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domingo, 10 de noviembre de 2013

Batman y Iron Man: ¿Panegíricos del liberalismo o crítica en su contra?

Iron Batman por Dragonfly929 en deviantart.com.
A inicios del siglo XXI, el cine de superhéroes está viviendo una edad dorada. Están lejanos los tiempos en que una película de superhéroes no le gustaba a los frikis porque no respetaban a su personaje, y no le gustabatampoco a las audiencias masivas porque era friki. En esta oleada de películas de superhéroes hemos tenido películas de todos los tipos y calibres, pero entre ellas hemos tenido dos bienamadas trilogías, una de ellas dedicada a Iron Man (Iron Man, Iron Man 2 y Iron Man 3) y otra a Batman (Batman Begins, The Dark Knight y The Dark Knight Rises). A Iron Man me he referido de manera muy tangencial en la Interminablelogía dedicada al Universo Cinemático Marvel, por lo menos en su Fase 1, la que culmina en Los Vengadores, mientras que dedicamos otra íntegramente a a la Trilogía del Caballero Oscuro de Christopher Nolan. Por ello nos referiremos a un aspecto muy interesante de ambas trilogías: su condición de defensa, o de negación, de los principios del liberalismo, principalmente del liberalismo económico. No en balde, ambas trilogías fueron éxito de público y de crítica en un medio ambiente social que arrecia en críticas hacia el capitalismo, hacia el neoliberalismo, hacia Wall Street. ¿Son entonces Iron Man y Batman personajes típicamente capitalistas, de manera más específica típicamente liberales, o son acaso su negación? He aquí una cuestión interesante, sobre la que merece la pena reflexionar un poquitito.

Por cierto, antes de ir más allá, me es necesario advertir que este artículo presupone que el lector ha visto las dos trilogías ya mencionadas de principio a fin, está familiarizado a lo menos de manera somera con el argumento, y por lo tanto, incluye información que cuenta como spoiler para quienes no las hayan visto.

Como antigüedad constituye grado, partamos por Batman. Ya nos hemos referido a él de manera tangencial al hablar de Superman; si Superman fue creado como encarnación del superhéroe de la luz, Batman fue creado por oposición, para ser el superhéroe de las tinieblas. Pero uno de esos aspectos es que sus respectivos alter egos proceden de sustratos económicos diferentes. Clark Kent es un proletario, un clase media, un hombre que en su identidad civil vive de su salario. La antítesis entre Clark Kent está planteada, en lo que a este nivel se refiere, entre el proletario enclenque y ligeramente ridículo, léase el perdedor, versus el superhombre que salva a la Humanidad. En Batman funciona de otra manera. Bruce Wayne es un hombre de clase acomodada, de fortuna, un playboy y un vividor. O sea, es un winner. En ese sentido, Bruce Wayne es una encarnación pura del American dream, la idea de hacerse con una enorme fortuna para vivir y gozar. Sólo que tiene murciélagos en la azotea, provocados por el consabido trauma infantil, y que lo incitan a salir a la calle a luchar contra el crimen, hacer justicia, etcétera.

El caso de Iron Man es ligeramente distinto, pero sigue más o menos el patrón de Batman, hasta el punto que muchos lo consideran como la respuesta Marvel al Murciélago Enmascarado. Una persona con mayor malicia podría considerar a Iron Man como una muy poco amable parodia de Batman, inclusive. Tony Stark es un empresario que hace una enorme fortuna fabricando armas, hasta que unos charlies del Viet Cong lo capturan; en dicha tesitura, Tony Stark se las arregla para fabricarse una armadura con chatarra y escapar. Traumado por el incidente, Tony Stark hace examen de conciencia, abjura de la fabricación de armas, y perfecciona su armadura hasta transformarse en Iron Man, el paladín de la justicia. Versiones posteriores del cuento han reescrito la guerra que dio origen a Iron Man: en el comic Extremis de 2.005 es la Guerra del Golfo (la de 1.991), y en la película Iron Man es la Guerra de Afganistán.

Las sendas trilogías dedicadas a los personajes han seguido la historia de los cómics de manera no diremos ciento por ciento rigurosa, pero sí respetando lo que son las esencias del personaje. Y han sido interpretadas, era que no, como una defensa cerril del capitalismo en su versión liberal más extrema, cayendo en los postulados del neoliberalismo e incluso colindando con el anarcocapitalismo. Porque la moraleja de las películas pareciera estar bastante clara: si dejamos al multimillonario con enormes recursos que dedique éstos a la preservación de la paz mundial, las cosas marcharán muy bien.


En la Trilogía del Caballero Oscuro, esto es evidente en el conflicto de Batman con la Liga de los Asesinos. Buscando la paz interior, Bruce Wayne se involucra con Ra's al Ghul, un supervillano que busca la destrucción de Ciudad Gótica por considerarla como la expresión de los peores aspectos de la sociedad capitalista. Puntualicemos que el capitalismo es considerado aquí como su versión liberal más extrema, no un modelo que podríamos considerar como de tintes socialdemocráticas; de todos modos hablamos de Estados Unidos aquí, no de Suecia, por lo que esto es lógico. Básicamente, la Liga de los Asesinos es una metáfora del terrorismo contra Estados Unidos, y la cruzada de Batman lo es de la Guerra contra el Terror. El ataque final vendrá cuando el supervillano Bane tome el control de Ciudad Gótica e instaure una verdadera República Democrática Comunista Estalinista Revolucionaria Francesa con tribunales a lo Robespierre ejecutando aristócratas. Incluso, uno de los golpes de Bane los lleva a atacar a Wall Street, con un discurso calcado del movimiento Occupy Wall Street; sin embargo, se revela que todo el discurso en que se alía con los inútiles subversivos en realidad es una mascarada, un intento de halagar al populacho. En ese sentido, la defensa de Ciudad Gótica por parte de Batman, un millonario, parece en primera instancia también una defensa de la sociedad capitalista. Por último Batman el capitalista liberal mantiene los valores que consideramos como propios de un superhéroe: la integridad, la honestidad, versus la zafia manipulación del discurso social por parte de Bane. Otro importante contraste es que Bane mezcla la acción con el discurso, mientras que Batman no predica: como esencia pura del capitalismo es un hombre de acción, no de palabras, y puede decirse incluso que sus acciones (¡o sus golpes!) son el mensaje.

Estas consideraciones son incluso más evidentes en la Trilogía de Iron Man. A tanto llega esto, que Iron Man 2 ha sido incluso defendida como una película randiana. Si ustedes quieren leerlo por ustedes mismos, en inglés, pinchar aquí. Es revelador que sea el héroe, Tony Stark, y frente a un organismo público como lo es una audiencia ante el Congreso de los Estados Unidos, quien diga: "He privatizado la paz mundial". Debemos recordar que en la filosofía anarcocapitalista de Ayn Rand, se hace una distinción entre las personas creativas y los saqueadores; lo correcto, según Ayn Rand, es dejar a los creativos hacer lo suyo, dejándoles las manos libres para poder defenderse de los saqueadores, y la sociedad a través de sus esfuerzos creativos irá mejor. Tony Stark es un creativo que se dedica en las tres películas a luchar contra pares de saqueadores, uno en el exterior o la periferia del capitalismo, y uno en el interior o enmascarado dentro del capitalismo. Así, en la primera película el enemigo externo es el terrorismo de los Diez Anillos, y el interno es Obadiah Stane o Iron Monger; en la segunda el enemigo externo es Ivan Danko y el interno es Justin Hammer; en la tercera el enemigo externo es el Mandarín, y el interno es Aldrich Killian. Las dinámicas respecto de cada par en cada película es diferente, pero está ahí. Todos estos saqueadores son personas con dobleces, inauténticas, frente a un Tony Stark que en todo momento busca ser fiel a sí mismo, lo que constituye el motor de su triunfo, ya que en esta búsqueda hace algo tan prototípicamente capitalista como aplicar el cerebro a la materia y hacer funcionar las cosas, en este caso, una armadura de combate. Nuevamente la moraleja es que el capitalismo funcionando a plena capacidad es la respuesta a todos nuestros males.


Y sin embargo, este primer análisis merece algunos comentarios, e incluso algunos reparos. Repasemos por un instante las premisas básicas del capitalismo. Todas sus variantes, desde el capitalismo más regulado de una socialdemocracia hasta el capitalismo sin Estado que preconizan las variantes al estilo del anarcocapitalismo, parten de una idea o concepción del ser humano como una criatura racional, el famoso homo aeconomicus, que es libre para elegir, y siempre elegirá lo que es mejor para sí mismo. En ese sentido, de acuerdo al discurso capitalista, siempre será el propio interesado el que tomará las mejores decisiones para sí mismo, y por tanto no debe venir un regulador externo a imponerle límites o cortapisas a su capacidad de emprendimiento. El capitalismo siempre ha tenido problemas para manejar conceptos como igualitarismo o justicia social. La socialdemocracia ha intentado integrarlos como una manera de mitigar los excesos del individualismo, mientras que el liberalismo tiende a considerar tales nociones como sinsentidos. Mientras más extrema hacia el liberalismo clásico sea la versión del capitalismo, más se antojarán dichos conceptos como sus némesis: dentro de esta concepción, no hay ningún derecho por parte de nadie a arrebatarle a un capitalista lo que éste haya conseguido reunir como capital a través de su esfuerzo. El héroe liberal perfecto es así el personaje randiano que declara que se debe a sí mismo, que es un egoísta y no siente vergüenza de ser egoísta, y que defiende sus intereses y nada más que sus intereses en exclusiva. No es difícil entender entonces que Batman o Iron Man parezcan una encarnación de dichos valores: lo que buscan es la justicia, pero lo hacen por motivaciones estrictamente privadas, no porque alguien más se lo imponga.

Pero una vez más, las cosas no son tan sencillas. Porque, visto lo visto en las dos trilogías de películas que estamos comentando, ¿quiénes son los verdaderos héroes liberales? Irónicamente no Bruce Wayne, ni Tony Stark. Ambos encarnan un aspecto o símbolo del liberalismo: el despliegue o derroche económico. También, el verter recursos privados en sacar lo mejor de sí mismos. El problema es que sus objetivos no son capitalistas: son socialistas. Aunque sea por pura motivación privada, ni Bruce Wayne ni Tony Stark están motivados por hacer más y más millones. Por el contrario, la motivación de ambos personajes es luchar contra el mal y la injusticia, aunque ellos no sean los directamente perjudicados. Esto se transforma incluso en un punto de la trama tanto en Batman Begins como en Iron Man, cuando deben afrontar sendas rebeliones internas dentro de sus empresas, motivadas justamente porque debido a las actividades superheroicas de sus protagonistas, dichas empresas empiezan a acusar pérdidas económicas.


Veamos la Trilogía del Caballero Oscuro. En Batman Begins, Bruce Wayne sufre una crisis personal cuando sus padres son asesinados frente a sus propios ojos, y de pronto siente que debe hacer algo para que nadie más sufra lo que él ha sufrido. Si fuera un personaje de perfecto egoísmo liberal, Bruce Wayne debería haberse parapetado detrás de un ejército de guardias de seguridad, y haber vivido detrás de sus rejas el resto de sus vidas. En los hechos, eso es lo que en la actualidad hacen los liberales con dinero, en nuestro mundo real: se van a barrios residenciales aislados y fortificados, y contratan servicios de seguridad privados además de la policía común a toda la nación. Pero en vez de eso, Bruce Wayne elige darle algo de seguridad a la sociedad. A su manera, eso sí, pero ésa no es la elección propia de un homo aeconomicus químicamente puro.

El discurso se vuelve más profundo en The Dark Knight: quienes contratan al Joker para luchar contra Batman son hombres de negocios capitalistas. Y lo hacen porque Batman los ha estado presionando. Son gentes como el gánster Sal Maroni o Lau, con su guerra obsesiva por el negocio personal a cualquier costo, quienes encarnan en su máxima puridad los valores del liberalismo. Sin reglas, sin regulaciones, ellos hacen lo que quieren para defender sus ingresos, y si eso significa contratar a un terrorista como el Joker, entonces lo hacen. De esta manera, el triunfo final de Batman es el triunfo de una sociedad regulada, una en donde existen límites para lo que el capital puede hacer (en concreto, no financiar el terrorismo); no es el triunfo del capitalismo, o al menos no el triunfo del capitalismo en su versión más desregulada y salvaje.

Y en The Dark Knight Rises, Bruce Wayne es víctima de otra maniobra capitalista, una operación de compra hostil que lo deja sin sus empresas. La encarnación del verdadero espíritu liberal aquí son los propios ciudadanos de Ciudad Gótica, que al inaugurarse la dictadura de Bane, en vez de unirse para derrocarlo porque representa una amenaza contra el sistema, deciden profitar de la situación llevando a los ricos a la picota, con la esperanza de ser ellos los siguientes en la nómina de beneficiados por un régimen social. Si Bruce Wayne fuera tan capitalista como ellos, lo que habría hecho en cada caso no es enfundarse el traje de Batman para luchar contra las amenazas externas, sino escaparse del país y vivir el resto de su vida con su fortuna bien a salvo en una cuenta de banco suiza. En vez de ello, una vez más Bruce Wayne decide sacrificarse a sí mismo hasta las últimas consecuencias si fuere preciso, en pos de un bienestar de los demás, no el suyo propio. Y esto no es liberalismo.



En la Trilogía de Iron Man ocurre otro tanto. En Iron Man, Tony Stark tiene un cambio de perspectiva cuando por primera vez en su vida se ve como víctima de las armas que él mismo ha fabricado, y que ha observado hasta entonces sólo desde la lejanía, como un ítem sobre el cual hacer negocios. Apenas regresa a la civilización, anuncia que no va a fabricar más armas. La respuesta de sus colegas en las Empresas Stark es tratar de defenestrarlo como sea, para que el negocio siga adelante y las utilidades se sigan acumulando. Obadiah Stane hace hasta lo imposible, incluso utilizar la armadura de Iron Monger, para destruir a esta espina que le impide seguir con sus negocios. Nuevamente es el villano quien encarna el espíritu capitalista liberal de que la ganancia lo justifica todo, incluso saltarse las reglas y llegar hasta el crimen.

En Iron Man 2 ocurre otro tanto: Justin Hammer no trepida en contratar a un criminal notorio para tratar de destruir a Tony Stark, no por una vendetta personal ni mucho menos, sino por explotar una oportunidad de negocios, eliminando la ventaja comparativa que la armadura de Iron Man le proporciona a Empresas Stark. Por otra parte, aunque la película no lo acredita de manera directa, hay una íntima relación entre el liberalismo y los pecados del padre: en el trasfondo del villano ruso hay una venganza porque el padre de Tony Stark traicionó al padre de Ivan Vanko. El punto aquí es que Howard Stark consiguió que deportaran al padre de Ivan Vanko porque pretendía obtener beneficios económicos de sus inventos... y terminó apropiándoselos él. Nuevamente en estas películas, la filosofía liberal es la raíz de los males, no el remedio.

Y en Iron Man 3 ni siquiera hay enemigo externo: el Mandarín es un fantoche fabricado ex profeso para asustar a la gente, un monigote, y el verdadero villano, aunque tiene una cuenta personal con Tony Stark, también es la encarnación del espíritu genuinamente egoísta del capitalismo, en este caso, de destruir todo lo que haga menester destruir en pos de su propio objetivo. En este caso la vinculación es más oscura, pero está ahí. La motivación del villano principal es una venganza personal contra Tony Stark, por lo que lo suyo no parece estar motivado por la acumulación del capital. Y sin embargo, Aldrich Killian encarna un valor específico del liberalismo: la lucha desesperada y por todos los medios de ascender socialmente sin preocuparse de cuánta gente quede por el camino. Implícitamente, Aldrich Killian defiende una noción muy querida para los liberales, cual es la llamada destrucción creativa, la idea de que no importa destruir cosas en pos de conseguir un objetivo porque de dicha destrucción nacerá algo más grande y superior, asociado con el propio interés y el propio éxito. Dentro de la ética de Aldrich Killian está la justificación a posteriori propia del discurso liberal: si algo tuvo éxito y destruyó alguna otra cosa en el camino, es porque es algo más grande y superior, y por lo tanto tiene título ético o moral a posteriori sobre la racionalidad de su acción. Si suena familiar, es porque este discurso está en la base misma de la llamada doctrina del shock, de que es positivo intervenir en un país, sembrar el caos en sus instituciones, incluso desatar la guerra civil dentro del mismo, si el resultado final será la prosperidad económica. Si quienes desatan el shock son los principales beneficiados, es irrelevante dentro de este esquema: los partidarios de la doctrina del shock son la versión del mundo real del Aldrich Killian de la ficción.


A estas alturas alguien podrá opinar que mi análisis anterior es tendencioso. En realidad podría argumentarse que la defensa del liberalismo no es tan mala, ya que el genuino espíritu capitalista no radica en la persecusión de los propios fines con desprecio de todo lo demás, sino en la autorrealización plena como persona o como ser humano. Si lo tomamos en ese sentido, Bruce Wayne y Tony Stark serían perfectos héroes capitalistas, ya que al final de sus respectivas trilogías han devenido en personas plenamente realizadas y al tope de sus cualidades y capacidades como seres humanos.

Y sin embargo, esta contraargumentación se basa en uno de los más manidos parches para que la filosofía liberal funcione. Esto se expresa de manera cruda en la filosofía de Ayn Rand. Para ella, hay que dejar a los creativos que creen porque ellos solitos van a entregarles cosas a la sociedad. En el discurso neoliberal hay conceptos similares: si dejamos a las personas hacer lo que quieran, ellas solitas van a descubrir que es más rentable seguir las reglas. Dejemos de lado el hecho de que las cosas no siempre funcionan así, y vamos al punto débil del asunto: la asunción ética. Esta versión del capitalismo benigno parte de la idea heredera de Jean-Jacques Rousseau, de que el hombre es bueno por naturaleza y es la sociedad la que lo malversa y corrompe. El problema es que esto implica asignarle un determinado contenido de valores a lo que es bueno y lo que es malo. Es bueno respetar la vida, la libertad y la propiedad, es malo lo demás. Pero las personas en general no se comportan según lo que es bueno o lo que es malo. Las personas se comportan como se comportan porque buscan oportunidades para sobrevivir o medrar. La vida es un menú de opciones, y las personas toman las que consideran más ventajosas, sea a corto plazo o a largo plazo. Esto quiere decir que respetarán las reglas sólo cuando dicho respeto sea la opción más beneficiosa del menú; y siempre tratarán de imponer sus propias reglas en vez de acatar las de otros. La democracia liberal de elecciones libres funciona a partir de esto: no se presupone que los votantes elijan al político más capaz o con mejor proyecto de país, sino al que representa mejor sus intereses egoístas, y la confluencia de estos intereses egoístas creará las mayorías y minorías parlamentarias que a su vez generarán los equilibrios políticos para que la nación marche en una dirección u otra. En ese sentido, es de mantener la idea de que el genuino espíritu liberal es el egoísmo, y que las personas sin regulaciones no necesariamente van a hacer el bien, sea lo que sea el liberal considere lo que es el bien.

