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domingo, 11 de mayo de 2014

Synth80s - 1983.


Las décadas sólo cambian de manera brusca y definida en el calendario. En la cultura, la mentalidad o las modas, las décadas suelen ir larvándose en los últimos años de la anterior, frecuentemente en el underground, y cuando cambia el folio en el mencionado calendario, suele suceder que elementos de la década anterior sobreviven a lo menos dos o tres añitos dentro de la nueva. No en balde partimos Synth80s no con 1.980, o con 1.981 como hubiera sido más exacto, sino con una entrega especial dedicada a 1.979 y antes; de esa manera hemos podido visualizar de una manera global cómo la electrónica fue infiltrándose en la música anterior y haciéndola cambiar hasta en algunos casos incluso reventarla por dentro, y hacer surgir aquello que puede ser llamado la electrónica ochentera. También hemos visto como en 1.980, 1.981 y 1.982 todavía existían elementos o reminiscencias que olían a los setentas.

Ya no más. Ahora empezamos 1.983, que quizás es el primer año netamente ochentero, en lo que a música electrónica se refiere. La música electrónica ya no se ejecuta de manera tan basta, aporreando el teclado como protesta contra la sofisticación salida de madre de la música disco; ahora por el contrario, los sones electrónicos se hacen más refinados, se consolidan en su propia sonoridad... se hacen ochenteros, en definitiva. Para bien o para mal. Para ejemplos, la docena de temas que hemos restacado para esta entrega de Synth80s, y que empieza aquí y ahora.

49.- Depeche Mode - Everything Counts.



Segunda aparición de Depeche Mode en Synth80s (y no será la última, por supuesto), después de Just Can't Get Enough de su disco debut Speak & Spell de 1.981. Entre medio vino un disco bastante mediocre (A Broken Frame), que amenazaba con varar a Depeche Mode como otro nombre más en el largo listado de one hit wonders de la década; su tercer disco, apropiadamente llamado Construction Time Again, vino a enrielar las cosas de nuevo, y es de hecho el primero que puede ser considerado como un verdadero clásico de la banda. Resulta increíble observar cómo este tema es un favorito de los ahora adultos que van a bares con música ochentera a gastar su tarjeta de crédito dentro del sistema consumista neoliberal... sin reparar en que Everything Counts es una canción de protesta acerca de cómo en el mundo lo más importante y lo que en verdad cuenta es acumular dinero. Cualquiera diría que un videoclip con escenas de clase media tatcheriana, o sea, clase media tirando a pobretona, incluyendo una escena de pintarrajeadas sobre un muro, debería ser una pista al respecto. Pero los manifestantes de Facebook a quienes les gusta esta canción, no parecen haber recibido el mensaje. En fin, más directos todavía eran Los Prisioneros, y ellos son todavía más carne de posero aspiracional...

50.- New Order - Blue Monday.



Suele pasar que el vocalista de una banda es una presencia tan icónica, que cuando éste falta por cualquier motivo, los fanáticos se bajan a manadas de la misma. Los miembros de Joy Division, una de las más seminales bandas Post Punk, se vieron ante la eventualidad de este predicamento con el desafortunado suicidio de su vocalista Ian Curtis. ¿Su respuesta? Reconvertirse en New Order, y seguir con un estilo musical que era en esencia el sentido melódico propio de Joy Division, pero ahora echando el minimalismo y la infraproducción por la ventana, para abrazar con entusiasmo... los arreglos de sintetizadores, si es en Synth80s a fin de cuentas en donde estamos. No en balde, las inspiraciones para esta canción fueron el Krautrock electrónico de Kraftwerk (muy en particular Uranium del disco Radio-Activity) y... el Italo Disco (en concreto Dirty Talk de Klein + M.B.O). La primera versión de este tema quizás no es tan conocida como el más famoso remix de 1.988, que es el más reproducido a la hora de hacer programas del recuerdo ochentero. Por cierto, ¿el nombre de la banda? Un chiste bastante pesado acerca de cierta tendencia de la banda, que venía ya desde la época de Joy Division, de andar provocando por ahí, adoptando un cierto aire estético nazistoide. No es que sean nazis, por supuesto, pero desde luego que el trigo más limpio de la cosecha no son. Años después, Laibach llevaría esta idea de nazificar la música electrónica en clave de parodia hasta sus lógicas y últimas consecuencias. Bien, si quieren versiones bastardas de Blue Monday con mucho menos filo, y mucho más pop mascachicles, prueben Can't Get You Out Of My Head de Kylie Minogue. O bien, Shut Up And Drive de Rihanna. La influencia de New Order es más generalizada de lo que a primera vista pareciera.

