miércoles, 2 de octubre de 2013

Superman 75 años (6 de 6): Su legado.

Henry Cavill como Superman en El Hombre de Acero, de 2.013.
76. Abordar en un único artículo el inmenso legado de Superman como personaje, tema que daría para libros enteros, es insano. Y sin embargo, es la manera lógica de rematar esta maratónica jornada que hemos emprendido, diseccionando a uno de los más famosos íconos de la cultura popular de todos los tiempos. Más allá de sí mismo, Superman fue el gran catalizador de los superhéroes, su codificador, hasta el punto que puede aducirse de los superhéroes en general que no son más que notas al pie de página respecto del primero que ostentó el título. Aunque como hemos visto, Superman no inventó el mito del superhombre al servicio de la Humanidad; éste es tan viejo como las leyendas y la narrativa humanas, y lo que hizo Superman fue únicamente presentarlo con un ropaje y contextos modernos, adecuados para el siglo XX. Superman es el personaje que consagró la tríada mágica de características del superhéroe, a saber los superpoderes, el traje de mallas como uniforme de batalla, y la identidad secreta, de una manera tal que todos los restantes personajes deben girar alrededor de estos tópicos y jugar con ellos de manera obligatoria.

77. Incluso, muchos conceptos han rebasado al mero cómic o adaptaciones de Superman, y se han transformado en referentes dentro de la cultura popular. Todo el mundo entiende de qué se habla cuando alguien dice que una persona encontró su kriptonita, o cuando se cita (en estos tiempos, más bien de modo paródico) la frase "este es un trabajo para...". El tenue disfraz de Clark Kent detrás de sus lentes es también casi un tópico en sí mismo, y créase o no, se ha perpetuado en el tiempo. La ingenuidad de pretender que nadie reconozca a Clark Kent con una simple peinada y sacada de lentes, es una característica que se ha reproducido en otros personajes después. Un caso de manual es He-Man, personaje que en su primera encarnación televisiva al pasar de ser el príncipe Adam al mencionado He-Man, por el poder de la espada de Grayskull, apenas se limitaba a cambiar de vestimenta y nada más; aunque hablando con justicia, es posible que eso tenga que ver con el origen de He-Man como un juguete y la serie televisiva como mercadishing, ya que al tener los dos la misma cara y peinado, la empresa de juguetes Mattel podía ahorrarse el costo de fabricar un molde adicional para otra cabeza distinta. Otro ejemplo es Sailor Moon, que en su encarnación inicial de 1.991 (anime en 1.992) hacía un punto del argumento el mantener su identidad secreta... a pesar de que no hacían ni el más mínimo esfuerzo por disimular su cara con un antifaz o máscara, por ejemplo.

78. De manera nada casual, el segundo gran superhéroe de éxito fue planificado de manera diríamos casi calculada para ser el opuesto de Superman; y en esto, también creó su propia vena superheroica. Si Superman es el superhéroe de la luz, el opuesto al mal, Batman es el superhéroe de las tinieblas, el que combate el mal con el mal, o a lo menos el terror con el terror. Batman y Superman no pueden tener trasfondos más opuestos: Batman es rico y Superman es un proletario, Batman es un hombre normal aunque al máximo de sus capacidades físicas y Superman es un superhumano, Batman es un terrícola y Superman un alienígena, la identidad secreta de Batman es la de un vividor playboy y la de Superman es la de un asalariado, Batman tiene numerosos romances y Superman es hombre relativamente fiel a una sola mujer, Batman es perseguido por las mujeres y Superman es rechazado por Lois Lane en su identidad civil a lo menos, los padres de Batman murieron víctimas de un crimen mientras que los de Superman perecieron víctimas de un cataclismo natural... A la larga, en este intento de alejarse lo más posible de la codificación establecida por Superman, para afirmar su propia identidad, hizo de Batman, un derivado oscuro de Superman, a su vez la fuente de todos los otros superhéroes derivados de la oscuridad.

Batman contra Superman en el cómic The Dark Knight Returns, de Frank Miller, 1.986.