En última instancia, el problema radica en la vieja verdad de que ningún ser humano es una isla. Todos necesitamos de los demás. El liberal como ideología, en su concepción más pura a lo menos, implica la noción de que el egoísmo es el bien supremo porque cada persona puede potencialmente ser arquitecto de su propio destino. Es una idea noble, y el cine nos la vende todos los días, pero lo hace como lo que es: un escapismo de la dura vida cotidiana. En realidad, debido a las desigualdades de nacimiento, sexo, capacidades físicas, recursos monetarios, etcétera, algunas personas están más en ventaja que otras para ser arquitectas de su propio destino. Peor aún, algunas personas podrían sentir que, al no tener nada que ganar siguiendo las reglas, saltárselas y volverse inútiles subversivos que terminen por destronar a los privilegiados de 1.789.

Esto se expresa muy bien en las películas que venimos comentando. Bruce Wayne y Tony Stark no son personajes liberales. Bruce Wayne no lo ha sido nunca, porque el trauma de haber perdido a sus padres en su niñez lo apartó del camino del egoísmo radical. Tony Stark lo era, con perfecta inconsciencia, hasta la traumática experiencia que lo llevó a convertirse en Iron Man. Ambos personajes son superhéroes no porque sean liberales, sino todo lo contrario, porque rechazaron el valor del egoísmo que es inherente al liberalismo clásico, y al madurar y crecer como seres humanos, decidieron hacer algo por la sociedad a su alrededor. Es por eso que son sus enemigos quienes encarnan el valor supremo del liberalismo. Incluso sus respectivos alter egos funcionan como una crítica del capitalismo. El Bruce Wayne millonario y vividor en realidad es una máscara, un disfraz actuado por Batman para esconder su verdadero yo; lejos de mejorar su calidad de vida, este disfraz le hace perder el amor de Rachel Dawes en Batman Begins. Rachel Dawes lo rechaza no tanto por ser Batman, sino por ser una persona deshonesta e inauténtica, incapaz de vivir consigo mismo... en una muestra de que Bruce Wayne el liberal no lo puede comprar todo. La faceta playboy de Tony Stark por su parte se muestra en todo momento como un escapismo de su verdadera y auténtica personalidad generosa y compasiva que él mismo se niega a aceptar del todo, situación que llega a su paroxismo en Iron Man 2 cuando celebra una fiesta de cumpleaños desmadrada en donde hace todo lo que se le antoja (borracho y disparando las armas de su armadura entre sus invitados), y al hacerlo pone en riesgo la vida de los demás, sólo para después en Iron Man 3 desafiar de manera imprudente al Mandarín aunque él mismo no parece haberse visto afectado de manera directa y personal por sus acciones.

En definitiva, tanto la Trilogía de Iron Man como la Trilogía del Caballero Oscuro, si bien superficialmente son una defensa del liberalismo, en el fondo funcionan también como una crítica del mismo. El discurso subyacente a dichas películas es que los valores del liberalismo son los propios de una persona egoísta incapaz de ver más allá de sus narices, y que una persona adquiere mayor nobleza y heroísmo cuando se sobrepone a su propio egoísmo y descubre lo que comentábamos algo más arriba, que ningún hombre es una isla. Si Iron Man y Batman fueran capitalistas, habrían hecho todo lo posible por rentabilizar la marca y convertirse ellos mismos en franquicia, como lo hace por ejemplo Ozymandias en Watchmen; en vez de ello, dedicaron sus vidas a combatir contra el mal, contra personas que sí encarnan el verdadero espíritu egoísta y codicioso del liberalismo. No voy a decir que estas películas sean socialistas o comunistas, que no lo son tampoco. En todo momento se afirma la individualidad de Bruce Wayne y Tony Stark, su carácter de personas excepcionales y diferentes, pero lo son precisamente porque descubren dentro suyo una nobleza que los lleva a los mayores sacrificios con tal de dejar tras de sí una sociedad mejor de la que recibieron. Se dice que el Emperador Octavio Augusto se enorgullecía de haber iniciado su gobierno con Roma hecha una ciudad de ladrillos, y haberla legado a sus sucesores como una ciudad de mármol, en una muestra sutil de que el poder puede ser utilizado para algo más grande que la mera ambición personal; otro tanto, de manera metafórica, puede argüirse de Batman y Iron Man, en estas dos trilogías de películas a lo menos.

71 comentarios:

Alejo dijo...

Un análisis interesante, pero te contradices bastante, sobre todo en lo relativo al egoísmo randiano. Tú mismo dices una cosa en un párrafo, aunque luego pareces olvidarlo: el egoísmo de Batman se realiza a través de la ayuda a los demás. No hay ningún conflicto con la filosofía de Rand en eso. Es voluntario y racional. Dices "Bruce Wayne no lo ha sido nunca[liberal], porque el trauma de haber perdido a sus padres en su niñez lo apartó del camino del egoísmo radical", y es falso. Encontró que su camino era dedicarse a la gente, y explotó ese camino. Egoísmo racional es hacer en la vida únicamente lo que uno decide hacer, pero esto no implica que sea dedicarse sólo a uno mismo.
Por otro lado dices que "el problema es que sus objetivos no son capitalistas: son socialistas". Confundes formas de organización de la sociedad y el estado con la ética. La persecución de la justicia o del bienestar son anteriores y ajenas al socialismo y es absurdo relacionar categorías morales con formas de gobierno. Las tendencias liberales no tratan de crear un mundo de egoísmo económico donde se compita por ver quien construye la torre más alta; plantean un marco de libertad donde cada uno pueda decidir cuáles son sus objetivos y sus prioridades en la vida, aceptando que sean tanto la avaricia material como la entrega a los demás. Si decide ayudar a la gente con esa libertad, no se convierte automáticamente en socialista. Es simplemente un liberal que dedica su vida a sus motivaciones éticas. Puedo asegurarte que el ser liberal no implica ser un avaro sin moral. Es simplemente que no se intenta imponer esa moral a los demás individuos.
Aunque creo que ya sabes estas cosas aunque intentes esconderlas para defender tu argumento ;)
Un saludo, buen post

Guillermo Ríos dijo...

Veamos las objeciones una por una.

Respecto del camino del egoísmo, es cierto que hacer lo que uno decide hacer puede ser la autosatisfacción o el dedicarse a los demás. Hasta ahí, perfecto. Ahora bien, si el mercado funcionara sin imperfecciones algunas, no habría diferencia alguna entre el bien propio y el bien social, porque el bien social en efecto sería la sumatoria de todos los bienes personales, como predica el discurso liberal clásico. El problema es que una parte substancial de los mercados sí funcionan con imperfecciones, y muy en particular con externalidades negativas, que implica maximizar los beneficios al precio de socializar los costos (ejemplo clásico: la contaminación del aire o de los ríos por parte de la industria manufacturera). De esta manera, las personas libradas a su manera se transforman en bombas explosivas de externalidades negativas ambulantes, y la sociedad como un todo se resiente. En casos extremos, la sociedad termina por disolverse y se llega al grado de libertad máximo, que es la anarquía y la guerra civil.

En segundo lugar, si bien estamos de acuerdo en que no son lo mismo, sí que hay una relación directa entre la organización de la sociedad y la ética. De hecho, cualquier forma de organización social parte por fuerza de un discurso ético. Dicho discurso puede ser más o menos cuestionable, sea cual sea, pero está siempre presente, porque es la justificación última del sistema social. Ahora bien, y en esto podemos estar de acuerdo, no hay una dicotomía tajante entre sistemas liberales o individualistas por un lado, y sistemas socialistas o colectivistas por el otro, usando en este caso los términos liberal y socialista de una manera muy genérica; lo que se puede observar es una gradación desde sistemas absolutamente colectivistas hasta sistemas por completo individualistas y anárquicos (llámese guerra civil, anarquía, estados fallidos, etcétera, pero técnicamente, la renuncia a una forma de organización social puede considerarse también como una forma de organización social). Pero afirmar que en el seno del liberalismo, los humanos van a dedicarse a sus motivaciones éticas, es pasarse de optimista, porque la verdad es que los humanos dejados en plena libertad prefieren dedicarse a profitar de lo que sea. La razón misma por la cual existen los gobiernos, y éstos han sido la forma de organización social predominante en los últimos seis mil años de historia civilizada, es justamente para ponerle límites al egoísmo individual, para que éste no perjudique al colectivo como un todo.

En cierta medida, los superhéroes pueden ser vistos como una parábola en ese sentido, como personas que ante las fallas del poder (frente a los supervillanos, clásicamente), deciden crear su propio monopolio de la fuerza. Algo que el propio Tony Stark comenta en Iron Man 2 al señalar que ha privatizado la paz mundial. Y volvemos a la tesis final de este posteo: que Tony Stark y Bruce Wayne no son modelos de liberalismo clásico, persiguiendo su interés egoísta, sino que a través de los traumas y los sufrimientos que los han convertido en humanos aparte, por decirlo de alguna manera, han terminado por renunciar al ideal egoísta del liberalismo.

Andrea Pérez Ulloa dijo...

Creo que es un análisis bastante completo, también considero que ambos súper héroes coinciden en diversos aspectos, sin embargo creo que también tenemos que ver la perspectiva desde el lado de la actuación, para que sea un análisis completo. Creo que Robert Downey Jr. es un personaje en sí mismo con la vida similar a Iron Man.

Guillermo Ríos dijo...

Sí, pero eso no quita ni pone a la ideología del personaje. Lo mismo podría haberlo interpretado otro actor, pero las ideas de fondo en el guión hubieran seguido siendo las mismas. Bueno, con una actuación diferente y muy probablemente no tan carismática, eso es cierto, pero el guión hubiera seguido siendo más o menos el mismo.

Montgomery dijo...

Interesante...

Guillermo Ríos dijo...

Gracias.

Montgomery dijo...

Interesantísimo análisis. Me ha tenido usted tiempo pensando, y he redactado estas recomendaciones. Son larguísimas, así que las publicaré en varios post porque no creo que el HTML me lo poermita ponerlo todo en una sola entrada. Tendré un gran placer en leer su respuesta, pero eso sí: le advierto que tardaré mucho en contestarle a mi vez. Soy muy detallista al escribir, tengo además poco tiempo para hacerlo, así que no se extrañe si tardo una o dos semanas en responder, pero lo haré extensamente. Hay mucho en lo que estoy de acuerdo, pero también mucho en lo que discrepo. Me ha encantado su análisis pero…

Sin embargo, el análisis de usted adolece de varios puntos equivocados: en primer lugar es falso que Clark Kent sea un proletario o un loser. En primer lugar es un burgés de clase media y no un proletario, y además es un burgués que literalmente encarna la negación de la profecía marxista según la cuál el proletariado será inevitablemente oprimido por debajo de su nivel de subsistencia, porque Clark Kent nunca tiene problemas para llegar a fin de mes, vive sin estrechezes, y de cuando en cuando se permite algún pequeño lujo aunque con moderación: el típico burgués domesticado por el capitalismo que a cambio de gozar de una dorada seguridad de contar con su cheque a fin de mes y vivir una vida ordenada, apacible y tranquila se combierte en el buen ciudadano y buen trabajador buen asalariado y buen consumidor que garantiza la supervivencia del capitalismo: el conformista por excelencia. Pero no es un loser es el típico hombre del traje gris. (¿alguien ha notado su parecido con Gregory Peck? ver el linkhttp://www.todoelcine.net/images/sobipro/entries/13659/El%20hombre%20del%20traje%20gris%20(1956).jpg )
http://elmonitorgeek.com/wp-content/uploads/2015/08/Clark-Kent2.jpg

Mientras que Peter Parker siempre se queja de que le cuesta llegar a fin de mes, Clark Kent es el segundo mejor periodista de El Planeta (en la vieja serie animada eso se repite siempre, y tras cada gran éxito de Superman al final del capítulo hay un pequeño éxito de Clark Kent al publicar la noticia con el bueno de Clark guiñando un ojo al espectador) y sus jefes le consideran un buen elemento, de confianza pero sin empuje, aunque seguro. Siendo el hijo de unos granjeros que llega a la gran ciudad de Metrópolis y no llegua a ser rico, pero sí a subir en la escala social, como un buen burgés de clase media es el símbolo de la movilidad social que sostiene al capitalismo.

Montgomery dijo...

Tampoco es exacto decir que Bruce Wayne es un Winner. Básicamente es un miembro de lo que Veblen llamaba la clase ociosa que se limita a heredar su fortuna y al que no le basta vivir su buena vida de rico deportista, y quiere algo más: quiere satisfacer su necesidad emocional de saciar su vendeta contra el hampa y tomarse en cierto modo la justicia por su mano: hay que notar que mientras que Superman en cierto modo quiere ser Clark Kent y llevar una vida apacible y ordenada, y usa a Clark precisamente como "refugio" para descansar y gozar de momentos de clama, Bruno Díaz quiere ser Batman: quiere usar el dinero y el poder y la tecnología para su cruzada privada contra el crimen, y así mientras Superman quisiera ser Clark y vivir una vida apacible y ordenada, Bruno vive para ser Batman y satisfacer su venganza. Pero no es un winner en el sentido tradicional del término: su riqueza no se la gano él, no le interesan mucho las mujeres (en el cómic tiene tan pocas que Humberto Eco llego a considerar que su relación con Robin era homosexual, en las películas ni Vicky Bale ni Gatúbela parecen conseguir una relación sólida y en la serie de Nolan finje ser un playboy sólo para que nadie sospeche que es Batman: como Don Diego de la Vega finje ser un poeta para que no sospechen que es el zorro; no el balde a los padres de Bruno los matan luego de llebarlo a ver una película de El Zorro precisamente) No le interesan especialmente sus negocios (lo contrario de Stark) y delega sus funciones en empleados, aunque de vez en cuando les recuerda que el jefe es él. Pero en última instancia Bruno vive para ser Batman. Su venganza no contra un criminal en concreto, sino contra el crimen es lo más importante para él. No es un Winner porque ni vive para el éxito en los negocios y las mujeres ni conquista su riqueza: la hereda. Y vive sólo para su vendetta privada. Y sus motivaciones no son socialistas; si lo fueran, no apostaría por el éxito individual de su iniciativa privada contra el hampa; se convertiría en un líder comunal contra el crimen (Justo como Harvey Dent, por ejemplo; no es casual que Batman le diga a Dent "eres el héroe público que un mercenario como yo nunca seré") y apostaría a que una acción comunitaria rescataría al cuerpo policial de Ciudad Gótica a través de funcionarios decentes (como el comisionado Gordon).

En cierto modo Harvey Dent parece una crítica al socialismo: el líder de la comunidad que parece capaz de cambiar la sociedad, pero que en realidad muestra dos caras, como buen político. Hay quién dice que es una alusión al alcalde de Nueva York que logró cambiar la mala imagen de "ciudad del crimen" mediante métodos policiales que le valieron tantas alabanzas como críticas y que no logró ser presidente (No me acuerdo ahora de como se llamaba) no es casual que el joker le diga a Dent "Eres un héroe mientras les sirves, pero en cuanto no te necesiten dirán que eres un mounstro igual que yo". O sea, puedes cambiar la sociedad...pero tienes que ensuciarte las manos, y si no te las ensucias no cambias nada, mientras que si aceptas ensuciartelas no sabes a dónde vas a terminar llendo a parar: la más siniestra advertencia que se le puede hacer al socialismo. La misma que le hacían los marinos de Krondstadt, Milovan Djilas, Trosky y un largo etc.

Así pues, ni Clark ni Bruno se corresponden exactamente con el análisis por usted realizado.

Montgomery dijo...

Por otra parte, comete usted un error al asumir tácita o explicítamente que un socialista siempre antepondrá el beneficio de la sociedad a su propio beneficio y un liberal siempre hará justo lo contrario. De hecho un socialista puede apoyar fuertes impuestos a los megarricos para financiar millonarios programas de bienestar social, no porque le interese la sociedad, sino porque cree que él mismo saldrá ganando con eso. (Lógico: si no esta entre los megarricos). Y un liberal se puede oponer no porque piense que él saldrá perdiendo, sino porque puede pensar que una sociedad que premia al que no produce y castiga al que sí lo hace esta cometiendo...una injusticia social y (desde ese punto de vista) es mala. Es decir, se interesa por la sociedad, no por sí mismo. Tanto para el liberal como para el socialista el deseo de vivir en una sociedad mejor es igualmente fuerte como motivación de sus actos; la diferencia es lo que cada uno entiende por una sociedad más justa. Y por cierto ninguno de los dos es ajeno ni al egoísmo puro (como el socialista que quiere que le quiten a los demás para que le regalen a él o el liberal que no quiere que le quiten lo suyo) ni al egoísmo racional: ambos desde posiciones opuestas pueden llegar a un compromiso muy parecido, precisamente por egoísmo racional:

Socialista: Acepto que la libre competencia el libre mercado y la propiedad privada de los medios de producción sean el motor de la economía (la diferencia entre ser socialista o comunista) pero si y sólo si a los más ricos se les quitan más impuestos para financiar programas sociales que ayuden a los pobres, acepto limitar esos programas para que no desalienten el trabajo pero sólo a cambio de que se mantengan permanentemente en marcha, y exijo un mayor grado de intervencionismo por parte del estado para compensar las fallas del mercado y sólo acepto limitar los impuestos únicamente para que no fomenten el desempleo ni desalienten la inversión privada que crea puestos de trabajo. Y así lo hago para que toda la sociedad, y a largo plazo yo mismo también vivamos mejor.

Liberal: acepto impuestos progresivos a los más ricos si y solo si no estrangulan la inversión privada ni fomenten el paro, acepto programas sociales si y solo si no desalienten el trabajo y acepto más intervencionismo estatal para compensar los fallos del mercado si y solo si se garantiza la propiedad privada, la libertad individual, y el libre mercado y la libre competencia como herramienta imprescindible para la creación de riqueza, y se proteja al individuo que en mi opinión es la minoría por excelencia y la verdadera base de la sociedad. Y así lo hago para que toda la sociedad, y a largo plazo yo mismo también vivamos mejor.

(Como se ve, hay egoísmo racional en los dos casos: ambos están de acuerdo en lo básico pero naturalmente con bastantes diferencias de grado, eso sí).

Analizar que tan bueno debe ser el punto medio, y que tan cerca debe estar de ambas perspectivas, es un tema apasionante, pero es OTRO tema. Lo importante es que ni el liberal tiene el monopolio del egoísmo (racional o no) ni el socialista tiene el monopolio de desear una sociedad mejor (con razón o sin ella) y tan egoístas racionales o irracionales pueden ser los dos. (Una vez más es un tema apasionante debatir los argumentos de cada uno, pero eso ya es OTRO debate muy diferente). Este problema estará mal enfocado mientras no se acepte como indispensable este principio para poder disertar con precisión. Y es la falla más grave que veo en todo su interesantísimo análisis.

Montgomery dijo...

Otra falla es querer limitar todo el liberalismo a la filosofía randiana; en realidad, esta es sólo una modalidad del liberalismo, exactamente igual que el marxismo-leninismo es sólo una modalidad del socialismo. Locke, Mill, Lord Acton, Rawls, Hayeck, Mises, y un largo etc tendrán varios puntos en los cuales discrepar de la filosogfía randiana, exactamente igual que socialistas como Rosa Luxemburgo, Bakunin, Allende, Lula, Felipe González y un largo etc discreparían en otros puntos del marxismo-leninismo. (Hay algunos casos todavía más complejos como Milovan Djilas, Trosky, Oskar Lange, Ernesto Guevara e incluso en algunos temas el propio Engels, pero son muy complicados para tratarlos aquí). Y ese es el otro error que veo.

