¡Vota por lo mejor de los primeros siete años de la Guillermocracia!

¡La Guillermocracia te llama a las filas! ¡Vota, expresa tu opinión, cuáles son los mejores artículos que se han publicado en estos (casi) siete años de vida en línea! La encuesta se encuentra en la parte inferior de esta columna. ¿Más detalles? Pincha aquí. ¡Haz oir tu voz!

miércoles, 7 de agosto de 2013

Superman 75 años (4 de 6): Sus límites.

Christopher Reeves como Superman, cargando un pedazo de mortífera kriptonita.
46. En sus orígenes, Superman era apenas una especie de hombre amplificado. Si un hombre regular en condiciones normales puede saltar un metro, Superman puede saltar diez; si puede correr a unos veinte o treinta kilómetros por hora, Superman puede correr trescientos o quinientos o los que hagan falta. El único superpoder que presentaba Superman, y que puede ser considerado como algo diferente a una amplificación de las capacidades humanas normales, es la invulnerabilidad, la que quedaba de manifiesto cuando las balas rebotaban contra su tórax. En la época, el vuelo no era un superpoder. Todavía.

47. Curiosamente, la capacidad de Superman para volar no nació en las viñetas, ni fue inventada por los guionistas del cómic original. En la versión original del personaje, éste era capaz de correr a grandes velocidades y saltar, y con eso bastaba. En términos de la imagen estática del cómic, podía dibujarse a Superman sin problemas disponiéndose a saltar, o aterrizando de un salto, o corriendo a supervelocidad. Pero pronto uno de los saltos de Superman lo hizo aterrizar en el cine: nos referimos por supuesto a la serie de cortos de Superman animados por Estudios Fleischer. Los hermanos Fleischer estimaron que mostrar a Superman dando saltos grandes se vería ridículo en una secuencia de movimiento continuo, haciéndolo parecer un supercanguro. De manera que cambiaron esto e inventaron lisa y llanamente que Superman podía volar. Nadie se quejó por esta primera ampliación de los superpoderes.

48. En la llamada Edad de Oro de los cómics, los escritores y guionistas de Superman se enfrentaron al problema de mantener al personaje interesante. Superman es superpoderoso porque es la sublimación de los sueños de grandeza del común de la gente, pero a su vez esta misma condición de superpoderoso lo hace aburrido porque no se parece demasiado a los seres humanos. Los villanos de Superman nunca eran interesantes porque desde el inicio estaban destinados a la derrota frente al más superpoderoso de los superpoderosos bajo Dios. De pronto, los guionistas se encontraron con que estaban narrando una y otra vez la misma historia. La única solución posible era la escapada hacia adelante, el ir planteando amenazas cada vez más grandes, que a su vez supusieran un nuevo reto para Superman.

49. Aún así, la escapada hacia adelante de Superman le convirtió pronto en un chiste ambulante. Porque al ir escalando el nivel de la amenaza, nuevamente los guionistas se encontraron atascados en el círculo de contar la misma historia una y otra vez. La salida para esto fue inventarse nuevos superpoderes a medida que la trama lo demandaba. A las alturas de la Edad de Plata, Superman tenía una enorme cantidad de superpoderes. Incluso muchas habilidades normales que puede desarrollar la gente, como las Matemáticas o la ventriloquía, eran puestas como supermatemáticas o superventriloquía para efectos. Eso, además de que Superman podía viajar por el espacio sin necesidad de oxígeno, volar por sí mismo hasta otros planetas en otros sistemas solares o galaxias si se terciaba, mover cuerpos celestes completos... La fuga hacia adelante había llevado a Superman a convertirlo en un rosario tan grande de superpoderes, que ya no valía la pena interesarse por un personaje tan aburrido. Había que limitarlo a toda costa, de alguna manera, para seguir manteniéndolo como un personaje interesante, afrontando desafíos que de verdad supusieran un reto para él.

SUPERMAN.- Moviendo estos mundos desde su propia galaxia moribunda a nuevos soles en el otro lado del universo, estoy salvando incontables billones de vidas.

50. La primera manera de enfrentar el problema fue crear para Superman un talón de Aquiles. En realidad, esta solución no es exactamente original. Aquiles, el héroe homérico que le dio nombre a esta debilidad, era invulnerable gracias a que su madre lo sumergió siendo bebé en las aguas de la laguna Estigia, pero como debía sostenerlo por alguna parte y dicha parte fue el talón, éste quedó desprovisto de protección, y cuando años después Paris le clavó una flecha en dicho punto, fue el final. En la mitología germánica, el héroe Sigfrido alcanza una invulnerabilidad similar gracias a bañarse en la sangre del dragón Fafnir, cuando atraviesa al mismo con su espada, pero un punto en su espalda queda seco porque una fatal hoja de árbol cayó sobre él; es por dicho punto que, años después, es matado de un lanzazo a traición, mientras está inclinado bebiendo por las aguas del río. El talón de Aquiles como solución narrativa es un recurso simplón, pero tiene algunos puntos a favor: es sencillo de entender, y además tiene un componente irónico de por medio. Superman debía tener así el suyo propio.

