¡¡¡Blogoserie a la carta en la Guillermocracia!!!

No lo olvides. Durante Abril y Mayo está abierta la votación para que ayudes a decidir sobre el argumento y características de la blogoserie a la carta que estamos planeando publicar acá en la Guillermocracia. Vota en la parte inferior de esta página, o bien, pincha el enlace para mayores detalles.
- POR ORDEN DEL DIRECTOR SUPREMO DE LA GUILLERMOCRACIA.

miércoles, 16 de abril de 2014

Cinco trucos para pagar menos impuestos en Chile (4 de 5).


En entregas anteriores de Cinco trucos para pagar menos impuestos en Chile, hemos repasado algunos truquitos que el sistema tributario chileno pone a disposición de ciertos ciudadanos, para ahorrarse impuestos que al final, terminan recayendo en otros ciudadanos. Entre ellos, arreglárselas para pagar impuestos sólo sobre las rentas retiradas, el crédito de la primera categoría contra el global complementario, y el hacer valer pérdidas de arrastre. Ahora viene un truco que es casi la base del sistema para difuminar impuestos por aquí y por allá, y conseguir ahorrar cantidades masivas de dinero sin que dicho dinero técnicamente llegue jamás al bolsillo del contribuyente. Acá va.

4.- Usted puede evitar que su global complementario progrese si crea sociedades de inversión.

Después de los posteos anteriores sobre cómo el sistema tributario chileno beneficia a las empresas, y a algunas empresas más que a otras, en perjuicio del fulano común y corriente, podría parecer que estamos frente a un cuadro apocalíptico en que cabe preguntarse cómo es que quedan peatones como usted o yo todavía vivos, y no se han caído muertos después de que el Sheriff de Nothingham ha pasado cobrando en nombre del Fisco.

La verdad es que esto se ha evitado gracias a que el común de los chilenos gana tan poco, que ni siquiera pagan impuesto a la renta. Repasemos la estructura del impuesto global complementario para entender esto.

El impuesto global complementario grava las rentas de las personas naturales, todas ellas. Eso comprende lo que usted gana por salario o remuneración, lo que obtiene por honorarios, los dividendos que le pagan si usted posee acciones, el arriendo de inmuebles si es que usted tiene una casa o departamento que arrienda, etcétera. Hay unas cuantas excepciones (llamadas técnicamente ingresos no constitutivos de renta), pero la regla general es que si no está exceptuado, el ingreso en cuestión paga. Y lo hace con lo que se llama una tasa progresiva por tramos. Es decir, el porcentaje de lo que paga aumenta a medida que va sumando ingresos suficientes para ir subiendo de tramo. Es decir, mientras usted más gana, un mayor porcentaje de su renta se va en impuestos. Si usted gana poco, usted tributa un porcentaje también menor de su renta. Si usted es un muerto de hambre, usted destina el cero por ciento de su renta a impuestos.

Así, en Chile si la suma total de sus ingresos como persona es igual a 13,5 UTA (unidades tributarias anuales), entonces usted no paga global complementario. Lo que usted gana sobre esa suma pero no alcanza a las 30 UTA, paga un 4%. Si alcanza a las 30 UTA, lo que gana por encima y que no llega hasta las 50 UTA, paga el 8%. Lo que sobrepasa a las 50 UTA pero no alcanza a las 70 UTA está afecto a un impuesto de un 13,5%. Y así sucesivamente, hasta alcanzar el 40% en el tramo más alto.

Volvamos a nuestro socorrido ejemplo de la fábrica de galletas, y digamos que usted sacó 20 millones de pesos de la empresa (dejemos de lado el tema de los beneficios del 14 bis y del crédito de primera categoría contra global complementario, para efectos). Como la UTA en Abril de 2.014 está a 497.628 pesos, entonces el tramo de 13,5 UTA cubre 6.717.978 pesos; dicho tramo está exento. Quedan todavía otros 13.282.022 todavía. De ésos, 8.210.862 están cubiertos por el segundo tramo, y pagan un impuesto del 4% (o sea, 328.434 pesos con 48 centavos). Quedan todavía 5.071.160 pesos por tributar, los cuales caen por completo dentro del tercer tramo, el del 8%, y que por tanto pagan 405.692 pesos y 80 centavos de impuesto. Por tanto, el monto total por global complementario para los mencionados 20 millones de pesos sería de (328.434,48 + 405.692,80) un total de 734127 pesos con 28 centavos (en la práctica se desprecian los centavos, por supuesto).

