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miércoles, 1 de mayo de 2013

Superman 75 años (1 de 6): Sus raíces.

El número 1 de la revista Superman, publicado en 1.939.
1. Superman es el más icónico y representativo de los superhéroes. Si bien antecedentes del mismo ya existían en la cultura popular, fue Superman el que cristalizó todas las tendencias que conducían hacia el superhéroe moderno, configurándolo de la manera en que podemos reconocerlo hoy en día. Incluso su nombre denota un carácter genérico y fundador: superman en inglés es el superhombre, palabra que define por excelencia al superhéroe. Esto se debe a que en Superman confluyen por primera vez de manera coherente y perfecta la tríada mágica que definen a la inmensa mayoría de los superhéroes: los superpoderes más allá de la capacidad humana, el compromiso incuestionable con el bien y la justicia (o con su definición particular de ellos, a lo menos), y el ocultarse bajo una identidad secreta que le permite llevar una doble vida en el mundo civil.

2. Pero Superman no nació del aire. En realidad, Superman es la plasmación de una constante mitológica, la del salvador milagroso que utiliza sus superpoderes para rescatar al oprimido y defender al indefenso, luchando contra las amenazas que se están moviendo contra ellos o contra la sociedad en su conjunto. Este prototipo es tan viejo como las antiguas mitologías. En la Biblia encontramos por ejemplo la figura de Sansón, que investido de superfuerza por el favor de Dios, defiende a los israelitas contra la superioridad militar de los filisteos. En el mundo griego tenemos la figura de Heracles, el Hércules romano, que siendo un semidiós, emprende una incansable batalla en contra de toda clase de monstruos mitológicos que amenazan a los seres humanos. En la Edad Media de Europa, el concepto de héroe premunido de superpoderes adquirió un matiz cristiano, siendo ahora los santos y los paladines bendecidos por Dios quienes emprendieron la lucha contra el mal. A lo largo de todas estas encarnaciones gravita la idea de que el héroe es superior al ser humano, pero dicha superioridad se expresa al máximo no cuando es puesta al servicio de sus propias ambiciones egoístas, sino al de una causa desinteresada y más grande que ellos mismos, que se corresponde con el orden y la armonía del universo.

3. La figura del héroe experimentó un cierto eclipse durante la Modernidad, debido a la retirada del Cristianismo del primer plano. En muchos casos, el héroe fue sustituido por el pícaro, individuo desfavorecido por la sociedad que utilizando su ingenio, se las arregla para sacarle partido a los demás con evidente despreocupación por la moral. Luego vino la Revolución Francesa, y dentro de su ideario de libertad, igualdad y fraternidad no parecía haber espacio para los superhombres. Uno que intentó ocupar dicho lugar en la vida real, Napoleón Bonaparte, terminó en Waterloo y el exilio.

4. Pero a mediados del siglo XIX volvió a surgir la idea del tipo humano superior. El Romanticismo con su exaltación de la subjetividad, tendió a cultivar la figura del héroe superior a la masa. Los historiadores intentaron explicar la Historia a través del movimiento de los grandes personajes, lo que se refleja en el cesarismo como concepción historiográfica. Algo después, Charles Darwin publicó su libro El origen de las especies; aunque existían teorías evolutivas anteriores a Darwin, la suya fue la primera convincente. Su libro de 1.859 fue seguido en 1.871 por La descendencia del hombre, en donde explicaba que el hombre y el simio tenían ancestros comunes. Esto llevó a la instauración de un mito evolutivo alimentado por el Positivismo europeo, de que los seres estaban en una cadena de la vida, desde el más antiguo y menos evolucionado hasta el más reciente y más evolucionado. Por supuesto, el más evolucionado era el superior. Hoy en día sabemos que las cosas no son así, pero no es la primera vez que la ciencia llega de manera distorsionada o errónea al grueso público.

