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miércoles, 14 de mayo de 2014

Macross: Una parodia en el espacio.

¡No es cool! ¡Es paródico!
Para muchos niños y adolescentes de la década de 1.980, su primer contacto con las vastas posibilidades que ofrecían los entonces llamados monitos japoneses fue una serie de televisión llamada Robotech. Muchos años después, comenzaron a llegar noticias a Occidente de que el gran genio que significaba haber creado una saga generacional con tres guerras interconectadas en realidad respondía al mucho más prosaico objetivo de conseguir una adaptación pragmática de material japonés previo. Robotech a las últimas era el compendio hecho por un productor llamado Carl Macek, de tres series de anime japonesas diferentes y sin continuidad real entre sí (a saber: Super Dimension Fortress Macross, Super Dimension Cavalry Southern Cross y Genesis Climber Mospeada) que eran cada una demasiado breves para ser emitidas por separado en la televisión sindicada de Estados Unidos, y por lo tanto fueron unificadas por el genio o la desfachatez de Macek, tárjese lo que no corresponda, en una sola anaconda narrativa, con los consiguientes cambios de guión. Para quienes conozcan Macross sólo por Robotech, digamos que Super Dimension Fortress Macross es lo que se adaptó como la primera generación de Robotech, que dicha serie no tiene nada que ver con las otras dos series incluidas en Robotech, y que en Japón Super Dimension Fortress Macross generó sus propias secuelas y continuidad.

Ahora viene lo que muy poca gente en el mundo hispanohablante ha reparado sobre Macross. Porque si bien Robotech revolucionó la manera en que Occidente miró al manga y anime, lo cierto es que Macross nació originalmente... como una parodia. Algo bastante evidente para quien mire material todavía más antiguo, en particular Mobile Suit Gundam y Space Battleship Yamato. Aunque debemos decir en estricta justicia que el aspecto paródico de la serie fue abandonado a mitad de camino, y que más o menos promediando la misma, Macross empezó a tomarse finalmente a sí misma en serio. Quizás demasiado en serio. Y además, que a pesar de que los cambios de diálogos y guión desde el Macross original hasta su adaptación como la primera generación de Robotech son mínimos, aún así la parodia es más obvia para quienes hayamos visto Macross en versión original y con subtítulos, en vez de Robotech, quizás por la falta de interferencia por parte de hilos narrativos continuados a lo largo de las otras dos series enganchadas.

Por si no han visto Macross o Robotech. Que viene a ser más o menos lo mismo porque de las tres historias adaptadas a Robotech, Macross es la que sufrió menores cambios de fondo. La historia parte en el entonces futuro año de 1.999, con la llegada a la Tierra de una gigantesca fortaleza espacial que se estrella contra la isla Ataria (isla Macross en Robotech). En ese minuto la Tierra está sumergida en la Tercera Guerra Mundial, pero ante la evidencia de alienígenas invasores, las potencias de la Tierra deponen las armas y forman un único gobierno mundial. Diez años después, la fortaleza espacial ha sido reacondicionada, a tiempo para que una nueva oleada extraterrestre aparezca en la Tierra, los gigantescos guerreros Zentraedi. En respuesta, la fortaleza espacial despega, pero la poca familiaridad con la tecnología alienígena provoca el desastre cuando ésta se teletransporta hasta la órbita de Plutón, en conjunto con la población de la isla Ataria. Ahora, los residentes civiles deben ser albergados dentro de la fortaleza espacial, el SDF-1, mientras ésta se encuentra asediada bajo fuego enemigo en su larguísimo viaje de retorno a la Tierra.

De alguna manera, acá en Occidente fallamos en advertir que la idea de una superfortaleza espacial capaz de albergar una ciudad entera en su interior, asestándole un puñetazo a un crucero de batalla enemigo, era algo burlesco.