51. El talón de Aquiles de Superman, el primero y más famoso de todos en realidad, es la kriptonita. La misma apareció por primera vez en la radioserie del personaje en 1.945, y derivó al cómic en 1.949. El componente irónico del talón de Aquiles en este caso es que Superman es invulnerable a cualquier cosa de la Tierra, pero puede ser debilitado, despojado de sus poderes e incluso muerto, por un fragmento de su propio planeta nativo; vale la pena mencionar que tanto esta paradoja como el hecho de que la Tierra parezca haber acumulado la mitad de la reserva de kriptonita del universo, ha encontrado explicación retroactiva con el paso de los años aplicando conceptos de Ciencia Ficción tales como transmutación de compuestos químicos o agujeros de gusano. Pero como pronto la única debilidad se transformó en un recurso manido, los guionistas decidieron mantener las cosas interesantes inventándose más de un tipo de kriptonita. La cosa alcanzó tales niveles de ridículo, que cuando el cómic fue reformateado en 1.971, el guionista Dennis O'Neill simplemente eliminó la kriptonita, y trató de crear drama a partir de otras situaciones distintas. La portada de Superman número 233 (Enero de 1.971) lo grita sin anestesia: "KRIPTONITE NEVERMORE!" (¡Kriptonita nunca más!). Por supuesto, debido a la conservación del status quo, el destierro de la kriptonita de la continuidad oficial del personaje fue temporal, y pasado un tiempo el compuesto fue reintroducido.

Portada de Superman número 233, de Enero de 1.971.

52. El reformateo del personaje de Superman en 1.971 introdujo también otra interesante manera de tratar al personaje y sus superpoderes. La gente encargada del cómic estaba cada vez más convencida de que Superman era demasiado superpoderoso, y por lo tanto era necesario rebajar sus superpoderes para seguir manteniéndolo fresco e interesante. De manera que crearon la saga del Arenero, en la cual dicho villano no solamente replica los superpoderes de Superman, sino que además lo drena de éstos; al final Superman consigue derrotar al villano en cuestión, pero sus superpoderes quedan reducidos bruscamente a un tercio. A partir de entonces, los excesos de la Edad de Plata, los superpoderes a la carta, los viajes instantáneos a través del espacio, todo eso quedó almacenado en el cajón. El nuevo Superman tenía superpoderes más limitados, y por lo tanto, era también más falible.

53. Además, los guionistas descubrieron también otra interesante posibilidad. Superman es la exaltación de las capacidades físicas de un ser humano llevadas hasta el límite. Pero, ¿qué pasa con aquellas cosas que no son físicas, o que no responden a la física tradicionalmente conocida? A partir de ahí surgieron nuevas posibles némesis para el personaje. La más conocida es la magia. Varios enemigos de Superman han sido magos y hechiceros, y se las han arreglado para crearle dificultades al personaje por medios que no son físicos sino mágicos. Debe tenerse presente aquí tanto la magia tradicional, vinculada a poderes que no son de este mundo, como a entes de tecnología tan avanzada, que para nuestra primitiva noción del universo puedan ser considerados como equivalentes de la magia a efectos prácticos; tal es el caso de Mr. Mxyztplk, una criatura interdimensional que gusta jugar con Superman, y que en sus primeras apariciones en efecto es un duende mágico. También, el cambiar el origen de los superpoderes de Superman desde una densidad molecular superior a la humana como era en un inicio, a ser una especie de batería solar alimentada por la luz amarilla del Sol, permitió introducir otra debilidad, la de los rayos rojos solares, que eliminan sus superpoderes, aunque no de manera permanente.

54. Lo verdaderamente radical con la reforma de 1.971 del personaje fue la idea de no dar por sentado los superpoderes de Superman, el concepto de que se podía jugar con ellos y desarrollarlos por caminos lógicos que llevaban a crear otros tantos posibles desafíos. Una ruta, la que describimos, es la de establecer limitaciones físicas para el personaje. Pero, ¿y qué pasa con el rol mismo de Superman en el mundo? Suponiendo que Superman pueda hacer de todo, ¿qué le impide llevar la práctica del bien hasta sus últimas consecuencias y erradicar el mal de raíz del mundo? A las alturas de 1.971, el personaje ya sumaba más de tres décadas, y en el transcurso de las mismas se había limitado a pararle los pies a los enemigos capaces de amenazar al sistema y echarlo abajo, pero nunca se había preocupado de alterarlo en lo fundamental. En realidad, debido a la dinámica editorial, esto era imposible: si Superman elimina todo el mal del mundo, entonces este mundo sería mejor... y también uno separado de la realidad. En buena medida, el rol de Superman como salvador radica en ser uno de nosotros, y si cambia la Historia, entonces los ciudadanos corrientes de Metrópolis dejarían por definición de ser como los ciudadanos corrientes de la realidad.