Es falso que si usted gana lo equivalente al tramo del 40%, usted paga un 40% de impuestos sobre todos sus ingresos. No es así. Quienes tienen serios intereses en que haya bajos impuestos (todos sabemos quiénes son), nunca aclaran ese punto para que parezca que se les está cobrando de manera injusta mucho más de lo que deberían. En realidad, se paga el 40% sólo sobre la parte de los ingresos que exceden a 150 UTA (sobre 74 millones de pesos, casi 140.000 dólares, y muy poca gente en Chile gana sobre esa cantidad). Sobre el resto se paga lo correspondiente a cada tramo (tramo exento, 4%, 8%, etcétera). Sigue siendo una cantidad elevada, pero no tanto.

Pero aún así, si usted quiere ganar a lo bestia y pagar menos impuestos, sigue sin convenirle tener encima el global complementario. Si usted gana hasta 70 UTA, usted no tiene problemas, porque los porcentajes del global complementario son inferiores al que le correspondería pagar en primera categoría, que en la actualidad es de un 20%. Incluso le conviene, por el famoso crédito que la primera categoría representa contra su global complementario. Pero si usted gana por encima de 70 UTA (casi 35 millones de pesos), entonces usted pasa al tramo del 23%. Ahora bien, supongamos que todo lo que usted gana por encima de 70 UTA pudiera hacerlo tributar en primera categoría; sería el paraíso porque usted pagaría apenas el 20%, no el 23% (y después vienen los tramos del 30,4%, 35,5% y 40%). ¿Es posible arreglarlo así...?

Sí, es perfectamente posible.

El mecanismo para ello es crear una sociedad de inversión.

Una sociedad de inversión es simplemente una sociedad o empresa de papel. Técnicamente su giro societario es la administración de bienes o valores. Antiguamente, para formarla usted debía buscarse un palo blanco; usted aportaba el 99% del capital social, y el palo blanco aportaba el 1% restante. En la actualidad, desde la entrada en vigencia de la Ley de Empresa Individual de Responsabilidad Limitada el año 2.002, puede usted formarla solito y sin ayuda de nadie.

Ahora bien, toda sociedad para formarse, necesita un aporte; el total de los aportes es lo que forma el capital social, la cantidad de dinero y bienes con los cuales comenzará a funcionar, producir y obtener ganancias. Tratándose de una sociedad de inversión, ¿cuál será el aporte? Adivinó: sus propios bienes. En este caso, todos aquellos bienes que le generan ingresos (arriendos, dividendos, etcétera) por encima de las 70 UTA. Supongamos, para efectos de ejemplo, que esos bienes en cuestión son un paquete de acciones. Entonces, lo que usted hace es entregar ese paquete de acciones en aporte a la sociedad de inversión en donde usted es el socio mayoritario.

Luego, su sociedad de inversión necesitará de un administrador o gerente para funcionar, para tomar las decisiones de inversión; en el ejemplo, para decidir qué acciones se compran o se venden, y beneficiarse de la especulación financiera subsiguiente. ¿A quién la sociedad nombrará administrador o gerente? Resulta que usted es el socio principal, incluso único, de la sociedad, así es que a nombre de la sociedad... usted se nombra a sí mismo gerente.

El resultado es que usted es gerente de una sociedad de inversión de la que también es el dueño, y que posee como capital, un voluminoso paquete de acciones. De cara al Servicio de Impuestos Internos, los dividendos que se obtengan por esas acciones no las paga usted como persona natural, con ese oneroso global complementario encima; en vez de ello las paga la sociedad de inversión, y lo hace como empresa.

Supongamos que usted utiliza la sociedad de inversión para dedicarse a la especulación financiera. Usted paga su impuesto de primera categoría, que asciende a un 20% y no a las cifras más altas que debería pagar por el global complementario. Además, si usted no alcanza a las 5000 UTM, puede acogerse al beneficio del art. 14 bis y pagar impuesto de primera categoría sólo sobre la renta retirada, por lo que su impuesto disminuye aún más. Y si sube sobre las 5000 UTM, usted puede crear más de una sociedad de inversión, y crea una red en donde usted no las controla todas de manera directa, para que no sea tan evidente de cara a una fiscalización, sino que las distintas sociedades son controladoras unas de otras entre sí. Y además, todo lo que la sociedad de inversión paga como impuesto de primera categoría, usted se lo descuenta como global complementario. Si usted está podrido en millones, desparramar sus bienes entre sociedades de inversión controladas por usted, sea de manera directa o por palos blancos (¡o por otras sociedades de inversión!) le permiten acogerse al régimen más beneficioso de las empresas, esquivando así el régimen de las personas.

