domingo, 28 de abril de 2013

Superman 75 años.

A partir de Mayo, vendrá una nueva serie de artículos en la Guillermocracia. Con ocasión de los 75 años de la primera publicación de Superman en 1.938, le dedicaremos un ciclo de seis artículos en donde nos referiremos a todos los entresijos del más famoso e icónico de los superhéroes.

Cada artículo será publicado entre Mayo y Octubre, ambos meses inclusive, el primer miércoles de cada mes. Cada uno de ellos vendrá con los párrafos numerados, con el fin de hacer más sencillo la cita de los mismos, en caso de que decidan usarlos como bibliografía.

Dependiendo de los resultados de esta empresa, prepararemos una serie similar para homenajear los 75 años de Batman, que se cumplirán en 2.014.

Porque cada día hay más motivos para hacerse ciudadano de la Guillermocracia, no pierdan el tiempo y háganse naturales de este país virtual de Internet.

miércoles, 24 de abril de 2013

INTERMINABLELOGÍAS: Las películas de Superman.


Desde su creación en 1.938, Superman fue un superhéroe tan exitoso que dio casi de inmediato el salto hacia otros medios, siendo pionero entre los suyos en tener su propia radioserie, su propia serie dominical en el cine, su propia película y su propia serie de televisión, ¡su propio musical de Broadway! En 1.978 se estrenó su segunda película, pero la primera en ser un blockbuster en regla, ya que existe una anterior de 1.951, que en el fondo fue rodada con vocación de piloto para la serie televisiva que terminó llegando al año siguiente. La película de 1.978 dio origen a una franquicia de cinco filmes, que tienen la particularidad de presentar dos continuidades. Una de ellas es la que va a través de Superman, Superman II, Superman III y Superman IV. La otra fue un intento de crear una continuidad alternativa en 2.006, y que iría a través de Superman, Superman II y Superman regresa.

En realidad, nadie le tenía demasiada fe a una película de Superman. La imagen que existía por ese entonces de los superhéroes entre el grueso público, más allá de la pequeña parroquia de lectores de cómics, era el retrato campy que en la serie televisiva de Batman de la década de 1.960 había dejado tras de sí. En 1.973, los derechos de Superman para el cine se habían licenciado para Alexander e Ilya Salkind, padre e hijo respectivamente, quienes se pusieron manos a la obra para crear una película a partir de ellos. La dupla se tomó su trabajo con seriedad inusitada, lo que se reflejó en las toneladas de consideraciones que hubo para el casting, y también para la dirección. Para el guión fue contratado Alfred Bester, un reconocido escritor de Ciencia Ficción, pero luego, para darle mayor prestancia a la película, contrataron al más famoso Mario Puzo, conocido por la novela original y los guiones de la trilogía de El Padrino, de Francis Ford Coppola. El guión subsiguiente fue tan largo, que los Salkind decidieron dividirlo en dos, y convertirlo en una película y su secuela. De ahí que varios temas son insinuados en la primera película, para ser explotados del todo en la segunda. Así, los villanos de Superman II son presentados en un breve cameo al comienzo de la primera, sin que se haga obvio o evidente en dicho cameo el por qué de esa escena. En general, puede decirse que Superman y Superman II presentan una exposición del mito mesiánico, con Superman como una figura plenamente cristológica. Bien apoyado por un desconocido Christopher Reeves como Superman, más la superestrella Gene Hackman como Lex Luthor.

El inicio de Superman nos remonta al planeta Krypton. Dicho mundo es tratado como una especie de trasunto del Cielo cristiano, pero en versión secular, un planeta de cristales en donde sus habitantes, serenos y plácidos en una sociedad en apariencia estática, afrontan de pronto la destrucción. Jor-El, el científico que trató de vaticinar la catástrofe sin ser escuchado, envía a su hijo Kal-El a la Tierra. De manera sintomática, la nave espacial en que viaja Kal-El tiene forma de estrella, en directa alusión a la Estrella de Belén. Una vez en la Tierra, es adoptado por los Kent, granjeros de Estados Unidos. Será en Villachica en donde el ahora Clark Kent descubrirá su herencia y poderes, y conseguirá el cristal que le permitirá crear la Fortaleza de la Soledad. En dicho lugar, en otro guiño cristológico, el protagonista recibe una grabación de su difunto padre, lo que marcará la transición para un joven Clark Kent ahora plenamente transfigurado en Superman.

