domingo, 21 de abril de 2013

Cinco clásicos literarios bajo fuego de la censura.


Como el próximo Martes 23 de Abril es el Día del Libro, nos vamos a poner con un posteo al respecto. El segundo en una racha, en realidad, considerando que la semana pasada publicamos una columna de tintes elegíacos sobre el ibuq y el libro tradicional de toda la vida. Y como se trata de defender al libro, o a la palabra escrita al menos, acá en la Guillermocracia repasaré la historia de cinco clásicos literarios que han visto censura a lo largo de los tiempos. La selección del mismo no sigue ningún otro criterio sino el haber hojeado al azar una enciclopedia, hasta haber dado con una cantidad interesante de casos que se puedan contar con los dedos de una mano. En tiempos en donde la juventud lee cada vez menos y está cada vez más estupidizada, es posible que cinco sea el límite. Y para no extendernos, por orden cronológico acá va el ramillete de libros perseguidos por la censura, por una u otra razón. Que por lo general tiene que ver con el sexo. Pero veamos.

HERNANI (Víctor Hugo - 1.830).

Víctor Hugo fue una de las mayores glorias del Romanticismo francés, y defendiendo ideales libertarios, tuvo frecuentísimos choques contra las autoridades. Su novela Nuestra Señora de París, la del jorobado Quasimodo y su amada Esmeralda, publicada en 1.831, fue emplazada tres años después en el Indice de Libros Prohibidos de la Iglesia Católica bajo acusación de anticlericalismo; otro tanto ocurrió con Los miserables, tres décadas después. Durante el imperio de Napoleón III, Víctor Hugo vivió el exilio, y todavía más censura.

Pero antes, en 1.830, un Víctor Hugo que todavía no alcanzaba la treintena se las arregló para ofender al mundo del Teatro. En la época, la dramaturgia se estilaba según las reglas clásicas de las Tres Unidades: la acción debía tener unidad de tiempo sin grandes saltos temporales, unidad de lugar sin cambios de locación, y unidad de acción sin tramas y subtramas que estorben el argumento principal. Con Hernani, Víctor Hugo desafió a conciencia tales dogmas, poniéndolos al servicio de una historia pasional, atormentada y trágica, tan de gusto de los románticos. El resultado fue que el día del estreno, el teatro entró en ebullición, con los viejos carcamales fanáticos del teatro de siempre ofendidos hasta lo indecible, versus los jóvenes que aplaudían con entusiasmo la obra revolucionaria; el público llegó a agarrarse de las manos en batalla campal que se prolongó incluso en la calle. En las funciones siguientes, los clasicistas contrataron bribones de poca monta para meterse al público y sabotear la función, a lo que los románticos capitaneados por Théophile Gautier llamaron a voluntarios a formar su propia brigada dentro del público. Se cuenta que hubo incluso un muerto en un duelo por el asunto. Como dato de trivia, uno de los primeros éxitos del compositor de óperas italiano Giuseppe Verdi, Ernani, estrenada en 1.844, era una adaptación de esta obra de teatro justamente.

LAS AVENTURAS DE HUCKLEBERRY FINN (Mark Twain - 1.884).

Huckleberry Finn apareció por primera vez como personaje en la novela Las aventuras de Tom Sawyer (1.876); mientras que Tom Sawyer es el chico travieso de familia, Huck Finn es el pilluelo de la calle sin amo ni dueño. El personaje tuvo el carisma o agarre suficiente como para que su autor Mark Twain (seudónimo de Samuel Laghorne Clemens) le dedicara la secuela, o por decirlo en términos de cine y televisión modernos, sacara un spin-off de Tom Sawyer con Huckleberry Finn de protagonista. La novela trata sobre Huckleberry Finn haciéndose amigo del negro Jim y llevándoselo consigo, ayudándole en su fuga hacia la libertad; siendo Mark Twain quien escribe, la trama es un pretexto para hacer otra de sus mordaces e hirientes críticas contra la hipocresía general de sus contemporáneos.

