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domingo, 9 de febrero de 2014

Synth80s - 1980.

En la parte inmediatamente anterior de esta serie de posteos, hacíamos un breve y por fuerza incompleto repaso de los hitos que marcaron la incorporación de lo electrónico dentro de la música popular. Tan incompleto, que algunos nombres que debieron estar allí, terminarán apareciendo acá, puestos en la segunda fila o ninguneados sólo por los siempre complicados motivos de edición.

Decíamos que empezamos nuestra serie en la década de 1.970, y en concreto en 1.974, porque los teclados y sintetizadores ochenteros no nacieron de la noche a la mañana. Técnicamente, 1.980 es el último año de la década de 1.970, pero el cambio del guarismo 7 al 8 es algo que marca el subconsciente, y moviliza toda clase de fuerzas psíquicas que pueden desembocar en el auge desaforado del neoliberalismo durante la década, o en el mítico programa Cosmos de Carl Sagan... o en algunos contertulios aporreando teclas en un blog nostálgico para ver qué sale de ahí. 1.980 es sin lugar a dudas el año en donde se consolida la escena electrónica y adquiere carta de identidad. Todavía no hay demasiados grandes nombres nuevos, y gentes como Visage o Ultravox son más carne de snob ochentero que referencias masivas, pero el terreno ya estaba abonado para la explosión electrónica de los dos o tres años inmediatamente posteriores.

Y sin más preámbulo, vamos con la segunda parte de este megarrecorrido a través de los teclados y sintetizadores de la década de 1980... todavía con la década de 1.970, el último año de la misma, que es 1.980. Como lo hemos dicho hasta el hartazgo, fieles a la cultura actual del repite, repite, que algo queda.


13.- Kitarō - Theme of Silk Road.



Partimos con un nombre que, en estricto rigor, debería haber figurado en la entrega anterior, pero que por los siempre indignos motivos de espacio se quedó afuera. La música New Age se ha ganado un desprecio casi universal por ser considerada como algo similar a lo que es el Diazepam dentro de la farmacopea. Pero se puede hacer música New Age bien, y se puede hacer música New Age mal. Bien es por ejemplo como lo hace Kitaro; o mejor dicho Kitarō, con el macrón final en la última letra para marcar una vocal larga en el sistema de romanización Hepburn del japonés; en la entrega anterior, so pretexto de música electrónica, aprendíamos lo que era el albedo de un cuerpo celeste, y aquí aprendemos algo sobre japonés. Pero volviendo a Kitarō, no en balde si no es el fundador de la New Age electrónica musical, sí que es uno de sus popes más prominentes. Partió trabajando como tecladista de banda, conoció a Tangerine Dream (otros que no han salido en esta serie y que deberían, aunque con una discografía de un centenar de discos, hay tiempo para ellos más adelante), tomó algunos consejos del ínclito Klaus Schulze, y se lanzó a su primer disco solista en 1.977. En 1.980 se estrenó la serie televisiva The Silk Road: The Rise and Fall of Civilisations (el título original en japonés o el utilizado para el mundo hispanohablante no me aparece por ninguna parte), y Kitarō compuso el tema principal, el cual apareció en su disco Asia del mismo año. Aunque a veces detestado por hacer música que podríamos considerar un tanto inocua, no cabe duda de que Kitarō tiene bien ganado su nicho dentro del mundo electrónico. O el que no desprecia toda la electrónica que sea distinta a Depeche Mode o Daft Punk, a lo menos.


14.- ABBA - Lay All Your Love On Me.



