domingo, 24 de noviembre de 2013

Moonspell: La oscuridad gótica que llegó desde Portugal (1 de 2).



A finales de 2.012, cuando pasaron por Chile, acá en la Guillermocracia aprovechamos para redactar un artículo respecto al concierto de Moonspell en Santiago. Y ha llegado la hora de dedicarle un posteo a una de las más representativas bandas del sonido gótico. Aunque Moonspell se ha paseado por varios estilos diferentes, de manera que si bien sus álbumes suelen tener un sustrato común, hay diferencias bastante visibles entre ellos. O audibles, mejor dicho. En general, puede decirse que la base del sonido de Moonspell es una mezcla entre Death Metal, Black Metal y Metal Gótico. A partir de ahí, y dependiendo del álbum o canción, han incorporado elementos más rockeros, folk, étnicos y electrónicos. De manera que, acá en la Guillermocracia, haremos un repaso sobre esta banda que lleva acumuladas ya dos décadas de carrera (empezaron en 1.992), sin trazas de querer agotarse por el minuto a lo menos. Y sin más preámbulos...

Under the Moonspell (1.994):

Estilo: Black Metal, Metal Gótico, elementos folclóricos y orientales.



Después de grabar algunos demos no demasiado interesantes (Serpent Angel y Anno Satanae), Moonspell se estrenó de manera oficial con este EP. Es obvia la inspiración de la escena extrema europea de la época, aunque se distingue por algunos respectos. El más obvio, la incorporación de elementos folclóricos portugueses, lo que considerando las raíces arábigas de mucho de la cultura hispánica, implica también toques orientales. Es decir, el disco se parece a un híbrido entre flamenco o fado por un lado, y metal tradicional por el otro. En segundo término, las letras incorporan elementos góticos, alcanzando su paroxismo al citar directamente al marqués de Sade. Si nunca se ha escuchado a Moonspell, es la puerta de entrada obvia para la banda si se quiere seguir su música por orden cronológico, aunque no es recomendable para quienes no soporten un sonido demasiado pesado. Este disco fue reeditado, en conjunto con los demos, en el disco Under Satanae de 2.007, pero algo del encanto del disco se perdió en la remasterización, por lo que se recomienda escucharlo en su versión original, si es posible agenciársela.

Wolfheart (1.995):

Estilo: Black Metal, Metal Gótico, Folk Metal.



El larga duración debut de Moonspell es considerado uno de los discos más clásicos de la banda, y su obra maestra por el grueso de los fanáticos. Entra aquí Waldemar Sorychta, el productor detrás de varias de las más grandes bandas de la escena gótica y blackmetalera de la década (Tiamat, Rotting Christ, Samael, Alastis...). Presenta una base de Black Metal que se emplaza en la transición entre la Primera Ola (predominantemente centroeuropea) y la Segunda Ola (predominantemente escandinava) del género, con toques de Metal Gótico y Folk Metal añadidos para completar la mezcla. Se repite el citar al marqués de Sade en las letras. Incluye un buen puñado de los grandes hits clásicos de la banda: Wolfshade (A Werewolf Masquerade), ...Of Dream and Drama (Midnight Ride), Vampiria, An Erotic Alchemy, Alma Mater. Ideal para los fanáticos del metal más extremo, algo pesado para el resto de la audiencia.

Irreligious (1.996):

Estilo: Metal Gótico, Darkwave.



El segundo disco de Moonspell, y su gran clásico junto con Wolfheart, es en mi opinión su verdadera obra maestra. En general es un Metal Gótico bastante pesado, con fuertes influencias de Type O Negative, aunque con menos revoluciones que Wolfheart. Se permite también tener un sonido más rico y variado. Aparecen los primeros elementos electrónicos dentro del disco, que le confieren un toque particular. Incluye su primer videoclip: Opium. De manera muy reveladora, la gran diferencia entre la versión del álbum y la versión radio edit es que en la segunda se reemplazan algunos pasajes vociferados, por otros simplemente hablados o cantados. Además incluye otros himnos ineludibles de la banda: Ruin & Misery, Mephisto, Herr Spiegelmann, Full Moon Madness. Si se quiere un punto de entrada a la banda que no sea tan pesado como Wolfheart, Irreligious es la otra gran opción.

Sin/Pecado (1.998):

Estilo: Metal Gótico, Darkwave.



Si Irreligious podía considerarse como Metal Gótico con infusiones de electrónica, en Sin/Pecado la incorporación de ambos elementos está más balanceada. Sin/Pecado, cuyo título es un juego de palabras (Sin y Pecado significan lo mismo en inglés y portugués, pero también se puede leer como "sin pecado" de manera literal) es un disco divisivo entre los fanáticos. Los partidarios del Moonspell más extremo lo detestan por abandonar del todo la influencia blackmetalera, mientras que los fanáticos de los sonidos góticos y electrónicos en general le tienen algo más de aprecio. El viraje de Moonspell hacia un sonido más electrónico en todo caso no es único: era la ruta que estaban siguiendo en paralelo bandas como Paradise Lost, Ulver, Samael, y pronto se les iba a unir Theatre of Tragedy (antes de caerse estos últimos de lleno a las máquinas bailables de discoteca alternativa, por lo menos). Un disco con excelentes temas como Handmadegod, Abysmo, Flesh o Let the Children Cum to Me..., pero también el primero que tiene material que calificaríamos abiertamente como de relleno.

2cond Skin (1.998):

Estilo: Metal Gótico, Darkwave.



Una rareza en dos CDs que cabían de lo más bien dentro de uno. Uno de ellos es el single 2cond Skin (de Sin/Pecado) en dos versiones casi sin diferencias entre sí, una nueva versión de Erotic Alchemy con el Black Metal echado por la borda y reemplazado por bases electrónicas, y un muy correcto cover de Depeche Mode (Sacred). El segundo disco son siete temas en vivo, todos ellos de Wolfheart e Irreligious, y que además de ser su primer material en directo, es una prueba de la excelencia de la banda en vivo. Interesante, aunque si eres de los que escuchan discografías en desorden, se recomienda escuchar después de Wolfheart, Irreligious y Sin/Pecado.

Hermeticum (1.998):

Estilo: Black Metal.



Técnicamente hablando, Hermeticum no es un disco de Moonspell sino de Daemonarch. Pero como todos los integrantes de Daemonarch son en realidad cuatro de los cinco miembros de Moonspell en la fecha, es prácticamente material de Moonspell bajo otro nombre. Si uno escucha Sin/Pecado y se pregunta hacia dónde se fueron las influencias blackmetaleras de los inicios de la banda, la respuesta es: aquí. Hermeticum es un disco que, más allá de algunos toques industriales, es Black Metal casi por el manual, con mucha influencia de la escena escandinava. La idea de haber seguido con un Moonspell más rockero y electrónico por un lado, versus un Daemonarch más blackmetalero, hubiera podido dar resultados interesantes de sí, pero por alguna razón, Hermeticum terminó siendo el único disco de Daemonarch. Las influencias blackmetaleras regresarían mucho después a la banda.

The Butterfly Effect (2.000):

Estilo: Doom Metal, Metal Industrial.



El disco más odiado de la banda, por un largo trecho. El único larga duración del cual Moonspell, en su concierto de 2.012 en Chile, no tocó ningún tema. The Butterfly Effect es un disco experimental en donde Moonspell intentó mezclar melodías Doom con sonido industrial. Lo que resultó es un disco de un sonido interesante, pero puesto al servicio de canciones que oscilan entre lo trivial y lo aburrido. Soulsick y Angelizer no sólo son los mejores puntos del disco, sino también casi lo único rescatable de él. Sólo para completistas.

Terminar esta parte de nuestro artículo sobre Moonspell puede ser algo decepcionante, ya que diera la impresión de dejarlos a punto de caer en los abismos de la irrelevancia. Por suerte, después de algunos años en puntos bajos, Moonspell empezó a sacar material digno otra vez. Pero eso queda para la segunda parte de este posteo.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

¿Eres un ilustrado o un romántico?

Isaac Newton en la visión artística de William Blake, 1.795 (en la transición de la Ilustración al Romanticismo).
Hora de saltarse la producción habitual de la Guillermocracia. Uno de los debates transversales es el producido entre dos posturas antagónicas respecto de cómo funciona el mundo y qué debemos hacer con él. Una de ellas podemos caracterizarla como la postura ilustrada, de sesgo más mesurado, objetivista y racionalista, versus la otra que podemos caracterizarla como la postura romántica, de sesgo más exhuberante, subjetivista y emocional. Este test ha sido diseñado para averiguar qué tan ilustrado o romántico, en qué parte del debate se encuentra usted.

Un poco de historia. El ideal ilustrado se refiere principalmente a la mentalidad de los filósofos del siglo XVIII. Ellos creían que el mundo es un lugar que puede ser explicado a través de la investigación científica. Existen ciertos cánones y armonías que son objetivos a las personas, y la condición humana puede ser mejorada por medios que involucran análisis de variables y desarrollo de planes de acuerdo a una cierta racionalidad. Por cierto, debido a su tendencia a la objetividad y a la racionalidad, los ilustrados tienden a ser más colectivistas que individualistas, ya que importa más la negociación, los consensos y las relaciones interpersonales que las posturas personalistas.

El ideal romántico nació como reacción contra el ideal ilustrado, en su vertiente moderna a lo menos. Los románticos creían que el mundo no necesariamente es coherente, y que el ser humano vive en una condición de arrojado a la existencia, por decirlo en términos de un filósofo romántico hasta la médula como lo es Heidegger. No hay ninguna razón ni barreras morales objetivas que le impidan al ser humano expresarse, de manera que su autorrealización pasa por abrazar la propia subjetividad, las propias pasiones, y vivir de acuerdo a ellas, o morir de acuerdo a ellas si es necesario. Por su tendencia a la subjetividad, los románticos tienden a ser más individualistas que colectivistas, ya que parten de la base de que cada persona tiene derecho a buscar sus propios fines por encima de las imposiciones de la sociedad. El romántico no es necesariamente antisocial, pero tampoco abraza la sociedad con un exceso de cariño o convicción.

Por supuesto que estos ideales no son propios sólo de dichas épocas, sino que son eternos en la condición humana; es sólo que entre los siglos XVIII y XIX alcanzaron su condición más canónica, su concreción moderna en los términos que nos son más conocidos para nuestra modernidad. Pero éstos recorren la experiencia humana como un todo integral. Seguro que entre los cavernícolas también hubo colectivistas racionalistas que trataron de mejorar la tribu mediante la negociación y el debate, versus individualistas que creían que el mejoramiento de la tribu pasaba por la individualidad del guerrero cazando mastodontes; de ahí para adelante, el resto es Historia.

