miércoles, 5 de junio de 2013

Superman 75 años (2 de 6): Su identidad.

¿Quién es el verdadero personaje? ¿Clark Kent o Superman?

16. Superman es un personaje en apariencia fácil de desdeñar. Es un sujeto tan icónico, que puede hacérsele blanco de todas las críticas dirigidas a las cosas que representa. O que supuestamente representa. Es también un personaje tan omnipresente, que todo el mundo pareciera saber quién es o conocerlo al dedillo, sin haber leído nunca un cómic suyo o interiorizarse de su historia. Y sin embargo, es un hecho que si Superman ha conseguido percutar de una manera tan duradera en la cultura y conciencia popular, es porque encarna tensiones y dinámicas psicológicas profundamente enraizadas en la sociedad contemporánea. Los íconos culturales lo son en cuanto expresan valores y sentimientos de las personas, le dan forma a aquello que las personas no pueden o no consiguen expresar por otros medios, y Superman no es la excepción. Y resulta que el trasfondo de Superman como personaje es increíblemente complejo, un catalizador de numerosos fenómenos sociológicos del exterior.

17. En primer lugar, Superman es un alienígena. Por tradición, es el último sobreviviente del planeta Krypton. Ahora bien, esto ha ido variando a lo largo del cómic o en sus encarnaciones en otros medios, a medida que otros kryptonianos han ido surgiendo, o bien han sido suprimidos en reescrituras del personaje que buscan regresarlo a sus orígenes. Pero en esencia Superman, aunque sea una criatura antropomórfica que pueda disimularse entre los seres humanos, sigue siendo un alienígena; es por lo tanto la encarnación de lo otro, algo que es ajeno a nosotros mismos. En última instancia, parte del pathos del superhéroe es que cae dentro de lo que los anglosajones llaman el uncanny valley, algo que nos causa identificación porque lo reconocemos similar a nosotros, pero al mismo tiempo lo rechazamos porque no es por completo humano.

18. Esto genera también una interesante lectura de Superman, que algunos cómics se encargan de realzar de manera intencional, y la película Superman regresa de 2.006 también desarrollaba. Es el concepto del llamado síndrome del superviviente. Este síndrome es una variante específica de estrés postraumático, y se expresa a través de ansiedad, depresión y aislamiento social voluntario, entre otros síntomas. La persona afectada ha sobrevivido a algún desastre (guerras, epidemias, catástrofes naturales, etcétera), y se culpa a sí misma de manera absolutamente irracional por la muerte de los otros. Una idea recurrente es decirse a sí mismos: "Si yo hubiera estado ahí, si yo hubiera sido capaz"... En muchos casos, la conciencia de provenir de un planeta que ya no existe más, y de que no hayan otros kryptonianos, sería un motor importante en la psique de Superman: su eterna cruzada por el bien y la justicia tendrían mucho de expiación y de autosacrificio permanente, por no haber podido impedir el destino fatal de Krypton. Este aspecto es discutible, por cierto, ya que la conciencia de ser kryptoniano emerge mucho más tarde en Superman, así como los recuerdos o viajes en el tiempo al Krypton del pasado. Pero es una lectura posible de Superman que ha tenido sus seguidores.

Superman en la Fortaleza de la Soledad, en un fotograma de la película de 1.978.

19. En este punto cobra relevancia el debate sobre la doble identidad del personaje. ¿Quién es realmente él? ¿Cómo deberíamos llamarle? ¿Es Superman quien se disfraza de Clark Kent, es Clark Kent quien toma el manto de Superman, o es una amalgama de ambos que se fusionan en un ser único y distinto de la suma de sus componentes? La escuela clásica, incluyendo a los creadores de Superman, parecieran inclinarse por la primera solución; otro tanto podría afirmarse de la película Superman de 1.978. Todos los que hayan visto Kill Bill vol. 2 y recuerden el diálogo de Bill sobre Superman, conocen esta idea: Superman es el ser real, todopoderoso, superior, un dios entre hormigas, mientras que Clark Kent es apenas una máscara, una parodia, la caricatura de como él ve a los seres humanos desde las alturas; por eso Clark Kent es débil, enclenque y torpe, porque los humanos en general lo son en comparación con el apolíneo y perfecto Superman. No es raro que este Superman es también presentado como una fantasía escapista, como la encarnación de un sueño o ideal de superación humana, imposible de alcanzar pero a la vez agradable de soñar, con reminiscencias no demasiado lejanas al ideal olímpico de las Olimpíadas nazis de Berlín 1.936.