En cambio es muy cierto que “El capitalismo siempre ha tenido problemas para manejar conceptos como igualitarismo o justicia social”. Pero no es el único modelo que los tiene: en el socialismo real el concepto de justicia social es muy problemático en la práctica (Para eso recomiendo ver La perestroika económica: Una revolución en marcha Por Abel Aganbegyan, La revolución Tracionada, de León Trosky, y La Nueva Clase de Milovan Djilas) pero para las socialdemocracias nórdicas también lo ha sido con frecuencia (para eso recomiendo Suecia, el otro modelo, de Mauricio Rojas, y Suecia después del modelo sueco, del mismo autor) y el igualitarismo es quizá el concepto más problemático de todos para todas las doctrinas (Desde El contrato Social de Rosseau en adelante) ya que es un callejón sin salida: el igualitarismo puro y absoluto es la mayor de todas las injusticias sociales si se lleva al extremo, e ignorarlo totalmente también lo es, el punto intermedio es complicado tanto para el liberalismo, socialismo real, o socialdemocracia. Sea cual sea la doctrina que elijamos esos dos conceptos han sido la némesis de muchas sociedades. Basta recordar la viejísima caricatura sobre el igualitarismo:

-Hablan ustedes de libertad y reparto de bienes, pero veamos: si yo economizo mi parte y usted derrocha la suya, ¿Qué pasa?
-Nada, que vamos a repartir de nuevo. Todos tenemos que estar iguales.
-¿Y si yo me canso de mantenerle a usted y también derrocho mi parte antes de que me quiten lo que economizaba antes, porque me canse de ser el único que lo hacía?
-Nada, no habrá nada que repartir, pero estaremos iguales. Todos tenemos que estar iguales.
-¿Aunque sea igual de pobres?
-Sí, todos tenemos que estar iguales.
-Vete a la m… con tu igualitarismo.

(Por supuesto, es sólo una caricatura, y realmente grotesca, además, pero es tan vieja como el igualitarismo) Ninguna sociedad ha logrado el igualitarismo ideal, y posiblemente ninguna lo logre, (lo que naturalmente no impide que sea bueno intentar lograr la mejor aproximación posible) La estrategiaa liberal (tan imperfecta como todas las que se han ensayado) no es ignorar el problema, sino tratar de conseguir igualdad de oportunidades para todos. (Nunca se ha conseguido, pero también se intenta alcanzar la mejor aproximación posible) En cuanto cuál estrategia sea la mejor, hay mucho que debatir: otro debate apasionante, pero OTRO debate al fin.

Montgomery dijo...

Y por cierto que ni en el caso de Bruno ni en el Tony el hecho de que quieran cambiar la sociedad en que viven les hace ser más (o menos) liberales/socialistas ni a ellos ni a sus oponentes. Si uno se fija bien es muy interesante ver que el Joker también podría tener motivaciones muy socialistas: ¡Es capaz de quemar una montaña de dólares después de haberla robado! Y encima dice que lo hace para que los otros hampones le reconozcan como líder; lo cuál es el colmo del absurdo, porque es ilógico que una banda de hampones reconozcan como líder a alguien que destruye su propio botín, (¿Y porqué el Joker no USA ese dinero como Bruno y Tony USAN el dinero para conseguir super armas en el baticinturón de uno y la armadura del otro? Con esa montaña de dólares podría comprar un ejército de sicarios y políticos y policías corruptos exactamente como Al Capone o Pablo Escobar y hacerse invulnerable, PERO NO LO HACE). Alfred le dice al Bruno que “hay hombres que sólo quieren ver el mundo arder” para explicar sus verdaderas motivaciones, y notemos bien que el Joker se arriesga a que Harvey Dent le pegue un tiro sólo para poder corromper a Harvey Dent (¿Por qué no se limita a matarlo sin más?) diciendo que en cuanto no le haga falta al pueblo los mismos ciudadanos que votaron por él para que se ensuciara las manos luchando contra el hampa le dirán, cuando ya tengan sus traseros seguros y no le necesiten más, que es igual a los criminales a los que eliminó. Y hasta es capaz de montar una intriga para que los criminales que van a bordo del barco de reclusos tengan que elegir entre volar por los aires o hacer volar a los ciudadanos honrados a los que pone en exactamente la misma situación ¿¿¿Qué gana él con todo eso??? ¿¿¿No es absurdo???

No: en cierto modo, uno podría pensar que de la misma manera que Harvey Dent es una crítica al socialismo, el Joker es una crítica al uno de los conceptos mas caros de los socialistas: que los criminales y los pobres no tienen responsabilidad individual de sus actos en una sociedad injusta, porque la verdadera responsabilidad debe recaer sobre la sociedad, que no hace nada por ellos, y no sobre los individuos, que en la práctica no tendrían elección. Y lo es porque si aceptamos como máxima suprema que la culpa es de la sociedad y no del Joker (que en realidad sería simplemente la víctima de una injusta sociedad capitalista que nunca le dio la oportunidad de ser otra cosa que lo que es) entonces la conducta del Joker no sólo es perfectamente racional, sino perfectamente justa: si la culpa no es mía sino de la sociedad, entonces tengo el derecho y deber de castigar a la sociedad, y es perfectamente lógico que ponga a los ciudadanos honrados al mismo nivel que a los convictos para demostrar que no hay diferencia entre ellos, y mi motivación es socialista: no busco mi bien individual sino castigar a una sociedad culpable. De la misma manera que la motivación de Harvey Dent es convertirse en un líder comunitario que logre transformar la sociedad no a través de sus esfuerzos individuales (como Bruno o Tony) sino como líder de la comunidad. Y al igual que Harvey Dent es una crítica a los riesgos que implica llevar hasta el extremo esta motivación, el Joker es una crítica a os riesgos que implica llevar al extremo el concepto de que la culpa no es individual, sino de la sociedad. Si aceptamos eso, entonces el Joker es el único personaje cuya conducta es perfectamente justa y lógica en toda la película.
Por supuesto, los socialistas nunca han dicho que la culpa de que haya criminales o pobres sea de la sociedad y no de los criminales o pobres en cuanto a individuos, lo que dicen es que la sociedad tiene el deber de darles más oportunidades de mejoría a unos y otros en cuanto a individuos, que no es lo mismo, (Y es curioso que en eso sigan una línea más o menos similar al concepto de “igualdad de oportunidades para todos” liberal, que ya vimos antes).

Montgomery dijo...

Y esta claro que no todos los socialistas son como Harvey Dent, (Y que sería absurdo meterlos a todos en el mismo saco, si tenemos en cuenta que el socialismo además tiene tantas variantes y subvariantes como el liberalismo, lo que hace imposible agruparlos a todos en una misma categoría) pero en cierto modo, y dentro de ciertos límites, tanto el Joker como Dent son algo así como advertencias sobre cómo los valores y principios socialistas PODRIAN corromperse en un momento dado, y en ese sentido, no dejan de tener cierto valor.

Por lo demás es muy cierto que ningún ser humano es una isla y que si las personas fueran perfectas el mercado también lo sería, pero lo mismo se puede decir del socialismo (o de cualquier sistema). Lo mejor es recordar que los empresarios privados (especialmente los winners como Stark ) ODIAN el libre mercado porque les obliga a despellejarse eternamente tratando de ganarse al consumidor y se mueren de ganas de imponer un monopolio/oligopolio que les permita tener un mercado cautivo controlado por ellos mismos, en donde los consumidores estén obligados a no poder elegir comprarles a nadie más que a ellos. Pero los líderes comunales igualmente son antisocialistas por definición y se mueren de ganas de mandar a paseo la soberanía del votante exactamente igual que los empresarios privados odian la soberanía del consumidor y quieren imponer una burocracia que el ciudadano no pueda controlar pero ellos sí, para controlar al ciudadano eternamente: en pocas palabras un monopolio político y una burocracia que le quite la facultad de elegir al pueblo. (Mi abuelita decía: “si votar sirviera de algo, ya lo habrían prohibido”) en definitiva el mismo perro con distinto collar. Y no olvidemos que el pueblo no es exactamente una víctima inocente: vota al político que satisface sus necesidades emocionales, sus prejuicios preconcebidos de antemano, que le halaga con su verborrea (justo igual que se gasta los cuartos en el producto que el buen vendedor le vende con su verborrea para vender el producto precisamente) y sus egoístas intereses creados personales (Mi abuelito decía: “El que vota lo hace pensando sólo en su propio bolsillo”) y vende su libertad a cambio de que le garanticen tener su propio trasero bien cubierto (Nunca abandonan la perrera). Con el sistema que sea. Es interesante recordar que las socialdemocracias poco exitosas han combinado los peores defectos de ambos sistemas sin las virtudes de ninguno: por un lado un oligopolio de capitalistas amiguetes del gobierno que le compran prebendas y beneficios para saltarse el libre mercado y la libre competencia para tener seguro su mercado cautivo y a cambio les financian las campañas a los políticos que les rascan su espalda a cambio de que les rasquen la suya también, y por otro una “socialdemocracia de amguietes” en donde da igual a quién votar porque todos los candidatos son iguales, pero nadie quiere acabar con la burocracia que tanto se maldice, pero que le da de comer a mucho ciudadanito que con tal de cobrar su cheque del ente público de turno se conforma con maldecir por lo bajo, pero vota a los mismos de siempre (nadie quiere quedarse sin tener donde ganarse el pan).

Por supuesto, están también las socialdemocracias exitosas, donde todo eso también pasa, pero pasa mucho menos, y en grado mucho menor. Sin embargo pasa por la misma razón: la imperfección humana.

Montgomery dijo...

Y es que al final de ambas películas, ninguna de las dos pregona mucho los principios de Dejar hacer. El pueblo de Ciudad Gótica es incapaz de controlar democráticamente su propio gobierno porque Harvey Dent se corrompe, y Batman sigue siendo necesario para “saltarse las reglas” de la democracia y violar la ley cuando a veces hace falta. (Recordemos la escena en que Gordon deja al Joker a solas con el “policía malo” Batman que lo interroga a porrazos) Cierto que Gordon no se corrompe y logra ser el nuevo comisionado de policía mejorando mucho la cosa, pero…el “poli malo” Batman sigue siendo necesario precisamente porque los entes reguladores policiales y democráticos no terminan de garantizar seguridad para el ciudadanito de a pie y Batman sigue siendo necesario. La crítica sería más bien para los entes estatales que NO están bajo la soberanía democrática del ciudadano, sino bajo el sucio juego de intereses de los más poderosos; los mafiosos y los políticos corruptos. El amargo final es que el ciudadano NO ejerce más soberanía sobre el estado político y la burocracia pública de la que el consumidor ejerce sobre el monopolio mercantil y los grandes consorcios. En Iron Man pasa más o menos lo mismo.

Por último, es interesante ver la evolución de Stark en Civil War: a primera vista se supondría que la postura liberal sería la del capi: no vamos a poner nuestros poderes al servicio de una confederación de estados que tendrán intereses creados en usarnos para su propio beneficio antes que en el de sus propios ciudadanos.
Pero también habría que ver que tan liberal es la postura de Ironman: el poder es más peligroso si se usa sin contrapeso alguno, y un pacto entre todos los estados por lo menos sería un consenso, un acuerdo pactado entre todos, y si se hace mal uso del poder por lo menos la responsabilidad recaerá sobre los estados y no sobre los individuos y por lo menos se tendrá la conciencia de que será a los estados y no a los individuos a los que habrá que atar corto, cosa que de momento no se admite todavía por la mayoría; y mejor que la mayoría despierte y lo vea. Mientras tanto, un acuerdo pactado de modo democrático es mejor, porque “la democracia es el peor sistema de gobierno con la única excepción de absolutamente todos los demás”.
Tradicionalmente la postura liberal ha sido la de cuestionar la democracia ilimitada según la cuál la mayoría es como el derecho divino de los reyes, el que tiene la mayoría dice como Luis XIV “la sociedad soy yo” y eso me da patente de corso pa´hacer lo que me de la gana…y encima tener la justicia de mi lado. (el ejemplo clásico, es el de la manera en que los nazis tras ganar las elecciones en 1933 legalizaron la ilegalidad porque “somos el gobierno democrático de Alemania y si queremos sacar nuevas leyes nadie puede cuestionar eso” que Hayek muy acertadamente señaló como ilegal, con mayoría o sin ella). La postura del Capitán América, vamos.

Montgomery dijo...

Pero por otra parte, la génesis de la democracia desde la carta Magna en adelante, era precisamente un intento de poner límites a los poderes del estado usando el consenso de la mayoría como herramienta; y todos los límites son pocos para limitar el poder del estado ante el individuo, que es siempre la parte más débil; la minoría por excelencia.
Lo malo es que la democracia no siempre puede cumplir su función de límite al poder, porque puede ser usada por ese mismo poder, para legitimar la violación a los derechos del individuo. Pero es a veces el único freno, (aunque imperfecto) que hay: la postura de Ironman. Personalmente, yo me inclinaba un poco más por el bando de Ironman (no mucho) porque el Capitán América me parece un poco arrogante al pensar que él sabe más que el resto del mundo (literalmente) qué es el bien y qué el mal, y ya puestos, un acuerdo pactado, por lo menos es mejor que el dejar todo ese poder en manos de un solo hombre…aunque sea el Capitán América. Eso sí que me parece poco liberal.
Pero conociendo de lo que es capaz el estado…tampoco me entusiasmaba tanto ya, la postura de Ironman.Ciertamente, es uno de los debates más antiguos (tanto como la civilización) sobe el uso legítimo del poder. Y mientras más civilizada es una sociedad más agudo (y no menos) se hace ese debate.
Pero es que me caía mal la manera en el Capitán América NUNCA dudaba. Para eso me voy con el bando del Ironman porque él siempre esta dudando.
Una cosa buena sí le reconozco al capi, sin embargo; me gustaba mucho esa manera de decir “me niego a apoyar no ya a mi paìs, sino a todos los paìses del mundo si creo que no tienen la razón”

Montgomery dijo...

1. No creo que Clark Kent sea un loser ni que Bruno Díaz sea exactamente un winner. (Stark sí lo es, y en eso le doy la razón)
2. No es correcto decir “Todo aquél que se preocupa por la sociedad es a la fuerza siempre y sin excepción un socialista, y todo aquél que se preocupa por sí mismo es a la fuerza siempre y sin excepción un liberal”
3. Que incluso desde la (falsa) perspectiva de que interesarse por la sociedad es monopolio del los socialistas e interesarse por sí mismos es monopolio de los liberales, las motivaciones de los villanos no son liberales: incluso pueden ser muy socialistas. No hay nadie más socialista que Harvey Dent antes de corromperse: quiere cambiar la sociedad, pero no a través del esfuerzo individual (como Batman) sino convirtiéndose en un líder comunitario que dirija a la colectividad en la lucha contra el crimen democráticamente a través de los poderes públicos y la vía legal. Y el Joker esta motivado por castigar a una sociedad injusta, y desenmascararla (en el caso de los convictos y los ciudadanos honestos a bordo de los dos barcos).
4. Que el igualitarismo y la justicia social no son temas problemáticos sólo para el liberalismo sino para todas las doctrinas y todas las sociedades (liberales o no) tienen problemas con esos dos principios.
5. Que la imperfección de los mercado liberal tiene su contraparte en la imperfección del estado socialista: los socialistas quieren una democracia que le de una dosis de poder desigualmente mayor, adrede, a los más pobres para equilibrar mejor la sociedad y creen que el estado debe tener mayor poder porque el ciudadano puede controlar el estado, que será así un simple siervo de la soberanía del votante. Los liberales temen que eso lleve a un régimen totalitarista en que los políticos manden a paseo la tan cacareada soberanía del ciudadano votante y lo conviertan en un siervo de la gleba de los nuevos señores feudales: los políticos y los burócratas que a cambio de darle trabajo público seguro para siempre, y servicios públicos gratuitos le tengan cogido por las bol… como el señor feudal tenía al siervo de la gleba a cambio de protegerlo. (León Trosky decía en La Revolución Traicionada que si el pueblo no podía dirigir al estado merecía ser su esclavo, Milton Friedman decía que un pueblo que sacrifica su libertad a cambio de su seguridad se queda siempre sin ninguna de las dos. Y tanto liberales como socialistas se exasperan al ver la facilidad con que las masas venden su libertad a cambio de tener sus propios ingresos más o menos seguros y su propio trasero cubierto y la facilidad con que aceptan los peores totalitarismos justo tal como decía Stalin “Los hombres son como perros, mientras tengan comida y cobijo nunca abandonan la perrera”). En resumen que ese poder mayor para los más pobres a cambio de mas poder para el estado NO significa que el ciudadano pueda dirigir al estado; justo lo contrario. (Sobre quién tiene razón habría muchísimo que debatir, pero sería OTRO debate).

Montgomery dijo...

6. Que al final de las películas no vemos un estado público controlado por el ciudadano sino un estado que el ciudadano no puede controlar, y que precisamente por eso mismo necesita un Batman o un Iron Man: porque el ciudadano es impotente para hacer el trabajo del murciélago o el enlatado y los políticos como Harvey Dent o Gordon (que son muy diferentes entre sí) tampoco pueden hacerlo.
Ufff…que largo me ha salido. Tome su tiempo para responderlo. Eso sí, cuando lo haga le advierto que yo también tardaré mucho en responder, pero creo que tendremos un intercambio muy interesante si ambos lo hacemos relajadamente sin prisas como una partida de ajedrez por correspondencia. Y creo que los dos vamos a aprender mucho uno del otro.
Pd. Y me gustaría muchísimo leer su crítica a Civil War del Capitán América.

Guillermo Ríos dijo...

No. Es definitivo. Me niego. No voy a leerme un comentario, o mejor dicho una ristra de diez comentarios al hilo que en total suman más palabras que el posteo mismo. Lo digo en serio, mi posteo en el procesador arroja cerca de 4.000 palabras, y los comentarios pasados por el mismo procesador suman casi 5.000. Los comentarios, por favor, breves, porque se supone que son, comentarios. Que esto es un blog y no un foro. Nadie pide tanta brevedad que quepa en los 140 caracteres de Twitter, pero por favor, un poco de moderación, que esto lo hago quitándole tiempo a otros asuntos de la vida que, créase o no, tengo una y también tiene sus cosas importantes. Otro cuento si me pagaran por palabra leída, pero no es el caso. Así es que, por favor, recordad al bueno de Gracián: "Lo bueno, si breve, dos veces bueno".

Montgomery dijo...

O.K. Me entusiasme demasiado.(Es que el tema me apaisona un poquito, espero que no se me haya notado demasiado ;-) je je).

De todos modos, seré mas breve de aquí en adelante. Eso sí, es muy posible que tarde días en responder. Pido perdón por adelantado.

