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miércoles, 4 de septiembre de 2013

Superman 75 años (5 de 6): Su lugar.

Superman dibujado por Alex Ross.
61. Superman es sin lugar a dudas el más icónico de los superhéroes, además de una proyección de los aspectos más idealistas de la ética humana; otro cuento es si uno es un idealista o un cínico que acepte o rechace tal proyección, pero todos entienden de qué clase de personaje hablamos cuando hablamos de Superman. Pero eso también genera a su alrededor dilemas éticos y morales de bastante calibre. Frederic Wertham, en su clásico y desinformado libro La seducción del inocente, en donde acusaba a los superhéroes de pervertir a la juventud, planteaba acerca de Superman que es un reflejo de fantasías sádicas de dominación, del sueño de poder imponerle a los demás nuestra propia fuerza sin sufrir consecuencias por ello. Y es cierto que el Superman de la Edad de Plata a veces tenía conductas bastante poco defendibles, en particular cuando se reía en la cara de Lois Lane y sus intentos por desenmascarar su identidad secreta. Pero otros guionistas y otras versiones del personaje han insistido en los límites tanto físicos como éticos del superhéroe. Lo que lleva a preguntarse cuál es el lugar de Superman. ¿Es Superman el más importante de los superhéroes por alguna razón en particular? ¿O por el contrario, es sólo un jarrón chino que estorba más que ayudar?

62. Parte de las respuestas estriban en el complejo de relaciones que han ido creciendo alrededor de Superman, dentro del Universo DC. Inicialmente, Superman actuaba en solitario. Sus creadores no estaban en pos de crear un universo gigantesco de personajes, lugares y situaciones. Para ellos lo importante era el personaje, y todo debía girar a su alrededor. Lo realmente interesante eran los planes de los villanos y las proezas del héroe, no su entorno; se trataba de aventura, no de mitología. En el primer cómic de Superman jamás publicado, en Action Comics número 1, Superman ni siquiera luchaba contra un supervillano capaz de hacerle el peso: los villanos de la ocasión eran vulgares matones que eran sorprendidos por la aparición de un personaje superpoderoso con el cual lógicamente no contaban dentro de sus planes. Incidía en ello que Superman era el campeón de los oprimidos contra políticos y empresarios corruptos, todos villanos mundanos sin verdadera personalidad más allá de ser egoístas y malvados.

63. Las cosas empezaron a cambiar levemente con la Segunda Guerra Mundial. La misma significó un reto mayor para los editores, ya que los ponía frente a una alternativa en apariencia imposible. Superman era demasiado popular, y su público lector tenía derecho a esperar que si estaba consiguiendo mantener a la corrupción del sistema a raya, entonces otro tanto podría hacer en el frente de batalla. ¿Acaso Superman no era capaz de utilizar su superfuerza para torcer la boca de los cañones, o su supervelocidad para burlar a los soldados del Eje? En cualquier situación, Superman podría perder credibilidad, ya que si viajaba al frente de batalla, o vencía de inmediato y era superpoderoso, pero al mismo tiempo demasiado distante de la realidad como para seguir siendo popular, o no vencía y se derrumbaba el mito de su poderío. Y si no era enviado al frente de batalla, sería considerado como un cobarde.

Superman número 14, Enero a Febrero de 1.942 (la edición inmediatamente siguiente al ataque contra Pearl Harbor).

64. Los editores esquivaron el bulto con una finta maestra: declararon a través de los cómics que los soldados estadounidenses podían hacer muy bien su labor de aplastar al Eje, y que Superman sería más efectivo actuando en la retaguardia, vendiendo bonos de guerra, y sobretodo descubriendo y eliminando a los espías y saboteadores que por una u otra razón se le escaparan a la policía. Los soldados podían sentirse reanimados, creemos que la policía un poco menos, pero lo principal es que Superman quedaba con el honor a salvo. La jugada rindió frutos jugosos cuando acabó la Segunda Guerra Mundial. El grueso de los superhéroes reclutados para ir al frente, en las páginas de los cómics se entiende, al terminar el conflicto fueron vistos como algo pasado de moda, y dejaron de ser populares. Superman, en cambio, al no verse involucrado directamente en la guerra, siguió manteniendo sus niveles de popularidad de preguerra, y se hecho se transformó en uno de los pocos supervivientes de la masacre editorial generalizada que el género vivió al terminar el conflicto, cuando el interés del público en general se desvió de los superhéroes hacia los cómics románticos, policiales, de vaqueros o de misterio.