La película da un salto a Metrópolis. Vemos como Clark Kent, en apariencia torpe y patoso, consigue un trabajo en el Daily Planet, entusiasmándose con una periodista llamada Lois Lane. Sin embargo, ella no le hace demasiado caso. En medio de todo esto hace su aparición Superman, nada menos que salvando a Lois Lane de morir en un accidente de helicóptero. Lois Lane se entusiasma con Superman y desprecia a Clark Kent. Mientras tanto, el científico loco Lex Luthor intenta ejecutar un plan que involucra comprar vastos territorios desérticos al este de California, y luego detonar dos bombas nucleares en la Falla de San Andrés que impliquen hundir a toda California para elevar el valor de sus propios terrenos. Superman por supuesto que consigue derrotarlo, aunque a un precio elevadísimo, ya que en el camino Lois Lane muere. Superman entonces viola la prohibición de interferir en la historia humana, y retrocede el tiempo para resucitar a su amada.


Superman II fue rodada casi en conjunto con Superman, pero insatisfechos del resultado, los productores despidieron al director Richard Donner y contrataron a Richard Lester, quien incrementó el tono humorístico de la película, maniobra que el grueso del público no aplaudió. Esta secuela sigue dos hilos conductores. Por un lado está la lucha contra tres villanos kriptonianos con los superpoderes de Superman; por la otra, el descubrimiento de éste de su propia humanidad. Por su parte, Lois Lane descubre que Clark Kent y Superman son una misma persona. Entonces Clark Kent decide renunciar a su condición de superhéroe y pasar por un proceso que simbólicamente matará a Superman. Emerge un Clark Kent humano, sin superpoderes, pero también uno indefenso ante la vida, atravesando un infierno metafórico cuando camine desnudo de su condición superheroica por la vida.

Pero Superman no puede haber elegido un peor momento para despojarse de sus superpoderes, porque entretanto los tres mencionados kriptonianos, el General Zod y dos acólitos, inician la conquista de Estados Unidos y el planeta. Los tres supervillanos han sido desterrados de Krypton a la Zona Fantasma al inicio de la primera película, en una escena reminiscente de la caída de Satán según la mitología cristiana. Por lo tanto, estos kriptonianos son también agentes demoníacos enfrentando al Elegido. Para luchar contra ellos, Superman atraviesa por un proceso de muerte y renacimiento, volviendo a adoptar sus superpoderes de Superman y librando una batalla final contra el mal.

Formando Superman y Superman II un arco argumental completo sobre el héroe que nace, muere y renace, Superman III debía derivar hacia otros terrenos. Por desgracia, los productores Salkind insistieron en la comedia, de manera que encargaron otra vez a Richard Lester la faena. Al mismo tiempo decidieron prescindir de Lex Luthor como villano, reemplazándolo con un multimillonario malvado; esto resulta curioso considerando que a la vuelta de pocos años, después del evento Crisis en las Tierras infinitas en el cómic, Lux Luthor sería transformado justo en eso, en un ejecutivo corrupto. En Superman III, un ingeniero computacional torpe para todo lo que no sea programar algo, es contratado por un ejecutivo corrupto que lo obliga a controlar un satélite climatológico. La operación sale mal cuando el tornado provocado por dicho satélite es detenido por Superman. Entonces, el millonario pone al genio computacional a tratar de replicar kriptonita, lo que logra a medias. Aunque la kriptonita no resulta exactamente mortal, sí se las arregla para desdoblar a Superman en dos, uno bueno y uno malvado, que se enfrentan el uno al otro en lo que es la mejor secuencia del filme. Pero no acaba ahí: el supervillano ha construido una supercomputadora que será el gran antagonista en la batalla final de la película.

