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miércoles, 24 de abril de 2013

INTERMINABLELOGÍAS: Las películas de Superman.


Desde su creación en 1.938, Superman fue un superhéroe tan exitoso que dio casi de inmediato el salto hacia otros medios, siendo pionero entre los suyos en tener su propia radioserie, su propia serie dominical en el cine, su propia película y su propia serie de televisión, ¡su propio musical de Broadway! En 1.978 se estrenó su segunda película, pero la primera en ser un blockbuster en regla, ya que existe una anterior de 1.951, que en el fondo fue rodada con vocación de piloto para la serie televisiva que terminó llegando al año siguiente. La película de 1.978 dio origen a una franquicia de cinco filmes, que tienen la particularidad de presentar dos continuidades. Una de ellas es la que va a través de Superman, Superman II, Superman III y Superman IV. La otra fue un intento de crear una continuidad alternativa en 2.006, y que iría a través de Superman, Superman II y Superman regresa.

En realidad, nadie le tenía demasiada fe a una película de Superman. La imagen que existía por ese entonces de los superhéroes entre el grueso público, más allá de la pequeña parroquia de lectores de cómics, era el retrato campy que en la serie televisiva de Batman de la década de 1.960 había dejado tras de sí. En 1.973, los derechos de Superman para el cine se habían licenciado para Alexander e Ilya Salkind, padre e hijo respectivamente, quienes se pusieron manos a la obra para crear una película a partir de ellos. La dupla se tomó su trabajo con seriedad inusitada, lo que se reflejó en las toneladas de consideraciones que hubo para el casting, y también para la dirección. Para el guión fue contratado Alfred Bester, un reconocido escritor de Ciencia Ficción, pero luego, para darle mayor prestancia a la película, contrataron al más famoso Mario Puzo, conocido por la novela original y los guiones de la trilogía de El Padrino, de Francis Ford Coppola. El guión subsiguiente fue tan largo, que los Salkind decidieron dividirlo en dos, y convertirlo en una película y su secuela. De ahí que varios temas son insinuados en la primera película, para ser explotados del todo en la segunda. Así, los villanos de Superman II son presentados en un breve cameo al comienzo de la primera, sin que se haga obvio o evidente en dicho cameo el por qué de esa escena. En general, puede decirse que Superman y Superman II presentan una exposición del mito mesiánico, con Superman como una figura plenamente cristológica. Bien apoyado por un desconocido Christopher Reeves como Superman, más la superestrella Gene Hackman como Lex Luthor.

El inicio de Superman nos remonta al planeta Krypton. Dicho mundo es tratado como una especie de trasunto del Cielo cristiano, pero en versión secular, un planeta de cristales en donde sus habitantes, serenos y plácidos en una sociedad en apariencia estática, afrontan de pronto la destrucción. Jor-El, el científico que trató de vaticinar la catástrofe sin ser escuchado, envía a su hijo Kal-El a la Tierra. De manera sintomática, la nave espacial en que viaja Kal-El tiene forma de estrella, en directa alusión a la Estrella de Belén. Una vez en la Tierra, es adoptado por los Kent, granjeros de Estados Unidos. Será en Villachica en donde el ahora Clark Kent descubrirá su herencia y poderes, y conseguirá el cristal que le permitirá crear la Fortaleza de la Soledad. En dicho lugar, en otro guiño cristológico, el protagonista recibe una grabación de su difunto padre, lo que marcará la transición para un joven Clark Kent ahora plenamente transfigurado en Superman.

La película da un salto a Metrópolis. Vemos como Clark Kent, en apariencia torpe y patoso, consigue un trabajo en el Daily Planet, entusiasmándose con una periodista llamada Lois Lane. Sin embargo, ella no le hace demasiado caso. En medio de todo esto hace su aparición Superman, nada menos que salvando a Lois Lane de morir en un accidente de helicóptero. Lois Lane se entusiasma con Superman y desprecia a Clark Kent. Mientras tanto, el científico loco Lex Luthor intenta ejecutar un plan que involucra comprar vastos territorios desérticos al este de California, y luego detonar dos bombas nucleares en la Falla de San Andrés que impliquen hundir a toda California para elevar el valor de sus propios terrenos. Superman por supuesto que consigue derrotarlo, aunque a un precio elevadísimo, ya que en el camino Lois Lane muere. Superman entonces viola la prohibición de interferir en la historia humana, y retrocede el tiempo para resucitar a su amada.


