domingo, 20 de enero de 2013

Un universo lleno de hablantes de Ciencia Ficción.


Por alguna razón, se me había quedado en el tintero un artículo publicado hace un par de años ya, en el Sitio de Ciencia Ficción. Gracias a la cordial invitación de don Francisco José Súñer Iglesias, fui invitado el 2010 a participar en el decimocuarto aniversario del Sitio, con un artículo acerca de si la Ciencia Ficción como género tiene visibilidad en la actualidad o no. Mi respuesta fue el siguiente artículo (pueden leerlo también pinchando aquí).

Formulada en términos clásicos, la respuesta a la pregunta ¿cómo ven los medios a la ciencia-ficción? es breve y sumaria: no la ven en lo absoluto. Soy uno de los pájaros raros que aún prosigue la mala costumbre de hacer que talen árboles para imprimir prensa, y compro religiosamente todos los domingos el diario La Tercera y La Nación (el primero neoliberal y de derecha, y el segundo estatista y de centroizquierda, para que no acusen sesgo político) ambos editados e impresos en Santiago de Chile, para informarme acerca de cómo va el mundo en la última semana, y puedo dar fe de que rara vez, por no decir nunca, en ellos se leen los nombres de Isaac Asimov, Brian Aldiss, William Gibson, etcétera, y sólo un poco más sobre cine de ciencia-ficción, siempre y cuando se traten del último blockbuster de Hollywood, lo que me hace pensar que son noticia más por la taquilla que por el género fílmico. Y en la televisión, donde ya es mucho pedir que le resten espacio al fútbol y a la farándula para que den noticias de otro tipo, que aparezca alguna noticia sobre ciencia-ficción es, como algunos habitualmente dicen, algo de ciencia-ficción.

Y sin embargo...

…la ecuación de la pregunta se compone de dos partes: los medios y la ciencia-ficción. Y por ambos lados hay detalles que apuntar.

En primer lugar, los medios ya no son lo que eran. Antaño, los medios eran la prensa escrita, la radio y la televisión. Hoy en día, la radio se usa sólo para escuchar música cuando no hay posibilidad de echar mano a una computadora para cargar una lista de reproducción en Winamp, las noticias en televisión se han siliconizado a mansalva, y la prensa escrita hace tiempo que está en crisis. La razón: Internet. Servidor quien esto escribe aprovecha de devolver flores, afirmando que su mejor lugar de referencia para lo que pasa afuera en materia de ciencia-ficción no es la radio, ni la televisión, ni los periódicos, sino el Sitio de Ciencia-Ficción que con sus trece años a cuestas, no tiene nada que desmerecerle a los periódicos de toda la vida. De hecho, con su periodicidad semanal, es para todos los efectos un periódico en el sentido más literal del término, una publicación cuyas nuevas ediciones están disponibles con una periodicidad fija, sólo que se distribuye por Internet en vez de a través de una red de kioscos o por suscripción. También está la explosión de los blogs. Primero nacieron como diarios de vida en línea, pero una segunda generación de ellos evolucionaron como blogs temáticos sobre los temas más dispares... incluyendo la ciencia-ficción. Es cierto que un blog no tiene tanto alcance como un diario, y llega sólo a decenas en vez de a decenas de miles de lectores, pero la cantidad de éstos hace que exista prácticamente un blog a la medida de cada persona, y si no existe, siempre puedes inventarlo tú mismo a la tuya propia. Esto introduce un cambio importante: las noticias ya no son unidireccionales, de la agencia noticiosa al lector, sino que ahora cada lector puede ser su propio departamento de prensa, retransmitiendo noticias, e incluso generando las suyas propias. Puede que los medios tradicionales no le den casi nada de espacio a la ciencia-ficción, pero la blogósfera suple con creces dicha carencia. Mientras que en los ‘90s, investigar y mantenerse actualizado sobre la ciencia-ficción era una tarea ímproba, hoy en día basta una simple consulta a Google Blogsearch para darle un vistazo a la materia, sin ulteriores complicaciones, gracias a la densa maraña de blogs que se refieren a los más raros temas imaginables... y también a la ciencia-ficción.

