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miércoles, 28 de noviembre de 2012

Manual del C.C.C. (Cool Cultureta Corporativo).


Lo que ahora llamaremos Cool Cultureta Corporativo, o más abreviadamente C.C.C., es un nuevo nicho social que ha ido surgiendo ahora a inicios del siglo XXI, y que viene a llenar un vacío ecológico muy importante en el ecosistema humano: la adaptación del friki de toda la vida al mundo corporativo. Su nombre algo largo describe sus principales atributos. Es Cool porque tú quieres ser como él, sea que lo admitas o sea que ardas secretamente de envidia. Es Cultureta porque es capaz de arañar tópicos más altos que el fútbol o la farándula, aunque no necesariamente sepa mucho de Historia, Literatura, o cualquier cosa con la palabra escrita en términos generales. Y es Corporativo porque su perfil sicológico y mentalidad es completamente funcional al aparato consumista creado por las grandes corporaciones. Nos referimos a esos gurúes de Internet que, cuentas de Twitter o de Facebook mediante, han conseguido llamar la atención de las empresas de consumo mediático tales como la prensa escrita o la televisión, y se han transformado en referentes para la gente que posa de sofisticada, sin perder su ángulo tecnológico. Estos especímenes no suelen pasearse mucho por la Guillermocracia, debido al riesgo de encontrar cultura de verdad aquí. Pero si acaso usted deseara ser uno de ellos, acá le daremos algunos consejos. Tenga presente que no todos ellos son aplicables de manera directa. Después de todo, no todos pueden ser cool aunque lo quieran.

MANUAL CON DOCE TÓPICOS PARA SER UN COOL CULTURETA CORPORATIVO (C.C.C.).

1.- Estar en los turbulentos treintas. El CCC está siempre en la treintena. Si está en la veintena no es más que un joven imberbe que cree que se las sabe todas, y eso no es cool sino repelente. Además, ser veinteañero no satisface el requisito de ser cultureta en serio, porque creen que el mundo cultural partió cuando ellos eran adolescentes, y por lo tanto son demasiado ignorantes. Han existido casos aislados en que algún veinteañero ha sido contratado como CCC, pero en general han tenido que agrandarse y adquirir mentalidad de viejo reaccionario para salirse con la suya. Recuerde que para la mentalidad corporativa, el veinteañero sólo sirve para consumir productos con muchos efectos especiales y guiones insubstanciales: es un esclavo del modelo corporativo, y ser esclavo no es cool. En cuanto a los cuarentones, ellos ya son viejos, y por lo tanto tampoco son cool. Además, a los cuarenta años la persona interesada por la cultura ha tenido tiempo de ampliar horizontes, lo que puede llevarlo a pensar demasiado en profundidad; y alguien funcional al modelo corporativo JAMÁS piensa NADA en profundidad.

2.- Ser hombre. Es absolutamente IMPOSIBLE que un CCC sea mujer. Puede ser que una mujer comparta los gustos de un CCC, pero nunca llegará a ser una CCC por ella misma; cuando mucho lo será por rebalse del CCC con el que elija aparearse. En la sociedad en que vivimos, se espera de manera absoluta que las mujeres formen familia y después se encarguen de mantenerla andando, y estas actividades no son cool. A un hombre se le excusa ser niño chico, a una mujer jamás; esto es machista y no debería ser así, pero así es como es, y este es un manual para transformarse en CCC, no para cambiar el mundo.

3.- Tener dinero. El dinero es cool. No tenerlo no es cool. Pero no hay que ser ambicioso ni avariento con el dinero: acumular dinero por el solo afán de acumular dinero no es cool. El dinero sirve para gastarlo a manos llenas en cosas que sí son cool. Una persona que no gasta dinero no cumple con el principal requisito para merecer la etiqueta de corporativo: ser consumista.

4.- Ser egocéntrico. El CCC es un enorme niño chico de felpa. No crecer ni madurar emocionalmente es señal de juventud, y ya se sabe lo mucho que se aprecia la juventud hoy en día. El modelo corporativo se vende a los jóvenes, educándolos cuanto se pueda en el consumo. Además, si llegara a preocuparse siquiera un instante de los demás, ya no sería cool porque estaría desgastándose. La única manera de ser cool es conseguir reunir lo más de uno en uno mismo, para que el peso de la personalidad propia arrolle a los demás y los obligue a reconocer la propia coolez. Preocuparse y gastarse por los demás es así renunciar a lo cool que es uno.