Su análisis me parece excelente, pero discrepo en alugnos puntos. De momento me limitaré a uno: No creo que Clark Kent sea exactamente un loser. Es el hijo de unos granjeros que llega a la gran ciudad (de Metrópolis, precisamente) y aunque no logra hacerse rico, sí salta a ser de clase media; un buen burgués que lleva una vida apacible, y cómoda. Mientras que Peter Parker siemrpre se queja de que le cuesta llegar a fin de mes, todos saben a Kent eso nunca le pasa.Incluso tiene un modesto éxito, ya que es el segundo mejor reportero de El Planeta. (No sabemos si el primero es Jaime Olsen o Luisa Lane, pero no hay dudas de que el segundo es Kent). Es el típico buen ciudadano, buen compañero, y amigo de todos. Y la verdad es que no le va nada mal. En cierto modo es la encarnación de la negación de la profecía marxista según la cual el capitalismo se derrumbaría porque el proletariado no podría susbsistir; en realidad el capitalismo sobrevivó precisamente por los millones de Clark Kents que demostraron que si bien no se puede pasar de ser pobre a rico, sí se puede pasar de ser pobre a clase media.

Bruno Díaz tampoco me parece exactamente un winner pero eso lo dejamos para más adelante. ;-)

Pd. Y me gustaría mucho saber si usted piensa hacer una crítica de Capitán Amércia Civil War para leerla con entusiasmo... aunque a veces se me pase "un poquito" la mano cuando me pongo pongo a escribir. ;-)

Guillermo Ríos dijo...

Yo creo que calificarlo de perdedor depende del punto de vista. En una economía capitalista existen dos maneras de vivir: de rentas o del trabajo. El hombre que vive del trabajo es en cierta medida un perdedor del sistema, porque si el trabajo se le acaba por cualquier motivo, se hunde como un plomo. Para eso inventamos la Seguridad Social en los estados del bienestar: para impedir que un cesante, un anciano o un minusválido, por no poder trabajar, acabe en la indigencia. Y por supuesto, una sociedad con una Seguridad Social fuerte es una sociedad que se aparta su resto de lo que llamaríamos capitalismo químicamente puro. Desde ese punto de vista, Clark Kent no es un rentista como Bruce Wayne, sino un asalariado. Ahora bien, por supuesto que el capitalismo sobrevive si es que muchos trabajan para que unos pocos vivan de rentas. Un rico por ejemplo no puede salir a pasear en yate si no hay un mecánico que trabaje manteniéndolo a punto, después de todo. Y no digo que eso sea bueno o malo. Si optamos o al menos toleramos por vivir en una sociedad capitalista, ésa es la estructura de pirámide social que vamos a imponer. Podemos optar por modelos más o menos capitalistas o socialistas, pero en una sociedad capitalista, el rentista es claramente un ganador, y el trabajador un perdedor. En qué medida, eso depende de las salvaguardas sociales por detrás, pero el punto sigue estando ahí.

Sobre Capitán América: Civil War no me entusiasma escribir porque no se me ocurre nada substancialmente diferente a lo que haya leído o visto por ahí. Y como escribí en algún minuto, para mí es fundamental que un posteo en la Guillermocracia no se limite a copiar y pegar cosas dichas en otras partes, sino que aporte conceptos, ideas, enfoques o puntos de vista que, o que no hayan sido dichos en otras partes, o que no hayan sido dichos con la misma claridad y precisión que yo puedo sacarles. Es por eso que cuando aparecen posteos en la Guillermocracia comentando películas, no suelen ser críticas o comentarios de las mismas, sino análisis de aspectos parciales de los mismos, como lo hice con Intensa mente o con El día de la independencia y su secuela.

Montgomery dijo...

Ese problema ni es exclusivo del capitalismo ni desaparece en una sociedad sin capitalismo ni rentistas; de hecho se puede minimizar precisamente en una con capitalismo y rentistas: En un socialismo real, donde todos viven de las rentas del trabajo (porque esta prohibida la propiedad privada de los medios de producción) hay una Nomenklatura del politburó que son los (pocos) ganadores del sistema y una gran masa de ciudadanos que son los (muchos) perdedores. El socialismo real tuvo muchas subvariantes (para no extender el post, recomiendo leer las críticas que Marta Harnecker dirigió a los marxistas chinos) pero todas tuvieron un denominador común: mas perdedores y menos ganadores que en el capitalismo. (Recomiendo La revolución Traicionada de Trosky, La Nueva Clase del marxista yugoslavo Milovan Djilas, y La Perestroika Economica del economista ruso Abel Aganbeyan). Y todo eso se las arreglaron para conseguirlo sin capitalismo ni rentistas.
En un socialismo no comunista como las socialdemocracias nórdicas (consideradas el modelo socialista más exitoso del mundo) HAY rentistas y capitalismo (si entendemos como tal propiedad privada de los medios de producción, libre empresa, libre competencia, etc) Los marxistas siempre consideraron a los socialdemocrátas como capitalistas (ver El Manifiesto Comunista de Marx y las críticas de Sartre) y los liberales insisten en que las socialdemocracias nórdicas están cada vez más cerca del capitalismo. (Recomiendo leer en la red al marxista Argentino R. Astarita "Adiós al socialismo sueco y la lógica del capital" y al liberal español D. Lacalle "Nuestro modelo son los países nórdicos, no no lo es").
Tampoco es exacto decir que una fuerte seguridad social se aparta del capitalismo. Defensores tan duros del capitalismo como Karl Popper cuyo libro La Sociedad Abierta y Sus Enemigos es un texto sagrado del liberalismo defienden una fuerte seguridad social. Y Friedman abogaba por una seguridad social capitalizable y no acumulativa donde los trabajadores tuvieran...rentas del capital. ¿Decimos que el mítico autor de Capitalismo y Libertad no era capitalista?
Pero sobre todo, me parece inexacto decir que todos los que no sean millonarios, sólo por no serlo tienen arbitrariamente y a la fuerza que ser considerados perdedores del sistema sólo por no ser millonarios. (¿Hay una sociedad en que todos lo sean? ¿La Hubo? ¿La habrá?). Si una sociedad logra el mérito (imperfecto y relativo como todos los méritos sociales, pero no por eso menos mérito al fin) de sacar a millones de ciudadanos de la pobreza...¿Debemos decir: "Eso no vale un carajo, siguen siendo perdedores de todos modos tan sólo por el hecho de no ser millonarios" sin más? No me parece lógico.

Precisamente por eso quería leer su crítica de Civil War: porque todas sus críticas aportan algo nuevo. En fin, si su puntos de vista coinciden con otras críticas me gustaría que las linkeara para leerlas en otrs páginas.
Pd. Las lecturas recomendadas son opcionales, no obligatorias. Pero si en algún momento le parece que hago una afirmación no sostenible recomiendo hacer la lectura citada y la crítica al punto de vista expresado después. Si no tiene usted ocios o tiempo para la lectura podemos simplemente aplazar la continuación del debate hasta que la pueda usted hacer y pasar al punto siguiente; en este caso, los motivos por los que creo que Bruno Díaz no es exactamente un Winner. :-)

Montgomery dijo...

(Se me olvidó, perdón por el segundo post: no es largo)
De todos modos ni todos los que tienen rentas del capital son tan ganadores ni los que tiene rentas del trabajo pierden todos. Hay ganadores y perdedores en ambos grupos: El dueño de una tiendita en cualquier esquina de Suecia tiene las (pequeñas) rentas del capital que le produce su tienda, el presidente de cualquier megacorporación trasnacional sueca tiene las (grandotas) rentas de trabajo que le pagan los accionistas de la megacorporación por dirigirla. ¿Es un perdedor del sistema el primero y un ganador el segundo?

Guillermo Ríos dijo...

Por supuesto, no se puede establecer una línea divisoria clara entre sociedades capitalistas y socialistas. En una sociedad que liberalice al máximo sus mercados, modelo anarcocapitalismo, las imperfecciones del mercado terminarían por engullir a ese mismo libre mercado, vía captura de la política por parte de los grandes grupos empresariales. Y un socialismo puro y duro, controlado desde el Estado, al último es ineficiente porque destruye la iniciativa privada. Una de las grandes paradojas económicas es que, en definitiva, no hay diferencias significativas entre una economía de planificación central modelo Unión Soviética, y una economía de libre mercado de cariz anarcocapitalista en donde supuestamente no hay planificación central, pero al último sí ocurre ésta, pero por parte de los grandes grupos económicos. El grueso de las sociedades han tenido que tomar un poco de aquí y de allá, y ubicarse en grados mayores o menores de libertad para el mercado, a fin de poder funcionar.

El sueño del pibe en una sociedad capitalista es vivir sin trabajar, o si se trabaja, hacerlo por hobby, y la única manera de lograrlo es a través de rentas. Eso significa ser socio o accionista de la empresa, probablemente no el Presidente o miembro del directorio porque eso implica trabajo, aunque después parte del trabajo sea celebrar reuniones en clubes de campo o algo así. El tendero de la esquina probablemente no viva de su capital, porque para hacer funcionar su tiendita, lo más probable es que tenga que trabajarla él mismo, ya que por tamaño, no le va a dar para nombrar a un gerente, y si lo hace, va a tener que vigilarlo para que ese gerente no le robe en la cara. Así es que el tendero teóricamente vive de sus bienes de capital, pero al último, hay una parte importante de trabajo en lo suyo.

Una manera de dilucidar esto es preguntarse si una persona X puede retirarse de trabajar si así lo quiere. Bruce Wayne dirige sus empresas, en principio, pero podría retirarse a disfrutar sus millones y no pasaría nada. Clark Kent, si se retira de su trabajo, se muere de hambre; o eso, o se dedica a la vida delictiva. Desde ese punto de vista, Bruce Wayne es el retrato de la aspiración eterna del capitalista a pasar desde vivir de su trabajo a vivir de su capital, mientras que Clark Kent no. Es la misma diferencia que existe entre un Walt Disney, por ejemplo, y uno de sus dibujantes a soldada.

Joaquin Gautama Medina Sanchez dijo...

Una observación: el dueño de la tiendita puede trabajar como burro los 365 días del año y eso NO le sirve de nada si ese trabajo no se traduce en aumento de las rentas de la tienda. En eso se diferencian las rentas de capital de las de trabajo precisamente: las primeras dependen de la productividad añadida, las segundas son fijas aumente o no la productividad. A la inversa el presidente de la multinacional puede retirarse cuando le de la gana, cobrar la fuerte pensión que le pagan los accionistas, e irse a tomar el sol en las Bahamas toda su vida...el dueño de la tiendita no. (Y el asalariado es el presidente, no el dueño). Así que decir que todo depende de si la persona puede dejar de trabajar o no, no resuelve el problema.

Además, para obtener rentas de capital hay que haber hecho previamente un trabajo pasado; obtener esas rentas. Y eso vale. Y hay que hacer un trabajo permanente presente: vigilarlas, ver si conviene permutearlas por otras (vendiendo unas acciones y comprando otras) o no. Y si ese trabajo no se hace bien, una cartera de acciones puede perder su valor y el dueño quedar sin rentas, o con muy pocas rentas. Es falso creer que el dueño de rentas de capital no da golpe; tiene que vigilar sus acciones y evaluar si le conviene conservarlas o no. Todo el tiempo. Y eso es...trabajo.

Guillermo Ríos dijo...

Yo matizaría un poco esas afirmaciones. El dueño de la tiendita es técnicamente un rentista porque vive de su capital, pero tiene que trabajarlo de manera física, incluso poniéndose él mismo detrás del mostrador, porque el margen de utilidad es lo suficientemente bajo como para que si deja de trabajar, se hunde; si el margen fuera alto, en cambio, podría montar sucursales, expandirse, diversificarse, y en definitiva transformarse en un gran grupo empresarial. El miembro de un directorio es técnicamente un asalariado, cierto, pero no es menos cierto que por lo general, los de su clase tienen remuneraciones gargantuescas que después reinvierten en instrumentos financieros de diversa clase, y de hecho, aunque trabajen, se transforman en rentistas. La cuestión en definitiva se traduce en qué parte del trabajo puede transformarse en capital, y si ese capital está en bienes usados para la producción, o en activos financieros que producen renta por el solo hecho de existir como tales.

En segundo término, lo importante no es el origen del capital, sino su estatus actual. Al último, toda forma de capital debió haber venido por fuerza de alguna forma de trabajo. Es casi seguro que los tipos de la lista de Forbes 500, todos ellos deben tener en alguna parte del pasado alguna antepasada que era una lechera que ordeñaba vacas.

Y la gente que de verdad tiene millones y millones, en no pocas ocasiones se dedica al tema del dinero por hobby. A niveles verdaderamente altos de ingresos y cuentas bancarias, esta gente no vigila por ellos mismos, sino que tienen contratados ejércitos de asesores financieros, aunque es cierto que a esos asesores financieros también hay que vigilarlos. A ese respecto, es bueno recordar la brillante escena de la película El ciudadano Kane en donde cuando un asesor le reprocha a Kane sobre sus pérdidas financieras, Kane responde: "Es cierto, perdí un millón de dólares el año pasado. Espero perder un millón de dólares este año. Espero perder un millón de dólares el próximo año. Usted sabe, señor Thatcher, a la tasa de un millón de dólares por año, tendré que cerrar este lugar en... sesenta años".

Montgomery dijo...

Bueno, para empezar, no existen "activos financieros que producen renta por el solo hecho de existir". Producen renta según las expectativas de ganancias de la empresa que las emite. Las acciones de una empresa quebrada no producen nada "por solo hecho de existir". Para seguir, el dinero que el rentista gasta en comprar esos activos financieros es usado por la empresa en...comprar bienes usados para la producción. (No hay diferencias). El dinero que invierte el rentista no es más que un préstamo condicional; en vez del clásico "Te pago tu dinero tanto si me va bien como si no" es "Te pago según las ganancias (dividiendos) que tenga,la empresa si no gano nada tú tampoco". El riesgo es intrínseco. Hay que tener buen ojo para invertir en cosas que den ganancia. Y eso es... parte del trabajo. Mourinho decía: "Si no tienes tripas pa´aguantarte que te culpen de todo si pierdes y te idolatren si ganas no sirves pa´el oficio". Y Buffet dice: "Si no tienes redaños pa´aguantarte perder la mitad de tu dinero cuando la cosa se pone fea, no te metas en esto". Gajes del oficio. No estoy totalmente de acuerdo en que "La cuestión en definitiva se traduce en qué parte del trabajo puede transformarse en capital" (TODO el que pueda hacer más productivo el capital, incluyendo el de tragar saliva, que parece el más duro)ni "y si ese capital está en bienes usados para la producción, o en activos financieros que producen renta por el solo hecho de existir" (No los hay, y el dinero que se invierte en conseguir los que sí hay se gasta en bienes para la producción igual).
Por lo demás, si el ciudadano Kane pierde dinero a ese ritmo, ya los hijos le sacarán del negocio antes de que los deje limpios A ELLOS. Exactamente igual que los hijos del dueño de la tiendita ya sacarán al viejo de la tiendita antes de que les mande el negocio a la porra si ven que pierde demasiado dinero. La única diferencia es, por supuesto, la escala.
En todo caso, si hay ganadores y perdedores entre los asalariados y ganadores y perdedores entre los rentistas, no se puede decir: "todo aquél que no sea un rentista es un perdedor". Y por tanto no se puede considerar a Clark Kent un perdedor sólo por no ser rentista. Y si lo importante es el status de las rentas, Kent no esta mal; tiene todas sus necesidades cubiertas, y se puede dar algunos lujos de vez en cuando. Por eso digo que es un personaje que encarna la negación de la profecía marxista de que el capitalismo caería porque el proletariado no podría vivir ni en niveles de subsistencia; en realidad el capitalismo sobrevivió por los millones de Clark Kents que sin hacerse ricos sí pasaron de ser pobres a clase media y estabilizaron el sistema. No es que sea un gran ganador, pero sí un modesto ganador del sistema. (Caemos en lo mismo: si todos los que no son millonarios van a ser considerados perdedores sólo por no serlo pedimos lo imposible; ¿En que sociedad son millonarios todos?).
Se me olvidaba. ¿Me puede usted poner unos links de las mejores críticas (a su criterio) de Captián Amércia Civil War? Me gustaría saber cuáles serían las mejores según su parecer. Eso sí, que estén en castellano, porque mi inglés es mediocre.

Guillermo Ríos dijo...

Por supuesto que dichos activos financieros dependen de las expectativas, eso fue lo que quise decir, que no están necesariamente respaldados por un trabajo o por bienes detrás. Deberían estarlo, pero si es por expectativas, se pueden crear los activos financieros que se quieran, porque después de todo, si hay gente que los compra... Así es como se formó la burbuja financiera de 2.008, de hecho.

Ese es justo el otro punto, que en ninguna sociedad pueden ser millonarios todos. Pero el vehículo clásico para vender liberalismo, a lo menos en su versión más desregulada, es el mantra de que todos pueden serlo, y si alguien no consigue prosperar, es por su única y exclusiva culpa, por no esforzarse, seguir sus sueños, etcétera. Esa es la base de todas las políticas liberales de eliminar las prestaciones sociales, la idea de que cada uno debería flotar o caerse por sí mismo. Supongo que es cuestión de perspectiva, pero en efecto, podemos llamar a Clark Kent un modesto ganador del sistema. De la misma manera en que los proletarios cooptados por la Oligarquía lo son, dentro de la novela El Talón de Hierro de Jack London, que por allá por 1.908 profetizó de manera escalofriante lo que es nuestra sociedad actual.

Y lo siento, pero no voy a poner enlaces. Las cosas que leo por Internet, las leo aquí y allá, y por supuesto que no tengo memoria para recordar todas las páginas, ni las almaceno en alguna parte tampoco. Además, justamente leo más cosas en inglés que en castellano, porque por cada artículo sobre un tema en castellano, hay cinco o diez en inglés.

Oliverio Graelent dijo...

Un tema interesante, en efecto

Guillermo Ríos dijo...

Seguramente. Me parece que éste es el posteo más comentado en toda la historia de la Guillermocracia.

Montgomery dijo...