65. Irónicamente, esto mismo volvió a ocurrir en 2.001. Así como el resto de Estados Unidos, el mundo editorial se vio tomado por sorpresa cuando Al Qaeda bombardeó las Torres Gemelas. Los lectores de cómics se preguntaron con toda justicia en dónde estaban los superhéroes el día en que se derrumbaron las Torres Gemelas, y por qué nadie hizo nada para evitar el desastre. Hablamos de superhéroes que por ejemplo en 1.985 a 1.986, en plena Crisis en las Tierras infinitas, habían conseguido pararle los pies al Antimonitor, un supervillano que buscaba nada menos que la destrucción de todos y cada uno de los universos paralelos del multiverso; frente a un logro como ése, parar a un grupo de terroristas con turbantes en unos avioncitos debería haber sido casi un picnic en un día soleado. DC Comics tuvo la inmensa fortuna de haber estado metido de antemano en el evento Nuestros mundos en guerra, que guardaba un siniestro paralelismo con la realidad: un conquistador galáctico estaba empeñado en amenazar al universo entero, atacando la Tierra. No hizo falta que Superman se hiciera cargo del 9-11: a través de la fantasía, estaba haciendo su propio aporte a la cruzada en contra del terrorismo internacional, disfrazado de amenaza galáctica.

66. Otro momento decisivo en el desarrollo de Superman se vivió en 1.939, pero fue descubierto en retrospectiva recién a finales de siglo. Shuster y Siegel, los creadores de Superman, habían mantenido al personaje siempre dentro de ciertas coordenadas. Superman era el campeón de la justicia que vivía bajo la doble identidad de Clark Kent, el apacible periodista que vivía con Lois Lane un triángulo amoroso clandestino. Todo eso estuvo a punto de cambiar con un cómic en donde aparecía por primera vez un mineral tóxico para Superman, antecedente de la kriptonita, así como Lois Lane descubriendo la identidad secreta del superhéroe; el final del cómic era que Lois Lane criticaba a Superman que no hubiera confiado en ella, y a continuación le entregaba todo su apoyo para continuar con su cruzada por la justicia y el bien. El guión fue rechazado por los editores, y cuando Shuster y Siegel presionaron, se les respondió que ya no eran los titulares de los derechos sino la editorial, que los había comprado a los creadores, y que por tanto podían despedirlos con total impunidad. De haber sido dibujado y publicado, el guión hubiera cambiado el status quo de Superman para siempre; en vez de ello, la empresa editorial apostó por no introducir ningún cambio que arriesgara la popularidad del personaje, y con ello introdujo de paso otro elemento propio no sólo de Superman, sino de la mayor parte de los universos de cómic, que es la mantención a rajatabla de un status quo, la continuidad negativa, la incapacidad de éstos para evolucionar una vez que sus bases han sido sentadas. Los cómics a la larga se hicieron conservadores precisamente por esto, porque a los superhéroes se les prohibió ser revolucionarios, se les prohibió avanzar. En el futuro, las editoriales consintieron en esto sólo a regañadientes, después de mucho tiempo entre cambio y cambio, cuando la fórmula parecía agotada, y sólo para aplicar marcha atrás a los cambios apenas se presentara la oportunidad. El guión, en vez de ser dibujado, fue archivado en la bóveda de DC Comics, allí donde nadie lo viera, y sólo fue descubierto medio siglo después.

Revista World's Finest número 5, Marzo de 1.942.