51.- Eurythmics - Sweet Dreams (Are Made Of This).



Eurythmics no es de ninguna manera un one hit wonder, pero aunque bastante populares dentro de los fanáticos de la escena ochentera, ninguno de sus singles tiene la fama insana de Sweet Dreams (Are Made Of This). Quizás porque, si bien nunca dejaron de lado los sintetizadores, el disco Sweet Dreams (Are Made Of This) es también el más densamente electrónico de una discografía marcada por influencias de lugares tan dispares como el Punk o el R&B. Quizás también porque el disco en cuestión es una considerable mejora sobre el anterior, su debut In the Garden. Quizás inclusive porque el cover que hiciera Marilyn Manson en 1.995 abrió la temporada de caza sobre la música ochentera, puesto que hasta la fecha todos los grandes covers lo eran de temas de las décadas de 1.960 y 1.970. Fue una importante ayuda que el tema fuera apoyado por un videoclip con Annie Lennox con pelo corto y furiosamente rojo, cantando un tema cuya letra no está demasiado lejos de las peores pesadillas distópicas de Orwell. No en balde, Eurythmics fueron serios candidatos al soundtrack de la película 1984 de Michael Radford, colaboración que al final no se concretó, pero de lo que salió el tema Sex Crime (1984). No se dejen engañar por el ritmo bailable de la canción: de lo que está hablando es acerca de cómo un gobierno mundial, o más bien la institucionalidad, está tratando de sumergir a la gente en un sueño opiáceo para abusar tranquilamente de las masas aborregadas. Lo que ya hemos dicho: la gente consume y no tiene ni idea de lo que realmente consume. Aunque con eso no hacen sino darle la razón a la canción...

52.- Real Life - Send me an Angel.



Hay algo de triste en pensar que Real Life llegó a la prominencia en 1.989, cuando la música de sintetizadores estaba a punto de sufrir genocidio a manos del Grunge, en circunstancias que llevaban toda la década dando vueltas allá afuera. Y todavía es más triste pensar que alcanzaron la prominencia con un remix de un éxito que estaba ahí desde inicios de la década: Send me an Angel. Real Life califica también como otro one hit wonder de la década, sin lugar a dudas. El tema apareció por primera vez en su disco Heartland; dígase lo que se diga, no cabe duda de que es un bonito nombre para un disco debut. La letra por cierto no deja de romper el corazón: el cantante está pidiendo que le envíen un ángel porque se pregunta si algún día encontrará alguien que lo ame y a quién amar. En años sucesivos, aunque esta canción ha pasado a ser otra ochentera más en el mainstream, ha conservado bastante popularidad en el underground industrial y gótico, regalándonos covers a porfía, incluyendo uno bastante correcto de Zeromancer, uno interpretado a hachazo limpio por Deadstar Assembly, uno bastante interesante por Atrocity, y el que quizás mejor cumple con versionar la canción en un estilo propio y al mismo tiempo capturar su espíritu: el que Gregorian incluyó en Masters of Chants Chapter V en 2.006.

53.- Tears For Fears - Change.



Tears For Fears es una banda que desafía varios conceptos preestablecidos. El actualmente dúo conformado por Roland Orzabal (el moreno) y Curt Smith (el rubio), aunque partió como un cuarteto, puede ser clasificado de manera genérica como New Wave, pero su trayectoria es un tanto extraña. En la década de 1.980 sacaron apenas tres discos (The Hurting, Songs from the Big Chair y The Seeds of Love), con un grado de electrónica decreciente de disco a disco. Es decir, pasaron de ser una banda New Wave casi colindando con el Synth-Pop, o mejor dicho una New Romantic no demasiado distinta a Duran Duran, a ser en la práctica una banda de rock alternativo, género que abrazaron sin empacho ya en la década de 1.990. The Hurting legó al mundo un par de grandes éxitos de Tears For Fears, en concreto la hermosa balada Mad World, y el tema Change que nos ocupa. Por cierto, el título del álbum The Hurting no es casual. Todas las canciones del disco, de una manera u otra, lidian con temas que podríamos denominar de terapéutica psicológica para lidiar con las amenazas del mundo exterior; el propio nombre de la banda responde a una forma de terapia psicológica entonces muy en boga. La música ochentera de sintetizadores esconde secretos bastante extraños, y a ratos un tanto psiquiátricos.

