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miércoles, 26 de febrero de 2014

Cinco razones para NO tener un blog.


Considerando que la blogósfera comenzó su expansión en serio a mediados de la primera década del siglo XXI, ésta ya es una veterana con una decena de años encima. En materia de informática, una década es una vida entera. Hay agoreros allá afuera que desde el inicio del fenómeno están profetizando su muerte, pero como lo comentábamos en el posteo ¿Se está muriendo la blogósfera?, es poco probable que ello suceda. La blogósfera tradicional ha experimentado una contracción, eso es cierto, y muchos blogueros han migrado de los blogs tradicionales a las redes sociales y el microblogging estilo Twitter o Tumblr, pero ésas eran gentes que no tenían mucho que decir dentro de la blogósfera de todas maneras, de manera que no es una pérdida tan sensible.

Por otra parte, ¿están tan desencaminados los tránsfugas? Los blogueros más contumaces, aquellos que se han quedado contra viento y marea, lo hacen convencidos de que mantener un blog tiene sus beneficios. Que los hay. No de índole económica, porque de un blog no se vive. Pero sí los hay de otro tipo. La satisfacción de ver un posteo en línea, bien hecho. Los comentarios escasos, pero que llegan de todas maneras. El intercambio de ideas. El compartir gustos y aficiones. Pequeñas perlas que hacen más llevadera la vida.

Y luego están los inconvenientes. Que los hay. La mencionada falta de beneficios económicos es la más obvia. Ser bloguero no es una afición como la carpintería, de la que usted puede sacar muebles con los cuales alhajar su casa. Se es bloguero por gratis. Por bolitas de dulce. Y exponiéndose a que sus mejores posteos sean copiados, replicados, y sin acreditar tu autoría. Con un poco de suerte, usted está cambiando el mundo, pero como a Nikola Tesla, nadie le va a dar crédito por eso.

Y luego están los otros inconvenientes. Los costos invisibles, los que ni los mismos blogueros suelen considerar. Pero que aquí transparentaremos y sinceraremos, porque en algún minuto, todo bloguero debe tener algo de autoconciencia. Además, si convencemos a algunos blogueros de que se bajen, disminuirá la competencia, y eso sólo puede reportar en nuestro beneficio. Como cualquier otro estado, la Guillermocracia se basa en el maquiavelismo y la raison d'Etat.

1.- Es una actividad menos sobre la cual usted debe preocuparse.

Salvo que usted sea un ocioso malviviendo del seguro social, que los hay cada vez menos no por la reactivación de la economía que nunca termina de llegar, sino por los recortes en las prestaciones sociales que nos están arrojando de regreso a la Edad Media, usted tiene las manos llenas con un montón de ocupaciones. El trabajo, eso por sentado. Porque en nuestra sociedad moderna en donde las personas son engranajes del sistema y pueden ser reemplazados en cualquier minuto, las teóricas ocho horas diarias de trabajo hace tiempo que dejaron de ser una realidad. Hoy en día, usted debe demostrar su compromiso con la empresa estando disponible 24/7, y sin que le paguen horas extraordinarias. Y si usted tiene familia, ahí se marchó a paseo el resto de su tiempo libre. A la hora de hacer la lista de actividades del día, de manera insensible usted notará que bloguear queda relegado al lugar nº 20 o 21, de una lista de 22. El nº 22 es ir al gimnasio, por supuesto. La gente que le asigna una prioridad más alta al gimnasio no bloguea. O si lo hacen, es tomándose fotitos en el gimnasio y subiéndolas a Twitter o Facebook. Pero los blogueros de fuste tenemos un nombre para tomarse una foto y subirla a la red social: blogueo para flojos. El bloguero de verdad se preocupa por su blog así como un jardinero por sus plantas. Y usted ya sabe que muy poca gente allá afuera se da el tiempo para dejar de trabajar o atender su familia durante algunas horas para regar geranios o podar naranjos.

2.- Usted evita una actividad sedentaria e hipocalórica.

Salvo las mencionadas personas que se toman fotos mientras levantan pesas o hacen footing y las suben a su página personal, el resto de los blogueros se sienta frente a su pantalla y teclado, y escribe. O navega en Internet. En cualquier caso, es una actividad hecha para ir desarrollando grasitas alrededor del abdomen. Cuando uno escribe, es inevitable que la ansiedad de sacar adelante el posteo abra el apetito. Y en pos de la celeridad del proceso de blogueo, uno para el cual no se tiene tiempo, según vimos en el punto anterior, se agarra la cosa más rápida de abrir y comer. Que nunca es una zanahoria para morder, que debe ser pelada, o una manzana, que debe ser lavada. No. Lo más rápido para abrir y comer es un paquete de papas fritas o unas galletitas o cualquier otra comida chatarra. Al menos el consumo por ansiedad es menor que los coreanos en maratones de StarCraft. Pero está ahí, invisible, omnipresente, ayudándole a subir kilos de peso. Si usted bloguea, prepárese para lo inevitable: andando el tiempo usted se parecerá cada vez menos a usted mismo, y cada vez más al Hombre de la Tienda de Cómics.

3.- Usted se evita el disgusto de que nadie lo lea.

