni siquiera aparece en la portada.
  • Se describe por primera vez la Maniobra Heimlich.
  • El radiotelescopio de Arecibo envía un mensaje radial al cúmulo Messier 13. El mensaje llegará a destino en 27.000 años. La respuesta debería llegar a la Tierra hacia 52.000 d.C. Es de desear que ésta no sea "destinatario desconocido, devuélvase al remitente".
  • Descubrimiento de Lucy, la más famosa Australopitecus Afarensis de todas.
  • Invención del cubo de Rubik.
  • Y en 2.014 cumplen 40 años: Melanie Chisholm (Melanie C o Mel C de Spice Girls), Kate Moss, Tiffani Thiessen (Salvados por la campana, Beverly Hills 90210, y un montón de serie B), Christian Bale (nara-nara-nara-nara-nara-nara-nara-nara-¡¡¡BAT-MAAAN!!!), Seth Green, Guy-Manuel de Homem-Christo (de Daft Punk), Elizabeth Banks, Robbie Williams, James Blunt, David Faustino (el chico de la Matrimonio con hijos original), Eva Mendes, Alyson Hannigan, Jenna Jameson (sí, ella), Tricia Helfer, Victoria Beckham, Faust (primer baterista de Emperor), Penélope Cruz, Laura Pausini, Andrea Corr, Jewel, Alanis Morissette, Samoth (otro miembro de Emperor), Karisma Kapoor, Sharon den Adel, Franka Potente, Natasha Henstridge, Amy Adams, Jimmy Fallon, Victoria Silvstedt, Joaquin Phoenix, Leonardo DiCaprio, Giovanni Ribisi, Kari Byron (Cazadores de mitos) y Marcelo Salas.

Hace 50 años (en 1.964):

  • Estalla en serio la era de los boicots a las escuelas públicas por la segregación racial en Estados Unidos. Al mismo tiempo se pasa la Enmienda 24 que prohibe condicionar el voto al pago de impuestos. Y poco después, la Ley de Derechos Civiles, destinada a terminar con la segregación racial. De palabra, por lo menos. Y no terminará todavía el año cuando Martin Luther King reciba el Premio Nobel de la Paz; es el más joven galardonado en recibirlo hasta la fecha.
  • También en Estados Unidos surgen los primeros actos de desobediencia civil contra la Guerra de Vietnam.
  • Nikita Kruschev es depuesto. Leónidas Breznev toma su lugar.
  • João Goulart el Presidente de Brasil es derrocado. Comienza una dictadura militar que sólo terminará en 1.985.
  • El Día de los Mártires en Panamá. Incidentes respecto de las banderas de Estados Unidos y Panamá en la Zona del Canal rematan en choques armados entre tropas estadounidenses y civiles panameños. El baño de sangre subsiguiente es recordado como feriado en Panamá hasta el día de hoy.
  • En Bolivia, Víctor Paz Estenssoro es derrocado por Alfredo Ovando Candía.
  • En México, Gustavo Díaz Ordaz asume como Presidente de México...
  • ...y en Chile, Eduardo Frei Montalva asume como Presidente de Chile.
  • Tangañica y Zanzíbar se unen en un solo país. ¿El nombre? Tomar la primera sílaba de uno (Tan), la del otro (Zan) y añadirle un sufijo: Tanzania.
  • Nelson Mandela es sentenciado a prisión de por vida. Años después será liberado. Se volverá Presidente. Y lo interpretará Morgan Freeman en Invictus.
  • La Iglesia Católica declara que la píldora anticonceptiva es pecaminosa.
  • Primeros reportes de que, aférrense a sus asientos, el humo producido por esa actividad tan cool que es el fumar, podría ser dañino y potencialmente letal para la salud.
  • Aparece el monokini. Y no, mala suerte para ustedes, no vamos a incluir una foto de monokinis aquí. 
  • Y siguiendo con el apartado frívolo sexy: Primera edición de los especiales de trajes de baño de Sports Illustrated.
  • Muhammed Ali, Campeón del Mundo de Peso Pesado en Boxeo.
  • Rebelión en el estadio: en Lima, una decisión del árbitro sobre un partido entre Perú y Argentina se cobra 319 muertos y cerca de 500 heridos.
  • Los Estudios Disney se mandan el triunfo del año con Mary Poppins. Será su película más taquillera hasta la fecha, se hará con cinco Premios Oscar, y es la primera película Disney nominada a Mejor Película en dicha premiación. Además, ¿ya mencionamos que hizo mucho dinero...?
  • Los cortos False Hare, protagonizado por Bugs Bunny, y Señorella and the Glass Huarache, un remake de Cenicienta ambientado en México, son los último de la prolífica serie Looney Tunes, antes de que los estudios cierren su división animada, terminando así la era clásica de los cortos de la Warner.
  • Las veinte películas más taquilleras de 1.964 en Estados Unidos: Goldfinger, Mary Poppins, My Fair Lady, Los insaciables, Desde Rusia con amor, Por un puñado de dólares, Papá ganso, Un disparo en la oscuridad (la segunda del inspector Clouseau, y la única sin Pantera Rosa en el título), La noche de un día agitado (película de The Beatles), La noche de la iguana, La señora y sus maridos, La inconquistable Molly Brown, La Pantera Rosa, Viva Las Vegas, Doctor Strangelove, Becket, No me manden flores, Préstame tu marido, Zorba el Griego y El sexo y la joven soltera.
  • Los paraguas de Cherburgo se lleva la Palma de Oro en Cannes, mientras My Fair Lady hace arrasamiento de calvos dorados.
  • Matrimonio de Elizabeth Taylor con Richard Burton. El primero, porque se casaron dos veces entre sí (eso, y que ella también contrajo matrimonio aquí y allá, etcétera).
  • Aparece el sintetizador Moog.
  • The Beatles aparecen en el programa de Ed Sullivan. Poco después, la banda copará los cinco primeros lugares del Top 40 de Billboard de manera simultánea (con Can't Buy Me Love, su cover de Twist and Shout, She Loves You, I Want to Hold Your Hand y Please Please Me). En Estados Unidos comienza la beatlemanía, y más en general, la invasión británica. La primera de muchas. Y la primera desde 1.812.
  • Se lanza el sencillo The Times They Are A-Changin' de Bob Dylan.
  • Primer disco de The Rolling Stones. ¿El nombre del disco? The Rolling Stones. Cuánta creatividad.
  • Estreno en Broadway de El violinista en el tejado.
  • Comienza el estrellato para Plácido Domingo, después de actuar en Don Rodrigo, en Nueva York.
  • En televisión se estrena Rodolfo el reno de la nariz roja, una de las películas navideñas en stop-motion más bienamadas de todos los tiempos. En ambas categorías de películas, por supuesto.
  • También en televisión se estrenan Viaje al fondo del mar, Peyton Place (La caldera del diablo), La hechizada, La familia Addams, Johnny Quest, Flipper, El agente de CIPOL, Daniel Boone, Los Munsters y Underdog. Y se despide la primera tanda de Dimensión desconocida.
  • En computación, inicios del programa BASIC. Sí, es más viejo de lo que piensan. Si son demasiado jóvenes para acordarse del BASIC... olvídenlo.
  • Es descubierta la radiación del fondo cósmico. Es la primera evidencia científica concreta y decisiva respecto de la ocurrencia del Big Bang como punto de inicio del universo.
  • Dos avances capitales en Mecánica Cuántica. Por un lado se publican los papers que predicen la posible existencia del bosón de Higgs, del campo de Higgs, del mecanismo de Higgs, y de las camisetas Higgs si es que hubieran sido visionarios con el mercadishing. Y por otro lado, es enunciado el Teorema de Bell.
  • Y en 2.014 cumplen cincuenta años... Nicolas Cage, Penelope Ann Miller, Michelle Fairley (Juego de Tronos, 24: Vive un nuevo día), Michelle Obama (yes, she can!), Ricardo Arjona (sí, es más viejo de lo que pensaban), Mariska Hargitay, Kelly Parsons, Bridget Fonda, Laura Linney, Sarah Palin, Christopher Eccleston, Matt Dillon, Todd Field, Bret Easton Ellis (el escritor de American Psycho), Juliette Binoche, Rob Lowe, Annabella Sciorra, Russell "Patriarca Noé" Crowe (los gladiadores también envejecen), Andy Serkis (¡Gollum!), Crispin Glover, Hank Azaria (una tonelada de voces en Los Simpsons), Melissa Gilbert, Lenny Kravitz, Courteney Cox, Yeardley Smith (Lisa Simpson en Los Simpsons), Courtney Love, Heather Langenkamp (la chica final de Pesadilla en la Calle Elm de 1.984), Chris Cornell (vocalista de Soundgarden), John Leguizamo, David Spade, Sandra Bullock, Vivica A. Fox, Mary-Louise Parker, Keanu Reeves, Maggie Cheung, Janeane Garofalo, Monica Bellucci, Clive Owen, Calista Flockhart (¡Ally McBeal!), Diana Krall, Robin Givens, Don Cheadle, Marisa Tomei, Teri Hatcher (¡Lois Lane!), Steve Austin y Eddie Veder (el vocalista de Pearl Jam).
  • Y hubieran cumplido 50 años, si es que hubieran llegado vivos... Chris Farley y Dana Plato (actriz de Blanco y negro).
Y culminaremos pronto con la entrega final de El Tiempo Pasa: Versión 2.014. Que, esperemos, no sea la última de esta depresiva sección de la Guillermocracia. Porque ya estamos mirando de cara a un eventual El Tiempo Pasa: Versión 2.015.

miércoles, 25 de junio de 2014

Generación GM (1 de 5): Las águilas van a la guerra.