54.- Kajagoogoo - Too Shy.



En su breve y ajetreada carrera, Kajagoogoo consiguió instalar cuatro temas en el Top 20 de su Inglaterra nativa, pero en todo el resto del mundo pasaron apenas como otro one hit wonder de la década, gracias a su tema Too Shy. Kajagoogoo partió como banda en 1.979, bajo el muy estilizado nombre de Art Noveau, antes de rebautizarse Kajagoogoo como derivación de la onomatopeya Gaga-Gugu, que describe... el balbucear de los bebés. Con semejante inspiración, pareciera claro que la banda no iba a durar, o de hacerlo, iba a ser como un chiste. Y en efecto, Kajagoogoo sacó tres discos en una racha: White Feathers en 1.983, que contiene Too Shy, Islands en 1.984, y Crazy Peoples Right to Speak en 1.985, y bajo todavía otro nombre más, el de Kaja. Luego se disolvieron, aunque siguieron el curso de tantas otras bandas ochenteras de dejar pasar un par de décadas, dejar que una generación reemplace a la anterior, y volver como un clásico oldie a las pistas. Su vocalista, Limahl, consiguió en la misma década, y ya abandonada la banda, hacerse de otro hit: The NeverEnding Story de la película La historia sin fin. Vale que la película es un clásico ochentero, pero el único que ha conseguido cantar una canción en una película infantil y ser después más o menos tomado en serio como para contarlo, es Elton John. En cuanto a Limahl, ya lo ven, tuvo que reunirse años después con ese grupo de compañeros de gresca que él llamaba su banda.

55.- Nena - 99 Luftballons.



Ya hemos visto que la música electrónica en Alemania antecedió a la escena inglesa y la inspiró, pero que mientras los ingleses se lo tomaron un poco más en solfa y dieron luz a los modernos Synth-Pop y New Wave, los alemanes se encontraron más a gusto sentando las bases del moderno EBM. Lo que no impidió que en dicho país explotara la Neue Deutsche Welle, un movimiento en paralelo a la New Wave británica, con un sonido más o menos similar, y que de hecho significan lo mismo, ya que Neue Deutsche Welle puede traducirse como Nueva Onda Alemana al castellano. En medio de todo ese material es que apareció otro one hit wonder, en concreto Nena con 99 Luftballons, o 99 Red Balloons como se lo conoce en su versión en inglés. Que por el tono de la canción, es muy probable que se trate de una hermosa balada romántica en donde dos enamorados comparten los 99 globos en una feria o algo por el estilo, ¿no es así? No, no exactamente. La canción trata acerca de cómo en una feria, alguien compra 99 globos de helio y por pura y simple jugarreta, quizás por ponerle algo de color y alegría a la vida, los suelta de manera casual para que floten en el aire... activando sin quererlo ni darse cuenta, el sistema de detección automática de misiles de Alemania Oriental, y eventualmente desatando la guerra termonuclear total. Estoy seguro de que, habiendo leído lo anterior, nunca volverán a escuchar esta canción de la misma manera. Por cierto, para clarificar confusiones: en la época, Nena era una banda. Después se disolvieron, pero su vocalista siguió en activo como solista, también bajo el seudónimo de Nena. Una pequeña anécdota que contribuye a erosionar el mito de los alemanes perfectos, cerebrales, ultraorganizados, y con una mente de cada cosa en su respectivo cajón.

56.- Frankie Goes To Hollywood - Relax.