5. En paralelo, un filósofo alemán llamado Friedrich Nietzsche descubrió la manera de darle cuerpo en términos filosóficos a una doctrina del superhombre. Nietzsche parece haber estado bastante influido por las teorías evolucionarias a su alrededor, aunque no se preocupara demasiado de Darwin mismo o de su obra. Nietzsche acuñó el concepto del Ubermensch. Este suele traducirse como el superhombre, aunque en realidad el término no es fácil de traducir al castellano porque el prefijo über, equivalente al inglés over, tiene una cierta connotación de trascendencia, de algo que no está simplemente por encima sino que traspasa al resto y va más allá; quizás transhumano sea una traducción más ajustada a la intención nietzscheana. Nietzsche dijo una frase destinada a hacerse famosa: "El hombre es una cuerda tendida entre el mono y el superhombre". En realidad, el superhombre de Nietzsche tiene una dimensión moral: es el paso de la evolución biológica a la evolución ética. El superhombre es la criatura que es capaz de trascender el bien y el mal (o el bien y el mal como imposiciones éticas procedentes de otras personas, a lo menos) para vivir de acuerdo a un código de conducta propio que responda a una afirmación conjunta de sí mismo y de la vida. Resulta asombroso lo mal que después se ha leído a Nietzsche, para hacerle un defensor de la superioridad biológica de ciertos humanos sobre otros, cuando en realidad preocuparse por la evolución biológica es una característica del hombre, no del superhombre, en términos nietzscheanos. Pero esta lectura errónea de Nietzsche tiene mucho que ver con la lectura de Superman como un personaje nietzscheano.

El filósofo alemán Friedrich Nietzsche caricaturizado como el Ubermensch, el Superhombre.

6. Mientras tanto, la cultura popular experimentará un poderoso empujón a finales del siglo XIX. La expansión de la Educación Primaria Obligatoria permitirá que la lectura deje de ser privilegio de los adinerados y se convierta en una habilidad común. Con ella surgió la industria de la entretención literaria popular. Su máxima encarnación es el pulp, la revista de periodicidad por lo general mensual, impresos en papel confeccionado en pulpa de mala calidad, y que servía como vehículo para la publicación de historias sin otro norte que la entretención. Esta prensa popular fue el caldo de cultivo en donde se creó la moderna Ciencia Ficción anglosajona, así como el propulsor para otro tipo de historias: de la jungla, policiales, del oeste, etcétera. Pronto, la revista de cuentos se vio incorporada por un nuevo tipo de arte que estaba naciendo en paralelo: el cómic.

7. Pronto, los escritores descubrieron que si un personaje se hacía favorito de los lectores, era buen negocio escribir o dibujar más historias sobre él. Este fue el medio en que se incubaron numerosos héroes de la actual cultura popular. En dichas revistas vieron la luz por primera vez personajes como Tarzán, John Carter de Marte, Doc Savage, el Zorro, la Sombra, el Fantasma, Mandrake el Mago... Todos ellos son presentados como héroes idealistas y de capacidades humanas aumentadas al máximo, o directamente sobrehumanas. Dichos personajes también encarnan de manera inconsciente la visión distorsionada del ideal nietzscheano, de un superhombre biológicamente superior, que sin embargo tiene la nobleza de utilizar esta nobleza al servicio de la Humanidad. Desde este punto de vista, es difícil no ver cuánto le debe Superman a estos personajes. Con Tarzán comparte el ser un dios entre salvajes; con John Carter de Marte comparte en llegar a un planeta en donde sus habilidades humanas pasan por superpoderes (Superman es así una especie de inversión de John Carter de Marte, ya que no es un terráqueo viajando a otro mundo, sino un extraterrestre viniendo al nuestro); con el Zorro comparte el ser un justiciero escondido detrás de la máscara de un hombrecillo en apariencia insignificante; con Doc Savage... el sobrenombre de Superman (el Hombre de Acero) es casi un calco del de Doc Savage el Hombre de Bronce. El concepto mismo de Superman había sido tocado incluso en forma de una novela publicada en 1.930 y llamada Gladiador, hasta el punto de que cuando apareció Superman en los cómics, el autor Philip Wylie estuvo a punto de demandar por plagio, y renunció sólo al enterarse de que los autores del cómic eran un par de chiquillos malpagados y exprimidos por su editorial.