El Atentado de Sarajevo (28 de Junio de 1.914), el crimen que inició la Primera Guerra Mundial.
Si consideramos la estimación general de que una generación dura unos treinta años, entonces resulta natural considerar a la generación que debió bancarse las dos guerras mundiales, como la más movida de la Historia. O de la Historia contemporánea, a lo menos. Fue un período de 31 años, entre 1.914 y 1.945, en donde el mundo entero cambió de arriba abajo. La política cambió desde la plutocracia liberal disfrazada de democracia universal, al moderno estado del bienestar... que hoy en día está en pleno proceso de despiece por el resurgir de la plutocracia liberal disfrazada de democracia universal, sólo por el gusto de la Humanidad por las cosas cíclicas. En fin. Por su parte cambió la ciencia, desde el mecanicismo newtoniano hasta la relatividad einsteniana. Y el arte, desde el academicismo tradicionalista hasta el rupturismo vanguardista. Y la sociedad, desde una tajante división entre alta y baja cultura, hasta la moderna cultura de masas. En definitiva, lo que acá en la Guillermocracia llamaremos la Generación GM, la de las Guerras Mundiales, ha sido quizás la más terremoteada desde el Renacimiento hasta la actualidad.

Y respecto de lo mismo, ahora en 2.014 coinciden dos efemérides claves. Por un lado, el próximo 28 de Junio se cumplen los cien años desde el atentado de Sarajevo, en donde fue asesinado el Archiduque de Austria, y con el cual principió la Primera Guerra Mundial. Por otro lado, en Septiembre se cumplen los 75 años o tres cuartos de siglo desde la invasión alemana contra Polonia, que inició la Segunda Guerra Mundial. Por lo tanto, la ocasión es propicia para que acá en la Guillermocracia hagamos un recordatorio y un repaso sobre la generación que vio a todo su mundo ponerse patas arriba. Y es así como iniciamos esta serie que hemos llamado Generación GM, en homenaje a la Generación GM justamente, porque el título más obvio del mundo es siempre llamar a tu historia como tu personaje principal. Que en este caso es un colectivo, eso sí, pero personaje principal de todas maneras.

En la época no fue evidente para casi nadie, pero mirado en retrospectiva, la Primera Guerra Mundial fue casi un armagedón anunciado. Entre finales del siglo XVIII y la primera mitad del XIX, Europa entró en la espiral imparable de la industrialización, con factorías extendiéndose por todas partes, humos de carbón inundando las ciudades, pauperismo... y una interesante consecuencia colateral, el inicio del crecimiento explosivo del complejo industrial militar a una escala nunca antes vista. En los 99 años desde la Batalla de Waterloo hasta la Primera Guerra Mundial, Europa pasó desde la nave de madera y a vela, hasta el dreadnought de acero y carbón. O desde el caballo hasta el motor de combustión interna. O desde el sable y la bayoneta, hasta la ametralladora. Algunas mentes iluminadas pudieron adivinarlo: la que se venía era grande, enorme, el hijito regalón y feo del Armagedón y el Juicio Final.

Todo esto, al servicio de países que crecían como heliogábalos. A inicios del siglo XIX se desplomó el Imperio Español. Lo poco que quedó, se terminó de venir abajo a finales de la centuria; y lo realmente último de lo último fue la eliminación futbolística de España a manos de Chile en 2.014, en otra prueba de que las repúblicas son mejores que las monarquías. Pero en reemplazo de los españoles, ya habían sacado número los ingleses, los franceses, los alemanes y los rusos. De manera lenta, metódica e implacable, fueron haciendo caer cacicazgos, satrapías, janatos, sultanatos y reyezuelos de toda clase y laya como piezas de dominó. A veces sin moverse de su escritorio, como cuando el sultán de Egipto vendió el Canal de Suez a Inglaterra para pagarse su lujoso tren de vida; a veces de maneras un poco más cercanas a lo que los historiadores posteriores llaman la diplomacia de las cañoneras, la buena y vieja costumbre de celebrar tratados apuntando con bocas de cañones a países extranjeros, y sin besito de cariño de por medio.

La Batalla de Isandlwana, librada en 1.879, y pintada por Charles Edwin Fripp. En dicha batalla, el etnocentrismo inglés le jugó una mala pasada a los británicos: zulúes armados con lanzas aplastaron sin problemas a los soldados ingleses, en uno de los peores desastres de la historia colonial británica.

El problema es que para 1.885, ya no quedaban más territorios que repartir. La Conferencia de Berlín de dicho año consagró un orden africano en donde todos los países del continente negro sabían con claridad a qué potencia colonial de las varias en existencia, debían apresurarse en ir a besar las patitas; en otros continentes, por su parte, ya se había implantado un cierto status quo territorial. Ya no habrían nuevas aventuras coloniales españolas en América, por ejemplo, como la vergonzosa campaña de 1.865 y 1.866. A partir de entonces, no quedando más mundos por conquistar, era inevitable que la caldera empezara a acumular presión.

El que mejor vio la situación con claridad fue Otto von Bismarck, el Canciller de Prusia que fue artífice en la creación del Imperio Alemán en 1.871, formado a base de trapear el suelo con los daneses primero, los austríacos después, y los franceses al último. Bismarck sabía que todas las potencias se la tenían jurada, así es que es montó una red de alianzas, el núcleo de la cual fue la llamada Triple Alianza formada por Alemania, Austria e Italia, llamados también los imperios centrales porque todas eran monarquías, y todas eran tan centroeuropeas que no hubieran desentonado en lo absoluto dentro de una película de Hayao Miyazaki. Miedosos, franceses e ingleses que habían venido peleándose desde la época de Enrique II de Inglaterra e incluso Guillermo el Conquistador, decidieron que era mejor pararle los pies a los germanos, y se pusieron de acuerdo. Francia por su parte buscó y consiguió la amistad de Rusia. Así se formó su propio trío, llamado en castellano el Triple Entendimiento; pero como todo suena más sexy en francés, se lo llama la Triple Entente.

Parte importante de la trifulca vino dada por la decadencia imparable del Imperio Otomano, llamado con cariño el hombre enfermo de Europa porque era mantenido con vida únicamente para servir al interés del amigo de turno. Ningún europeo quería que Rusia llegara al Mar Mediterráneo, y si eso significaba financiar al sultán de Estambul, pues se lo financiaba. Pero nada impidió que las naciones eslavas de los Balcanes decidieran emprender guerra de independencia tras guerra de independencia tras guerra de independencia, desde la cual surgieron varios países que, por supuesto, se transformaron en otros tantos peones de las potencias europeas de verdad. Los eslavos odiaban tanto a los turcos como a los austríacos, y no querían salir de las manos otomanas para ir a parar a las del Imperio Austrohúngaro, de manera que los movimientos nacionalistas fermentaron como con levadura. Por lo tanto, cuando Serbia fue independiente, les pareció razonable firmar un pacto con Rusia. A partir de entonces, el destino de Europa quedó sellado: más tarde o más temprano, Austria iba a hacer un movimiento de más en los Balcanes, Rusia iba a intervenir, las alianzas se iban a activar, y Europa y por extensión el mundo entero iban a irse a... la guerra. Pero antes, veamos el dramatis personæ del asunto. Con varias águilas de por medio, sintomáticamente, porque tal era el símbolo heráldico de varias monarquías europeas.

Escudo de armas del Imperio Zarista.

Alemania: El aristócrata. Durante la Edad Media fue una colección de feudos y ciudades libres apenas gobernados por un Emperador, y cuando la dinastía Habsburgo se mandó cambiar de Alemania (tras la Guerra de los Treinta Años y la Paz de Westfalia de 1.648) para encastillarse en Austria, se transformó en la tierra de nadie. Por tanto, durante cerca de cuatrocientos años desde el Renacimiento en adelante, fue el territorio preferido para las paradas militares extranjeras con intercambio de disparos. A tono con el nacionalismo romántico del siglo XIX, los revolucionarios de 1.848 trataron de crear una república alemana unida; créase o no, la Alemania del Romanticismo era una nación tremendamente liberal, y gentes como el libertario Beethoven, el socialista Wagner (en su juventud, porque se volvió facho en su vejez) o el rojo Marx, no eran casos inusuales. Después Otto von Bismarck unificó Alemania a nombre de los junkers prusianos, y los liberales y socialistas prefirieron salir corriendo; lo que quedó, se transformó en la Alemania autoritaria, mecanizada y estandarizada que responde al estereotipo actual.