67. Con el paso del tiempo, DC Comics tenía en sus manos a los dos superhéroes más importantes, Superman y Batman, y le pareció la cosa más natural del mundo explotar su éxito reuniéndolos. Surgió así World's Finest, la revista que presentaba las aventuras del trío conformado por Superman, Batman y Robin. Aunque de manera precaria, comenzó a abrirse paso la noción de que Superman no existía en un vacío, y que dentro de su universo, otros superhéroes podían estar obrando, con o sin superpoderes. Andando el tiempo, a medida que DC Comics fue creando o adquiriendo otras franquicias, ellas se fueron añadiendo a la continuidad. Dos pasos decisivos se dieron con la creación de la Liga de la Justicia primero, que reunió en un solo equipo a los más importantes superhéroes de DC Comics, y después con Flash de dos mundos, un cómic de 1.958 en donde el Flash de la Edad de Plata se encontró con su equivalente de la Edad de Oro, sentando así otro pilar de la mitología de DC Comics: la existencia de dos universos paralelos, Tierra-1 y Tierra-2, cada uno con su propia versión de los superhéroes. Por supuesto que, abierta la espita, los guionistas empezaron a sacarse otros universos paralelos de la manga, hasta dejar el Universo DC convertido en un berenjenal. En 1.985 intentaron depurar la mitología con el ya mencionado cómic Crisis en las Tierras infinitas, lo que solucionó algunos enredor de continuidad al precio de introducir otros; a partir de entonces, desembrollar y volver a embrollar el universo DC a punta de sucesivas crisis se transformó en casi una marca de fábrica de la casa editorial. La idea de que existían Tierra-1 y Tierra-2 impactó de lleno a Superman, por supuesto, ya que existió también un Superman de Tierra-1 y uno de Tierra-2, etcétera. Ambos universos fueron destruidos durante la Crisis en las Tierras Infinitas, pero como después el multiverso fue reinstaurado, la idea de que hay varias versiones de Superman en varios universos paralelos, y de que nuestro Superman es sólo uno de varios, ha pasado a ser canónica dentro del Universo DC.

68. Si concedemos que el catálogo de superhéroes de DC es una especie de equivalente moderno de los antiguos panteones de dioses, en lo que a proyección mítica se refiere, hemos de preguntarnos entonces qué rol cumple Superman. ¿Es el señor de los dioses, o es apenas uno más? ¿Cumple Superman en el Universo DC el rol que cumple por ejemplo Zeus en la mitología griega, u Odín en la mitología germánica? La respuesta es ambivalente. Superman es con mucho el más famoso de los superhéroes DC, con la posible excepción de Batman, pero no necesariamente el más superpoderoso. Por lo tanto, si fuera el jefe de los superhéroes, dentro del Universo DC a lo menos, ¿qué títulos tiene para serlo?

Estatua de Superman como homenaje en Whatever Happened to the Man of Tomorrow?, el final canónico del Superman de la Edad de Plata.

69. Mientras que en la mentalidad popular, influido en buena medida por la visión canónica del Superman ridículamente superpoderoso de la Edad de Plata, Superman es el más poderoso de todos, dentro de los cómics esto no parece ser tan claro. Como advertíamos respecto de los límites del poder de Superman, el personaje fue sometido a un proceso de empoderamiento al máximo durante la Edad de Plata, pasando después por drásticas reversiones desde la Edad de Bronce en adelante. Este proceso no ha sido correlativo en otros superhéroes. Tomemos por ejemplo al Detective Marciano, uno de los más importantes miembros de la Liga de la Justicia, pero probablemente un desconocido más allá de los aficionados al Universo DC. El Detective Marciano tiene el grueso del stock de superpoderes de Superman; es capaz también de modificar su estructura molecular, y además hacerse intangible. En un match uno a uno, es probable que el Detective Marciano pudiera derrotar con toda facilidad a Superman. Pero esto se combina con una personalidad más contemplativa, más inescrutable, que en tiempos recientes ha sido explicado por ser el último marciano superviviente, característica que el Detective Marciano en la época de su creación no tenía, ya que es anterior a los descubrimientos astronómicos sobre Marte de las sondas Mariner o Viking. Superman podrá ser menos poderoso, pero es menos melancólico, siente menos añoranza por un Krypton que no alcanzó a conocer, y es más proactivo.


70. Frente a los Linternas Verdes, Superman es también probablemente menos poderoso. Cada Linterna Verde depende de un anillo para recibir su poder. Dicho anillo, a su vez, se maneja con la voluntad. Una voluntad lo suficientemente poderosa es capaz así de generar un poder que se mide a escala cósmica. Estamos en efecto ante un nivel de superpoder equivalente al Superman de la Edad de Plata... sólo que Superman hoy en día es mucho menos superpoderoso de lo que solía ser. Las batallas de los Linternas Verdes se miden a niveles cosmológicos, de creación o destrucción de estrellas o similares. Es poco probable que Superman pueda ser un rival siquiera digno, frente a un Linterna Verde lo suficientemente decidido.