En paralelo a Superman III, y para rentabilizar la franquicia, los Salkind produjeron Supergirl. Se intentó que la misma fuera un spin-off de la serie principal de Superman, y que el actor Christopher Reeves apareciera en un cameo para legitimar el producto, pero finalmente dicho cameo quedó en nada. La película sigue las peripecias de Supergirl para recuperar un artefacto de tecnología alienígena que, entretanto, ha sido tomado por una mujer que lo utiliza para transformarse en una especie de bruja. El poco presupuesto se derivó en el corto alcance de los planes de la bruja, lo que le restó mucha épica a un producto que descansa más que nada en el buen ver de Helen Slater como Supergirl, que en otra clase de méritos.

Después del fracaso relativo de Superman III y Supergirl, los Salkind sintieron que el ciclo estaba agotado, y le sacaron un último provecho vendiendo los derechos a la Cannon, estudio especialista en serie B con Chuck Norris entre otras estrellas, que estaba tratando de legitimarse como un gran nombre de la industria. La idea de Superman IV era volver a la seriedad de las dos primeras entregas, convenciendo a Christopher Reeves de encarnar una vez más al personaje bajo la promesa de financiarle una película personal, y además dejarle dirigir un eventual Superman V, además de extenderle un grueso cheque a Gene Hackman para que interpretara otra vez a Lex Luthor. El guión de Superman IV: En busca de la paz gira en torno a la idea de Superman haciendo una campaña mundial para eliminar las armas nucleares, y de Lex Luthor aprovechándose de esto para fabricar un clon radioactivo del superhéroe. La película tiene un guión más o menos aceptable, e incluso ideas ingeniosas, como hacer que Lex Luthor cambie de oficio desde científico loco a magnate traficante de armas para reflejar el cambio que el personaje había experimentado en los cómics, o poner a Superman a luchar con un clon suyo, o incluso la idea de explorar los límites de Superman para derrotar problemas mundiales que la Humanidad quizás debería resolver por sí misma y sin necesidad de un salvador mesiánico. Por desgracia, todo esto se malogra con un presupuesto ínfimo, con efectos especiales de pena; con decir que hay escenas en que se ven los cables sosteniendo a Superman, está dicho todo.

El fracaso megatónico de Superman IV no impidió a DC Comics, la empresa editorial del superhéroe, tratar de traerlo de vuelta; después de todo junto con Batman era su franquicia más rentable. En esos años hizo noticia la saga La muerte de Superman en los cómics, y se barajó que un eventual Superman V trabajara la idea de matar y resucitar al personaje ahora no de manera simbólica como Superman II sino real. En un minuto Tim Burton, que había conseguido con su Batman y Batman regresa hacer respetable al personaje en el cine otra vez, estuvo embarcado en el proyecto. Se barajó también una película que reuniera a Superman y Batman, y que sirviera tanto de secuela a Superman IV y Batman y Robin, como de relanzamiento para ambas franquicias tan dañadas por sus respectivas cuartas partes.



Finalmente, en 2.006 se estrenó Superman regresa. Brandon Routh fue el actor elegido para lo que iba a ser un glorioso reinicio. La película descarta la continuidad de Superman III y Superman IV, y se plantea a sí misma como secuela de Superman II, con Superman abandonando la Tierra durante cinco años para explorar los restos de Krypton. Cuando regresa a la Tierra, descubre a Lois Lane casada y con un hijo, además de un mundo que ya no necesita a Superman. Pero cuando Lex Luthor comienza a maquinar de nuevo, Superman deberá detenerlo antes de que provoque una catástrofe. Esta película es en parte una secuela a Superman II, en parte una continuidad alternativa a las secuelas anteriores, y también en parte un reboot del personaje narrando una especie de nuevo origen simbólico, con Superman llegando desde Krypton por segunda vez para hacerse un lugar en la Humanidad, además de un remake disfrazado de homenaje de la primera Superman.

El intento por transformar a Superman regresa en el punto de partida de un relanzamiento cinematográfico del personaje obtuvo recaudación y beneficios, pero no los suficientes como para que los Estudios Warner decidieran seguir adelante, además de haber en la fecha litigios pendientes sobre los derechos del personaje. Finalmente, arreglados éstos, le dieron luz verde a un reboot en forma, El Hombre de Acero, a ser estrenada para el aniversario 75 del personaje en 2.013; si la recaudación acompaña, será el punto de partida para una nueva franquicia basada en el personaje.

domingo, 21 de abril de 2013

Cinco clásicos literarios bajo fuego de la censura.