Francia: El cosmopolita. Francia fue uno de los primeros Estados en el moderno sentido de la palabra, y el más sólido. Tanto, que aguantó la Revolución Francesa y la decapitación a mansalva de toda su clase dirigente sin resentirse en lo más mínimo, luchando casi un cuarto de siglo a capa y espada literalmente contra toda Europa, y aún así arreglándoselas para mantener las fronteras territoriales de 1.792 en el Congreso de Viena de 1.815, en vez de acabar descuartizada en millones de pedazos. En el siglo XIX, Francia fue una nación iluminada, y París se transformó en la Ville-Lumière, la Ciudad Luz, un lugar tan cosmopolita que incluso hasta el chileno Vicente Huidobro la honró dándose una vuelta por ella, una vez que la Primera Guerra Mundial hubo terminado, eso sí, porque durante la misma no hay agallas para tanto. En lo político, después de la debacle de 1.871 en donde las tropas alemanas hicieron turismo por París a punta de bayoneta, se transformó en la Tercera República, un engendro lleno de políticos inútiles que por su número, a lo menos, se compensaban la inepcia los unos a los otros y permitían seguir manteniendo el sistema en pie. Un puñado de naciones hispanoamericanas han seguido el ejemplo desde entonces, con mayor o menor fortuna, claro, algunas incluso hasta con monarquía de por medio, sólo por llevar la contraria.

Inglaterra: El estirado. La cuna de la Revolución Industrial perdió un imperio completo con la independencia de las Trece Colonias en 1.776, y ganó un imperio completo con la unificación casi completa de la India con la conquista de Delhi en 1.804. Poseía la escuadra más poderosa del mundo, en una época en donde escuadra significaba poderío marítimo y no equipo de fútbol, y eso que el fútbol es invento británico. Los recursos saqueados sin misericordia a los arcones de rajás y templos de la India financiaron la Revolución Industrial, con la ayuda inestimable de yacimientos de carbón y hierro que les permitieron fabricar acero a un ritmo que sería la envidia de Sid Meier. Desde la trapeada de piso que el Duque de Wellington hizo con Napoleón Bonaparte en la Batalla de Waterloo en 1.815, los ingleses se habían abstenido de intervenciones militares a pata, con el muy visible fiasco de la invasión contra Crimea de 1.856, y habían preferido confiar en su poderío marítimo, además de un sistema financiero que les permitió ganar la Guerra del Pacífico y apoderarse de todo el salitre mundial sin soltar ellos personalmente ni un solo tiro. Toleraban a los socialistas que respetaran el five o'clock tea, como Herbert George Wells, pero odiaban a los sodomitas, a quienes enviaban a la cárcel y a trabajos forzados, como a Oscar Wilde.

Austria: El paternalista. El moderno Imperio Austríaco nació gracias a las vigorosas gestiones de María Teresa de Austria en el siglo XVIII, sobre las cenizas del Sacro Imperio Romano Germánico; después recibió paliza tras paliza tras paliza de Napoleón Bonaparte, su canciller Metternich diseñó el orden del Congreso de Viena en 1.815, y a partir de entonces todos fueron traspiés. Austria controlaba en los hechos la federación de naciones alemanas, además del norte de Italia, pero los dos movimientos de unificación la lastimaron de manera casi mortal. Tanto, que en la gran insurrección nacionalista de 1.867 debió convertirse en Imperio Austrohúngaro para que los húngaros se pasaran de bando y los ayudaran a mantener a raya al resto de los revoltosos. Viena, la capital de Austria, era una ciudad cosmopolita en donde confluían tipos tan refinados como Richard Strauss, o tan sórdidos como Sigmund Freud. El resto del país era una campiña idílica, la clase de territorio por el cual era muy agradable pasear tropas en plan Diplomacia o Risk; de todas maneras, Austria la tuvo fácil peleando contra los incompetentes italianos y los corruptos rusos, de manera que acabaría perdiendo la guerra más por chanfle de verse arrastrados en la cruzada alemana, que por otro motivo.

Rusia: El decadente. Rasca un ruso y debajo encontrarás un tártaro, solía decirse. Los rusos venían siendo Europa, pero la de medio siglo atrás, cualquiera fuera el año. Pedro el Grande intentó occidentalizarla a inicios del siglo XVIII, Catalina la Grande intentó modernizarla a finales del mismo, pero luego la rebelión liberal de Diciembre de 1.825 fue aplastada, y satisfechos de sí mismos, los aristócratas rusos se transformaron en una burocracia corrupta y decadente, tanto que un charlatán con delirios místicos como Rasputín pudo hacer carrera y arreglárselas para cargarse al imperio él solito, con sus malos consejos. A mediados del siglo XIX, los rusos lanzaron una ofensiva imparable masacrando a janato tras janato tras janato, reunificando la estepa rusa por primera vez desde los tiempos de Tamerlán en el siglo XV. Pero hasta ahí llegaron. Cuando intentaron salir al mar por el Mediterráneo, se lo impidieron los turcos y los británicos. Cuando lo intentaron por Afganistán, se lo impidieron los afganos y los británicos. Cuando lo intentaron por China, se lo impidieron los británicos, y los chinos no porque el Celeste Imperio en esos años iba para marrón oscuro. Al final lograron un puesto de importancia en Vladivostok, hacia el Océano Pacífico, una base naval con su mar congelado seis meses al año. Y todo eso, sólo para sufrir la humillante derrota de la Guerra Ruso Japonesa de 1.905, que desató a su vez la Revolución de 1.905 que estuvo a punto de tumbar a los zares. Nadie se extrañaba mucho por tanto que Rusia hirviera de comunistas y nihilistas. Es decir, nadie que no fuera Karl Marx, quien pensaba que la revolución proletaria iba a llegar por una hipertrofia del industrialismo en las naciones más avanzadas, no en un país tan atrasado que hasta la España de la época podía presumir de ser más liberal.

Italia: El perdedor. Desde la unificación italiana, la constante italiana es perder hasta cuando iban ganando. Aunque la unificación fue en 1.860, Roma no cayó sino hasta 1.870 porque el Papa era sostenido por los franceses, que no querían un Estado italiano firme al otro lado de los Alpes. Los franceses retiraron a sus tropas de Roma para defender París de los alemanes en 1.870 (en vano), los italianos conquistaron Roma... y siguió sin existir un Estado italiano firme al otro lado de los Alpes. La industrialización llegó de manera tardía y sólo al norte del país. De ahí que Italia le haya entregado un par de grandes legados al siglo XX: los atrasados centro y sur nos legaron el cine neorrealista y el de Fellini (¡y Sophia Loren!), y el más industralizado norte nos legó el Fiat 600. Entraron a la Triple Alianza un poco porque en alguna parte había que entrar. En 1.896 intentaron construirse su propio imperio colonial, invadieron Etiopía, y los guerrilleros etíopes armados con lanzas y escudos de madera le dieron una paliza a los italianos armados con rifles y pólvora, aunque ayudados por el terreno montañoso, todo sea dicho. En 1.912 los italianos por fin consiguieron un dominio colonial: conquistaron Libia. Aunque tratándose de un país que en esencia es un arenal, basta con apoderarse de Trípoli y Bengazi, y ya puede darse el país por conquistado. Al menos, dicha guerra marcó un hito en la historia bélica mundial: los italianos realizaron el primer bombardeo aéreo de la historia, cuando lanzaron bombas desde un aeroplano. Con la mano, porque las compuertas de dejar caer bombas no se habían inventado todavía.

Una sombrerera en los Campos Elíseos, pintada por Jean Béraud.
Supongo que todos han visto esos dibujos animados en los cuales el gato de turno pone una tonelada de ratoneras, y al caer en su propia trampa, todas se activan al mismo tiempo. Bueno, eso fue la Primera Guerra Mundial. Europa entera era un campo de ratoneras listas para saltar. La primera que saltara, era meramente coyuntural. El caso es que ésta fue el asesinato de Francisco Fernando, el Archiduque de Austria. Por un motivo u otro, porque en esto las teorías conspiranoicas nunca faltan, el caso es que una asociación terrorista nacionalista serbia llamada la Mano Negra se las arregló para cargarse al Archiduque, durante una visita a la ciudad de Sarajevo, capital de Bosnia (Serbia y Bosnia tienen una historia complicada, dejémoslo así). El gobierno de Austria, ni corto ni perezoso, envió a Serbia el Ultimátum de Julio, con diez puntos, escrito de manera intencionada para que Serbia no lo aceptara y desatar así la guerra. Juzguen por ustedes mismos. El punto cuatro incluía la remoción de todos los funcionarios públicos que dictara el gobierno austrohúngaro, mientras que el punto cinco incluía que Serbia aceptara representantes del gobierno austrohúngaro para la supresión de movimientos subversivos, y el punto seis significaba autorizar a la policía austrohúngara para operar en Serbia. Pero Serbia era Serbia, no una república latinoamericana de opereta, de manera que dijo no. En respuesta, Austria declaró la guerra. ¿Lo divertido del asunto? Todo esto pasaba en las altas esferas, y nadie más allá en el grueso público tenía la más borracha idea de que estaba estallando el conflicto más dantesco que la Humanidad iba a vivir hasta ese minuto. Por ejemplo, cuando el subdirector de la agencia periodística Reuter recibió un cable al respecto, pensó que era el resultado de una carrera de caballos. Es decir, que un cable que decía SARAJEVO FERNANDO ASESINADO, el caballo que había llegado en primer lugar era Sarajevo, segundo lugar para Fernando, tercero para Asesinado...