Perdón por la tardanza; ya dije que a veces me tardo días en postar. :-)
Bueno...pensaba que ya estabamos de acuerdo en que liberales tan puros y duros como Popper y Friedman (¿voy a tener que recomendar sus libros otra vez?) decìan que una seguridad social fuerte era indispensable para el capitalismo. Los liberales NO quieren cargarse la seguridad social a lo bestia, sino reformarla para que (según ellos) cumpla mejor su funciòn. Se podrá estar de acuerdo con ellos o no, pero si se va a criticar una doctrina (cualquiera) hay que referirse a lo que esa doctrina dice, no a lo que nos inventamos que dice. Decir que los liberales creen que la culpa de la pobreza es exclusivamente de los pobres es como decir que los marxistas creen que los ricos son todos unos gandules que no dan golpe ni aportan nada a la sociedad. (El marxismo es más complejo y profundo que eso). Es curioso que liberales y marxistas sean precisamente los dos grupos más acusados de creer en cosas que nunca han dicho. (hay unos links marxistas muy útiles de leer al respecto, y los puedo poner si alguien esta interesado, pero de momento prefiero referirme al punto de vista liberal, que es el que nos interesa ahora) Nota curiosa: es interesante la paradoja de que las dos afirmaciones son una. Si asumimos que todos los ricos son unos gandules (prescindamos por un momento de la evidente falsedad de eso) una vez aceptada esa premisa FORZOSAMENTE tenemos que concluir que los pobres son pobres exlusivamente por su culpa, ya que cualquier bobalicòn puede ser rico. Es decir, se termina llegando justo a la conclusiòn que se querìa refutar. Y viceversa: si asumimos que los pobres lo son exclusivamente por su culpa (pasemos por alto la evidente falsedad de eso) entonces FORZOSAMENTE tenemos que concluir que no hay ninguna meritocracia en ser rico, ya que cualquiera puede serlo. Una vez mas se llega justo a la conclusiòn que se quiere repudiar.
London me gusta màs en sus novelas naturistas como La Llamada de la Selva o Colmillo Blanco que en sus novelas-sermón como Martin Eden o El Talón, pero creo que el personaje de ficción de Clark Kent sencillamente no es comparable a los de El Talón porque sencillamente no esta "cooptado por la oligarquía" de esa manera. Curiosamente Lenin se reía (literalmente) de la ingenuidad de las ideas de London y las leía (litermante) como comedia, pero si recordamos que London abandonó el partido socialista en que había militado toda su vida porque estaba harto del abismo entre el interés que decían mostrar sus líderes por el trabajador y el que realmente mostraban con los hechos (abismo que lo asqueaba) creo que algún mérito profético sí que tenía.
La crisis del 2008 no estalló sólo por eso (las acciones siempre se han valorado por sus expectativas desde siempre así que no pudo ser la única causa) sino también por el intervencionismo estatal en manipular la reserva fraccionaria bancaria, en manipular el mercado para que dar créditos a personas NINJA: no income, nojob, no assets a través del estado, en la compra por el estado del 51% de las acciones de Fannie Mae y Freddie Mac de tal forma que si los otros accionistas privados juntos se oponen a las decisiones del estado, el estado pasa sobre ellos (si eso lo hace Warren Buffet todo el mundo dice que los demàs accionistas son tontos útiles de Buffet pero parece que si hace el estado todo se vale) y en usar el dinero público para garantizar el lucro privado de los banqueros (que según el liberalismo debían de pagar el pato y fueron los únicos que salvaron el trasero...gracias a papaíto estado) para rescatarlos. (¿Eso es muy liberal?) Es decir, fué una falla del modelo de economía mixta. No es que no haya puntos de la crisis que permitan cuestionar el liberalismo (los hay) sino que también si a eso vamos permiten igualmente cuestionar el intervencionismo estatal en la economía y su capacidad de regularla.
Curiosamente las socialdemocracias nórdicas tuvieron una crisis similar en los 90.

Montgomery dijo...



(Perdón por el segundo post: seré muy breve)
Para una visión concisa y completa del punto de vista liberal y la versión de los hechos que éste da ante sus críticos recomiendo estos dos link. Se puede estar de acuerdo o no, pero para ser un buen juez hay que oír a las dos partes.

http://www.libremercado.com/2016-05-10/juan-ramon-rallo-es-el-neoliberalismo-la-raiz-de-todos-nuestros-problemas-78923/


http://mexicoliberal.blogspot.com/2011/07/por-favor-cierren-el-fmi.htm


Para una visión de la crisis vivida por las socialdemocracias nórdicas recomiendo leer aquí.

http://blogs.gestion.pe/economiaparatodos/2012/03/resolucion-de-una-crisis-finan.html

Para una análisis liberal de la crisis del 2008 recomiendo ver aquì. Es parcial, pero nuevamente hay que oír a las dos partes antes de juzgar. En todo caso, aunque no se comparta el punto de vista expresado siempre se aprende algo nuevo, más allá del topicazo-cliché de siempre. En ese sentido, la lectura es valiosa.

http://mexicoliberal.blogspot.com/2011/11/capitalismo-una-historia-de-amor.htm

Como siempre, las lecturas son opcionales y no obligatorias, pero si en algún momento parezco hacer alguna afirmación carente de sustento, recomiendo leer primero los links y luego proceder a criticar, después de haber visto el desarrollo de la argumentación completa. Aquí me lo salto para no extenderme demasiado, pero dejo el link como referencia.

Roxana Tavlarides dijo...


Los liberales creen que la seguridad social, la educación y sanidad estatal son malas para la sociedad, pero no porque sean comeniños que quieren que el que no pueda pagarlas se joda, sino porque creen que no deben tener el monopolio de la gratuidad. Suena raro ver la gratuidad como un monopolio, pero lo es: como cualquier otro. (La mayoría de la gente se traga el mal servicio de estos entes sólo porque son los únicos que les salen gratis; “Si tuviera dinero para irme a otro lado, no les viera la cara más a estos burócratas”).
Creen que se les debe quitar ese monopolio: si se le da un cheque a cada ciudadano para que elija a qué clínica o escuela quiere ir, o se le deja descolgarse de la seguridad social para irse a un fondo de pensiones privado, entonces los entes públicos tendrían COMPETENCIA en vez de MONOPOLIO de la gratuidad y tendrían que espabilarse. En vez de “Mire amigo, le estamos haciendo un favor al darle el servicio gratis y si no le gusta jódase” tendrían que tratar al ciudadano como CLIENTE (que es justo lo que no hacen, y lo que los liberales quieren que hagan). Las ventajas (según ellos) serían:
A. No habría entes burocráticos que usaran el dinero público para autoperpetuarse a sí mismos, o no los habría tanto. (En el sector privado también los hay; ejecutivos sobrepagados que se comen el dinero de los accionistas, pero no tantos porque los accionistas tienen más poder sobre su empresa que el ciudadano sobre la burocracia, y no vale decir que el ciudadano puede votar a otro partido porque sobran países donde se vota a otro partido y la madlita burocracia sigue prestando el mismo mal servicio de siempre especialmente en educación, salud , y pensiones para morirse de hambre sin que el votante pinte nada en eso).
B. La competencia obligaría a los entes públicos o privados a mejorar.
C. Tendríamos una sociedad en que el pobre podría mandar a su hijo al mismo colegio que el rico y al mismo hospital sin pagar nada.
Se puede considerar esta estrategia adecuada o no, pero no se puede decir que quieren cargarse estos servicios a lo bruto: quieren reformarlos. Curiosamente justo tal y como se ha hecho ya precisamente en las socialdemocracias nórdicas donde hay cheque escolar y sanitario. Una idea, precisamente de Friedman. Igual que la renta básica universal, muy en boga entre los socialistas modernos sólo que él la llamaba impuesto negativo. (Es lo mismo, pero parece que a muchos socialistas les crea un conflicto emocional recomendar una propuesta de Friedman, así que le cambian el nombre).

¿Podrían dar por cerrado el tema de Clark Kent? Es que me gustaría que saltaran al de Bruce Wayne, que me parece más interesante.

Ludovico Luchesi dijo...

Quisiera comentar algo dicho más atrás.

"El sueño del pibe en una sociedad capitalista es vivir sin trabajar, o si se trabaja, hacerlo por hobby, y la única manera de lograrlo es a través de rentas".

Y es el sueño del marxismo: los comunistas creían que sería posible liberar a la humanidad del trabajo por necesidad, por el odioso problema de ganarse el pan, para que todo el mundo pudiera dedicarse al cultivo del arte, la ciencia, el deporte, etc. En eso precisamente consiste el lema de tomar de cada quién según su capacidad y dar a cada quién según su necidad: todo el mundo tendría sus necesidades cubiertas, y cada quién haría los aportes a la sociedad que quisiera. Y por eso precisamente los marxistas creían que su sociedas sería mejor: el sueño del pibe en una sociedad comunista era literalmente que todo el mundo pudiera vivir sin trabajar. Y esa era precisamente la diferencia entre una socieda socialista donde todavía había que darle a cada quién según su trabajo (porque aún era preciso el trabajo por necesidad) y una sociedad comnuista donde ya no haría falta trabajar. El mismo Marx lo aclara en su crítica al programa de Gotha y Lenin lo repetíó muchas veces. Así que no es algo exclusivo del capitalismo: en eso era precisamente en lo que creían los marxistas. Para eso sería el marxismo, ni más ni menos: para que la humanidad entera pudiera vivir sin trabajar.
Para mí Clark Kent es un loser no en el sentido material (vive demasiado bien para eso) sino en el moral; su vida es demasiado mónotona y gris, sin emociones, todo es rutina. Es cierto que a él le gusta eso (al fin y al cabo, es el momento de reposo de dejar de ser Superman, y al fin y al cabo Kent no tiene que conquistar a Luisa Lane, porque de eso se encarga Superman) pero sí es un loser emocional. Comparar con Peter Parker que pasa por muchos más apuros ecónomicos (impensables para Kent) pero que tiene a la dulce y maternal tía May y a la bomba-sexual Mary Jane mimándole todos los días.
Que envidia me da.
Y eso que sé que Parker no tiene donde caerse muerto.

Oliverio Graelent dijo...

No se puede decir que "A es un loser porque B vive mejor que él". A es un loser (o lo deja de ser) por las condiciones objetivas (buenas o malas) en que vive, si vive bien, pues vive bien, que alguien viva mejor no le afecta un ápice. A la inversa, si vive mal, no cambia nada el que todos vivan mal.

Si no recordamos eso, podríamos caer en el error de considerar perfecta una sociedad de 100 muertos de hambre donde todos están igual, y desastrosa una sociedad donde 99 personas vivan muy bien, y un solo millonario...que sería una sociedad de 99 perdedores y un solo ganador.

Kent es simplemente la clase de persona en la que nadie pensaría que podría estar el verdadero Supermán, y toda su personalidad gira en torno a ese principio. En ese sentido se parece curiosamente a Bruce Wayne, y no es casual que sea así.

Adams Wrigth dijo...

Una amiga mía me dijo que si los millones de personas que salieron de la pobreza gracias a la globalización en China y la India lo hubieran hecho gracias al socialismo ese sería el Más Grande Logro Social Nunca Jamás Alcanzado, pero como ay, lo consiguieron gracias a la satánica-globalización y al mil-veces-maldito-capitalismo ea, a decir “Ese logro social no vale un carajo, vean cuanta desigualdad, ¿Lo ven? No importa que hayan salido de la pobreza, lo que importa es que hay desigualdad, ja ja, que risa me da”.
(Sí: estoy de acuerdo en que mi amiga es cruel en sus chistes y no tiene miramientos en herir susceptibilidades, pero aunque la broma es cruel algo de verdad sí tiene).
Si vamos a juzgar una sociedad según el principio “A es un loser, sin importar si vive bien o mal, sólo porque B tiene más que él” entonces seamos consecuentes y juzguemos a TODAS las sociedades según ese principio. Veamos: En un socialismo real, el proletariado vive peor que los superjefes del politburó, así que tenemos una sociedad con más perdedores y menos ganadores, eso es todo. Sabiendo lo que ahora sabemos del comunismo eso no se puede refutar.
En una socialdemocracia nórdica, hay más pequeños burgueses como Kent y menos millonarios, lo que muchos consideran un progreso social. (No sé si el que haya más Clarks Kents o el que haya menos millonarios, sospecho que lo que les gusta es lo último, pero no entremos en eso). Pero haber millonarios, los hay. Por lo tanto los Kents suecos serían también losers, no porque vivan mal, sino porque otros viven mejor. La conclusión obvia es que tenemos una sociedad con más perdedores y menos ganadores que el capitalismo. Pero como esa conclusión no nos gusta, entonces a las socialdemocracias nórdicas no les aplicamos la misma vara de medir que al capitalismo. En otras palabras, medimos sociedades con diferentes raseros según nos gusten o no. Si no nos gusta, aplicamos la medida de “A es loser porque B tiene más” mientras que si sí que nos gusta… entonces, no aplicamos la misma vara de medir que le aplicamos al capitalismo…para no llegar a una conclusión a la que no queremos llegar: que si es por eso, en el capitalismo hay mas ganadores y menos perdedores.
Moraleja: o le aplicamos la misma vara de medir a todas las sociedades por igual, o no se la aplicamos a ninguna. Si la medida es considerada justa para una sociedad, tiene que ser justa para las demás, y si no lo es para todas, no lo es para ninguna.
Desde luego medir sociedades diferentes es un problema y siempre lo ha sido. Las sociedades humanas tienen la exasperante costumbre de ser muy superiores unas a otras en unos puntos muy importantes...y muy inferiores en otros puntos también muy importantes. Y dictaminar cuál es "mejor" o "peor" aunque sea un tema interesante hasta no poder más, es por desgracia, también muy polémico.



Adams Wrigth dijo...

En cuanto a las acciones en la bolsa: tienen que cotizar por expectativas en vez de trabajo o capital invertido para que haya justicia social. Supongamos que yo fabrico helados en el polo norte. Por expectativas no importa cuanto dinero o trabajo invierta; la sociedad rechazará mi producto. Lo que esta bien, porque si el capital y trabajo fueran determinantes... eso sólo significaría que yo podría decirles a los esquimales: "trabajé y gaste mucho, así que ahora tienen que comprarme helados". Una masa de esquimales obligados a comprar helados...¿Que son sino ciudadanos coercionados por una oligarquía???
Simplemente la sociedad no pinta nada en la aceptación o rechazo del producto. Con todas sus (malas) consecuencias.
Al que crea que el ejemplo esta jalado de los pelos le recodare que eso fue justo lo que paso en la URSS. Una oligarquía decidía que producir, y la ciudadanía tenía que consumirlo a fuerza, porque no se podía elegir otra cosa.
Por cierto que en el capitalismo pasa igualito, pero si el departamento de marketing se equivoca no es la sociedad la que tiene que sacrificarse y comerse los productos a fuerza, sino los accionistas los que pagan las pérdidas del producto invendivle. Y PAGAN de su bolsillo. (Justicia social, porque ellos se equivocaron).
Si se cotizaran sólo según el capital, entonces sólo los ricos podrían invertir en empresas rentables y los pobres jamás saldrían de abajo. Jobs arranco en una venta de garage y ganó mucho, no por el capital que tenía su empresa (que no era mucho entonces) sino por las expectativas que su producto fué capaz de generar. Por eso salio de abajo. Si las acciones cotiazaran solo por el capital invertido nadie sería rico más que los ricos de nacimiento y no habría movilidad social. Injusto, ¿No es verdad?
Si se cotizaran sólo según el trabajo, Cristiano Ronaldo y Messi tendrían que cobrar lo mismo que el 9 del Murcia porque al fin y al cabo, corren los mismos kilómetros, juegan los mismos minutos y sudan lo mismo. Claro la diferencia es que Messi y CR con el mismo trabajo invertido hacen mas goles. ¿Es justo que cobren lo mismo? Trabajan lo mismo, ¿Verdad que sí?
A eso me refería.
Por lo tanto es preciso que las acciones cotizen según las expectativas y NO según el capital ni trabajo bruto a lo bruto invertido en la empresa. No es que el sistema sea perfecto, que evidentemente no lo es, pero si no fuera así, eso crearía más problemas sociales de los que resolvería.

Ludovico Luchesi dijo...

Adams, te olvidas del trabajo de los ejecutivos sobre pagados que ganan en una medida tal que no pueden ser tan productivos como para merecer los salarios tan desproporcionados que reciben a veces.

Adams Wrigth dijo...

Si el conserje o un oficinista mete la pata, eso le acarrea pocas consecuencias a la empresa y menos a la sociedad. Si un directivo la mete sí que las hay: la empresa puede perder millones, eso significa que pagará menos impuestos y eso significa menos obras públicas para la sociedad, despedirá trabajadores, (mas desempleo para la sociedad) estos desempleados lo primero que harán será consumir menos cosas (o sea; menos ventas para las empresas que les venden sus productos se uso cotidiano, menos ganancias para ellas, menos impuestos que pagarán, y menos gente que contratarán porque tienen menos para invertir para las otras empresas también: reacción en cadena).
Y nuestra empresa original no sólo pagará menos impuestos y despedirá gente, sino que también producira menos (al haber menos productos en el mercado, su precio subirá, más caro para la sociedad) comprará menos equipos industriales (menos ventas para las empresas que la surtían, menos impuestos pagados, menos personal contratado, en fin, la misma reacción en cadena) y así sucesivamente.
Si una sociedad dice que no debe haber ejecutivos sobrepagados, los que realmente valgan se irán a otra sociedad donde sí les pagen lo que quieren: se quedarán sólo los que no puedan obtener ofertas mejores (porque no son tan buenos) y deban resignarse a eso. Como no son tan buenos, meterán la pata más de lo normal, y vendrán las consecuencias para la sociedad, a la larga sale más caro así.
Por otra parte, si los que deciden quién esta sobrepagado son los accionistas, que se supone tienen mas poder que los directivos porque pa eso son los dueños de la empresa y ganan más dinero que ellos (en pocas palabras: son los matones del barrio a quién nadie puede coaccionar porque pa eso son los que estan en la cima de la pirámide) y deciden voluntariamente pagar esos sueldos, será porque ellos (los que pagan) no creen que sean sueldos tan altos para lo que hacen. Y como es imposible sostener que no pagan libre y voluntariamente (¿Quién los va a coaccionar A ELLOS si se supone que son los que manejan el cotarro?) entonces lo que decidan pagar es asunto suyo. Por no mencionar la obviedad de que si la "justicia social" es joder a los más ricos, entonces deberíamos aplaudir que se empobrezcan un poco...

Ludovico Luchesi dijo...

Buena respuesta...

Sin embargo, creo que en muchas empresas hay muchos ejecutivos que tienen hasta cierto punto la facultad de ponerse sus propios sueldos, lo que me parece injusto, no porque lo hagan ellos (yo también lo haría si pudiera) sino porque nadie debería poder hacer eso. Creo que estaríamos de acuerdo en que si el precio lo pusieran exclusivamente los accionistas sería mejor. Eso sería lo ideal, pero no es exactamente lo que pasa en la vida real.

De todos modos me gustaría saber; si pudieras elegir, ¿Quién serías? ¿Clark Kent o Peter Parker?

Adams Wrigth dijo...

Efectivamente, sería lo ideal, pero en algunos países no siempre se cumple, debido a la legislación laboral; es un error creer que siempre favorece sólo a los trabajadores más pobres, porque a veces favorece también a los más ricos. Es un tema rico pero demasiado complejo para tratarlo aquí. Los posteos serían kilométricos.

Los políticos pueden ponerse sus propios sueldos a voluntad mediante el puro y simple robo y además sin que el ciudadano sepa cuanto roban (elemental, claro, porque no les conviene) dado que el ciudadano tiene menos control sobre el estado que los accionista sobre sus empresas, por desgracia. En ese sentido son el ejemplo mayor sobre una élite que se pone sus propios sueldos a sí mismos. La razón es muy sencilla y no radica en que sean "peores" o "mejores" que el resto de la sociedad, es sólo que dado que son los que mandan pueden hacerlo. Yo también lo haría, pero no puedo, porque no soy el que manda. Es muy sencillo.

¡Peter Parker, por supuesto! A mí también me gustaría tener a la dulce y maternal tía May y a la bomba-sexual Mary Jane cuidándome todo el tiempo, aunque luego no tenga donde caerme muerto...

Montgomery dijo...