5.- No tener ideología. Para ser corporativo, el CCC no debe tener ideología alguna. Un CCC nunca habla de política ni de religión. Jamás. Si un CCC desarrolla una ideología, corre el riesgo de transformarse en un activista, y entonces jamás podría ser corporativo. Además, el CCC es narcisista, y por lo tanto es incapaz de pensar en un proyecto de sociedad porque eso implicaría ponerse de acuerdo con otros seres humanos y hacer algo tan abominable para un egocéntrico como transar en pos de dichos ideales. Además, si hay dinero en el bolsillo, ¿para qué cambiar el mundo? Mover los palillos sociales podría transformarse en algo parecido a un disparo en el propio pie.

6.- Afición por los cacharros tecnológicos. En lo que se debe gastar dinero para ser CCC es en alta tecnología. Esto es, el último modelo de celular, el más potente computador, la más atlántica banda ancha, etcétera. Palabras como gigabytes, megapixeles y otras que combinan prefijos grandilocuentes con terminología computacional, son imprescindibles en el vocabulario CCC. Un CCC que se precie de tal nunca tiene un aparato del año pasado.

7.- Series televisivas. Antaño, el cultureta no admitía ver series televisivas porque eran de baja calidad, ni veía películas de Hollywood porque eran propaganda del imperialismo de Estados Unidos; debía así conformarse con una ración de aburridas películas de Suecia, Italia, Turquía o Japón, y más recientemente India, Irán o España. Pero como el CCC se ha liberado de la necesidad de predicar una ideología, ahora puede elegir sólo con miras al entretenimiento; su mundo audiovisual no tiene por qué ser educativo porque educar es preocuparse por otros, y el CCC es demasiado narcisista para eso. Por lo tanto, puede ver todas esas cosas que estaban prohibidas antes, como por ejemplo "El Señor de los Anillos", "La guerra de las galaxias", series policiales, etcétera. El CCC no distingue entre cine y televisión: ambas cosas son imágenes con sonido que se ven en el living de su casa, gracias a una pantalla plasma de 29 pulgadas con sistema de sonido de alta definición, con material proporcionado por las descargas ilegales de Internet. Además, el CCC vive inmerso en un mundo en donde lo que cuenta es la franquicia como un todo, que puede incluir televisión y cine sin separación. Pero el CCC no debe ser iconoclasta porque eso no es corporativo: debe limitarse a ignorar lo que no le gusta, no atacarlo. Algunos valores antiguos como Humphrey Bogart o Alfred Hitchcock siempre son agradecidos, porque son entretenidos. Un CCC legítimo admirará a Woody Allen hasta la década de 1980, pero no atacará su producción posterior, sino que la aplaudirá con afecto cínico, con tono perdonavidas, concediéndole al cineasta su bendición para dejar bien en claro que el CCC es cool por sí mismo, y que Woody Allen es cool sólo por extensión, porque es considerado cool por el CCC.

8.- Adquirir mercadotecnia. El CCC no se conforma con ver películas, series, dibujos animados o anime. También debe invertir una razonable proporción del presupuesto en la mercadotecnia asociada, incluyendo los infaltables muñequitos de juguete. Estos objetos son la señal visible tanto de su narcisismo egoísta, como de las aficiones con las que se abanderiza. Nada dice tanto CCC como tener una buena cantidad de figuras de colección de Star Wars. Por cierto, un CCC nunca compra de manera presencial, ya que dichos locales están lejos, y además como deben importar varios ejemplares de un mismo muñeco para rentabilizar, se pierde la exclusividad. Un CCC siempre compra en eBay o en Amazon, buscando ante todo la exclusividad; porque lo exclusivo es cool.

9.- Asistir a conciertos. Acudir a conciertos, tocatas y recitales cumple un doble objetivo para el CCC. Por un lado le permite dar una señal de que él aprecia la música de verdad. Un CCC siempre escuchará rock clásico, música alternativa, rock británico, o música electrónica más o menos suave. Un CCC nunca escuchará metal, punk, rap, reggae o música tropical, bajo ninguna circunstancia. Por otro lado, dado el contundente precio de las entradas, el CCC dará una importante muestra de poder adquisitivo, quemando dinero no en algo que perdure seis meses como un juguete o un nuevo modelo de celular, sino en algo que desaparecerá en un par de horas. Por supuesto, el CCC hará lo imposible por comprarse entradas de buen nivel: la cancha del estadio es para los muertos de hambre.

