domingo, 10 de febrero de 2013

10 historias románticas que terminan muy mal.


¿Fastidiado de que el próximo Jueves 14 de Febrero usted esté obligado como todo el mundo a ser feliz? ¿Es usted un enamorado o una enamorada que debe hacer feliz de manera obligatoria a su pareja sólo porque las empresas de publicidad le ordenan hacerlo así en dicho día? ¿O es usted un soltero sin ningún prospecto a su alrededor? ¿O es usted un soltero que piensa siempre en esa persona especial que no quiere estar con usted, y usted debe fingir que acepta de buen y generoso corazón que la persona a la que ama está mejor así? ¿O peor aún, que esa persona está mejor con otro y lo o la califica a usted mi mejor amigo o mi mejor amiga, además de ser el pañuelo de lágrimas siempre disponible para cualquier crisis en esa relación que no es la suya propia? ¡La Guillermocracia al rescate! Porque nuestro Ministerio de Cultura no le envenenará a usted con más romanticismo nauseabundo para que usted se deprima y se sienta mal, y además tenga que deprimirse y sentirse mal en solitario. En vez de eso, le proporcionaremos un antídoto. En este posteo antirromántico usted encontrará historias románticas que oscilan entre lo superficial o lo sencillamente desgraciado. Así, usted podrá sentirse mejor que el listado de fregados que irán desfilando a continuación.

Y si usted es uno de esos afortunados con una relación de pareja buena y feliz, pero que tiene tolerancia y sentido del humor, le invitamos también a leer el siguiente listado. O si es una persona feliz que además disfruta con el sufrimiento ajeno, que también los hay. Seguro que leer esto es más saludable para la sociedad que ir haciendo exhibición grosera e impúdica de su felicidad por ahí.

En cualquier caso, suponiendo que usted no termine suicidándose después de leer este posteo abrumadoramente enemigo del romanticismo, comente y deje sus opiniones. Quizás, si resulta de gusto de la gente, pensemos en la posibilidad de escribir una secuela. Y ahora, sin más comentarios preliminares, vamos al listado de historias románticas que son probablemente peores que la suya propia. O que la falta de una suya propia.


1. Los Simpsons: "Secretos de un buen matrimonio".

En sus buenos años, antes de que Los Simpsons entraran en su imparable espiral de decadencia, el programa tenía unos guiones brutales. Los Simpsons tienen varias historias románticas frustradas, en buena medida debido a la necesidad de mantener el status quo de capítulo a capítulo. En el episodio Another Simpsons Clip Show de la sexta temporada (Recuerdos de amor en Latinoamérica, Otro refrito de los Simpsons, tema: Romanticismo en España), incluso se mofan de ello recordando un affaire frustrado pasado por cada miembro de la familia, añadiendo además una brutal coda a la historia de amor platónico entre Homero y Mindy ("¿Ella? Se dio a la bebida y perdió el trabajo", dicho con el tono más indolente del mundo). Pero dicho episodio terminaba con una historia romántica exitosa: el propio matrimonio de Homero y Marge. Aunque, admitámoslo, veintivarias temporadas después uno puede preguntarse cómo entre el egoísmo estúpido de Homero y la testarudez irracional de Marge, ambos pueden seguir funcionando. La respuesta está en Secrets of a Successful Marriage (Secretos de un buen matrimonio en Latinoamérica y Secretos de un matrimonio con éxito en España), el último de la quinta temporada del programa. En dicho capítulo, Homero termina como profesor en un instituto de enseñanza para adultos, lo que habla bien mal de la calidad de la enseñanza en Estados Unidos. Y como no encuentra de qué hablar porque es un tonto, no se le ocurre nada mejor que soltar chismes sobre su relación con Marge. Ella, comprensiblemente asqueada en una época anterior a que Facebook nos quitara la privacidad, lo echa de la casa. Homero al final encuentra una manera de volver con Marge. A diferencia de otros episodios, que le meten sacarina al final para que no sea tan deprimente, el final de este capítulo es simplemente bestial. Homero le dice que lo único especial que tiene para ofrecerle a Marge es... completa y total dependencia. Marge puede estar segura de Homero no porque él sea especial, y no porque él la quiera, sino porque ella es la única barrera entre él y su autodestrucción por estupidez. El diálogo es de risa, pero si se detienen un minuto a pensarlo, es uno de los pasajes más retorcidos de toda la serie, uno en donde vemos como Homero y Marge son en realidad dos pobres diablos con serias carencias sicológicas, que necesitan reforzarse mutuamente dentro de una relación abusiva y manipuladora. Después de ver y analizar este capítulo, es imposible volver a ver la relación matrimonial de Homero y Marge con el mismo color otra vez.