Nótese que ambos ideales tienen una vertiente optimista y una pesimista. Un ilustrado optimista tenderá a creer en la posibilidad casi cierta de mejorar la raza humana, mientras uno pesimista verá a la ciencia y al orden como una manera de salvar a la Humanidad de sí misma. Piénsese en el optimismo de los Padres Fundadores de Estados Unidos, versus el cinismo de un Voltaire por ejemplo. En paralelo, un romántico optimista tenderá a ver la lucha y el triunfo del espíritu como un mejoramiento de la felicidad y autorrealización humana, mientras que un romántico pesimista tenderá a seguir una senda de autodestrucción. Piénsese en el optimismo de las rebeliones nacionalistas del siglo XIX, versus el pesimismo de los héroes del poeta Lord Byron. No se incluya usted como ilustrado o romántico únicamente por ser optimista o pesimista, podría llevarse una sorpresa.

El siguiente test, proveído para ustedes por cortesía de la Guillermocracia, debe ser contestado entre dos alternativas por cada pregunta. Si usted no se siente bien encasillado en alguna, marque la que le identifique mejor. Las respuestas están al final del test. Por supuesto que no hay respuestas correctas o incorrectas; el ideal ilustrado y el romántico son dos concepciones complementarias acerca del mundo, ambas con sus aspectos positivos y negativos. Usted no será mejor o peor persona porque salga más o menos ilustrado o romántico. Y después de todo, en nuestra sociedad queremos tanto a los ilustrados con su sangre fría para la planificación y el análisis, y también a los románticos con su vocación y pasión por

Y sin más preámbulos, pasemos al test.

1.- Si pudiera elegir vivir en otra época, dicha época estaría en...

A.- El futuro, en donde la condición humana habrá mejorado substancialmente respecto de los males históricos y del presente.
B.- El pasado, en donde la vida tenía más sentido y significado.

2.- De los dioses griegos me siento más identificado con...

A.- Apolo el Dios de la Luz y patrono de las artes.
B.- Dionisos el Dios del Vino y amigo de la diversión.

3.- Actitud hacia la naturaleza.

A.- La naturaleza es un espacio a ser investigado y colonizado por el ser humano, aunque no necesariamente explotado hasta sus últimas consecuencias.
B.- La naturaleza es un espacio en el cual refugiarse, y con el cual se debe o bien adaptarse o bien vivir una batalla eterna por la supervivencia.

4.- Actitud hacia la ciencia.

A.- A pesar de algunos problemas derivados de las nuevas tecnologías, por lo general la ciencia ha hecho mucho por elevar nuestro nivel de vida desde las épocas preindustriales.
B.- La ciencia nos ha traído beneficios materiales y una vida más cómoda, pero también ha promovido el conformismo, el totalitarismo y la anulación de la individualidad.

5.- La mayor parte del tiempo me siento...

A.- Bien integrado y aceptado entre mis amigos.
B.- Solitario e incomprendido.

6.- Aceptar o controlar.

A.- Controlar a través de una férrea disciplina, necesaria para la construcción de una mejor sociedad.
B.- Aceptar que el mundo tiene imperfecciones, y aprender a convivir con ellas.

7.- ¿Elfos o enanos?

A.- Enanos, laboriosos y trabajadores.
B.- Elfos, elegantes y espirituales.

8.- Magia versus ciencia.

A.- Ciencia.
B.- Magia.

9.- ¿Orden o caos?

A.- Orden, la vida es más segura si éste predomina.
B.- Caos, es el precio inevitable a pagar por una vida más plena y con significado.

10.- Desde un punto de vista estrictamente arquitectónico, ¿cuál edificio se merece más el título de "templo de la democracia"?

A.- El Capitolio o la Casa Blanca en Washington.
B.- El Parlamento de Londres.

11.- La Edad Media.

A.- Un período de tenebrismo y oscuridad del que por suerte salimos hace mucho.
B.- Un período de vitalidad y entusiasmo que hoy por desgracia hemos perdido.

12.- ¿Qué futuro parece más probable?

A.- A pesar de que seguirán existiendo problemas, la condición humana será sensiblemente mejor en los siglos venideros.
B.- Los problemas que vivimos se intensificarán en el futuro, y podrán llevar quizás al fin de la civilización e incluso de la vida tal y como la conocemos.

13.- Conan el Bárbaro y otros guerreros bárbaros fantásticos similares.

A.- Paladines capaces de derrotar a las fuerzas de la oscuridad y la opresión a su alrededor.
B.- Héroes que demuestran el poder de la voluntad y del individuo.

14.- Si los humanos hubiéramos sido creados por una fuerza sobrenatural, parecería más probable que fuéramos la obra de...

A.- Dios mismo, bien integrado dentro del orden universal de las cosas.
B.- Un demiurgo muy poderoso, pero no necesariamente Dios.

15.- La década de 1.960.

A.- La Cortina de Hierro, la defensa de los derechos civiles, James Bond, Star Trek.
B.- Los hippies, la Revolución de las Flores, haz el amor y no la guerra, The Beatles, el Che Guevara.

16.- Si viajara a Europa Central, mi primera visita sería a...

A.- Un palacio neoclásico.
B.- Un castillo o una catedral medieval.

17.- Si toco un instrumento musical, interpreto a un personaje en una obra teatral, bailo o canto, en general me presento en público, mi principal preocupación es que...

A.- ...mi ejecución salga perfecta, para que el público disfrute de un espectáculo de alto nivel.
B.- ...actuar con el corazón, para que el público empatice con lo que estoy intentando transmitir.

18.- ¿En qué dirección se ubica la mayor cantidad de autorrealización de las personas en general? (Aunque no necesariamente dichas personas lo sepan hasta haberlo probado).

A.- En el entrenamiento de las habilidades propias para llegar a la máxima perfección posible.
B.- En el uso de las habilidades propias para buscar la felicidad propia y de la gente alrededor.

19.- La ropa, música y estética gótica en general.

A.- Una moda que surge y se apaga de manera cíclica en los últimos 200 o 300 años.
B.- Una manera de entender el mundo y un modo de vida.

20.- ¿Qué nos diferencia a los humanos del resto de las cosas?

A.- Nuestra capacidad para razonar.
B.- Nuestra capacidad para sentir.

21.- Aceptación de las reglas.

A.- Es algo positivo porque le proporciona orden a la sociedad.
B.- Es algo negativo porque asfixia la autoexpresión.

22.- Derecho de rebelión contra la tiranía de la autoridad.

A.- No debe existir dentro de las sociedades modernas democráticas, si existe un orden constitucional a través del cual puedan canalizarse las aspiraciones de la gente.
B.- Siempre existe porque es propio de la dignidad humana el defenderse en contra de cualquier tiranía.

23.- La democracia.

A.- Tiene la enorme virtud de establecer consensos y limar las diferencias de la sociedad.
B.- Tiene el enorme defecto de promover el gobierno de las masas por sobre el individuo.

24.- Psicología.

A.- Conductismo, reflejos pavlovianos, ratones y descargas eléctricas.
B.- Psicología, el diván, terapia primal, terapias de grupo.

25.- La Segunda Guerra Mundial.

A.- Los Aliados: defensa de la democracia y el respeto de los derechos fundamentales.
B.- El Eje: defensa de la autenticidad y el potenciamiento del individuo hasta sus límites.

26.- ¿Mazinger Z o Neon Genesis Evangelion?

A.- Mazinger Z: héroes idealistas como última línea de defensa de una sociedad estructurada más o menos como la actual, contra el caos externo provocado por el Doctor Infierno.
B.- Neon Genesis Evangelion: héroes internamente destrozados luchando por una sociedad postapocalíptica, que llevan en sí mismos la semilla del Horror Cósmico que buscan combatir.

27.- ¿Fantasía Heroica o Ciencia Ficción?

A.- Ciencia Ficción.
B.- Fantasía Heroica.

28.- ¿Qué rol juega la curiosidad?

A.- La curiosidad es positiva porque nos enseña e ilumina sobre el universo alrededor.
B.- La curiosidad es negativa porque después de todo, mató al gato.

29.- Game of Thrones (Juego de Tronos) es principalmente acerca de...

A.- Lo jodido que es vivir en una sociedad a merced de monarcas caprichosos, corruptos, incompetentes, mesiánicos o egoístas.
B.- La épica de la lucha entre diversas casas imperantes por hacerse del poder y ganar el juego de tronos.

30.- ¿Superman o Batman?

A.- Superman.
B.- Batman.

31.- Escribo un cuento en donde su protagonista es un androide de apariencia humana o un clon que ignora inicialmente su condición. Su argumento es, más o menos, el siguiente:

A.- Poco a poco el protagonista descubre que no es un auténtico ser humano, pero que comparte la esencia de la condición humana a pesar de su origen artificial. Al final se reconcilia con su condición y está dispuesto a ser un humano más, viviendo en armonía con otros seres humanos.
B.- Poco a poco el protagonista descubre que no es un auténtico ser humano, y cae en la angustia existencial de no tener una noción segura de cuál es su lugar en el mundo y en el orden de las cosas. Al final, decide marcharse lejos para buscar respuestas acerca de cuál es su verdadera identidad.

32.- Si la sociedad del futuro llegara a eliminar la mayor parte de los conflictos ideológicos, raciales o religiosos, dicha sociedad sería...

A.- Una utopía en donde habría más orden, tranquilidad y seguridad que hoy en día.
B.- Una distopía en la cual el precio a pagar por la eliminación de dichos conflictos sería la anulación de la individualidad humana.

33.- ¿De dónde deberíamos sacar la energía?

A.- Idealmente de energías renovables, pero por el minuto y a la espera de que la tecnología haga posible aplicar las mismas de manera extensiva, tendremos que usar energía termoeléctrica y nuclear.
B.- De energías renovables tanto como se pueda, aunque sea menos rentable económicamente que las energías convencionales.

34.- Mi facción en la trilogía original de Star Wars sería...

A.- El Imperio.
B.- La Rebelión.

35.- ¿Sátira o elegía?

A.- La sátira.
B.- La elegía.

36.- Libertad versus prosperidad.

A.- Prosperidad. Sin recursos, el ser humano sería incapaz de gestionarse a sí mismo.
B.- Libertad. Sin capacidad de gestión, el ser humano sería incapaz de obtener recursos.

37.- Historia moderna de México.

A.- El Porfiriato: Gobierno central estable, infraestructura, revolución desde arriba.
B.- La Revolución Mexicana: Democracia, justicia social, revolución desde abajo.

38.- Los Expedientes Secretos X...

A.- La agente Dana Scully, descartando toda posible explicación científica alternativa antes de aceptar lo sobrenatural sin más.
B.- El agente Fox Mulder, atreviéndose a abrir su mente hacia explicaciones que la ciencia convencional no es capaz de concebir.

39.- Suponiendo que fuera cierto que "el hombre es el lobo del hombre", ¿cuál sería la mejor manera de soslayar el problema?

A.- Construyendo instituciones fuertes que limiten la capacidad del ser humano para dañar a los demás, o canalicen su energía destructiva en contra de los males correctos.
B.- Entregando a los seres humanos la mayor cantidad de libertad posible para que éstos se defiendan por sí mismos lo mejor que puedan de las amenazas de otras personas.

40.- La épica del Western radica en...

A.- Los esfuerzos de los pioneros por convertir el yermo salvaje en nueva civilización.
B.- La gesta heroica de los pistoleros por crear de la nada su propio modo de vida en un nuevo paraje.