71. De esta manera, desde la Edad de Bronce en adelante por lo menos, la idea de que Superman es más respetado por ser el más poderoso en términos físicos, ha ido cediendo paso a un tipo de autoridad distinto, basado en la moral. Sea con franca admiración o sea con comentarios cínicos soltados entre dientes, Superman es reconocido dentro del Universo DC como la encarnación suprema de los más elevados principios y valores del bien. A nivel metanarrativo, podemos reconocer el código ético de Superman como uno vinculado al Cristianismo por un lado, a la América Profunda por el otro, al capitalismo por otro, y al nacionalismo estadounidense en forma adicional; puede que al lector le guste o no dicho código ético, pero dentro del Universo DC, dichos valores son considerados el máximo de nobleza y bondad posibles, y da la casualidad de que Superman es la encarnación de dichos valores. Esta es la razón por la cual Superman es la cabeza de la Liga de la Justicia, así como la principal inspiración en la creación de la Legión de Superhéroes, ya en el siglo XXX del Universo DC.

El funeral de Superman, después de su batalla hasta la muerte contra Doomsday.

72. Esto se hizo particularmente visible en la saga de la Muerte de Superman. Dicha trama fue el evento principal que mantuvo ocupado al Universo DC entre 1.992 y 1.993, y se estructuró en tres actos: La muerte de Superman refirió la batalla final de éste contra Doomsday, Funeral por un amigo describió las reacciones del Universo DC a su alrededor, y El reino de los Supermanes describió el surgimiento de cuatro posibles candidatos a heredar su manto primero, y el regreso del auténtico Superman después. El hilo conductor de toda la saga es por supuesto la importancia de Superman para el Universo DC. Ya en Action Comics número 683 de Noviembre de 1.992, el número inmediatamente anterior al inicio de la saga de la Muerte de Superman, éste debe enfrentarse a un vigilante licántropo que impone justicia a su manera, que es la de los vigilantes de la década de 1.990: con brutalidad extrema. El episodio tiene su dosis de acción, por supuesto, pero la verdadera tensión dramática radica en que el vigilante licántropo por un lado es un admirador de Superman y trata de convencerlo de que lleve su celo justiciero hasta sus últimas consecuencias, y Superman lo rechaza porque no hay verdadera justicia en aplicar ésta a sangre y fuego, con la consecuencia de que a los villanos se les niega la posibilidad de redimirse, si es que son asesinados.

73. Posteriormente, en el evento mismo, Superman debe detener a Doomsday, un personaje incapaz de pensar o razonar, sin conciencia alguna, y con un instinto de destrucción como única motivación; el gran final llega cuando Doomsday y Superman se trenzan en una desesperada batalla, golpe a golpe, a consecuencia de los cuales ambos terminan pereciendo. Dicha muerte es icónica por la tensión dramática que se origina del antagonismo entre Superman, un ser físicamente superpoderoso pero también racional y con un código ético por un lado, y Doomsday, que es quizás más poderoso físicamente, pero que no por no tener ni racionalidad ni ética, no es estrictamente una persona sino una fuerza de la naturaleza, una criatura viviente que ni siquiera es un ser humano, metafóricamente hablando a lo menos, porque carece de cualquier rasgo mental que permita definirlo como tal. Después, los superhéroes tratan de llenar el vacío dejado por Superman. Supergirl toma su lugar como heroína de Metrópolis. Por su parte, la sociedad entera examina su relación con el superhéroe, y más genéricamente con el bien. De los cuatro personajes que surgen para tratar de reemplazar a Superman, uno de ellos explícitamente no es él, pero adopta su símbolo como una muestra de respeto tanto hacia el héroe caído como hacia sus ideales.

Superman dibujado por Alex Ross para Kingdom Come, 1.996.