2. American Dad!: "Votos superficiales".

La apariencia es superficial, lo que importa es lo de adentro, ¿verdad? Usted ve los matrimonios de celebridades bellas casadas con otras celebridades bellas, y se dirá que es pura casualidad. Después de todo hay chicas bellas que se casan con Hugh Hefner a pesar de ser un viejo. Y sería muy mal pensado sugerir que una playmate daría ese paso con el sr. Hefner o con un anciano magnate petrolero tejano por dinero en vez de por su tierno corazón. Esa realidad es plasmada en todas las películas y series de televisión. Salvo American Dad!, que nos regaló una joya de capítulo en la quinta temporada con Shallow Vows (Votos superficiales). En el capítulo, Francine se da cuenta de que Stan contrajo matrimonio con ella únicamente por su belleza. Como Francine quiere ser amada por lo que ella es y no por como ella luce, decide entonces afearse para que Stan la quiera por su interior. En respuesta, siendo esto American Dad! como es, Stan decide quedarse con Francine aceptando que el camino de ella para ser fea no tiene vuelta atrás... arrancándose las retinas para no tener que verla. Cuando Stan se convierte en un ciego inútil y Francine debe cuidarlo, ella repara en que se casó con Stan para ser cuidada, no para ella tener que cuidar a alguien, y descubre que ella misma ha sido tan superficial como Stan. El final es por supuesto una burla de todos los programas de televisión con moraleja barata, ya que Stan y Francine aprenden a aceptarse mutuamente siendo superficiales y egoístas. O aprenden a aceptarse a sí mismos siendo lo que son. Lo que implica que Francine volverá a ponerse bonita para satisfacer la superficialidad de Stan, y así Stan se operará para recobrar la vista y satisfará la superficialidad de Francine. Hilarante, hasta que uno comienza a hacer memoria de varias parejas de matrimonios que viven alrededor de uno, y que parecen calcadas por el mismo patrón. La próxima vez que usted tenga pareja, rece porque dicha pareja no lo deje en la estacada si le baja una ceguera. O una enfermedad terminal.

3. "Lo que el viento se llevó": Francamente querida...

Ahora entramos en honduras, con una de las más famosas historias románticas de todos los tiempos. Escrita como novela por Margaret Mitchell, y llevada al cine con toda suntuosidad en 1939, con Clark Gable y Vivien Leigh en los roles protagónicos. Ella es Scarlett O'Hara, una chiquilla mimada y caprichosa a quien la Guerra Civil convierte en una superviviente implacable, incapaz de darse cuenta de que por estar en la labor de conquistar el universo, está perdiendo su alma. Desprecia a Rhett Buttler porque es arrogante, cínico y muy poco adicto a las reglas sociales, sin darse cuenta de que son justo esas características las que hacen que él, a su vez, sea capaz de apreciarla y valorarla a ella. Scarlett O'Hara termina casándose con él. Pero dentro de un matrimonio en que los dos son demasiado orgullosos para dar su brazo a torcer, y quieren que el amor sea en sus propios términos y sin negociación, las cosas terminan por irse al infierno. El final, todos lo conocen: después de que Scarlett O'Hara al fin se da cuenta de que ama a Rhett Butler, éste ya está tan fastidiado que decide irse; cuando ella le pregunta qué hará con su propia vida, él le responde que francamente, querida, me importa un bledo. En la versión para el cine, Rhett Butler mantiene su apostura hasta el final. En la novela es todavía más terrible, ya que en las últimas páginas el personaje está embrutecido y en una espiral de decadencia terminal, que lleva a la novelista a describirlo como un César romano. Con razón, en un capítulo de Los Simpsons nos enseñaron que en los hogares de ancianos se da una versión con final revisado, en donde Rhett dice: Francamente, querida, te amo, casémonos. No porque sean más cotidianos que el promedio de la población en general, los infartos en los asilos de ancianos deben ser tomados menos en serio.