El caso es que Rusia era aliada de Serbia, de manera que al ir Austria a la guerra contra Serbia, Rusia fue a la guerra contra Austria. Alemania era aliada de Austria, así es que fue a la guerra con Rusia. Y Francia e Inglaterra eran aliados de Rusia, así es que fueron a la guerra contra Alemania y Austria. Turquía era aliada de Alemania y Austria, así es que... no creo necesario detallar cómo es que entraron a la guerra un montón de otros países. Valga decir que es como Game of Thrones, pero con el glamour de la Belle Epoque. Una de las más significativas excepciones fue Chile, país al que se le pidió declarar la guerra, sólo para encontrarse con la socarrona respuesta del Presidente Ramón Barros Luco: "No hay que meterse en peleas de familia", aludiendo claro está a que todos los monarcas europeos eran parientes entre sí. De este manera el mundo entero menos Chile (por la inercia de su Presidente) y la Guillermocracia (que no existía hace cien años) se lanzó de cabeza a un armagedón tan devastador, que fue llamado durante muchos años la Gran Guerra a secas. Qué poco sabían, que después iba a llegar otra más, la Segunda Guerra Mundial, que en términos de desastre fue peor, pero que es más cinematográfica porque en ella los malos son los nazis.

En la próxima entrega de Generación GM: La sangrienta gesta de 1.914.

Sacando a un herido de las trincheras durante la Primera Guerra Mundial, en una obra de Gilbert Rogers, pintada cerca de 1.919.

domingo, 22 de junio de 2014

24 (4 de 4): No tienen fin los días más largos de Jack Bauer.

Jack Bauer camino a transformarse en un nuevo Charlie Brown.
15:00:00...

15:00:01...

15:00:02...


Después de la sexta temporada, las cosas estaban complicadas para 24. Hay opiniones dispares sobre cuál es la mejor temporada de 24, pero todos están de acuerdo en una cosa: la sexta fue la peor. Para colmo, era el año 2.007 y el Gremio de Escritores de América amenazaba con irse a paro; si éste se materializaba, la eventual séptima temporada podía quedar a mitad de camino, y hacer eso con una serie en horas bajas es casi extenderle certificado de defunción. Había varios caminos. Una era la temporada corta, la solución de Lost, lo que hizo mucho por mejorar la serie según quienes a esas alturas tenían el valor para seguir viéndola. Otra posible solución era la temporada con cierre abrupto en donde todo se amarra como mejor se puede, con los terribles resultados que son de prever, la solución de Héroes que tanto hizo por terminar de hundir el barco ya a medio naufragar. Y la tercera, simplemente renunciar a la serie por un año; eso fue lo que con muy buen sentido hicieron los productores de 24. En la época era impensable una temporada corta de 24, probando que lejanos estaban todavía los días para 24: Vive un nuevo día.

Repetimos lo que hemos comentado en las tres entregas anteriores. Estos posteos analizan una serie televisiva que se basa fuertemente en los giros de tuerca de guión, de manera que lo que viene está infestado de spoilers. De modo que si ustedes no han visto la serie y están planeando verla, les recomendamos encarecidamente no seguir leyendo a partir de este punto.

Decíamos que no iba a haber una temporada de 24 durante el año 2.007. Pero como en un año la gente puede irse en masa, y al año siguiente no retornar, en particular considerando la desastrosa calidad de la sexta temporada, los productores de todas maneras se dieron maña para sacarse del bolsillo una película hecha para televisión. Esta fue 24: Redención. Inicialmente se pensó en comprimir 24 horas de acción en dos horas, pero al final optaron por respetar el tiempo real, y dejar que las dos horas de película fueran dos horas de historias en tiempo real. El resultado es carne cocida a término medio, porque dos horas de tiempo real no son muchas para presentar personajes, hacer saltar a la audiencia, llevar a una resolución y a otra cosa. Pero aunque mediocre, fue una mejora respecto de la sexta temporada, y con eso bastaba. De minuto, a lo menos.

Lo notable de la trilogía que conforman 24: Redención y los Días 7 y 8, es que en conjunto suponen una enorme deconstrucción de la serie. Después de todo, en la primera temporada Jack Bauer decía que "hoy día es el día más largo de mi vida", pero a esas alturas había vivido seis de esos días, y éstos no tenían visos de dejar de venir, lo que hacía un poquito ridículo seguir tomándose la premisa tan en serio. La primera trilogía había partido con tintes más o menos heroicos, con un Jack Bauer cada vez más inmenso y mesiánico salvando el día de manera casi rutinaria, y sobreviviendo a toda clase de atentados e incluso a dos muertes clínicas declaradas a falta de una, pero todo al servicio de una Presidencia de Estados Unidos capaz de lidiar con los villanos internos. Después, los Días 4 a 6 mostraron qué es lo que sucede cuando un Presidente competente e idealista es reemplazado por un incompetente, o peor aún, por un corrupto vendido a los intereses empresariales, aunque Jack Bauer es más superhombre que nunca, alcanzando su momento cumbre en el Día 5 cuando pilotea un avión desde su compartimento de carga, o en el Día 6 cuando logra fugarse de sus captores matando a uno de ellos de un mordisco en la yugular. En cambio, el Jack Bauer desde 24: Redención en adelante es más crepuscular, casi como en las películas Western en donde el viejo pistolero está cansado y desenfunda la pistola de mala gana, habiendo perdido la alegría de vivir en el proceso. Proceso que remata en el oscurísimo final de la serie, por supuesto. Final hasta 24: Vive un nuevo día, eso sí, porque en la época nadie sabía a ciencia cierta qué iba a pasar con 24 después.

Allison Taylor, Presidenta de Estados Unidos antes que Hillary Clinton.

Como de costumbre en la serie, 24: Redención sigue dos historias en paralelo. Una es la ceremonia de cambio de mando en que Noah Daniels entrega el mando a la Presidenta electa Allison Taylor, lo que nos sitúa en el Año 12 de la cronología interna de la serie (Enero de 2.013 o de 2.017, dependiendo de en qué año se sitúe el Día 1). Que Allison Taylor sea la primera Presidenta mujer de Estados Unidos, parece un guiño a que para la campaña presidencial de 2.008 parecía que Hillary Clinton podía llegar al cargo; al final, como sabemos, Barack Obama ganó las primarias y se convirtió en Presidente después, pero como 24 ya había tenido no uno sino dos Presidentes negros... Por otro lado tenemos la trama de Jack Bauer, quien está en Africa, en un país ficticio llamado Sangala, escondido por motivos que supuestamente tienen que ver con la sexta temporada; en la séptima temporada aplicaron retrocontinuidad y se inventaron un incidente fuera de lo mostrado en la serie, para justificar esto, con el consiguiente atentado a la mitología interna que esto significa. En Africa, Jack Bauer colabora con un amigo que mantiene una escuela para niños africanos. Por supuesto que la escuela se pondrá en la mira de un grupo guerrillero de los que reclutan niños soldados, así es que Jack Bauer deberá volver a la acción. Todo eso, en medio de una crisis humanitaria provocada por la guerra civil en Sangala.

La película parece un episodio larga duración de la serie televisiva, y en realidad, más que tener entidad propia, parece la precuela de la séptima temporada, preocupándose más de sentar las bases de la misma que de tener un carácter propio o una narrativa redonda. Un lastre importante es el adivinar de antemano que el amigo de Jack Bauer interpretado por Robert Carlyle iba a morir a mitad de historia, simplemente porque era poco probable que un actor con el cartel de Carlyle se comprometiera de lleno en la serie hacia adelante. Pero se le disculpa en lo principal por su excelente final, en que Jack Bauer debe llevar a cabo un sacrificio supremo para salvar a los niños, consiguiendo que los acepten en la Embajada de Estados Unidos a cambio de entregarse él mismo para ser juzgado. Vemos aquí la primera deconstrucción significativa de la serie dentro de la misma: Jack Bauer ya no salva la situación con una operación comando inesperada ni con violencia, sino rindiéndose de manera voluntaria, más voluntaria aún que al inicio del Día 6 en donde estaba casi forzado a ello.