Como el próximo Martes 23 de Abril es el Día del Libro, nos vamos a poner con un posteo al respecto. El segundo en una racha, en realidad, considerando que la semana pasada publicamos una columna de tintes elegíacos sobre el ibuq y el libro tradicional de toda la vida. Y como se trata de defender al libro, o a la palabra escrita al menos, acá en la Guillermocracia repasaré la historia de cinco clásicos literarios que han visto censura a lo largo de los tiempos. La selección del mismo no sigue ningún otro criterio sino el haber hojeado al azar una enciclopedia, hasta haber dado con una cantidad interesante de casos que se puedan contar con los dedos de una mano. En tiempos en donde la juventud lee cada vez menos y está cada vez más estupidizada, es posible que cinco sea el límite. Y para no extendernos, por orden cronológico acá va el ramillete de libros perseguidos por la censura, por una u otra razón. Que por lo general tiene que ver con el sexo. Pero veamos.

HERNANI (Víctor Hugo - 1.830).

Víctor Hugo fue una de las mayores glorias del Romanticismo francés, y defendiendo ideales libertarios, tuvo frecuentísimos choques contra las autoridades. Su novela Nuestra Señora de París, la del jorobado Quasimodo y su amada Esmeralda, publicada en 1.831, fue emplazada tres años después en el Indice de Libros Prohibidos de la Iglesia Católica bajo acusación de anticlericalismo; otro tanto ocurrió con Los miserables, tres décadas después. Durante el imperio de Napoleón III, Víctor Hugo vivió el exilio, y todavía más censura.

Pero antes, en 1.830, un Víctor Hugo que todavía no alcanzaba la treintena se las arregló para ofender al mundo del Teatro. En la época, la dramaturgia se estilaba según las reglas clásicas de las Tres Unidades: la acción debía tener unidad de tiempo sin grandes saltos temporales, unidad de lugar sin cambios de locación, y unidad de acción sin tramas y subtramas que estorben el argumento principal. Con Hernani, Víctor Hugo desafió a conciencia tales dogmas, poniéndolos al servicio de una historia pasional, atormentada y trágica, tan de gusto de los románticos. El resultado fue que el día del estreno, el teatro entró en ebullición, con los viejos carcamales fanáticos del teatro de siempre ofendidos hasta lo indecible, versus los jóvenes que aplaudían con entusiasmo la obra revolucionaria; el público llegó a agarrarse de las manos en batalla campal que se prolongó incluso en la calle. En las funciones siguientes, los clasicistas contrataron bribones de poca monta para meterse al público y sabotear la función, a lo que los románticos capitaneados por Théophile Gautier llamaron a voluntarios a formar su propia brigada dentro del público. Se cuenta que hubo incluso un muerto en un duelo por el asunto. Como dato de trivia, uno de los primeros éxitos del compositor de óperas italiano Giuseppe Verdi, Ernani, estrenada en 1.844, era una adaptación de esta obra de teatro justamente.

LAS AVENTURAS DE HUCKLEBERRY FINN (Mark Twain - 1.884).

Huckleberry Finn apareció por primera vez como personaje en la novela Las aventuras de Tom Sawyer (1.876); mientras que Tom Sawyer es el chico travieso de familia, Huck Finn es el pilluelo de la calle sin amo ni dueño. El personaje tuvo el carisma o agarre suficiente como para que su autor Mark Twain (seudónimo de Samuel Laghorne Clemens) le dedicara la secuela, o por decirlo en términos de cine y televisión modernos, sacara un spin-off de Tom Sawyer con Huckleberry Finn de protagonista. La novela trata sobre Huckleberry Finn haciéndose amigo del negro Jim y llevándoselo consigo, ayudándole en su fuga hacia la libertad; siendo Mark Twain quien escribe, la trama es un pretexto para hacer otra de sus mordaces e hirientes críticas contra la hipocresía general de sus contemporáneos.

