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domingo, 24 de marzo de 2013

Laibach: Tanz Elektro Wagner mit uns (2 de 2).


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En el paso a la década de 1990, muchas cosas cambiaron. Yugoslavia se desintegró, y las tensiones racionales se incrementaron hasta el punto en que Serbia se lanzó a una desquiciada aventura militarista para construir una Gran Serbia a costa de sus vecinos; esto llevó a intervenciones armadas por parte de las fuerzas de la OTAN. Lo que además dio material a gentes de buen fondo como Bono de U2 y Luciano Pavarotti para unir fuerzas y corazones. Pero, ¿y en Eslovenia? En Eslovenia estaba Laibach, que lanzó el disco NATO (OTAN, en inglés), el año 1994.

NATO es un ábum de nueve covers, sin temas originales. Todos los covers se relacionan de una manera o de otra con la guerra. En el disco, si bien conservaron por razones obvias un marcado acento marcial, los elementos de Noise desaparecieron, para ser reemplazados por bases electrónicas algo más bailables, con lo que el sonido de Laibach se acercó al EBM más estándar, aunque sin perder su ominoso filo wagneriano. Para no perder la costumbre de ponerle nombres conflictivos a sus giras, el tour con el que fue promocionado el disco en cuestión fue llamado Occupied Europe Nato Tour.

El disco se abre con el disco el tema NATO mismo, que es un cover industrial del primer movimiento de Los Planetas de Gustav Holst. El mismo está dedicado a Marte que es el planeta del dios romano de la guerra, por lo que realizar un cover sobre dicho tema era casi de recibo para Laibach.



La voluntad de Laibach queda aún más clara cuando toman el tema Indian Reservation, que en la década de 1960 se refería a cómo el malvado hombre blanco había encajonado a los nativos americanos, y lo convirtieron en National Reservation, un tema acerca de cómo las naciones balcánicas estaban siendo destrozadas por los comunistas primero y por la cultura occidental después.



En el intertanto, el propio mundo musical estaba cambiando. En la escena alemana, bandas como KMFDM, Die Krupps u Oomph! estaban tomando la antigua música industrial e hibridándola con el riff de guitarra para construir el moderno Metal Industrial. Este fenómeno se daba de manera independiente en Estados Unidos gracias a bandas como Ministry y Nine Inch Nails, pero con diferencias; fieles a sus respectivas tradiciones musicales, las dos últimas potenciaron al máximo los elementos metaleros, mientras que los alemanes siempre mantuvieron el riff de guitarra subordinado a la vistosidad de la base electrónica. Al último, la escuela alemana derivó en el Neue Deustsche Härte o Nueva Dureza Alemana, cuyos exponentes más claros y famosos son Rammstein; Herzeleid que es el primer disco de Rammstein, dicho sea de paso, data de 1995. Sucedió que varias de estas bandas se volvieron hacia Laibach, y más de alguien apuntó las semejanzas entre el sonido de Rammstein y el de Laibach. A su manera típicamente troll, Laibach se limitó a comentar que ellos mismos eran Rammstein para audiencias más maduras. Y razón no les falta.

Pero pese a su displiscencia, Laibach se encaminó su poquito hacia la Neue Deutsche Härte. En 1996 lanzaron su disco Jesus Christ Superstars, en el que incluyeron una dosis bastante más generosa de guitarras eléctricas dentro de la receta. Así como en NATO se habían ocupado de la guerra como tema, acá lo hacen con la religión. Con todo, ahora mezclan canciones propias con covers. Con los cambios y modificaciones que son de rigor. God is God de Juno Reactor es un tema más bien atmosférico y con toques indostánicos, que incluye sampleos de diálogos de Moisés interpretado por Charlton Heston en la película Los diez mandamientos de 1956. En el cover de Laibach, por su parte, la delicadeza arábiga cede paso a la rudeza tecnowagneriana, y los sampleos son transformados derechamente en letras de la canción. O en parte de ellas, a lo menos.



La canción final de Judas Iscariote en el musical Jesucristo Superestrella tiene también su lugar en este disco. Lo que no solamente marca otro cover de Laibach sobre un tema hippie o funky, sino que además trae a colación a Andrew Lloyd Weber. Quizás algún día, siguiendo por esa senda, Laibach termine por hacer algún cover de Rick Wakeman.



En años posteriores la actividad de Laibach decreció, aunque siguieron manteniéndose como una banda de interés. En 2003 lanzaron WAT, en donde terminan de abrazar por completo las bases electrónicas en su propio material original; la sigla pareciera significar We Are Time, considerando que una canción del disco se llama así. De este disco salió su videoclip más popular, el tema Tanz mit Laibach (Baila con Laibach), en donde la letra proclama en buen alemán que deberías bailar con Laibach porque Laibach baila con los comunistas, baila con los nazis, baila con las democracias occidentales, baila con el amigo americano y baila con el pueblo alemán. Este es probablemente el último disco suyo que mantiene a plenitud y sin fisuras lo que llamaríamos su sonido estándar industrial.