4. El hermano irremontable de "Realmente amor".

Realmente amor es una película coral del año 2003 lleno de lo que el título dice, historias de amor. Aunque el grueso de ellas son románticas, también hay de amor paternal y filial en el caso del chico enamorado por primera vez, de amistad y camaradería en el caso de los dos músicos en decadencia, y de sexo puro y duro en el caso del pobre desgraciado que se va a buscar su suerte a América y descubre que su acento y modales de inglés le garantizan acceso a una orgía de sexo grupal con él como el único hombre. Orgía de sexo grupal que cuenta con la participación de Elisha Cuthbert en sus mejores años, por cierto. Y en medio de todo eso está la historia de una chica hundida en una vida mediocre (Laura Linney) que se la ha pasado soñando con acostarse con su jefe (Rodrigo Santoro, el Jerjes de 300). Parece que los sueños se harán realidad... hasta que ella recibe una llamada telefónica, ya que su hermano que es enfermo mental tiene una crisis. El hombre no quiere saber nada de chicas con hermanos mentalmente enfermos, y se marcha. Ella termina pasando la Navidad con su hermano, que la quiere mucho. Y ella lo quiere a él, pero a su vez... está claro que mientras él siga vivo, ella estará encadenada por la pata a él, y no tendrá nunca la oportunidad de hacer su propia vida. Seguirá madurando, envejecerá, y se intuye que muy heroico tendrá que ser el hombre que se atreva a dar el paso con ella. Porque el reverso del amor, de hermanos en este caso, es que el infierno son la gente a nuestro alrededor.

5. "Robotech" y "Macross": El primer romance de Lisa Hayes.

El aporte del anime al listado. Los que vieron Robotech, o su versión japonesa Macross, ya se conocen la historia. Lisa Hayes (Misa Hayase en la versión japonesa) es la competente oficial de puente del SDF-1, la gigantesca nave parecida a un portaaviones volante que protagoniza la trama. Pero ella esconde un secreto: se hizo oficial militar para que algún día la destinaran al planeta Marte, en donde está el chico del que se enamoró en su adolescencia. Durante años se ha preguntado por qué nunca más se supo de él, y en un capítulo tiene la respuesta: la base marciana está abandonada y todos sus ocupantes están presumiblemente muertos. La historia ocupa un solo capítulo, pero resulta bastante cruel que ella hizo girar toda su vida y carrera profesional en torno a un sueño romántico que al cabo termina cortado de raíz. Las cosas después se componen en algo para ella cuando se enamora de Rick Hunter (Hikaru Ichiyu en la versión japonesa), pero el muy papanatas juega a dos bandas con otra chica llamada Lynn Minmei. Al final, Lisa Hayes termina casándose con Rick Hunter, lo que genera otro momento para el bronce en la historia de los romances frustrados, ya que la única cantante idol que anda dando vueltas en un escenario que entretanto se ha hecho postapocalíptico es Lynn Minmei, y ella debe cantar en la boda de su amado con su rival. El amor en Robotech apesta.

6. La esposa de Miguel el renegado.

Volvemos a la literatura. Miguel el renegado es una novela escrita por el escritor finlandés Mika Waltari, que es más famoso por Sinuhé el Egipcio. A su vez, Miguel el renegado es la secuela de otra novela también de Waltari, llamada El aventurero. Mientras que en El aventurero el protagonista Miguel Karvajalka vaga por la Europa del siglo XVI, en Miguel el renegado le da la espalda a dicho continente, asqueado por todo lo que ha visto, se transforma en musulmán, y acaba al servicio del Imperio Otomano. Hasta ahí, bien. Sólo que por el camino se enamora de Giulia, una enigmática mujer italiana con la que contrae matrimonio. Y como este posteo se llama 10 historias románticas que terminan muy mal y no 10 historias románticas que terminan muy bien, el matrimonio empieza a ir mal porque es claro que Giulia no ama a Miguel. Incluso Miguel empieza a sospechar de un sujeto que es eunuco... Como recomiendo muy vivamente la primera novela, pero esta secuela no tanto, voy a reventar el final (si usted no quiere enterarse, no siga leyendo). Al final, Giulia sí tenía un asunto con el eunuco, pero no con el miembro viril por razones obvias. Lo que pasa es que a Giulia... mejor lo pondré en palabras de ella misma: "Nunca te he amado realmente, nunca... Cuando menos, no después que encontré al hombre que podía ser mi dueño. Esto no lo comprenderás nunca, aunque a veces deseaba que te comportases como un hombre y me pegaras. ¡Ah, Miguel! ¡Como marido, tú has sido peor que un eunuco!". Porque eso le gusta a Giulia: que la aforren con un bastón. Y Miguel, por ser tierno y romántico y no tratar a su mujer como a una bestia, es acusado directamente por su señora de ser un poco hombre. Tanto, que ella le dice en uno de sus instantes finales juntos: "Es tan sólo por esto que he vuelto, pues ahora sé, aunque no puedas comprenderlo nunca, el exquisito placer que tendré cuando vea el lazo de seda hundiéndose en torno a tu cuello. Espero que me harás un último favor luchando contra los nudos a pesar de lo debilucho que eres"...