Superman II fue rodada casi en conjunto con Superman, pero insatisfechos del resultado, los productores despidieron al director Richard Donner y contrataron a Richard Lester, quien incrementó el tono humorístico de la película, maniobra que el grueso del público no aplaudió. Esta secuela sigue dos hilos conductores. Por un lado está la lucha contra tres villanos kriptonianos con los superpoderes de Superman; por la otra, el descubrimiento de éste de su propia humanidad. Por su parte, Lois Lane descubre que Clark Kent y Superman son una misma persona. Entonces Clark Kent decide renunciar a su condición de superhéroe y pasar por un proceso que simbólicamente matará a Superman. Emerge un Clark Kent humano, sin superpoderes, pero también uno indefenso ante la vida, atravesando un infierno metafórico cuando camine desnudo de su condición superheroica por la vida.

Pero Superman no puede haber elegido un peor momento para despojarse de sus superpoderes, porque entretanto los tres mencionados kriptonianos, el General Zod y dos acólitos, inician la conquista de Estados Unidos y el planeta. Los tres supervillanos han sido desterrados de Krypton a la Zona Fantasma al inicio de la primera película, en una escena reminiscente de la caída de Satán según la mitología cristiana. Por lo tanto, estos kriptonianos son también agentes demoníacos enfrentando al Elegido. Para luchar contra ellos, Superman atraviesa por un proceso de muerte y renacimiento, volviendo a adoptar sus superpoderes de Superman y librando una batalla final contra el mal.

Formando Superman y Superman II un arco argumental completo sobre el héroe que nace, muere y renace, Superman III debía derivar hacia otros terrenos. Por desgracia, los productores Salkind insistieron en la comedia, de manera que encargaron otra vez a Richard Lester la faena. Al mismo tiempo decidieron prescindir de Lex Luthor como villano, reemplazándolo con un multimillonario malvado; esto resulta curioso considerando que a la vuelta de pocos años, después del evento Crisis en las Tierras infinitas en el cómic, Lux Luthor sería transformado justo en eso, en un ejecutivo corrupto. En Superman III, un ingeniero computacional torpe para todo lo que no sea programar algo, es contratado por un ejecutivo corrupto que lo obliga a controlar un satélite climatológico. La operación sale mal cuando el tornado provocado por dicho satélite es detenido por Superman. Entonces, el millonario pone al genio computacional a tratar de replicar kriptonita, lo que logra a medias. Aunque la kriptonita no resulta exactamente mortal, sí se las arregla para desdoblar a Superman en dos, uno bueno y uno malvado, que se enfrentan el uno al otro en lo que es la mejor secuencia del filme. Pero no acaba ahí: el supervillano ha construido una supercomputadora que será el gran antagonista en la batalla final de la película.

En paralelo a Superman III, y para rentabilizar la franquicia, los Salkind produjeron Supergirl. Se intentó que la misma fuera un spin-off de la serie principal de Superman, y que el actor Christopher Reeves apareciera en un cameo para legitimar el producto, pero finalmente dicho cameo quedó en nada. La película sigue las peripecias de Supergirl para recuperar un artefacto de tecnología alienígena que, entretanto, ha sido tomado por una mujer que lo utiliza para transformarse en una especie de bruja. El poco presupuesto se derivó en el corto alcance de los planes de la bruja, lo que le restó mucha épica a un producto que descansa más que nada en el buen ver de Helen Slater como Supergirl, que en otra clase de méritos.