Los artistas verdaderamente honestos siempre tratan de dar lo mejor de sí en su obra, pero a veces esto puede salir tan horriblemente bien, que se transforma en una pesadilla. Porque si el disco debut es demasiado bueno, nada de lo que hagan después soportará la comparación, por mucho que ese material siga superando de lleno a otras bandas o cantantes en la misma línea. Es el caso de Frankie Goes to Hollywood, cuyo disco Welcome to the Pleasuredome de 1.984 es una de las piezas maestras de la música ochentera; el segundo disco fue recibido con bastante desdén, ahogado por la comparación, y la banda pasó a un discreto segundo plano del que ya nunca salió. Sin embargo, Relax es una de las canciones más representativas de la década. Por su estupendo aprovechamiento de su mezcla de rock, sintetizadores y New Wave. Por su utilización en películas absolutamente ochenteras como Doble de cuerpo o Gotcha!... o con elementos de parodia de la década, como Zoolander. Y eso por no mencionar su inclusión en la primera secuencia de calamidad alrededor del protagonista de Locademia de policía; de manera muy presciente, esta canción se le asigna a un snob perdonavidas, profetizando claramente cómo la música ochentera se va a transformar con el paso de los años en símbolo y emblema de idiotas que consideran que el alfa y el omega de la vida se extienden entre el primer y el último cheque del talonario. La letra misma habla sobre prácticas onánicas, lo que por supuesto desató la ira de grupos de gente encantados de meterse en la vida de los demás para tapar el horrible agujero que tienen en la suya propia. La gente de la BBC, sin ir demasiado lejos, decidió censurar la canción en la radio. Sucedió lo inevitable: todos quisieron escuchar la canción censurada para saber qué tanto había allí que mereciera ser censurado. No es la primera ocasión en que los censores acaban por hacerle el juego a los censurados, y no será la última tampoco: ya hemos publicado después de todo algo al respecto en la Guillermocracia.

57.- Yes - Owner of a Lonely Heart.



Lo que hemos dicho varias veces en Synth80s: los lazos invisibles entre el Rock Progresivo de la década de 1.970 y la música de sintetizadores son mucho más profundos de lo que cabría esperar, considerando que el primero se alimenta de lo intrincado y variado de su sonido, y el Synth-Pop y la New Wave se basan más bien en un sonido deliberadamente artificial y bases rítmicas por lo general bastante simples. Lo que no impidió que Vangelis en un minuto audicionara para la banda progresiva por antonomasia, que es Yes. O que su vocalista Jon Anderson colaborara con Vangelis. El cambio de década significó un cataclismo para Yes. Tales of the Topographic Oceans, su bombástico y aparatoso álbum de 1.979 con cuatro temas de veinte minutos cada uno, resultó un bombazo, en el mal sentido de la palabra. Su siguiente disco, Drama, era claramente el sonido de una banda que no sabía hacia donde ir. En medio de todo eso, e incluso habiéndose separado de manera momentánea como banda, el guitarrista Trevor Rabin comenzó a trabajar en material solista. Incluyendo Owner of a Lonely Heart. Para el material, llamó a algunos antiguos socios de Yes, creando primero un proyecto llamado Cinema... antes de decidir que en el fondo siendo todos antigua gente de Yes, mejor seguían como Yes a secas, y punto. El resultado fue el disco 90125, que marcó un giro profundo de Yes desde el Rock Progresivo hacia un sonido mucho más cercano a la New Wave. De hecho, Owner of a Lonely Heart es un tema New Wave con una buena dosis de arreglos de sintetizadores, no tan evidentes en una primera escucha, pero bien presentes si se escucha con atención. Owner of a Lonely Heart se transformó en el más grande éxito de la banda... y también el punto en que muchos fanáticos del Rock Progresivo gritaron "¡vendidos!" y se bajaron. Porque como de costumbre, se supone que tu banda favorita siga tocando el mismo sonido y lanzando el mismo álbum una y otra vez, sin evolucionar hacia ninguna parte; lo contrario es traición. Bueno, si fueran tolerantes y tuvieran flexibilidad mental no serían fanáticos en primer lugar.

58.- Van Halen - Jump.