Mi madre, realmente el tema apasiona lo suyo...

Guillermo Ríos dijo...

Caballeros, damas, por favor... brevity is the soul of the wit.

Montgomery dijo...

Bueno, se esta sumando gente, y como hemos captado el interés de los lectores de la guillermocracia, cerremos los puntos en que estamos de acuerdo, para pasar a los siguientes. Si alguien discrepa del resumen que voy a hacer, se le invita a decirlo. Interpretaré el silencio como un "Sí, de acuerdo".

1. Los liberales creen que la educación, seguridad social y salud públicas son malas no porque quieran dejar a los pobres sin nada, sino porque realmente creen que el estado no debe tener el monopolio de la gratuidad: si a los pobres les sale igual de gratis recibir un cheque especial para salud y educación y mandar a su familia a la clínica o escuela privada, o descolgarse si así lo quieren de la seguridad social para ingresar a un seguro privado mandarán al diablo a la burocracia, serán tratados como CLIENTES y la competencia favorecerá que reciban mejor servicio del que les da el estado, (sin competencia precisamente por el monopolio de la gratuidad) se cumplirá el sueño de que la familia del pobre entrará a la misma clínica y escuela que la del rico, y la mentalidad estadodependiente que la sociedad moderna inculca al ciudadano cambiará. Se les puede criticar porque las medidas que proponen tal vez no sean las mejores (eso enriquece el tema) o porque haya fallas en su estrategia, pero NO se puede decir que quieren dejar a los pobres sin nada para exhalar una carcajada satánica. Caso cerrado, pasamos al tema siguiente.
2.Estoy de acuerdo en que a Kent se le puede considerar un loser espiritual en el sentido de que su vida es poco interesante, si aceptamos que esa es una valoración subjetiva (Tal vez a él le guste llevar una existencia tan apacible, y al fin y al cabo, es su vida) pero desde el punto de vista materialmente objetivo no es un loser porque vive bien. El argumento de que A es un loser no porque viva mal, sino porque B vive mejor, ignora deliberadamente las condiciones en que vive A, y no es muy adecuado porque nos llevaría a la conclusión de que no importa que A viva bien, mientras B viva mejor. Por lo demás si juzgamos a una sociedad por esa medida, debemos juzgarlas a todas también: y eso nos llevaría a la conclusión de que las socialdemocracias nórdicas tienen más perdedores y menos ganadores que el capitalismo. Caso cerrado, pasamos al tema siguiente.

(Nota: yo también prefiero a Peter Parker, pero es porque me cae más simpático; cuestión puramente subjetiva que ya queda al gusto de cada cuál)

Si no hay discrepancias, podemos pasar al tema de Bruno Díaz, que parece que esta generando suspenso entre los lectores...

Roxana Tavlarides dijo...

De acuerdo en todo. ¿Cuando hablamos de Bruno Díaz?

Guillermo Ríos dijo...

El primer punto me merece algunas precisiones. Por definición, todo monopolio es negativo porque disminuye la cantidad y calidad de la producción, y aumenta el precio de lo producido, razón por la que se los tolera en casos muy determinados. Pero afirmar que la receta óptima es pasar un monopolio del Estado al dominio de los particulares, no es ciencia sino dogma teológico, porque en un régimen de libre mercado sin mayores regulaciones ni supervigilancia, el resultado no es necesariamente mayor competencia, sino por el contrario, la concentración de la riqueza en manos de conglomerados oligopólicos que adquieren suficiente poder para cooptar al Estado y neutralizar la acción tanto de éste como de posibles otros competidores que surjan, para derribarlos de su posición dominante de mercado, de la que deberían caer por la ineficiencia que es inherente a todo monopolio. Ejemplo trágico de esto: lo que está sucediendo hoy en día en Chile con el sistema de AFPs o el de ISAPRES. Pero aumentar las regulaciones para defender la libre competencia... implica mayor intervención del Estado. De manera que el verdadero debate no es "más o menos Estado", sino más bien cómo impedir que se formen monopolios que perjudiquen a la eficiencia económica.

Además, en materias sociales (salud, educación, vivienda, previsión), el libre mercado presenta ineficiencias notorias, porque para los usuarios o consumidores, usen el término que quieran, la inversión debe hacerse en el presente y el beneficio o retorno esperado en un futuro. Pero como esos beneficios o retornos, para el productor son costos, la tendencia es que éstos los recorten allí en donde puedan. Nuevamente saco a colación el ejemplo de las AFPs e ISAPRES. Es por esto que se asume como un rol del Estado tales cuestiones sociales, y no parece buena idea privatizarlos: porque el Estado en una democracia debe responder en última instancia a sus electores, mientras que las empresas privadas sólo responden a sus accionistas. No es que el Estado sea ciento por ciento eficiente, pero sus ineficiencias son menos notorias que

Alguien mencionó más arriba, la idea de los voucher. La idea no es mala, y de hecho se aplica en materias de vivienda en Chile, con subsidios estatales a la adquisición de las mismas. Pero los vouchers sólo funcionan allí en donde hay libre competencia en donde los usuarios puedan elegir. Otra vez el ejemplo de las AFP: cuando el sistema partió eran doce, y ahora van en seis. Mientras que sólo dos se han creado después de 2.000, Capital y Modelo; no incluimos a Argentum porque fue creada en 2.014 sólo para absorber a Cuprum, en una operación cuestionada por alegaciones de que sería pantalla para una operación de evasión tributaria.

Guillermo Ríos dijo...

El segundo punto también merece consideraciones. La gente tiende a asumir su bienestar en función de sus vecinos; los seres humanos venimos cableados así porque estamos programados para una lucha darwinista en donde, para sobrevivir, debemos imponernos a la competencia. Así, tiende a ser más feliz una comunidad de personas en que cada uno tiene una vaca para producir leche, que otra en donde cada uno tiene tres vacas para producir leche, menos el millonario del pueblo que tiene treinta. Además, el millonario que tiene treinta, tiene también incentivos para vender la leche a menor precio, recuperando ganancias vía volúmenes de producción, pudiendo por tanto incluso forzar a la quiebra a los que producen menos leche, obligarlos a vender sus vacas, etcétera. Clark Kent podrá tener un buen vivir, pero si llegara a producirse una enorme catástrofe, desde luego que Bruce Wayne la va a tener más sencillo para salir adelante. Salvo que tomemos como canon la explicación de que Clark Kent puede apretar un puñado de carbón y convertirlo en diamante por simple presión, como lo veíamos en una película de Superman, pero por supuesto, ése es Superman. El resto de los clase media al nivel de Clark Kent, no tenemos la misma posibilidad.

Ludovico Luchesi dijo...

"La gente tiende a asumir su bienestar en función de sus vecinos; los seres humanos venimos cableados así porque estamos programados para una lucha darwinista en donde, para sobrevivir, debemos imponernos a la competencia. Así, tiende a ser más feliz una comunidad de personas en que cada uno tiene una vaca para producir leche, que otra en donde cada uno tiene tres vacas para producir leche, menos el millonario del pueblo que tiene treinta"
Guillermo, eso es lisa y llanamente decir que el socialismo se basa en la envidia y que la mayorìa, precisamente por envidia, prefiere una sociedad donde todos vivan mal pero nadie tenga más que nadie, a una sociedad donde todos estén mejor, pero haya que tragarse la envidia. Puede que la mayorìa realmente piense asì o puede que no, pero ese argumento plantea varias preguntas de obligada respuesta.
I. Si la mayoría piensa así, ¿Cómo se explica el fracaso universal de los socialismos reales pese a la profecía marxista de que eran el futuro de la humanidad?
II.Si la mayoría piensa así, ¿Cómo se explica la expansión del capitalismo a pesar de que llevan 150 años profetizando su muerte? (Y aún sigue vivito y coleando el muy joío).
III.Si la mayoría piensa así, ¿No es legítimo, justo, y necesario obligar a la mayoría en su propio interés y el de toda la sociedad a aceptar la sociedad en que todos están mejor pero hay que tragarse la envidia?
IV. Si la respuesta a III es "No" me gustaría escuchar despacito y con calma las razones por las que es "No". Si la respuesta es "Sí" convendrás conmigo en que eso nos plantea otra pregunta: ¿No debemos suponer entonces que Rand tenía razón al decir que "lo correcto es dejar a los creativos hacer lo suyo, dejándoles las manos libres para poder defenderse de los saqueadores, y la sociedad a través de sus esfuerzos creativos irá mejor" después de todo?.
Espero con curiosidad tu respuesta.

Roxana Tavlarides dijo...

Además, en materias sociales (salud, educación, vivienda, previsión), el libre mercado presenta ineficiencias notorias, porque para los usuarios o consumidores, usen el término que quieran, la inversión debe hacerse en el presente y el beneficio o retorno esperado en un futuro. Pero como esos beneficios o retornos, para el productor son costos, la tendencia es que éstos los recorten allí en donde puedan
Sugiero hacer una sencilla encuesta: ir al hospital público y preguntar: "Oiga, señor(a) si a usted le saliera igual de gratis ir a la clínica del richachón que ir aquí, cuál de las dos instituciones elegiría?" Y escuchar lo que dice entonces la voz del pueblo. Repetir encuesta en colegios públicos ("Oiga, señora, ¿si a usted le saliera igual de gratis mandar a su hijo a la escuela del hijo del millonario que aquí, cuál de las dos elegiría?") y escuchar que dice la voz del pueblo.
Este hecho, y no yo, no admite discusión, los hechos son los que son, y esto es así.
Curiosamente, muchos socialistas se quejan de que la educación y salud privadas son malas porque les dan una ventaja injusta a los ricos sólo por serlo, al brindarles mejor servicio que a los pobres: esto, en sí mismo, y por sí mismo, es reconocer que precisamente en servicios sociales como salud y educación el mercado funciona mejor que el sector público, curiosamente, cuando se les habla de vouchers, dicen: "No, no, eso no se debe de hacer porque es poner esos servicios en manos del mercado, y el estado es mejor". Justamente lo contrario que decían antes.
En todo caso, si el estado es inherentemente mejor eso plantea varias interrogantes:
¿Porque en tantos países los pobres se parten en pecho por ir a los servicios privados siempre que pueden y maldicen su pobreza que les impide hacerlo cuando no pueden? (¿No se supone que el estado es inherentemente mejor siempre?)
¿Porque los ricos se gastan un pastón en ir a esos servicios tan caros cuando pueden recibirlos gratis del estado, y además el estado es mejor? (¿Son idiotas todos los ricos o qué?)
¿Porque tanta crítica de que esos servicios privados le dan una ventaja injusta al rico, sólo por serlo, que el pobre no tiene, si se supone que el pobre recibe esos mismos servicios gratis y mejor por parte del estado?
El argumento de que concretamente en el sector social el servico público es mejor que el privado, debe responder seriamente a estas preguntas para poder ser tomado en serio. Mientras estas preguntas sean esquivadas o simplemente se cambie de tema para negarse a responderlas es evidente que no estamos ante un análisis serio. Y es curioso que este punto de vista esté tan extendido y se acepte con tanta facilidad, a pesar de que basta un poco de detenimiento para ver sus fallas. Sin embargo, sigue siendo la postura convencionalmente aceptada. Y es realmente curioso eso.

Montgomery dijo...

Cada vez se pone más fascinante el tema.

Sobre tu primer comentario, estoy más o menos de acuerdo en lo básico, aunque con un par de matices...que haré después, porque ya te han tirado dos comentarios otros participantes, y prefiero darte tiempo para que les respondas con calma.

Sobre Calrk Kent una sola observación: si vamos a adoptar ahora la postura de que "A es un loser no porque A viva mal, sino porque si hay una enorme catástrofe B lo va a tener mas sencillo" entonces...

¿No es ya un poquito rebuscado tomar como unidad de medida para decidir si alguien es un loser o no, el caso hipótetico de una enorme catástrofe? Creo yo que se podría elegir alguna otra medida, hombre.

Una vez más: ese problema ni es exclusivo del capitalismo ni se resuelve en una sociedad no capitalista: en un socialismo real, los jefazos del buró tenían refugios antinucleares de primera...pero el pobre mujik no los tenía. Y en caso de una catástrofe natural, también lo tenían mejor para salir adelante: eran los peces gordos. Así que había más perdedores y menos ganadores que en capitalismo.

En una socialdemocracia nórdica los millonarios suecos lo tienen más fácil que los Clark Kents de allá en caso de cualquier catástrofe (natural o no). Y como hay más Clark Kents y menos ricachones, pues también hay menos ganadores y más perdedores que en el capitalismo.

Claro que podremos discrepar en muchas cosas (eso es natural y muy saludable, porque si no todo sería muy aburrido) pero creo que todos estaremos de acuerdo en una cosa: o le aplicamos la misma vara de medir a todas las sociedades por igual o no se la aplicamos a ninguna.

Otra cosa muy distinta es que Kent sea un loser moral, y aquí cada quién puede tener su opinión subjetiva. (Y ser esta muy válida).

Pero desde el punto de vista material, medible y objetivo, creo que decir que en una enorme catástrofe lo tiene mas duro que Bruno Díaz no me parece que aporte muy sustacialmente nada que sea objetiva y positivamente válido para decir que sea un loser o no.

Guillermo Ríos dijo...

@Ludovico_Luchesi, no es que el socialismo se base en la envidia, si lo queremos llamar así. La envidia es un rasgo evolutivo universal del ser humano; la cuestión es cómo la gestionamos. En términos de análisis, la envidia no es algo bueno ni malo, es sólo un hecho de la causa.

Ahora veamos el cuestionario.

I. Los llamados socialismos reales fracasaron por la misma razón que cualquier sistema en donde un grupúsculo de gente se impone al resto: porque eso ahoga la creatividad y la innovación, y por el contrario, favorece el clientelismo y la corrupción. Fue así en el Comunismo, y existe un riesgo enorme de que el siguiente en la lista sea el modelo neoliberal actual, cooptado por un grupúsculo de gente que se impone al resto vía captura del Estado.

II. El capitalismo se expandió entre los siglos XV y XX gracias a dos condiciones que se dieron en su día, pero que hoy en día ya no parecen darse:

a. La existencia de todo un planeta desde el cual extraer recursos, porque las ventajas competitivas no sirven de nada si no hay nada sobre lo cual competir. Hoy en día, gracias a la globalización, ya controlamos prácticamente todo el mundo y lo explotamos a niveles insostenibles en el largo plazo. Los únicos remedios son, o limitar nuestros gastos en recursos, o acelerar la colonización del espacio.

b. El sometimiento a condiciones infrahumanas de incontables hordas de esclavos, sirvientes, remeros de galeras, obreros industriales, niños en fábricas del Extremo Oriente, y otros desafortunados que pagaron con su realización personal, su salud y sus vidas, para que nosotros los privilegiados del Primer Mundo tengamos el estatus de vida que tenemos. Tenía un pase en su época, pero hoy en día, semejante explotación se ve cada vez más criticable.

III. Vivir en sociedad es obligarse a vivir con límites. La única cuestión aquí no es si es legítimo imponer obligaciones y límites, sino en dónde ponemos esos límites.

IV. No, Rand está profundamente equivocada, e irónicamente, por el mismo error en que incurre Karl Marx. Marx dividía al mundo en proletarios y burgueses, los primeros son los buenos y los segundos los malos, y por lo tanto, debemos deshacernos de los burgueses y dejar hacer a los proletarios. Rand dividía al mundo en creadores y parásitos, los primeros son los buenos y los segundos los malos, y por lo tanto, debemos deshacernos de los parásitos y dejar hacer a los creadores. ¿Problema, con ambos? Que todos son piezas de una maquinaria mucho más grande, que llamamos sociedad, y si sacamos una de estas piezas, el sistema entero se viene abajo.

Desde un punto de vista randiano, yo soy un creador, ya que mantengo la Guillermocracia, y el resto serían parásitos que leen mis contenidos por gratis. Desde mi punto de vista, yo soy el puntal principal de la Guillermocracia, pero ésta es también sus lectores, los comentaristas, los que comparten en Google+ o Facebook, Google que provee Blogger, el anónimo ensamblador de computadores que fabricó el notebook en donde estoy escribiendo, el operario de la planta eléctrica que la alimenta... se entiende el punto, creo.

Guillermo Ríos dijo...

@Roxana_Tavlarides, el argumento viene viciado por una petición de principio inaceptable: la idea de que el árbitro supremo de una cuestión es lo que quieren las personas. Si esa fuera la cuestión, entonces para hacer políticas públicas bastaría con preguntarles a la gente qué es lo que quieren.

Voy a proponer un ejemplo real, no teórico, de esto: la educación en Chile. Esta se basa en la idea de que cada padre envía a su hijo a colegios con entera libertad, y el único límite es su capacidad de pagar. El resultado de esto, es que en Chile existe una educación para los que pueden pagar cualquier cifra, otra para los que pagan una de lujo, otra para los que pagan algo más moderado, otra para los que apenas pagan algo, y otra para los que no pagan nada. Esto tiene dos consecuencias. Por un lado, los que pagan más, obtienen una mejor educación, y los que no pagan nada, obtienen una educación prácticamente nula. En segundo término, en los establecimientos educacionales se forman las redes sociales que después los acompañarán en la vida, de manera que los alfa terminan juntándose sólo con alfas, los betas sólo con betas, y los que no pagan nada, sólo con los que no pagan nada, lo que tiene por resultado destruir la movilidad social, que es una de las bases fundamentales de todo sistema capitalista que quiera ser sostenible en el tiempo.

Yo en lo personal no soy enemigo de los vouchers; por el contrario, me parecen una buena solución a varias cosas. Pero topamos con lo que decía más arriba: si no hay control sobre las empresas para impedir que éstas formen carteles, un voucher no sirve de nada. Otro ejemplo real y no hipotético: en Chile, en los últimos años, ha habido investigaciones judiciales por carteles en los medicamentos, en los pollos de supermercado y en el papel higiénico. ¿De qué sirve un voucher para comprar remedios, si el remedio viene con el precio inflado por un oligopolio que está infringiendo la libre competencia?

Que los servicios privados son mejores que los públicos, eso no es ciencia económica sino puro y simple dogmatismo. La idea contraria, por supuesto, también lo es. Por regla general, suele ser que los privados lo hacen mejor: ahí tenemos medio milenio de historia del capitalismo moderno para atestiguarlo. Pero en ciertos casos, allí en donde dejar operar al mercado genera efectos sociales y políticos perniciosos debido a la presencia grosera de externalidades, problemas de agencia, asimetrías de información, abuso de posición dominante, monopolios naturales, etcétera, debemos plantearnos seriamente a lo menos su restricción.

Guillermo Ríos dijo...

@Montgomery, no necesariamente. Siempre debemos tener presente que en promedio, para estimar cómo nos afecta cualquier circunstancia en la vida debemos calcular IxR, en donde I es el impacto bruto de esa circunstancia (positivo o negativo), y R es el riesgo. Por ejemplo, tomarse una taza de café fría es desagrable (impacto negativo), y el riesgo es alto porque puede suceder cualquier día de éstos. Pero I es tan bajo, que no importa que R sea alto, porque el resultado final va a ser bajo. Por el contrario, en un avionazo I es altísimo (es casi imposible salir vivo de uno), pero R es bajísimo, por lo que no vale la pena que los pasajeros tomemos precauciones adicionales. En un evento catastrófico, I es por definición alto y negativo, por lo que debemos atender a R, si es bajo o alto, para ver si el evento es tan significativo, que merezca tomar precauciones en contra de él.