Cuando uno piensa en música de teclados y sintetizadores, tiende a mirar hacia el Synth-Pop de la década de 1.980, y no consideraría el disco o el funk con sus elegantes líneas de bajo como parte del paisaje. Y sin embargo, como dejamos en evidencia en la entrega anterior y seguimos haciéndolo aquí, el experimento de meterle electrónica a la música disco venía de algunos años atrás, y hay indicios de que ABBA, una de las más grandes bandas de la era disco y del pop en general, iba en esa dirección. Como el tema Lay All Your Love On Me del disco Super Trouper de 1.980, por ejemplo. Ni la banda ni nadie creía demasiado en el tema, que salió como apenas como el cuarto single y final del álbum, ya para los descuentos, después de The Winner Takes It All, On and On and On y el tema Super Trouper que le dio nombre al álbum. A juzgar por este tema de inflexiones algo más electrónicas que el resto de ABBA, ¿cómo hubieran hecho su transición a la década de 1.980? ¿Habrían seguido siendo tan grandes, o habrían terminado pasando al discreto triste y segundo plano de los has been? Nunca lo sabremos porque en 1.981 sacaron su último disco (The Visitors), luego sacaron tres singles más entre 1.982 y 1.983, y se disolvieron. A veces es mejor que una banda intensamente asociada a un período musical se termine con dicho período y sean recordados como los grandes que fueron, en vez de acabar como muertos vivientes enchufados a respiradores artificiales, apoyados por fanáticos idiotas que les perdonan el material nuevo a cambio del antiguo, y prensa esnob a mansalva.


15.- Irene Cara - Fame.



Los fanáticos de la Ciencia Ficción van a consumirse en llamas de ira con lo que diré, pero la banda sonora de la película Fama de 1.980 le arrebató el Oscar a la Mejor Banda Sonora en las narices a John Williams y El Imperio contraataca... y eso que en esa banda sonora fue donde se estrenó la celebérrima Marcha Imperial. Fama, película famosa en sus días y olvidada en los nuestros a pesar de haber engendrado una serie televisiva posterior que duró varias temporadas, refería la vida, pasión y milagros de un grupo de jóvenes ávidos de tomarse al mundo y hacerse famosos en el mundo artístico. Como Glee, pero con un poquito más de bienvenida seriedad. El tema principal fue interpretado por Irene Cara, y ganó el Oscar a la Mejor Canción, a pesar de que intentaron hacerle la zancadilla postulando a dos canciones de la misma película para que se dividieran los votos. En cuanto a la canción, es sintomático que un tema ganador del Oscar sea tan funkie disco, pero que además le otorgue cierta discreta prominencia a los arreglos electrónicos, muestra clara de que el mundo poco a poco estaba abriéndose a la posibilidad de que los instrumentos electrónicos tuvieran alguna utilidad práctica, después de todo.


16.- David Bowie - Ashes to Ashes.



No sólo de onda disco se alimentaba la música electrónica. Trayendo a colación todavía otro nombre que se quedó descolgado de la entrega anterior. David Bowie partió como un rockero de tintes folk a finales de la década de 1.960, para luego derivar hacia el glam rock, y luego, en otra de las incontables mutaciones de su carrera, sacar la famosa Trilogía de Berlín (los álbumes Low, Heroes y Lodger), en donde Bowie exploró lo que el Krautrock tenía que dar de sí, incluyendo una cierta influencia subliminal de Kraftwerk. El resumen de su experiencia berliniana es el disco Scary Monsters (and Super Creeps), una especie de Krautrock más liviano y mejor compensado con el sonido más tradicional bowieano. Dentro de ese disco salió el fundamental Ashes to Ashes, que es la despedida personal de Bowie a la década de 1.970 y su cultura del hedonismo químico funk, metafóricamente expresada a través del bajón de órdago que sufre un drogadicto que promete nunca más inyectarse. ¿El giro triste de la canción? En Space Oddity de 1.969, David Bowie nos había presentado al Mayor Tom, un astronauta perdido en un viaje al espacio; esta canción nos muestra una visión alternativa según la cual el Mayor Tom nunca fue un astronauta y nunca emprendió otros viajes que no fueran a través de hacerse pedazos inyectándose porquerías. E irónicamente, Bowie despidió la década de 1.970 con un tema funk en donde los arreglos electrónicos preludian lo que va a ser el controvertido giro ochentero de David Bowie hacia la New Wave.


17.- Jon and Vangelis - Curious Electric.