No es raro entonces que este clásico para niños haya estado bajo ataque de manera permanente a lo largo del tiempo. El Comité de la Biblioteca de Concord en 1.885 lo proscribió por su uso de slang, mala gramática y expresiones poco elegantes; parece que esperaban que el negro Jim hablara con un personaje de Dickens o algo así. Louisa Marie Alcott, la autora de Mujercitas y de su secuela Hombrecitos, escribió a su vez: "Si el Sr. Clemens no puede pensar en algo mejor que decirle a nuestros chicuelos y chicuelas puros de mente, debería mejor detenerse de escribir para ellos". La cosa suma y sigue por lo que restó de siglo XIX, y la buena primera mitad del XX inclusive.

A mediados del siglo XX, la novela estuvo otra vez bajo ataque, por otros motivos: racismo. La National Association for the Advacement of Colored People protestó por la presentación de los temas raciales, y presionó para la eliminación del libro del currículum escolar en Nueva York. No ayuda que el libro usa liberalmente la palabra nigger, lo que llevó a varios editores a partir de la década de 1.970 a reemplazar el término ofensivo por otros tales como slave, servant o folk. Lo que originó la paradoja suprema de que un libro destinado a criticar el racismo de su época fue atacado por describir el racismo que intenta denostar. Por suerte, este exceso de corrección política ha terminado quedando en un movimiento marginal. A veces, los peores aliados de una causa son los propios defensores de la causa...

ULISES (James Joyce - 1.921).

Ulises de James Joyce es considerada una de las obras cumbres de la literatura experimental. Lo que en otros términos quiere decir que es una obra muy alabada y citada, pero también muy difícil de leer, y poco o nada leída. El argumento trata sobre un día en la vida del irlandés Leopold Bloom, cuyo viaje por las calles de Dublín mientras su esposa lo espera en casa hace paralelo con el viaje de Ulises en La Odisea de Homero, de ahí el título; todo esto, narrado en un volumen muy grueso y lleno de prosa experimental casi ilegible. El hecho de que casi nadie ha leído el Ulises por esta razón, no ha sido inconveniente para que haya sido imitado muchas veces, resultando por lo general en novelas también alabadas y citadas, y también difíciles de leer, y poco o nada leídas.

Esto no impidió que el libro fuera atacado por obscenidad. La razón es simple: una de las técnicas más usadas por Joyce fue retratar sin filtros los pensamientos y la vida interior de sus personajes. Y estando de boga las teorías psicoanalíticas aplicadas a la Literatura, eso significa escribir largas y largas parrafadas con muchos pensamientos sobre sexo. No es que el libro sea pornográfico, y de hecho está narrado de una manera tan experimental que la historia queda desprovista de cualquier erotismo que hubiera podido tener. Pero la sola idea de que la gente tenga pensamientos impuros, es algo que escandaliza a los puritanos; y el mundo anglosajón está repleto de ellos. El libro fue impreso por primera vez en Francia en 1.921, y cuando fue importado a Inglaterra, sucesivas ediciones fueron confiscadas y destruidas. Pero el caso ya había alcanzado niveles surrealistas cuando en Estados Unidos, Margaret Anderson comenzó a publicar la obra en forma serializada en 1.919 (todavía no se había publicado íntegra en un solo tomo), y se negó a pagar la multa que se le impuso, sólo para librarse de la cárcel porque otra mujer pagó la fianza en su nombre, porque le disgustaba tanto el Ulises que no quiso que Margaret Anderson terminara convirtiéndose en una mártir por causa de dicho libro y darle así más publicidad victimizándola por sus principios. El libro fue publicado en Estados Unidos en 1.928, pero con serias mutilaciones. Recién en 1.934 el libro fue librado de cargos por obscenidad en Estados Unidos, mientras que en la más civilizada Inglaterra la ola antijoyceana se desvaneció por sí sola; hubo que esperar hasta 1.937 para que el mundo anglosajón tuviera en sus manos una versión íntegra y oficial de la novela.

UN MUNDO FELIZ (Aldous Huxley - 1.932).