Quizás el aspecto más recordado por los telespectadores sea el SDF-1 mismo, la Super Dimensional Fortaleza; éste era un enorme acorazado de combate espacial, capaz de transformarse en uno de los más grandes mechas de la historia del anime. Tanto, que puede albergar una ciudad entera en su interior. Pero lo que los espectadores vieron como algo espectacular, inicialmente fue planificado como un chiste. La idea básica era parodiar, de manera afectuosa eso sí, al crucero espacial de Space Battleship Yamato. En Yamato, serie no creada pero sí diseñada casi de suelo a techo por Leiji Matsumoto y estrenada en 1.974, la Tierra es invadida por extraterrestres, y la única esperanza es enviar literalmente al espacio al crucero japonés Yamato, hundido en la Segunda Guerra Mundial (esto en la historia real, no sólo en el animé), y reacondicionado para ser una nave espacial. El SDF-1 mismo no es un acorazado de combate naval reacondicionado, pero sí una nave espacial en sí misma. Entre su armamento, el SDF-1 cuenta con un supercañón que por problemas de ingeniería solamente dispara cuando se convierte en un mecha gigante; el supercañón gigante es por supuesto una referencia al cañón Yamato utilizado en la serie anterior, y que fue también la inspiración para el cañón Yamato de los cruceros de batalla terranos en StarCraft. Que el SDF-1 fuera gigantesco, capaz de transformarse y disparar un supercañón, es por supuesto una exageración paródica del Yamato de la serie anterior.

Para reforzar aún más el aspecto paródico de Macross, en los episodios inmediatamente posteriores al teletransporte a Plutón, los ingenieros a bordo unen dos portaaviones también teletransportados por accidente al SDF-1, como brazos del mismo, y que sirven de pistas de despegue para los cazas transformables; la idea de la parodia es que el Yamato era grande como un crucero porque era un crucero de la Segunda Guerra Mundial, pero el SDF-1 es muchas veces más grande porque utiliza portaaviones como brazos. La idea misma de meter una ciudad entera dentro del SDF-1 también se suponía paródica, y es presentada de manera muy realista cuando durante la primera transformación del SDF-1, la ciudad es devastada por completo en su interior, en vez de simplemente tomar la ruta más idealista de considerar la transformación como la solución técnica ideal para salvar el día.

Otro aspecto de interés, relacionado con lo mismo, es la inexperticia de los humanos frente a la tecnología alienígena del SDF-1. Han llegado a dominarla lo suficiente para hacerla despegar y combatir de manera eficiente en el espacio, pero esa misma tecnología les causa un quebradero de cabeza nuevo por cada problema que consiguen resolver. El más espectacular es por supuesto el fallo garrafal del sistema de teletransporte, que los lleva a Plutón cuando debía haberlos impulsado a la Luna, y que además los deja varados allá. Hoy en día, semejante línea argumental añade una enorme carga de dramatismo a la serie, pero en sus días, era en realidad un comentario y una inversión acerca de un tópico firme en el género: la invisibilidad de la tecnología, su plena fiabilidad, el hecho de que el hombre tenía un control absoluto de la máquina. Algo que es bien visible por ejemplo en Mazinger Z, en donde los problemas siempre derivan de la invención de una nueva tecnología letal por parte del Doctor Hell, no por parte de la misma inexperticia o aún chapucería de los técnicos del lado de los buenos. En Macross, por el contrario, la tecnología es bien visible: porque falla a cada rato.

Una pelea en Mobile Suit Gundam de 1.979: Se supone que como espectador, debías saber que aludían a esto.

Pasando a los cazas transformables. Los mismos son por supuesto una referencia a Mobile Suit Gundam. Hagamos un poco de historia. El primer gran animé mecha fue Tetsujin-28, conocido en Occidente como Iron Man 28, y del cual se han hecho varias versiones, aunque el gran popularizador fue por supuesto Mazinger Z. Todos ellos partían del esquema argumental de enemigos terráqueos o alienígenas amenazando a la Tierra, y un único superrobot haciéndoles frente. El estreno de 1.979 de Mobile Suit Gundam representó así una revolución, ya que en dicho animé se partió de una base diferente: ya no se trataba de un único superrobot, sino que los mechas eran producidos en serie, de manera industrial, así como hoy en día se fabrican los tanques o las ametralladoras, para la guerra. Mientras que en Mazinger Z el piloto del mecha era alguien muy especial, en Mobile Suit Gundam los pilotos eran ahora una clase de ellos, así como los pilotos de cazas actuales, profesionales de primera línea, pero esencialmente entrenables y reemplazables.