El conocimiento compartimentado le hace daño al intelecto; los fenómenos humanos se vinculan a veces de maneras extrañas, y separarlos de manera arbitraria sólo conduce a la ignorancia. Mucha gente no relaciona el Rock Progresivo y la música electrónica, que en apariencia no podrían ser más disímiles, pero ya veíamos en la entrada anterior que tanto Kraftwerk como Vangelis venían del Rock Progresivo antes de tomarse al mundo por asalto con sus sintetizadores. Menos sabido es que Vangelis en un minuto estuvo a punto de ser tecladista de Yes, aunque el asunto no prosperó, para nuestra fortuna porque de lo contrario nos habríamos perdido la discografía setentera de Vangelis y sus estupendos discos Albedo 0.39, Spiral, China y Opera Sauvage. Pero aunque Vangelis no quedó en Yes, hubo una muy amigable relación entre éste y Jon Anderson, y cuando Anderson dejó a Yes, ambos sumaron fuerzas para el proyecto Jon and Vangelis. La discografía de Jon and Vangelis es corta pero contundente: su disco debut Short Stories, The Friends of Mr. Cairo de 1.981, Private Collection de 1.983, y ya en la década siguiente, el Page of Life de 1.991. Eso, y los inevitables discos compilatorios, porque no hay que dejar que lo breve de una trayectoria de cuatro discos sea óbice para seguir explotando la franquicia. Como sea, Jon and Vangelis es la prueba oficial del contubernio incestuoso entre Rock Progresivo y música electrónica. ¿Otra prueba oficial? Cuando Jon Anderson regrese a Yes, lo hará con el disco más popero y electrónico de su trayectoria, incluyendo una de las líneas de sintetizador más reconocibles de la década: Owner of a Lonely Heart...


18.- The Cars - Touch and Go.



The Cars es otra de esas bandas que nació del légamo primordial del Post Punk a finales de la década de 1.970, con una propuesta de influencia punketa y sonido algo subproducido, antes de emprender el viaje en la década de 1.980 hacia donde tantas bandas Post Punk marcharon: hacia la New Wave. En medio de todo eso sacaron el disco Panorama, en 1.980, que engendró un solo single, uno de los más conocidos de su carrera: Touch and Go. En general, Panorama es un disco de índole un tanto experimental, más entonces que ahora por razones obvias, y ayudó a abrir paso a la por entonces naciente New Wave, incluyendo el uso algo más prominentes de sintetizadores ya con el sonido típicamente electrónico de la década de 1.980; recordemos que el teclado estaba en uso por las bandas rockeras por lo menos desde una veintena de años antes, pero por lo general trataban de sacarle un sonido más cercano al piano o minimizar su carácter sintético. Panorama fue uno de los discos menos exitosos de The Cars, pero de ninguna manera un fracaso comercial; Panorama como disco y Touch and Go como single consiguieron abrirse paso hasta el ranking musical de su época, y a pesar de, lo diré otra vez, ser del último año de la década de 1.970, forman parte indudable del repertorio ochentero más romanticón.


19.- Devo - Whip It.



Whip It de Devo, del disco Freedom of Choice, es por supuesto su tema más conocido, su himno y su caballito de batalla. Un tema alegremente compuesto con instrumentos de rock y algún que otro arreglo electrónico, en apariencia; sólo que el bajo no es un bajo, sino un sintetizador. Irónicamente, la línea principal de la canción está, ejem... inspirada... en Pretty Woman de Roy Orbinson. Por cierto, el sonido del látigo chasqueando, claro está que no es un látigo: es otro sintetizador. Todo lo anterior es bastante interesante si se considera que los dos discos anteriores de Devo eran, de manera nada sorprendente a estas alturas, Post Punk y proto New Wave; es con Freedom of Choice que Devo emprendió un viraje que lo puso en camino hacia el sonido más ochentero con el que se los recuerda. Whip It es por supuesto carne de discoteca ochentera a pesar de ser, dicho una vez más, del último año de la década de 1.970... y de que a los mastines de la moral les cayó como bomba los tonos sadomasoquistas del videoclip. Lo que no impidió, más bien fomentó, que al momento de su fundación al año siguiente, MTV se diera un festín retransmitiendo el videoclip hasta la náusea, en un temprano ejemplo de cómo crear himnos generacionales por cansancio de la resistencia mental de la audiencia.


20.- Orchestral Manoeuvres in the Dark - Enola Gay.