8. Irónicamente, la primera encarnación de lo que sería Superman, es un supervillano. Fue la creación de Joe Shuster y Jerry Siegel, dos estadounidenses nacidos en el seno de sendas familias judías inmigrantes; Jerry Siegel además en su niñez había sido víctima conspicua de lo que ahora llamamos bullying, lo que sumado a la muerte de su padre tendero a manos de un atracador de locales comerciales le hizo soñar despierto con alguna clase de campeón que protegiera a los desvalidos y le diera a los abusones y malhechores su merecido. En la época, los hijos de inmigrantes solían ser pobres, pero si tenían talento literario o para el dibujo, podían abrirse paso hacia el mercado de los pulps o los cómics. Pronto, Shuster y Siegel editaron su propio fanzine mimeografiado, la versión de la época de lo que sería un blog de hoy. En dicho fanzine editaron The Reign of the Super-Man, la historia de un hombre que desarrolla habilidades telepáticas, y las utiliza para dominar el mundo. Hay ironía en el hecho de que el telépata en cuestión era calvo... igual a como lo será Lex Luthor en el cómic posterior. Corría el año 1.934.

The Reign of the Super-Man, primera encarnación de Superman antes de la versión definitiva que conocemos hoy en día.


9. Shuster y Siegel tenían una fe conmovedora en su personaje superpoderoso, y trataron por todos los medios de venderlo, ahora retrabajado para que no fuera un villano sino un héroe, consciente de que viviendo en medio de la Gran Depresión, era más fácil que el público sintonizara con un héroe idealista que con un cínico archicriminal tratando de conquistar el mundo. Vender el personaje fue dificultoso, ya que los editores lo consideraban ridículo, o bien uno cuya explotación no iba a ir más allá de los números que durara la novedad, y no se interesaron por él. Pero una editorial llamada National Allied Publications había iniciado una nueva idea, la de crear revistas de cómics con material original, lo que era inédito en ese tiempo, ya que las revistas de cómics en Estados Unidos eran reimpresiones de las tiras cómicas ya publicadas en los diarios. Era una maniobra comercial centavera, porque adquirir los derechos para las reimpresiones era caro, mientras que el material original era barato porque todavía no había sido probado; por supuesto que el reverso de la medalla era que tenían a disposición todo lo que eran rechazos de las tiras cómicas de los diarios, o sea, material de segunda línea. Pero estaban necesitados de material, y estaban dispuestos a comprar lo que fuera. Entre las cosas que compraron, estaba Superman. A la larga, National Allied Publications se transformaría en la actual DC Comics, y Superman en su franquicia más importante. Los editores fueron lo suficientemente tiburones para ofrecer a los dos creadores un trato leonino, pagando diez dólares por página de un cómic de trece páginas... no por el cómic en sí sino por el personaje. Es decir, Shuster y Siegel vendieron un cómic de trece páginas sin darle mayor importancia a que no estaban franquiciando el personaje sino directamente vendiéndolo, y que por lo tanto después no lo podrían recobrar. Huelga decir, en los años venideros Shuster y Siegel siguieron a soldada de DC Comics, pero cuando la editorial los despidió, ellos se quedaron sin un cinco por las regalías; sólo cuarenta años después su situación obtuvo publicidad gracias al estreno de la película Superman de 1.978, y DC Comics les concedió a ambos creadores una pensión de gracia, más presionados por la opinión pública que por haber encontrado la conciencia en algún recoveco de sus billeteras.

