domingo, 15 de septiembre de 2013

Siete películas que resucitaron géneros cinematográficos completos.


El cine pasa por ciclos y modas. A veces, un determinado tema o género se explota hasta la saciedad, el público se aburre o la sociedad cambia, viene una película del género que parece extemporánea o ridícula, y el mismo se acaba. Todos lo dan por muerto y sepultado. Nadie da un centavo por él.

Hasta que algún nostálgico decide que es buena idea rendirle homenaje a ese cine antiguo, haciendo con los medios de ahora una película que sea como las de antes. Como cuando sí sabían hacer cine. En los casos más desastrosos, la empresa es coronada con el ridículo. En otros más benignos, la película pasa sin mucha gloria, pero al menos es saludada como un cariñoso homenaje al cine de antes.

Y luego vienen los pocos casos dorados en que una película resulta ser tan buena, tan llamativa, tan rompedora, que otras intentan subirse al carro. Y por imitación, el género entero que parecía muerto y sepultado, regresa mágicamente a la vida. Muchas veces cambiado, porque en el intertanto ha pasado el tiempo, y lo que antaño funcionaba ya no, de manera literal a lo menos. Pero la esencia del género está ahí. A veces recibe el calificativo de neo para distinguirlo.

Esta es la crónica de siete de estas películas, tan exitosas que trajeron géneros cinematográficos enteros de regreso de la tierra de los celuloides olvidados. Incluso tanto, que miradas en retrospectiva ni siquiera pareciera que el género había desaparecido de la faz de la Tierra, ya que las vemos sólo como el final de una breve pausa comercial.

La Space Opera.

La Ciencia Ficción nunca ha desaparecido realmente del cine. A veces pareciera querer ponerse a hibernar, como ocurrió después del fracaso mayúsculo e inmerecido de Metrópolis. Pero un género de Ciencia Ficción, la Space Opera, que tuvo su apogeo en las seriales dominicales de los años 1.930 a 1.950, sí que estaba languideciendo en la década de 1.970. El responsable fue una cinta de 1.968 llamada 2001: Odisea del espacio, de Stanley Kubrick, la aproximación cinematográfica más seria a la Ciencia Ficción hasta el minuto, y que convenció a todo el mundo de que dicho cine debía ser serio. La Space Opera ya no lo parecía, incluso en ese mismo 1.968 en que el cine europeo la parodió sangrantemente a través de Barbarella.

Y entonces llegó... Un chico llamado George Lucas discurrió la idea de crear de nuevo un homenaje afectuoso al cine dominical antiguo. La misma pretendía incluso ser una especie de capítulo dentro de uno de aquellos seriales, abriéndose con una recapitulación de los eventos de supuestos capítulos pasados inexistentes, y cerrándose con una victoria parcial de los protagonistas, que habían conseguido asestarle una derrota al villano, pero no un triunfo decisivo. Incluso los villanos, el Imperio Galáctico, eran un trasunto de los emperadores tiranos espaciales al estilo de Ming el Despiadado de Flash Gordon. La guerra de las galaxias resultó ser tan exitosa, que surgió toda una hornada de clones, y la Space Opera ya no volvió a desaparecer del cine en las siguientes tres décadas y contando.

Nada mejor para resucitar un género cinematográfico muerto, que volar una estación espacial de combate de tamaño planetario con apenas un puñado de forajidos.

Las seriales de aventuras pulp.

La década de 1.930 se prodigó en las llamadas seriales dominicales, y un género bastante agradecido fueron las aventuras de ambientación exótica, en donde un esforzado aventurero anglosajón rescata tesoros en compañía de algunos nativos amistosos con el hombre blanco, y metiendo en cintura a malvados villanos nativos interesados en sacudirse el yugo de la libertad y la civilización occidental. El género tuvo bastante arrastre hasta que la Segunda Guerra Mundial marcó un cambio de giro hacia la Ciencia Ficción, y la irrupción de la televisión después terminaría por matar lo que quedaba del género.