55. Un ejemplo de esto es el célebre cómic de dos páginas titulado What If Superman Ended The War? Fue publicado el 17 de Febrero de 1.940 como una entrada especial en la revista Look. En el cómic, Superman termina la Segunda Guerra Mundial cruzando la Línea Sigfrido, secuestrando a Hitler, luego secuestrando a Stalin, y finalmente llevándolos ante la oficina de la Liga de las Naciones en Ginebra, en donde son juzgados y condenados por crímenes contra la Humanidad. La razón por la que este cómic es un what if..., un qué tal si..., en vez de una tira canónica del Hombre de Acero, es evidente: para seguir vendiendo cómics de guerra después. Porque la guerra continuó después de 1.940, y además de eso en 1.941 hubo un cambio de alineación, con Stalin dejando de ser aliado de Hitler y pasándose al bando de los Aliados, lo que hace cuanto menos algo extraño repasar el cómic a partir del día de hoy.

SUPERMAN.- Me gustaría aterrizarte un puñetazo estrictamente no ario en tu mandíbula, pero no hay tiempo para eso! Estás viniendo conmigo mientras visito a cierto colega tuyo. HITLER.- ¡Bájame! ¡Me estás lastimando! [What if Superman Ended the War, 1.940].

56. Pero esta cínica explicación del negocio editorial necesita también encontrar una razón lógica dentro del mundo del cómic, para que Superman no cambie la historia como debería cambiarla, siendo tan superpoderoso como es. Una de las primeras exploraciones serias sobre el tema es el cómic Must There Be a Superman?, publicado en Superman 247 (Enero de 1.972). En dicho cómic, Superman es juzgado por los Guardianes de la Galaxia (los creadores de los Linternas Verdes) debido a que sus esfuerzos paternalistas por proteger a la Humanidad la han convertido en débil y dependiente suyo para desarrollarse. En respuesta, Superman ayuda a unos campesinos, pero consciente de lo que está haciendo, a partir de cierto punto en que los considera bien enrielados, los deja solos para que ellos terminen de hacer el trabajo por sí mismos.

57. Este concepto ha sido explorado después de varias maneras. Es tocado tangencialmente en ¿Qué pasó con el Hombre del Mañana? de Alan Moore, el final canónico de las aventuras del Superman de la Edad de Plata (en paralelo al reboot de la Crisis en las Tierras infinitas y el relanzamiento de Superman por John Byrne, en 1.986); en dicho cómic de Alan Moore, uno de los personajes ironiza acerca de que Superman es un engreído que se cree que el mundo no podría funcionar sin su presencia... diez años después de que Superman ha desaparecido para siempre. Por su parte, el excelente cómic Paz en la Tierra, con guión de Paul Dini y Alex Ross y dibujado por este último, reincide en los mismos temas ahora de manera ampliada: Superman decide dedicarle un día entero a combatir la hambruna de la Tierra. Sin embargo, todos sus esfuerzos son malbaratados por una razón u otra. Superman termina convencido de que ciertas cosas no las puede arreglar un superhombre, y es la sociedad en su conjunto la que debe encargarse de ellas. Un tema similar es tocado en la película Superman IV, en la cual Superman emprende una campaña para limpiar a la Tierra de armas nucleares; finalmente, Superman llega al convencimiento de que la Humanidad siempre encontrará la manera de destruirse a sí misma si se lo propone, y que la presencia de un superhombre no es sustituto para la acción humana de la sociedad organizada en su conjunto.

58. El tema es explorado hasta sus últimas consecuencias en el cómic Superman: Hijo Rojo, del año 2.003. En el mismo, por una diferencia de doce horas, la cápsula que termina arrojando a Superman en la Tierra de 1.938 lo hace no en Kansas sino en Siberia. Por lo tanto, Superman no crece para ser el defensor del capitalismo estadounidense sino del proletariado internacional. Considerando natural el ideal totalitario del régimen comunista, Superman instaura una dictadura planetaria, con él de dictador supremo, para proteger a la Humanidad de sí misma. Es Lex Luthor, representante del individualismo propio del capitalismo de Estados Unidos, quien termina convenciéndolo de que la presencia de Superman es más nociva que beneficiosa para la Tierra, porque una Humanidad protegida de sí misma es también una Humanidad estancada, que ha perdido las ganas de progresar y salir adelante, y una en definitiva condenada a la decadencia y la destrucción. Irónicamente, la autoimpuesta misión suprema de Superman para proteger a la Humanidad de todas las amenazas, implica liquidarse metafóricamente a sí mismo: un mundo perfecto no es el que tiene a Superman para protegerlo, sino un mundo que en definitiva no necesita a Superman.