Conseguir una sociedad más o menos homogénea en términos de riqueza individual, es casi un imposible. La única manera de lograrlo es a través de un gobierno dictatorial, y todos sabemos en qué acabó eso, en Europa del Este. Tampoco creo que sea deseable, porque eso desincentiva el esfuerzo y la creatividad. Después de todo, no creo que ningún estudiante se esfuerce mucho por estudiar si ve que todo el mundo obtiene un aprobado gracias al mantra de la igualdad. Pero así como la homogeneidad absoluta es indeseable, lo contrario, o sea, la desigualdad económica extrema, también lo es, porque mayores medios económicos significa mayor poder para aplastar a la competencia, y reemplazar el libre mercado por una sociedad monopólica u oligopólica. Y también sabemos en qué acaba eso.

Montgomery dijo...

"En un evento catastrófico, I es por definición alto y negativo, por lo que debemos atender a R, si es bajo o alto"

Respuesta: un evento realmente catastrófico ocurre con muy poca frecuencia.

Pero la cuestión es que relación tiene eso con ser un loser o no. Y si ese criterio es adecuado para decidir en la realidad quién es un loser y quién no lo es: porque NO define capacidad mínima (o máxima) para sobrevivir sino sólo quién lo tiene más fácil o no. Allí esta la falacia; no importa cuánta capacidad tenga A para sobrevivir; sólo importa si hay o no un B que tenga más, y si lo hay entonces A es a LA FUERZA Y SIN EXCEPCION un loser. Y no porque tenga poca (o mucha) opción para sobrevivir o no, sino sólo porque hay un B que tiene más.

Imaginemos una sociedad en que todos tengan tanto dinero como Warren Buffet (¿A quién no le gustaría vivir en una sociedad así?) menos el Donald Trump que además sea jefe de gobierno (Y ALGUIEN tiene que serlo) entonces según el (falso) criterio de "A es un loser no porque viva mal, o tenga malas posibilidades de sobrevivir a un evento catastrófico sino sólo porque hay un B que esta (en algo, no importa en qué) esta mejor que A" tenemos que ESTAMOS OBLIGADOS A CONCLUIR QUE "Warren Buffet es un loser, no porque viva mal, o porque en un evento catastrófico no pueda arreglárselas bien, sino sólo porque hay un Donald Trump que como jefe de gobierno lo va a tener más fácil, y por eso, sólo por eso, y nada más que por eso, Buffet es un loser, sin que importe que recursos tenga Buffet para salir adelante; como hay un Trump que esta mejor, entonces Buffet es un loser".

Absurdo.

Por eso creo que ese criterio no contribuye muy significativamente a lo que nos interesa; definir si alguien es un loser o no.

antigona venetis dijo...

Cuando se usa un criterio equivocado se cometen errores.

El problema de ese criterio es que ignora que requisitos minímos o máximos tiene que cumplir A para ser considerado un loser; sólo toma en cuenta si hay un B que esta mejor que A (sea porque su esposa esté mas buena, o porque juega mejor al parchís o cualquier otra cosa).
Por eso las socialdemocracias nórdicas pierden siempre según ese criterio; precisamente las sociedades que han conseguido el mérito de crear una ancha masa de clase media para que no todos sean o ricos o pobres, y haya limitado la concentración de riqueza en pocas manos (y por eso no haya tantos millonarios) son las que peor paradas salen con ese criterio, porque simplemente concluimos que "Como hay más Clark Kents en esas sociedades y menos millonarios, entonces dado que A es un loser no porque viva mal, sino sólo porque hay un B que esta mejor de algún modo, y en esas sociedades hay muchos Clarks Kents y pocos millonarios, entonces los Clarks Kents son losers. Y como son muchos, la cantidad de losers en esas sociedades es mayor: no vale un carajo que se haya evitado la concentración de mucha riqueza en pocas manos y se haya distribuido entre más Clarks Kents, los Clarks Kents son lose y esa sociedad es una mierda".
Allí esta el error del criterio adoptado, que no es raro que nos lleve así a conclusiones falaces: ignora deliberadamente como vive A. Ese es el error, y la razón por la que el criterio de "A es un loser no porque viva mal sino porque B vive mejor" no sirve para saber si un ciudadano de una sociedad dada es loser o no.

Para llegar a conclusiones correctas hay que partir de un criterio correcto

Carlos Pelliser dijo...

"Pero así como la homogeneidad absoluta es indeseable, lo contrario, o sea, la desigualdad económica extrema, también lo es, porque mayores medios económicos significa mayor poder para aplastar a la competencia, y reemplazar el libre mercado por una sociedad monopólica u oligopólica. Y también sabemos en qué acaba eso."

Para eso habría que definir que se entiende por desigualdad extrema. ¿Sobrevivir a un evento catastrófico? Mal puede ser.

Estos eventos tienden a igualar más que a distanciar a las clases sociales. Un terremoto puede hundir el edificio de departamentos de Clark Kent tanto como la mansión de Bruce. Un accidente en avión es tan peligroso para uno como para otro. La riqueza de Bruce no le sirve.

En un naufragio, si Clark y Bruce llegaran a una isla desierta serían a todos los efectos prácticos iguales en todo, ya que los millones de Bruce no le sirven en una isla desierta.

Por otra parte, en medio de un incendio u otra catástrofe donde suele romperse el orden legal establecido, Bruce lo tiene más crudo, ya que puede ser secuestrado con facilidad en medio del caos, mientras que Clark no corre es peligro.

Por otra parte, se puede ser pobre vivir en un país con extrema desigualdad y aún así estar mejor que los "ganadores" en un país con mucha igualdad.

Ejemplo trivial: una comunidad de personas en que cada uno tiene una vaca para producir leche, y otra donde cada uno tiene tres vacas para producir leche, menos el millonario del pueblo que tiene treinta"

Todos los "ganadores" de esa sociedad están peor que los "perdedores" de la otra.

Guillermo Ríos dijo...

@Montgomery, la frecuencia es relevante porque eso es el Riesgo. Digamos que temo la ocurrencia de dos eventos, y decido tomar un seguro contra ellos. Un evento X me acarrearía pérdidas por 300.000 dólares, pero tiene una posibilidad de un 10% de ocurrencia en los próximos doce meses. El otro evento Y me acarrearía pérdidas por 100.000 dólares estimados, pero tiene una posibilidad de un 50% de ocurrencia en los próximos doce meses. Así, mi compañía de seguros calcularía que para X, debería desembolsar 30.000 dólares en doce meses por concepto de prima, mientras que para el evento Y, debería desembolsar 50.000 dólares en doce meses por concepto de prima (dejando de lado el margen de utilidad de la compañía de seguros). Claramente X me reportaría más daño bruto, pero en términos globales, la posible ocurrencia de Y resulta a la larga más costosa.

Por supuesto que loser o winner son términos comparativos. No se puede ser una cosa o la otra compitiendo sólo contra uno mismo.

@Antigona_venetis, lo ya dicho, el calificativo siempre irroga comparar. Un ciudadano promedio del Primer Mundo, dependiente de un sueldo que viene de un trabajo más o menos precario en una sociedad de alta movilidad laboral, probablemente es un loser frente a una persona que tiene muchos fondos acumulados de reserva para contingencias que se puedan presentar. Pero es un winner frente a la inmensa mayoría de personas que viven en el Tercer Mundo. Visto en una dimensión intertemporal, comparando números absolutos, podríamos también considerarlo como un winner frente a casi cualquier monarca de hace medio milenio atrás; después de todo, esos monarcas eran los winners de su tiempo, pero si se enfermaban, sus médicos sólo tenían sanguijuelas para curarlo.

Por eso es que las sociedades nórdicas en general salen ganando: porque dentro del contexto mundial, el grueso de su población vive con estándares relativamente altos de vida, y dentro de su propia población, los grados de desigualdad son menos pronunciados que en otros países, por lo que los clase media son menos losers frente a sus millonarios, y viceversa. De hecho, conozco latinos que emigraron a esos países, y que en su ancianidad renunciaron a regresar por mucho que extrañaran su terruño de origen, porque regresar les iba a significar la pérdida de una enorme cantidad de beneficios económicos. Lo ya dicho, la gente tiende a irse desde las sociedades más pobres y menos desarrolladas, a las más ricas y desarrolladas.

Guillermo Ríos dijo...

@Carlos_Pelliser, la medida más aceptada para definir el grado de desigualdad en una sociedad, es el coeficiente Gini. Aquí hay algunos datos de la OCDE al respecto:

http://www.oecd.org/social/OECD2016-Income-Inequality-Update.pdf

Respecto del siguiente argumento, es cierto sólo para los eventos tan dantescos, que rompen todo el orden social establecido. Pero esos son los de menor ocurrencia; si sucedieran más a menudo, no existiría un orden social del que pudiéramos hablar, en primer lugar. La tendencia histórica parece ser, de hecho, que ante cualquier ruptura del orden social, luego de períodos de relativo caos y anarquía, las personas se rearticulan en un nuevo orden social con relativa rapidez. Más pacífico o violento, más atomizado o jerarquizado según las circunstancias, pero tienden a ello. Si Clark Kent y Bruce Wayne se vieran náufragos en una isla, uno mataría al otro o encontrarían la manera de entenderse con relativa rapidez, y eso sería un nuevo orden social, para esa isla y sus dos habitantes.

La última parte, por supuesto que sí. Esa es la razón por la cual los inmigrantes del Tercer Mundo siguen invadiendo Europa y Estados Unidos, tomando trabajos de última categoría para surgir adelante. Pero los nativos de esos países europeos y estadounidenses, a la hora de compararse, no lo van a hacer con esos inmigrantes, sino con la gente que está más arriba. La razón evolutiva es que los seres humanos estamos cableados por millones de años de evolución, para reconocer a personas con más capacidades que nosotros, como potenciales amenazas para nuestras posibilidades de sobrevivir y reproducirnos. Desde un punto de vista económico el argumento de que los pobres del Primer Mundo están mejor que los ricos del Tercero es correcto, pero falla desde el punto de vista psicológico. Y cualquier planificación que hagamos respecto de cómo debería funcionar la sociedad, siempre debe considerar el factor psicológico porque en última instancia la gente no toma decisiones en un medio ambiente de fría racionalidad economicista, sino que también entran sus emociones y sentimientos en juego.

antigona venetis dijo...

el calificativo siempre irroga comparar. No, el calificativo implica definir que cualidades hay que tener para serlo o no. Ese es el punto.
Un ciudadano promedio del Primer Mundo, dependiente de un sueldo que viene de un trabajo más o menos precario en una sociedad de alta movilidad laboral, probablemente es un loser frente a una persona que tiene muchos fondos acumulados de reserva para contingencias que se puedan presentar. Pero es un winner frente a la inmensa mayoría de personas que viven en el Tercer Mundo. Visto en una dimensión intertemporal, comparando números absolutos, podríamos también considerarlo como un winner frente a casi cualquier monarca de hace medio milenio atrás; después de todo, esos monarcas eran los winners de su tiempo, pero si se enfermaban, sus médicos sólo tenían sanguijuelas para curarlo. Precisamente por eso el problema consiste en definir que se entiende por un loser primero que nada. Generalmente se suele entender en relación con su propia época, o con su propio país, simplemente porque es algo que se suele dar por sobreentendido. De todos modos si se va a considerar en modo global con más razón hay que definir un máximo o mínimo por debajo o por encima del cuál debe estar. De lo contrario llegamos al absurdo de considerar perdedores a los ganadores de un país pobre sólo porque en un país o época mas ricos están peor. ¿Que nor revela eso? simplemente que el concepto de "A es un loser no porque A este mal, sino porque hay un B que esta mejor" es ilógico en sí mismo, ya que nos aleja de la verdad.
Por eso es que las sociedades nórdicas en general salen ganando No, salen perdiendo: cada vez que se aplica el principio precisamente de "Los Clark Kents suecos son losers frente a los ricos suecos, y como allí hay más Kents que ricos, en esas sociedades hay más perdedores y menos ganadores" Se ha demostrado ya varias veces. Y se ha argumentado precisamente como prueba de la falacia del argumento "A es un loser porque B esta mejor".
porque dentro del contexto mundial, el grueso de su población vive con estándares relativamente altos de vida, y dentro de su propia población, los grados de desigualdad son menos pronunciados que en otros países, por lo que los clase media son menos losers frente a sus millonarios, y viceversa. Perdón por subrayar lo obvio, pero aquí estas precisamente fijando ¡por fin! un criterio diferente de "A es un loser sólo porque B esta mejor" Dices dentro del contexto mundial" (primer criterio)"el grueso de su población vive con estándares relativamente altos de vida" (segundo criterio)"y dentro de su propia población, los grados de desigualdad son menos pronunciados que en otros países"(tercer criterio)" por lo que los clase media son menos losers frente a sus millonarios, y viceversa"(último criterio) Es decir, estás repudiando explícitamente el concepto de "A es loser sólo porque B esta mejor" y fijas unos estándares dados. Y esa es la UNICA manera de que las socialdemocracias ganen, porque si aplicamos el criterio de que "los kents suecos son losers sólo porque hay ricos que están mejor que ellos" esa sociedad es una basura.

antigona venetis dijo...

En otras palabras, aceptas justo lo mismo que yo había escrito desde el principio en mi comentario anterior: Por eso las socialdemocracias nórdicas pierden siempre según ese criterio; precisamente las sociedades que han conseguido el mérito de crear una ancha masa de clase media para que no todos sean o ricos o pobres, y haya limitado la concentración de riqueza en pocas manos (y por eso no haya tantos millonarios) son las que peor paradas salen con ese criterio, porque simplemente concluimos que "Como hay más Clark Kents en esas sociedades y menos millonarios, entonces dado que A es un loser no porque viva mal, sino sólo porque hay un B que esta mejor de algún modo, y en esas sociedades hay muchos Clarks Kents y pocos millonarios, entonces los Clarks Kents son losers. Y como son muchos, la cantidad de losers en esas sociedades es mayor: no vale un carajo que se haya evitado la concentración de mucha riqueza en pocas manos y se haya distribuido entre más Clarks Kents, los Clarks Kents son lose y esa sociedad es una mierda".

Si les aplicamos el criterio de que "A es un loser sólo porque B esta mejor" (esto es, sin que importe que tan bien o mal este A sino sólo tomando como única referencia a B) esas sociedades son una basura, ¿La razón? Porque no importa cómo estén los Kents suecos: sólo importa si en Suecia hay quienes estén mejor que ellos. Y como sí los hay, mira por donde, entonces los Kents suecos son losers A LA FUERZA sin que importe un carajo que vivan bien.

Si por el contrario, fijamos unos mínimos o máximos básicos para definir que es un loser y que no lo es, (sin que la referencia sea que haya un B que este mejor) la cosa cambia: Si A deja de ser un loser cuando dentro del contexto mundial vive con estádares relativamente altos de vida, y dentro de su propia sociedad, los clase media viven mejor frente a los millonarios entonces tenemos...precisamente unos máximos y unos mínimos fijados para según el criterio de esos máximos y mínimos decidir quién es un loser y quién no. En vez de decir ciegamente y a lo bruto: "A es un loser A LA FUERZA sin que importe un carajo que tan bien o que tan mal este A, sino ùnica y exclusivamente en función de si hay un B que esté mejor que A".

Justo lo mismo que yo dije antes: Allí esta el error del criterio adoptado, que no es raro que nos lleve así a conclusiones falaces: ignora deliberadamente como vive A. Ese es el error, y la razón por la que el criterio de "A es un loser no porque viva mal sino porque B vive mejor" no sirve para saber si un ciudadano de una sociedad dada es loser o no.

Es el criterio de "A debe ser considerado A LA FUERZA como loser SIN QUE IMPORTE UN CARAJO que ten bien o que tan mal esté A, sino UNICA Y EXCLUSIVAMENTE porque hay un B que esta mejor" lo que considero incorrecto. Si, por el contrario me hablas de un criterio de unos máximos o mínimos dentro de los cuales se es un loser o no, entonces ya todo cambia.

antigona venetis dijo...

Errata: donde escribì " De lo contrario llegamos al absurdo de considerar perdedores a los ganadores de un país pobre sólo porque en un país o época mas ricos están peor" Quise decir "De lo contrario llegamos al absurdo de considerar perdedores a los ganadores de un país pobre sólo porque en un país màs rico o en otra época mas rica están mejor"

Ambrosio Spinola dijo...

Por lo que veo todo se reduce a que algunos comentaristas consideran que el criterio de (1) "A es un loser no porque este mal, sino porque hay un B que esta mejor" es equivocado, y consideran que el criterio correcto serìa (2) "A es un loser porque no comple con unos requisitos mìnimos para que no se le considere un loser".
Se argumenta que precisamente las socialdemocracias nòrdicas son las que salen perdiendo si se juzgan segùn el principio de (1)"A es un loser no porque este mal, sino porque hay un B que esta mejor" precisamente porque se caracterizan por tener màs Clarks Kents y menos millonarios, pero precisamente segùn el criterio (1) son solo sociedades con mas perdedores y menos ganadores. Y nada más.
Saldrìan ganando si le sal juzgara segùn el criterio (2). Y se argumenta eso precisamente para demostrar que el (2) es mejor. Como dijo Adams "Pero como esa conclusión no nos gusta, entonces a las socialdemocracias nórdicas no les aplicamos la misma vara de medir que al capitalismo. En otras palabras, medimos sociedades con diferentes raseros según nos gusten o no. Si no nos gusta, aplicamos la medida de “A es loser porque B tiene más” mientras que si sí que nos gusta… entonces, no aplicamos la misma vara de medir que le aplicamos al capitalismo…para no llegar a una conclusión a la que no queremos llegar: que si es por eso, en el capitalismo hay mas ganadores y menos perdedores.Moraleja: o le aplicamos la misma vara de medir a todas las sociedades por igual, o no se la aplicamos a ninguna. Si la medida es considerada justa para una sociedad, tiene que ser justa para las demás, y si no lo es para todas, no lo es para ninguna".
Y ciertamente las socialdemocracias sòlo pueden ser consideradas mejores si "dentro del contexto mundial" (primer estàndar)"el grueso de su población vive con estándares relativamente altos de vida" (segundo)"y dentro de su propia población, los grados de desigualdad son menos pronunciados que en otros países"(tercero)" por lo que los clase media son menos losers frente a sus millonarios, y viceversa"(último) Es decir solo si abandonamos el criterio (1) y adoptamos el (2) las socialdemocracias son mejores sociedades.
Entonces la pregunta serìa: ¿Porque razòn deberìamos considerar el criterio (1) preferible al (2) a la hora de juzgar sociedades si partimos del principio de que o le aplicamos la misma vara de medir a todas las sociedades por igual o no se la aplicamos a ninguno?
Porque si nos limitamos a convenir que (2) es mejor, ya todos estmos de acuerdo.

Ambrosio Spinola dijo...

"Desde un punto de vista económico el argumento de que los pobres del Primer Mundo están mejor que los ricos del Tercero es correcto, pero falla desde el punto de vista psicológico".