74. En 1.996 fue publicado Kingdom Come, una novela gráfica que describe un futuro alternativo para el Universo DC, en donde los superhéroes clásicos se retiran, y su sitio es tomado por una nueva generación de éstos que recurren a la violencia extrema para barrer a los supervillanos primero, y para empezar a aniquilarse entre sí después, por puro aburrimiento, y sin preocupación ninguna por la enorme cantidad de daños y bajas colaterales que le infligen a los ciudadanos corrientes. La solución llega cuando Superman, Batman y la Mujer Maravilla salen de su retiro y les enseñan a los jóvenes que el uso de los superpoderes carece de sentido, si no se aplican con un mínimo de moralidad. La misión de Superman se ve entorpecida porque su propio sitial como máximo representante de la moralidad en el Universo DC es cuestionado por los jóvenes que, sin faltarles razón, le replican en la cara sobre la hipocresía de llamarlos al orden, cuando él mismo ha abandonado su propio deber moral al retirarse y dejar el campo despejado sin preocuparse de lo que sucedería después. La cruzada de Superman en Kingdom Come no sólo incluye volver a hacer entrar a los superhéroes en cintura para evitar el colapso generalizado de la civilización, sino además reconciliarse consigo mismo y con su propio fracaso, y volver a retomar contacto con su humanidad perdida.

75. Es bueno finalizar el tópico con el Superman del Universo Animado DC. En Superman: La serie animada, Superman interactúa con otros superhéroes, pero en escasa cantidad, y también con la sociedad civilizada. Frente a otros superhéroes, se gana su prestigio defendiendo a Metrópolis y a la Tierra una y otra vez contra toda clase de amenazas, mientras que frente a la Humanidad su rol es más ambivalente. El grueso de los humanos lo valora, pero algunos con el tiempo le cobran miedo. En la serie sucesora, Liga de la Justicia, el profesor Hamilton, que ha partido como aliado de Superman, lo traiciona por miedo a que Superman algún día vuelva sus poderes contra la Humanidad. Pero aparte de escenas que hemos comentado en esta serie de posteos Superman 75 años, con los Señores de la Justicia saliéndose de madre o con Flecha Verde llamando a Superman a la moderación, quizás uno de los momentos más emotivos es el final de la segunda temporada de Superman: la serie animada. En dicho episodio, la Tierra es invadida por Darkseid, y después de una larga y heroica batalla, Superman es derrotado y humillado en público. Pero lejos de destrozar la moral de la Tierra, al ver al héroe caído el detective Turpin lanza un rampante discurso contra Darkseid, en donde le promete que nunca la Tierra se rendirá a su tiranía. Al final, Darkseid debe retirarse por la intervención de Orión y los Nuevos Dioses, pero no sin que antes Darkseid se vengue matando a Turpin. Frente a la lápida del valiente detective, Superman dice: "Al final, la Tierra no necesitaba un superhéroe, sólo un hombre valiente". Considerando que en el mundo estamos más sobrados de los segundos que de los primeros, no son malas palabras para considerar.

Próxima y última entrega de Superman 75 años: SU LEGADO. ¿Cómo ha influido Superman en la cultura popular? ¿Qué superhéroes se le parecen o lo imitan? ¿Qué nos pueden ofrecer los Supermanes alternativos que han surgido a nuestro alrededor? Nos referiremos a todos estos temas en la próxima entrega de SUPERMAN 75 AÑOS, el próximo miércoles 3 de Octubre, aquí en la Guillermocracia.

"Al final la Tierra no necesitaba un superhéroe, sólo un hombre valiente".

2 comentarios:

Elwin Álvarez Fuentes dijo...

¡Felicitaciones por tu texto, que lo he disfrutado y he aprendido de él bastante! Feliz me remitiré a los capítulos anteriores de este gran trabajo tuyo, lo mismo a la hora de leerme la parte final que prometes. Demás está decirte que Superman es uno de mis favoritos y en mi propio blog le he dedicado unos cuantos textos.

Guillermo Ríos dijo...

Me alegra que un lector que tiene a Superman como un favorito, haya disfrutado y además aprendido cosas nuevas sobre el personaje, porque eso quiere decir que la serie de artículos quedó de primer nivel.

Y como el próximo año es Batman el que cumple 75 años, ya estamos trabajando en el correspondiente "Batman 75 años". Aunque puedo adelantar que no va a seguir el mismo esquema que "Superman 75 años", debido a las diferencias intrínsecas entre los respectivos personajes y sus entornos.

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