20. Esta tesis ha sido modificada en años más recientes, por guionistas y dibujantes que han invertido la polaridad, y puesto el énfasis sobre Clark Kent. Según ellos, es Clark Kent el verdadero yo, y Superman no es más que un alter ego fabricado ex profeso para la realización de hazañas que le acarrearían problemas legales o de otro tipo a Clark Kent si no asumiera una identidad secreta. Esta idea fue plasmada de manera suprema en la serie televisiva Lois y Clark, en el episodio Tempus Fugitive, con el personaje diciendo directamente que Clark es lo que soy, Superman es lo que puedo hacer. Desde este punto de vista, todo el drama se enfoca en Clark Kent tratando de vivir una vida con pasiones y necesidades humanas normales, por un lado, compatibilizando lo anterior con su autoimpuesta misión de defender a la Humanidad por la otra.

21. Y aún existe la idea de que en realidad ni Clark Kent ni Superman son el personaje real, sino que ambos son facetas de un mismo individuo que mezcla un poco de ambas dentro de su verdadero yo. De esta manera, Clark Kent sería el reflejo de sus dudas, inseguridades, ideales y conexiones con la humanidad, mientras que Superman sería la expresión de su herencia kryptoniana y de su alteridad frente a los seres humanos. Incluso, se ha defendido la tesis de que Superman sería no dos personas diferentes sino tres, añadiendo al periodista de Metrópolis y al superhéroe la tercera identidad del campesino de Kansas. Si le diéramos una interpretación freudiana a esta teoría, podríamos decir que Superman es el ello, el conjunto de impulsos instintivos, primigenios y a menudo violentos del ser humano, mientras que el campesino de Kansas aporta el superyó, la conciencia moral del bien y el mal, y el sentido del deber; Clark Kent el periodista sería el punto de equilibrio de ambos, el yo o ego, entre la severidad de la ética del campesino de la América Profunda versus la tentación siempre presente del recurso a la violencia.

Clark Kent y Superman.

22. A través de estas construcciones, es fácil entender que Superman se haya convertido casi en un símbolo estadounidense, lo que por supuesto le ha atraído la inquina de todos los enemigos del llamado imperialismo yanki. El detalle interesante es que Superman, siendo un alienígena, es el reflejo mítico definitivo del sueño de la asimilación, el mito de Estados Unidos como el crisol de razas. Porque Superman es un inmigrante, y un inmigrante ilegal sin papeles para colmo. Superman es así el reflejo de tantas hordas migratorias que llegaron a Estados Unidos en el siglo XIX: italianos, irlandeses, judíos... Todos ellos salidos de una Europa percibida como anciana y señorial, pero también en declinación, al igual que la imagen proyectada por el planeta Krypton en el ideario mítico humano. Pero a su vez, Superman es criado no en los centros propios del crisol de razas, no en Nueva York ni en California, sino en Kansas, un bastión de la América Profunda. Superman es un inmigrante, pero es educado con la formación y valores propios de un estadounidense tradicional de toda la vida. Cuando Clark Kent llega a uno de esos centros, a Metrópolis (trasunto mitológico de Nueva York, casi sin disfraz en la película Superman de 1.978 con Estatua de la Libertad incluida), ya lleva incorporado todo lo que significa ser un estadounidense en el disco duro de su personalidad.