En segundo término, la propia ciencia-ficción ya no es lo que era. Parte importante de por qué los medios de actualidad no cubren la ciencia-ficción, es porque ésta se ha hecho casi invisible. En efecto, los futuros de la ciencia-ficción clásica (el retrofuturismo de los ‘40s, la Nueva Ola de los ‘60s, el cyberpunk de los ‘80s) ya no son eso, el futuro, sino que son nuestro presente. Vivimos AHORA en el mundo de las naves espaciales, las supercomputadoras, los robots, etcétera, y por lo tanto, alcanzamos ya a la ciencia-ficción clásica y la sobrepasamos. Prueben ustedes a leer la lista de las diez películas más taquilleras del 2009 en el artículo 2009 in film de la Wikipedia en inglés. Al menos tres de ellas, que son Avatar, Transformers: La venganza de los caídos y 2012 son netamente de Ciencia Ficción (buena, mediocre o mala, pero ciencia-ficción) Y antes de la arremetida de Avatar debíamos contar a Star Trek. Siendo un poco más laxos tenemos también La era del hielo 3 y Up (el tema de los mundos perdidos es un tópico emparentado con la ciencia-ficción) y Angeles y demonios (por la inclusión de la antimateria). La única película realista de las diez en el listado (o sea, sin elementos mágicos, fantásticos o cienciaficcionísticos) sería The Hangover (Resacón en Las Vegas en España, ¿Qué pasó ayer? en Latinoamérica) ¿Por qué? Simplemente porque la ciencia-ficción, y de manera más extendida lo fantástico en general, está tan presente en nuestra vida, que ya ni siquiera la reconocemos como tal, como una corriente literaria, artística o fílmica separada de las demás. Era una gran cosa si en el costumbrismo decimonónico aparecían locomotoras o barcos a paletas, pero cualquier novela o película costumbrista de inicios del XXI debería incluir términos tales como Google, blog, MP3, I-Pod, GPS, celular, chat, y un largo etcétera que para gente de hace medio siglo atrás hubiera sonado a novela de robots. Antaño, los fanáticos de la ciencia-ficción eran un ghetto, eran los raritos, los que les gustaban esas cosas de platillos voladores, mientras que ahora son los que les gusta la literatura realista los verdaderos frikis encerrados en su ghetto, a la par que autores mainstream como Cormac McCarthy (La carretera) o Philip Roth (La conjura contra América) escriben novelas sobre mundos postapocalípticos o ucrónicos como si con eso estuvieran inventando una rueda que nadie hubiera concebido antes que ellos (¡¡¡JA!!!).

Incluso, para seguir haciendo evolucionar la Ciencia Ficción, los propios escritores que se abocan a la misma deben emprender experimentos aparatosamente raros si quieren abrir nuevos caminos que no pasen por el retrofuturismo, por la vanguardia nuevaolera, o por el cyberpunk. Déjenme darle tres ejemplos que comparten en común el ser chilenos y posteriores al año 2000 (seguro que ustedes conocen más en sus respectivas patrias). Sergio Meier y La segunda Enciclopedia de Tlön mezcla ciencia-ficción con filosofía ilustrada y esoterología masónica a destajo, en una mezcla que personalmente llamo culturepunk a falta de una palabra mejor (culturepunk definida como un género literario que mezcla referencias eruditas y librescas profundas con un entorno fantástico o de Ciencia Ficción). Jorge Baradit e Ygdrasil, por su parte, mezclan Ciencia Ficción y tradiciones mitológicas y chamánicas propias de Latinoamérica, en otra mezcla aparentemente contra natura, porque Ciencia Ficción y realismo mágico tradicionalmente no se juntaban ni armonizaban entre sí. Y en una dirección diferente, y sin fingir falsa modestia, mi propia blogoserie Corona de Amenofis, mezcla ciencia-ficción con soap opera al estilo Melrose Place, mezcla que más de algún fanático también podría definir como abominable ante los ojos de Dios... y que sin embargo se ha sostenido durante 72 capítulos sin que su universo narrativo se caiga a trizas. Estas tres obras que, repito, menciono a mero título ejemplar porque ustedes seguro que conocen otras, representan la necesidad de la Ciencia Ficción actual por reinventarse. El resultado final será (o probablemente ya es) la muerte de la Ciencia Ficción tal y como la conocemos. Lo que no matará a la Ciencia Ficción propiamente tal, así como la revolución campbelliana no la asesinó en 1937, ni la emergencia de la Nueva Ola a través de New Worlds a partir de 1961 lo hizo. En este contexto, los medios que hablen sobre Ciencia Ficción (blogs o medios oficiales) la tendrán muy difícil durante algunos años, estos tumultuosos años en que la propia Ciencia Ficción estará redefiniéndose a sí misma, pero a la larga, cuando se haya asentado una nueva Ciencia Ficción, acorde a las necesidades culturales de los habitantes del siglo XXI, los medios sabrán de que hablar, y si los tradicionales no lo hacen, serán los medios virtuales y la Internet quienes se encargarán de hacerlo.

[ACTUALIZACIÓN 1: Desde la fecha en que escribí el artículo hasta la actualidad, mi consumo periodístico cambió. Dejé de comprar La Nación, en parte porque al ser el periódico medio oficial del Gobierno y asumir un gobierno de derecha, no tenía sentido comprarlo con La Tercera. Después el Gobierno de derecha decidió algo similar al califa Otmán frente a la Biblioteca de Alejandría, que si La Nación estaba a favor de la derecha era superflua, y si estaba en contra de la derecha era herética, así es que lo mandó suprimir. En la actualidad ya no se publica].

[ACTUALIZACIÓN 2: En 2012, la tendencia se mantuvo. Entre las diez películas más taquilleras, pueden contarse más como de Ciencia Ficción: Los Vengadores, El sorprendente Hombre Araña, Los juegos del hambre, y Hombres de negro 3. Las únicas películas del listado que no cuentan con elementos fantásticos o de Ciencia Ficción son Skyfall, y quizás The Dark Knight Rises].

[ACTUALIZACIÓN 3: Corona de Amenofis alcanzó 123 capítulos, y al momento de publicar esto se encuentra en hiato].

Por si se lo están preguntando, también recibí una invitación el presente año 2013. Mi artículo fue "El circuito a mitad de capacidad", y lo pueden leer pinchando en el enlace sobre el título. El próximo domingo publicaré un artículo nuevo y original para completar el miniciclo de artículos de Ciencia Ficción, a pedido de los lectores, durante este Enero (es decir, no publicaré "El circuito a mitad de capacidad" aquí, al menos no todavía).

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