41.- El principal trabajo de un líder debe ser...

A.- Ser un árbitro sobre las diferencias que se produzcan entre personas y facciones.
B.- Ser un inspirador que mueva a sus subordinados hacia objetivos comunes.

42.- Historias policiales.

A.- Puzzle policíaco a lo Sherlock Holmes o Agatha Christie.
B.- Novela negra a lo Raymond Chandler o Dashiell Hammett.

43.- La evolución.

A.- Es un hecho de la naturaleza, ésta camina siempre de lo más simple a lo más complejo.
B.- Es una fuerza natural poderosa, pero incapaz por sí misma de cambiar el sustrato esencial de lo que nos hace humanos.

44.- Horror Cósmico a lo Howard Phillips Lovecraft.

A.- Demasiado pesimista, no podemos rendirnos frente a eventuales poderes del cosmos sin luchar con lo mejor que tenemos.
B.- Demasiado siniestro, refleja la indefensión del ser humano frente a las fuerzas ciegas y amorales del universo.

45.- Tengo una votación por delante y ninguno de los candidatos me gusta o interpreta realmente.

A.- Concurro a votar por el que me disgusta menos, como mal menor.
B.- Me quedo en casa y no le doy mi voto a ninguno.

46.- Si el sistema nos ha fallado...

A.- ¡Mejorémoslo eliminando sus fallas!
B.- ¡Destruyámoslo y construyamos uno nuevo y mejor!

47.- ¿Conocer el universo le quita su belleza?

A.- No porque la armonía matemática tras los fenómenos naturales tiene su propia belleza en sí.
B.- Sí porque la belleza del universo estriba principalmente en su misterio.

48.- La esencia de la ciencia radica en...

A.- El trabajo de equipo, la correspondencia entre especialistas, la contrastación de resultados, el trabajo metódico.
B.- El destello de inspiración, el afán por derribar las barreras de la naturaleza, las grandes teorías, la flexibilidad en la elección del camino a seguir en la investigación.

49.- Si tuviéramos que sacrificar la democracia, ¿cuál sería la mejor alternativa?

A.- Una tecnocracia o meritocracia en donde los más capacitados manejaran los asuntos de la sociedad.
B.- Un sistema feudal, o al menos uno en el cual las jerarquías estuvieran lo suficientemente claras, y que le asignara a cada persona su lugar.

50.- Capacidad de este test y de la Guillermocracia en general para decidir y juzgar sobre la materia.

A.- Alta. Quizás no estoy de acuerdo en algunas partes, pero es valioso para autoconocerme y debatir algunas cosas.
B.- Baja. Este test es de una petulancia insufrible. Debería escribir mi propio test para rebatir muchas cosas.

RESULTADOS DEL TEST.

Todas las respuestas A son ilustradas. Todas las respuestas B son románticas. Por lo tanto, usted debe sumar la cantidad de respuestas A, versus la cantidad de respuestas B. Si ambas cantidades son similares, usted es un ilustrado y un romántico más o menos a partes iguales. Muchas respuestas A y pocas respuestas B corresponden con el perfil de una persona preferentemente ilustrada. Y a la inversa, muchas respuestas B y pocas respuestas A corresponden con el perfil de una persona preferentemente romántica. Como ya hemos explicado latamente las diferencias y matices entre una personalidad ilustrada y una romántica antes de empezar el test, suponemos que usted tiene una noción de lo que eso significa.

(Nota al lector: Si la lógica de algunas respuestas no es evidente al lector que intente resolver el test, se aceptan consultas en los comentarios).

domingo, 17 de noviembre de 2013

Cinco modelos negativos para mujeres (1 de 2).

Black Widow en la película de The Avengers: la única mujer del grupo es una humanita sin poderes que dispara pistolitas y tiene buen escote.
Parte de la educación de una persona consiste en asumir roles y modelos. Y la vida está llena de ellos. Hay gente que quiere ser como Mahatma Gandhi, otros que quieren ser como Charles Manson, y otros que se ubican en diversos puntos intermedios. Pero la presión de los medios de comunicación de masas, sumado a la necesidad de pertenencia que tienen todas las personas, llevan a que los modelos más prominentes hoy por hoy sean aquellos que venden en el cine o la televisión. Mucha gente quizás ni siquiera sabría que existe una novela de tal o cual personaje si no se adapta como película o serie de televisión, y después de la adaptación, mucha gente continúa ignorando el material de base. Y cuando se piensa en modelos, muchas veces se alude a lo que llamaríamos modelos heroicos, que encarnan nuestros valores más preciados como sociedad, o al menos los que decimos que son los más preciados. Pero en principio, cualquier persona puede ser un modelo. En el peor de los casos, justificando el dicho de alguien (no recuerdo quien): "Nadie es un fracaso absoluto, siempre puede servir de mal ejemplo para los demás".

Sin embargo, la gente es como es. Por lo tanto un modelo evidentemente negativo, lleno de disvalores, puede volverse popular e introducir un cambio en la dirección incorrecta. El resultado irónico del caso puede ser una esquizofrenia bastante profunda. Por un lado, las personas dicen que sostienen un determinado sistema de valores. Luego sale su verdadero yo, afirmando que su héroe es un personaje cuyo ideario va profundamente en contra de esos valores. Y luego, para bajarle el perfil al tema, dicen que admiran al personaje por sus cualidades positivas, o bien que no lo admiran en lo absoluto, sino que les hace gracia. En algunos casos se trata de reirse del pobre tonto, pero en otros, no es sino franca hipocresía. Un ejemplo de esto es Gregory House, el recordado médico protagonista de House. Primero toda la gente dice que deberíamos preocuparnos más por nuestros semejantes, pero luego hacen de un médico sociópata, egoísta, manipulador y atropellador, su modelo a admirar. Y a continuación, dicen que o lo admiran por su inteligencia, o siguen sus peripecias por razones ajenas al personaje. Conste para el registro que yo no detesto a House, y me lo tomo como lo que es, un personaje de ficción; de hecho me he divertido mucho con algunos de sus capítulos, aunque ver temporadas completas de la serie se me hace pesado. Por cierto, también para el registro, el gran personaje televisivo de la década del 2000 para mí es Jack Bauer, a pesar de ser bastante cuestionable en muchos respectos: sobre el tema, dejé mis razones escritas en el posteo ¿Por qué Jack Bauer es un héroe? Sin condonar ciertas cosas, eso sí; aprovechando que la serie resucitará en 2.014, hablaremos latamente sobre el particular durante el próximo año.

Toda la introducción es para entrar en materia acerca de cinco modelos que en las últimas dos décadas les han enseñado a las mujeres cómo ser mujeres. Son personajes que han trascendido la pantalla y se han transformado en ídolas de millones, hasta el punto que muchas de ellas les gustaría ser un poco como dichos modelos. Recuerdo haber conocido a una chica cuyo correo electrónico era el nombre de uno de los personajes que aparecerá en la lista inferior, no diré cual, y que tenía un carácter atrabiliario y prepotente; por supuesto que me fugué de ella tan pronto como pude y más rápido aún. Eso, por no hablar de las miles de veces en que tales personajes han sido destacados en la prensa o programas de farándula como grandes íconos contemporáneos, a veces de manera absolutamente acrítica. Nadie con dos dedos de frente espera que la farándula sea una contribución positiva para la sociedad y por lo tanto lo que escribí no debería ser una sorpresa para el amable lector; pero algunas verdades deben ser remachadas una y otra vez, porque hay gente que no termina de entender.

¿Es éste un posteo sexista, sólo porque todos los modelos son femeninos, y para féminas? ¿Haré alguna vez lo mismo con un posteo sobre modelos horribles para hombres? Probablemente no. La condición de hombre en películas y series de televisión viene por default, y por lo tanto no se supone que los personajes masculinos enseñen a los hombres a ser hombres, o a lo menos, no con la misma intensidad con que los personajes femeninos enseñen a las mujeres a ser mujeres. Muchas series femeninas giran en torno a la condición femenina en el mundo, pero el grueso de las series prototípicamente masculinas pasan de largo respecto a reflexionar sobre la masculinidad. Piensen ustedes en que existen revistas y páginas web para mujeres sobre temas de mujeres, pero no existe lo mismo para hombres. Salvo que incluyamos las revistas con fotos de automóviles y mujeres, ámbitos considerados tradicionalmente para hombres; de todos modos, el lector habitual de la Guillermocracia notará que hablamos de mujeres un poco, y de automovilismo nada, a pesar de que el déspota ilustrado a cargo es un hombre.

Tampoco este posteo es una condena de las películas y programas de televisión respectivos, en tanto se tomen como lo que son, o sea ficciones para evadirse un rato de la realidad. El verdadero mal estriba en tomárselos en serio, en considerar que la glorificación de dichos modelos en la ficción es de alguna manera una justificación para comportarse y pensar igual en la realidad. Es la misma diferencia entre disfrutar una película de Arnold Schwarzennegger, Charles Bronson o Sylvester Stallone como un divertido festival de tiros en donde la gente mala recibe su merecido, por un lado, y creérselo hasta el punto que salgamos a la calle a hacer justicia a los delincuentes por nuestra propia mano a sangre y fuego, por el otro. Nadie en su sano juicio haría lo segundo, pero eso no impide disfrutar de lo primero. El error, insisto, no está en la glorificación de los antivalores en la ficción, sino en la adopción de dichos antivalores por parte de la gente. De las mujeres, en el caso del posteo que nos ocupa.

Y aquí termina la larguísima introducción. A continuación van los cinco modelos femeninos negativos para mujeres, la razón por la que son negativos, y cómo las mujeres deberían abordarlos.


1.- Ally McBeal.

Ally McBeal, definiendo la femineidad por el largo (o la falta de largo) de la minifalda.

El personaje más veterano del listado. Para los lectores más jóvenes que tengan un nebuloso recuerdo de ella, el personaje interpretado por la actriz Calista Flockhart protagonizó la serie televisiva del mismo nombre, que fue emitida entre 1.997 y 2.002. La historia partía con la llegada de Ally McBeal a un bufete de abogados en donde trabajaba un antiguo novio, ahora casado con una colega. Y como entre abogados anda el juego, se instauraba un triángulo amoroso que cuando lo muestran en teleseries venezolanas es lo peor de lo peor, pero que cuando lo muestran en una historia estadounidense como ésta, pues está bien. En la tercera temporada, el hombre de turno que era Billy terminaba muerto, en un capítulo muy disfrutable por lo odioso que era el personaje. Para ese entonces la serie iba por otros derroteros, con Ally McBeal teniendo pareja tras pareja tras pareja, incluyendo a Bon Jovi, y apareciendo una irreconociblemente joven Hayden Panettiere como la hija de Ally McBeal vía inseminación artificial, en lo que ya era la caída libre de la serie a los infiernos de la irrelevancia. El personaje en su época dio mucho de que hablar, ganándose una portada de la revista Time Magazine con la pregunta ¿está muerto el feminismo? El personaje puso de moda también las minifaldas en su tiempo, y además fue satirizado en el ficticio programa de televisión Abogada soltera dentro de Futurama, que es probablemente la razón por la que el grueso del público más joven reconoce al personaje.