79. Otra manera de jugar con el tópico de Superman era darle la vuelta a algún aspecto del personaje, cambiar un elemento del mismo. Uno de ellos era por supuesto jugar con la edad. Un Superman anciano no era muy excitante, aunque se han hecho grandes trabajos con esta premisa como por ejemplo Kingdom Come de Alex Ross, pero un Superman joven se presta más para la aventura ligera. Incluso el Capitán Marvel, que tenía todos los superpoderes de Superman pero por vía mágica, en realidad era un niño que se convertía en un superhéroe adulto. Entra entonces en escena Superboy, que fue presentado primero como Superman mientras todavía era niño o adolescente; a medida que los universos paralelos fueron proliferando como setas, aparecieron también otros Superboys alternativos, permitiendo así que éstos interactuaran con Supermanes ya adultos. Incluso en Crisis en las Tierras infinitas, el Superman de Tierra-1 que es un adulto en su treintena, une fuerzas con el Superman de Tierra-2 que ya ha envejecido.

80. Otra manera de darle vuelta al concepto es cambiar a Superman de sexo; es decir, presentar a un personaje que fuera absolutamente como Superman, pero de sexo femenino. El concepto fue presentado por primera vez a finales de la década de 1.950, pero en ese tiempo los editores temieron que un personaje femenino superpoderoso no tuviera demasiado gancho; debemos recordar que en ese tiempo amplios sectores de la sociedad todavía pensaban que el imperio de la mujer eran las cuatro paredes de la cocina, y las mujeres independientes no se estilaban. Una superchica apareció en el cómic The Girl of Steel, dentro del número 123 de la revista Superman (Agosto de 1.958), y nació de un deseo mágico de Jimmy Olsen; el resto del cómic era describir cómo la superchica, a pesar de sus mejores intenciones por ayudar a Superman, siendo mujer como era siempre se las arreglaba para meter la pata. Al final se redime con una muerte heroica, haciéndose cargo de un trozo de kriptonita para que Superman no se envenene con sus radiaciones; Jimmy Olsen acorta los sufrimientos de su agonía pidiendo que sea borrada de la existencia (en vez de, por ejemplo, desear que se cure). Huelga decir, es poco probable que alguien, alguna vez, considere a este cómic como la punta de lanza del moderno feminismo.

Action Comics número 252 (Abril de 1.959): La primera aparición de Supergirl.

81. De todas maneras, la recepción del personaje fue lo suficientemente buena como para que los editores se arriesgaran con una versión femenina de Superman. En Action Comics número 252 (Abril de 1.959), Supergirl hizo su primera aparición en The Supergirl from Krypton. Ella era Kara Zor-El, prima de Superman y por lo tanto otra sobreviviente de Krypton. Al igual que con Superman, la existencia de varios universos paralelos permitió también la existencia de varias Supergirl. La más famosa Supergirl paralela es Power Girl, por motivos relacionados con la tendencia de los dibujantes a elevar al máximo lo sexy de la superheroína de turno. La canónica y original fue una de las víctimas propicitarias en Crisis en las Tierras infinitas, en 1.986, quizás en parte debido al fracaso de la película Supergirl de 1.984, lo que le dio al personaje un estatus más o menos prescindible, en su minuto al menos; considerando lo poco que vale una muerte de cómic, es posible imaginar lo que pasó después.

82. Y siguiendo con los giros del concepto original, el siguiente paso lógico parecía ser incluir a supermanes que ni siquiera fueran humanos. El primero fue por supuesto Krypto el Superperro, apareciendo en 1.955. Pero no fue el último. A renglón seguido en 1.959 llegó Beppo el Supermono. Después vino Streaky el Supergato, en 1.960. Y Cometa el Supercaballo en 1.962. Ese mismo 1.962 vio el nacimiento de la Legión de Supermascotas, tal y como suena. Krypto era la mascota de Superman, mientras que tanto Streaky como Cometa lo eran de Supergirl. Los dibujantes del cómic se han sentido por lo general un tanto incómodos con ellos, ya que por lo general sus apariciones tienden a infantilizar el producto en demasía, algo que es veneno para las ventas en épocas posteriores en donde los cómics se han hecho cada vez menos para niños, y más para lectores frikis crecidos, en particular los que consideran a los cómics como algo mortalmente serio y profundo.