23. No es raro entonces que Superman sea también una de las encarnaciones supremas del sueño americano, el American dream que se plasma en el American way of life, el estilo de vida americano. Se insinúa, y muchas veces en versiones alternativas de Superman se pone muy de manifiesto, que el superhéroe podría aprovechar sus superpoderes para apoderarse del planeta, o al menos abusar de ellos para escalar posiciones y ganar influencia en la política, las finanzas, etcétera. Pero en vez de ello, elige el camino del respeto a la institucionalidad, y utilizar su alter ego de Clark Kent para salir adelante con su propio trabajo. Clark Kent es así la encarnación del ideal puritano de la fortificación moral a través del rigor del trabajo. Clark Kent es un campesino que llega a Metrópolis para trabajar como periodista, una profesión liberal, o sea, que está un punto por encima del obrero de baja calificación, pero que no llega a ser tampoco una gran influencia política o social. Clark Kent es por lo tanto la encarnación del sueño de la clase media, del ascenso por la vida a través de la vía del esfuerzo y el emprendimiento. Superman se transforma así en una especie de sombra: Clark Kent es el prototipo del hombre de esfuerzo, y Superman es el ideal u objetivo a alcanzar por dicho hombre de esfuerzo. Al hacerse carne ese ideal en Superman de manera literal, lo hace también de manera metafórica en el lector de clase media.

24. De esta elección vital es que surge el ideario humanista de Superman. El elige no desentenderse de los problemas humanos, sino intervenir de manera activa en ellos, únicamente por un sentimiento de compasión hacia sus semejantes. En esto late otra profunda vena de la identidad de Estados Unidos: la ética cristiana de la caridad para con el necesitado, expresada en tiempos modernos en la ética de los vecinos de suburbio al estilo de La hechizada o de Ned Flanders. Esta manera espiritual de entender su misión hace que Superman en principio no sea un superhéroe que cuestione las instituciones. Este jugar dentro de las reglas tan característico del personaje, le ha dado el sobrenombre burlesco de boy scout volador. Superman es caricativo porque ayuda a personas puntuales con sus problemas puntuales. Sin embargo, no es un revolucionario. Superman no es el Che Guevara, para decirlo fuerte y claro. Para Superman el sistema capitalista, liberal e industrial es esencialmente correcto, y no merece más que unos pocos ajustes cuando las cosas se salen de madre por obra de algún supervillano, de alguna catástrofe, o de pura y simple mala suerte.

25. De ahí que Superman sea repudiado muchas veces como símbolo del conservadurismo político. Sin embargo, respecto de esto hay tela que cortar. Créase o no, Superman partió siendo el campeón de los oprimidos, como lo dice explícitamente uno de los primeros cómics de sus creadores Shuster y Siegel. Superman nació en una época, la década de 1.930, en donde el modelo económico era percibido ampliamente como fallido. En la década anterior, Estados Unidos se había convertido en una fiesta, apoyado por una burbuja financiera que terminó reventando en la Gran Depresión de 1.929. Después de ganar la elección de 1.932, el Presidente Franklin Delano Roosevelt lanzó una amplia política intervencionista en economía llamada el New Deal. En muchos sentidos, el primer Superman era un campeón del New Deal, protegiendo a la gente honesta y decente no sólo contra ladrones y malandrines, sino también contra políticos corruptos, empresarios egoístas, etcétera. Pero después de la Segunda Guerra Mundial, Superman se puso al servicio de la causa patriótica e incluso ayudó a publicitar la compra de bonos de guerra, lo que terminó limando su arista más revolucionaria, configurando el Superman más conservador que conocemos hoy en día.

El Superman de Christopher Reeves, como encarnación del espíritu de Estados Unidos.