Ally McBeal: El sueño húmedo de los machos misóginos y retrógrados.

Estaría bien, si no fuera porque Ally McBeal es la encarnación de todo lo que está mal con las jóvenes profesionales liberadas; no de ellas en sí (no debería hacer falta la aclaración, pero lo reafirmamos por si acaso), sino de lo que podríamos llamar su lado oscuro. Muchas de ellas no parecen haberse dado cuenta de que mayores derechos implican también mayores deberes de manera correlativa, que una mujer se merece respeto pero también debe respetar. Ally McBeal es descrita como una abogada competente, pero rara vez en la serie se la ve trabajar de verdad, pareciendo más la secretaria de los abogados hombres que una abogada en serio; en algunos capítulos se la ve actuando por sí misma en juicio, pero no son tantos como cabría pensar tratándose de la protagonista. Ayudando así a perpetuar un modelo en donde una mujer liberada en el fondo sigue teniendo que estar bajo el paraguas de un hombre. El guión no define a la protagonista por su rol profesional, sino por sus relaciones con los hombres, lo que hace a este personaje de avanzada en la enésima reencarnación de las sufridas protagonistas de telenovela clásica. De hecho, en la primera temporada no tiene empacho en entrar en una relación de seducción con su antiguo novio, a pesar de que éste se encuentra casado. En el primer capítulo, la esposa le dice a la cara que la odia, y ella en respuesta le replica que el odio es mutuo. A continuación de lo cual, ambas mujeres se ríen. Resulta curioso que la esposa engañada al último termina perdonándola e incluso siendo su gran amiga. ¿La moraleja? Si lo que siente una mujer es amor verdadero e inmortal, tiene todo el derecho del mundo a romper el matrimonio del hombre de su vida aunque éste sea feliz o no, y pisotear de paso a la esposa cuyo amor podría también ser verdadero e inmortal.

Además, la personalidad de Ally McBeal es cualquier cosa menos equilibrada. Ally McBeal es una neurótica de cuidado que se siente con todo el derecho del mundo a tener berrinches y pataletas. Además ve alucinaciones, lo que es un caso de psiquiátrico.

Ally McBeal no es un desperdicio completo como modelo. A lo menos es una mujer trabajadora independiente y de éxito, lo que es positivo. Pero por otra parte, si alguna chica va a tomar a Ally McBeal como modelo, que sea por ese lado. No por el lado de privilegiar las necesidades propias atropellando las del resto, o ignorar los sentimientos de toda la gente salvo los suyos propios. El dar para recibir es un caso pendiente en el cual Ally McBeal nunca pudo obtener una sentencia favorable.


2.- El cuarteto protagónico de Sex and the City.

Lo rarito de que sus mejores relaciones sean con sus amigas en vez de con los hombres.

Sex and the City, estrenada en España como Sexo en la ciudad y en Latinoamérica con su título inglés original, es de seguro la franquicia más exitosa de HBO. Su serie televisiva estrenada en 1.998 tuvo 94 capítulos en seis temporadas hasta 2.004, se han estrenado dos películas para el cine, y ahora en 2.013 se estrenó The Carrie Diaries, precuela en donde AnnaSophia Robb encarna a la versión juvenil del personaje interpretado en la serie original por Sarah Jessica Parker, en lo que no puede ser calificado sino como una mejora en todo sentido. La serie ha tenido defensores tan entusiastas como Michael Moore, quién la llamó ingeniosa y sexy.

La premisa de Sex and the City gira en torno a las peripecias de cuatro chicas que en la primera temporada eran profesionales solteras rondando la treintena. Cada una representa un estereotipo diferente de chica. Carrie Bradshaw es la chica liberada por un lado pero romántica por el otro, que además tiene un toque intelectual porque es columnista de un periódico. Samantha es la chica sexy y desinhibida que se acuesta con cuanto hombre se le pone a tiro, y con Sonia Braga en un episodio también; aunque esta característica se hace algo más siniestra pasando los años y envejeciendo tanto la actriz como el personaje. Charlotte es la idealista y romántica perdida, que se dedica a su galería de arte. Y Miranda es la abogada seria y sarcástica del grupo. La serie y las películas tienen el gusto de desarrollar a los personajes, que andando el tiempo dejan de saltar de cama en cama, sientan cabeza y se casan, tienen hijos, maduran algo emocionalmente, y en el caso de Samantha, deben afrontar un cáncer. Hasta ahí, nada que objetar.

El principal problema con Sex and the City no es la premisa ni las historias, ni tampoco las actuaciones, sino el tratamiento. Los guiones dejan bien en claro que las protagonistas invariablemente están en lo correcto. Las motivaciones de ellas para mentir y engañar a sus respectivas parejas siempre están bien expuestas y justificadas, de manera sibilina porque los cuestionamientos ocurren siempre en las mesas redondas de las cuatro; el espectador inadvertido no se da cuenta de que esto produce un efecto de refuerzo de grupo, en donde los argumentos suenan correctos no porque lo sean, sino porque todas en el fondo están de acuerdo y se refuerzan unas a otras. En efecto, la serie presenta de manera simpática lo que en el fondo es un aquelarre de brujas en donde cada una comprende, justifica e incita a las otras brujas a seguir siendo iguales y peores brujas. Incitando también al público de paso a ponerse de acuerdo con ellas.

Las amigas que consumen unidas, permanecen unidas.

Además, la serie cae en el mismo problema de Ally McBeal, en hacer girar la vida de las mujeres y definirlas como personajes en función de sus relaciones con los hombres. A pesar de tener una periodista, una dueña de galería de arte, una mujer de negocios y una abogada en el grupo, su vida profesional es muy secundaria; además ninguna de ellas es verdaderamente creativa, como una artista o una científica, y la que escribe, lo hace copiando de manera descarada las vidas de sus amigas y poniéndolas en letras de molde. Lo que define a las cuatro mujeres es, una vez más, sus relaciones. No es raro entonces que para empoderarlas, los guiones tengan que hacerlas entrar en relaciones abusivas en donde los hombres son presentados como seductores infieles, niños inmaduros, o peleles buenos para ser usados como alfombras. El ejemplo más claro es Mr. Big, con el cual la protagonista mantiene una relación de ir y venir, en donde él es presentado con rasgos positivos cuando la mima y comprende sin importar lo que ella haya hecho, aunque sea una infidelidad, y a su vez es presentado con rasgos negativos cada vez que decide apartarse aunque, por otra parte, Mr. Big pueda tener un punto si se considera que la protagonista es egoísta y piensa únicamente en ella y sus sentimientos.

Además, las cuatro protagonistas son el colmo del consumismo. No en balde, la serie se hizo famosa por sus vestidos y sus zapatos, y la protagonista no va a ninguna parte sin sus manolos. Ninguna de ellas tiene conciencia ecológica, ninguna tiene una opinión política sobre algo, ninguna sabe de otra cosa que el último trend de la moda. Para los fanáticos de estas cosas, la serie puede ser vista como un placer culpable, y no hay nada de malo en eso; pero de ahí a saltar a mujeres que se dicen a sí mismas, o a veces proclaman en voz alta, que soy un poco como Carrie, soy un poco como Samantha, soy un poco como Charlotte, soy un poco como Miranda...

Pronto, la segunda parte y final (por ahora) de este posteo, aquí en la Guillermocracia.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Batman y Iron Man: ¿Panegíricos del liberalismo o crítica en su contra?

Iron Batman por Dragonfly929 en deviantart.com.
A inicios del siglo XXI, el cine de superhéroes está viviendo una edad dorada. Están lejanos los tiempos en que una película de superhéroes no le gustaba a los frikis porque no respetaban a su personaje, y no le gustabatampoco a las audiencias masivas porque era friki. En esta oleada de películas de superhéroes hemos tenido películas de todos los tipos y calibres, pero entre ellas hemos tenido dos bienamadas trilogías, una de ellas dedicada a Iron Man (Iron Man, Iron Man 2 y Iron Man 3) y otra a Batman (Batman Begins, The Dark Knight y The Dark Knight Rises). A Iron Man me he referido de manera muy tangencial en la Interminablelogía dedicada al Universo Cinemático Marvel, por lo menos en su Fase 1, la que culmina en Los Vengadores, mientras que dedicamos otra íntegramente a a la Trilogía del Caballero Oscuro de Christopher Nolan. Por ello nos referiremos a un aspecto muy interesante de ambas trilogías: su condición de defensa, o de negación, de los principios del liberalismo, principalmente del liberalismo económico. No en balde, ambas trilogías fueron éxito de público y de crítica en un medio ambiente social que arrecia en críticas hacia el capitalismo, hacia el neoliberalismo, hacia Wall Street. ¿Son entonces Iron Man y Batman personajes típicamente capitalistas, de manera más específica típicamente liberales, o son acaso su negación? He aquí una cuestión interesante, sobre la que merece la pena reflexionar un poquitito.

Por cierto, antes de ir más allá, me es necesario advertir que este artículo presupone que el lector ha visto las dos trilogías ya mencionadas de principio a fin, está familiarizado a lo menos de manera somera con el argumento, y por lo tanto, incluye información que cuenta como spoiler para quienes no las hayan visto.

Como antigüedad constituye grado, partamos por Batman. Ya nos hemos referido a él de manera tangencial al hablar de Superman; si Superman fue creado como encarnación del superhéroe de la luz, Batman fue creado por oposición, para ser el superhéroe de las tinieblas. Pero uno de esos aspectos es que sus respectivos alter egos proceden de sustratos económicos diferentes. Clark Kent es un proletario, un clase media, un hombre que en su identidad civil vive de su salario. La antítesis entre Clark Kent está planteada, en lo que a este nivel se refiere, entre el proletario enclenque y ligeramente ridículo, léase el perdedor, versus el superhombre que salva a la Humanidad. En Batman funciona de otra manera. Bruce Wayne es un hombre de clase acomodada, de fortuna, un playboy y un vividor. O sea, es un winner. En ese sentido, Bruce Wayne es una encarnación pura del American dream, la idea de hacerse con una enorme fortuna para vivir y gozar. Sólo que tiene murciélagos en la azotea, provocados por el consabido trauma infantil, y que lo incitan a salir a la calle a luchar contra el crimen, hacer justicia, etcétera.

El caso de Iron Man es ligeramente distinto, pero sigue más o menos el patrón de Batman, hasta el punto que muchos lo consideran como la respuesta Marvel al Murciélago Enmascarado. Una persona con mayor malicia podría considerar a Iron Man como una muy poco amable parodia de Batman, inclusive. Tony Stark es un empresario que hace una enorme fortuna fabricando armas, hasta que unos charlies del Viet Cong lo capturan; en dicha tesitura, Tony Stark se las arregla para fabricarse una armadura con chatarra y escapar. Traumado por el incidente, Tony Stark hace examen de conciencia, abjura de la fabricación de armas, y perfecciona su armadura hasta transformarse en Iron Man, el paladín de la justicia. Versiones posteriores del cuento han reescrito la guerra que dio origen a Iron Man: en el comic Extremis de 2.005 es la Guerra del Golfo (la de 1.991), y en la película Iron Man es la Guerra de Afganistán.