Cometa el Supercaballo, Streaky el Supergato, Krypto el Superperro y Beppo el Supermono, en la Liga de las Supermascotas.
83. Por supuesto, todos los anteriores son variantes o derivaciones oficiales del personaje, hechas por los titulares de los derechos de autor respectivos (DC Comics). Y luego están todas las variantes que podríamos llamar no oficiales. Están las que toman la idea o el concepto en cuanto una construcción mitológica, sin verdadero ánimo de plagio. Están los homenajes. Y las parodias. Y los plagios directos y sin asco, por supuesto, como el infame Supermen dönüyor, película de 1.979 hecha a la sombra del éxito del Superman de Richard Donner de 1.978, y mejor conocida por el sobrenombre de Superman Turco, debido obviamente a la nacionalidad de los perpetradores. En realidad, como resulta difícil crear un superhéroe que de una manera u otra no le deba algún elemento a Superman, es difícil trazar una frontera definida que permita ponerse a salvo de las consabidas acusaciones de violación de copyright. Un ejemplo excelso lo constituye la serie televisiva El gran superhéroe americano, que duró tres temporadas entre 1.981 y 1.983, y seguía las aventuras de un profesor a quienes unos extraterrestres regalaban un traje de mallas apretadas que le conferían superpoderes; el problema, y buena parte del humor de la serie, derivaba de que el muy torpe del protagonista dejaba caer el manual de instrucciones, y sin él, la única manera de aprender a controlar el traje y sus increíbles superpoderes era por el muy humorístico recurso del ensayo y error. Los ejecutivos de DC Comics no se lo tomaron tan a broma y demandaron judicialmente por plagio, aunque basados en la publicidad televisiva (en la fecha de la demanda todavía no se emitía la serie como tal); en beneficio de los demandantes debe decirse que el trailer se concentraba en las escenas más vendedoras, o sea en los superpoderes, mientras que la serie se revelaba como algo diferente. El caso fue finalmente fallado en contra de DC Comics.

84. Esta no fue la primera vez que DC Comics demandó a un adversario por plagio. La primera víctima fue un personaje llamado Wonder Man, creado específicamente para ser la versión de Superman para otra editorial. La demanda judicial obligó a que la revista Wonder Man fuera cancelada después de sólo un número en Mayo de 1.939; de todas maneras a la larga todo resultó para mejor, porque su dibujante Will Eisner quedó entonces con las manos libres para dedicarse a un nuevo y más influyente cómic: The Spirit. DC Comics dirigió su artillería después hacia el Capitán Marvel, un superhéroe que obtenía poderes similares a los de Superman gritando la palabra mágica "¡SHAZAM!". Aunque el paquete de superpoderes era similar, el trasfondo civil del personaje (un niño convertido en superhéroe adulto) y la vinculación de los poderes a la magia en vez de a la ciencia eran elementos diferenciadores. Pero el Capitán Marvel tenía demasiado éxito editorial, e incluso amenazó en un tiempo con opacar a Superman, lo que sólo consiguió colmillos aún más afilados por parte de los mastines del departamento legal de DC Comics. La batalla judicial duró más de una década, y acabó saldándose con un acuerdo en que la editorial Fawcett Comics vendía los derechos del Capitán Marvel a DC Comics, a un precio vil considerando que ya era la década de 1.950, una en donde los superhéroes en general estaban en horas bajas. Que el Capitán Marvel acabara en DC Comics llevó a la ironía suprema de que cuando Superman murió a manos de Doomsday, el Capitán Marvel fue uno de quienes cargó el ataúd... Por cierto, dicho sea de paso, dentro del mismísimo Universo DC hay otros superhéroes con paquetes superheroicos similares, o incluso superiores: es el caso del Detective Marciano o del Capitán Atomo, por ejemplo.

85. Marvel Comics ha desarrollado también sus propios personajes que pueden considerarse de una manera u otra como derivativos de Superman, aunque se ha salvado de las demandas presumiblemente por su enorme tamaño. El más cercano al concepto es quizás Sentry, el alias de Robert Reynolds (porque hay varios personajes que han usado el nombre código Sentry en el Universo Marvel), que posee superfuerza, vuelo, descargas de energía... Pero si uno explora más lejos, el paquete básico de vuelo, superfuerza y una relativa inmunidad física es compartido por varios otros personajes Marvel. Thor por ejemplo posee dichos poderes por ser un dios literal, no un dios metafórico como lo es Superman; en algunas versiones, Thor en realidad es también un extraterrestre, pero es considerado un dios debido a lo avanzado de su raza, lo que es más o menos lo que pasaría y ha pasado algunas veces si Krypton u otros kriptonianos aparte de Superman hubieran sobrevivido. Iron Man también es otro caso, interesante porque los poderes de Iron Man son casi idénticos al paquete básico de Superman, pero no son superpoderes en sentido estricto porque no provienen de una mejora física en Tony Stark, sino de un upgrade de la condición humana de éste a través de una armadura de combate.