Incidentalmente, las escenas en Sangala son filmadas con el mismo irritante filtro amarillo de cámara que era la marca de fábrica de 24 a esas alturas, y que hacía pensar en que Steven Soderbergh estaba dirigiendo el rodaje bajo un nombre supuesto. Pero las escenas en Washington D.C. con rodadas con un filtro azul, una novedad que aporta un tono más gélido y mortecino a las escenas de acción política. El filtro azul desplazará al filtro amarillo en los Días 7 y 8, en consonancia con el cambio de locación desde Los Angeles a Washington D.C. primero y Nueva York después, ayudando así a crear una sensación de distanciamiento del espectador respecto de la serie, que ayuda a potenciar la deconstrucción de la misma.

Jack Bauer siendo interrogado por senadores al inicio del Día 7: la acción adrenalínica no conoce límites.

El Día 7 parte con otra deconstrucción: CTU ha sido desbandada. Una opción lógica si se considera la enorme cantidad de agujeros de seguridad que ha manifestado tener la oficina en cuestión, a lo largo de los años. Jack Bauer por su parte afronta un comité senatorial en donde sus acciones son abiertamente cuestionadas. Aquí es donde la serie revela una cierta incapacidad para aprovechar el debate filosófico de fondo: el senador Blaine Mayer presenta algunos importantes puntos acerca de que violar los derechos humanos para proteger los derechos humanos es un contrasentido. Hubiera resultado excelente mantener a Blaine Mayer como personaje de fondo y contrapunto a la filosofía de Jack Bauer, pero por desgracia el guión se lo despacha de manera inútil y rutinaria, perdiéndose la serie una de sus mejores oportunidades argumentales. De haber preservado a Blaine Mayer como un oponente digno, la serie hubiera podido renovarse a si misma en su planteamiento de fondo lo suficiente como para sobrevivir a través del cambio de mentalidad que se vivió desde la Presidencia de George W. Bush a la de Barack Obama. Dilapidar al personaje condenó así a 24 a permanecer atada a una mentalidad y visión del mundo diferente a aquella en que fue creada la serie. En la época, el miedo de la gente ya no era hacia los terroristas sino hacia la crisis económica, y 24 simplemente no fue capaz de seguir el ritmo del mundo en esto, ayudando a su eclipse (momentáneo) como serie.

Como sea, de la audiencia ante un comité con la que se abre el Día 7, Jack Bauer es rescatado por Renee Walker, una agente del FBI que lo recluta debido a una importante novedad: Tony Almeida, a quien se consideraba muerto como otra de las cansinas bajas del Día 5, en realidad está vivo y regresa convertido en un superterrorista. Los verdaderos colores de Tony Almeida se transformarán en un punto importante del Día 7, mientras Jack Bauer y Renee Walker comienzan a luchar mano a mano contra una conspiración que incluye un ataque contra la Casa Blanca, y en donde los villanos son una empresa de contratistas militares. Entre los Días 7 y 8, Renee Walker interpretada por Annie Wersching se transformará en uno de los más eficientes agentes que han cruzado por la serie, y quizás el único personaje que hubiera podido tomar el manto de Jack Bauer si Kiefer Sutherland hubiera decidido retirarse. De hecho, un excelente desarrollo para el Día 8 hubiera sido subvertir las expectativas de todo el mundo y haber matado a Jack Bauer, con Renee Walker tomando el protagónico a partir de un eventual Día 9. Los productores decidieron otra cosa, los guionistas escribieron otra cosa, y así Renee Walker acabó convertida en otra cruz y epitafio en el enorme cementerio de 24.

Renee Walker en el Día 8: Ella era un personaje tan duro, que se las arregló para sobrevivir más de una temporada.

Aún así, el Día 7 consigue de alguna manera actualizarse y renovarse en ciertos respectos. Allison Taylor es presentada con una visión política más cercana a Barack Obama, lo que prueba que la ideología de George W. Bush está oficialmente terminada. La idea de que los villanos sean mercenarios privados y contratistas del gobierno de Estados Unidos cae también en medio de toda la polémica por el rol de estas empresas mercenarias en la reconstrucción de Irak, que se daban por la fecha en el mundo real. También el regreso de Tony Almeida, aunque manejado de manera torpe a nivel de guión, pone énfasis en un punto importante: de tanto combatir a monstruos, los propios agentes de la CTU pueden devenir en uno. Tony Almeida partió en la serie como rival de Jack Bauer, se transformó después en uno de sus más valiosos colaboradores, pero después de enviudar, se transformó en su némesis... y en un recordatorio de que el propio Jack Bauer podría, más tarde o más temprano, seguir el mismo camino. Y en una nota más incidental, el cambio de la CTU por un FBI más adicto a los reglamentos y los derechos humanos, y el cambio de locación desde Los Angeles a Washington D.C., son una bocanada de aire fresco dentro de la serie.

A cambio, el plan terrorista de Tony Almeida es demasiado alambicado como para resultar creíble, incluso para los estándares de 24. También es triste la manera en que se despachan a los mercenarios africanos en la Casa Blanca, considerando que uno de ellos se la tenía jurada a Jack Bauer desde 24: Redención. La idea del asalto a la Casa Blanca fue escenificada mucho mejor en la película Ataque a la Casa Blanca de 2.013, que le debe no poco al Día 7 de 24, aunque el presupuesto de blockbuster de cine ayuda en esto. Irónicamente, la propuesta secuela de Ataque a la Casa Blanca se ambientará en Londres... lugar en donde se ambienta 24: Vive un nuevo día. Pero volviendo a los males del Día 7, aunque Jon Voight como Jonas Hodges, el dueño de la firma de mercenarios, resulta un villano de alturas, se lo despachan antes del final y es reemplazado por el más genérico Alan Wilson, uno de los villanos más inanes de toda la serie. Y la subtrama de la enfermedad de Jack Bauer es resuelta de manera demasiado predecible, aunque al menos sirve para que Jack y Kim hagan las paces. Un interesante guiño positivo es que, quizás para expiar el hecho de que todo musulmán apareciendo en 24 acababa relacionado con el terrorismo, en el Día 7 aparece Muhtadi Gohar, un imán musulmán que es acusado injustamente de terrorismo, pero aún así perdona a Jack Bauer, e incluso le brinda asistencia espiritual de buena fe, en un momento en que Jack Bauer corre riesgo inminente de muerte.

La octava temporada presenta otro cambio de locación, ahora a Nueva York. En el edificio de las Naciones Unidas, Allison Taylor está promoviendo un tratado internacional que representará una solución geopolítica radical al nudo del Medio Oriente, y cuyo principal pivote es la firma por parte de la República Islámica de Kamistán; no debe ser casualidad que la sigla de dicho país en inglés sea IRK, que suena sospechosamente parecido a Irak. Por supuesto que elementos terroristas buscan impedir la firma del tratado, a pesar de los esfuerzos de una CTU reconstruida. En medio de todo eso, un retirado Jack Bauer que quiere reconstruir su vida junto a su hija Kim y a su recién nacido nieto, se ve arrastrado a la acción por la petición de un viejo amigo. Lo que vendrá en adelante será el infierno.

A Anil Kapoor, el actor que interpretó a Omar Hassan el Presidente de Kamistán, le quedó gustando tanto el concepto, que acabó transformándose él mismo en Jack Bauer... en el remake de la serie en la India, eso sí.

Porque el Día 8 subvierte prácticamente todos los elementos propios de la serie. Partiendo porque la amenaza terrorista ahora vuelve a un nivel más cercano al Día 1, dejando de lado los escenarios más apocalípticos de las temporadas intermedias; aunque los recortes presupuestarios impuestos por la FOX pueden haber tenido algo que ver con esto. Allison Taylor por su parte, que ha comenzado siendo una especie de David Palmer en versión mujer, empieza poco a poco a perder el control de su propia administración, comete el grueso error de llamar a bordo a Charles Logan, y termina convertida en su propia némesis. Jack Bauer, por su parte, tiene una nueva oportunidad de reconstruir su vida, ahora con la agente Renee Walker, a quien acaba de reencontrar desde el Día 7... sólo para que ella sea muerta en una venganza personal. En ese minuto vemos una de las más desgarradoras escenas de la serie, en donde Jack Bauer es interrogado por el personal del hospital acerca de si conoce a la chica... sólo para terminar reparando en que está tan solitario y alienado del resto de la existencia humana, que ni siquiera conoce detalles de la vida de la chica que hubiera sido perfecta para él.