10. Superman fue utilizado para lanzar el número 1 de la revista Action Comics, en 1.938. Dicha revista era lo que se llama una antología, es decir, la publicación de varios cómics sin relación unos con otros, dentro de un mismo ejemplar. Se esperaba que Superman fuera apenas un personaje más dentro de los varios que Action Comics intentaba vender al público; fue incluido en la portada del número 1, y ya no fue utilizado como portada sino hasta varios ejemplares más adelante. Cuando se hizo evidente que Superman era el personaje más rompedor de los editados en Action Comics, los otros fueron suprimidos gradualmente y eliminados, hasta que dicha revista, que se publicó por décadas, se transformó en otra de las varias que DC Comics dedicó al personaje de manera simultánea.

El número 1 de la revista Action Comics, en donde se publicó la primera historia de Superman.

11. Había muchas cosas especiales en Superman, pero un importante factor en su éxito fue su estilo de dibujo. En la época, el cómic tendía mucho hacia una composición estática, casi hierática; se entendía cada ilustración casi como la estampa de un álbum. Superman en cambio era dibujado de manera cinemática, nunca posando sino siempre en movimiento, utilizando ángulos desusados para la época. Visto desde la actualidad, el dibujo del Superman de 1.938 parece algo tosco y primitivo, pero para la época era la expresión misma de la acción demoledora estallando en la cara del lector. La portada misma de Action Comics número 1 es un reflejo de esto: la viñeta está planificada casi como simulando una fotografía disparada con el obturador a alta velocidad, en el instante preciso en que Superman está estrellando un automóvil, ni antes ni después, al tiempo que los matones perseguidos por Superman corren por todas direcciones. En esta portada Superman no es un pin-up ni está posando: es un hombre trabajando en hacer justicia de manera espectacular, captado en un momento supremo de exhibición de fuerza. Y eso fue lo que galvanizó a los lectores de 1.938.

12. El primer capítulo de las aventuras de Superman era puro dinamismo, con el superhéroe enfrentando bandoleros, persiguiendo el rastro de un político corrupto, y además deteniendo una ejecución criminal injusta. Pero el Superman de 1.938 no era sólo pura imagen y nada de substancia. Como dijimos al comienzo, Superman integraba de manera perfecta la idea de superpoderes, su compromiso con el bien, y su identidad secreta. La explicación de los superpoderes pretendía ser científica: Superman era superpoderoso por ser un alienígena. De esta manera, Superman era un cómic de superhéroes y también de Ciencia Ficción. Así, Superman era un personaje fresco y moderno, encarnación de las maravillas de la ciencia moderna, a diferencia de los lejanos modelos mitológicos que basaban su poder en la magia, en el favor divino, o incluso en ser medio hijos de algún dios errante por ahí. Superman no era una sombra del pasado encarnándose en la contemporaneidad: era un vislumbre del futuro irrumpiendo en nuestro presente.

13. En cuanto a su compromiso con el bien, éste se identificaba con los desposeídos, con los asalariados. Superman era así el superhéroe del proletariado. En la época, como ya hemos mencionado, Estados Unidos luchaba todavía con los coletazos de la Gran Depresión de 1.929, y la economía se había reactivado en parte debido a la aplicación del New Deal por parte del Presidente Franklin Delano Roosevelt. Superman operaba casi como una encarnación del sueño del New Deal, de socorrer a los desfavorecidos para que puedan llevar una existencia digna como hombres de bien. No en balde, los primeros villanos a los que se enfrentó Superman, fueron no sólo ladrones de bancos y gángsters, sino también políticos corruptos. La era de la galería de villanos integrada por científicos locos y villanos alienígenas pertenecía aún al porvenir. De esta manera, Superman encarnaba el ideal del sueño americano, de Estados Unidos como el crisol de razas, de la integración del inmigrante. Es difícil no hacer conexiones entre este ideal de Superman, y la condición de descendientes de inmigrantes de sus creadores.

Christopher Reeves como Clark Kent en la película Superman de 1.978.