La obra más conocida de Aldous Huxley, Un mundo feliz, es también el codificador de la distopía genética futurista. En el año 660 de la Era de Ford se fabrican en serie no solamente los automóviles, sino también los seres humanos. La sociedad está dividida en castas, con los alfa a la cabeza, los beta, gamma y delta de por medio, y los epsilon al fondo para los trabajos serviles; todos ellos están felices de su condición y (casi) ninguno busca subvertir el sistema porque han sido condicionados mediante lavado de cerebro para aceptar la sociedad tal y como es. Un mundo feliz se ha transformado en un clásico de la Ciencia Ficción, y si bien a ocho décadas de su publicación no ha conocido una adaptación oficial al cine, una enorme cantidad de películas distópicas han tomado la premisa y el argumento a niveles casi de plagio.

Uno podría esperar que una novela crítica con la sociedad de consumo y la estandarización de los seres humanos que lleva del individualismo a la masa podría ser impugnada como socialmente subversiva, pero el flanco más atacado es otro. Las principales acusaciones contra Un mundo feliz caen dentro del rango de los sospechosos habituales: lenguaje, obscenidad, ordinariez. No hay escenas de sexo en la novela, pero el tema sí que se trata de manera explícita. Dentro de Un mundo feliz la gente no practica el sexo para la procreación, naturalmente, ya que los niños son criados en probetas; el sexo en realidad es para el placer y la recreación, y eso ofendió hasta lo indecible a los puritanos. Si a eso se le suma que en esta distopía la religión está suprimida y las masas son aborregadas a través de una droga de consumo legal llamada soma, se forma la tormenta perfecta para que los reaccionaros quieran crucificarla en masa. En suma, una novela cuyo principal punto es criticar la anulación de la individualidad, es criticada por incitar a la promiscuidad sexual y corromper a la juventud, cuando en realidad la novela ataca la promiscuidad sexual mal entendida. La novela nunca ha estado en la picota a nivel nacional, en el mundo anglosajón por lo menos, aunque cada consejo educativo regional o comunal ha tenido sus manos y sus menos con la misma, hasta el día de hoy y contando.

EL ALMUERZO DESNUDO (William Burroughs - 1.959).

El libro El almuerzo desnudo, digamos libro a secas porque calificarlo de novela puede ser algo problemático, es el chico listo de William Burroughs. El autor estaba escondido en Marruecos, luego de haber liquidado a su esposa en un juego estúpido estando drogado; en los breves intervalos medio lúcidos en donde no estaba inyectado, fumado, jalado o similares, escribió los borradores de lo que es El almuerzo desnudo actual. No debería ser sorprendente que el libro tiene apenas un esbozo de argumento, casi ninguna hilación interna, y en realidad es una serie de vívidas estampas sobre el descenso al infierno dentro de las alucinaciones de un medio enajenado por las drogas. El libro fue tomado como una obra experimental, y fue muy alabado por los beatniks y los hippies.

No debería ser una sorpresa que el libro estuvo bajo ataque desde el día uno, cuando un capítulo del mismo fue publicado en 1.958. Un comentario del columnista Jack Mabley del Chicago Daily News afirma: "Una de las más nauseabundas colecciones de suciedad impresa que he visto circulando públicamente". El propio Mabley parece haberse arrepentido de ir tan lejos, y después moderó un tanto sus apreciaciones, aunque el daño estaba hecho: las autoridades universitarias de Chicago las emprendieron contra los beatniks como reacción al llamamiento de Mabley. Por su parte Augusth Derleth, el mismo que ayudó a popularizar los Mitos de Cthulhu, llegó a ofrecerse como testigo por la prosecución, en caso de que el libro fuera llevado a juicio. Nada de raro que en vista de todo esto, el libro terminara viendo su primera edición completa en París. Lo que motivó un nuevo problema en Estados Unidos, ya que quienes traían el libro para ser comercializado fueron perseguidos bajo acusación de contrabando de material obsceno; recién en Enero de 1.963 el Procurador General de Estados Unidos decidió levantar la clasificación de contrabando sobre el libro... Pero en 1.965, el juez Eugene Hudson decretó que el libro es obsceno, indecente e impuro, y "predominantemente lujurioso, pornografía hardcore, y sin importancia social en lo absoluto que lo redima". La sentencia fue apelada y revertida, ya que si bien se admitió la enorme carga sexual del libro, también se consideró que el mismo sí tenía relevancia social más allá de lo meramente pornográfico, y por lo tanto la calificación de obscena fue levantada. Fue la última vez que un libro fue perseguido judicialmente en Estados Unidos bajo estas circunstancias. Hasta el día de escribir estas líneas, por lo menos.

domingo, 14 de abril de 2013

¿Matará el e-book al libro?