La (escasa) discografía posterior de Laibach ha tendido a dejar de lado el EBM clásico. En 2006, Laibach lanzó el disco Volk (Pueblo en alemán). El disco es una colección de covers de casi una quincena de himnos nacionales de todas partes del mundo, incluyendo Estados Unidos, Inglaterra, China, Rusia, Alemania, Francia, España, todos ellos rebautizados con el nombre propio del país en cuestión, y transformados en temas electrónicos. Y con las letras cambiadas, para reflejar la crítica que hace Laibach a la filosofía política de varios de esos países. Cuesta imaginar que Laibach no esté disfrutando cuando en el himno de Inglaterra incluyen un Ustedes todavía creen que dominan el mundo, que en el himno de Estados Unidos inyectan proclamas religiosas fundamentalistas cristianas, etcétera. Se incluye también, de manera quizás algo desusada, un cover extraordinariamente correcto del himno del Vaticano, lo que cuenta como su cover de rigor sobre una pieza de música clásica, ya que dicho himno es a su vez una adaptación de un cántico religioso compuesto por Charles Gounod en 1869. El disco se cierra con el tema NSK, que a su vez es un cover propio, ya que es una nueva versión, bastante mejorada en la calidad de sonido y la mezcla, del tema The Great Seal editado por primera vez en Opus Dei.



Luego, Laibach dirigió su atención hacia Johann Sebastian Bach. Razonaron, de manera bastante correcta, que la afición de Bach por introducir motivos matemáticos en sus composiciones lo hacían ideal para ser adaptado como programación de secuencias de música electrónica. De manera que tomaron el Arte de la Fuga de Bach (Die Kunst Der Fugue en alemán), y lo convirtieron en el disco LAIBACHKUNSTDERFUGUE (nótese: LAI-BACH-Kunst-Der-Fugue). El resultado es notoriamente diferente a todo lo producido por Laibach anteriormente, y es reminiscente de lo que habría hecho una banda como Kraftwerk con un material semejante.



Con posterioridad, Laibach decidió asumir su propio legado, y se lanzó hacia la referencia clásica más clara para ellos: Richard Wagner. El resultado es VolksWagner, está basada en la Obertura del Tannhäuser, y no ha sido editada en disco a la fecha de escribir esto.

Mientras tanto, faltaba una última cumbre por conquistar: las bandas sonoras. Créase o no, el tema Panorama salió en el soundtrack de la película Spider-Man del 2002, pero esto es un caso más bien aislado. Al otro lado del charco, en Finlandia, se empezó a barajar la idea de rodar una película mediante crowfunding, sobre supervivientes nazis escondidos en la Luna desde la Segunda Guerra Mundial, y que atacan a la Tierra en el presente (o el cercano futuro, más bien). La película fue estrenada en 2012 bajo el título de Iron Sky. La banda sonora de Iron Sky le fue encargada, de manera no demasiado sorprendente, a Laibach. El soundtrack es puro Laibach, partiendo con un remake de su propio tema B-Mashina, y adoptando a partir de ahí un sonido que alterna entre la parodia del neoclasicismo de las bandas sonoras orquestales al estilo de John Williams por un lado, y por el otro la pomposidad propia de un himno wagneriano, con inclusión de la melodía de La cabalgata de las valkirias incluída. No se dejan en el camino un breve guiño a sus coqueteos con la música rap urbana de comienzos de la década de 1990, a propósito del personaje de un astronauta negro, ni tampoco otro remake, esta vez del himno de Estados Unidos según su propia versión del disco Volk.



Aunque siempre underground, es innegable que la influencia de Laibach ha sido bastante fuerte. Laibach no sólo es el abuelito de la Neue Deutsche Härte y del sonido industrial europeo en general, sino que también tuvo un impacto decisivo en la música marcial. Aunque es necesario argüir que podríamos estar frente a un caso de la Ley de Poe aquí, ya que muchos seguidores de Laibach parecen haber olvidado que su tratamiento bombástico del género se supone que es una parodia, mientras que algunos de sus seguidores, particularmente las bandas post-industriales que se han rebajado al máximo los elementos de EBM para privilegiar la electrónica atmosférica en mezcla con un sonido folk europeo, o bien son nazis declarados, o bien ideológicamente se inscriben dentro de una línea cercana al totalitarismo de derechas. Y es que no solamente cuando miras al abismo éste te devuelve la mirada: el abismo también se resiste con todas sus fuerzas a dejarse parodiar.

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