Las sendas trilogías dedicadas a los personajes han seguido la historia de los cómics de manera no diremos ciento por ciento rigurosa, pero sí respetando lo que son las esencias del personaje. Y han sido interpretadas, era que no, como una defensa cerril del capitalismo en su versión liberal más extrema, cayendo en los postulados del neoliberalismo e incluso colindando con el anarcocapitalismo. Porque la moraleja de las películas pareciera estar bastante clara: si dejamos al multimillonario con enormes recursos que dedique éstos a la preservación de la paz mundial, las cosas marcharán muy bien.


En la Trilogía del Caballero Oscuro, esto es evidente en el conflicto de Batman con la Liga de los Asesinos. Buscando la paz interior, Bruce Wayne se involucra con Ra's al Ghul, un supervillano que busca la destrucción de Ciudad Gótica por considerarla como la expresión de los peores aspectos de la sociedad capitalista. Puntualicemos que el capitalismo es considerado aquí como su versión liberal más extrema, no un modelo que podríamos considerar como de tintes socialdemocráticas; de todos modos hablamos de Estados Unidos aquí, no de Suecia, por lo que esto es lógico. Básicamente, la Liga de los Asesinos es una metáfora del terrorismo contra Estados Unidos, y la cruzada de Batman lo es de la Guerra contra el Terror. El ataque final vendrá cuando el supervillano Bane tome el control de Ciudad Gótica e instaure una verdadera República Democrática Comunista Estalinista Revolucionaria Francesa con tribunales a lo Robespierre ejecutando aristócratas. Incluso, uno de los golpes de Bane los lleva a atacar a Wall Street, con un discurso calcado del movimiento Occupy Wall Street; sin embargo, se revela que todo el discurso en que se alía con los inútiles subversivos en realidad es una mascarada, un intento de halagar al populacho. En ese sentido, la defensa de Ciudad Gótica por parte de Batman, un millonario, parece en primera instancia también una defensa de la sociedad capitalista. Por último Batman el capitalista liberal mantiene los valores que consideramos como propios de un superhéroe: la integridad, la honestidad, versus la zafia manipulación del discurso social por parte de Bane. Otro importante contraste es que Bane mezcla la acción con el discurso, mientras que Batman no predica: como esencia pura del capitalismo es un hombre de acción, no de palabras, y puede decirse incluso que sus acciones (¡o sus golpes!) son el mensaje.

Estas consideraciones son incluso más evidentes en la Trilogía de Iron Man. A tanto llega esto, que Iron Man 2 ha sido incluso defendida como una película randiana. Si ustedes quieren leerlo por ustedes mismos, en inglés, pinchar aquí. Es revelador que sea el héroe, Tony Stark, y frente a un organismo público como lo es una audiencia ante el Congreso de los Estados Unidos, quien diga: "He privatizado la paz mundial". Debemos recordar que en la filosofía anarcocapitalista de Ayn Rand, se hace una distinción entre las personas creativas y los saqueadores; lo correcto, según Ayn Rand, es dejar a los creativos hacer lo suyo, dejándoles las manos libres para poder defenderse de los saqueadores, y la sociedad a través de sus esfuerzos creativos irá mejor. Tony Stark es un creativo que se dedica en las tres películas a luchar contra pares de saqueadores, uno en el exterior o la periferia del capitalismo, y uno en el interior o enmascarado dentro del capitalismo. Así, en la primera película el enemigo externo es el terrorismo de los Diez Anillos, y el interno es Obadiah Stane o Iron Monger; en la segunda el enemigo externo es Ivan Danko y el interno es Justin Hammer; en la tercera el enemigo externo es el Mandarín, y el interno es Aldrich Killian. Las dinámicas respecto de cada par en cada película es diferente, pero está ahí. Todos estos saqueadores son personas con dobleces, inauténticas, frente a un Tony Stark que en todo momento busca ser fiel a sí mismo, lo que constituye el motor de su triunfo, ya que en esta búsqueda hace algo tan prototípicamente capitalista como aplicar el cerebro a la materia y hacer funcionar las cosas, en este caso, una armadura de combate. Nuevamente la moraleja es que el capitalismo funcionando a plena capacidad es la respuesta a todos nuestros males.


Y sin embargo, este primer análisis merece algunos comentarios, e incluso algunos reparos. Repasemos por un instante las premisas básicas del capitalismo. Todas sus variantes, desde el capitalismo más regulado de una socialdemocracia hasta el capitalismo sin Estado que preconizan las variantes al estilo del anarcocapitalismo, parten de una idea o concepción del ser humano como una criatura racional, el famoso homo aeconomicus, que es libre para elegir, y siempre elegirá lo que es mejor para sí mismo. En ese sentido, de acuerdo al discurso capitalista, siempre será el propio interesado el que tomará las mejores decisiones para sí mismo, y por tanto no debe venir un regulador externo a imponerle límites o cortapisas a su capacidad de emprendimiento. El capitalismo siempre ha tenido problemas para manejar conceptos como igualitarismo o justicia social. La socialdemocracia ha intentado integrarlos como una manera de mitigar los excesos del individualismo, mientras que el liberalismo tiende a considerar tales nociones como sinsentidos. Mientras más extrema hacia el liberalismo clásico sea la versión del capitalismo, más se antojarán dichos conceptos como sus némesis: dentro de esta concepción, no hay ningún derecho por parte de nadie a arrebatarle a un capitalista lo que éste haya conseguido reunir como capital a través de su esfuerzo. El héroe liberal perfecto es así el personaje randiano que declara que se debe a sí mismo, que es un egoísta y no siente vergüenza de ser egoísta, y que defiende sus intereses y nada más que sus intereses en exclusiva. No es difícil entender entonces que Batman o Iron Man parezcan una encarnación de dichos valores: lo que buscan es la justicia, pero lo hacen por motivaciones estrictamente privadas, no porque alguien más se lo imponga.

Pero una vez más, las cosas no son tan sencillas. Porque, visto lo visto en las dos trilogías de películas que estamos comentando, ¿quiénes son los verdaderos héroes liberales? Irónicamente no Bruce Wayne, ni Tony Stark. Ambos encarnan un aspecto o símbolo del liberalismo: el despliegue o derroche económico. También, el verter recursos privados en sacar lo mejor de sí mismos. El problema es que sus objetivos no son capitalistas: son socialistas. Aunque sea por pura motivación privada, ni Bruce Wayne ni Tony Stark están motivados por hacer más y más millones. Por el contrario, la motivación de ambos personajes es luchar contra el mal y la injusticia, aunque ellos no sean los directamente perjudicados. Esto se transforma incluso en un punto de la trama tanto en Batman Begins como en Iron Man, cuando deben afrontar sendas rebeliones internas dentro de sus empresas, motivadas justamente porque debido a las actividades superheroicas de sus protagonistas, dichas empresas empiezan a acusar pérdidas económicas.


Veamos la Trilogía del Caballero Oscuro. En Batman Begins, Bruce Wayne sufre una crisis personal cuando sus padres son asesinados frente a sus propios ojos, y de pronto siente que debe hacer algo para que nadie más sufra lo que él ha sufrido. Si fuera un personaje de perfecto egoísmo liberal, Bruce Wayne debería haberse parapetado detrás de un ejército de guardias de seguridad, y haber vivido detrás de sus rejas el resto de sus vidas. En los hechos, eso es lo que en la actualidad hacen los liberales con dinero, en nuestro mundo real: se van a barrios residenciales aislados y fortificados, y contratan servicios de seguridad privados además de la policía común a toda la nación. Pero en vez de eso, Bruce Wayne elige darle algo de seguridad a la sociedad. A su manera, eso sí, pero ésa no es la elección propia de un homo aeconomicus químicamente puro.

El discurso se vuelve más profundo en The Dark Knight: quienes contratan al Joker para luchar contra Batman son hombres de negocios capitalistas. Y lo hacen porque Batman los ha estado presionando. Son gentes como el gánster Sal Maroni o Lau, con su guerra obsesiva por el negocio personal a cualquier costo, quienes encarnan en su máxima puridad los valores del liberalismo. Sin reglas, sin regulaciones, ellos hacen lo que quieren para defender sus ingresos, y si eso significa contratar a un terrorista como el Joker, entonces lo hacen. De esta manera, el triunfo final de Batman es el triunfo de una sociedad regulada, una en donde existen límites para lo que el capital puede hacer (en concreto, no financiar el terrorismo); no es el triunfo del capitalismo, o al menos no el triunfo del capitalismo en su versión más desregulada y salvaje.

Y en The Dark Knight Rises, Bruce Wayne es víctima de otra maniobra capitalista, una operación de compra hostil que lo deja sin sus empresas. La encarnación del verdadero espíritu liberal aquí son los propios ciudadanos de Ciudad Gótica, que al inaugurarse la dictadura de Bane, en vez de unirse para derrocarlo porque representa una amenaza contra el sistema, deciden profitar de la situación llevando a los ricos a la picota, con la esperanza de ser ellos los siguientes en la nómina de beneficiados por un régimen social. Si Bruce Wayne fuera tan capitalista como ellos, lo que habría hecho en cada caso no es enfundarse el traje de Batman para luchar contra las amenazas externas, sino escaparse del país y vivir el resto de su vida con su fortuna bien a salvo en una cuenta de banco suiza. En vez de ello, una vez más Bruce Wayne decide sacrificarse a sí mismo hasta las últimas consecuencias si fuere preciso, en pos de un bienestar de los demás, no el suyo propio. Y esto no es liberalismo.



En la Trilogía de Iron Man ocurre otro tanto. En Iron Man, Tony Stark tiene un cambio de perspectiva cuando por primera vez en su vida se ve como víctima de las armas que él mismo ha fabricado, y que ha observado hasta entonces sólo desde la lejanía, como un ítem sobre el cual hacer negocios. Apenas regresa a la civilización, anuncia que no va a fabricar más armas. La respuesta de sus colegas en las Empresas Stark es tratar de defenestrarlo como sea, para que el negocio siga adelante y las utilidades se sigan acumulando. Obadiah Stane hace hasta lo imposible, incluso utilizar la armadura de Iron Monger, para destruir a esta espina que le impide seguir con sus negocios. Nuevamente es el villano quien encarna el espíritu capitalista liberal de que la ganancia lo justifica todo, incluso saltarse las reglas y llegar hasta el crimen.

En Iron Man 2 ocurre otro tanto: Justin Hammer no trepida en contratar a un criminal notorio para tratar de destruir a Tony Stark, no por una vendetta personal ni mucho menos, sino por explotar una oportunidad de negocios, eliminando la ventaja comparativa que la armadura de Iron Man le proporciona a Empresas Stark. Por otra parte, aunque la película no lo acredita de manera directa, hay una íntima relación entre el liberalismo y los pecados del padre: en el trasfondo del villano ruso hay una venganza porque el padre de Tony Stark traicionó al padre de Ivan Vanko. El punto aquí es que Howard Stark consiguió que deportaran al padre de Ivan Vanko porque pretendía obtener beneficios económicos de sus inventos... y terminó apropiándoselos él. Nuevamente en estas películas, la filosofía liberal es la raíz de los males, no el remedio.