Después del fracaso relativo de Superman III y Supergirl, los Salkind sintieron que el ciclo estaba agotado, y le sacaron un último provecho vendiendo los derechos a la Cannon, estudio especialista en serie B con Chuck Norris entre otras estrellas, que estaba tratando de legitimarse como un gran nombre de la industria. La idea de Superman IV era volver a la seriedad de las dos primeras entregas, convenciendo a Christopher Reeves de encarnar una vez más al personaje bajo la promesa de financiarle una película personal, y además dejarle dirigir un eventual Superman V, además de extenderle un grueso cheque a Gene Hackman para que interpretara otra vez a Lex Luthor. El guión de Superman IV: En busca de la paz gira en torno a la idea de Superman haciendo una campaña mundial para eliminar las armas nucleares, y de Lex Luthor aprovechándose de esto para fabricar un clon radioactivo del superhéroe. La película tiene un guión más o menos aceptable, e incluso ideas ingeniosas, como hacer que Lex Luthor cambie de oficio desde científico loco a magnate traficante de armas para reflejar el cambio que el personaje había experimentado en los cómics, o poner a Superman a luchar con un clon suyo, o incluso la idea de explorar los límites de Superman para derrotar problemas mundiales que la Humanidad quizás debería resolver por sí misma y sin necesidad de un salvador mesiánico. Por desgracia, todo esto se malogra con un presupuesto ínfimo, con efectos especiales de pena; con decir que hay escenas en que se ven los cables sosteniendo a Superman, está dicho todo.

El fracaso megatónico de Superman IV no impidió a DC Comics, la empresa editorial del superhéroe, tratar de traerlo de vuelta; después de todo junto con Batman era su franquicia más rentable. En esos años hizo noticia la saga La muerte de Superman en los cómics, y se barajó que un eventual Superman V trabajara la idea de matar y resucitar al personaje ahora no de manera simbólica como Superman II sino real. En un minuto Tim Burton, que había conseguido con su Batman y Batman regresa hacer respetable al personaje en el cine otra vez, estuvo embarcado en el proyecto. Se barajó también una película que reuniera a Superman y Batman, y que sirviera tanto de secuela a Superman IV y Batman y Robin, como de relanzamiento para ambas franquicias tan dañadas por sus respectivas cuartas partes.



Finalmente, en 2.006 se estrenó Superman regresa. Brandon Routh fue el actor elegido para lo que iba a ser un glorioso reinicio. La película descarta la continuidad de Superman III y Superman IV, y se plantea a sí misma como secuela de Superman II, con Superman abandonando la Tierra durante cinco años para explorar los restos de Krypton. Cuando regresa a la Tierra, descubre a Lois Lane casada y con un hijo, además de un mundo que ya no necesita a Superman. Pero cuando Lex Luthor comienza a maquinar de nuevo, Superman deberá detenerlo antes de que provoque una catástrofe. Esta película es en parte una secuela a Superman II, en parte una continuidad alternativa a las secuelas anteriores, y también en parte un reboot del personaje narrando una especie de nuevo origen simbólico, con Superman llegando desde Krypton por segunda vez para hacerse un lugar en la Humanidad, además de un remake disfrazado de homenaje de la primera Superman.

El intento por transformar a Superman regresa en el punto de partida de un relanzamiento cinematográfico del personaje obtuvo recaudación y beneficios, pero no los suficientes como para que los Estudios Warner decidieran seguir adelante, además de haber en la fecha litigios pendientes sobre los derechos del personaje. Finalmente, arreglados éstos, le dieron luz verde a un reboot en forma, El Hombre de Acero, a ser estrenada para el aniversario 75 del personaje en 2.013; si la recaudación acompaña, será el punto de partida para una nueva franquicia basada en el personaje.

2 comentarios:

Elwin Álvarez Fuentes dijo...

¡Qué floja es la gente para escribir comentarios y aún habiendo textos tan buenos como éste que acabo de leer! Debo confesarte, Guillermo, que me gustan mucho Superman II y III, siendo su humor algo que en parte me agrada bastante. No obstante me pregunto si has visto el "Corte de Richard Donner de Superman II", algo que todo seguidor del Azuloso debe tener y disfrutar.

Guillermo Ríos dijo...

Sin ser perfecta ni mucho menos, Superman III funciona bien, tomándosela como un enfoque más humorístico de Superman, en parte por ser una historia autocontenida. Superman II en cambio, a pesar de tener los villanos que tiene, se perjudica de no saber mantener bien el tono más serio de la primera, de la cual es secuela directa. Tengo entendido que el Director's Cut de Superman II mejora muchos aspectos de la película, pero no la he visto. En general, Superman como personaje depende mucho de la suspensión de la incredulidad, no en balde el tagline de la primera película era "creerás que un hombre puede volar". El humor le hace bien a Superman porque evita que se transforme en algo demasiado grave o ampuloso, que es el pecado de El Hombre de Acero de 2.013, pero hay que trabajarlo con cuidado para no eliminar la suspensión de la incredulidad, y desvirtuarlo como personaje.

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