Todas las décadas son valoradas en retrospectiva por una u otra razón, y la de 2.010 será recordada entre otras cosas como aquella en la que se expandió el e-book. En realidad, la idea de un libro transmitido por medios electrónicos es bastante vieja. Un remotísimo antecedente de esto son las estampas futuristas de Jean-Marc Côté publicadas en 1.899, y que intentaban predecir con mayor o menor acierto lo que iba a ser el año 2.000; las estampas en sí no pronosticaban el libro electrónico de manera exacta, pero sí la idea de que la información podía ser convertida en electricidad y... el resto es historia. A mediados del siglo XX comenzaron los primeros ensayos serios por construir máquinas capaces de albergar libros en formato electrónico. Pero es recién en la década de 2.010, que los lectores portátiles se han hecho verdaderamente comerciales, si bien en un principio a las minorías enfocadas a los cacharros electrónicos. Y por lo tanto, nuevamente se han planteado las incógnitas acerca de qué ocurrirá con el libro impreso.

En realidad, el libro impreso ha demostrado ser un sobreviviente nato. Luego de la invención de la escritura, los antiguos almacenaban su información en largos rollos con dos puntas enrolladas; al desenrollar cada una más o menos, podía estarse más cerca del inicio o el final del rollo, y por lo tanto leer el contenido de dicha sección. Leer un libro significaba tomar el rollo, desenrollarlo un poco, leer, desenrollarlo otro poco a la vez que enrollarlo por la otra punta, seguir leyendo, etcétera. A comienzos de la Edad Media, los monjes irlandeses difundieron una nueva manera de almacenar la información, cortando dichos rollos en trozos pequeños y cosiéndolos por un costado: estos llamados códices son el antecedente del moderno libro en Occidente. Con todo, el verdadero boom del libro comenzó sólo con la imprenta de tipos móviles desarrollada en el siglo XV.

En el siglo XIX comenzó una nueva e interesante tendencia. Algunos empresarios teatrales avispados descubrieron que buena parte del público prefería enterarse de una novela no invirtiendo tardes enteras en leerlas, sino acudiendo a una representación teatral que las adaptara y comprimiera su argumento en dos horas de duración. A renglón seguido llegó el cine, y este género de teatro se extinguió. Luego vino la televisión, que arrinconó aún más la lectura. Y luego Internet, de la que se predicó a su vez que iba a terminar con la literatura de una vez por todas. El auge de los blogs en la primera década del siglo XXI lo desmintió, por algunos años a lo menos.

La verdad es que las nuevas tecnologías no han conseguido exterminar al libro impreso, por la sencilla razón de que éste todavía tiene ventajas positivas. La más obvia es su maniobrabilidad. Un lector electrónico puede albergar una enorme cantidad de libros, pero buscar la información requerida puede ser algo farragoso: se debe primero abrir el archivo, luego buscar la página, armarse de paciencia si no se recuerda el capítulo o el párrafo... Todas estas operaciones siguen siendo más sencillas con el libro impreso, supuesto de que se mantenga bien ordenada la biblioteca.

Además, el libro impreso no depende de baterías. Es posible que en treinta años nos estemos partiendo de la risa al acordarnos de esas baterías del 2.013 que se agotaban en cuestión de horas en vez de días o siglos completos, de la misma manera que los juegos de hoy en día dejan en vergüenza a las antiguas consolas de 8 bits, pero hoy por hoy la tecnología para fabricar baterías duraderas todavía está en pañales. Un libro impreso no necesita baterías, sólo la luz suficiente para poder ser leído, sea natural del Sol o sea de una ampolleta eléctrica.

Y no debemos olvidar el factor económico relativo a las pérdidas y robos. Un lector electrónico sigue siendo algo demasiado valioso como para dejarlo tirado por ahí, en particular si es un último modelo. Un libro impreso, por más caro que resulte, no es un objetivo tan apreciable para los rateros. Para los rateros que no es su bibliófilo más cercano, por supuesto.