Lo que viene en adelante es en esencia Jack Bauer terminando de dar el salto al lado oscuro, y cobrándose una venganza terrible que prácticamente lo convierte en un villano, algo que desconcertó a no pocos fanáticos de la serie. Espoleado por el peso combinado de toda la basura que ha tenido que aguantar en temporadas anteriores, Jack Bauer empieza a masacrar villanos de manera despiadada, aunque siendo rusos varios de ellos, con ello corre el riesgo de desatar la Tercera Guerra Mundial. Es decir, Jack Bauer acaba por seguir el mismo camino que otros villanos de la serie, Saunders en el Día 3, su antiguo mentor Henderson en el Día 5, y su amigo Tony Almeida en el Día 7, todos ellos chicos buenos convertidos en villanos debido a ser consumidos por los costos inherentes a su propio trabajo. Al convertir a su protagonista en un villano, la serie acaba deconstruyéndose por entero a sí misma, ya que termina de aniquilar casi por completo el ideal de heroísmo que había sido su combustible hacia atrás. Afortunadamente para Jack Bauer, Chloe O'Brian se la juega a fondo para convencerlo de que eche pie atrás, y logra hacerlo entrar en razón, evitando de paso la Tercera Guerra Mundial; esta escena que abre el último capítulo de la serie, es uno de los mejores momentos de 24.

Mirado en conjunto con el resto de la serie, el cierre de 24 fue un dignísimo final. Debido a un tema de costos y a la baja en las audiencias, era poco probable que la serie fuera renovada, y de hecho ello no sucedió. Hubo intentos por conseguir que 24 diera el salto al cine con una película, pero esto no fructificó. Quizás para mejor, considerando que por su formato, 24 funciona mejor como serie de televisión que como película, como lo probó 24: Redención. Por su parte, Kiefer Sutherland se movió hacia Touch, serie creada por Tim Kring, el hombre tras Heroes; después de dos temporadas a las rastras, Touch acabó cancelada, lo que abrió campo a Kiefer Sutherland para volver a ponerse las ropas de Jack Bauer en 24: Vive un nuevo día. Y quizás el más exótico legado de 24 es que Anil Kapoor, el actor de la India que interpretó al Presidente de Kamistán en el Día 8, quedó tan entusiasmado por la experiencia que en 2.013 estrenó su propio 24, un remake rodado en la India y considerada una de las producciones televisivas más caras en ese país.

Pero volviendo al Día 8. El cierre de la serie es también impecable. A través de Jack Bauer, los guionistas y el propio Kiefer Sutherland básicamente agradecen a los espectadores por años de fidelidad. Incluyendo un reconocimiento tácito a Chloe O'Brian, dándole el último diálogo de la serie, en concreto una orden respecto a los satélites artificiales: "Apáguenlos". Y fin.

Adios, Jack...
00:00:02...

00:00:01...

00:00:00

Hasta que se estrenó 24: Vive un nuevo día, eso sí, serie de la que no hablamos por estarse emitiendo al momento de publicar esta serie de posteos.

miércoles, 18 de junio de 2014

"The Blacklist": La serie sobre hacer un Loki.

Reddington haciendo un Loki, un Silva o un Joker, en los cinco primeros minutos de la serie.
En el cine del último tiempo se ha puesto de moda lo que podríamos llamar hacer un Joker, o hacer un Loki, o hacer un Silva, por los villanos de The Dark Knight, The Avengers o Skyfall respectivamente. Es decir, los villanos diseñan un plan en donde parte vital del mismo consiste en dejarse capturar, supuestamente para sembrar el caos o pánico en el interior del bando de los buenos. Por alguna razón, ninguno de ellos parece tener un plan para el evento de que los héroes decidan dar un paso hacia el lado oscuro, y ejecutarlos sin más. Hay una razón por la cual no abundan los villanos que se rinden en la vida real, después de todo. ¿Se imaginan ustedes a Osama bin Laden haciendo un Loki, por ejemplo? No, ¿verdad? Y si el tópico está presente en tres de las películas más taquilleras de la última década, ¿por qué no rodar algo así como Hacer un Loki: La serie? Fanfarria de presentación para... The Blacklist.

Como de costumbre, tratamos en la medida de lo posible de no destripar el argumento de la serie. Sin embargo, es inevitable en algún minuto el referirse a determinados giros de trama. De manera que si siguen adelante leyendo, es bajo su propia responsabilidad.

La serie se abre en su primera escena con el villano haciendo un Loki. O un Joker, o un Silva, la opción que prefieran. Se trata de Raymond "Red" Reddington, un tipo que llega con toda calma a la sede principal del FBI y le dice a una funcionaria que desea hablar con su jefe. Todas las alarmas saltan de inmediato y de manera literal, porque Reddington figura en los más buscados del FBI, siendo un antiguo agente desaparecido hace veinte años y vinculado a toda clase de actividades criminales. Reddington por supuesto que es arrestado. Pero el hombre tiene una agenda. Ofrece su ayuda para capturar a los criminales más peligrosos de todos, más peligrosos que los diez más buscados del FBI, tan peligrosos que ni el propio FBI sabe de su existencia. Dichos criminales figuran en una lista negra, el blacklist del título, que Reddington ha memorizado. Todo lo que Reddington pide, es tratar con una joven agente llamada Elizabeth Keen. ¿Por qué? Ese es el misterio principal de la serie, así es que no esperen que la respuesta esté ahí al final del primer episodio. O de la primera temporada, por lo que valga.

La serie en sí, sigue la estructura propia de tantos otros procedimentales que andan dando vueltas allá afuera. Es decir, cada capítulo trata sobre el caso de la semana, que en este caso es el miembro de la lista negra de la semana. La numeración va al azar, de manera que aunque hemos visto una veintena de casos, los números van desde el 8 hasta el 161. Los capítulos mismos se titulan por el villano listado de la semana. Dos de ellos son dobles, es decir, dedicados al mismo villano (Anslo Garrick número 16, y Berlin número 8). Un episodio presenta a cuatro números de un solo aventón, porque operan como una banda (los Hermanos Pavlovich números 119 a 122). El criterio con el cual los villanos han recibido su número, supuesto de que hubiere uno, en la serie no ha sido revelado.

¿Es su padre? ¿Es su hermano mayor? ¿Es el peluquero del tío de la sobrina del vendedor de la tienda de mascotas que le vendió un perrito al maquillador de ella...?

Al villano de la semana se le une un arco argumental que corre por debajo y va hilando todos los episodios. Algunos villanos de la semana están vinculados entre sí como parte de dicha trama argumental, y otros no. El caso es que durante la primera mitad de la serie, el caso de la semana tiende a ser más importante y el arco argumental queda en segundo plano, mientras que en la segunda mitad esto se invierte, pasando el arco argumental a primer plano y quedando el caso de la semana como un añadido a veces casi obligatorio.

La serie se basa con fuerza en un concepto viejo y muy caro a esta clase de ficciones narrativas: el misterio muy misterioso, y la vuelta de tuerca sobre la vuelta de tuerca. A poco andar la serie, las preguntas comienzan a acumularse: ¿Por qué Reddington se ha rendido en verdad? ¿Por qué tiene tanto interés en Elizabeth Keen? ¿Cuál es la verdad sobre los padres de Elizabeth Keen? ¿Por qué aparece una caja con pasaportes falsos y la foto del marido de Elizabeth Keen, en el sótano del feliz matrimonio? ¿Quién es el hombre misterioso que de tarde en tarde aparece para ayudar a Reddington, pero que a ratos pareciera más que feliz si tuviera la oportunidad de liquidarle? ¿Por qué Reddington pasó a la sombra en verdad, y es efectivo que le tendieron una trampa? ¿Los miembros de la lista negra han sido elegidos únicamente por lo malísimos que son, o hay alguna conexión adicional entre ellos? ¿De verdad los agentes del FBI están ayudando a que el mundo sea un lugar mejor, o son los peones más o menos involuntarios en el misterioso plan de Reddington? Adelantemos que algunas de esas preguntas reciben una respuesta a lo largo de la primera temporada, mientras que otras deberán aguardar para más adelante, supuesto de que la paciencia aguante.

La ejecución misma de la serie, por su parte, funciona. No es la mejor serie de todas, pero tampoco pretende ser mucho más. Opera sobre la base de algunos clichés que parecen necesarios para hacer funcionar las cosas, el más sangrante de los cuales es la supina incompetencia del FBI para desarrollar su labor policíaca; que los actores de la fuerza policíaca encargada de atacar a los miembros de la lista negra estén interpretados por actores reclutados entre lo más selecto de las muestras de madera, roca, mármol y concreto que encontraron en el casting, no ayuda tampoco a darles mayor credibilidad. Los casos mismos a veces son interesantes e ingeniosos, mientras que en otras ocasiones resultan un tanto pasados de rosca. Porque en un capítulo la villana es Madeline Pratt (número 73), que es una ladrona de joyas bastante creíble, y en otro distinto es el Alquimista (número 101), cuya habilidad casi mágica para cambiar la identidad de sus clientes le permite incluso desafiar las pruebas de ADN, lo que significa empujar la credibilidad de la serie un poquito. Todo este armado, los guionistas lo mantienen a punta de giros de historia cada uno más rocambolesco que el anterior. La materia con la que se han confeccionado miles de narraciones pulpescas desde que nació el género detectivesco, en todo su glorioso y desvergonzado esplendor. Todo esto podría significar hundir a la serie como un plomo, pero nunca The Blacklist pretende ser tan mortalmente seria, de manera que se le pueden perdonar sus salidas de madre. Incluso, sabiendo a lo que se va, las mismas son más disfrutables.