10.- Tener presencia en Internet. El CCC alimenta su narcisismo estando presente en cuanta red social pueda tener. Lo importante no es seguir a nadie en dichas redes sociales, sino conseguir que los demás lo hagan. Para ello tendrá un blog en donde hablará de temas cool para mostrar lo cool que es; tendrá una cuenta en Facebook que utilizará sólo para autopublicitarse; tendrá una cuenta en Twitter que actualizará 40 veces al día con pensamientos banales y enlaces grotescos; etcétera. El cúlmine de la carrera del CCC para tener presencia en Internet, será conseguir que una compañía de TV cable o un periódico impreso lo contraten para escribir un blog dentro de su propia página corporativa.

11.- Mimetizarse. Tener personalidad propia no es corporativo, porque eso podría llevar a una persona a pensar por sí misma, y entonces dejaría de consumir. Además, aunque la persona cool trate de promocionar lo suyo como una especie de accidente feliz de nacimiento, lo cierto es que lo cool es una característica adquirida, es una etiqueta que los otros ponen y no uno mismo. Por lo tanto, el candidato a cool debe pretender que no le importa la opinión de los demás, y que la coincidencia de gustos con esa otra gente es sólo asunto de casualidad. Un CCC debe siempre mantenerse en relaciones con otros CCC, diciendo lo cool que ellos son para que ellos a su vez devuelvan la mano, en un círculo virtuoso de construcción de coolez. Para ello, el CCC no debe tener gustos diferentes que espanten a otros CCC. Queda terminantemente prohibido para un CCC que no le guste la nueva versión de "Battlestar Galactica", que no le gusten las series de televisión de HBO, que no le guste "The Walking Dead". A un CCC no le gustará el anime moderno y jamás se referirá a éste por dicho nombre, prefiriendo la expresión arcaica monitos japoneses; además ignorará de plano cosas como "Death Note" y "Bleach", y se quedará con clásicos old school como "Mazinger Z" o "Robotech". Un CCC siempre hablará de los personajes de sus series y películas favoritas como si su interlocutor o lector ya los conociera de antemano, permitiéndole así excluir a los que no alcanzan el nivel cool que se requiere para ser un CCC. Además, dar explicaciones para sus interlocutores sería preocuparse porque ellos entendieran, y ya sabemos que un CCC nunca se preocupa por otra persona.

12.- Elegir una chica reaccionaria. Finalmente, ya sabemos que el CCC es un treintañero, y por lo tanto está en edad de merecer. Como su personalidad es la de un niño pequeño, y además gasta su dinero en juguetes y alta tecnología en vez de ahorrar para el mañana, ha resultado poco atractivo para las chicas, que han preferido ca(z)arse con abogados, médicos o ingenieros comerciales. Por lo tanto, la chica que lo quiera debe cumplir con ciertos parámetros bastante específicos. En primer lugar no debe ser cool, para que así el CCC pueda ser cool por los dos, algo que llena su narcisismo. Por lo tanto, dicha chica debe tener características tan poco cool como ser complicada, posesiva, cambiante y neurótica. Debe ser bella para alimentar el narcicismo del CCC, pero no deslumbrante ni radiante porque eso la califica a ella como cool. Debe ser una profesional que tenga un buen nivel de ingresos, porque ella deberá mantener la relación y la eventual familia; el CCC no sacrificará sus gastos en alta tecnología o juguetes para contribuir con bienes en la casa. Debe ser inteligente para ser capaz de llevarse con las cogitaciones del CCC, pero no tanto que las opaque con las suyas propias. Y debe tener un tacto social supremo para contrarrestar el nulo sentido social del CCC. Es obvio que muy pocas califican para ello y además están dispuestas a pasar por el karma de emparejarse con el CCC, de manera que tener un historial de relaciones de largo aliento con separaciones por aburrimiento de ella es casi una señal de identidad del CCC de raza. La que decida casarse con él y procrear una familia, deberá tratarlo no como si fuera su cónyuge, sino como si fuera su hijo mayor. Para ello, nada mejor que una chica reaccionaria, con valores familiares y conyugales bien establecidos. Además, estas chicas tienden a carecer de ideología y suelen ser conservadoras, lo que encaja bien con el perfil corporativo del CCC.

Esperamos que estos consejos sean útiles para reconocer a los CCC, y eventualmente llegar a convertirse en uno. O de manera más deseable aún, evitar convertirse en uno. Se los dice alguien a quien le han explicado cincuenta veces qué es un WhatsApp, y todavía no ha puesto interés en internalizar el concepto.
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