El Superman soviético alternativo de Hijo Rojo.


59. Una exposición muy interesante del tema es dada por Superman en la serie de televisión Liga de la Justicia Ilimitada. En ella, Superman le explica a Darkseid, antes de un fenomenal duelo final, por qué se restringe a sí mismo de utilizar todo su poder. Superman, siendo tan superpoderoso, sabe que intervenir en la Humanidad significa alterar sus equilibrios. Superman ve al mundo como un castillo de naipes, y mover el menor de ellos implica romperlo y transformarlo quizás para peor. En definitiva, ésta pareciera ser la mejor explicación de por qué Superman no puede transgredir ciertos límites. Esto es un eco de un problema filosófico mucho más antiguo, que se remonta por lo menos hasta los antiguos griegos: ¿es la fuerza la justicia? O dicho de otra manera, ¿si yo puedo hacer algo, estoy justificado para hacerlo? La respuesta de Superman, dentro de su ideario mezcla de motivos cristianos y republicanos, es negativa: la fuerza no hace la justicia, y quien tiene una fuerza mayor se ve incluso más constreñido a obrar la justicia, que quien no tiene fuerza en lo absoluto.

60. Y para terminar con el tema con una nota más ligera, nada mejor que mencionar el problema de la relación entre Superman y Lois Lane. La película Superman II algo apunta al respecto, ya que pareciera ser que Superman debe despojarse de sus poderes y ser Clark Kent de manera permanente para poder emparejarse con Lois Lane. El problema parece haber sido explorado por primera vez en profundidad, y también con mucho sentido del humor, en un ensayo llamado Man of Steel, Woman of Kleenex, escrito por Larry Niven y publicado en 1.971. El mismo menciona como Clark Kent tendría que tener un supercontrol inaccesible para los seres humanos a la hora del sexo, para no romperle a Lois Lane todos sus huesos abrazándola en el momento supremo, o para no acribillarla como con una metralleta a la hora de la eyaculación. O de cómo, si optara por la inseminación artificial para tener progenie, los espermatozoides bien podrían estar premunidos de superpoderes igual que su emisor, y por lo tanto no habría tubo de ensayo que pudiera contenerlos para ser almacenados. De todos los límites que pueda haber para el superpoder de Superman, quizás la probable imposibilidad de tener sexo normal con una humana sin superpoderes sea el más frustrante de todos para el superhéroe.

Próxima entrega de Superman 75 Años: SU LUGAR. ¿Qué sitio ocupa Superman dentro del Universo DC que lo cobija? ¿Es en verdad el superhéroe más poderoso de todos? ¿Es el baluarte moral definitivo entre los superhéroes? Nos refereriremos a todos estos temas en la próxima entrega de SUPERMAN 75 AÑOS, el próximo miércoles 4 de septiembre, aquí en la Guillermocracia.

4 comentarios:

Cidroq dijo...

Excelente entrada Guillermo, llevas un gran trabajo con la serie.

Guillermo Ríos dijo...

Me alegra que la serie esté siendo provechosa e interesante, y se agradecen los comentarios y felicitaciones porque me ayudan a tener una perspectiva externa de lo que está bien y mal en los posteos. Y quedan dos entregas más todavía por delante.

Elwin Álvarez Fuentes dijo...

¡Por fin me doy el gusto de continuar leyendo esta genial serie de artículos tuyos! Eso sí, una corrección debo hacerte: El cómic "Paz en la Tierra" no es SÓLO del gran Ross, quien hizo el arte de esta soberbia novela gráfica, si no que fue escrito por nada menos que Paul Dini (detalle importante que no se te puede escapar, hombre, pero errar es humano ¿No?). Por otro lado, respecto a los enemigos mágicos de Superman, también hay que tener en cuenta, que fue recién gracias a John Byrne y su revisión del personaje a mediados de los ochenta, que se introdujo la idea definitiva de que éste no era inmune a la magia y por ello la magia sea puede controlarlo y de superarlo.

Guillermo Ríos dijo...

Respecto de la magia, ya el Superman de la Edad de Plata tenía problemas para luchar contra ella; en ese sentido podemos considerar que John Byrne no creó la debilidad de Superman, sino que la codificó, le dio un formato y estableció como regla un concepto que ya existía en el ambiente como algo insinuado pero nunca explorado en profundidad.

Gracias por el apunte sobre Paz en la Tierra, hice la corrección necesaria para acreditar a Paul Dini como corresponde.

¡Vota por lo mejor de los primeros siete años de la Guillermocracia!

Related Posts with Thumbnails