Por supuesto que el gran crédito de la serie es James Spader como Red Reddington. El hombre se roba la escena deliberadamente en cada minuto. Mirándolo, es claro que nació más para interpretar villanos que personajes queribles, lo que hace un tanto extraño revisitar su filmografía plagada de personajes sensiblerísimos en su sensibilidad, y probando una vez más que nunca es tarde para encontrar el camino hacia la luz.

El equipo de la lista negra dentro del FBI le cree a este tipo con esta mirada y con esta sonrisa.
Un punto adicional de la serie es el uso juicioso de la música. Hoy en día es casi un cliché que cada episodio debe terminar en una secuencia de dos o tres minutos con varias escenas silenciosas encadenadas entre sí, con una melancólica canción alternativa de fondo. The Blacklist incurre en el mismo vicio, pero por suerte se permite jugar un poquito con el mismo. Incluso, cosa rara, contratan música buena en vez de infrabandas alternativas de pub grunge cuyos derechos por canciones se venden a tres dólares la docena. Porque hay gloria en una serie que presenta a Red Reddington a todo trapo mientras de fondo escuchamos Sympathy for the Devil de The Rolling Stones, o vemos al mismo personaje hacer una purga generalizada de pobres diablos que le han traicionado, al ritmo de The Man Comes Around de Johnny Cash, en particular si se sabe que el hombre que viene, al que alude la canción, es uno de los Cuatro Jinetes del Apocalipsis.

Un marrón de la serie, eso sí, es la indecisa resolución de la primera temporada. Sin ánimo de mandarnos algún spoiler, digamos que una de las subtramas que venía arrastrándose, queda cerrada y bien cerrada. También nos sueltan algunas respuestas. Pero hay una sensación generalizada de querer dejar las cosas demasiado abiertas. No es que haya quedado en un continuará, pero la historia quedó más abierta que un final de temporada de Los expedientes secretos X, lo que ya es decir.

The Blacklist tuvo un éxito temprano, tanto que de inmediato le dieron vía libre a una segunda temporada. ¿Qué vendrá en la misma? Probablemente más de lo mismo. Ya sabemos cómo se las gastan los guionistas de la televisión. El problema de las series basadas en un gigantesco misterio central, al estilo Los expedientes secretos X o Lost, es que los guionistas hacen lo imposible por alargarlo. Y considerando que The Blacklist se basa fundamentalmente en el giro de guión sobre giro de guión, es más que probable que en sucesivas temporadas veamos una historia cada vez más retorcida, con misterios cada vez más misteriosos, con una cantidad cada vez mayor de preguntas acumulándose, con personajes en la sombra que trabajan para otros personajes todavía más en la sombra. La decadencia de la serie, en definitiva. Pero por el minuto, después de haber visto la primera temporada completa, al menos ésta mantiene el tipo. Es televisión para entretenerse, no para pensarla demasiado, y en eso, la primera temporada de The Blacklist es endemoniadamente adictiva.

Gente que no ha aprendido nada todavía acerca de hacer un pacto con el diablo.

domingo, 15 de junio de 2014

10 chistes de "Los Simpsons" que perdieron la gracia (2 de 2).


Es inevitable que una serie tan longeva como Los Simpsons, que ha estado al aire durante un cuarto de siglo y contando, haya ido perdiendo de a poco la gracia. En parte porque algunos capítulos quedan irremisiblemente ligados a los temas y preocupaciones de su propia época, en parte por la quema a mansalva de episodios a punta de repeticiones... y en parte también porque cosas que en su minuto eran exageraciones irónicas o satíricas, han terminado superadas por la realidad. O la propia realidad ha dado giros tan retorcidos, que ciertos aspectos chistosos ya no lo son tanto, incluso se transforman en macabros. Ya publicamos la primera parte de este posteo, y ahora corresponde hacerlo con la segunda. Que parte de manera inmejorable: con Los Simpsons poniéndose en vergüenza insertando implicaciones racistas en su mitología. Veamos.

6.- Los estúpidos genes Simpsons.

El chiste: En 1.994 dentro la quinta temporada, en concreto en el episodio Homero ama a Flanders, Bart le dice a Homero que es estúpido porque su estupidez es genética, su abuelo era estúpido, su padre es estúpido, él es estúpido... y luego lanza un "auch" cuando repara que es él mismo quien sigue dentro de la línea. Es un diálogo casual, pero recibe una inesperada confirmación cuatro años después, en el episodio Lisa la Simpson dentro de la novena temporada, cuando Lisa Simpson se desespera porque los genes Simpson que provocan la idiocia dentro de la familia pronto la alcanzarán a ella... hasta que aparecen las mujeres de la familia que son todas unas triunfadoras, una de las cuales es una bióloga que explica que el gen se transmite sólo por la línea masculina, y por lo tanto Lisa está a salvo. Con la típica mano mora que utilizan los creadores de la serie para proteger a Lisa a despecho de todo lo demás, esto es saludado como un tierno momento de triunfo; o sea, cuando Lisa estaba condenada a ser estúpida entonces todos debíamos condolernos de su terrible suerte, pero cuando la estupidez sólo alcanzará a Bart y Homero pero Lisa estará a salvo, nosotros como espectadores deberíamos sentir mucha felicidad. Lo divertido es que los productores y guionistas después se preguntan por qué odiamos tanto a Lisa.

...y entonces... Muchos años después, ya en la temporada 21 de 2.010, el episodio El color amarillo reveló que Virgil Simpson, un antepasado de Homero Simpson que vivió en el siglo XIX, fue un esclavo negro fugitivo. El episodio no dice nada respecto de la genética, pero si uno pone a este episodio frente a Lisa la Simpson dentro de una mitología común, la conclusión es abiertamente racista: el gen Simpson de la estupidez debió llegar a los caucásicos amarillos Simpson a través de un ancestro de raza negra. Vaya torpedo bajo la línea de flotación que se mandaron, ¿es que nadie en la mesa de guionistas se preocupa el mínimo de revisar la continuidad, por si las moscas? En beneficio de la serie, digamos que el episodio HomeЯo de la temporada 12 en 2.001 postula una teoría alternativa a la estupidez de Homero, la que se atribuye a un lápiz atascado en su cerebro; en dicho episodio llegan incluso a remover dicho lápiz quirúrgicamente, lo que eleva la inteligencia de Homero por encima del promedio. Aunque por otra parte, es posible que Homero se haya metido el lápiz al cerebro por estupidez latente en primer lugar... Quizás lo más seguro sea barrer el capítulo El color amarillo bajo la alfombra junto con todo el resto de los episodios posteriores a la película de 2.007, y si alguno los menciona, seguir la estrategia del Reverendo Alegría frente a los desmanes de su propia hija: taparse los oídos y cantar salmos de alabanza al Señor.

Además, que las mujeres Simpsons estén a salvo de la estupidez, no significa que no sean mala gente. En Lisa la Simpson aparecen varias parientas exitosas, pero cerca de década y media de capítulos después, ninguna de ellas ha vuelto a reaparecer para darle una manito a Lisa Simpson y ayudarla con algún problema, o con su vida en general. Probando así que los genes de la mala clase corren por la línea masculina y la femenina de los Simpson a 120 por hora y sin restricciones.

7.- Star Trek XII.

El chiste: Cuarta temporada, episodio Itchy y Scratchy: La película. Bart y Lisa están viendo televisión, y aparece en pantalla Viaje a las Estrellas XII: Demasiado cansados. Cuando aparecen los klingon, un ya senil Kirk gruñe: "¡Oh, no, otra vez los klingon! ¡Scotty, máxima potencia!". A lo que el ingeniero replica que no alcanza los controles debido a su barriga. Debe notarse que no es el trailer de la película para verla en los cines ni mucho menos, sino que la película ya ha pasado al circuito de la televisión normal y corriente, y no pareciera que en horario prime time, por lo que suponemos que el episodio se ambienta por lo menos un par de años después de que la ficticia Viaje a las Estrellas XII: Demasiado cansados haya llegado a las pantallas de los cines en Springfield. Aunque considerando que en la continuidad de Los Simpsons, una alternativa a la nuestra, obviamente no hubo reboot, podría ser también lo que en esa época era un directo a VHS. Por cierto, el título original en inglés (Star Trek XII: So Very Tired) hace un juego de palabras con tired, que puede significar cansado, o bien gastado; así, puede leerse como Viaje a las Estrellas XII: Demasiado cansados (los actores o personajes) o Viaje a las Estrellas XII: Demasiado quemada (la franquicia en sí).