Y en Iron Man 3 ni siquiera hay enemigo externo: el Mandarín es un fantoche fabricado ex profeso para asustar a la gente, un monigote, y el verdadero villano, aunque tiene una cuenta personal con Tony Stark, también es la encarnación del espíritu genuinamente egoísta del capitalismo, en este caso, de destruir todo lo que haga menester destruir en pos de su propio objetivo. En este caso la vinculación es más oscura, pero está ahí. La motivación del villano principal es una venganza personal contra Tony Stark, por lo que lo suyo no parece estar motivado por la acumulación del capital. Y sin embargo, Aldrich Killian encarna un valor específico del liberalismo: la lucha desesperada y por todos los medios de ascender socialmente sin preocuparse de cuánta gente quede por el camino. Implícitamente, Aldrich Killian defiende una noción muy querida para los liberales, cual es la llamada destrucción creativa, la idea de que no importa destruir cosas en pos de conseguir un objetivo porque de dicha destrucción nacerá algo más grande y superior, asociado con el propio interés y el propio éxito. Dentro de la ética de Aldrich Killian está la justificación a posteriori propia del discurso liberal: si algo tuvo éxito y destruyó alguna otra cosa en el camino, es porque es algo más grande y superior, y por lo tanto tiene título ético o moral a posteriori sobre la racionalidad de su acción. Si suena familiar, es porque este discurso está en la base misma de la llamada doctrina del shock, de que es positivo intervenir en un país, sembrar el caos en sus instituciones, incluso desatar la guerra civil dentro del mismo, si el resultado final será la prosperidad económica. Si quienes desatan el shock son los principales beneficiados, es irrelevante dentro de este esquema: los partidarios de la doctrina del shock son la versión del mundo real del Aldrich Killian de la ficción.


A estas alturas alguien podrá opinar que mi análisis anterior es tendencioso. En realidad podría argumentarse que la defensa del liberalismo no es tan mala, ya que el genuino espíritu capitalista no radica en la persecusión de los propios fines con desprecio de todo lo demás, sino en la autorrealización plena como persona o como ser humano. Si lo tomamos en ese sentido, Bruce Wayne y Tony Stark serían perfectos héroes capitalistas, ya que al final de sus respectivas trilogías han devenido en personas plenamente realizadas y al tope de sus cualidades y capacidades como seres humanos.

Y sin embargo, esta contraargumentación se basa en uno de los más manidos parches para que la filosofía liberal funcione. Esto se expresa de manera cruda en la filosofía de Ayn Rand. Para ella, hay que dejar a los creativos que creen porque ellos solitos van a entregarles cosas a la sociedad. En el discurso neoliberal hay conceptos similares: si dejamos a las personas hacer lo que quieran, ellas solitas van a descubrir que es más rentable seguir las reglas. Dejemos de lado el hecho de que las cosas no siempre funcionan así, y vamos al punto débil del asunto: la asunción ética. Esta versión del capitalismo benigno parte de la idea heredera de Jean-Jacques Rousseau, de que el hombre es bueno por naturaleza y es la sociedad la que lo malversa y corrompe. El problema es que esto implica asignarle un determinado contenido de valores a lo que es bueno y lo que es malo. Es bueno respetar la vida, la libertad y la propiedad, es malo lo demás. Pero las personas en general no se comportan según lo que es bueno o lo que es malo. Las personas se comportan como se comportan porque buscan oportunidades para sobrevivir o medrar. La vida es un menú de opciones, y las personas toman las que consideran más ventajosas, sea a corto plazo o a largo plazo. Esto quiere decir que respetarán las reglas sólo cuando dicho respeto sea la opción más beneficiosa del menú; y siempre tratarán de imponer sus propias reglas en vez de acatar las de otros. La democracia liberal de elecciones libres funciona a partir de esto: no se presupone que los votantes elijan al político más capaz o con mejor proyecto de país, sino al que representa mejor sus intereses egoístas, y la confluencia de estos intereses egoístas creará las mayorías y minorías parlamentarias que a su vez generarán los equilibrios políticos para que la nación marche en una dirección u otra. En ese sentido, es de mantener la idea de que el genuino espíritu liberal es el egoísmo, y que las personas sin regulaciones no necesariamente van a hacer el bien, sea lo que sea el liberal considere lo que es el bien.

En última instancia, el problema radica en la vieja verdad de que ningún ser humano es una isla. Todos necesitamos de los demás. El liberal como ideología, en su concepción más pura a lo menos, implica la noción de que el egoísmo es el bien supremo porque cada persona puede potencialmente ser arquitecto de su propio destino. Es una idea noble, y el cine nos la vende todos los días, pero lo hace como lo que es: un escapismo de la dura vida cotidiana. En realidad, debido a las desigualdades de nacimiento, sexo, capacidades físicas, recursos monetarios, etcétera, algunas personas están más en ventaja que otras para ser arquitectas de su propio destino. Peor aún, algunas personas podrían sentir que, al no tener nada que ganar siguiendo las reglas, saltárselas y volverse inútiles subversivos que terminen por destronar a los privilegiados de 1.789.

Esto se expresa muy bien en las películas que venimos comentando. Bruce Wayne y Tony Stark no son personajes liberales. Bruce Wayne no lo ha sido nunca, porque el trauma de haber perdido a sus padres en su niñez lo apartó del camino del egoísmo radical. Tony Stark lo era, con perfecta inconsciencia, hasta la traumática experiencia que lo llevó a convertirse en Iron Man. Ambos personajes son superhéroes no porque sean liberales, sino todo lo contrario, porque rechazaron el valor del egoísmo que es inherente al liberalismo clásico, y al madurar y crecer como seres humanos, decidieron hacer algo por la sociedad a su alrededor. Es por eso que son sus enemigos quienes encarnan el valor supremo del liberalismo. Incluso sus respectivos alter egos funcionan como una crítica del capitalismo. El Bruce Wayne millonario y vividor en realidad es una máscara, un disfraz actuado por Batman para esconder su verdadero yo; lejos de mejorar su calidad de vida, este disfraz le hace perder el amor de Rachel Dawes en Batman Begins. Rachel Dawes lo rechaza no tanto por ser Batman, sino por ser una persona deshonesta e inauténtica, incapaz de vivir consigo mismo... en una muestra de que Bruce Wayne el liberal no lo puede comprar todo. La faceta playboy de Tony Stark por su parte se muestra en todo momento como un escapismo de su verdadera y auténtica personalidad generosa y compasiva que él mismo se niega a aceptar del todo, situación que llega a su paroxismo en Iron Man 2 cuando celebra una fiesta de cumpleaños desmadrada en donde hace todo lo que se le antoja (borracho y disparando las armas de su armadura entre sus invitados), y al hacerlo pone en riesgo la vida de los demás, sólo para después en Iron Man 3 desafiar de manera imprudente al Mandarín aunque él mismo no parece haberse visto afectado de manera directa y personal por sus acciones.

En definitiva, tanto la Trilogía de Iron Man como la Trilogía del Caballero Oscuro, si bien superficialmente son una defensa del liberalismo, en el fondo funcionan también como una crítica del mismo. El discurso subyacente a dichas películas es que los valores del liberalismo son los propios de una persona egoísta incapaz de ver más allá de sus narices, y que una persona adquiere mayor nobleza y heroísmo cuando se sobrepone a su propio egoísmo y descubre lo que comentábamos algo más arriba, que ningún hombre es una isla. Si Iron Man y Batman fueran capitalistas, habrían hecho todo lo posible por rentabilizar la marca y convertirse ellos mismos en franquicia, como lo hace por ejemplo Ozymandias en Watchmen; en vez de ello, dedicaron sus vidas a combatir contra el mal, contra personas que sí encarnan el verdadero espíritu egoísta y codicioso del liberalismo. No voy a decir que estas películas sean socialistas o comunistas, que no lo son tampoco. En todo momento se afirma la individualidad de Bruce Wayne y Tony Stark, su carácter de personas excepcionales y diferentes, pero lo son precisamente porque descubren dentro suyo una nobleza que los lleva a los mayores sacrificios con tal de dejar tras de sí una sociedad mejor de la que recibieron. Se dice que el Emperador Octavio Augusto se enorgullecía de haber iniciado su gobierno con Roma hecha una ciudad de ladrillos, y haberla legado a sus sucesores como una ciudad de mármol, en una muestra sutil de que el poder puede ser utilizado para algo más grande que la mera ambición personal; otro tanto, de manera metafórica, puede argüirse de Batman y Iron Man, en estas dos trilogías de películas a lo menos.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

INTERMINABLELOGÍAS: Los Gremlins.


Durante la década de 1.970, con películas como El exorcista, Tiburón, La noche de los muertos vivientes, Carrie, Halloween o Alien, el género del horror había experimentado una profunda renovación y expansión, creando las versiones modernas de subgéneros como el Slasher o la Zombie Movie, mezclándolo con Ciencia Ficción, etcétera. Pero luego vino la década siguiente, la de 1.980, y el cine volvió a cambiar de paradigma. Los nuevos adolescentes podían haber visto las películas clásicas más antiguas, pero ya no les causaban necesariamente miedo. El maníaco asesino en serie se transformó de amenaza siniestra en el héroe de la franquicia, el drama de los humanos enfrentados a los zombies fue reemplazado por la carnaza descerebrada, etcétera. En muchos sentidos, el cine de horror de la década de 1.980 fue el agotamiento de un largo ciclo en el cine de terror, que había iniciado su carrera con la reinvención de los antiguos monstruos una generación antes, con las películas de Roger Corman sobre Edgar Allan Poe, o las de Drácula o Frankenstein de la Hammer. Y al final de un ciclo mítico lo que se encuentra es siempre algo a mitad de camino entre el homenaje y la parodia. Las dos películas rodadas sobre la franquicia de Gremlins apuntan en esta dirección.
La película Gremlins de 1.984 partió como un proyecto de Chris Columbus, quien sólo quería vender un guión para probar que podía hacerlo, sin pensar que se transformaría en película. Steven Spielberg le echó un ojo y lo encontró lo suficientemente bueno como para rodarlo, y oficiando de productor, contrató a Joe Dante para dirigir. El encargado de la banda sonora sería Jerry Goldsmith. Todos estos nombres confluirían después en Gremlins 2, lo que le daría un cierto sentido de unidad a la saga. Irónicamente para quienes conozcan a Chris Columbus por dirigir Mi pobre angelito o las dos primeras entregas de Harry Potter, su guión original era tremendamente oscuro y con muy poco humor; fue en revisiones posteriores que los elementos más sangrientos fueron descartados, y se introdujeron generosas dosis de risas, hasta convertir la película en la comedia de horror que conocemos hoy en día.