No es raro entonces que este clásico para niños haya estado bajo ataque de manera permanente a lo largo del tiempo. El Comité de la Biblioteca de Concord en 1.885 lo proscribió por su uso de slang, mala gramática y expresiones poco elegantes; parece que esperaban que el negro Jim hablara con un personaje de Dickens o algo así. Louisa Marie Alcott, la autora de Mujercitas y de su secuela Hombrecitos, escribió a su vez: "Si el Sr. Clemens no puede pensar en algo mejor que decirle a nuestros chicuelos y chicuelas puros de mente, debería mejor detenerse de escribir para ellos". La cosa suma y sigue por lo que restó de siglo XIX, y la buena primera mitad del XX inclusive.

A mediados del siglo XX, la novela estuvo otra vez bajo ataque, por otros motivos: racismo. La National Association for the Advacement of Colored People protestó por la presentación de los temas raciales, y presionó para la eliminación del libro del currículum escolar en Nueva York. No ayuda que el libro usa liberalmente la palabra nigger, lo que llevó a varios editores a partir de la década de 1.970 a reemplazar el término ofensivo por otros tales como slave, servant o folk. Lo que originó la paradoja suprema de que un libro destinado a criticar el racismo de su época fue atacado por describir el racismo que intenta denostar. Por suerte, este exceso de corrección política ha terminado quedando en un movimiento marginal. A veces, los peores aliados de una causa son los propios defensores de la causa...

ULISES (James Joyce - 1.921).

Ulises de James Joyce es considerada una de las obras cumbres de la literatura experimental. Lo que en otros términos quiere decir que es una obra muy alabada y citada, pero también muy difícil de leer, y poco o nada leída. El argumento trata sobre un día en la vida del irlandés Leopold Bloom, cuyo viaje por las calles de Dublín mientras su esposa lo espera en casa hace paralelo con el viaje de Ulises en La Odisea de Homero, de ahí el título; todo esto, narrado en un volumen muy grueso y lleno de prosa experimental casi ilegible. El hecho de que casi nadie ha leído el Ulises por esta razón, no ha sido inconveniente para que haya sido imitado muchas veces, resultando por lo general en novelas también alabadas y citadas, y también difíciles de leer, y poco o nada leídas.

Esto no impidió que el libro fuera atacado por obscenidad. La razón es simple: una de las técnicas más usadas por Joyce fue retratar sin filtros los pensamientos y la vida interior de sus personajes. Y estando de boga las teorías psicoanalíticas aplicadas a la Literatura, eso significa escribir largas y largas parrafadas con muchos pensamientos sobre sexo. No es que el libro sea pornográfico, y de hecho está narrado de una manera tan experimental que la historia queda desprovista de cualquier erotismo que hubiera podido tener. Pero la sola idea de que la gente tenga pensamientos impuros, es algo que escandaliza a los puritanos; y el mundo anglosajón está repleto de ellos. El libro fue impreso por primera vez en Francia en 1.921, y cuando fue importado a Inglaterra, sucesivas ediciones fueron confiscadas y destruidas. Pero el caso ya había alcanzado niveles surrealistas cuando en Estados Unidos, Margaret Anderson comenzó a publicar la obra en forma serializada en 1.919 (todavía no se había publicado íntegra en un solo tomo), y se negó a pagar la multa que se le impuso, sólo para librarse de la cárcel porque otra mujer pagó la fianza en su nombre, porque le disgustaba tanto el Ulises que no quiso que Margaret Anderson terminara convirtiéndose en una mártir por causa de dicho libro y darle así más publicidad victimizándola por sus principios. El libro fue publicado en Estados Unidos en 1.928, pero con serias mutilaciones. Recién en 1.934 el libro fue librado de cargos por obscenidad en Estados Unidos, mientras que en la más civilizada Inglaterra la ola antijoyceana se desvaneció por sí sola; hubo que esperar hasta 1.937 para que el mundo anglosajón tuviera en sus manos una versión íntegra y oficial de la novela.

UN MUNDO FELIZ (Aldous Huxley - 1.932).

La obra más conocida de Aldous Huxley, Un mundo feliz, es también el codificador de la distopía genética futurista. En el año 660 de la Era de Ford se fabrican en serie no solamente los automóviles, sino también los seres humanos. La sociedad está dividida en castas, con los alfa a la cabeza, los beta, gamma y delta de por medio, y los epsilon al fondo para los trabajos serviles; todos ellos están felices de su condición y (casi) ninguno busca subvertir el sistema porque han sido condicionados mediante lavado de cerebro para aceptar la sociedad tal y como es. Un mundo feliz se ha transformado en un clásico de la Ciencia Ficción, y si bien a ocho décadas de su publicación no ha conocido una adaptación oficial al cine, una enorme cantidad de películas distópicas han tomado la premisa y el argumento a niveles casi de plagio.