Iron Man y Thor.

86. El cine y la televisión nos han proporcionado también otros ejemplos de personajes asimilables a Superman, pero dentro de otros contextos. La Ciencia Ficción ha conseguido en algunos casos justificar estos superpoderes. Un caso de manual es Neo, el protagonista de la Trilogía de Matrix. Cuando Neo aprende por fin a controlar la mátrix, desarrolla superpoderes parecidos a los de Superman, sólo que con gabardina en vez de supercapa; interesantemente, Matrix terminaba con Neo convirtiéndose en una especie de neus ex machina dentro de la mátrix, pero las secuelas rebajaron visiblemente su superpoder por motivos bastante obvios de construcción dramática. En un contexto más alejado, puede verse el género mecha entero como relacionado con Superman. Mazinger Z, el gran popularizador de los mechas, posee la superfuerza, la invulnerabilidad, y algo adelante en la serie televisiva, la capacidad de volar de Superman; el gran giro es por supuesto que Mazinger Z es un robot gigante y sin conciencia propia, que necesita de un piloto para operar.

87. Siendo Superman un personaje tan icónico, no es raro que haya sido casi desde el inicio blanco de versiones que oscilan entre la parodia amable y la deconstrucción sin misericordia. Uno de los primeros fue Superratón (Mighty Mouse en inglés), aparecido en cortos animados por primera vez en 1.942. Por supuesto que la idea de poner a un ratón con superpoderes es paródica, y el personaje ha conocido varias versiones posteriores. En esta misma línea pero en fecha mucho más reciente, podemos incluir a las Chicas Superpoderosas, otra parodia afectuosa del concepto con tres niñitas obteniendo superpoderes de la fórmula X, en vez de un único adulto superviviente de un mundo muerto.

88. Superman también ha sido deconstruido en muchas direcciones posibles. Algunas de ellas apuntan a su condición personal. Lo que pasa cuando un superhéroe se siente demasiado alienado de la sociedad como para ser un superhéroe verdaderamente efectivo, se ve en la película Hancock, en donde el superhéroe titular es un alcohólico que mantiene una relación muy tensa con la ciudadanía a la que protege más bien de mala gana. En otro aspecto distinto, la vida romántica de un Superman es analizada de soslayo en Mi super ex novia, en donde la superheroína de turno dentro de su identidad secreta es una celópata que no vacila en arrojarle un tiburón al departamento de su antiguo novio, cuando éste la deja. Otra posibilidad es por supuesto que el Superman de turno sea considerado el raro y el freak y encuentre su hábitat natural no en el superheroísmo sino en la villanía, como ocurre con Megamind, un supervillano que sólo deviene en superhéroe cuando el superhéroe titular mismo desaparece. O bien, que simplemente el superhéroe se canse de hacer el bien y decida utilizar sus superpoderes para conquistar el mundo, como le ocurre al Plutoniano en el cómic Irredimible... lo que a su vez hace que su máxima némesis, el supervillano Max Damage, decida volverse hacia el bien, lo que se refiere en un spin-off, Incorruptible. Pero la más dura deconstrucción de Superman es sin lugar a dudas el Doctor Manhattan de Watchmen, un ser que obtiene poderes virtualmente divinos... y que justamente por estar tan encima de la Humanidad termina alienándose de ella, siendo cada vez más incapaz de utilizar sus superpoderes en su beneficio. El Doctor Manhattan en efecto deconstruye el corazón mismo del mito de Superman, su código ético, la idea medio socialista con la que nació Superman de que quienes tienen más deben ayudar a los que tienen menos. No es que el Doctor Manhattan se haga más individualista, egoísta o ávido de poder, sino que su propia condición quasi divina le impide intervenir de manera efectiva en la historia humana, o peor aún, caer en una apatía terminal al tener una presciencia completa acerca de todo lo que ha sucedido y todo lo que va a suceder; el ethos de Superman implica la capacidad de elegir hacer algo en el mundo, un poco como lo expresaba Neo en Matrix Revolutions (el Agente Smith pregunta: "¿Por qué persistes?", y Neo responde: "Porque elijo hacerlo"), mientras que el Doctor Manhattan es tan sobrehumano que ha perdido la capacidad de elegir, y por lo tanto ya no puede ayudar efectivamente a la Humanidad porque ha perdido la libertad de decisión inherente al comportamiento ético.