Y entonces llegó... George Lucas, segunda parte. Acompañado esta vez de Indiana Jones. La idea era hacer su propia versión de James Bond, pero Lucas le planteó a Spielberg que su sucedáneo de James Bond aventurero y conquistador fuera un arqueólogo en la década dorada de los pulps, luchando contra villanos nazis. El resultado fue por supuesto Indiana Jones, tan identificado con el género que durante las tres décadas siguientes, cualquier nuevo aporte en el mismo sería considerado un plagio de la obra lucasiana/spielberguiana. A la trilogía clásica (Los cazadores del arca perdida, El templo de la perdición y La última cruzada), años después se le sumó una cuarta parte que intentó hacer lo mismo, pero con otro género diferente, el Atompunk de la década de 1.950. Los resultados de este último experimento no fueron alentadores.

El látigo es tu amigo.

Las películas de desastres.

La década de 1.970 catalizó una serie de miedos colectivos a través de un género que alcanzó su apoteosis en aquel tiempo: el cine de desastres. Estas películas seguían más o menos el modelo implementado por la trilogía sagrada de La aventura del Poseidón, Infierno en la torre y Aeropuerto: un espacio geográfico ojalá con cierta suntuosidad, nutrido por un elenco de estrellas de Hollywood, que sufre un azote de la naturaleza o un fallo (¡o sabotaje!) humano, que a su vez desatará la catástrofe que se cobrará las vidas del elenco una por una cada tantos minutos de metraje, hasta la climática solución final. Pero los clichés del género fueron salvajemente parodiados por la película ¿Y dónde está el piloto?, y pareció que el género nunca más volvería a ser tomado en serio de nuevo.

Y entonces llegó... Un ramillete de cintas que más o menos actualizaron la fórmula para la década de 1.990, amparada en lo fundamental por una mejoría substancial en el rubro de los efectos especiales. El pistoletazo de salida fue dado por Parque Jurásico, que batió todos los récords de taquilla en 1.993, y en donde el desastre eran dinosaurios clonados salidos de control. Pero el verdadero año de las catástrofes fue 1.996, cuando se estrenaron Twister por un lado, El día de la independencia por otro, y Daylight: Infierno en el túnel por un tercero. En los años sucesivos vinieron películas de desastres en que estallaron volcanes y asteroides se estrellaron contra la Tierra. Pero la burbuja de la llamada Nueva Economía, eso nadie lo supo predecir.

Las cosas que hay que hacer por la taquilla.

Slasher Films.

Suele considerarse Psicosis de Alfred Hitchcock como el ejemplo más antiguo de película slasher, en que el protagonismo radica en un asesino serial y su oleada de crímenes. Pero los verdaderos fundadores del género tal y como lo conocemos ahora, vendrían en la década siguiente, y serían las cintas La masacre de Texas y Halloween. Durante la década de 1.980, la pantalla se repletó de asesinos seriales matando adolescentes calenturientos y siendo terminados a su vez por la chica virgen del grupo. La fórmula fue explotada hasta el hastío, y el género fue finalmente asesinado por El silencio de los inocentes en 1.990, que cambió el foco desde la espectacularidad de los asesinatos hasta la exploración sicológica del sicópata. Pero si hay algo que nos enseña el cine slasher, es que incluso con el asesino muerto y enterrado, éste puede resucitar...

Y entonces llegó... Scream: Vigila quien llama. Irónicamente, el género slasher fue traído de regreso por una película que era una parodia amable y una deconstrucción del género. Podría haber quedado ahí, pero el éxito convenció a los estudios de que había potencial en más películas, ahora ejecutadas de manera completamente seria. Todas ellas olvidables, con la excepción de Sé lo que hicieron el verano pasado y alguna más. Y la mencionada, más que nada por las poleras apretadas de Jennifer Love Hewitt.

Es cierto que dicen que todas las personas llevamos una máscara en sociedad, pero esto es pasarse.

Las películas de Ciencia Ficción de Horror.