Lo que el Blitz de la Luftwaffe hitleriana sobre Londres no consiguió en 1.940, el Krautrock lo logró. Ya hemos mencionado como David Bowie hizo todo lo posible por dejar atrás el Glam Rock metiéndose de cabeza en la escena berlinesa. Ahora, ha llegado el turno de hablar de una banda que no dio el salto hacia la influencia electrónica Krautrock, sino que partió directamente dentro de ella. Orchestral Manoeuvres in the Dark, mejor conocida como OMD primero porque la vida es breve para derrocharla en tantas sílabas, y segundo para evitar la odiosa pomposidad del nombre completo, es una banda que se encomendó a los númenes de Kraftwerk (electrónica) y Neu! (Krautrock) y generó electrónica Krautrock ciento por ciento británica. 1.980 el año de su debut estuvo notablemente ocupado para OMD, ya que sacaron dos discos: Orchestral Manoeuvres in the Dark, y Organisation. El segundo se llama sintomáticamente igual que la banda de la década de 1.960 de la que emergió Kraftwerk. Un solo single salió de aquí, Enola Gay precisamente, pero fue uno de los singles definitorios del Synth-Pop. Por un tema de sonido, en lo principal. Pero también por una curiosa consecuencia colateral. La canción es teóricamente antibélica porque Enola Gay es el nombre del avión que arrojó la bomba atómica sobre Hiroshima, pero la ambigüedad de la letra, quien sabe si intencional, le ganó interpretación como un temprano himno gay, ayudando a cimentar la bastante sólida conexión entre Synth-Pop y homoerotismo que después sería empujado mucho más lejos por Depeche Mode, llevado hasta el paroxismo por Erasure y Pet Shop Boys, y finalmente descarrilado con escándalo de loca de patio por Locomía. Como sea, la revista canadiense NME consideró a Enola Gay como la número 96 en su listado de las cien mejores canciones de la década de 1.980; que el tema en cuestión date del último año de la década de 1.970, dicho esto por cuarta o quinta vez, no es algo que los haya detenido en este respecto.


21.- Visage - Fade to Grey.



En toda toma por asalto contra los Cielos, hay quienes se tropiezan y caen de regreso a la Tierra. A veces de manera bien empleada, y a veces sin merecérselo, como es el caso de Visage. Porque esta banda británica ya se encasilla dentro de las que han pasado el Rubicón, y ya está fuera del Post Punk o los primeros tanteos de New Wave, para abrazar todavía con algo de melancolía setentera, pero ya con sonido ochentero, lo que va a ser la década de los sintetizadores. Para su desgracia su segundo single, lanzado el mismo día que el primer álbum (asimilen la cronología), fue también su único gran, real y verdadero éxito. Como decíamos, Fade to Grey ya es una canción ochentera, pero los mismos Visage después tuvieron una carrera discreta, de apenas tres discos en la década (Visage en 1.980, The Anvil en 1.982, y Beat Boy en 1.984). Más un disco de gran regreso, Hearts and Knives, de... 2.013. Quedando por tanto como segundones frente a otras bandas que explotaron los caminos abiertos por Visage de manera mucho más abierta y exitosa. Triste e inmerecido. Para la trivia, a los abogados de Visage o de la discográfica respectiva se les pusieron romos los dedos de hacer llamadas telefónicas cuando acusaron de plagio a Kelly Osbourne por la canción One Word en 2.005, o mejor dicho, a Linda Perry que fue quien escribió la canción en comento. Al final hubo acuerdo fuera de corte, pago de regalías, etcétera. Porque puestos a, digámoslo así, inspirarse en una canción, tenían que apuntar justamente al único y por lo tanto al mejor defendido caballito de batalla de una banda en horas bajas, en vez de algún hit menor que la banda original hubiera sacrificado con gusto a cambio de la publicidad.


22.- Ultravox - Vienna.



A veces la canción Vienna de Ultravox figura como de 1.981 porque en dicho año salió el single, pero el disco en sí, también llamado Vienna, fue lanzado en 1.980. Vienna es una canción bisagra entre la electrónica de tintes clásicos explorada por Tomita o Kraftwerk en la década de 1.970, y el Synth-Pop de la década de 1.980 que ya asomaba la nariz en la escena. De ahí que por un lado sea una balada de arreglos clásicos, que no estaría fuera de lugar en un disco de Kraftwerk, pero con un sonido algo menos sintético, un poco más orgánico si se quiere. Ultravox venía dando de qué hablar en el underground, ya que aunque técnicamente perteneciera a la escena Post Punk, sus raíces e influencias iban más por el lado del glam rock a lo David Bowie y la electrónica a lo Kraftwerk; considerando que Bowie estaba en su fase alemana, tenemos otro síntoma de que la eficiencia germánica era el motor de la música electrónica en esas fechas. Ya en la década de 1.980, Ultravox enfilaría derechamente hacia, ya pueden ustedes suponerlo si han venido leyendo esta serie de artículos, la New Wave. Como nota de trivia, el videoclip de la canción fue dirigido por Russell Mulcahy, que después pasaría al mundo del cine como un one hit wonder gracias a Highlander.