Entonces en todo caso se les puede considerar losers psicòlogicos, o espirituales o como queramos llamarolos, pero no se les puede considerar losers materiales objetiva y positivamente medibles justo como...a Clark Kent, segùn se lleva dicho varios comentarios ha.

(Kent puede ser considerado un loser psicòlogico si asì subjetivamente quiere cada quièn juzgarlo, pero objetiva y materialmente no).

Y a ellos tampoco.

Montgomery dijo...

¡Pobre Guillermo! Esta entrada le da más trabajo que todas juntas.

Para simplificar las cosas, yo diría que simplemente escriba (para contestar a todos)

El criterio (2) es mejor que el (1)

Recomiendo que, por comodidad aceptemos como modelo de criterio (2) el que el propio Guillermo ha propuesto:

"dentro del contexto mundial" (primera acotacotación)"el grueso de su población vive con estándares relativamente altos de vida" (segunda acotación)"y dentro de su propia población, los grados de desigualdad son menos pronunciados que en otros países"(tercera acotación)" por lo que los clase media son menos losers frente a sus millonarios, y viceversa"(última acotacion)

Con eso queda muy bien delimitado el indice de máximos y mínimos determinado.

antigona venetis dijo...

Por mí de acuerdo: ese conjunto de acotaciones me parece que define muy bien los máximos y mínimos aceptables para determinar si alguien es un loser. Lo que yo critico no es a las socialdemocracias nórdicas sino el criterio (1) que en mi opinión (Y la de Adams, entre otros comentaristas) nos lleva a la errada conclusión de que son una basura, si se lo aplicamos a ellas como al capitalismo. Y allí esta la falacia del criterio (1). Por eso lo considero engañoso.

Si Guillermo prefiere el criterio (1) al (2) que por favor, explique porqué le parece preferible. Si no, no hace falta que escriba mucho contestando cada comentario uno por uno. Basta con que diga que el (2) es mejor y tomamos como modelo del (2) justo el que el propio Guillermo propuso: con eso creo que estaremos de acuerdo todos. Y podemos pasar al punto siguiente en cuanto se desee.

Guillermo Ríos dijo...

@antigona_venetis, los calificativos en general son una descripción de cualidades, sí, pero de éste en particular sólo pueden predicarse las cualidades respecto de alguna otra cosa. No se puede ser un ganador o un perdedor corriendo solo, por decirlo más en sencillo. Además, en esta materia no podemos hablar en absolutos, es cuestión de grado. En cualquier sociedad siempre habrán gentes que estén mejor que otras, y no existe un criterio único a partir del cual esas diferencias sean tan amplias que podamos hacer entrar el calificativo. Es como el famoso argumento del juez estadounidense que se declara incapaz de definir qué es pornografía, pero la reconocía en cuanto la veía: ¿qué es pornografía, exhibir piel desnuda, exhibirse sin ropa, exhibirse en actos sexuales? No debemos olvidar que las palabras son conceptos útiles que sirven como vehículo para la expresión de determinadas ideas. En algunos casos se puede adoptar una precisión más o menos absoluta, sea por naturaleza cuando definimos que agua es todo lo que está compuesto de una molécula con dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno, y en otros por convención, como cuando definimos que una bandera francesa es aquella que tiene azul, blanco y rojo en tres franjas verticales iguales y en determinada posición. Conceptos como ganador o perdedor, en este contexto, no pueden ser definidos de manera tan aristotélica, por más que así quisieran los lógicos del lenguaje. Hay una razón por la cual no los consideramos como conceptos científicos, después de todo. ¿En qué punto una persona X, en el contexto global, es un ganador o un perdedor? ¿Cuando su ingreso es mayor o menor a una cifra Y? ¿Cuando hay una diferencia de Z por ciento frente a otra persona? ¿Y qué ponderación le asignamos a su patrimonio o nivel de ingresos, frente a factores extrapatrimoniales que también hacen la felicidad de una persona? Mucho del bizantinismo de este debate tiene que ver con el hecho de pretender dar una definición cierta, científica y objetiva de un par de términos, ganador y perdedor, que no lo tienen ni necesitan tener, porque al menos en el contexto del posteo, resulta bastante claro el sentido que llevan.

Parte del problema es, por supuesto, la cuestión valórica inscrita de por medio. Y los valores por desgracia no son reductibles a términos científicos, objetivos y precisos. Los filósofos llevan miles de años tratando de definir conceptos como bien, justicia, moral, etcétera, y no han avanzado mucho precisamente por este problema. Ir más allá implica intentar ver alguna clase de conexión mística o ideal entre lenguaje y realidad, cuando en realidad el lenguaje sirve sólo para expresar la realidad, no para definirla.

Guillermo Ríos dijo...

@Ambrosio_Spinola, ya que mencionas el tema de la vara de medir, voy a contestar aquí, a pesar de que podría haber sido más arriba.

(1) Existen múltiples posibilidades, o varas de medir, para catalogar a alguien de loser o winner en el mundo actual. No hay una vara que sea mejor que otra por un criterio de realidad objetiva, lo más que se puede argumentar, es que una vara es mejor que otra en términos de utilidad, de que sirve más para un objetivo.

(2) Creo que la vara más adecuada, o más útil en términos sociales a según qué clase de sociedad se desee lograr, es el grado de felicidad de las personas. El objetivo último de todos los seres humanos es tratar de ser lo más feliz que se puede, así es que me parece el criterio más razonable de todos.

(2.5) La felicidad de algunas personas puede implicar la infelicidad de otras diferentes. Vivir en sociedad es, ante todo, la gestión de cómo se va a hacer feliz al mayor número de personas. Aunque sea por el pragmatismo de evitar que los infelices se rebelen contra los felices.

(3) La felicidad de las personas viene definida en buena medida, que puede ser mayor o menor, por el patrimonio y el nivel de ingresos. En algunos casos la felicidad está en generar y acumular dinero, y en otros casos la felicidad está en usar el dinero para tales o cuales fines. ¿En qué casos? Eso depende, de persona a persona. Pero en promedio, diría que el nivel patrimonial es un determinante de importancia en la felicidad.

(4) El moderno discurso social pone un énfasis supremo en el dinero como fuente de la felicidad. Se niega de la boca para afuera, pero en la práctica la publicidad, y la presión social, llevan a identificar riqueza con felicidad. Nuevamente: qué tan permeable es cada persona a dicha presión social, es en última instancia una cuestión de persona a persona. Pero en promedio, diría, ese énfasis es mayoritario y casi supremo.

(5) Las desigualdades sociales, en particular las extremas, pueden ser toleradas e incluso aceptadas socialmente, pero eso requiere de un discurso social que legitime estas diferencias, atribuyéndolas a Dios, las leyes naturales, etcétera. El discurso social tradicional democrático por el contrario, tiende a deslegitimar estas diferencias. El discurso social libertario o neoliberal, de manera muy interesante, tiende a legitimarlas vía culpar a los perdedores de su propia pérdida, a través de una lectura vudú acerca de cómo funciona la Economía.

Así es que:

(A) Una persona puede ser considerado un ganador o un perdedor, a según el criterio utilizado, y

(B) No hay un criterio que sea intrínsecamente mejor que otro, a lo sumo un criterio más útil socialmente que otro. Y esto va a depender de:

(B.1) Qué estructura social es la que producirá la mayor felicidad del mayor número.

(B.2) Qué leyes e instituciones deben existir para crear y mantener esa estructura social.

@Montgomery, me parece que lo anterior debería más o menos responder a la cuestión.

Ludovico Luchesi dijo...

Esperaba a que terminaras de contestar a los demás para postear.

Debo confesarte que hay algo que no entiendo en tu último post. Vamos a ver; dices " La envidia es un rasgo evolutivo universal del ser humano; la cuestión es cómo la gestionamos. En términos de análisis, la envidia no es algo bueno ni malo, es sólo un hecho de la causa."

Eso no es verdad.

La envidia siempre es un sentimiento negativo en sí mismo. Es cierto que en ocasiones puede ser canalizada positivamente; si yo envidio a alguien porque tiene dinero puedo elegir entre trabajar para ganar mucho yo también (canalización positiva) o robarle (canalización negativa) es cierto que la elección dependerá del tipo de persona, pero en la mayoría de los casos tenderá a ser negativa por la naturaleza misma del mal sentimiento que es: no en balde se la considera de antiguo como una de los siete pecados capitales.

Ahora bien, si alguien dice "Yo prefiero una sociedad en donde todos tengan una vaca a otra donde todos tengan tres, menos el millonario de la esquina que tiene treinta" (Y como diría Antígona: perdón por subrayar lo obvio pero justamente esa es la cuestión del debate) esta deliberadamente canalizando la envidia negativamente; porque perjudica a toda la sociedad y a sí mismo también de manera irracional, sólo por no la pura envidia de que alguien tenga más. La envidia en toda su bajeza pura.

Eso se puede comprender, pero jamás aprobar.

Pretender defender eso diciendo que "La envidia es un rasgo evolutivo universal del ser humano" y que "la envidia no es algo bueno ni malo, es sólo un hecho de la causa." es querer defender lo indefendible.

Sobre los otros temas que tocas, los dejo para después a fin de no extenderme mucho.

Ambrosio Spinola dijo...

(A) Una persona puede ser considerado un ganador o un perdedor, a según el criterio utilizado, y

(B) No hay un criterio que sea intrínsecamente mejor que otro, a lo sumo un criterio más útil socialmente que otro. Y esto va a depender de:

(B.1) Qué estructura social es la que producirá la mayor felicidad del mayor número.

Que leyes e instituciones deben existir para crear y mantener esa estructura social.


Entonces el planteamiento de "Yo prefiero una sociedad en que todos tengan tres vacas menos el millonario de la esquina que tiene treinta" es precisamente el más adecuado para determinar la estructura social que producirá la mayor felicidad del mayor número.

Y las leyes e instituciones que deben existir para crear y mantener esa estructura social serán las que rechazen deliberadamente el criterio de "A debe ser considerado A LA FUERZA como loser SIN QUE IMPORTE UN CARAJO que ten bien o que tan mal esté A, sino UNICA Y EXCLUSIVAMENTE porque hay un B que esta mejor" por considerarlo precisamente como un criterio socialmente inútil a la hora de promover una estructura social que produzca la mayor felicidad del mayor número.

Roxana Tavlarides dijo...

Yo también esperaba a que respondieras a los demás. Pero me voy a extender… un poco. ;-)
Dices que el argumento viene viciado por una petición de principio inaceptable: la idea de que el árbitro supremo de una cuestión es lo que quieren las personas. Si esa fuera la cuestión, entonces para hacer políticas públicas bastaría con preguntarles a la gente qué es lo que quieren.
Y luego que Voy a proponer un ejemplo real, no teórico, de esto: la educación en Chile. Esta se basa en la idea de que cada padre envía a su hijo a colegios con entera libertad, y el único límite es su capacidad de pagar. El resultado de esto, es que en Chile existe una educación para los que pueden pagar cualquier cifra, otra para los que pagan una de lujo, otra para los que pagan algo más moderado, otra para los que apenas pagan algo, y otra para los que no pagan nada. Esto tiene dos consecuencias. Por un lado, los que pagan más, obtienen una mejor educación, y los que no pagan nada, obtienen una educación prácticamente nula. En segundo término, en los establecimientos educacionales se forman las redes sociales que después los acompañarán en la vida, de manera que los alfa terminan juntándose sólo con alfas, los betas sólo con betas, y los que no pagan nada, sólo con los que no pagan nada, lo que tiene por resultado destruir la movilidad social, que es una de las bases fundamentales de todo sistema capitalista que quiera ser sostenible en el tiempo.
No sé exactamente como sea la educación en tu país, pero ¿Cómo sabes que eso es un ejemplo “real y no teórico”? ¿Porque todo el mundo allá lo dice, porque para nadie es un secreto eso allá, y porque lo dicen todos? Bueno, si es así…
el argumento viene viciado por una petición de principio inaceptable: la idea de que el árbitro supremo de una cuestión es lo que quieren las personas. Si esa fuera la cuestión, entonces para hacer políticas públicas bastaría con preguntarles a la gente qué es lo que quieren.

:-)

Roxana Tavlarides dijo...

Sobre lo demás me limito a repetir lo que ya dije, no sé si entre tanto comentario se te pasó por alto: “Curiosamente, muchos socialistas se quejan de que la educación y salud privadas son malas porque les dan una ventaja injusta a los ricos sólo por serlo, al brindarles mejor servicio que a los pobres”
Creo que es justo lo que dices tú cuando escribes sobre la educación en tu país. La educación privada es mala, no por hacerlo mal sino por hacerlo demasiado bien y darles una ventaja socialmente injusta a los ricos. Y si lees mi comentario del 3 de diciembre comprobarás que sigue así: esto, en sí mismo, y por sí mismo, es reconocer que precisamente en servicios sociales como salud y educación el mercado funciona mejor que el sector público es decir, QUE EL QUE NO CUMPLE CON SU DEBER ES EL ESTADO. Las responsabilidades, a quién corresponden, por favor. Es el único modo de tener un debate serio.Y lo siento, pero dado que no se me ha dado ninguna respuesta a mis preguntas anteriores, no queda materialmente más remedio que repetirlas a ver si esta vez hay más suerte¿Porque en tantos países los pobres se parten en pecho por ir a los servicios privados siempre que pueden y maldicen su pobreza que les impide hacerlo cuando no pueden? (¿No se supone que el estado es inherentemente mejor siempre?)
¿Porque los ricos se gastan un pastón en ir a esos servicios tan caros cuando pueden recibirlos gratis del estado, y además el estado es mejor? (¿Son idiotas todos los ricos o qué?)
¿Porque tanta crítica de que esos servicios privados le dan una ventaja injusta al rico, sólo por serlo, que el pobre no tiene, si se supone que el pobre recibe esos mismos servicios gratis y mejor por parte del estado?
El argumento de que concretamente en el sector social el servico público es mejor que el privado, debe responder seriamente a estas preguntas para poder ser tomado en serio. Mientras estas preguntas sean esquivadas o simplemente se cambie de tema para negarse a responderlas es evidente que no estamos ante un análisis serio

Dices >i (Para afirmar seriamente eso hay responder primero las preguntas planteadas en vez de simplemente ignorarlas) Sí, ya leí cuando tú escribías que “La idea contraria, por supuesto, también lo es. Por regla general, suele ser que los privados lo hacen mejor: ahí tenemos medio milenio de historia del capitalismo moderno para atestiguarlo. (En eso sí estamos de acuerdo). Pero en ciertos casos, allí en donde dejar operar al mercado genera efectos sociales y políticos perniciosos debido a la presencia grosera de externalidades, problemas de agencia, asimetrías de información, abuso de posición dominante, monopolios naturales, etcétera, debemos plantearnos seriamente a lo menos su restricción
Totalmente de acuerdo: allí es donde juega su verdadero papel el estado: pero NO un estado superintervencionista que lo domine todo, sino un estado “árbitro de fútbol” que se limite a poner las reglas claras y las regulaciones QUE COOPEREN CON EL MERCADO EN VEZ DE LUCHAR CONTRA EL. Y de la misma manera que se dice que “un buen árbitro es aquél que no protagoniza el partido” así un buen estado es el que COOPERA con el mercado

Roxana Tavlarides dijo...

En resumen: los liberales que proponen los vouchers están admitiendo explícitamente que el mercado tiene la falla de no ser accequible para los pobres, y quieren que sea el estado el que remedie eso con dinero público pero eso sí: dejando que sea la libre competencia y el mercado el que diga que entes educativos sean mejores. (Y que no me vengan con que es una “petición de principio inaceptable”) mientras que los estatistas que tanto lloriquean con la cancioncita de “miren que malo es el mercado; los pobrecitos pobres no tienen lugar en él y todo se lo quedan los malditos ricos” son los que NO admiten que ES EL ESTADO EL QUE NO COMPLE CON SU DEBER en materia educativa (porque si así fuera ya todos los entes privados habrían quebrado ¿O no?) y apenas se les menta la HEREJIA de “Usar el principio socialista de educación estatal gratis para todos para sacar a flote lo mejor del liberalismo y la libre competencia” escupen el piso como si se les hubiera aparecido Satán y dicen “No, no, la educación es demasiado importante para ponerla en manos del súper-maldito-mercado”.
Y cien por ciento de acuerdo contigo en que el mercado debe ser regulado para fomentar la libre competencia y mantener un mercado verdaderamente libre…pero da la casualidad de que es justamente el rol que según los liberales le corresponde al estado: y esa es la visión liberal del papel que debe jugar la regulación: perpetuar la libre competencia. Si los socialistas consideran que el estado NO es capaz de eso…¿Cómo esperan que sea capaz de hacerlo mejor que el mercado, si no creen que pueda simplemente dirigirlo?
En cuanto a “la presencia grosera de externalidades, problemas de agencia, asimetrías de información, abuso de posición dominante, monopolios naturales, etcétera” también las hay en el estado: cuando se declaran guerras, o se crean agencias burocráticas que no cumplen con su deber público o se restringe información confidencial por razones de “seguridad nacional” (consultar wikilealks al respecto, es curioso que a los socialistas les encante wikileaks porque es antinorteamerincanista, pero en cuanto se les pregunta que no serán capaces de hacer los otros estados se enfadan) o se comenten abusos de poder dominante por parte del gobierno, o tenemos monopolios estatales que no sirven ¿No debemos plantearnos seriamente a lo menos su restricción?
Pd. Perdón por lo largo de mi intervención, traté de limar el texto, pero al final me dije Bueno, que diablos, no puedo, así que haré por una vez uso de mi privilegio de mujer y hablaré más de la cuenta. Pero me comprometo a no hacerlo más en el futuro. 

Roxana Tavlarides dijo...

Pido perdón de rodillas pero cometí un error en el quinto párrafo de mi segundo comentario. Corrijo.

“Que los servicios privados son mejores que los públicos, eso no es ciencia económica sino puro y simple dogmatismo”. (Para afirmar seriamente eso hay responder primero las preguntas planteadas en vez de simplemente ignorarlas) Sí, ya leí cuando tú escribías que “La idea contraria, por supuesto, también lo es. Por regla general, suele ser que los privados lo hacen mejor: ahí tenemos medio milenio de historia del capitalismo moderno para atestiguarlo.” (En eso sí estamos de acuerdo). “Pero en ciertos casos, allí en donde dejar operar al mercado genera efectos sociales y políticos perniciosos debido a la presencia grosera de externalidades, problemas de agencia, asimetrías de información, abuso de posición dominante, monopolios naturales, etcétera, debemos plantearnos seriamente a lo menos su restricción"

Soy mala mecanografiando y me enredé con las bastardillas. Mea culpa. Te felicito por la manera en que diriges el debate, pero creo que pasas por alto que si debemos atar corto al mercado por sus externalidades y demás, debemos atar mucho más corto al estado por sus propias externalidades: ¿And who wacht the watchmen?

Esa es la postura liberal.

Podrá tener muchas fallas, podrá merecer muchas críticas. Pero NO es "los pobres que se fastidien y más ná"

¡Vota por lo mejor de los primeros siete años de la Guillermocracia!

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