26. Esto lleva por supuesto a otro matiz más siniestro del personaje. Superman es o pretende ser la encarnación del bien y la justicia. Se insinúa que su sentido innato de la justicia viene de los valores que le fueron inoculados en su infancia por los Kent. Aunque nunca se explicitan por completo, se subentiende que estos valores se inscriben dentro de las coordenadas del cristianismo más puritano propio de las comunidades semirrurales de la América Profunda. Actuando en Metrópolis, o sea un centro urbano y cosmopolita de avanzada, la guía y brújula moral de Superman son los valores de una vida más sencilla y simple. Y sin embargo, después de años luchando por imponer el bien y la justicia frente a las múltiples amenazas externas que sufre Metrópolis, ¿no podría sentirse tentado Superman a hacer uso extensivo de sus superpoderes y transformarse en dictador totalitario del planeta?

27. Este escenario no ha sido explorado en profundidad por el Superman más canónico por razones bastante obvias. En primer lugar sería subvertir o deconstruir al personaje de manera demasiado radical, dejándolo inutilizado para seguir explotándolo; después de todo, quiérase o no, en los cómics el status quo es Dios, como una manera de que los lectores tengan un marco de referencia cómodo y reconocido frente al cual puedan disfrutar los cómics sin mayores complicaciones respecto de entender la mitología previa del personaje. Pero no se crea que las versiones más o menos canónicas de Superman nunca han sentido la tentación. En la serie de dibujos animados de La Liga de la Justicia, perteneciente al Universo Animado DC, en concreto dentro del episodio Flashpoint, hay una soberbia escena en donde Superman está tentado a dar el paso. En el episodio anterior Lex Luthor les ha tendido una trampa, y los ha incriminado de un devastador ataque contra una ciudad de Estados Unidos. Superman es partidario de ir contra Lex Luthor sin más trámite y castigarle, lo que motiva un épico discurso por parte de Green Arrow. Este apunta que es uno de los pocos miembros de la Liga de la Justicia sin superpoderes, y confiesa con franqueza que le tiene miedo a Superman, y puede entender el miedo de los humanos a los superhéroes, porque en cualquier momento podrían hacer justo lo que Superman quiere hacer: imponer su concepto subjetivo de la justicia por la fuerza, sin pruebas, sin debido proceso y sin garantías jurídicas de ningún tipo. Al final termina prevaleciendo la sensatez, y Superman renuncia a su proyectado ataque contra Lex Luthor, para atenerse a las reglas del debido proceso, reglas que por desgracia en esos mismos años estaban bastante bajo fuego en el mundo real.

28. El escenario de Superman aprovechando sus superpoderes para conquistar el mundo ha sido explorado eso sí por versiones alternativas del personaje. Incluso el primer borrador del personaje, el cuento publicado en 1.934 y que mencionábamos en la primera entrega de esta serie para la Guillermocracia, era un supervillano y no un superhéroe. Una versión que se aproxima al totalitarismo es la ofrecida por Kingdom Come, cómic de 1.996 en donde Superman y los suyos hacen entrar en vereda a un grupo de superhéroes descarriados que han llevado la justicia demasiado lejos y con demasiada brutalidad. Pero quizás el mejor ejemplo de un Superman totalitario lo encontramos en la miniserie Hijo rojo. En ella, la caída de Superman desde Krypton ocurre doce horas antes o después, y por lo tanto no cae en Kansas sino en la Unión Soviética; con el paso del tiempo el Hombre de Acero superheroico reemplaza al Hombre de Acero histórico (Stalin significa Acero en ruso), y Superman se transforma en el campeón del proletariado internacional y convierte al mundo entero en una dictadura comunista. A la larga, intervención de Lex Luthor mediante, Superman se da cuenta de que por salvar a la Humanidad la está condenando, porque ésta ha perdido la libertad, y con ella el impulso a la creatividad, a superarse y a explorar. El Universo Animado DC también explora esta posibilidad, mostrándonos en la mencionada serie La Liga de la Justicia a un Superman de un universo paralelo que se atreve a matar a Lex Luthor siendo éste Presidente de Estados Unidos en trance de instaurar una dictadura y desatar una Tercera Guerra Mundial; en dicho universo alternativo, los superhéroes han efectivamente creado una dictadura planetaria en donde hay orden... pero a qué precio.