7. Un caso de "1000 maneras de morir".

El programa de televisión 1000 maneras de morir es una mina fértil para historias románticas desgraciadas. Después de todo, hablamos de un programa cuyo punto principal es reirse a costa de los pobres idiotas que reciben su merecido, y ese merecido es la muerte. Pero entre todas las posibles joyitas de amor desgraciado a escoger, la que a mi juicio se lleva la palma es un matrimonio en que ella es una antigua prostituta que ha colgado los hábitos para vivir juramentada en la santidad del matrimonio. Sin embargo, él no tiene empacho en acostarse con prostitutas; a su vez, él sospecha que ella le pone los cuernos. De manera que contrata por teléfono a un matón para que siga a la señora, y si la ve acostándose con otro, le descerraje un tiro a ella y al amante. El final es predecible, pero no por eso tiene menos jugo. El contrata a una nueva prostituta de la que no ha oído hablar, y sorpresa, resulta que es su esposa. Ambos se ponen a discutir, y en eso aparece el matón, que no conoce al marido en persona, y dispara. Dos muertos. Y fin de una bonita historia de desamor.

8. Mercedes de "El Conde de Montecristo".

La novela El Conde de Montecristo de Alejandro Dumas es difícil de adaptar con fidelidad, debido a su desmesurada extensión (unas mil páginas). Richard Chamberlain interpretó a Montecristo en una versión, los japoneses hicieron una versión en Ciencia Ficción llamada Gankutsuou, Kevin Reynolds hizo una muy desafortunada versión con Jim Caviezel en 2002, y los argentinos terminaron de defecar en los muertos de Monsieur Dumas con una telenovela que de Montecristo tiene el puro nombre. La novela original es una historia de venganza, por supuesto, pero también es la de un amor frustrado: Edmundo Dantés es arrestado y enviado a prisión el día de su matrimonio con Mercedes, y ella, creyéndolo muerto, termina casándose con un hombre al que no ama pero al que acepta como la mejor opción frente a la posibilidad de quedarse para vestir santos, en una época en donde las mujeres debían ser mantenidas por sus maridos. El problema es que este tipo es justo quien ha traicionado a Dantés para quitarlo de en medio y robarle a la dama. Luego, Dantés reaparece como el Conde de Montecristo, con el nombre del marido de Mercedes en la lista de las víctimas de su venganza. A diferencia de la película de Kevin Reynolds, en donde una vez muerto el villano Edmundo y Mercedes se quedan juntos, y además el hijo del villano en realidad era de Edmundo, en la novela todo es más natural. Y más trágico. Aunque se reconocen mutuamente, Edmundo y Mercedes están condenados a seguir separados, ya que la vida los ha cambiado demasiado como para volver a ser los jóvenes inocentes que alguna vez se amaron. Al final, Edmundo encuentra consuelo en los brazos de Haydée, un personaje que en muchas adaptaciones es suprimido por motivos de simplicidad. Mientras que Mercedes es la que se lleva la peor parte de todo. Esta mujer cuyo matrimonio fue interrumpido por el arresto de su novio, y que después se casa y tiene un hijo con un hombre al que no ama, termina siendo una viuda después de que su marido, desenmascarado por Montecristo, queda deshonrado y se vuela la tapa de los sesos, y además con una situación económica precaria y sin otro pretendiente, se intuye que debido a su edad. Esos eran culebrones de verdad y no los de Televisa.

9. Medea.

El aporte de la mitología griega al listado, aunque la versión del cuento que conocemos hoy en día está mediatizada por la tragedia escrita por el dramaturgo ateniense Eurípides en el siglo V a.C. Jasón es un héroe que viaja hasta la Cólquide, en Asia, lo que para la geografía de la época mitológica griega era el último confín del mundo conocido, en busca de un tesoro llamado el Vellocino de Oro. Allí enamora a la princesa bárbara Medea, que usa su magia negra para ayudar a Jasón traicionando de paso a su familia y a su patria. Si ustedes han visto la magnífica película Jasón y los argonautas de 1963 podrían pensar que el gran final feliz es que el héroe se queda con el Vellocino de Oro y con Medea y regresa victorioso y casado a Grecia. Pero en dónde estaría la tragedia, debe haberse dicho Eurípides, que sabía de lo suyo. Así es que Jasón cuando vuelve, patea a Medea y se compromete con Glaucia, que no es una bárbara extranjera sino una señorita de buena cuna griega, fina y de modales. Medea reacciona como cualquiera bruta bárbara lo haría: mata a la nueva novia de Jasón, y a la familia de ella. Y después, considerando que matar a Jasón sería demasiado suave, le inflige la peor herida posible: mata a los hijos comunes de ambos. Como esas historias policíacas en donde madres despechadas matan a sus hijos y después se suicidan. Mire usted las historias románticas frustradas de su propio pasado: es muy probable que ninguna, por nauseabunda que haya resultado, haya acabado de una manera tan terrorífica como ésta.