Las personas tímidas por lo general no tienen blog. Exponer ideas y ser blanco de comentarios negativos y críticas no es lo suyo. Puede que una persona sea corta de genio en público, y un poco más desatada en Internet, pero es poco probable que aún así llegue a tener un blog; en este caso lo que tenemos es una persona pegada a Facebook, chateando o subiendo fotos de todo lo que hace en el día, a la espera de esa invitación mágica para ser amigos en Facebook que por milagro lleve a algo más. El bloguero promedio por lo general tiene personalidad. Y eso significa que escribe porque desea ser leído. El problema es que los blogs le interesan de manera primaria a otros blogueros, quienes están más entusiasmados con que los lean a ellos, no ellos leer el trabajo de usted. El bloguero así puede pasar unas buenas rabietas cuando se esfuerza en un posteo, sólo para descubrir que no hay comentarios, y que el número de visitas apenas se empina a una decena. Y se vuelve peor cuando descubre que la gente visita los cinco posteos de su elaborada y muy bien razonada serie sobre los videojuegos de Tomb Raider, únicamente buscando fotitos de Angelina Jolie. Si un bloguero ha estado más de seis meses en línea, entonces felicitaciones, ése ha conseguido controlar su disgusto y se ha rendido ante lo evidente. Aunque por lo general de mala gana. Para eso mejor no tener un blog, ¿verdad?

4.- Usted se evita la tentación de promocionar su blog entre sus amigos o parejas.

Usted se crea una cuenta, y luego crea un blog con un nombre bonito. Lo diseña, lo adorna, lo deja impecable. El blog es una expresión de su propia personalidad, una extensión suya. Entonces va usted a la gente a su alrededor, y les informa muy campante y orondo, que usted tiene un blog, y los invita cordialmente a que lo lean. La sorpresa subsiguiente es descubrir que incluso sus amigos más amigos, ninguno de ellos se toma la molestia de leer su blog. Es decir, lo han mirado, le han echado un vistazo para enterarse de qué se trata, y luego nunca más lo leyeron. A las semanas o meses, usted les pregunta qué les ha parecido... [insertar el nombre del blog en cuestión aquí]. Entonces ellos lo miran a usted con cara de marciano, y no hacen el mínimo esfuerzo por recordar qué significa ese título, esperando en cambio que usted les explique. "Mi blog", les aclara usted, antes de añadir con tono cómplice: "¿Recuerdas que te había comentado que tengo un blog?". "¡Ah!", dicen, y están a punto de decir que les pareció muy bien, cuando reparan en que sería demasiado notoria la hipocresía después de no acordarse siquiera del nombre, y dicen algo de compromiso. Algo como: "Ah, sí, lo vi el otro día, igual está bueno". Usted se va frustrado, rezongando para sus adentros que cuando esa persona cree su propio blog, usted no lo leerá; rezongo en vano, porque esa otra persona jamás creará un blog. Andando el tiempo, descubrirá que ni su propia pareja lo lee, o si lo hace, es porque usted presiona a dicha pareja y esa pareja, para quedar bien, echa un vistazo rápido para enterarse de cuál fue el último tema sobre el cual usted posteó, y hacer como que lo leyó, mencionando a la pasada dicho tema para no pillarse a sí misma, pero poco más. Esto es una ley inexorable con las parejas de blogueros, salvo que usted haya publicado un posteo con fotos de Samantha Fox aireándose sin ropa, en cuyo caso por la alineación cósmica y las leyes de Murphy, su pareja justo ese día y de manera fatal, encontrará el tiempo y las ganas para leerlo. Y no se lo tomará a bien.

5.- Usted se evita disgustos con novias o esposas histéricas.

Es un hecho que el grueso de los blogueros son hombres. Los hay mujeres, pero ellas por lo general tienen una mentalidad más pragmática, y si van a dedicarse a redactar textos, será para publicarlos en forma de libro y lucrarse con ellos, no dejarlos disponibles en línea gratis para todo el mundo. Lo que es prueba de que la mujer suele ser más inteligente que el hombre, bien mirado. Pero muchos blogueros, aunque no tengan tiempo, se hayan echado algo de cintura, sean neuróticos de la frase 0 comentarios en este posteo y prediquen el blog entre sus amistades, aún así han conseguido enganchar a una novia o esposa en su vida personal. Y la chica promedio tiene metido en el disco duro que el tiempo libre del hombre le pertenece a ella. Si él no está trabajando, almorzando o durmiendo, entonces el hombre está disponible para los planes de ella. Y si él es un bloguero devoto y dedicado, estallará el conflicto inevitable: "¡Así es que prefieres tu blog a estar conmigo! ¡Tú ya no me quieres!". Todos los blogueros hemos tenido en la vida una chica que se ha enojado porque en un determinado minuto estamos más pendientes del siguiente posteo que de ellas. La idea de compartimentar tiempos y espacios, de dedicarle un tiempo a ella y un ratito al blog, es un concepto que tienden a aceptar de mala gana, aunque la ratio ellas/blog sea de 8 a 1. Créanlo o no, un bloguero puede ser una persona muy popular entre las chicas porque para ser bloguero hay que tener un mínimo de inteligencia; es sólo que ellas preferirían que el chico en cuestión utilizara la inteligencia para conversar con ella y entretenerla a ella primero, y después para ganar toneladas de dinero trabajando en una vida en común con ella, no escribiendo posteos y entreteniendo a una masa anónima de eventuales internautas que no son ella.

Si después de todo lo anterior aún perseveran en mantener sus blogs, entonces felicitaciones, porque se han ganado la medalla al heroísmo. Pocas actividades en la vida tienen tantas razones para ser desaconsejables, y aún así hayan encontrado gente persistente que, por humilde amor a la cultura, sigan adelante en la brecha. Más allá del tercer posteo, por lo menos.

2 comentarios:

Cidroq dijo...

Ta buena la entrada jeje, y si, creo que a mi me ayuda bastante que puedo trabajar en el blog por ratos en el trabajo, sino, quien sabe jajaja.

Guillermo Ríos dijo...

En cuanto a la Guillermocracia, mucho de lo mismo. Quién sabe cómo andaría el ritmo de actualización si no existieran los posteos programados.

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