La explosión de la bomba atómica en 1.945 cambió las reglas del género en el cine. El vago y general miedo a los no occidentales o a los nazis fue reemplazado por una presencia más siniestra: el hongo nuclear. En los años siguientes, partiendo con Godzilla en Japón y La Humanidad en peligro en Estados Unidos, el cine se llenó de bichos que mutaban por la radiación, crecían de tamaño, y las emprendían contra la población humana en general. Pero el género, conocido a veces de manera informal como Atompunk, alcanzó un punto de saturación, y terminó desvaneciéndose a inicios de la década de 1.960.

Y entonces llegó... Un extraterrestre con muy mala baba. El guión de Alien: El octavo pasajero estaba circulando por buena parte de la década de 1.970, pero nadie se decidía a financiarla, hasta que el éxito de La guerra de las galaxias llevó a los estudios a pagar por cualquier guión ambientado en el espacio, que no abundaban porque nadie esperaba una resurrección de esa naturaleza. En estricto sentido, Alien de Ridley Scott resucita dos grandes clichés del Horror. Por un lado está el motivo de los personajes encerrados en una casa embrujada, que esta vez es transformada en una nave espacial. Por el otro, el monstruo de Ciencia Ficción. La película tuvo tanto éxito, que las películas de bicho alienígena o experimento de laboratorio que se escapa y merienda a todo el elenco se han transformado después en una moda de nunca extinguirse. Aunque cantidad, una vez más, no es sinónimo de calidad, ya que abunda la carnaza de lo que en su tiempo se llamaba directo a videoclub.

¡Hola! ¿Puedo pedirles un puestito más en la cena...?

Las películas clásicas de Disney.

La edad dorada de los Estudios Disney fue sin lugar a dudas la década de 1.950. Durante la década anterior, Walt Disney había tratado de sobrevivir estrenando películas no siempre memorables, incluyendo películas que en realidad eran paquetes de cortos amarrados entre sí, para ahorrar presupuesto. Pero en esa década, Disney patentó una fórmula que incluía historias de corte fantástico, frecuentemente basadas en relatos clásicos, con princesas a ser rescatadas y apuestos príncipes, etcétera. Películas como La cenicienta, Alicia en el País de las Maravillas o La bella durmiente marcaron sendos pináculos en la creatividad del estudio, y encajaron muy bien en una década que producto del incremento de la Guerra Fría, experimentaba un profundo giro hacia el conservadurismo. Pero la década de 1.960 fue lo contrario, de una liberalización sin precedentes en la sociedad, y los Estudios Disney no supieron mantenerse bien en la cresta de la ola. Hasta finales de la década de 1.970 insistieron en seguir tratando de ser fieles a su estilo como si el mundo no se hubiera movido, hasta que lo abandonaron por completo en la década de 1.980, financiando proyectos que pretendían ser rompedores para apelar a las nuevas generaciones. Sin éxito.

Y entonces llegó... Un proyecto en que nadie tenía mucha fe. Los estudios Disney habían financiado una película con sirenas protagonizada por Daryl Hannah y Tom Hanks, llamada Splash, y como estaban estudiando la idea de una secuela (que nunca llegó, por cierto), pasaron de hacer una cinta animada sobre sirenas. Pero con los estudios de animación dando palos de ciego en la década, terminaron por darle luz verde a un proyecto que implicaba dejar de lado todos sus intentos por ser significativos y actuales, y volver a las películas de princesas y con aura romántica. Resultó que La sirenita no sólo fue uno de los más grandes taquillazos de Disney, sino que inauguró la racha conocida como el Renacimiento Disney, con títulos como La bella y la bestia, Aladino y El rey león. Racha a la que incluso otros estudios intentaron subirse, incluyendo la Anastasia producida por la Fox. Y que aunque vivió un segundo eclipse debido al éxito de las películas para niños con contenido adulto, al estilo Shrek, parece negarse todavía a morir.

Una princesa Disney con cola de pescado. ¡Viva la diversidad!

Espadas y sandalias.