Las pelucas de Heavy Metal se les cayeron a los fanáticos en masa cuando escucharon el disco 1984 de Van Halen. Disco lanzado en 1984, obviamente, pero cuyo primer single (Jump, claro está) fue lanzado el año anterior, razón por lo que lo incluimos aquí. ¿Un tema de Heavy Metal que se abre con un riff ejecutado no en guitarra sino en un teclado plástico? ¡Blasfemia! ¡Herejía! ¡El teclado Casio no pertenece al TRUE METAL!!! Bien, técnicamente no un Casio sino un Oberheim OB-Xa, pero la idea es la misma. En la época, Van Halen venía rotando ya cerca de una década en la escena Hard Rock. David Lee Roth quería que Van Halen siguiera siendo una banda de rock y guitarras, mientras que Eddie Van Halen estaba más abierto a meter sintetizadores porque... por qué no. A la larga, este conflicto ayudó a generar el eterno historial de separaciones y reyertas en la culebronesca crónica de Van Halen. Sea como sea, el disco 1984 se transformó en el más grande éxito de la banda, tanto que no llegó al número 1 en Estados Unidos sólo porque estaba Thriller de Michael Jackson en el camino. Y no es para menos. Aparte de Jump contiene el gran tema Panama, el hilarante Hot for Teacher acerca de esa profesora de buen ver que tanto nos entusiasmaba cuando éramos alumnos, y también I'll Wait, que ya es leyenda dentro del listado de power ballads con que nos ha regalado el Heavy Metal en su cerca de medio siglo de carrera. Porque a veces, para crear el mejor material artístico posible, hay que salirse de los caminos trillados y las concepciones inmutables, y atreverse a ser un poquito hereje.

59.- Styx - Mr. Roboto.



Otra historia triste de la música ochentera. En la década anterior, Styx había sido una banda con un importante grado de prominencia en la escena del Rock Progresivo, aunque después había evolucionado para simplificar su sonido, y plegarse a lo que a veces se llama Arena Rock, un poco en la senda de Queen. Y luego vino el cambio de década y las desaveniencias acerca de qué nuevos rumbos seguir. Y he aquí lo triste: Mr. Roboto es una de las canciones más emblemáticas de la banda... del disco destinado a ser el último de su trayectoria clásica. Kilroy Was Here es una especie de Opera Rock ambientada en un futuro cercano en donde los mastines de la decencia y la moral por fin han conseguido extender la oscuridad sobre la Tierra y matar el Rock. El Kilroy de la historia intenta su propia rebelión contra los Místers Robotos, máquinas fabricadas en Japón que son la gendarmería de la época. Por desgracia, Styx apoyó su disco con un tour que era también conceptual, una verdadera ópera rock actuada en escena, con los resultados que eran de predecir: el público se quedó con cara de signo de interrogación, y de hecho la banda saltó el tiburón. De cara a Mr. Roboto es una lástima: se puede dudar de si la canción es realmente buena o un tanto pasada de roscas en tratar de ser el no va más del no va más, pero de que tiene una personalidad propia y distintiva, la tiene. Puede que su intro con una voz robótica cantando "Dōmo arigatō misutā Robotto" se deje escuchar con encanto camp, pero la canción gana por puntos rematando en ese "I'M KILROY! KILROY!". Incluso el videoclip es notable. Cierto que es de un presupuesto miserable, pero es mucho más disfrutable que productos cinematográficos Cyberpunk o postapocalípticos hechos también con el vuelto del pan, y que dentro de su exceso de seriedad terminan por ser ridículos sin remisión.

60.- Irene Cara - Flashdance... What A Feeling.



Y he aquí finalmente la canción que da testimonio definitivo de que la década de 1.980 ha llegado para quedarse. Flashdance es una de las primeras películas que abraza los aspectos más risibles del ochenterismo sin complejos. La premisa sin ir más lejos en realidad es pura explotación del cuerpo femenino; la protagonista es una chica que trabaja como machorra soldadora de día y ultrasexy bailarina exótica de noche, además de ese elemento propio de la década que es la historia de superación personal, en este caso tratando de entrar al conservatorio. La película cimentó varias reputaciones en Hollywood: la del productor Jerry Bruckheimer, la del director Adrian Lyne (9 1/2 semanas, Atracción fatal...), la del guionista Joe Eszterhas (Bajos instintos), y es el one hit wonder de la actriz Jennifer Beals, que ha seguido teniendo una carrera de cierta importancia después, pero no al nivel de estrellato que acá. La banda sonora engendró dos temazos ochenteros: Maniac de Michael Sembello y Flashdance... What a Feeling con una Irene Cara tratando de ochenterizarse después del éxito todavía medio funkie de Fame. A partir de este punto, hemos cruzado las Columnas de Hércules: la década de 1.980 a partir de ahora será gloriosa y omnipresente, y dudará para toda la eternidad y un día más... o hasta el 31 de Diciembre de 1.989, lo que llegue primero.

PRÓXIMA ENTREGA: 1.984.


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