...y entonces... El episodio fue estrenado máso menos al mismo tiempo que Viaje a las estrellas VI, la película que le ponía punto y cierre a la tripulación original de Star Trek, y Los Simpsons se reían de la sobreexplotación de la franquicia. Nadie esperaba que se rodaran más películas porque en ese tiempo llegar a tantas secuelas sólo era patrimonio de Jason Vorhees y James Bond. Y aunque después vinieron las películas de la Nueva Generación, la calidad descendente de las mismas hizo que la franquicia como un todo acabara cayendo en una irrelevancia tal, que a inicios del siglo XXI nadie esperaba que volviera a levantar cabeza. Hasta que se hizo una entrega número 11, que fue Star Trek, y fue un reboot con la tripulación original, justificado con una trama de viajes en el tiempo. Y en 2.013 se estrenó la secuela, Star Trek en la oscuridad, que técnicamente es Star Trek XII aunque no le hayan puesto número... ¡y con los personajes de la tripulación original, tal y como lo predijo Los Simpsons! Aunque no con los actores originales, salvo un cameo de Leonard Nimoy como el señor Spock, porque entre contratar a los vejetes originales, algunos de los cuales ya están bajo tierra (o con sus cenizas en el espacio, literalmente), y contratar a un montón de actores jóvenes muy carilindos todos, (y tratándose de Alice Eve como Carol Marcus, muy cuerpilinda también) la opción comercial es bastante obvia.

Y para más inri, Star Trek en la oscuridad fue la primera película de Star Trek desde la mencionada Viaje a las estrellas VI en que los klingon fueron presentados con un papel de cierta prominencia. Exactamente como fue predicho por Los Simpsons. Ni que los productores de Star Trek lo hubieran hecho a propósito para dejarse torear de verónica por los guionistas de la familia amarilla de Springfield.

8.- Si retrocedes en el tiempo entonces no cambies nada.

El chiste: En el corto Tiempo y castigo, dentro de El especial de Noche de Brujas de Los Simpsons V, en 1.994 durante la sexta temporada, Homero Simpson sufre un accidente en la tostadora, y retrocede en el tiempo hasta la era de los dinosaurios. Allí, recuerda el consejo que Abe Simpson le dio el día de su boda: si algún día vuelves en el tiempo no toques nada, porque generarás un efecto mariposa que parodiará de manera visible al cuento El sonido del trueno de Ray Bradbury. Por supuesto que Homero, siendo Homero, se las arregla para sembrar el caos a su paso, con frases clásicas como "¡ay, soy un tarado!" y "esto se va a poner feo". Se puso feo, en efecto, aunque no tan fea como la miserable adaptación del cuento original de Ray Bradbury a una infecta película de 2.005.

...y entonces... ¿Cuál fue el grito de guerra que lanzaron todos los fanáticos de la serie ante el episodio Ese show de los 90's de la temporada 19, emitido en 2.008? ¡Con el pasado no se juega! En efecto, fueron los propios guionistas de Los Simpsons quienes metieron mano en el pasado de la serie, haciéndole un upgrade al pasado romántico de Homero y Marge desde la época de The Carpenters y El Imperio contraataca a la del Grunge a lo Nirvana. Con los resultados cataclísmicos que son de prever. Tal vez el equipo de guionistas debió escuchar el consejo de Abe Simpson que, después de todo, salió del mismo equipo de guionistas (aunque a saber si con los mismos integrantes, porque en catorce años...). Hoy en día nadie considera este episodio de la serie como canónico, opción que el pobre Homero no tuvo, en sus viajes y saltos por el tiempo a través de Tostadora Airlines.

Ese show de los 90's es por supuesto el caso de retrocontinuidad más combatido de todos, por lo obvio del retcon. Pero a lo largo del tiempo se han ido acumulando una serie de inconsistencias en la serie. Parecía obvio que Lenny y Carl se conocieron con Homero en la planta nuclear, algo que nunca se afirmó de manera expresa pero iba implícito en el tipo de relación entre ellos, pero varios otros episodios han explicitado que en realidad se conocieron en high school. O un episodio en que Homero y Marge se encontraron incluso antes de reconocerse, lo que mata la magia de haberse conocido ya en secundaria. Y así. Los guionistas de Los Simpsons, mientras más exploran en el pasado de sus personajes por el amor del guión de un capítulo transitorio, más hondo cavan el agujero en donde se están enterrando.

9.- Mel Gibson.

El chiste: El episodio Homero va a Hollywood inauguró la maligna temporada once de Los Simpsons, aquella en que Mike Scully se puso a cargo del buque, y el buque empezó a hacer aguas por todas partes. Qué te pasó, Simpsons, tú antes eras chévere (parafraseando la expresión originada en... Bart al futuro, episodio de esta misma temporada por cierto). El caso es que en este episodio, Homero Simpson es contratado por Mel Gibson para asesorarlo en un remake de Caballero sin espada, el clásico de 1.939 de James Stewart. Mel Gibson contrata a Homero porque es un hombre común que no teme decirle a la cara las cosas que le disgustan, algo que Mel valora mucho porque como él es famoso, nadie se atreve a decirle nada desagradable. Mel Gibson se queja incluso de que si comete una infracción de tránsito, los policías se la dejan pasar. Es duro ser un famoso.

...y entonces... Todos sabemos lo que pasó con Mel Gibson después. Rodó la película integrista cristiana La pasión de Cristo en 2.004, y se metió en una serie de líos, incluyendo el punto álgido en donde fue agarrado haciendo declaraciones antisemitas, lo que en un Hollywood que le encanta premiar películas del Holocausto, es anatema. ¿Mel Gibson quería dejar de ser famoso y quería que la gente le escupiera a la cara cuando hiciera alguna diablura desagradable de famoso? Deseo cumplido. Y se pone peor: cuando Mel Gibson en el capítulo respectivo se queja de que está cansado de ser famoso y de que todos los quieran y amen, es él mismo quien lo dice porque Mel Gibson mismo le prestó la voz a su versión animada en el programa. O sea: D'OH!!! En su minuto, Homero va a Hollywood fue saludado como un episodio deslavado y francamente estúpido; hoy en día, además, a la luz del devenir de los acontecimientos, es un episodio muy triste.

Lo que sí parece seguro, es que hoy por hoy nadie rodará un remake de Caballero sin espada, película clásica que parece estar a salvo de los terroristas intelectuales de Hollywood. La única manera de rodar un remake de una de las películas más ácidas y virulentas jamás rodadas contra la corrupción política de Washington, y la enorme voluntad de las máquinas políticas para aplastar todo lo que huela a decencia y honradez, sería filmar un remake que lo fuera sólo de nombre.

10.- Do the Bartman!

El chiste: En realidad no es un chiste, o por lo menos no es un chiste dentro de la serie misma. En 1.990, durante su primera temporada, Los Simpsons fue la serie que rompió con todo, poniéndose en la catapulta a la fama y celebridad que ya no ha abandonado más. Prestos a explotar la franquicia, sacaron un disco de canciones interpretadas por los personajes de la serie (en realidad por los actores que le daban voces tras bambalinas, por supuesto), llamado The Simpsons Sing the Blues, cuyo gran hit fue Do the Bartman! Era imposible escapar de dicha canción en 1.990, aunque hoy en día es deliciosamente muy de su época, con su mezcla de pop rap que en ese entonces estaba en boga entre la gente pop que trata de posar como malotes. Porque de ésos los había entonces y los hay ahora; las modas cambian, las malas costumbres permanecen.

...y entonces... La canción Do the Bartman! fue compuesta por... Michael Jackson. En la época, ninguna superestrella como lo era Michael Jackson en esos años se hubiera rebajado a algo visto en ese entonces como tan indigno, como trabajar para la televisión, y menos para un programa de dibujos animados, por muy en prime time que se emitiera. Pero Jackson lo hizo porque admiraba la serie, que en ese entonces era protagonizada por Bart, antes de que Homero se erigiera como el personaje principal. Teniendo eso en mente, y la seguidilla de escándalos judiciales con niños que después sacudieron a Michael Jackson hasta su triste muerte, escuchar hoy Do the Bartman! resulta como mínimo una experiencia incómoda.

Para colmo, la colaboración de Michael Jackson resultó tan fructífera, que el superstar terminó siendo invitado para darle voz a un personaje de Los Simpsons. En concreto Leon Kompowsky, un personaje que está en el manicomio porque se cree Michael Jackson, sólo para revelar al final que siempre ha sabido que no es Michael Jackson, y que se fingía loco. Lo recapitulo: Michael Jackson le da voz a un personaje que podría estar loco o cuerdo, que no es Michael Jackson y que sabe que no es Michael Jackson o finge no saber que es Michael Jackson cuando no quiere que lo tomen por lunático, y que está encerrado en el manicomio aparentemente por propia opción. Considerando las nubes de especulación que surgieron sobre la condición mental de Michael Jackson después y hasta el día de su muerte, a cuenta de los sucesivos escándalos que terminaron llevándose por delante a la superestrella, éste es un episodio sin lugar a dudas difícil de ver hoy en día.

Related Posts with Thumbnails