La película se abre con una escena en que un vendedor viajero trata de convencer a un venerable anciano chino de comprar algunos de sus cachivaches. Las tornas se invierten cuando descubre a una hermosa criaturita llamada Gizmo, y que es un mogwai. El anciano chino se niega a venderla porque se requiere de una gran responsabilidad para cuidarla, pero un chico que aparentemente es su nieto, termina vendiéndolo a escondidas, junto con informarle de tres reglas: el mogwai no soporta la luz intensa ni menos la del sol, el mogwai no debe mojarse ni ser bañado nunca, y por último, jamás de los jamases el mogwai debe ser alimentado después de la medianoche.

La acción salta entonces a un pueblo pequeño de Estados Unidos, en lo que llamaríamos la América Profunda, un suburbio en donde todos se conocen entre sí y tienen vidas pequeñas y pacíficas. Allí el vendedor viajero se encuentra con su familia, entregándole Gizmo como regalo a su hijo. Inicialmente las cosas van bien, porque Gizmo se porta bien, es inteligente, es cariñoso y además sabe cantar. Pero por accidente, Gizmo se moja y termina reproduciéndose. Pronto, los mogwai nacidos de Gizmo revelan tener una personalidad mucho más agresiva, potenciada en parte por su exposición a la violencia de la televisión. En una de sus travesuras, cuelgan al perro de la casa. Más aún, consiguen engañar al joven que es dueño de Gizmo, para recibir alimentos después de medianoche. Entonces entran en fase de pupa, de la que emergen reconvertidos en monstruos sangrientos que lo arrasan todo a su paso. El resto de la película se referirá a la batalla del joven por impedir un apocalipsis a manos de estos bichos capaces de reproducirse sólo con agua, y muy dispuestos a destrozar la civilización completa a su paso únicamente por divertirse.

Gremlins resulta un claro homenaje a las películas de serie B de la década de 1.950. La idea de que los gremlins salgan desde capullos ya crecidos y listos para destrozarlo todo, pareciera ser una clara referencia a la película La invasión de los ladrones de cuerpos de 1.956, que es citada de manera explícita (es la película que el joven está viendo en cine de trasnoche, justo cuando los mogwai lo engañan para ser alimentados después de medianoche). Es un homenaje afectuoso, y por lo tanto, no se supone que asuste demasiado.


Pero por debajo, la película palpita con el horror al cambio del modo de vida que se estaba viviendo en la década de 1.980. El pueblo representa la América más tradicional, la que surgió en las décadas de 1.940 y 1.950 cuando la expansión del automóvil y de la red de carreteras hizo que cada vez más y más estadounidenses abandonaran los sobresaturados centros urbanos para desplazarse a los suburbios. Es una América familiar, de buenos valores y sin grandes conflictos. Los gremlins en el cine por su parte irrumpen de la misma manera en que la nueva cultura de la generación MTV estaba rompiéndolo todo a su paso. Frente a la cultura tradicional, los gremlins son aficionados a los ritmos modernos, a la música rock, y a la contracultura en general. Curiosamente no les gusta el cine moderno, y prefieren ver Blancanieves y los siete enanitos. Este es un guiño a partir del cual se pueden hacer múltiples interpretaciones.

En apariencia, y siguiendo el patrón de las monster movies de la década de 1.950, el American Way of Life es presentado como el bien y el orden, mientras que los gremlins son presentados como los villanos de la función; sin embargo, en un análisis más profundo encontramos que esto es una subversión. No hay verdadera maldad en los gremlins, ya que aparentemente carecen de conciencia moral. Ellos no buscan destruir la civilización o alimentarse de los seres humanos; son sólo pequeños sociópatas que hacen cosas sin distinguir entre el bien y el mal, con total inconsciencia. En última instancia, los responsables del desastre es la propia buena familia protagonista, que no han puesto el cuidado suficiente en impedir que se rompan las reglas primero, y luego en darles una dieta de cultura chatarra a punta de televisión violenta de calidad.

La tendencia de Gremlins a hacer comentario social sobre el choque cultural de generaciones, así como a demostrar el agotamiento de un ciclo de cine de horror, llega a su paroxismo con Gremlins 2. De manera significativa, el director Joe Dante no quiso involucrarse en una secuela, en parte porque sentía que había dicho todo lo importante al respecto; los estudios Warner intentaron sacarla adelante sin él, pero después de varios tanteos, se resolvieron a contratarle dándole control creativo total. El resultado es una película que es al mismo tiempo una secuela, una deconstrucción de las secuelas, una parodia ahora abierta del cine de terror, y una parábola sobre los más horribles aspectos de la cultura de la década.

Al final de Gremlins, los bichos habían sido destruidos; Gizmo sin embargo había sobrevivido, sólo para ser llevado por el anciano chino de regreso consigo. Pero pasado el tiempo el anciano muere, y Gizmo queda por su cuenta. Es capturado por el asistente de un científico, y termina en el laboratorio genético de un gigantesco edificio corporativo. En dicho edificio, por coincidencias del guión, la pareja protagónica de la primera entrega está trabajando. Nuevamente ocurre el consabido accidente por el que Gizmo recibirá un baño de agua, surgirán nuevos gremlins, éstos comerán después de medianoche, y tomarán el edificio por asalto. Para colmo los gremlins se toman el laboratorio genético y se transforman en toda una variedad de nuevos bichos.


Si la primera película podía verse como un homenaje a medias paródico del cine de monstruos de la década de 1.950, sumado a una crítica subrepticia de la inconsciencia de los habitantes de los suburbios, la segunda se refiere claramente al modelo exitista de la década de 1.980. El edificio corporativo es una maravilla tecnológica, es el futuro, y sin embargo es frío, aséptico y deshumanizado. Está construido para comodidad de las personas, y sin embargo las estandariza y obliga a ser felices suprimiendo toda individualidad. Una de las grandes ironías de la película es que la invasión de los gremlins será la viruta en el engranaje que hará colapsar el edificio entero, pero este caos y desorden resultan ser fuente de toda esa diversión y vitalidad que el edificio corporativo les ha estado drenando a sus adocenados habitantes.

Si la primera Gremlins era ambigua respecto de su moral, Gremlins 2 toma partido decididamente por los bichos. Ellos son por completo el alma de la función; resulta claro que los héroes tratando de matar a los gremlins están abocados a una tarea ingrata, porque los residentes del edificio corporativo son tan plomizos que ni siquiera se merecen ser salvados. Los bichos expresan por el contrario una rabiosa individualidad, aunque no sin consecuencias, ya que parte de la misma implica no sólo matar a los seres humanos por diversión, sino también matarse entre ellos por el mismo motivo.

Esto se traslada incluso a la propia película. En un momento de la misma, los gremlins toman por asalto el cine en donde se está exhibiendo Gremlins 2, y reemplazan la cinta por otra distinta. Ya no se trata de demoler solamente el edificio corporativo que es un tiempo retrato y sátira del Estados Unidos neoliberal que predominaba entonces y sigue predominando ahora, sino que la película se rebela incluso contra su propia naturaleza de película, de su urgencia de transmitir un discurso. El común del cine de Hollywood tiende a ser firme en sus realidades y doctoral en el discurso, todas señas de una mentalidad dogmática y conservadora; en este caso por el contrario, ni siquiera lo que estamos viendo podemos darlo por seguro, porque la película se ha transformado en autorreferente y autoconsciente. Que aparezca un luchador como Hulk Hogan a hacer callar a los gremlins y obligar a que la película siga adelante, no sólo es un cameo entrañable sino también un mensaje subversivo: la película sigue adelante no porque sí, no porque debamos aceptarla del mismo modo en que se supone aceptemos sin cuestionamientos un discurso religioso, sino porque alguien en la platea está dispuesto a hacerla seguir. Y no por la razón sino por medios de fuerza. Es imposible ir más lejos, dentro de las coordenadas del cine comercial, en la crítica contra los medios de comunicación y su pretensión de transformar sus visiones subjetivas e interesadas del mundo, en una verdad oficial imponiendo unilateralmente su propia concepción de la realidad.

Al adquirir naturaleza autoconsciente, Gremlins 2 hizo también posible fusilarse la franquicia en toda forma. No importa cuánta deconstrucción se aplique a una franquicia, llega un minuto en que para seguir adelante con ésta, debe articularse una mitología en particular. Es decir, hacer justo lo contrario, construir una historia y un trasfondo. Al hacer notar de manera agresiva que Gremlins 2 es sólo una película, y que todo lo que ocurre no son más que un montón de gags graciosos sin mayor sentido narrativo, automáticamente se fusilaron la posibilidad de rodar una Gremlins 3. Lo que quizás sea una decisión para aplaudir. Los estudios Warner tenían la idea e intención de construir una interminablelogía a partir de la franquicia de los gremlins, pero con la decisión de crear una secuela que fuera un enorme toma esto contra la película original y contra la siempre latente amenaza de engendrar secuelas sin otro sentido que la cacería corsaria de recaudación, la interminablelogía quedó bruscamente reducida a duología. Y una en que además se puede dudar de que la segunda parte sea una secuela en regla de la primera.


domingo, 3 de noviembre de 2013

"Aguas turbias": Un thriller político educativo sobre el Parlamento Europeo.

El dibujo es igual por el interior, sólo que en estricto y emocionante blanco y negro.

Trasteando por Internet, uno se encuentra con rarezas. Hace poco tiempo tuve la ocasión de leer un cómic llamado Aguas turbias (Troubled Waters), descargado directamente de Internet. De manera legal, porque es un cómic educativo creado por el Parlamento Europeo, para enseñarnos cómo funciona el mencionado organismo supranacional. Que además es un thriller político. Como yo tengo un aguzado sentido de la ironía, encontré el resultado final algo hilarante; otros lectores en cambio podrían sentirse confundidos, aburridos o irritados. Definitivamente no recomiendo su lectura, o por lo menos, no con demasiadas expectativas. Es por eso que lo voy a comentar, para que puedan saber de qué se trata sin necesidad de tener que descargárselo. Si después, aún así... Yo cumplo con avisar.

Parece ser que el cómic nació como un intento del Parlamento Europeo por hacer algo de luz sobre el funcionamiento interno de la organización, que sea un poco menos como una caja negra en donde los legos no entienden mucho cómo funciona el sistema por dentro. Intenciones loables, por supuesto. Para el cometido crearon una historia en que la protagonista es Irina Vega, una aguerrida diputada que lucha por el medio ambiente. Las dos características más acusadas del personaje son que es una mujer, lo que le hace ganar puntos en la corrección política, y además medioambientalista, lo que le hace ganar más puntos por el mismo concepto. Quizás el nombre ruso y apellido español sea un guiño: abarcamos a toda Europa de este a oeste, parecieran querer decir. Es decir, Irina Vega triunfa allí donde Napoleón Bonaparte fracasó.

Aparte de eso, Irina Vega carece de trasfondo, amistades, relaciones personales, etcétera. Es decir, es un monigote exhibido como ejemplar de la especie viviente de lo que el lector debe entender como lo políticamente correcto, una plantilla de PJ de juego de rol que el lector rellenará con sus propios gustos personales en materia de personajes protagonistas, en una clara apuesta porque dicho lector tendrá interés en pasar más allá de la segunda página.