El Doctor Manhattan en Watchmen.
89. La propia editorial DC Comics en ocasiones ha tratado también de deconstruir a su propio personaje, aunque más por reclamo editorial que por un verdadero análisis en profundidad de su franquicia, toda vez que los elseworlds, las historias paralelas a la continuidad oficial DC, son otras potenciales fuentes de ingresos para la editorial. Ya hemos mencionado Superman: Hijo rojo, una salvaje deconstrucción del mito de Superman, en donde al final los propios esfuerzos de Superman por mejorar a la Humanidad han llevado a que esa misma Humanidad se convierta en una manada de borregos asustados y con el camino bien marcado. Peor aún: el gran final parece también un enorme comentario metafórico acerca del carácter circular de las historias de Superman, de cómo los mismos esfuerzos superheroicos por mejorar a la Humanidad terminan por cerrar el círculo que condena a la Humanidad a su caída final, una y otra vez. Una visión un poco más optimista al respecto se nos presenta en Identidad secreta, en donde un personaje que no es Superman, es molestado por todos por compartir el mismo nombre de Superman... pero esto, en vez de amargarlo, comienza un proceso de transformación interior que es expresado de una manera muy bella a través de la metáfora del superheroísmo.

90. Pero sin lugar a dudas, el más importante legado de Superman es haberle dado forma a algunos de nuestros más profundos miedos y temores de los tiempos modernos. Superman como personaje nos ha permitido explorar algunos temas muy sensibles para el mundo moderno. ¿Acaso necesitamos salvadores? Y si los necesitamos, ¿qué podemos esperar de ellos? ¿Tenemos nosotros la capacidad para salvarnos a nosotros mismos? ¿Hasta qué punto la acción individual es capaz de reemplazar a lo que debemos hacer la sociedad como colectivo? ¿Debemos admirar a nuestros héroes, o debemos temerles? ¿Qué relación existe entre el poder y la nobleza de espíritu? Son todas cuestiones que han estado entre nosotros desde los tiempos antiguos, y que probablemente nosotros no seamos capaces de responder. O mejor dicho, es probable que cada época tenga sus propias respuestas particulares para sus propias crisis también particulares. Y no cabe duda de que, a través de la metáfora de la ficción, o de la evasión del entretenimiento inocente, la figura de Superman nos haya estado proporcionando, sino algunas respuestas, por lo menos algunas interesantes cuestiones para reflexionar.

5 comentarios:

Cidroq dijo...

Que gran serie, y una revisión muy profunda a un personaje al que muchos consideran simplón y plano

YOVANNY Andrés dijo...

Superman y talvez en un grado menor batman son los unicos personajes que verdaderamente representan algo en el subconciente colectivo de la sociedad moderna.

Guillermo Ríos dijo...

@Cidroq, gracias por los elogios. Eso es justo lo que traté de hacer, demostrar que el personaje está bien enraizado en nuestra conciencia popular porque revela muchas de nuestras fantasías y temores como sociedad contemporánea.

@Andrés, no estoy tan seguro de eso. A escala masiva sí, probablemente, pero creo la gente es mucho más erudita en cultura popular de lo que cree a simple vista. Mucho despreciar Star Wars, Star Trek y Harry Potter por parte del público no friki, pero luego reconocen a simple vista esos personajes con mucha más facilidad que, digamos, una pintura de Virgilio llevando a Dante por los infiernos, o una tragedia griega.

Elwin Álvarez Fuentes dijo...

¡Por fin tengo el gusto de terminar de leerme tan buen ciclo de artículos tuyos! Le has dado un muy buen cierre. Felicitaciones (el mes que viene me toca escribir sobre Superman para mi serie de artículos dedicados a los superhéroes; así que espero acercarme aunque sea un poco a estos textos tuyos tan inspirados).

Guillermo Ríos dijo...

Me alegra que la serie sobre Superman haya resultado un éxito, en lo que a inspiración se refiere. Aunque con algunas complicaciones en lo que a tiempo se refiere, seguimos trabajando para mantener la Guillermocracia en un buen nivel.

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