Es posible que la llegada de nuevos y más modernos lectores electrónicos termine por anular estas ventajas, y por lo tanto el e-book termine ganando la partida. Y sin embargo, hay cosas que un e-book jamás será capaz de replicar. Me refiero al valor sensorial del libro. Hay gente que ama el libro impreso no sólo por el contenido, sino también por cosas como la textura de una página o el olor de la tinta impresa. Un e-book no es capaz de replicar estas cosas. La única manera en que podría lograrse, es creando un sistema de realidad virtual tan convincente que nos sumerja en él, y que por supuesto esté lleno de libros impresos virtuales. Una tecnología de realidad virtual así todavía no está disponible, y no lo estará hasta dentro de un puñado de décadas más, siendo medianamente optimistas. Quien ame los libros por estas características sensoriales, no le queda más remedio que hacerse con una copia física del mismo.

De esta manera, es de prever que con la expansión del libro electrónico, el libro impreso adquiera un nuevo estatus ya no como medio principal de propagación de la letra impresa, sino como un objeto vintage. Es un estatus similar al que tiene el disco de vinilo en la actualidad, que aunque obsoleto, sigue fabricándose para los nostálgicos de las eras pasadas. Con la ventaja de que el disco de vinilo exige un tocadiscos de 33 o 78 rpm, mientras que el libro no requiere más que manos y una buena vista para ser utilizado. El mercado del libro impreso experimentará una contracción drástica, como de hecho ya lo está haciendo por una serie de razones, no todas ellas asociadas con el libro electrónico mismo; pero no desaparecerá por completo. Incluso puede llegar a transformarse en símbolo de estatus y distinción, de la misma manera que los incunables medievales adquirieron dicha condición después de la expansión del libro impreso a partir del siglo XV. De manera que, aunque seriamente amenazado, es muy poco probable que el libro impreso llegue a extinguirse por completo, a lo menos en lo que al futuro más o menos inmediato se refiere.

domingo, 7 de abril de 2013

Cambio en las políticas de enlaces.


GUILLERMOCRACIA, 7 DE ABRIL DE 2013.

Yo, el PADRE FUNDADOR DE LA GUILLERMOCRACIA

VISTOS Y CONSIDERANDO:

El proceso de cambios estructurales que ha estado viviendo la Guillermocracia, la conveniencia de premiar de alguna manera a los blogs que nos han enlazado, la reciprocidad que es uno de los principios y puntos cardinales de la política de la nación, y las facultades que me entrega la Constitución Política de la Guillermocracia,

DECRETO:

1.- Modifíquese a partir de abril del presente año el blogroll de la columna lateral, para eliminar del mismo a todos los blogs incluidos que no contengan actualmente un enlace hacia la Guillermocracia.

2.- Inclúyase en lo sucesivo dentro del blogroll sólo a aquellos blogs que hayan enlazado a la Guillermocracia de manera previa dentro de su propia lista permanente de enlaces, como forma de reciprocidad. Dicha inclusión será facultativa y jamás obligatoria, quedando en última instancia el Padre de la Guillermocracia autorizado para no incluirlos si es que por circunstancias específicas juzgare como imprudente o conflictivo el hacerlo. Contra dicha resolución no cabrá recurso alguno.

3.- Establézcase la obligación de informar al peticionario de enlaces acerca de las razones por las cuales dicha petición ha sido aceptada o denegada, según sea el caso, por los mismos canales a través de los cuales el peticionario ha hecho llegar su solicitud.

3.- Revísese el listado de enlaces con periodicidad, a fin de detectar a aquellos blogs vecinos que habiendo incluido a la Guillermocracia en las condiciones antedichas, han eliminado el enlace respectivo con posterioridad a la entrada en vigencia del presente decreto, y elimínese a su vez dichos enlaces del blogroll.

Comuníquese, regístrese, distribúyase, publíquese, archívese, cántese con falsete.

GUILLERMO RÍOS, PADRE FUNDADOR DE LA GUILLERMOCRACIA.

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