14. Otro factor importante del éxito de Superman fue la tensión dinámica establecida por su identidad secreta. Esto no fue inventado por Superman; la dualidad entre un héroe intachable y un alter ego torpe y permanentemente fuera de foco puede ser rastreada a lo menos algunas décadas hasta el Zorro o la Pimpinela Escarlata. Pero en ambos casos la identidad secreta era la de un afectado hijo de aristócrata, un petulante e idiota hijito de papá; Clark Kent por el contrario era un periodista, un hombre de trabajo, que vive de su salario, o sea un proletario. Superman podía encarnar así la idea de las masas de que debajo del traje de oficina del hombre común y corriente, puede haber un héroe capaz de encumbrarse por sobre la condición humana y cambiar el mundo. La identidad secreta permitió también crear un interesante juego en el triángulo sentimental entre Lois Lane, Clark Kent y Superman, ignorante la primera de que los otros dos galanes eran la misma persona. Esto también es posible rastrearlo en la novela La marca del Zorro, que data de 1.919, y que presenta un triángulo similar entre el Zorro, Diego de la Vega y Lolita, en donde Lolita es cortejada de manera muy sosa por Diego de la Vega, al tiempo que es inflamada por el halo romántico del Zorro, sin percatarse de que el aristócrata de buen pasar y el bandido enmascarado son en realidad una misma persona. Sin embargo, no cabe duda de que Superman es el ejemplo definitivo de este tipo de triángulo.

15. El personaje tuvo un impacto incalculable en la cultura popular. Por un lado, inventó el superhéroe moderno tal y como lo conocemos. Por otro, inauguró la llamada Edad de Oro del cómic de superhéroes. Además, fue el primer personaje de cómic en obtener su propia revista, ya que el número 1 de Superman fue publicado en 1.939; fue también el primero que dio el salto a la radio. Y cuarenta años después, aunque en puridad no fue su primera película, sí fue el primero de su clase que protagonizó un blockbuster de Hollywood.

Próxima entrega de Superman 75 años: SU IDENTIDAD. ¿Quién es Superman? ¿Es un alienígena caído a la Tierra? ¿Es un inmigrante? ¿Es la encarnación del sueño americano? ¿Es el nuevo mesías? Nos referiremos a todos estos temas en la próxima entrega de SUPERMAN 75 AÑOS, el Miércoles 5 de Junio, aquí en la Guillermocracia.

George Reeves y Phyllis Coates en la película Superman and the Mole Men, de 1951.

3 comentarios:

Elwin Álvarez Fuentes dijo...

Te felicito, Guillermo, por tan soberbia manera de comenzar tu serie de artículos y/o ensayos dedicados a Superman (y supongo motivado por sus 75 años). Me gustó mucho la forma de cómo fuiste detallando sus antecedentes históricos, si bien no te niego te pusiste (para mi gusto) un poquito denso al rastrear estas raíces. Me sorprende que con lo bueno que está tu texto, la gente sea tan dejada para honrarlo con un comentario (que bien merece el texto en sí mismo hacerlo). Aprovecho de desearte una muy feliz Navidad.

Omar Ledezma dijo...

Buen homenaje ojala los de batman sean igual de buenos Guillermo..Saludos

Guillermo Ríos dijo...

@ELWIN ALVAREZ FUENTES. Nada viene de la nada, y cada cosa en este mundo tiene una frondosa genealogía hacia atrás. Que se lo digan a Gregorio de Tours, que en el siglo VI d.C. partió su "Historia de los francos" con... Adán y Eva. En cuanto a la falta de comentarios, es casi un tópico de los blogs que por cada diez que leen, apenas uno comenta. Por otra parte, tampoco es que la Guillermocracia tenga tantos lectores como para que me inunden de comentarios; lo que es un alivio, bien mirado. Felices fiestas igualmente.

@OMAR LEDEZMA. Estamos trabajando en ellos, aunque Batman ha salido un poco más complicado porque, como argumentaré detenidamente en su minuto, la propia esencia de lo que es Batman permite que salgan muchas más versiones del personaje, sin que haya una que podamos considerar la definitiva del mismo. Más detalles... en Batman 75 Años, próximamente aquí en la Guillermocracia.

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