23.- Ideal - Berlin.



No se crean que los alemanes, que tantas alegrías le estaban dando a la escena electrónica, se iban a quedar de rositas porque los británicos estaban copiándolos e incluso viajando a Berlín y sacando álbumes allá, para después extender dicho sonido sobre el resto del mundo, ahora con el sello del León Británico estampado encima. En paralelo al surgimiento de la New Wave en Inglaterra, Alemania estaba experimentando más o menos el mismo tránsito desde la escena Krautrock y electrónica más alternativa, a un sonido más amistoso con la radio, y que iba a producir varios hits de la década que ustedes probablemente nunca se figuraron que eran alemanes (ya aparecerá Nena en algunas entregas más), y que tienden a contar como one hit wonders en el mercado hispanohablante por el menor desarrollo de la maquinaria profesional alemana. Porque la eficiencia alemana tampoco es ciento por ciento infalible, diga lo que diga la mitología mecánica en contrario. En paralelo a la New Wave, decíamos, estaba surgiendo la Neue Deutsche Welle (Nueva Ola Alemana); entre el movimiento, Ideal fue uno de los más exitosos. Su historia fue meteórica: se formaron, lanzaron su primer álbum y se hicieron famosos a lo menos en Alemania en menos de un año, que fue el de 1.980. Con la eficiencia propia de la Deutschmaschine, sacaron cuatro discos a razón de uno por año hasta 1.983, año en que decidieron separarse, por el mejor y más noble motivo por el que una banda podría hacerlo: retirarse mientras todavía estaban ganando. Evitándonos el penoso espectáculo de otra banda más que se arrastra por el fango después de pasados sus años de gloria. De los miembros de la banda, el que tuvo una posteridad más extraña fue Ernst Ulrich Deuker, que después de sus años en Ideal cambió el bajo eléctrico por... el clarinete contrabajo. ¿Cuántos rockeros devenidos en clarinetistas conocen ustedes...? Si la respuesta era ninguno, ya conocen ustedes a uno. Supuesto de que esa información tenga algún valor en la vida cotidiana de alguien.


24.- Chrome - Eyes in the Center.



Ya hemos repetido varias veces y dejado claro que Post Punk era el underground por debajo de la música funk y disco de la época, pero metamorfoseándose en New Wave y Synth-Pop, se aprestaba a tomar por asalto la escena comercial en la década de 1.980. Y todavia aún más por debajo en el underground, corría la savia del sonido industrial. Las primeras bandas industriales partieron de un concepto muy simple: el Punk trató de ser rebelde pero se domesticó porque al final era música con guitarras y batería que buscaba volver a la pureza del rockabilly, significara eso lo que significara. ¿Qué pasaría si es que utilizáramos entonces guitarras todavía más cacofónicas, y lo mezcláramos con arreglos electrónicos para generar algo que podamos llamar directamente ruido? El resultado son las primeras bandas industriales, como Throbbing Gristle, Cabaret Voltaire, o la que nos ocupa, que son los estadounidenses Chrome. A la larga pasó con la música industrial lo mismo que con el Punk: terminó domesticándose. De este sitio primordial nacería después el EBM, que vendría a ser la respuesta underground y más acerada del Synth-Pop, y de ahí surgirían todavía cosas más extremas, como el Dark Electro o el Aggrotech, aunque aquí ya estamos hablando de la década siguiente e incluso el siglo XXI en adelante. Supuesto de que, al paso con el cual vamos, lleguemos al siglo XXII. Pero por lo pronto, debemos llegar a la...

...PRÓXIMA ENTRADA: 1.981.

2 comentarios:

Cidroq dijo...

Es una muy buena serie esta, hay la llevas como dirían en mi rancho .

Guillermo Ríos dijo...

Me alegra que la serie esté saliendo bien, y sea nutritiva para el intelecto. Y para los oídos, supongo. Todavía faltan diez entregas más...

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