10. Romeo y Julieta.

Y para terminar, otra insigne tragedia de todos los tiempos. Todos conocen la historia. La ciudad de Verona está sacudida por las rencillas de los Montesco y los Capuleto, dos familias poderosas que se están desangrando en guerra civil en vez de unirse para que el Senado pase una ley de pesca que cree un monopolio del recurso para ellas. Romeo Montesco se enamora de Julieta Capuleto y para evitar que el odio de las familias se interponga en su romance, deciden casarse en secreto. Pero cuando los Capuleto, creyendo a su hija todavía soltera, programan el matrimonio de Julieta con Paris, el cura pelotillero de turno en vez de confesar la verdad (él ha sido quien ha oficiado el matrimonio, después de todo), discurre un falible plan infalible, en el que falsificará la muerte de Julieta. Por esos giros del destino que convierten a las tragedias shakesperianas en las tragedias shakesperianas que son, el correo que el cura envía a Romeo no llega a destino, éste no se entera de que todo es un truco, cree que Julieta está muerta, la visita en su tumba, y se suicida a minutos o segundos de que ella despierte; ella lo seguirá a la tumba suicidándose a su vez. Una bonita historia romántica acerca de cómo el amor triunfa sobre todo, y de cómo en la muerte los amantes unidos reconcilian a dos familias que se odian... Pero ésa no es la moraleja. Shakespeare vivía bajo la férula de hierro de la Inglaterra Isabelina, y jamás hubiera conseguido que pasara la censura una obra con una moraleja tan subversiva, a lo menos no de manera abierta. El mensaje es justo lo opuesto: lo idiota que es el romance adolescente. Romeo y Julieta no son dos ídolos románticos, sino un par de adolescentes imbéciles con las hormonas revueltas que están dispuestos a destrozar a sus familias y todo el orden social por una calentura de fin de semana. En la época no se suponía que los nobles se casaran con quienes quisieran, ya que eran commodities por parte de las familias de poderosos, que los utilizaban como monedas de cambio para crear alianzas estratégicas con las que acrecentar sus cuotas de poder. En cuanto al amor, ellos podían desahogarse puertas afuera, y ellas tenían la casa para mandar y la religión para distraerse. Romeo y Julieta, al pretender casarse entre sí por puros motivos románticos, son más que rebeldes: son terroristas, son inútiles subversivos. A la larga, tienen tan hundidos sus cerebros en hormonas que ni siquiera son capaces de pensar dos minutos hasta salirse con la suya. Queda muy bonito que ambos amantes separados terminen finalmente unidos en la muerte, pero el caso es que los dos están muertos, y los muertos no aman porque están justo lo que el nombre dice: muertos. Su verdadero lugar no debería estar entre las historias románticas inmortales, sino en algún segmento del ya mencionado programa 1000 maneras de morir. Porque amar con el corazón está bien, pero a medida que la persona crece y madura y empieza a amar también con la cabeza, eso está mejor.

Y hemos terminado nuestro breve repaso por esas diez historias románticas que terminan muy mal. A ver si eso les compone el Día de los Enamorados a todas esas personas que no pueden expresar su tristeza porque su relación va mal, o porque no tienen ninguna relación para empezar.

Y si les gustó este posteo, no se olviden de comentar. Con suerte y un poco de dedicación, es posible que termine llegando una secuela. En el nombre de los desilusionados y cínicos del mundo, de todos aquellos que deben callar su opinión porque Facebook no tiene un botón NO ME GUSTA.

2 comentarios:

Martín dijo...

En general estoy de acuerdo con todos los casos, ya por conocimiento, o por confiar en ti cuando no he visto la historia... Pero en el caso de Mikel Karvajalka, se la venía buscando desde hacía bastante tiempo por, cómo decirlo, "poco avispado". Te saltaste al maestro de música de Giulia, del que Mikel nunca se dio por enterado, a pesar de tener una indicación al frente todos los días...

Guillermo Ríos dijo...

En realidad, el bueno de Mika Waltari tenía cierta predilección por escribir historias acerca de inocentes y pobrecitos varones que se enamoran de alguna mala mujer que los destroza económica y moralmente, etcétera, hasta el punto que sospecho la existencia de algún trauma personal que lo estaba exorcizando a través de las letras, porque de otra manera no me lo explico. La Nefernefernefer de Sinuhé el egipcio es un ejemplo de texto aquí.

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