Uno podría esperar que una novela crítica con la sociedad de consumo y la estandarización de los seres humanos que lleva del individualismo a la masa podría ser impugnada como socialmente subversiva, pero el flanco más atacado es otro. Las principales acusaciones contra Un mundo feliz caen dentro del rango de los sospechosos habituales: lenguaje, obscenidad, ordinariez. No hay escenas de sexo en la novela, pero el tema sí que se trata de manera explícita. Dentro de Un mundo feliz la gente no practica el sexo para la procreación, naturalmente, ya que los niños son criados en probetas; el sexo en realidad es para el placer y la recreación, y eso ofendió hasta lo indecible a los puritanos. Si a eso se le suma que en esta distopía la religión está suprimida y las masas son aborregadas a través de una droga de consumo legal llamada soma, se forma la tormenta perfecta para que los reaccionaros quieran crucificarla en masa. En suma, una novela cuyo principal punto es criticar la anulación de la individualidad, es criticada por incitar a la promiscuidad sexual y corromper a la juventud, cuando en realidad la novela ataca la promiscuidad sexual mal entendida. La novela nunca ha estado en la picota a nivel nacional, en el mundo anglosajón por lo menos, aunque cada consejo educativo regional o comunal ha tenido sus manos y sus menos con la misma, hasta el día de hoy y contando.

EL ALMUERZO DESNUDO (William Burroughs - 1.959).

El libro El almuerzo desnudo, digamos libro a secas porque calificarlo de novela puede ser algo problemático, es el chico listo de William Burroughs. El autor estaba escondido en Marruecos, luego de haber liquidado a su esposa en un juego estúpido estando drogado; en los breves intervalos medio lúcidos en donde no estaba inyectado, fumado, jalado o similares, escribió los borradores de lo que es El almuerzo desnudo actual. No debería ser sorprendente que el libro tiene apenas un esbozo de argumento, casi ninguna hilación interna, y en realidad es una serie de vívidas estampas sobre el descenso al infierno dentro de las alucinaciones de un medio enajenado por las drogas. El libro fue tomado como una obra experimental, y fue muy alabado por los beatniks y los hippies.

No debería ser una sorpresa que el libro estuvo bajo ataque desde el día uno, cuando un capítulo del mismo fue publicado en 1.958. Un comentario del columnista Jack Mabley del Chicago Daily News afirma: "Una de las más nauseabundas colecciones de suciedad impresa que he visto circulando públicamente". El propio Mabley parece haberse arrepentido de ir tan lejos, y después moderó un tanto sus apreciaciones, aunque el daño estaba hecho: las autoridades universitarias de Chicago las emprendieron contra los beatniks como reacción al llamamiento de Mabley. Por su parte Augusth Derleth, el mismo que ayudó a popularizar los Mitos de Cthulhu, llegó a ofrecerse como testigo por la prosecución, en caso de que el libro fuera llevado a juicio. Nada de raro que en vista de todo esto, el libro terminara viendo su primera edición completa en París. Lo que motivó un nuevo problema en Estados Unidos, ya que quienes traían el libro para ser comercializado fueron perseguidos bajo acusación de contrabando de material obsceno; recién en Enero de 1.963 el Procurador General de Estados Unidos decidió levantar la clasificación de contrabando sobre el libro... Pero en 1.965, el juez Eugene Hudson decretó que el libro es obsceno, indecente e impuro, y "predominantemente lujurioso, pornografía hardcore, y sin importancia social en lo absoluto que lo redima". La sentencia fue apelada y revertida, ya que si bien se admitió la enorme carga sexual del libro, también se consideró que el mismo sí tenía relevancia social más allá de lo meramente pornográfico, y por lo tanto la calificación de obscena fue levantada. Fue la última vez que un libro fue perseguido judicialmente en Estados Unidos bajo estas circunstancias. Hasta el día de escribir estas líneas, por lo menos.

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