El Superman totalitario de un universo paralelo en La Liga de la Justicia, episodio A Better World.

29. Y todo lo anterior nos lleva a otra interpretación corriente de Superman: su vertiente mesiánica, cristológica incluso. Porque Superman ha sido visto y leído en numerosas ocasiones como una versión secular de Cristo, una especie de mesías de Ciencia Ficción moderna que sirva como surrogatorio del mesías cristiano del relato bíblico. La biografía ficticia de Superman, de hecho, tiene mucho en común con la vida de Jesucristo según los Evangelios. Así como Jesucristo es presentado como el Hijo de Dios, o al menos su Enviado, llegado desde el Cielo, también Superman es hijo de un extraterrestre que es científico, y ha llegado desde al menos un punto específico del cielo, que es el planeta Krypton. Asimismo, su misión de luchar contra el mal y crear un reino de justicia en la Tierra, es muy parecida a la misión de Jesucristo. Este subrayado puede ser intencional. Se ha observado la ironía de que un personaje cristológico como Superman haya sido creado por dos autores judíos, pero la paradoja desaparece si se piensa que la historia de Superman y la de Jesucristo, ambas beben en muchos respectos de una fuente más antigua: la historia de Moisés.

30. En efecto, Moisés es también un sobreviviente, se intuye que el último de los judíos varones que sobrevivió a la matanza de los hijos del faraón, salvado gracias a una cesta en el río Nilo. La nave espacial que trajo a Superman a la Tierra sería así una metáfora de dicha cesta. Esta lectura del personaje tiene por supuesto un componente mucho más subversivo. Porque Moisés, a pesar de criarse como egipcio entre egipcios, termina por descubrir su propia naturaleza racial y libera a su pueblo frente a la maldad del faraón egipcio. Si seguimos la analogía hasta sus últimas consecuencias, entonces deberíamos concluir que la cruzada de Superman es liberadora, pero sólo para unos pocos, los que son como él. Y con esto regresamos al punto de origen, a la condición de Superman como alienígena. Porque, siendo un extraterrestre, Superman al final no es uno de los nuestros: tiene derecho a salvarnos porque él es superior, es superior porque tiene la justicia, y tiene la justicia porque es superior. Este es el punto en donde el alienígena se transfigura en una criatura religiosa en la que se debe tener fe. Es posible que mucho del atractivo de Superman radique en esta dinámica religiosa subyacente a su mito... y también mucho de por qué es tan criticado y resistido también.

Próxima entrega de Superman 75 Años: SU FRANQUICIA. La historia de cómo Superman ha saltado de las páginas de los cómics y ha invadido la televisión, el cine, los videojuegos, y la cultura popular en general, y de como dichos medios han condicionado nuestra imagen del personaje. Nos referiremos a todos estos temas en la próxima entrega de SUPERMAN 75 AÑOS, el Miércoles 3 de Julio, aquí en la Guillermocracia.


2 comentarios:

Elwin Álvarez Fuentes dijo...

Ya era hora retomara tu serie dedicada a los 75 años de Superman; como siempre leer tus argumentos y alcances en general me es gratificante. Por cierto...¿Quién es tu superhéroe favorito?

Guillermo Ríos dijo...

Gracias por las felicitaciones, y qué decir, es la dedicación y mimo que pongo en cada posteo de la Guillermocracia, sean de los más serios o de los más humorísticos.

En cuanto a los superhéroes, no creo tener uno favorito; tiendo a inclinarme más por historias que por personajes. Por eso debe ser que mis lecturas de cómics de superhéroes tienden a ser más bien de novelas gráficas, miniseries, o arcos argumentales bien acotados. De la continuidad oficial tiendo a huir como de la peste, para que no terminen encajándome 50 cómics por cada crisis: la miniserie misma de la crisis, las precuelas, las secuelas, las publicaciones regulares en paralelo con alusiones a la crisis... porque cada vez que una crisis queda terminada y bien terminada, al número siguiente ya están preparando la crisis que viene.

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