Además está el tema de las pérdidas de arrastre. Usted como persona no puede hacerlas valer: si usted como persona gana 50 millones de pesos al año, pero deja de trabajar un año y se va de crucero por el Caribe a todo lujo y con todos los gastos pagados, usted no paga impuestos pero al año siguiente no podrá hacer valer las pérdidas. ¿Cómo arregla esto? Simple: haciendo que su sociedad de inversión se haga cargo de la pérdida producto de un año sin trabajar. Usted no va a hacer la rotería de cargar todos los gastos a la sociedad de inversión porque ésa es receta segura para que lo pille el Servicio de Impuestos Internos; cargar gastos personales a la empresa en Chile constituye delito tributario, después de todo. En vez de eso, lo que usted hace es vender parte del voluminoso paquete de acciones, y retirar el precio en dinero efectivo. Su sociedad de inversión funcionará entonces un año con pérdidas, pero como es una empresa, podrá hacer valer la pérdida de arrastre, y descontarse esta suma del impuesto a pagar el año siguiente. Asunto arreglado.

Como decíamos, esto no es igual a la práctica de comprar una camioneta y ponerla a nombre de la empresa; si usted hace esto y el Servicio de Impuestos Internos lo descubre (y tiene medios para fiscalizar, créamelo), estará usted en serios problemas. En cambio, en el caso de vender acciones propiedad de la sociedad de inversión para crear utilidades que retirar, y así financiarse gastos personales, no hay nada inherentemente ilegal porque la sociedad y usted son dos personas distintas, y usted se está beneficiando de un mecanismo perfectamente legal para llevar las pérdidas de la persona a la empresa.

Entonces, en Chile todos deberíamos formar sociedades de inversión, ¿no? Nones. Este truco es para los que tienen mucho dinero. Si usted es un trabajador cuyo único ingreso es el sueldo mínimo, entonces usted está en el tramo exento del global complementario, y por lo tanto formar una sociedad de inversión sería su ruina. Esto es así porque por cada ingreso debería pagar el 19%, ya que el impuesto de primera categoría no tiene tramo exento, y lo del crédito contra el global complementario sólo lo beneficia a usted si tiene otros ingresos aparte de su salario: aportar el propio trabajo a una sociedad de inversión es, cuando menos, algo complejo (la ley comercial chilena, dicho sea de paso, lo valora como aporte equivalente al menor aporte de capital de la sociedad).

El sistema de tramos del global complementario está diseñado para que los que ganan menos paguen relativamente poco impuesto a la renta, y lo que ganan mucho paguen relativamente mucho impuesto a la renta. La justificación económica de esto es que los impuestos obtenidos de esta manera se reinvertirán en políticas sociales que beneficiarán a la sociedad como un todo, favoreciendo a los pobres y poniéndolos en mejores condiciones de competir y transformarse en emprendedores, así como de cobrar a los ricos por todos los beneficios necesarios para producir su renta (un aparato estatal que gestione la sociedad, una policía que proteja sus bienes, tribunales ante los cuales litigar en contra de quienes los perjudiquen, etcétera). En la práctica, gracias al mecanismo que hemos descrito, los que ganan menos pagan relativamente poco impuesto a la renta, y los que ganan mucho pagan también relativamente poco impuesto a la renta, en comparación a su nivel de ingresos.

De todas maneras, es justo señalar que este mecanismo en comento ha ido perdiendo algo de importancia con el paso del tiempo. Hace veinte años atrás, cuando la escalada de tramos llegaba hasta el 45% y el impuesto de primera categoría estaba en el 15%, había un incentivo mucho más fuerte hacia las sociedades de inversión. No en balde hay quienes han recomendado que personas y empresas paguen la misma tasa de impuestos, lo que se llama una tasa plana. Uno de quienes lo dijo no es nada sospechoso de terrorismo rojo izquierdista, en lo que a la ortodoxia neoliberal se refiere: lo planteó, entre otros nombres, Milton Friedman.

No hay comentarios:

Related Posts with Thumbnails

¡Blogoserie a la carta!: ¿De qué género quieres que sea el o la protagonista?

¡Blogoserie a la carta!: ¿Cuántos protagonistas quieres que sean?

¡Blogoserie a la carta!: ¿Cuál será la ambientación?

¡Blogoserie a la carta!: ¿Contra quién se enfrentan el o los héroes?

¡Blogoserie a la carta!: ¿Cuál es la motivación del protagonista?