La primera plana, porque la historia tiene entre 30 y 35 páginas, es una secuencia inicial que introduce directamente la acción, con personajes incidentales ante los cuales aparece el gran mal. Como el inicio de un capítulo regular de Los expedientes secretos X, más o menos. Sólo que, contrario a lo recomendado en estos casos, no se intenta enganchar al público con acción, suspenso o muertos. Lo que se ve es a un grupo de operarios de una planta industrial de alguna clase, siendo testigos de cómo alguien, en otra parte, está ensuciando el agua con desechos tóxicos. Se supone que el lector, muy motivado con el medio ambiente, de inmediato se dispone a pasar páginas, ávido por averiguar la identidad del malvado que se atreve a perpetrar semejante salvajada ecológica.

Luego aparece Irina Vega junto a su asesor, Alex. El tal Alex tiene tanta personalidad como su jefa, o sea, ninguna. El diálogo inicial en que se nos presenta a ambos, tiene la chispa y vitalidad de una fría maqueta para un proyecto arquitectónico:

Irina: "Hoy se decide todo en el pleno... Si no consigo convencer a mis colegas, el Parlamento habrá perdido una oportunidad de oro para ejercer sus poderes en materia de medio ambiente... Y lo que está en juego es el futuro de generaciones. ¡Y del planeta!".

Alex (sosteniendo un vaso de agua en la mano): "Servirse un vaso de agua... Dentro de algunos años, quizá sea un lujo fuera de nuestro alcance si todos los países no se ponen de acuerdo para proteger las reservas...".

Irina: "Sí, ante todo es una cuestión de SOLIDARIDAD".

Dejemos de lado el hecho de que ellos, como miembros del Parlamento Europeo, difícilmente se van a quedar sin agua aunque afuera el Grupo Quantum esté dejando a los bolivianos o a los cántabros con la garganta seca (en Chile podría ser distinto porque toda el agua está privatizada a los españoles, en otra muestra de que la realidad supera a la ficción). El hecho es que este diálogo comete un clásico error de guionista: hacer que los personajes hablen en tono de "como tú bien sabes..." y a continuación meter parrafadas informativas dirigidas al lector, pero que entre los mismos personajes no tienen sentido, porque en el universo narrado ellos están intercambiando información que se supone que ya conocen, y por lo tanto perfectamente inútil. Después de todo es la diputada hablando con su asesor, se supone que ambos saben todo lo que están conversando, no necesitan ser así de expositivos entre sí. El resultado es por supuesto que los personajes quedan como estatuas de cartón piedra, problema que interfiere de manera decisiva con un rasgo deseable de los mismos: que el lector pueda empatizar con ellos.

Aprovechemos de decir algo sobre el dibujo, antes de seguir adelante. Está bien, es funcional, aunque tiene un dejo a cómic alternativo de la década de 1.980 que parece un tanto anacrónico para un producto que, parece ser, es de 2.007. Incluso está en blanco y negro. El estilo de dibujo hubiera sido ideal para ilustrar el manual de un juego de rol de acción urbana de la década de 1.990, pero no tanto para un cómic moderno que se supone está hecho para captar y maravillar a los niños con los entresijos de la política paneuropea.

Como debería resultar obvio por tratarse de quién patrocina, el Parlamento Europeo queda como un sitio excelente para vivir. No hay demasiados conflictos, los diputados hacen tranquilamente su trabajo, no hay conspiraciones de pasillo, no hay zancadillas. Casi no hay debates, y se vota con todo orden y flema, casi como una extensión del carácter británico sobre Europa; cuando llega la hora de votar, cada uno lo hace en conciencia y se aprueba todo lo que hay que aprobar para proteger el medio ambiente. Como al Parlamento Europeo lo conozco por los libros, no tengo claro cuán ajustado sea el retrato. Pero si esos políticos son como todos los políticos, me suena a poco creíble. De todos modos, si resultara que el Parlamento Europeo es como lo retratan en el cómic, entonces ya estoy perdiendo el tiempo para hacer mis maletas, hacerme ciudadano y conseguir que, de una manera u otra, me elijan para ocupar un escaño.

En adelante, tratan de animar un poco el espectáculo con algunos tintes de thriller. Pareciera que a Irina Vega alguien la sigue, y no sabemos de momento si es un amigo en las sombras que quiere ayudar para callado, o un enemigo conspirador de alguna clase. Hay algunas presiones políticas, pero las mínimas, nada que vaya a transformar un folleto educativo en una trepidante historia de suspenso conspiranoico. Lo que produce el extraño efecto de que Irina Vega se la pasa asustada y aún así lucha con heroísmo, contra un grupo de villanos en la sombra que no hacen mucho por defender sus nefastos planes de contaminar, o por estorbar a Irina Vega en su cruzada por salvar el agua de Europa. Es como leer esos cómics clásicos en los cuales los supervillanos desarrollan terribles armaduras de combate, letales rayos de la muerte, o espantosas criaturas genéticas, y después apenas los utilizan para asaltar la caja fuerte del banco de la localidad en vez de hacerse ricos por la vía legal profitando con la patente, o simplemente utilizando su tecnología superior para aplastar como hormigas a cuantos se opongan a su dictadura planetaria. Así de ineficientes son los villanos de este cómic. Tanto, que ni siquiera optan por soluciones más realistas como amenazar con no financiar futuras campañas de Irina Vega, armar una campaña de prensa para destruir su reputación, o crearse 1.250 perfiles falsos en Twitter para crear el hashtag #megustacontaminar o #irinavegaapesta. Porque ella es tan buena e impoluta, que sacarle trapitos sucios del pasado parece estar fuera del catálogo de opciones; o es que acaso esa opción no estaba disponible porque Irina Vega, como buen personaje de cartón piedra, no parece tener mucho pasado que digamos.

A mitad de camino, las cosas se tornan un poco más realistas cuando surge una huelga de obreros de las plantas químicas, que protestan contra la legislación acuífera. Las plantas químicas amenazan que una legislación ambiental les subirá los costes, habrá despidos, etcétera. Lo que motiva uno de los diálogos más de risa del cómic: un huelguista gritando "¡NO A LA DICTADURA DEL MEDIO AMBIENTE!". Chico, el medio ambiente es en donde vive nuestra civilización, el medio ambiente es el dueño de casa, y es de mala educación faltarle el respeto a los dueños de casa en su propio hogar. En cualquier caso, en el mundo real, los que gritan contra el medio ambiente suelen ser los empresarios que desean patente de corso para contaminar, no los trabajadores huelguistas. ¿Es acaso un agente pagado por el gran capital para infiltrar el movimiento obrero y desprestigiarlo? Hubiera sido interesante que el cómic nos aclarara este punto, pero para nuestra desgracia, no lo hace.

De todos modos, ésta es de lejos la parte más interesante del cómic, ya que ¡por fin! pone un conflicto social relevante sobre la mesa. Aunque los guionistas son renuentes a abandonar su lógica de cómic, y se las arreglan en alguna parte para seguir con un esquema maniqueo de las cosas, cuando un personaje deja caer que "la causa de los despidos es la crisis del sector, y no las medidas anticontaminación". No vaya a ser cosa que los niños que sigan leyendo este cómic en vez de una tira de Superman por ejemplo, terminen pensando que la gente contra el medio ambiente pueda tener algo de razón, y se abran a un debate de ideas en vez de tomar partido ciego por una postura ecológica o ambientalista sin más. En cualquier caso, por suerte, no llevan el maniqueísmo hasta las últimas consecuencias, y el conflicto casi al final se soluciona de manera más o menos salomónica, con una legislación ambiental firme, pero con plazos para que cada gobierno la implemente sin que haya impactos negativos en el empleo.

Por cierto, hasta el minuto no hemos visto como personaje a ningún industrial. Lo mismo podría ser la mano invisible del mercado la que está en contra de los protagonistas, un poco como la Muerte anda a la siga de los protagonistas de Destino final y secuelas. Al menos, nadie puede acusar a este cómic de neoliberalismo, lo que es un punto a favor.

Este es el punto en donde voy a reventar el final; hago la advertencia por si son valientes y quieren dejar la lectura del presente artículo para leer el cómic sin otro spoiler de los que ya hemos soltado, que además resulte definitivo. Resulta que Irina Vega y un amigo van a buscar evidencias que vinculen la contaminación con la industria química, porque parece que no hay policías disponibles para la labor, y tampoco parece ser que una diputada del Parlamento Europeo tenga las conexiones o recursos necesarios para movilizar a la policía o investigadores privados en la faena, en vez de arriesgar ella misma el cuello; después de todo el esfuerzo que han puesto para mantener las cosas dentro de un margen de aburrido realismo, ahora el cómic se contradice a sí mismo y abraza sin prejuicios lo que es, su condición de cómic precisamente. Todo acaba por supuesto en la persecusión automovilística de rigor. Nada tan extremo como Rápido y furioso, eso sí, porque eso podría crear el riesgo de que el cómic se tornara interesante. Aún así, por el amor a la acción bien entendida, el vehículo de los villanos trata de arrojar al vehículo de los buenos a una zanja. Sin éxito, por supuesto. Pero al menos hemos visto por fin a los villanos hacer lo que hacen todos los villanos que contaminan el medio ambiente, o sea, eliminar testigos.

En medio de todo esto, descubren que los villanos no eran la industria A, sino la industria B, que quería incriminar a la industria A para que bajaran los precios de sus acciones y hacer una compra hostil. Pero como a lo largo del cómic se han mencionado ambas industrias a la pasada, son el enemigo sin rostro, y ninguno de sus representantes ha aparecido como personaje (o si lo hizo, se me pasó por alto, en el minuto en que levanté la cabeza para bostezar), a nosotros esa gran revelación y vuelta de tuerca final nos deja más bien fríos. La operación de compra hostil es saboteada por las pruebas fotográficas que Irina Vega aporta, los villanos son castigados, la legislación medioambiental pasa, y final feliz para todos, futuras generaciones incluidas.

En las últimas páginas viene un apéndice en donde se explican algunos detalles de la institucionalidad europea, a manera de notas a pie de página, sólo que al final y con ilustraciones. Imagino que porque la materia en el propio cómic queda un poco confusa, lo que desmiente la eficiencia de sus esfuerzos por educarnos acerca del funcionamiento interno del Parlamento Europeo. Es decir, como cómic educativo no educa mucho, y además como thriller es un poco descafeinado. Pero los diálogos destinados a crear suspenso por un lado y conciencia por el otro, la seriedad de los entresijos políticos, y la increíble tenacidad de la diputada, le confieren al producto una seriedad desarmante. Me es imposible odiarlo o despreciarlo, aunque sea porque se esfuerza en su cometido. No puedo decir que me haya aburrido leerlo, pero más que nada por la hilaridad de ver en pleno 2.007 un cómic en donde los buenos todavía hacen el bien por hacer el bien, y porque la justicia y el bien siempre vencen a la iniquidad y el mal. Sólo faltó que Irina Vega al final hubiera dicho algo en la línea de "si tan sólo hubieran dedicado sus recursos económicos para hacer el bien", y habríamos tenido el cómic de thriller político educativo definitivo.
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