Uno de los aspectos más interesantes de la serie, es que los varitech tienen plena justificación argumental. Mientras que el grueso de las series con mechas transformables los incluyen sin ninguna explicación, y se supone que el espectador los acepte sólo porque se ven cool en pantalla, en Macross hay una razón explícita por la cual los aviones pueden transformarse en guerreros mecánicos antropomórficos. Los zentraedi son gigantes, y sus unidades bípedas de choque funcionan en realidad más como trajes de combate que como el equivalente a un caza de combate; es como si los humanos dotáramos a nuestros soldados aeronáuticos de jet packs en vez de aviones. Por eso es necesario que los cazas puedan convertirse en guerreros mecánicos humanoides: para poder luchar cuerpo a cuerpo contra unidades bípedas de combate enemigas que también pueden funcionar como aviones y como infantería de choque al mismo tiempo.

Round 1... FIGHT!!!

Dentro de todo esto, el propio protagonista Hikaru Ichijyo (Rick Hunter en Robotech) es también una parodia. Es por supuesto la antítesis del héroe de sangre y cabeza caliente al estilo Kouji Kabuto de Mazinger Z, siempre impulsivo e idealista, ya que Hikaru es por el contrario un pobre diablo metido a su pesar dentro de las hostilidades, y aunque llega a transformarse en un piloto competente, tampoco termina convertido en un as del campo de batalla. Este rol recae en Maximilian Jenius (Maximilian Sterling en Robotech), su mejor amigo, que tampoco es un héroe cabeza caliente, en lo que es otra deconstrucción del tópico de Kouji Kabuto. La entrada de Hikaru Ichijyo en la serie es casi una declaración de intenciones: llega haciéndose el chulo a bordo de una nave civil en el primer episodio, pero después, cuando se ve por accidente embutido dentro de un caza transformable (un varitech) y peleando una batalla para la que no está preparado, hace el ridículo más absoluto, e incluso otro de los personajes dice que está provocando más daños que el enemigo. Para quien haya visto el primer episodio de Mazinger Z, la parodia es evidentísima. Otro rasgo de Hikaru es su eterna indecisión entre sus dos chicas, ninguna de las cuales corresponde al estereotipo de heroína idealista propio de la época, ya que una es infantil e inmadura, y la otra es demasiado reflexiva y cerebral como para jugársela por el hombre de sus sueños.

El argumento del viaje es también una parodia, ahora de Yamato, otra vez. En Yamato, el crucero de marras debía cruzar todo el Sistema Solar y luego arribar a otro planeta en otra estrella para encontrar el macguffin con el cual lidiar contra los alienígenas. Era un viaje peligroso, lleno de peligro y decisiones difíciles, pero también una cruzada claramente idealista. En Macross por el contrario tenemos el mismo crucero a través del Sistema Solar, pero en dirección contraria, desde Plutón hacia el Sol, o mejor dicho hacia la Tierra, con el objetivo mucho más pragmático y realista de simplemente volver a casa. Buena parte del drama se desata cuando, ya avanzados los capítulos, cuando por fin logran regresar a casa descubren que el SDF-1 es una especie de gigantesco elefante blanco, y el gobierno de la Tierra no tiene idea de qué hacer con él, salvo enviarlo de regreso al espacio para que sirva de señuelo contra los alienígenas. Si no era la intención el parodiar a Yamato, los guionistas no podrían haber sido más malintencionados queriéndolo.

Los alienígenas Zentraedi también son una parodia de los gamilones de Yamato. Al igual que éstos poseen la piel azul y hablan con eco... y además de ello son gigantes. Los gamilones de Yamato por su parte pretenden aniquilar y conquistar la Tierra, mientras que a los Zentraedi nada podría importarles menos que un planeta demasiado debilucho para conseguir enfrentarles con éxito, en una primera aproximación a lo menos; el objetivo de los Zentraedi de hecho es simplemente capturar el SDF-1 y volver a su propio territorio con él, sin querer hacerse mayores complicaciones a causa de esos patéticos micronianos. Es sólo a medida que la serie avanza, que la cultura terrestre se revela como infecciosa para la moral Zentraedi, y abre un posible flanco de amenaza para los mismos.

El abuelito del SDF-1: El Yamato de Space Battleship Yamato.