En Estados Unidos llaman Swords & Sandals, literalmente espadas y sandalias, al tipo de cine que nosotros llamábamos en nuestra infancia como de romanos, aunque sus protagonistas fueran griegos, egipcios o vikingos. La edad dorada del género fue el período comprendido entre El manto sagrado de 1.953, la primera película rodada en Cinemascope, y el enorme cataclismo de Cleopatra de 1.963 que estuvo a punto de llevarse a los estudios Fox por delante, remachado por el monumental fracaso de La caída del Imperio Romano, producida por Samuel Bronston, en 1.964. Desde entonces las películas de romanos nunca terminaron por desaparecer por completo del cine, pero tampoco se hicieron con el mismo entusiasmo de antes. En muchos casos eran homenajes afectuosos a un tipo de cine que se consideraba muerto, o cintas de rampante serie B de las que siempre se producen un poco de todos los géneros por todas partes. La nueva era de los efectos digitales inaugurada por Parque Jurásico encontró su primera aplicación en la Ciencia Ficción y el cine de desastres, y por lo tanto parecía aún menos probable que este tipo de cine fuera a resucitar de nuevo.

Y entonces llegó... Ridley Scott, su segunda incursión en este artículo después de Alien: El Octavo pasajero, que atravesaba horas bajas como un director con clásicos en su filmografía, pero que parecía pertenecer al pasado y rodar un poco por inercia. Ni siquiera el proyecto era suyo, sino que fue contratado por los Estudios DreamWorks, entonces en la cresta de la ola. Los actores despreciaban el guión por base regular, aunque Russell Crowe después consideró a su personaje como el favorito. Ridley Scott tuvo la habilidad de suprimir muchos clichés del cine de romanos, incluyendo la descripción de orgías de comida, además de hacer un uso inteligente de los efectos especiales, y convirtió a su película, Gladiador, en uno de los grandes exitazos del año 2.000: fue la segunda película más taquillera del año. Llevando a una resurrección del género que alcanzó no solamente el cine sino también a la televisión.

Soy tan macho que resucito géneros cinematográficos completos yo solito.
 Así es que ya podemos empezar a preguntarnos... ¿Cuál será el siguiente género cinematográfico a resucitar? ¿Comedia musical con bailarines de tap? ¿Musicales estilo onda disco? ¿Cine policial setentero de negros traficando heroína? ¿La animación en 2D? ¿Realismo ruso? Pueden comenzar a hacer sus apuestas.

6 comentarios:

Cidroq dijo...

A mi me gustaría ver el cine negro de vuelta en acción, pero con lo descafeinado que esta el cine hoy en día lo dudo.

Guillermo Ríos dijo...

Está difícil. Las convenciones del cine negro tradicional están tan quemadas, que hoy por hoy es imposible rodarlas si no es como homenaje o parodia. Además, el cine negro tenía un punto de crítica social muy fuerte, elemento que el cine actual tiende a expurgar lo más que se pueda. Pero se lo echa de menos, sin lugar a dudas.

Con todo la influencia del cine negro es bastante sensible hoy por hoy. Aparte de la Trilogía del Caballero Oscuro, el próximo año viene la secuela de "Sin City". Esperar para ver.

Elwin Álvarez Fuentes dijo...

¡Qué genial tu artículo, me fascinó! Por esa razón me hice seguidor de tu blog, para leerte seguido. De hecho, te recomendaré en el mío http://elcubildelciclope.blogspot.com/
Nos estamos leyendo.

Guillermo Ríos dijo...

Se agradecen las felicitaciones, y nos estamos leyendo. Y por cierto...

RESOLUCIÓN.

Vistos y considerando:

1.- Que Elwin Alvarez Fuentes ha enlazado a la Guillermocracia dentro de su listado permanente de enlaces, y

2.- Lo dispuesto en el decreto del Ministerio del Interior de la Guillermocracia de fecha 7 de abril de 2013,

DECRETO:

Enlácese el blog conocido como "El cubil del Cíclope" desde el blogroll de la Guillermocracia, efectivo de inmediato.

GUILLERMO RÍOS, PADRE FUNDADOR DE LA GUILLERMOCRACIA.

Elwin Álvarez Fuentes dijo...

Gracias, me honras con tan grata noticia.

Guillermo Ríos dijo...

De nada.

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