¿Por qué si Macross era una parodia tan crasa de tantos tópicos de la Ciencia Ficción japonesa, acá en Occidente no se vio igual? En primer lugar, porque la propia Macross dejó de lado su tono más humorístico o deconstructivo más o menos a la altura del regreso a la Tierra, momento en donde un importante personaje fallece y las batallas se hacen más desesperadas en general, hasta culminar en la oscuridad dantesca de la invasión final Zentraedi a gran escala contra la Tierra. A esas alturas, llamar parodia a Macross resultaría casi un chiste de comedia negra.

Y en segundo término, porque acá en Occidente era poco lo que se conocía del material parodiado. Space Battleship Yamato fue exhibido entre gallos y medianoche como Nave espacial, y fue una serie que apareció y desapareció de la televisión latinoamericana, así como mucho de la producción de Leiji Matsumoto (Capitán Harlock, La reina de los mil años), por lo que el grueso del público no llegó a pescar las referencias de Macross a dicha serie. Mobile Suit Gundam por su parte no encontró exhibición sino hasta muchos años después. De esta manera, el guiño cómplice que Macross hacía al espectador japonés, en Occidente no fue ni siquiera detectado, mucho menos entendido. Todo lo que los espectadores vieron en Robotech, fue la espectacularidad del SDF-1, la profusión de cazas varitech transformándose, las celebérrimas nubes de misiles, y la historia romántica.

Además, que el primer contacto de Occidente con Macross fuera a través de su versión de Robotech, que en sí mismo no era una parodia sino una enorme saga generacional, obviamente ayudaba a que se perdiera este aspecto de la historia original. Es sólo con el correr de los años que, gracias a las modernas tecnologías, hemos podido apreciar tanto Macross en su versión original como el material referenciado o directamente parodiado, y a través de él, entender mejor qué fue lo que estaban creando las gentes detrás de Macross. En sus primeros capítulos por lo menos, antes de que las cosas se pusieran serias. Mortalmente serias. Serias a nivel de genocidio, eso es.

Los Zentraedi a punto de cargarse todo bicho viviente de la superficie terrestre. Las cosas de ahí sólo van a peor.

5 comentarios:

Cidroq dijo...

Vientos Guillermo, no conocía la parte paródica de Macross y muy bien analizado por cierto, lo de la unión de tres series para robotech sí, buen trabajo.

Guillermo Ríos dijo...

En realidad yo tampoco había caído en la cuenta, hasta que viendo de nuevo algunos episodios viejos y encontrándome con que los portaaviones característicos del SDF-1 no aparecían en los primeros capítulos y fueron insertados después, ya en órbita alrededor de Plutón, me cayó la teja. El resto fue husmear por aquí y por allá en la red, y llegué a las conclusiones que tan latamente expuse en el posteo.

Y se agradecen las felicitaciones, por supuesto.

Elwin Álvarez Fuentes dijo...

Sabía todo respecto al trasfondo tras la "criatura de Frankenstein" de "Robotech", pero ignoraba su origen paródico. He disfrutado mucho y aprendido harto de este post tuyo, tan genial como el resto de tus textos.

lucho roa dijo...

Genial reseña me encanto, yo ya sabia acerca del origen parodico de Macross e incluso lei por ahi en otro blog que los productores tenian la intencion de hacer mas bien una comedia romantica entre pilotos y oficiales mujeres tal como sucede con Misa e Ichijo a manera comica y rosa al estilo de los anime modernos con trama de enredos colegiales pero como como lo mencionas a medio camino se hicieron los cambios que ya todos conocemos y el resultado final fue todo un exito muy alejado a lo que se tenia pensado originalmente. Menos mal que sucedio esto si no que seria de nosotros sin Macross.

Guillermo Ríos dijo...

@Elwin me alegra que el posteo haya sido provechoso. Como lo mencionaba en otro comentario, también yo lo ignoraba hasta que reviendo capítulos antiguos, me cayó la teja al respecto.

@Lucho los primeros capítulos mantienen un cierto equilibrio entre drama y comedia, que después gira el dial con todo hacia el drama. Creo que para mejor, opino yo. Una escena como Ichijyo pasando vergüenza en una tienda de lencería para mujeres, sería impensable veinte episodios después.

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